–Deja de poner esa cara de amargada.
–Esta es la cara que tengo, si no te gusta no es mi problema.
–Ambar... –Susurró Saguru acercándose a mí –¿Estás celosa por Kuroba?
–... –Miré disimuladamente para atrás y noté que Kaito conversaba muy animadamente con... ella –Sí... estoy celosa, ¿Y qué? –Pregunté mirándolo.
Estábamos de camino a no sé dónde, una nueva salida gracias a la escuela, nos avisaron el lunes que saldríamos, y hoy martes partíamos, íbamos a esquiar, y no sé esquiar, nunca lo he hecho. Eran de estas salidas innecesarias que nadie necesita. En el bus, Aoko se sentó con Momoi, y Kaito se sentó con la chica esa... ¿Y yo?, pues me senté con Saguru, él aceptó estar conmigo.
–No te descargues conmigo... no tengo la culpa de que él haya decidido sentarse con Koizumi‐san, pero hasta donde sé, sigues molesta con él, no debería de importar tanto –Habló cruzándose de brazos –Aunque he de admitir que Kuroba se ha esforzado bastante por ti...
–¿Ah...?, ¿Hay algo que sepas y yo no? –Pregunté recordando la noche de la vergüenza.
Esa noche, no recuerdo mucho de lo que sucedió, recuerdo que empezamos viendo una película, jugamos a Yo Nunca Nunca, y a Qué Probabilidad Hay, después creo que cantamos, no lo sé con exactitud, pero al siguiente día, desperté con un dolor de cabeza increíble, además, de que yo no me encontraba tan mal físicamente.
Bueno, sólo me dolía la cabeza... una parte de la espalda y una zona del cuello, la clavícula, ¿Cómo?, creo saberlo... pero me costaba aceptarlo, vagos recuerdos venían y se iban... o tal vez sólo era un sueño, no lo sé, pero en varios estaba él. Kaito estaba a mí lado... y no sé si eso era bueno o malo. Creo que sigo enojada con él...
El día sábado, que fue el día de después de la noche de vergüenza, yo no paraba de vomitar, eso pasó aproximadamente hasta la tarde, lo que comía yo lo vomitaba, pero me sentí mejor cuando encontré algunas pastillas en el velador para el dolor, aun así, comí muy poco. Lo único que sí estaba rico y que pude disfrutar, fue un arroz frito con huevo y pollo, y un jugo de mango natural, todo eso no sé de dónde salió, simplemente apareció en la cocina y comimos. Primero Saguru y yo, después Heiji y Conan, ellos no sé cuándo comieron, habían salido y habían vuelto muy tarde, se les presentó un caso, ¿El truco del veneno ilusorio?, no lo recuerdo.
Bueno, en conclusión, el sábado andábamos como zombis, Saguru se había despertado primero, luego Conan y Heiji, por último, yo, era tarde cuando nos estábamos levantando. Y el domingo que era el día que íbamos a limpiar el desastre ya que el sábado no lo hicimos, increíblemente todo estaba ordenado y limpio, no sé si fue Subaru, un hombre que está viviendo ahí temporalmente, pero que la noche de la vergüenza no estaba. O si fue Heiji o Saguru. No lo sé. Luego volvimos a casa, cuando llegué había un extraño paquete, después de investigar un rato me di cuenta de que era Kaito quien lo envió. Era comida, una nueva forma de disculpa.
–Ambar... ¿Me escuchas?...
–No hagas eso –Hablé agarrando su mano, él me había empezado a tirar el cabello con poca fuerza para llamar mi atención –Perdón, no te estaba escuchando.
–Ya me di cuenta, pero es mejor así –Yo lo miré confundida –Oh, no te preocupes, no es nada.
–¿Por qué... me miras así? –Pregunté al ver que no dejaba de mirarme –¿De verdad no pasa nada?
–Deberías de perdonar a Kuroba de una vez por todas –Habló desviando la mirada.
–Pero aún me duele lo que sucedió, siento un poco de inseguridad –Susurré –No sé con exactitud si de verdad le importo...
–Le importas, créeme –Dijo volviendo a mirarme –Él te ama, obviamente le importas. Lo ha demostrado...
–Tú sabes algo que yo no, y eso no me gusta –Hablé empezando a molestarme –Dilo de una vez, no lo ocultes.
–Tú lo sabes, pero no lo recuerdas... –Él agarró su mochila y sacó de ahí una bolsa de papel –Esto es tuyo...
–¿Mío? –Pregunté dudosa, pero aun así decidí agarrar la bolsa –¿Qué es esto?... auch –Me quejé cuando me clavé algo en el dedo, saqué lo que había en la bolsa con cuidado de no volver a pincharme –Una rosa blanca, ¿Por qué me das esto? –Pregunté dejando la rosa encima de mis piernas, volví a meter la mano en la bolsa y saqué de ahí una caja de bombones y una hoja de papel, y me fui al final para leer la firma –Mierda, debí de habérmelo imaginado...
–¡Nakamori!, ¡Vocabulario señorita!
–¡Lo siento mucho profesora, no volverá a pasar! –Grité levantando la cabeza para que la profesora me escuchara, justo había pasado por mi lado, pero que oportuna.
–¿No la vas a leer? –Me preguntó Saguru cuando yo volví a guardar la hoja en la bolsa.
–La leeré después, no voy a leerla ahora que estamos en el bus escolar con no sé cuantos simios a bordo, todos unos chismoso –Hablé agarrando mi mochila que estaba el piso y guardando la bolsa con la hoja, los chocolates y la rosa –¿Por qué no me lo mostraste antes?
–Lo olvidaste, además... intenté hacerlo, pero no pude, ayer lo intenté, pero no encontré el momento perfecto, y hoy me armé de valor y te lo di de una vez... Kuroba y tú están hechos para estar juntos, deberías de perdonarlo y ya, los dos estarán felices de que eso suceda.
–Tal vez sí, tal vez no... deja eso para después –Hablé quitándole importancia, no quiero pensar en eso.
–Bueno... ¿Sabes esquiar? –Preguntó cambiando de tema.
–No.
–Entonces tendrás el privilegio de que el grandioso Hakuba Saguru te enseñe a esquiar, ¿Aceptas la oferta o lo rechazas? –Dijo sonriéndome.
–Una oferta como esa no se da todos los días... así que sí, acepto –Hablé devolviéndole la sonrisa –Engreído... –Susurré divertida.
...
–Es la cuarta vez que te caes...
–Y es la primera vez que esquió, nadie nació sabiendo.
–Pero lo hiciste bien, mientras esquiábamos, me fijé en Kuroba y en Aoko... no te rías –Dijo Saguru, pero yo me reí más fuerte.
–Mi hermana pasa en el piso, yo no, cada vez que la miré ella estaba en el piso o estaba a punto de estrellarse con Kaito, así que yo soy mejor que ella –Hablé sonriendo con superioridad.
–Tú igual te caíste, y estruendosamente, dos de las cuatro veces que te caíste, me llevaste contigo en el proceso –Habló riéndose y yo hice lo mismo, pero sin gracia.
–Mira, tuvieron el detalle de poner un letrero "Bienvenidos alumnos de la escuela de Ekoda" –Cambié de tema, no quiero que hable de mis desgracias.
–Es cierto, es un detalle pequeño.
Entramos a lo que sería el "hotel" en donde nos quedaríamos, al entrar lo primero que se veía era una gran tienda con recuerdos y ropa de invierno, la mayoría eran peluches de osos, había uno que llamaba la atención por sobre los otros que era un oso de color rojo con una cicatriz en el ojo derecho, tenía cara de maleante, y un letrero en su pecho que decía "Bienvenidos".
Dentro, se notaba la diferencia en el ambiente, estaba más cálido, afuera hacía demasiado frio, aunque era obvio, estamos en la montaña, es otoño, hay ventisca y hace poco nevó. Que no hiciera frio sería lo raro. Por eso, yo vestía tres pares de calcetines, uno de polar, otro normal, y otro de polar, luego unos pantalones que se ven delgados de color negro, pero que son calientitos, y arriba, una camiseta de manga larga blanca, una polera azul, un polar negro y la parka de color celeste, un gorro de lana
–Muy bien, todo el mundo –Comenzó a hablar la profesora –Les queda medio día para esquiar, ¡Un evento divertido los espera esta noche! –Exclamó alegremente.
–¿Un... "Evento Divertido"?...
–¡Nadie dijo nada como eso!
–¡Es un torneo de esquí con máscaras! –Habló mientras que juntaba sus manos delante de ella –¡Encontrarán un compañero y esquiarán juntos como una pareja!
–¡¿Qué?!
–No puede ser...
–Nadie quiere algo como eso...
–¿Es en serio?
–Profesora, ¿Las chicas pueden ser pareja de otras chicas?
–¡No pueden!, ¡Cuando digo "Pareja", me refiero a un chico y a una chica! –Exclamó –Por la ladera en el crepúsculo, yendo de lado a lado... ellos dos solos en su propio mundo...
–¡Pero profesora...!
–¡Nada de peros!... solo imagínense danzando el uno con el otro...
–¿Se habrá comido algún hongo con efecto secundario?
–Shh, no puedes interrumpir un momento como este.
–Así es, las mujeres se aferran a un inocente momento romántico, sin importar la edad que tengan.
–La fría nieve a su alrededor... ¡Pero la luz del amor que estalla entre los dos la derrite por completo!
–Lo entendemos, pero se puede ser romántico sin exagerar...
–Bueno, admito que lo está llevando un poco lejos...
–Tengo la sensación de que la profesora Konno fue realmente solitaria en preparatoria...
–¡Aseguro que esta será la primera página del amor en sus vidas! –Exclamó la profesora con un rubor en sus mejillas –¡Pero que romántico!, ¡No puedo creer que se me haya ocurrido esa brillante idea a mí!
–¿Pero qué es eso de las máscaras?
–Esquiar solamente no es tan divertido, ¿O sí?, por supuesto que tengo preparado un gran obsequio para la mejor pareja...
–¡Ahora está hablando de algo prometedor!
–¡¿Ganaremos un premio?!
–Uy, esto se pone interesante –Susurré cruzándome de brazos.
–¡Tal vez quieran pasar algo de tiempo trabajando en su disfraz, y eso es todo lo que tengo para decir! –Dijo para luego irse metida de nuevo en su propio mundo.
–Bueno, ¿Y qué esperas? –Habló Saguru y yo lo miré confundida –¿No irás a buscar a Kuroba?
–Si quiere hacer pareja conmigo entonces que venga a buscarme... si no viene pues que lo haga con alguien más y ya –Hablé buscando a Kaito con la mirada disimuladamente, él estaba hablando con un grupo de chicos.
–Oh... entonces supongo que tú y yo seremos parej‐
–¡¿Qué?!, Oh, no, tú no serás mi pareja –Dije rápidamente –Tú irás a buscar a Aoko, lo harás con ella, esta es tu oportunidad de oro –Hablé señalando a Aoko que estaba a un par de metros.
–¿A‐Aoko?... n‐no... –Susurró levantando sus manos y negándose –No p‐puedo.
–¿Dónde rayos quedó tu seguridad del primer día?, aún lo puedo recordar... –Hablé dispuesta a molestarlo un rato, tosí dos veces y me dispuse a imitar a Saguru, me llevé una de mis manos a mi cabello e hice un pose de caballero –Altura; 1,80 cm, Peso; 65 kg, fecha de nacimiento; 29 de Agosto de 1997, Signo; Virgo, Tipo de sangre; A... y, si no le importa, ¿Me dejaría acompañ‐
–Ya entiendo, pero no sigas, además, yo no hablo así...
–¡Claro que lo haces!
–No.
–Sí.
–Que no.
–Que sí...
–Disculpa, Nakamori‐san –Busqué con la mirada a la dueña de esa voz, e intenté no hacer una mueca de disgusto al ver a la chica que me hablaba –Disculpa, ¿Pero te molestaría que yo hiciera pareja con Kuroba‐kun?, él me acaba de invitar para ser su pareja y yo quería saber si tú estabas de acuerdo...
–¿Por qué no estaría de acuerdo, Koizumi? –Hablé sonriéndole –Está muy bien que te haya invitado...
–Oh, me alegro de oír eso, y me encargaré de aprovechar el tiempo con él al máximo, después de todo... Kuroba‐kun me gusta mucho... creo que lo entiendes, pasa lo mismo con Saguru y tú, ¿Verdad? –Dijo para después irse mientras se reía.
–Bitch, Are you kidding me? –Susurré molesta, ni siquiera alcancé a contestarle... la odio, me cae tan mal, ¿Quién se cree que es?
(Perra, ¿Estás jugando conmigo?)
–Stop saying bad words –Miré a Saguru molesta, pero él no se inmutó –There are people who understand you perfectly...
(Deja de decir malas palabras, las personas pueden entender perfectamente.)
–But, she be kidding me... she is bothering me, I don't...
(Pero, ella está jugando conmigo... ella me está molestando, yo no...)
–That's what she wants... ignore him, don't be mad about that, little Sweetie...
(Eso es lo que ella desea... ignórala, no te pongas mal por eso, pequeña dulzura...)
–Little Sweetie?... –Gruñí molesta ante sus palabras –I hate you...
(¿Pequeña Dulzura?... te odio...)
–And I love you, you know you love me, accept it.
(Y yo te amo, tú sabes que me amas, acéptalo.)
–Never –Dije poniéndome el gorro de la parka dispuesta a salir al ver que Aoko se había ido.
(Nunca.)
–You are the most jealuos person I have ever met –Intenté no sonreír ante sus palabras, pero no pude evitarlo.
(Tú eres la persona más celosa que he conocido.)
–Thanks, I know –Hablé sonriendo con superioridad.
(Gracias, lo sé.)
–Now... I g‐going to invite Aoko... –Saguru se puso a mi lado, siguiéndome de cerca.
(Ahora... iré a invitar a Aoko...)
–Finally... good luck – Señalé a Aoko en la lejanía y luego me di vuelta, pensaba irme a la habitación que me habían dado, aún no sé con quién la comparto, antes cuando entré estaba vacía.
(Al fin... buena suerte.)
–¡Wait!, W‐Won't you go with me? –Él se puso delante mío deteniendo mi caminar, se veía nervioso, aunque también se notaba que intentaba ocultarlo.
(¡Espera!, ¿N‐No irás conmigo?)
–No... go alone –Hablé pasando por su lado, la verdad es que me divertía verlo nervioso. Se veía más bonito de lo que ya era actuando así.
(No... ve solo.)
–P‐Please, come with me... –No le hice caso incluso cuando noté que me había comenzado a seguirme, no le respondí por un tiempo y seguí caminando, hasta que no pude resistirme, la cara que tenía lo valía todo –P‐Please, Sweetie
(Por favor, ven conmigo. Por favor, dulzura)
–All right –Dije deteniéndome –Come on –Empezamos nuevamente a caminar hacia afuera –¿En dónde crees que está? –Pregunté.
(Está bien. Vamos)
–Seguramente fue a esquiar.
–O a intentar esquiar... –Susurré riéndome –Por cierto, Saguru... –Lo miré y él hizo lo mismo.
–¿Qué sucede, little Sweetie?
–I love you too...
–I know, little Sweetie.
Una vez me puse a pensar seriamente sobre Saguru y yo, y entiendo perfectamente que Aoko y Kaito se hayan puesto celosos, creo y reconozco que somos muy melosos el uno con el otro, y eso es increíble hablando sobre Saguru, al principio mostraba esa faceta de caballero, reservado, serio, inteligente y engreído, pero a medida que pasaba el tiempo, demostró ser un chico bastante tierno y dulce, se notaba que le costaba hacer amistades de verdad al ser reservado.
Pero dicen que las mejores amistades nacen de la nada, y yo tuve que perderme en el bosque para comprobar eso. Claro, que Aoko y Kaito no estuvieron muy de acuerdo con eso, pero daba igual, Aoko era mi hermana y la chica que le gustaba a Saguru, y Kaito era el chico que me gustaba y también parte de mi círculo de amigos.
Si Kaito tuviera a una amiga como lo que es Saguru para mí, y la tratara como yo trato a Saguru, seguramente sí me pondría celosa y no me gustaría que estuvieran juntos. Pero como no es el caso, no me molestaba tanto, Kaito y Aoko nunca se tratarían así.
–Apúrate, Aoko acaba de subir...
–Voy...
Tomamos la cosa esa que nos subía hasta arriba de la montaña, y en el camino, me encargué de hacerle saber a Saguru que nunca más me volvería a subir a esa cosa, la altura me estaba matando, si hubiera estado sola de seguro ya no vivo.
A lo lejos, pude ver como Aoko conversaba con Akako, después de que Akako se fuera, Fujie llegó a su lado, era igual de malo esquiando. Me acerqué a ellos con cuidado de no caerme.
–Buen día, chicos –Saludé cuando llegué a su lado, Saguru me siguió –¿Qué tal?
–Hermana, Hakuba–kun, ¿Qué hacen aquí? –Preguntó Aoko.
–¿Tienes pareja? –Pregunté sonriéndole mientras que yo agarraba del brazo a Fujie y le hacía señas para que se levantara –Me refiero a que si sabes con quien esquiaras esta noche.
–Oh, sí. Lo haré con Fujie‐kun –Habló señalándolo –¿Por qué lo preguntas?
–Por nada, Aoko... –Susurró Saguru dispuesto a irse, solté a Fujie y agarré a Saguru.
–¿A dónde vas? –Pregunté tirándolo para atrás.
–Ella ya tiene pareja... –Susurró soltándose de mi agarre –Ya no sirve preguntar.
–¡Cambio de planes! –Exclamé llamando la atención de los tres presentes –Fujie‐kun, tú harás pareja conmigo, quieres ¿Verdad?... ¿Qué dijiste?, que si... genial, yo también quería –Lo agarré nuevamente del brazo e hice que me siguiera –Vamos...
–¡¿Qué?!, ¡No!, ¡¿Qué haces?! –La cara de terror de Saguru solamente me alentó a seguir.
–Saguru –Hablé empujando a Fujie para que empezara a esquiar –¡Good luck! –Grité para luego seguir a Fujie, los palos que tenía que traer conmigo fueron los que más odie.
Esta debe de haber sido la peor idea que he tenido, ellos me mataran, y por separado. Y ahora tengo que pedirle disculpas a Fujie también por ser tan drástica. Fujie no era un mal chico, era muy lindo cuando de sentimientos se trataba, era un poco rellenito, a veces solían molestarlo por ser gordo, aunque no lo fuera del todo, utilizaba lentes y es un poco bajo de estatura.
–Ambar‐san... si patinas conmigo... ¿Qué hay sobre Kaito? –Me preguntó intentando mantenerse esquiando.
–¿Por qué lo mencionas?, él no tiene nada que ver... creo que patinará con Koizumi, no me molesta que patine con ella, ella en sí me molesta –Susurré.
–A–Akako‐sama...
–¿Te gusta Koizumi? –Pregunté con temor de desconcertarme, primera vez que logro esquiar por más de veinte segundos sin tropezarme, caerme o estrellarme.
–S‐Sí... pero ella es inalcanzable...
–No digas eso... siempre hay posib‐
Sentí algo chocar contra mis esquíes, fue un gran golpe porque cuando lo sentí, perdí el equilibrio el instante, mis palos ahora ya no me servían de algo, por lo cual decidí utilizarlos de freno, pero fue un total desastre. Antes de que me diera cuenta, mis esquís se habían quebrado dejando a mis pies a pura suerte.
Me fui para delante a punto de irme de boca contra la nieve y empezar a rodar, pero sentí como alguien me agarraba antes de que eso sucediera. No hace falta ni mencionar quién fue...
–Agárrate fuerte...
Si no hubiera estado en la situación en la que estoy, seguramente no le hubiera hecho caso a sus palabras, pero el miedo me ganaba y aunque no lo admitiera, confío en Kaito. Y agradezco que él haya estado por ahí para tener que salvarme. Una vez más, Kuroba Kaito me había salvado de un trágico final.
Me agarré de su cuello con un poco de vergüenza y pena, se supone que estoy molesta con él, la idea era evitarlo o no hablar demasiado, no que tuviera que salvarme. Él me había agarrado en brazos como normalmente hace cuando está conmigo siendo su otro yo, y sinceramente, admiro su gran habilidad poder soportarme, yo siendo dos personas a la vez creo que no podría ser como él. También, admiro su habilidad para esquiar incluso sin palos de apoyo y con más peso del que debería, teniendo un equilibrio perfecto.
–Gracias Kaito –Susurré con vergüenza cuando nos detuvimos, habíamos llegado nuevamente a abajo de la montaña –Tuve suerte de que estuvieras mirándome.
–Siempre estoy mirándote... –Él se sonrojó al decirlo, y yo me puse nerviosa al escucharlo, sólo él tiene ese poder –Siempre estoy al pendiente de ti...
–¿De... verdad? –Pregunté sintiendo como mi estúpido corazón comenzaba a ir más rápido.
–De verdad, pero eso es sólo contigo, con nadie más... –Susurró bajándome hasta tocar el piso, pero aún sin soltarme, sus brazos estaban en mi cintura –Ambar... –Dijo Kaito haciendo más débil su agarre en mí –¿Te encuentras bien?
–Sí... –Dije parándome correctamente –Gracias, si no me hubieras alcanzado a agarrar, no sé dónde hubiera terminado –Susurré nerviosa.
–Eres igual de mala esquiando que Aoko –Se burló mientras que quitaba sus brazos de mí.
–Gracias, es un don –Hablé sacudiéndome los restos de nieve que quedaron en mi ropa –Va en la sangre...
–Por cierto, ¿Aún no te has decidido, verdad? –Habló mirando hacia un lado.
–¿Decidido de qué? –Pregunté casi sabiendo por dónde iba.
–Ya sabes... para el torneo en parejas de esta noche –Susurró y luego lo vi sonreír –Dado el caso de que eres mala esquiando, te daré el honor de ser mi pareja –Habló dándome la espalda.
–Pero se supone que est‐
–Oh, pero escuché que Nakamori‐san hizo pareja con Fujie‐kun... creo que no podrá estar contigo, Kuroba‐kun...
–¿C‐Con Fujie? –Preguntó Kaito volteándose a vernos –¿Es eso verdad, Ambar? –Él me miró triste y ahí supe y confirmé que Akako era una maldita, capaz que cosas le dijo a Kaito y a Aoko.
–Sí, es verdad... pero es porq‐
–¡FUERA ABAJO!
–¡Cuidado! –De repente Kaito me agarró y me atrajo hacia él.
Me costó un par de segundos darme cuenta de lo que había ocurrido, cuando me di cuenta de la situación, sonreí alegremente sin poder evitarlo.
–Kaito... –Susurré acercándome a su oído –¿Tienes tu teléfono contigo? –Pregunté.
–S‐Sí... está en mi bolsillo derecho... e‐espera, ¿Qué haces?
–Esto necesita estar en el álbum familiar –Susurré metiendo mi mano en su bolsillo para quitarle el teléfono, lo desbloqueé y puse la cámara –Después cuando vean las fotos sólo se reirán de lo tontos que eran...
–Como nosotros... –Oí que susurró, pero decidí no darle importancia a sus palabras.
Tomé unas cuantas muchas fotos de la situación; Una Aoko que recién se había casi estrellado tal como yo lo hice hace algunos segundos, seguido de un Saguru que la perseguía por atrás, él alcanzó a agarrarla para luego caer los dos en la fría nieve, cayeron abrazaditos, Aoko encima de Saguru. Obviamente yo no me podía perder esa escena, y quería inmortalizarla en bellas fotos que quedarían en mi memoria y en el teléfono de Kaito... y también en el mío, porque me las acabo de enviar.
–Vámonos Kuroba‐kun –Akako agarró a Kaito de un brazo y lo empezó a arrastrar hasta la cosa esa que subía.
–Tu teléfono... –Susurré mientras veía como se iba –Juro que te odio, Koizumi Akako –Gruñí al verlos irse, respiré profundamente y luego me di vuelta para mirar a Saguru con Aoko, ahora estaban sentados en la nieve, cada uno mirando para diferentes lados totalmente sonrojados –¡Ahora bésense! –Exclamé dispuesta a sacar más fotos, no me servía de nada amargarme por una situación como la de Akako, sólo era un malentendido, era cosa de hablar y ya.
–¡Cállate!...
–¿Ya son novios?... me refiero a que si son pareja... aunque si pensaron otra cosa debe ser porqu‐
–Stop right now, Ambar... s‐stop bothering... it is not what you are thinking...
(Para ahora mismo, Ambar... para de molestar... esto no es lo que estás pensando...)
–¿No?
–No...
–Aoko... –La llamé y ella me miró con timidez –Is your boyfriend?
(¿Es tu novio?)
–Emm... ¿Sí? –Susurró confundida –Yo no hablo inglés, nunca fui buena... –Miré a Saguru de reojo con una pequeña sonrisa.
–For... for when the wedding? –Pregunté comenzando a correr como pude cuando Saguru me comenzó a corretear, me dolían las piernas por el golpe, pero ver a Saguru y a Aoko avergonzados valía la pena.
(¿Para... para cuando es la boda?)
–¡AMBAR!
–¡Saguru!
–¡Hermana...!
–¡BURRO! –Grité.
