Capítulo 18
Rei se adelantó hacia nosotros, mientras ambos se incorporaban. El ambiente estaba muy electrizado.
- ¿Bombón?
- Seiya, creo que Serena ha tenido un día muy pesado. Será mejor que la llevemos a casa – Rei la tomó por los hombros, llevándola con las demás.
Mi pobre Seiya se quedó ahí, anhelando una respuesta por parte de Serena, pero ella solo se limitó a mirarlo melancólicamente para después, desaparecer dentro del edificio, escoltada por sus amigas.
Seiya se dirigió al mismo sitio por donde ellas habían desaparecido, sin reparar siquiera en mí y yo lo seguí, cancinamente. Estaba agotada.
Manejó en silencio hasta el departamento. La princesa se hallaba en su habitación y Yaten y Taiki se encontraban en la estación de radio, dando en ese momento el mensaje de nuestra desintegración.
Seiya se dirigió a su habitación, se desnudó y se metió a la ducha. Bajo el agua tibia, dio rienda suelta a su llanto, liberando su dolor.
- ¿Por qué lo hiciste? – lo increpé, tenía los ojos rojos por el llanto - ¿te das cuenta de lo que hubiera pasado?
- Lo que hubiera pasado es que me hubiera hecho el hombre más feliz del Universo – respondió, jalándose el cabello.
- ¡Es que ese es el problema! ¡Tú no eres mi verdadera forma!
- ¡¿Ah no?! ¡¿No lo soy!? – me respondió, furioso - ¡Somos la misma persona! Esto que vez es solo una parte de ti, en este mundo. Pero no importa en qué planeta o galaxia estemos, tu y yo somos uno solo y por lo tanto, sentimos de la misma forma.
- Seiya, es que no es posible…
- Todo este tiempo me has recriminado nuestra misión pero jamás has estado dispuesta a aceptar lo que sientes. Tu vida gira por y para la princesa, pero nunca te has abierto a nada. Yo no soy igual que tú, Fighter. ¡Yo si acepto que la amo!
En ese instante, exploté.
- ¡Es que yo también la amo, Seiya! – grité - Yo la amo, me había negado a aceptarlo pero estoy enamorada de Serena Tsukino y créeme que si pudiera, sería capaz de dejar a Kakyuu por ella, pero no puedo.
Seiya me miró atónito ante aquella confesión. Era la primera vez que aceptaba por fin mis sentimientos. Siempre lo había sabido pero trataba de ser esa parte fuerte y centrada, a diferencia de mi lado masculino, que era más bien superficial y fanfarrón.
- Por eso, en la terraza… - mi largo cabello estaba empapado, pegado a mi cuerpo – me dolió tanto porque ahí me di cuenta que si quería reemplazarlo. Si ella te hubiera dicho que si – lo miré, sonriendo lastimeramente – yo hubiera sido la mujer más feliz del Universo y hubiera renunciado a mi deber como Scout sin dudarlo.
Seiya no dijo nada. Simplemente me abrazó, dejando que el agua de la ducha se confundiera con nuestras lágrimas.
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El día había comenzado bastante agitado. Era nuestra última presentación así que nos preparábamos para cerrar con broche de oro. Desde muy temprano, los chicos se levantaron a hacer ejercicio y ensayar, aunque Seiya, estaba ensimismado. Al salir del gimnasio, nos topamos con la princesa.
- Princesa, le prometemos que con nuestro último concierto, llamaremos a la valiosa Luz de la Esperanza. – dijo Taiki.
- En este momento es cuando todos debemos unir fuerzas para obtener éxito en esta batalla tan difícil.
- No se preocupe. Mientras usted siga con nosotros, saldremos adelante sin la ayuda de nadie – sentenció mi castaño hermano.
- Cantaremos con todas nuestras fuerzas para encontrar esa Luz, tal y como lo hicimos con usted. – Agregó Yaten.
Mi alter ego no dijo nada. Se sentó en la barra de la cocina, pensando. Lo único que teníamos en la mente era la confesión que había hecho en la terraza de la escuela. ¿Y si sí nos daba una oportunidad?
- Encontraremos esa luz antes que la malvada Sailor Galaxia baje a este mundo – continuó Taiki.- ¿No es cierto, Seiya?
- Seiya, te habla tu hermano.
- ¿Seiya? – volvió a llamarlo
- ¿Eh? – salió de sus pensamientos – sí, tienes razón.
Su respuesta fue displicente, y la Princesa lo notó.
Yo no dije nada, no iba a decir nada. Después de lo que habíamos platicado la noche anterior en la ducha, todo estaba claro. Era hora de pensar como una sola persona, pero lo más importante, era hora de sentir y ser una sola persona.
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La tarde transcurrió sin contrariedad. Todo estaba listo para el último concierto y nosotros nos encontrábamos en el camerino, junto con la Princesa. Ella nos brindaría su poder para que este concierto fuera particularmente especial y pudiéramos atraer a la Luz de la Esperanza.
- Ya es hora – dijo Yaten, de buena gana.
- Creo que ha llegado el momento de buscar la Luz de la Esperanza – sentenció Taiki.
Mi platinado hermano y Seiya asintieron, cuando de pronto, alguien llamó a la puerta. Me tensé. Taiki dio permiso de entrar.
Cuando esa puerta se abrió, sentí que el alma se me caía a los pies. Ahí estaba ella, dispuesta a hablar con mi alter ego. Me temblaron las piernas, ¿y si nos daba una oportunidad? ¿Sería capaz de en verdad abandonar a la Princesa por ella?
- Bombón – la voz de Seiya era anhelante.
- Les deseo buena suerte en su último concierto – su voz era algo temblorosa, y no era para menos, si detrás de ella se encontraban sus guardaespaldas. – Yo…
- Disculpen, amigos – Seiya se dirió a Kahio y Tenoh - ¿podrían dejarnos solos un momento, por favor?
Taiki lo miró, con cierto aire de arrogancia.
- Seiya
- Solo quiero hablar con ella, Taiki.
- Tienen cinco minutos – respondió Haruka, tomando de la cintura a Michiru y saliendo del lugar.
- Espérame afuera, ¿sí? – la rubia le pidió a Chibi – Chibi, a lo que la niña salió, siguiendo a la pareja que instantes antes habían salido.
- Nosotros también – dijo la Princesa, aún bajo la protesta de mis hermanos, dejándonos por fin solos.
- Bombón, las cosas que te dije ayer eran en serio – Seiya sonrió
- Seiya…bueno… yo quiero
- Por favor, no pienses que me estas causando muchas molestias, solo porque me gustas, Bombón.
- ¿Eh?
Él se acercó hasta su oído.
- Sabes, cuando termine el concierto, te secuestraré.
Serena abrió mucho los ojos ante aquello, y pude ver como un ligero rubor cubría su hermoso rostro.
- Solo quiero que comprendas – me permitió hablar, a través de él – que sin darme cuenta, me enamoré de ti como no tienes idea – al fin pude confesarle todo lo que sentía.
Ella solo lo miraba, con una gran melancolía. Estoy segura de que si ella no se hubiera sentido presionada, hubiera aceptado lo que Seiya podía, lo que ambos, él y yo, podíamos ofrecerle, lo que Sailor Star Fighter podía hacer por ella.
- Bombón, solo quería decirte lo que siento por ti, ya que dentro de muy poco, dejaré de ser el cantante Seiya Kou.
A pesar de todo, estábamos conscientes. Ella no nos daría una oportunidad y Seiya no sería Seiya siempre. Yo, por más que me doliera, tenía un deber como Sailor Star Fighter, como una mujer guerrera que protegía una princesa y un planeta y nuestros destinos eran diferentes.
- Seiya
- ¡Ahora si pondré todo mi entusiasmo en el último concierto que tendremos! – él estaba de mejor humor. – Bombón, espero que encuentres pronto a tu novio.
- Discúlpame – sus ojos se volvieron cristalinos.
- ¡No! No tienes por qué disculparte, solo que – él se acercó lentamente a ella, dándole un beso en la mejilla – me hubiera encantado conocerte antes, mi dulce Bombón.
Después de aquello, era como si nosotros fuéramos más fuertes. Una extraña energía renovada corría por mi interior.
- Ya es hora – Seiya se dirigió hacia la puerta – éste es el momento de encontrar la Luz de la Esperanza que nos ayudará a derrotar el mal.
Sin esperar más, mi alter ego giró el pomo de la puerta, saliendo del camerino y dejando a Serena dentro.
- Pelearemos con valentía aunque arriesguemos nuestras vidas. Esta vez, no huiremos.
- ¡Hagámoslo con entusiasmo! ¡Taiki, Yaten, vamos!
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El concierto se llevó a cabo con un lleno total y un éxito rotundo. Tras cantar dos horas seguidas, Taiki le dirigió unas palabras al público.
- Durante todo este tiempo, hemos enviado mensajes de suma importancia.
- Y es obvio que también queremos transmitírselos en el último concierto que daremos – agregó Yaten.
- Y éste será nuestro último mensaje – sentenció Seiya - ¡Reciban por favor este pensamiento tan bello!
Los chicos comenzaron a interpretar su más icónica canción, Nagareboshi He, de una forma que nunca los había oído cantar. En verdad pusieron todo de su parte para que la Luz de la Esperanza los escuchara.
El auditorio resplandecía, como si las estrellas de todas esas personas entendieran el mensaje y el lugar estaba cargando de una vibra indescriptible.
En el momento más importante de la canción, el domo del lugar se abrió y justo en ese instante, el concierto fue interrumpido por el ataque del enemigo.
- ¿¡Qué pasa!? – Seiya estaba desorientado.
- ¡Cuidado! – grité, al tiempo que todos comenzaban a evacuar. Sailor Tyn Nyanko nos estaba atacando.
- La Vía Láctea será de la Señora Galaxia – sentenció.
Pero Sailor Uranus y Sailor Neptune hicieron acto de presencia, para defender a su Princesa.
- ¡No te lo permitiremos!
Sin embargo, algo no andaba bien con Tyn Nyanko, pues era como si dos personalidades distintas vivieran en un solo cuerpo.
- Tienen razón. ¡No se dejen gobernar por la Señora Galaxia! – se llevó las manos a la cabeza - ¡No! ¡Entrégame inmediatamente tu Semilla Estelar! – y hubo un nuevo cambio - ¡No! No se dejen quitar su Semilla Estelar o tendrán problemas.
- Se comporta muy extraño – comentó Serena.
- Está siendo manipulada por el brazalete de Sailor Galaxia – intervino Kakyuu – Ella era una Sailor Scout buena.
- ¿Una Sailor Scout?
- Accidentalmente, ella ha perdido un brazalete, es por ello que su inconsiente como Sailor Scout buena está despertando.
En medio de sus crisis, Sailor Tyn Nyanko seguía atacando y nosotros necesitábamos hacer algo, así que los muchachos decidieron transformarse y defender a Kakyuu, aunque Seiya y yo, también defenderíamos a Sailor Moon.
- ¡Poder de Lucha Estelar, Transformación!
- ¡Poder de Curación Estelar, Transformación!
- ¡Poder de Creación Estelar, Transformación!
- ¡Las Sailor Star Lights han llegado! – gritamos al unísono.
El ataque de Tyn Nyanko iba de lleno hacia donde se encontraban Serena y la Princesa, por lo que contraatque.
- ¡Laser de Estrella Fugaz!
Y entonces, ella apareció.
- Es una pena que el grupo Three Lights se desintegre pero no permitiré que irrumpas el último mensaje que quería mandarle a sus admiradoras en el concierto de despedida. ¡Soy una Sailor Scout que lucha por el amor y la justica, soy Sailor Moon y te castigaré en el nombre de la Luna!
- Es verdad, merezco un castigo por hacer esto – dijo apesadumbrada Tyn Nyanko - ¡No! Ustedes son los que merecen un castigo por hacer esto.
Nosotras estábamos dispuestas a luchar cuando la voz de Uranus nos detuvo.
- ¡Esperen!
- ¡Nosotras nos encargaremos de proteger esta Tierra! – la complementó Neptune – así que no se metan en esto.
- No – sentencié – nosotras derrotaremos a todo aquel que interfiera en nuestro concierto.
Justo en ese momento, el enemigo volvió a atacar, y antes que pudiéramos responder, Sailor Mars se interpuso en nuestro camino.
- No se metan en esto, por favor. Les demostraremos que la haremos volver a la normalidad.
- ¡Pero ella es nuestra enemiga! – dijo Maker, desesperada. Gracias al cielo, la Princesa intervino en esta pelea absurda entre nosotras.
- ¡Deténganse! Por favor no se comporten de esta manera, chicas.
- Princesa…
- Así es, debemos unir nuestras fuerzas – Sailor Moon la apoyó.
- Sailor Moon – titubeó Uranus.
Cuando pensamos que la situación no se podría poner peor, hubo una distorsión en el espacio y una extraña nube nos cubrió por completo. Ahí supe que Sailor Galaxia había hecho acto de presencia.
Al escuchar su maldita risa, un escalofrió recorrió mi cuerpo, y no pude evitar recordar aquel fatídico día en Kinmoku.
Sailor Tyn Nyanko fue presa de otra de sus luchas internas, por lo que Galaxia decidió acabar con ella frente a nosotros.
- Fighter – escuché la voz de Seiya – protégelas.
La terrible voz de Galaxia retumbó por todo el lugar, amenazando a nuestra princesa.
- Princesa del Planeta de las Flores Doradas, ahora entiendo, con que tú eres ese poder que despertó para oponerse a mí, ¿verdad?
Y antes que pudiéramos reaccionar, Sailor Galaxia la atacó. Estábamos completamente desconcertadas, pues no nos esperábamos aquello. Rápidamente, corrimos a su lado, tratando de auxiliarla, pero Galaxia seguía atacando.
Ella creo una barrera para repeler el ataque, para darnos instrucciones, sin saber que serían las últimas.
- El poder que tienen ahora no será suficiente para derrotar a Galaxia – al escuchar aquellas palabras, quedamos perplejas – yo la detendré. Huyan mientras puedan.
Escuchar aquello me heló la sangre. Era volver a vivir aquellos trágicos días en Kinmoku. No éramos unas cobarde, yo no podía huir, no de nuevo.
- Princesa – la increpé
- ¡De prisa! – pero fue demasiado tarde.
Galaxia y la Princesa se enfrentaron a una lucha encarnizada, mientras veíamos, como simples espectadoras, aquella dantesca escena. Nuestra Princesa no era lo suficientemente fuerte, y pasó lo que tenía que pasar: Galaxia le arrancó cruelmente su Semilla Estelar, acabando con ella frente a nosotras.
- Ya tengo otra Suprema Semilla Estelar – la mujer comentó aquello con regocijo, mientras se hacía con ella, riendo cruelmente.
En ese instante, Sailor Moon atacó con una fuerza que nunca había visto antes, pero para Kakyuu, ya era demasiado tarde. Todo por lo que luchamos, había terminado.
Nuestro horror fue mayor al darnos cuenta que Galaxia salió ilesa del ataque de la Princesa de la Luna.
- Las siguientes semillas estelares que me llevaré, serán las de ustedes – sentenció – sus inútiles esfuerzos no servirán para nada – y desapareció.
Mis hermanas y yo corrimos hasta donde yacía nuestra princesa y un sentimiento de rabia y frustración me invadió. En ese momento, en mi corazón, pude escuchar el mensaje que nos transmitía desde su alma.
- Sailor Maker, Sailor Healer, Sailor Fighter. Es momento de que unan sus fuerzas.
- Princesa…
- Busquen la Luz de la Esperanza – y después de aquello, se desvaneció entre mis brazos.
El caos se desató por todo Tokio. La guerra había comenzado y nosotras no nos sentíamos lo suficientemente fuertes para seguir luchando.
Fue en aquellos instantes de confusión, que giré el rostro y lo vi, muy cerca de mí, evidentemente afectado e impotente por lo que había ocurrido.
- Seiya, por favor, necesito que seamos uno solo – me arrodillé – yo no puedo sola, necesito tu fortaleza, por la Princesa, y por Sailor Moon.
Y llegamos al capítulo 18, correspondiente al episodio 195 del arco Stars!
A partir de aquí las cosas se pondrán difíciles, y siento que será lo que más trabajo me va a costar plasmar, no porque sea dificil de escribir, sino porque los últimos capítulos me dan sentimientos encontrados y meterme tanto en la trama, no se, me duele el corazón.
Semillas, en estos próximos capitulos ya no tendremos tan presente a Seiya, recuerden que se viene la batalla final, por eso nuestra adorada Fighter le pidió su fuerza, es hora de que ella se acepte como es y una su parte masculina con la femenina.
Mariana Kou: Te agradezco mucho el que a pesar de haber abandonado el fic por dos años, lo retomes y sigas leyendo esta historia. Gracias a ti por leer.
Gracias a Ross Maker, Rini Chiba y a Angiel Pau por sus reviews.
Nos estamos leyendo muy pronto, ya estamos en la recta final, 5 capítulos más para el desenlace.
Abrazos de luz
Gabiusa Kou
