Buenas de nuevo con mis lectores :)
Les prometí otro cap y como lo prometido es deuda aquí está!
Por finnnnn. No les quiero hacer spoilers pero debo dejarles una advertencia que ya se podrán imaginar de qué va.
Advertencia: contenido subido de tono. Leerlo bajo su propia responsabilidad XD
Espero les guste el cap y me lo hagan saber en los comentarios, si les gustó, no les gustó, que le faltó, etc. jajaja Tenganme paciencia porque soy nueva escribiendo este tipo de contenido asi que no sé que tal me ha salido pero lo hice con mucho amor :)
Sin más a leer!
PERDÓN
Cuando llegó el amanecer Sasuke ya se había levantado. Recogía sus cosas para continuar así que yo lo hice rápidamente. La mañana fue incomoda. Nadie se atrevía a romper el silencio que se había formado después de decirnos los buenos días.
Un día más y llegaríamos a la aldea de la roca. La Tsuchikage seguramente se sorprendería de nuestra visita pues yo solo solía acudir a su llamado en alguna emergencia y Sasuke bueno…él sigue siendo una sorpresa a cualquier lugar que vaya.
Luego del almuerzo, en el que continuamos sumergidos en el mismo mutismo, apresuramos el paso. Sasuke iba al frente. Cuando lo miraba venían a mi cabeza los recuerdos de nuestro primer viaje juntos. De nuevo la situación volvía a parecerse pero en diferentes circunstancias. Había sido tan feliz en ese entonces y desee regresar a aquellos momentos en que todo era más sencillo.
Por andar distraída en mis pensamientos no me di cuenta de una rama que sobresalía en el árbol que pise. El dolor de expandió por mi pierna y caí al suelo. Solté un grito. Mire la herida. No era grave ni profunda pero si me había dolido como un demonio. Comencé a aplicar chackra en la misma y pronto en dolor desapareció.
"¿Te encuentras bien?" su voz me obligó a alzar la vista y me tope de nuevo con aquellos ojos ónix que me miraban ahora con… ¿Ternura? No.
"Si" respondí. Se agacho hasta mí y tomo mi mano para apartarla y revisar mi pierna. Ya no sangraba. Saco un pañuelo de su bolso y lo envolvió alrededor de la herida. Sonreí involuntariamente pero al darme cuenta borré la expresión.
"Bien" me extendió la mano para levantarme. Sentí un cosquilleo al tomarla. Cuando me incorporé no me soltó la mano sino que me dio un ligero apretón. Nuestras miradas se encontraron. Su mirada era tan intensa que sentí que me leía el alma y sin darnos cuenta poco a poco las distancias se fueron acortando. ¿En qué momento me había acercado a él? Ahora respiraba su oxígeno.
¿Qué estás haciendo Sakura?
Un sonido de algún animal me devolvió a la realidad y rápidamente me aparté. Carraspeé incomoda.
"Bien, es hora de seguir" dije intentando sonar alegre como si nada hubiera pasado.
Sasuke asintió cerrando su puño. Le sonreí nerviosa y luego retomamos nuestro andar. Tenía que dejar de comportarme como una adolescente.
La noche llegó y nos vimos obligados a detenernos de nuevo.
"Prepararé la cena" dije sacando de mi bolso algunos materiales. Él había casado un pequeño conejo.
Sasuke desapareció mientras yo cocinaba. Supuse que estaría en el manantial que acabamos de pasar, tomando un baño. Obligué a mi mente a apartar los recuerdos de aquella vez hace años cuando nos vimos los dos solos en las aguas termales. No era nada sano.
Después de cenar fue mi turno de darme un baño. El agua recorría mi piel refrescándola. Me sentí más relajada.
Cuando volví a la fogata, Sasuke me daba espalda. ¿Estaría dormido? No pude resistir la tentación de acercarme a él. Acerqué mi mano a su cabello, quería rozarlo con mis dedos. No estaba haciendo nada malo me dije. Su calor pronto se sintió en la palma de mi mano y su aroma mentolado tan característico inundó mis cosas nasales en cuanto me acerqué un poco más. Tome un mechón de su cabello que le caía por la frente apartándolo suavemente. ¡Qué guapo era!
Entonces sentí sus dedos enrollarse alrededor de mi muñeca e instintivamente traté de soltarme. Solté un jadeo inclinando mi cuerpo hacia atrás.
"¿Qué haces?" preguntó el sin soltarme y dándose la vuelta.
"Nada" no me creyó. Su agarre en mi muñeca se intensificó y yo me queje.
"Sakura" mi nombre en sus labios fue como música para mis oídos. Me encontraba arrodillada frente a él y él había aprovechado mi mutismo para sentarse. Traté de esquivar su mirada sin mucho éxito.
"Creí que ya estabas dormido" dije sin saber que más decir. Que le iba a decir ¿Que quería tocarlo? Soltó un suspiro profundo.
"Esto no puede seguir así" sabia a lo que se refería y estuve de acuerdo pero no lo dije. Esta…extraña relación que tratábamos de sobrellevar nos estaba haciendo mal a ambos. Me estaba llevando a mis límites. "Te responderé lo que gustes con la verdad"
Lo miré asombrada. Aquello no me lo esperaba, pero era mi oportunidad, la oportunidad de conocer si en verdad merecía el perdón que tanto quería darle.
"¿Me has dicho mentiras antes?" cuestioné por lo último que dijo.
"Siempre te he dicho la verdad y seguirá siendo así"
"Entonces si estuviste con una mujer" mi voz se fue apagando.
"Lo estuve…una vez" respondió "Y no sabes cuánto me arrepiento"
"¿Por qué?" la pregunta que tanto me atormentaba.
"Ya te lo dije. Te necesitaba pero no estabas ahí, soy un hombre Sakura… y caí en el truco"
"¿Truco?" susurré
"Aquella vez no dejaste que te explicara" lo miré expectante "Cuando la ví, te vi a ti. Eras tú. Estaba consiente que podría ser todo un engaño porque no se suponía que estuvieras ahí, pero tú sola presencia me volvió loco. No pensé y no pude evitarlo" debía creerle después de todo me había prometido la verdad. Debía creerle.
"¿Lo que me pasó a mí?" dije recordando el engaño que sufrí antes.
"No. Esa vez fue diferente. En tu caso la otra persona tomó mi forma, mi chackra, pero aquel día la bebida que me dieron fue la responsable. Esa mujer seguía siendo ella pero para mí eras tú…debieron poner algo en la bebida, alguien que quería vernos destruidos" su voz sonaba apagada "Después de aquello me di cuenta de lo que había pasado y no pude evitar sentirme miserable. Ella seguía siendo la mujer que atendía la posada pero ya era tarde…tú nos habías visto" recordaba perfectamente ese día. Era el fantasma que me atormentaba por las noches.
Sin embargo, ahora comencé a ver todo desde una nueva perspectiva. Si lo que me decía era verdad eso quería decir que el jamás quiso serme infiel. Nunca fue su intención. Y en cambio yo…estuve con Rei todo este tiempo.
"Esa es la verdad Sakura. Eres irremplazable para mí" lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas tras oír aquello pero sus dedos se encargaron de limpiarlas. "Está bien" murmuró acercándose.
Debía creerle. Mi mente y mi corazón me lo exigían.
"Lo siento" dije rompiendo en sollozos. Había sido una completa idiota. Yo amaba a Sasuke. Todo el tiempo lo había amado pero me cegué. Me cegué por el dolor, la rabia, la decepción y no deje paso para la verdad. Yo había traicionado y engañado a Sasuke y el sabiéndolo me dejó camino libre para que siguiera mi vida aún sin él. "Perdóname"
"Es lo último que tienes que pedirme Sakura. Entiendo por qué hiciste lo que hiciste y me lo merecía por ser un completo idiota. Pero me di cuenta que tú felicidad me importa más que cualquier cosa y si en verdad eres feliz con él dímelo y me alejaré"
"Soy feliz contigo" dije tomando su rostro entre mis manos. Una sonrisa marcó su rostro por primera vez calentando mi corazón. Era una sonrisa genuina reflejada en sus ojos. La sonrisa que me mostraba solo a mí. Yo podía verme reflejada en sus hermosos ojos negros. Las palabras de Ino sonaron en mi cabeza, solo Sasuke podía hacerme feliz en este mundo y lo que me había dicho Kakashi sensei era verdad. Habrían malos y buenos momentos pero los buenos vividos con Sasuke valían mucho más que todo lo malo que había pasado.
"Sakura" murmuró contra mis labios "Te amo" y entonces me besó. Aquella frase me devolvió la vida. Fue un beso suave lleno de amor que borraba cualquier rastro de duda que quedaba para ese entonces en mí.
"Te amo tanto Sasuke-kun" susurré entre besos y me moví para acomodarme encima de él. Él se dejó hacer. Mis besos llenaban su rostro y mis brazos rodeaban su cuello acercándolo más a mí. La forma en la que había dicho mi nombre como necesitando respirar mi oxígeno, como necesitándome, ya no había duda. Sasuke era el hombre que yo amaba.
"No sabes cuánto he deseado esto" su voz ahora sonaba ronca producto de la excitación.
"Yo podría vivir sin esto" bromeé
"Mientes. Lo deseas tanto como yo" ronroneó en mi oído pegándole a su abultada entrepierna. Se me escapó un gemido cuando lo sentí. Si, lo había deseado desde hace mucho tiempo. Ya no habría más secretos. Moví mis caderas instintivamente incitándolo y el soltó un gruñido.
El calor de la atmósfera se había elevado y el frío del bosque había desaparecido. Estar así pegada a su cuerpo me brindaba más calidez que cualquier otra cosa en el mundo. Despejé mi mente pues después pensaría qué hacer con todo. Por el momento solo éramos Sasuke y yo.
"Sasuke-kun" gemí cuando su mano se posó cínica en mi busto acariciándolo a su antojo. La ropa empezaba a estorbarnos. Tomé lo que parecía la abertura de su chaleco y jalé de ella. Sasuke le ayudo a mi torpeza a deshacerme de él. Vamos que esa ropa aún no la había estrenado. Pero necesitaba sentir su piel, acariciarla; luego fui con el borde de su camisa, esa si era más fácil. La abrí de golpe y me maravillé por lo que contemplaba. Sasuke conservaba los pectorales y abdominales firmes y fuertes después de todo este tiempo. Había cambiado pues se había convertido en adulto al igual que yo. Ya no éramos niños fingiendo saber lo que hacíamos, pero la suavidad de su piel me recordó al Sasuke del que me enamoré, seguía siendo él en el fondo. Me enfoqué en acariciar cada centímetro de aquel lugar. Mis dedos rozaron los laterales de su estómago y bajaron hasta las hendiduras que se perdían dentro del pantalón. Mi boca se sentía seca. Cuando levanté la vista, el sonreía. Volvió a besarme esta vez con más intensidad robándome la poca cordura que quedaba en mí.
Sasuke comenzó a desabotonar mi camisa mientras me besaba. Parecía saber lo que hacía. Me deje hacer. Cuando volví a abrir los ojos me encontraba tan solo en brasier. La primera vez me había sentido nerviosa estar así frente a él pero ahora lo que más deseaba era me viera desnuda. El verlo volverse loco por mí solo acrecentaba el placer que estaba sintiendo.
En un segundo me vi recostada en la manta de Sasuke. Su mirada era tan profunda y echaba fuego puro que sentí que me derretiría ahí mismo. Sasuke se sacó por completo la camisa y volvió a cubrirme. Sus besos bajaron desde mi mentón hasta mis pechos, metió un dedo por entre el brasier y en un abrir y cerrar de ojos ya no lo traía puesto. Sospeché sus intenciones cuando lo ví acercarse a ellos. El aire se me escapó al sentir su lengua lamer mi sensible pezón mientras que con la mano acariciaba con fuerza el otro. Se sentía tan bien. Moví mis caderas para incitarlo y vi una sonrisa cruzar su rostro. Me encantaba eso. Me encantaba que en la intimidad se convirtiera en un hombre apasionado y seductor. Era la faceta que me mostraba solo a mí.
Llevé mis manos hacia el broche de su pantalón y luché con su correa para desabrocharla. Accidentalmente rocé su apretada anatomía y un ronco gemido escapó de sus labios. Metí mis dedos por la pretina de su pantalón y pronto estaban bajando. Él hizo lo mismo con mis pequeños shorts negros y las bragas que se llevaron retazos de mi humedad.
Estaba desnuda frente a él. Sasuke me miraba fijamente. Su mirada era oscura y profunda. Su pecho subía y bajaba rápidamente. Se separó de mí para sacarse los pantalones y el boxer. Su miembro salto a la vista. Me pase la lengua por los labios al sentirlos nuevamente secos. Se abrió paso entre mis piernas y volvió a besarme con lujuria.
"Siempre has sido hermosa" susurró en mi oído y luego mordió el lóbulo. Gemí.
Me tomó de las caderas y de pronto me encontraba sentada de nuevo encima de él. Sentí su miembro presionando mi sexo con fuerza. Lo besé con rudeza presa de la excitación que sentía. Lo había deseado tanto. Me moví para acomodarlo sin dejar de besarlo y entonces de una sola estocada me invadió. Jadeamos en nuestras bocas mirándonos fijamente. La sensación era exquisita. Única. No se comparaba a nada. Empecé a mover mis caderas suavemente. Sasuke cerró los ojos disfrutando, dejándose hacer. Me colgué de su cuello para darme impulso echando mi cabeza hacia atrás a medida que las embestidas subían de velocidad. Sasuke mordió mi cuello tomándome de las caderas y pegándome más a su pecho. Quería sentirlo todo dentro de mí. Por kamisama se sentía tan bien.
Subía y bajaba cada vez más rápido pero aún quería más. Sasuke gemía en forma enterrando su cabeza en mi cuello. Yo trataba de esconder mis gemidos sin éxito. Retumbaban por todo el lugar. Solo esperaba que nadie estuviera cerca pero a esas alturas poco me importaría.
Sasuke volvió a cambiar posiciones. Estaba vez yo estaba abajo. Sus embestidas eras profundas y certeras bañándose con mi lubricación. Apoyó el brazo en el suelo para tomar impulso y yo me colgué a su espalda. Los gemidos no paraban de salir de mi boca. La velocidad aumento entrando y saliendo a un ritmo descontrolado que me encantaba. Sentí aquella sensación acumularse en mi bajo vientre y más pronto que tarde estaba rompiéndome en mil pedazos. Temblé bajo su cuerpo y mordí sin querer su hombro. Cerré los ojos con fuerza disfrutando aquel nirvana. Sasuke siguió moviéndose un par de veces mas antes de tensarse entre mis brazos y dejarse ir con un sensual gruñido.
Nos mantuvimos en silencio tratando de controlar nuestras agitadas respiraciones. Sasuke se deslizó a mi lado descargando su cabeza en su brazo flexionado. Aproveché para observarlo. Eran años de no hacerlo. Su pecho bajada y subía más lentamente, los músculos de su cuerpo brillaban a la luz de la fogata. Era una hermosa vista. Debió sentir mi mirada porque regresó a verme. Enseguida sus ojos se encontraron con los míos, una media sonrisa asomó entre sus labios y yo le respondí de la misma manera. Nos mantuvimos así, contemplándonos unos minutos en total silencio. Delinee su rostro con mi mano y aparté el cabello que cubría la mitad de su cara. El Rinnegan asomó y yo no pude más que maravillarme en verlo. Era un ojo enigmático pero asombroso. Luego seguí con su nariz recta, perfecta y con sus labios suaves e hipnóticos a los que rocé con mis dedos.
"Sakura", deletreó mi nombre. Levanté la vista de nuevo a él. "Ven" me extendió su brazo y me llevó hasta arriba. Quedé recostada encima de su cuerpo.
"Eres bellísimo" no pude evitar decirlo, porque me nacía. Era real y sincero. Sasuke se acercó a mis labios y me besó apasionadamente robándome el poco oxígeno que había logrado recuperar. Sentí su mano acariciándome el trasero y de nuevo su erección se sintió entre mis piernas. Lo miré con asombro.
"Han pasado años Sakura, dame un descanso" murmuró con voz ronca y fue suficiente como para convencerme de lo que sea y dejarme hacer. Mentiría si dijera que no lo quería de nuevo. Estar junto a él, entre sus brazos era lo que más deseaba en el mundo. Era mi lugar favorito.
Sasuke parecía saber dónde tocar y en el momento exacto y mi cuerpo respondía a él de una manera sorprendente. Y sentirlo dentro era lo más delicioso. El final por todos los cielos, había sido glorioso y excitante, me dejé ir varias veces y el hizo lo propio. Escuchar mi nombre en su voz ronca y excitada era música para mis oídos.
"Sasuke-kun" grité al final. Sasuke acabo dándome una última certera embestida antes de venirse en mi interior y regalarme una hermosa visión de su rostro. Permaneció unos minutos encima de mí sin aplastarme del todo y luego de retiró.
Me sentí agotada pero ese fue mi deseo. Sasuke me acomodó a su lado encima de su manta y nos cubrió a ambos con otra. Besé su mentón por última vez antes de entregarme al sueño que me reclamaba pero dediqué mi último pensamiento a mi esposo, a que por fin estaba conmigo de nuevo y estaba segura de que esta vez sería para siempre.
Los primeros rayos del sol que se filtraron por los árboles me obligaron a abrir los ojos. Miré a mi lado y Sasuke ya se había levantado. Me senté cubriendo mi desnudez con la manta.
"Buenos días" murmuré sonriéndole.
"Hmp" balbuceó un sonriente Sasuke acercándose hacia mí. Se arrodilló y depósito un casto beso en mi boca. En ese momento me sentí la mujer más feliz del planeta. Por fin me había dado cuenta.
Luego de comer algo de desayuno retornamos el viaje. Mis piernas se sentían adoloridas producto de la actividad nocturna pero me obligué a continuar.
"¿Te encuentras bien?", preguntó el deteniéndome
"Algo así" Sasuke me miró alzando una ceja. Tenía vergüenza de decirlo ¿de acuerdo? "bueno la verdad es que me duelen la piernas, pero no te preocupes ya pasara"
"Descansemos un rato" dijo el recargándose contra un árbol. Parecía divertido. Me acerqué a él.
"No, enserio está bien" ya habíamos ocupado bastante tiempo. Ahora era momento de encontrar a Sarada y el país de la tierra estaba a solo unos pocos kilómetros más. "Estamos muy cerca"
No pareció muy convencido pero lo dejó pasar. Y no estábamos equivocados, en pocos minutos más nos encontramos en las puertas de la aldea de la roca. Los guardias nos reconocieron y sin decir ni preguntar mucho nos dejaron ingresar. Era extraño.
"Lo mejor será informar la situación. Deben saber que estaremos algunos días recorriendo el país" mencioné mientras nos adentrábamos en las calles de la aldea. Era extraño que las mismas se encontraran casi vacías dada la hora, eran apenas las ocho de la mañana. Sasuke asintió. "¿Has sentido el chackra de Sarada?" pregunté con un nudo en la garganta.
"Lo he sentido apenas ingresamos a la aldea. Es apenas notorio pero es ella" Sentí un alivio en el pecho. Sarada estaba en algún lugar de la aldea. Pronto daríamos con ella y haría pagar a cualquiera que haya sido el responsable. No dejaría jamás que nadie se atreviera a lastimarla ni a llevársela de nuevo, porque aunque esa mujer había afirmado que se fue por su propia cuenta no lo creía. Alguien se la había llevado aquella madrugada.
Llegamos hacía la torre del Tsuchikage. Aunque me moría por comenzar la búsqueda de Sarada lo más pronto posible, las normas dictaban avisar nuestra presencia en la aldea, después de todo no estábamos Konoha y por tanto debíamos sujetarnos a las reglas del lugar. Kurotsuchi no se había formado una buena opinión de Sasuke después de todo lo que había ocurrido en el pasado así que la expresión de su rostro en cuanto lo vio en su despacho dejo en claro la poca confianza que depositaba en él.
"Uchiha Sasuke" dijo a modo de saludo. Luego sus ojos se posaron en mí y de inmediato su expresión cambio. "! Sakura!" exclamó. Se levantó de su asiento y rodeo el escritorio hasta quedar frente mío. "Qué bueno que estas aquí. Iba a solicitar al Hokage tu ayuda en la aldea pero ya que estás aquí no hará falta" mencionó sonriendo. La miré confundida.
"¿Ayuda?" pregunté.
"Algo muy raro ha estado pasando en la aldea. La gente está enfermado de alguna cosa que no sabemos identificar. Nuestros médicos no han podido encontrar una cura"
No me esperaba esa noticia. Cómo médico ninja mi deber era ayudar a cualquier persona sin importar su origen.
"Cuenta conmigo" respondí. "Pero de ello me encargaré más tarde" dije firmemente. Kurotsuchi me miró extrañada. "Antes hay algo que debemos hacer aquí y nos gustaría contar con tu apoyo"
"¿Qué es?"
"Sarada ha sido secuestrada. Sabemos que está en la Roca" la voz de Sasuke sonó fuerte por primera vez y retumbó por las paredes de la oficina haciéndome estremecer. Escucharlo era aún más doloroso.
"¿Pero…cómo?" indagó la Tsuchikage mirándolo seriamente.
"Las razones no las comprendemos del todo pero podría asegurar que el responsable es de la Roca" continuó.
"¿Crees que pueda estar relacionado con la enfermedad que se está propagando?" preguntó Kurotsuchi luego de un rato. Aquello era una posibilidad pero, si lo que decía Sasuke eran verdad y aquella mujer era de la aldea, ¿Qué ganaba con lastimar a su propia gente?
"¿Qué sabemos de los Otsutsuki?" indagó de nuevo la Tsuchikage mirando fijamente a Sasuke. Estaba claro que conocía de las acciones de Sasuke después de todo había dado su voto para dejarlo en libertad. Y aunque su pregunta no venía al caso, luego comprendí que tal vez ellos podrían estar involucrados. No había pensado en eso antes y era también una posibilidad, una que me asustaba más que la anterior.
"Urashiki está muerto" Kurotsuchi asintió afirmando ya conocer la noticia. "Los dos restantes han desaparecido. No puedo sentir su presencia. Probablemente volvieron al mundo del que vinieron así que no he podido encontrar más registros"
"Queremos pedir tu permiso para buscarla en la aldea. Está cerca, hemos sentido su chackra y tenemos que actuar rápido" dije rápidamente dando finalizada el asunto de los Otsutsuki. La verdad era que cada segundo que desperdiciábamos, hablando Sarada podría estar pasándola mal.
"Hmp. Tienen mi permiso…pero Sakura promete que después te encargaras del problema en la aldea. Confío en tus habilidades y sé que podrás resolverlo" su mirada claramente denotaba preocupación después de todo estaba en sus manos el bienestar de su nación.
"Gracias" y fue por ambas cosas. Por permitirnos la entrada y por confiar en mí.
"Me gustaría que se llevarán con ustedes a dos de mis mejores ninjas. Tienen buenas habilidades y podrían serles útiles de ser necesario" en la batalla pensé. Porque habría una, estaba segura.
Iba a responder con otro gracias pero Sasuke se adelantó.
"Te lo agradecemos pero no será necesario" lo miré como preguntándole si iba en enserio pero él me ignoro. Suspiré por lo bajo.
"Siempre tan orgulloso Uchiha" respondió con tono burlón la Tsuchikage. "De acuerdo, si es lo que gustan. Avisaré a los guardias de su presencia en la aldea para que puedan moverse a su gusto. Ahora vayan, Sarada debe estar esperándolos" me esforcé por mostrar una sonrisa y luego salimos de su oficina.
"Sasuke-kun, aquello no era necesario" hablé en voz baja tan pronto como dejamos la Torre. "Aunque no dudo de nuestras habilidades siempre es mejor contar con más personas"
"Lo arreglaremos nosotros. Es nuestra hija" dijo de pronto " Y además contigo será suficiente" no sabía si alegrarme u ofenderme por aquello último pero lo dejé pasar.
Una duda había surgido tras la conversación con la Tsuchikage.
"Sasuke-kun" llamé. El me dirigió su atención "¿tú…tuviste problemas con alguien cuando estuviste aquí?" y no me refería a aquella mujer de mis pesadillas. ¿Por qué alguien de la Roca? ¿Por qué no de la lluvia o de la arena o de cualquier otra nación?
"No" respondió seco. Lo miré esperando más respuestas pero él no siguió.
"¿Estás seguro?" la pregunta salió de mi boca sin pensarlo. Sasuke detuvo su caminar delante de mí y tuve que frenar duro para no chocarme con él. Sus ojos negros me miraban fijamente. Me encogí en mi lugar. Sasuke siempre tenía ese efecto en mí.
"Tu y Sarada son lo más importante para mí" su respuesta estuvo fuera de contexto. "Tengo muchos enemigos en el mundo que buscan acabar conmigo y esta vez decidieron utilizarla a ella, pero te aseguro que sea de donde sea cualquiera que se atreva a tocarla…o a tocarte" coloco sus dedos bajo mi barbilla "Ni siquiera puedo pensar lo que les haría" finalizó.
La sonrisa en mi boca fue creciendo a medida que escuchaba sus palabras. Luego él se dio la vuelta para volver al camino y yo sin querer evitarlo corrí hacia él y pasé mis brazos alrededor de su cintura envolviéndolo en un abrazo. Lo sentí estremecer entre mis brazos. Luego de unos segundos tomó mi mano y se fue deslizando fuera de mi agarre. Nos sonreímos en cuanto nos vimos y luego nos pusimos en movimiento.
Llevábamos un paso acelerado, el chackra de Sarada cada vez se sentía más y más cercano y fuerte. Estaba ahí, mi pequeña hija estaba cerca.
Bieen el final cada vez está más cerca
¿Que les ha parecido? A mi me ha encantado jaja. Es la primera vez que escribo lemon asi que di todo lo que tenia. Sean amables. XD
Nos vemos en el proximo cap que lo estaré subiendo mañana asi que estén pendientes y sigan a la historia para que les llegue notificación de los nuevos capitulos.
Besos!
