Amarga victoria

Once menos veinte de la mañana en el campo de Quidditch, grada Sly más cercana a donde anotaba los tantos su equipo, la familia al completo esperaba el comienzo del partido. Sirius llegó y Sev lo recibió, ya le había guardado sitio.

-¡Hombre! – exclamó Sev - Ya pensábamos que habías cambiado de idea, cuando hemos salido del Comedor todavía no habíais llegado a desayunar.

-Ya… Anoche nos acostamos muy tarde, fue por eso – dijo Sirius.

Sirius saludó a todos antes de sentarse junto a Sev. "Debe haber pasado mala noche con lo que le contaron, se acostaron todos muy tarde, ninguno de los cuatro había llegado al Comedor cuando hemos salido nosotros y está un poco ojeroso. Voy a tantearlo, todavía nos queda un rato." Por fin Sirius se sentó a su lado.

-¿Qué tal has pasado la noche, Canuto? – le preguntó Sev en confidencia.

-Vaya, Sev, no se te escapa una… ¿Me estás leyendo?

-Sabes que nunca lo haría, pero conozco la mala noticia que te dieron anoche. ¿Qué tal te la tomaste?

-Bien, bien, no te inquietes por eso… Ya lo único que me preocupa es que no tengáis un accidente aprendiendo a Obliviar.

-Bueno… - sarcástico – Por favor… ¿Qué accidente…? Vaya bobada…

Rieron, luego Sev volvió a la seriedad.

-No me digas que has pasado mala noche por eso.

-No, Sev, no he pasado mala noche en absoluto, todo lo contrario. Fue sólo que nos acostamos muy tarde, la Sala Común no se quedó vacía hasta después de la una.

-Claro, lo entiendo. Me quedo mucho más tranquilo entonces.

Se quedaron un rato en silencio. "No me quedo tranquilo en absoluto, está muy taciturno para como es él, ensimismado, y ha evitado mirarme a los ojos. Algo más pasó, quizá algo con Lily. Bueno, si es eso sí que me quedo tranquilo, y si no lo es ya me enteraré en el almuerzo, cuando me lo cuenten los Gryff, estaré a tiempo de charlar con él esta noche, en la fiesta. No le pregunto nada más, lo dejo en paz." Se dedicó a charlar con Jack, que estaba al otro lado. A los pocos minutos sintió la mano de Sirius sobre su hombro.

-Disculpa, Jack, voy a charlar con Sirius – le dijo Sev a Jack.

-Claro, Prince – dijo Jack.

Se giró hacia Sirius, lo miraba a los ojos.

-Dime, Canuto.

-Perdona que te haya interrumpido.

-No me importa en absoluto, estoy continuamente con Jack y estábamos hablando de tonterías. Háblame, anda.

-Buf… no encuentro las palabras…

-¿Quieres que te ayude?

-Sí, por favor.

-Pasó algo con Lily anoche.

-Eso. No se te escapa una.

Sev le sonrió.

-Tu frase favorita. Me alegro mucho por vosotros.

-Eres increíble, Sev. ¿Puedo hablarte de ello? No tengo nadie más con quien hacerlo.

-Claro que puedes. Cuéntame todo lo que quieras.

-¿No te vas a molestar?

-En absoluto. Anda, no le des tantas vueltas o nos perderemos los cinco minutos de partido.

-Eres increíble, Sev.

-Tu segunda frase favorita – y sarcástico – Ve al grano, Canuto…

Rieron.

-Está bien, está bien… Estoy loco por ella…

-No me dices nada nuevo, ya lo sabía.

-Es todo tan nuevo e intenso que me sacude, me revienta el pecho.

-Vaya, Canuto… algo más en común. Bienvenido al club del amor eterno.

-Que sepas que me mantengo firme en no tomarte la delantera.

-No te preocupes por eso. Eso debéis decidirlo entre vosotros, yo también me he dejado llevar por lo que sentía por otras personas y ella lo ha comprendido en todo momento. Vuestra vida no debe detenerse por lo que yo sienta o deje de sentir. Debéis tomar vuestras propias decisiones.

-Eso hemos hecho, hemos decidido tomárnoslo con calma, no sólo por ti, sino para hacer bien las cosas, a mí me queda mucho por aprender.

-Si lo que estás buscando contándome todo esto es mi aprobación, que sepas que me parece genial que hayáis decidido hacerlo así, pero no por mí, sino por vosotros. Y que sepas también que si hubierais decidido hacerlo de otra manera, también estaría de acuerdo, yo no pincho ni corto. Sólo me importa una cosa, que seáis cuanto más felices mejor.

Ambos tenían ya los ojos empañados de la emoción.

-Abrázame, Sev.

-Claro, Canuto.

Se abrazaron, llorando.

-También me revienta el pecho lo que siento por ti… - le dijo Sirius.

-Y a mí… Merlín, Sirius… ¿Por qué nos peleamos en el Expreso…? Por cinco minutos nos hemos perdido cinco años de felicidad…

-Pienso en ello a todas horas…

-No importa, ahora la hemos recuperado. Seremos felices a pesar de todas las dificultades, porque nos tenemos los unos a los otros.

-Que sepas que anoche cambió el recuerdo de mi Patronus continuamente y también esta mañana, y pienso que ahora acaba de hacerlo de nuevo. Claro que soy feliz, soy el hombre más feliz sobre la faz de la tierra.

"Han dormido juntos y se han dado mimos… bien…"

-Cómo me alegro, Canuto…

-Gracias a ti… Y que sepas que no te lo he contado buscando tu aprobación, aunque desde luego que la aprecio. Lo he hecho simplemente porque no he sido capaz de contenerme de expresar lo que siento.

-¿Se lo has dicho a ella?

-No, Sev, no he querido ponerla en ese aprieto.

-Sirius, díselo, hazla feliz también a ella. No cometas el error en que me mantuve durante seis años, no demostrarle lo que sentía.

-Temo que si lo hago no seamos capaces de contenernos ninguno de ambos.

-Pues no lo hagáis, hay que dejarse fluir.

-No, no quiero hacerlo así, ya te he dicho que quiero hacer las cosas bien.

"Claro, él está acostumbrado a meterla casi de inmediato, debe aprender a contenerse, he de pasarle a Lily una copia de la Magia Roja. Y mañana es luna nueva, perfecto para su primer beso, luego hablo con ella de esto en el almuerzo."

-Te entiendo, Sirius. Entonces déjate guiar por ella, pero pienso que de lo que sientes sí que le puedes hablar. Si no te lo guardas descargarás gran parte de la tensión y te resultará más fácil no dejarte llevar por arrebatos. Prueba a hacerlo poco a poco.

-Gracias por el consejo, Sev.

-Puedes pedirme todos los que quieras. No es que sea experto en el tema, ni mucho menos, pero al menos pienso que hice bien las cosas con Lily, por eso ella también sabe cómo hacerlas.

-Claro… ¿Puedo hacerte una pregunta comprometida?

-Sí, Sirius, puedes.

-¿Es virgen?

-Sí, lo es, y también yo.

-¿Tú también? – muy sorprendido.

-Desde luego.

-¿A pesar de todas tus amantes?

-Por supuesto, estaba esperándola a ella, a que tuviéramos más tiempo y libertad para estar juntos.

-Buaaah… vaya tela. ¿Y ahora qué quieres hacer?

-No depende sólo de mí. Hemos de hablar de ello largo y tendido en verano, después de mi bache de hace una semana quizá ella haya cambiado de opinión con respecto a mí.

-Claro…

-Por mi parte, no tengo ninguna prisa. La dejaré decidir a ella.

-Eres increíble, Sev. Yo tampoco la tendré, esperaré.

-Sólo un tiempo prudencial, Sirius.

-Lo que sea necesario. Lily, antes que de nadie, es tuya, ella también lo siente así, su Patronus no cambió anoche ni esta mañana.

-Vaya…

-Y no sólo eso, Sev. Nunca me quedaría con la conciencia tranquila. Bastante me arrepiento ya de haber estrenado a muchas chicas sin amarlas. No lo haré con ella, no hasta que sepáis con total seguridad que ya no queréis eso entre vosotros. Os pertenecéis, deberíais ser el primero el uno para el otro. Siete años, Sev. Yo bien puedo esperar uno o dos, y aun así, nunca la merecería como tú. Eres inalcanzable.

-Gracias, Sirius…

-Bastante honrado me siento ya de que me consideréis parte de una relación tan especial. Como Lily me ha dicho varias veces desde anoche, lo nuestro, pase lo que pase, sea como sea, es de por vida.

-Desde luego que lo es.

Jack le dio unos golpecitos en el hombro.

-Chicos… están saliendo al campo.

Se separaron y miraron a la puerta de los vestuarios. Sev se puso en pie.

-¡Ahí está mi chica!

Toda la grada Sly se carcajeó, los de abajo no lo oyeron.

-¡Venga, venga, vamos a animar, lo que hemos preparado!

La grada comenzó a corear:

-¡Serpientes verde-plata! ¡Veloces y feroces!

-Sirius, ¿sabías que hasta hace un mes no le gustaba el Quidditch? – le preguntó Jack, riendo.

-No, no lo sabía, pero no me extraña en absoluto – respondió Sirius.

-¡A callar! – exclamó Sev - ¡A corear!

-No había venido a un partido desde primer año – dijo Jack, carcajeándose.

-Vaya tela… - Sirius también.

-¡Dejad de reíros de mí, me estáis amargando el momento! – exclamó Sev.

-Vale, vale…

El equipo montaba en las escobas, se elevaban a la altura de las gradas en formación, se alejaban al otro extremo del campo, y se quedaron esperando parados en el aire. Mientras tanto, salía el equipo Rave del vestuario.

-¡Venga, la que hemos preparado para ellos!

La grada coreó:

-¡Por muy rápido que voléis, nunca nos alcanzaréis!

El equipo de los águilas imitaba a los serpientes y se elevaban también, quedando enfrentados a ambos extremos del campo. Sonó el silbato y comenzó el vuelo de exhibición, volvieron a corear el primer lema.

Los jugadores rodeaban el campo volando todos a la misma velocidad y distancia unos de otros. Cuando pasaban a su altura, los siete miembros del equipo Sly saludaban a la grada con la mano e Hipólita le lanzaba un beso a Prince cada vez que pasaba, mirándolo sonriente. "Mis primeros besos de Hipólita… la adoro..."

Después de unas cuantas vueltas, sonó el silbato de nuevo y ambos equipos volvieron a formar, esta vez alrededor del centro del campo y sólo seis jugadores de cada uno, pues los guardianes se dirigieron a sus posiciones. La snitch y las bludgers fueron liberadas, y la quaffle lanzada hacia arriba por la profesora Wing al tiempo que hacía sonar el silbato de nuevo.

Comienzo del partido. Las once, nueve minutos, veintiún segundos según el reloj de Prince. "¡Toma ya! Mi número y el suyo." Los cazadores Sly se hicieron con la quaffle y mediante una rápida jugada ensayada marcaron un tanto al primer intento, sin perderla.

-¡Bien! – coreó toda la grada.

Mientras tanto, las buscadoras se habían elevado al centro del campo y buscaban la snitch con la vista, Hipólita hizo una rápida finta y salió en su persecución. Prince dejó de atender al resto del juego y también de corear. La chica Rave intentaba seguirla, pero era menos rápida y hábil con la escoba y se veía a las claras que no había visto la snitch, sino que simplemente seguía a Hipólita, de bastante lejos y sin la precisión de movimientos de ella. "Ya te digo que va a ganar… Y que yo lo hago mucho mejor, le ganaría también."

La grada coreó un segundo tanto. A un tiempo, Hipólita se elevó mucho, tanto, que se la veía muy pequeña, la otra dejó de seguirla y volvió al centro del campo. "Le ha dado miedo. Va a merendársela."

Hipólita volvió a bajar en picado, agarrando la escoba sólo con la mano izquierda, alargando la derecha. "Qué loca está… pretende cazarla así. Wooow…" En el último segundo previo a chocar contra el suelo, viró y se puso vertical de nuevo hacia arriba, todavía cogiendo la escoba sólo con una mano. "¡Es un as! ¡Extraordinaria! Vivirá del Quidditch, ya te digo que lo hará, será una estrella, los equipos se pelearán por ella."

La grada coreó un tercer tanto. Hipólita de nuevo bajaba en picado, muy poco después, justo frente a la grada, cerró el puño derecho.

-¡Ésa es mi chica!

Prince miró su reloj al tiempo que sonaba el silbato. Las once, doce minutos, cuarenta y dos segundos. "¡Tres minutos veintiuno, como yo….! Me quedo con ella esta tarde, decidido, vamos a celebrarlo por todo lo alto."

Todos los jugadores descendieron al suelo del campo y se saludaron con apretones. Los Rave se quedaron abajo, los Sly se dirigieron a la grada de presidencia, Gryff, donde estaba Albus, justo frente a ellos, desaparecieron de su vista al introducirse en ella. Prince aprovechó para preguntarle a Jack:

-¿Quiénes han marcado los tantos?

-Uno cada cazador – le respondió Jack.

-Wow… los tres son estupendos.

-Ya te digo.

-Uno por minuto, ha durado tres minutos veintiuno.

-Wow…

-¿Los Rave han marcado algo?

-Nada.

-¡Bien! Vaya cachondeo esta noche.

-Hemos ganado ciento ochenta a cero.

"Múltiplo de tres también." Se volvió hacia Sirius.

-¿Qué te ha parecido, Sirius?

-Alucinante – profundamente admirado - No le he quitado ojo a Hipólita, será legendaria también en el Quidditch.

-Sirius… que te veo venir… No me robes también a ésta, ¿eh?

Rieron.

-Es que tienes muy buen gusto, ¿qué quieres que le haga yo?

-Se suponía que venías a ver a Valerie, ha marcado un tanto y no te has dado cuenta.

-No me fastidies, tú tampoco, sabes que lo ha hecho porque te lo ha dicho Jack.

Rieron.

-Cierto, me pillaste.

-Cómo te quiere la peque, te ha mandado besos delante de la grada llena, y pienso que ha decidido el momento de cazar la snitch, que habría podido hacerlo antes, lo ha hecho justo cuando pasaba frente aquí para que la vieras.

-Vaya… eso no lo había pensado, puede ser, pienso preguntárselo, seguro que me dice la verdad.

-Si te lo dice me lo cuentas esta noche.

-Ya veré si lo hago.

-Venga, que ha sido idea mía – le dio un leve codazo – Yo te lo cuento todo.

-No me cuentas ni la mitad. ¿Dónde dormisteis ayer?

Sirius no respondió, volviendo a mirar al frente.

-Sirius, ya sé dónde, no soy bobo, me has dado un montón de pistas.

Sirius rio.

-Lo adivinaste por la tarde, ¿verdad? - continuó Sev - Remus se fue de la lengua.

-Sí, pero de cualquier modo, Lily me lo habría contado.

-Vaya… me parece genial. Ya sabes, si quieres formar parte de la panda, calladito y a esperar tu turno, como hacen los demás.

-Estaba ocupada, ¿eh? Pudimos entrar porque Lily adivinó la demanda.

-Bueno, no era muy difícil. Salvo Cecile o yo cuando vamos a tocar el piano, todo el mundo pide esa demanda, así que, de noche, a la hora de dormir, es el aspecto de la Sala que está ocupado. ¿Os habéis fijado por la mañana que algunas puertas estaban marcadas?

-No, hemos salido con mucha prisa.

"Pobres… Han dormido poco y han apurado hasta el último minuto por no dejar de venir al partido, deben haberse quedado con ganas de más."

-Es para reservar cada persona o pareja su propio dormitorio, por higiene y porque así cada uno se encarga de la limpieza y el orden. Como podrás comprender, no lo limpian los elfos. Cuando toque lavar las sábanas habrá que hacerlo a mano.

-Claro.

-La próxima vez que vayáis marcad la puerta, para que nadie más lo use y esté siempre libre para vosotros.

-Vale.

-Tampoco os ha dado tiempo de ver la casa, ¿verdad?

-No.

-A ver si podéis escaparos de día. La cocina y la sala de estar son espectaculares. Y en el piso alto hay cuartos con bañeras.

-Vaya… No sabes cuánto echo de menos una buena bañera en el colegio.

-Pues lo que te digo, intentad escaparos aunque sea un rato de día antes de que acabe el curso, para ver toda la casa.

-¿Cómo no habías llevado nunca a Lily allí?

-Para que fuera contigo por primera vez, hombre.

Sirius rio.

-Bueno, bueno…

-Lily y yo tenemos nuestro propio sitio secreto en el castillo, sólo para nosotros.

-¿Como Remus y Cecile?

-Eso, como Remus y Cecile.

-Ahí están.

Miró a la grada de enfrente. Albus, en pie, recibía al equipo con apretones. "Buf… espero que el maldito viejo no lea a Hipólita y descubra lo que tengo con ella, los maleficios y todo lo demás. De cualquier modo, ya debe habernos visto juntos continuamente en el Mapa, incluso cuando hemos ido juntos al Bosque y el sábado pasado cuando estuvimos en el sofá de la Sala Común, no había pensado en ello. Buf… qué mala espina me da esto."

-Sé lo que estás pensando – le dijo Sirius.

Miró a Sirius, que estaba mirándolo. "Lo ha adivinado por mi expresión, es enormemente intuitivo."

-Vaya si lo sabes.

-Cada vez le tengo menos simpatía, casi se podría decir que comienzo a odiarlo.

-¿Qué vas a contarme a mí? Cuando le hablé del problema de Hipólita me puso a prueba.

Se lo contó.

-Qué canalla – dijo Sirius, con un destello de odio en los ojos.

-Ya te digo.

Volvieron a mirar la grada de enfrente. Hipólita levantaba la Copa de Quidditch, las dos gradas Sly coreaban.

-Qué bien, Valerie le ha dejado a ella que la levante – dijo Sev - Está dedicándola, iba a dedicarla a todo el colegio por haber expulsado a los maléficos Sly el día del follón.

-Ha debido dedicártela a ti.

-Era lo que quería hacer, pero le dije que no. Y mejor así, de lo contrario, excusa para que la leyera el viejo. Qué rabia me da que nunca llegaré a enterarme de si la ha leído o no.

-Pues sí, te ha amargado la victoria.