[Atención este relato es para adultos; contiene escenas de sexo explicitas, sexo gay, relaciones incestuosas, tríos, bizarras orgias y algo de zoo… Todo lo que no te esperarías encontrar en un capítulo de Padre de Familia. Avisado estas. ]
*Disclaimer: i do not own family guy or its characters.
-Capitulo 16-
[Chris Griffin x Brian Griffin| Cleveland Brown Jr x Rallo Tubbs x Stewie Griffin]
También fue mi primera vez…
Adormecido, empezó a abrir los ojos. La fuerte luz de la habitación le hizo taparse la cara con el antebrazo. Se había dejado la ventana abierta. Fuera escuchaba el canto de unos pájaros y el fortuito paso de los coches.
Bostezando, giro su muñeca, aclarándose la vista, enfocando la esfera de su reloj. Casi eran las diez.
—Uff me he dormido…—Dijo para si mismo, desentumeciese el cuerpo, estirándose sobre las sabanas.
Acostumbrándose ya a la luz se recostó sobre su cama, sentándose sobre el borde del colchón. Percatándose de que la puerta de su habitación estaba abierta. Durante unos segundos espero, pacientemente, creyendo que sería cosa de su hermano. Pero mientras se rascaba el cuello, se alzó. Sintiéndose desilusionado.
—Otra vez será enano. —Encaminándose hacia su cómoda, revolviendo en uno de los cajones, arrojando sobre su cama lo que iba a ser la ropa del día.
—¡Buenos días! —Stewie, asomándose por encima del respaldo del sofá, sonriente.
—¡Hola Meg! —Brian, saludándola también desde el sofá.
—Madrugáis mucho chicos… —Bostezando, encaminándose hacia la cocina.
—Como todos los días. —Brian, ya a su lado. — ¡Oh! No me había fijado, estas… Radiante...
—¿Puedes hacernos el desayuno? —Stewie, al lado de Brian, acunando a Rupert entre sus brazos.
—¡Claro que sí pequeñín! —Acariciándole la cabeza, sonriéndole su hermano.
—Ven, yo te aupó. —Brian, cogiéndole entre sus brazos, sentándolo en su trono.
—Rupert dice que ayer te vio en el pasillo… —Encarándosele su hermana, sonriéndole, entornando los ojos. — ¡No me mires así! Lo dice él…
—¿Así que a tu amiguito le gusta mirar? —Golpeando la naricita del peluche con un dedo. Riéndose su hermano.
—¿Hay hueco para uno más? —Entrando Chris en la cocina, acercándole una silla Brian.
—Hola Chris, —Meg, escuchando todos el sonido del agua ascendiendo por la cafetera. — ¿Café solo? —Acercando las tazas, repartiéndolas por la mesa.
—Yo lo quiero cortado… ¿No tienes algo de leche para este perrito? —Brian, carcajeándose Stewie.
—Pero que cabrones sois… —Chris, riéndose todos.
Apenas habían pasado unos instantes desde que Meg comenzaba a servir los desayunos, Lois entro a la cocina. Acariciando un hombro de Chris, andando hacia Stewie.
—¡Hola mama! —Stewie, revolviendo sus cereales en la chocolatada leche.
—¡Hola Stewie! —Dándole un sonoro beso en la cara, girándose hacia Meg. —¡No has perdido el tiempo! —Dándole un beso en la mejilla. —¡Oh! Mírate, como tienes la piel… —Acariciándole un moflete. — ¡Estas radiante! ¿Te has dado alguna mascarilla?
—No, no mama… Ha sido cosa de esta noche. —Estirándose teatralmente— he dormido de un tirón… —Ahogándose una risa Brian.
—También puede ser por la leche. —Stewie, escupiendo Chris su café, riéndose Brian ante la perpleja cara de Lois. — Tú también tomas mucha leche ¿verdad? —Sorbiendo de su taza.
—Sí… Sí… Pequeñín… —Girándose hacia el altillo de uno de los armaritos, recogiendo un paquete de bollería.
—Estas radiante Meg, en serio. ¡Que envidia! Lois, encarándose hacia la puerta al ver llegar a Peter.
—¡Hola niños! —Saludándole al unisonó todos. — Es tarde cariño, tenemos que llegar antes del mediodía… Ya sabes cómo se pone el alcalde west cuando alguien llega tarde al pleno…
—¡Oh! Es verdad lo había olvidado… Meg… ¿Puedes quedarte unas horas con tu hermano? —Alzando la cabeza Stewie, viendo su hermana como le sonreía con media cara llena de cereales.
—¿A dónde vais? —Meg, alejándose Peter de la cocina, encaminándose hacia las escaleras.
—El sábado cariño, ¡es el día de la independencia! Hay que organizarlo todo…—Aplaudiendo Stewie desde su trono. —Mira, él si se acuerda.
—¡Cohetes! ¡Cohetes! —Aplaudiendo. — ¡Helados! —Inclinándose Lois hacia él.
—Sí, sí, veremos cohetes… Pero ahora termínate el desayuno.
—¿Y el helado? Me gusta mucho el helado… —Asintiéndole Lois.
—Oh, me sabe mal mama… Pero he quedado con Patty por lo de su cumpleaños… Igual tiene que adelantarlo un par de días…
—¿Y tú Chris? ¿Vas a estar por aquí? —Asintiéndole sordamente su hijo.
—¡Rallo! ¿Puedo ir a jugar a casa de Rallo? —Encarándosele rápidamente Lois. — ¿Un ratito?
—Uhm… Eso tampoco es mala idea… Podría llamar a Donna…
—Si quieres yo le acompaño…. —Meg, removiendo su café.
—Eso sería maravilloso. —Acariciando una mejilla de su hija. ¡Solucionado pues!
—Muy agudo el pequeñín… —Meg, en el recibidor, de pie junto a su hermano. Esperando ambos a que bajara Stewie por las escaleras.
—Creo que esta algo celoso… —Chris susurrándoselo, viendo como bajaba ya su hermanito, dando pequeños saltos. — ¡Eh! Te estamos viendo, eso es, así, como las personas.
—¿Celoso? —Llegando ya a su lado, dándole la manita.
—Tranquila, es su forma de decirte que también me quiere. —Dándole un beso a su hermana, alzándole el pequeño la cabeza sonriéndole, inclinándose para darle otro beso a él. — Pórtate bien. —Sonriéndole maliciosamente Stewie, carcajeándose al abrirse la puerta.
—¡Te veo luego! —Meg, mirando hacia ambos lados de la carretera, llevando a Stewie de la mano.
Lentamente cerró la puerta. Quedándose unos segundos entre la tenue penumbra del recibidor, escuchando los dibujos que seguía emitiendo la tv. Encaminándose hacia el salón, recogiendo el mando de entre los almohadones del sofá, apagándola.
Ahora que empezaba a recordar, sabía que esa clase de jueguecitos eran peligrosos. Tenía que hablar con Brian. Así que comenzó a subir las escaleras, intuyendo donde se podría encontrar el perro…
—Sabía que te encontraría aquí. —Cerrando la puerta de la habitación de su hermano, encaminándose hacia Brian, recostado bajo el sol que atravesaba la ventana.
—Me gusta su olor. Me tranquiliza. —Bostezando, acomodando su cabeza entre las patas. — Si pudieras olerlo… Lo entenderías. —Asintiéndole Chris.
—Os habéis pasado con Meg. —Riéndose sordamente el perro. — ¡No te rías! No se merece que la tratéis así. —Acariciándole la espalda. — Es cosa del enano ¿no? — Asintiéndole Brian.
—No te enfades, ya sabes cómo es tu hermano. —Tumbándose de costado, sacando la lengua al sentir las caricias de Chris sobre su barriga.
—No tendríais que arriesgaros tanto. —Asintiéndole el perro. — No estoy hablando solo de lo de ayer… —Sonriéndole Brian. — Si no de las bromitas de antes… No sabes lo que vimos en esa cinta… —Alzando la cabeza bruscamente el perro, mirándole con atención.
—¿La visteis? ¿Pudisteis verla? —Afirmándoselo Chris sordamente.— ¿La tienes aquí?
—No, Brown la hizo pedazos, luego la quemamos dentro de una lata… Idea de Meg, por lo de la contaminación y esas chorradas…
—Que radicales… Me hubiera gustado verla…—Cerrando los ojos unos instantes, relamiéndose el hocico al sentir el sol sobre su cabeza.
—Puedo resumírtela. —Sentándose a su lado mientras el perro volvía a tumbarse, apoyando su cabeza entre las patas. — Era un fragmento de una de las fiestas, o eso me dijo Meg. También aparecía ella, aunque el verdadero protagonista era Brown. —Asintiéndole el perro. — Se lo rifaron… ¿Te imaginas para qué?
—Para follárselo. —Bostezando nuevamente. — Sorprendiéndose Chris.
—¿Tú también sabias de todo esto? —Mirándole fijamente el perro. — ¿También sabias que jugaron conmigo? —Sobresaltándose Brian, erizándosele el lomo.
—No… Sí… Chris no es algo tan sencillo… —Viendo como temblaba, sonriéndole nerviosamente.
—¿Qué te pasa? —Acariciándole la cabeza. — ¿Por qué tiemblas?
—¿Meg ha hablado de esto? —Asintiéndole Chris.
—Sí, ¿Qué te pasa? Ya es la segunda vez que te veo así… —Abrazándolo, acariciándole la cabeza. — Tranquilo, tranquilo, yo no soy como ellos. —Lamiéndole el perro las manos.
—¿Y Qué te ha contado tu hermana? —Mirándole con la cabeza gacha.
—Poco… Es algo parca en palabras… He podido sacarle que fueron pocas fiestas. —Asintiéndole el perro. — Y que Herbert le hizo mucho daño a Rallo.
—¿Nada más? —Lamiendo la mano de Chris, nuevamente acariciándole la cabeza.
—¿Hay más? —Desviándole la mirada Brian. — Ah, sí, me dijo que con nosotros solo jugaron tres veces… —Viendo como el perro trataba de alejarse de él, lentamente. Empezando Chris a intuir porque lo hacía… —Ella me ha contado dos… Dos de las tres noches… —Tirando suavemente del perro, acercándolo nuevamente hacia él.
—No te estas perdiendo nada, de verdad. No es algo que merezca la pena recordar… —Encarándosele, lamiéndole la cara. Inclinándose Chris hacia él.
—¿Después de todo lo que he visto crees que me voy a escandalizar? ¿A enfadar por algo que paso hace tanto tiempo? —Acariciándole la cabeza, abrazándolo. —Se que eras un cachorro, y también se cómo eran ellos… —Mirando ambos hacia la puerta. — Tú también estuviste esa última noche ¿verdad? —Asintiéndole el perro lentamente.
—Éramos cachorritos ósea… —Interrumpiéndole Chris.
—Se lo que quieres decir. —Acariciándole el cuello, volviéndosele a acercar el perro.
—Y mientras ellos jugaban contigo, tú, algunas noches jugabas con nosotros… —Mirando hacia las revueltas sabanas de la cuna. — No puedo recordar cuando empezaron ellos, pero siempre he tenido la impresión que fue después de lo del ácido…
—¿Acido?
—Sí, idea de Herbert… ¡La primera gran fiesta! Cuando se desmadro todo. No creo que lo planearan así, pero terminaron todos colocados ahí abajo, follando como locos… Todos con todos… Sudando y gimiendo como bestias… Paso a ser una locura cuando a alguien se le ocurrió subir a veros… Lo demás… Pues, puedes imaginarlo ¿no? —Asintiéndole sordamente Chris.
—Y esa noche con nosotros decidieron dejarlo todo…
—Uff. —Lamiéndole la mano. — ¿No te lo ha contado Meg?
—Me estáis empezando a cansar con tanto misterio… —Torciendo la boca. — ¿Qué es eso tan terrible que paso?
—No fue solo una cosa. —Sonriendo ante la sorprendida mirada de Chris. — Aquello fue una de muchas gotitas… Y lo de tu caída… El desborde…
—Entonces… ¿Llegaron a enterarse de lo que estábamos haciendo aquí?
—Fue tu madre quien unió cabos, —apoyando su cabeza entre las piernas de Chris— aunque nunca lo dijo en voz alta. Ella creía tenerlo todo controlado, no conseguía entender como podríais haber llegado tan lejos solos tú y el pequeño… Stewie se deprimió mucho. —Sonriendo complacido ante las caricias de Chris. — No comía nada, siempre estaba tristón, ni siquiera quería estar conmigo, solo trataba de llamar tu atención… Y ella se dio cuenta.
—Pobre enano… ¿Pero entonces que paso esa noche? No tengas miedo, cuéntamelo… —Acariciándole bajo las orejas, viendo cómo se retorcía de placer el perro estirando sus patas.
—No sé cómo se enteraron ellos, nunca lo he sabido. Pero por un motivo u otro, Lois descubrió lo de tus jueguecitos conmigo… Sí, sabían lo mucho que disfrutabas dándome a lamer esa deliciosa cosita tuya. —Relamiéndose el hocico. —Hum… Siempre te lo agradeceré…
—¡Pero si solo lo hacíamos de noche! —Negándole sordamente le perro.
—No, llego un momento en que siempre que te veía, te rascaba el pantalón… Ya sabes, por aquí… —Sonriéndole Chris. — Yo era muy joven, no sabía nada de eso de ser discreto, y a ti te divertía mucho.
—¿Y yo te dejaba? ¿Incluso delante de mama? —Alzándose el perro, sentándose sobre sus patas traseras.
—Sí. Incluso teníamos algunos jueguecitos…
—¿La cocina? —Asintiéndole vigorosamente Brian.
—¿Lo recuerdas? —Sonriéndole Chris, acariciándole la cabeza.
—Sí, siempre fue un recuerdo raro… El de tener la cabeza apoyada en el hule de la mesa, y respirar, jadear mientras sentía algo sorbiéndome de…—Palpándose el sexo por encima de la tela de las bermudas. Sintiendo la pata de Brian acariciándole el brazo. — Era una sensación tan placentera… Ese sueño me ha hecho correrme muchas veces… Creía que era una fantasía muy real…
—¡Oh! ¡Sí! Muy bien Chris, estas empezando a recordar… ¡Con razón tu hermano esta tan contento! —Encarándosele bruscamente.
—¿Lo sabe? ¿Ya sabe que tengo el diario? —Asintiéndole Brian. — ¿Se lo has dicho?
—No, se ha dado cuenta él solito. —Deslizando lentamente una pata por el brazo de Chris, acariciándole sensualmente el dorso de su mano. —Le gustó mucho eso que le hiciste mientras yo me follaba al otro nene. Sí, me lo ha contado. —Sonrojándose Chris. — Le gustó mucho, de verdad. —Sosteniendo su mano en alto, apartándosela de la abultada entre pierna. — Ya te dije que no tenemos secretos.
—¿Crees que fue por eso? ¿Por lo de la cocina? —Cerrando los ojos unos segundos al sentir la rítmica caricia de Brian.— Oh… Oh… Tú… ¿Tú crees? Buen… Buen perrito…
—O por lo que hacíamos en el baño… Después de ducharte, me solías abrir la puerta cuando te secabas…—Sonriéndole maliciosamente. — Siempre tenías hueco para mi bajo tu toalla… O talvez fuera por lo de los juegos en el salón…
—¡Oh! Por dios, como pude ser tan idiota. —Golpeándose la frente. — Joder, me acuerdo de eso…
Muchos años antes…
Un joven Chris veía los dibujos animados tumbado boca abajo, con las piernas flexionadas, moviéndolas arbitrariamente. Dando sin mirar siquiera, pequeños bocados a un sándwich de roja mermelada.
El pequeño Brian, tumbado a su lado, dormitaba sin hacerle mucho caso, rodeado de sus chillones juguetes de plástico. Tras unos minutos, Chris alzo la cabeza masticando con desidia, curioseando por encima del sofá, tratando de ver el interior de la cocina. Deslizando una de sus manitas hacia la pequeña bragueta de sus vaqueros. Tanteándose por encima de la tela el adormilado penecito, al tiempo que habría la boca, jadeando sordamente.
Creyéndose seguro, se desabrocho el brillante botón de metal, arrastrándose los ceñidos pantalones hasta los tobillos. Sonriendo sordamente al ver como se le habían deformado el blanco triangulito de los slips. Andando torpemente, acercándose hacia el perro.
—Perrito…Perrito…—Susurraba, viendo como Brian abría los ojos, alzando el hocico, olfateando el aire al tiempo que movía la cola. —Chupa… Chupa…
El perro se alzó sobre sus cuatro patas. Lamiendo rápidamente de la purpura cabecita que sobresalía de entre dos de los deditos del pequeño, riéndose Chris.
—Buen perrito… Buen perrito… —Entornando los ojos, acariciando la cabeza de Brian, disfrutando de sus rápidos lametones. Hasta que el pequeño Chris reconoció el familiar triangulito rojo que volvía emerger de entre las patas del cachorro. —Oh… Pobrecito… Pobrecito… —Arrodillándose, cubriendo con su manita el ardiente pedacito de carne.
Empezando Brian a mecer su cadera, bombeándole su pequeño sexo entre los deditos, lamiéndole la cara. —Ya… Ya… Ya… —Sintiendo como le escupía un ardiente chorro, salpicándole el pantalón, empapándole la manita. —¡No! ¡Así no! —Retirándole la mano, viendo como Brian seguía meciendo su cadera en el aire.
—Hum… —lamiéndose los deditos, acercándosele Brian, lamiéndole también la mano. Empujándole con la cabeza, riéndose el pequeño. — ¿Jugar? ¿Quieres que juguemos? —Volviendo a empujarle el perro con la cabeza, cayendo Chris de culo sobre los almohadones. Viendo como el perro se le acercaba, lamiéndole entre las ingles. —¡Eh! Yo no soy él… —Mirando hacia la cocina rápidamente. — Vale, vale, pero solo un poquito ¿vale? —Lamiéndole el perro su hinchado penecito, carcajeándose Chris, al tiempo que volvía a mirar nerviosamente hacia las escaleras. —Solo un poco… Un poquito solo…Como la última vez… —Postrándose a cuatro patas, acomodando la cabeza sobre un almohadón, alzando levemente la cadera. — Mira… Mira…—Moviendo eróticamente el culito, sintiendo el peso del pequeño Brian sobre su espalda.— ¡Ah! ¡Ah! Con cuidado… —Notando como le arañaba con sus patas.— Con cuidado… —Guiándole con una de sus manitas, colocando el ardiente trozo de carnecita roja entre sus nalgas, sintiendo como resbalaba ya rítmicamente. —Buen perrito… Buen perrito… —Mientras se deslizaba lentamente la pielecita de su penecito. — Hum… ¿Te gusta? ¿Te gusta eh? —Lamiéndole Brian el cuello, carcajeándose el pequeño Chris. Sintiendo como nuevamente el ardiente sexo del perro le había vuelto a escupir, empapándole el interior de las nalgas, escuchando ahora un lascivo chapoteo a cada movimiento del perro. —Buen perrito… Buen perrito…—Volviendo a Lamerle Brian el cuello, sintiendo Chris un extraño movimiento— ¡ah! ¡No! ¡Ahí no! —Acomodándose nuevamente el afilado sexo del perro entre las húmedas nalgas. — Eso es… Así… Así… ¿Te gusta? ¿Te gusta perrito?
—¡Oh! ¡Peter! ¿Qué haces aquí? —Lois, inclinada tras los barrotes de las escaleras, viendo como Peter se palpaba obscenamente su hinchado sexo por encima del pantalón del pijama.
— Eso es… Así… Así…—Acariciándose el penecito más rápidamente, gimiendo mientras alzaba levemente la cabeza, mirando hacia la cocina. — Date prisa perrito… Dale… Dale…
—Mira… Mira lo que está haciendo el nene… —Dirigiendo Lois su atención hacia el lugar que estaba mirando Peter, abriendo la boca, exclamando sordamente. — Llevan un rato… Él es el que le guía… Mira, mira como mueve la cadera…. —Acariciando uno de los pechos de Lois por encima de la blusa, jadeando ella. —Creo que no se la mete…
— Perrito… Así… Perrito…—Acariciándose el penecito más rápidamente, gimiendo mientras alzaba levemente la cabeza, mirando hacia las escaleras. — Dale… Dale… Dale… —Empujándole Brian, sintiendo una puntada de dolor al encajársele la punta entre su prieto nudo de carne.— ¡Ay! ¡Eso duele! —Escurriéndose, sintiendo como el duro sexo del perro volvía a resbalar entre sus nalgas. — Eso es… Así… Así… Dale perrito… Dale… —Gimiendo al sentir la saliva del perro en su cuello, acerando las caricias en su penecito. —Ah… Ah… Ah…
—Pero le gusta… Le gusta… —Besándole sorpresivamente Peter, escuchando ambos como gemía fuertemente el pequeño Chris, derrumbándose sobre los almohadones, mientras el perro seguía golpeándole las nalgas, hundiéndole una y otra vez, la pequeña punta roja.
Chris con sus ojos cerrados estaba recostado sobre la colorida alfombra, sosteniendo la cabeza de Brian con ambas manos, abriendo su boca cuanto podía, dejando que el perro se regodeara con su lengua. Llevaban unos minutos besándose, remorando todas las sensaciones recuperadas. Hasta que Chris volvió a abrir los ojos, reconociendo en Brian una mirada que creía haber olvidado.
—Fuiste tú… —Volviéndole a besar. — Tú fuiste mi… —Interrumpiéndole el perro.
—Primera vez. —Sosteniendo ahora Brian su cabeza, besándole apasionadamente, dejándose caer Chris a la alfombra. Echándose el perro encima de él. —Pero no fue como a mí me hubiera gustado… —Sonriéndole tristemente.
—Oh… Ahora lo entiendo todo… —Acariciando la triste cara de Brian— No, no te sientas así, fue cosa de ellos…—Besándole en el hocico.
—¿Lo recuerdas? ¿Puedes recordarlo? —Recostándose sobre su pecho. — Fue horrible… Me llevaron ahí abajo y al entrar ni siquiera me saludaste. Tu madre estaba hurgando entre tus nalgas. Cuando me acerqué hacia ti vi que no solo te estabas abrazando a la almohada, te habían atado a ella… Sobre esa cama… Nunca he podido olvidar tu carita… Tus ojos… Tenías una mirada hueca… Vacía…
—Recuerdo el dolor… —Acariciándole Brian, viendo como se le empañaban los ojos. — ¡No! No llores. Solo me dolió al principio…—Lamiéndole el perro la cara. —¿Meg? Meg también estaba allí ¿verdad? Recuerdo que me susurraba algo…
—Sí, ella estuvo a tu lado todo el rato, hablando contigo. Aunque tu estabas muy ido… Eras otro niño, solo babeabas, ella estaba muy asustada.
—¡Eh! De verdad, mírame ¡te perdono! ¡Mírame! No te sientas así. ¡Tan malo no debió de ser ¿no?! Al cabo de unas semanas ya estaba otra vez con vosotros… —Sonriéndole tiernamente, acariciando su cabeza, devolviéndole la sonrisa Brian. — Estoy recordando… Estaba muy cansado… Recuerdo el peso de tu cuerpo… Tus lametones… —Cerrando los ojos unos instantes, emergiendo tras sus parpados unas turbias imágenes… Escuchando la jadeante respiración del perro, la excitada voz de Peter animándole, sintiendo como le golpeaban placenteramente los pequeños testículos del perro, notando un aguijonazo de dolor al recordar cómo se habría paso en su interior, agarrándose fuertemente a la almohada, volviendo a abrir los ojos bruscamente.
—Después de eso Meg era tu sombra. —Encarándosele bruscamente Chris. — Todas las noches entraba a hurtadillas en tu cuarto. Dormía en tu cama, por si a ellos les daba por volver a jugar contigo.
—Meg… —Mirando tiernamente hacia la puerta de la habitación. Irrumpiendo repentinamente en su mente una imagen de su hermana, abrazándolo en la oscuridad, susurrándole una canción.
—Estuviste muy dolorido. —Lamiéndole el cuello, carcajeándose Chris. — Te tuvieron que volver a poner pañales… —Mirándole sorprendido su amigo. —Lo… Lo siento…
—¿Por qué? Ya te he dicho que… —Interrumpiéndole Brian.
—Te anude… También fue mi primera vez… —Sonriéndole con la cabeza gacha, abrazándole Chris. — El animal de Peter tiro de mí y…
—¡No! Por favor, no me des los detalles… —Besándole durante unos instantes. Sintiendo una repentina punzada de dolor entre sus nalgas, tratando de olvidarse de la dolorosa imagen que se le estaba formando en la cabeza. — Ya me has dicho lo que quería saber, ya sé lo que paso esa maldita noche, no necesito recordar nada más…
No acababan de tocar las armoniosas campanitas cuando la puerta se abrió. Al igual que en otras tantas ocasiones Donna, se inclinó directamente hacia su hermanito. Dándole dos sonoros besos, alzándole, acomodándoselo entre los brazos.
—¡Stewie! Que grande estas… ¡Como pesas! —Rascándole suavemente la barriguita, carcajeándose el pequeño. — Rallo se va a poner muy contento cuando te vea.
—¿Dónde está? —Alzando su cabeza por encima de los hombros de la mujer. — ¿Por qué no ha bajado? —Mirando hacia las escaleras del final del largo pasillo.
—Está en la ducha. —Sorprendiéndose el pequeño— Pero puedes esperarle en su habitación, si quieres, claro… —Asintiéndole vigorosamente Stewie, moviéndosele entre los brazos. — Vale, vale, ya te dejo… —Bajándolo al suelo, correteando el pequeño por el pasillo.
—¡Otra vez corriendo! —Meg, viendo ambas como tras sus palabras volvía a andar con normalidad, llegando ya a las escaleras. — Es un peligro…. —Riéndose Donna.
—¿Te ha llamado mama?
—Sí, acabo de hablar con ella. Puedes irte tranquila, en cuanto terminen, ellos pasaran a recogerle. —Dándose dos besos, cerrando Donna la puerta mientras Meg, regresaba a la acera.
Stewie subía una vez más por las empinadas escaleras, tras los dos primeros escalones, giro la cabeza, viendo alejarse a Donna hacia la cocina. Sonriendo sordamente, sujetándose al pasamanos. Aunque quisiera, nunca habría sido capaz de subirlas corriendo…
Siempre que venía a esta casa, disfrutaba curioseando por los viejos cuadros que colgaban a lo largo de las escaleras. Le encantaba ver como había crecido su amigo, aunque lamentaba secretamente el no haber podido compartir con él todos esos años de pañales y chupetes.
Al llegar al rellano del primer piso, inhalo la familiar mezcla de olores; madera, suavizante, desodorante industrial y el delicado perfume de Donna… Aun compartiendo estructura, esta casa era completamente diferente a la suya. Tras un par de monótonas puertas llego a la más colorida del piso, repleta de pegatinas y obscenas advertencias de lo que podrían encontrarse en su interior; la que compartían los hermanos.
Durante unos segundos se sintió tentado de tocar, pero tras inclinar la cabeza confirmando que la puerta del baño seguía cerrada, se sintió travieso… Entornando los ojos giro delicadamente el pomo, empujando con cuidado, asomándose al interior.
Sonriendo, sintiéndose afortunado, se relamió los labios. Brown, de espaldas a la puerta estaba sentado frente al ordenador. Con el torso completamente desnudo, descalzo, tan solo vestido con un holgado pantaloncito corto de pijama.
Stewie, cerró la puerta delicadamente, no pudiendo evitar que el mayor escuchara el metálico "clic" del cierre.
—¿Ya has terminado nene? ¿Me has oído? —Girando la silla, abriendo los ojos sorprendido al ver al pequeño Stewie sonriéndole de pie, entre las dos desechas camas.
—¡Hola Brown! —Viendo cómo se alzaba el hermano de su amigo, revolviendo nerviosamente entre las sabanas de la que debía ser su cama, alzando una arrugada camiseta blanca.
—Ho…Hola pequeño… —Poniéndosela aparatosamente. — ¿Cuándo has llegado? ¿Saben que estas aquí? —Terminando de ajustársela.
—Estabas mejor sin eso… —Andando lentamente hasta la mesilla de Rallo, sosteniendo entre sus manos un cochecito de lego.
—Está duchándose, no creo que tarde mucho. —Levantándose, sentándose sobre su cama, abriendo un cajón, arrojando algo de ropa sobre las sabanas.
—¿Te vas? —Dejando el juguete en su sitio, acercándose hacia él. — ¿No estabas jugando?
—Sí. Pero imagino que querréis estar un ratito solos… —Sobresaltándose al sentir como tiraban de una de sus piernas. Girándose bruscamente, descubriendo al pequeño mirándole curioso.
—¿Tan pronto? —Sintiendo un escalofrió al ver como Stewie, le acariciaba su desnuda pierna, sonriéndole maliciosamente.
—Ne…Nene… Mi hermano me matara si… —Viendo como el pequeño se introducía un dedo lentamente entre los labios, chuperreteándolo sin dejar de mirarle.
—Brian me dijo que le soltaste mucha leche… —Tragando saliva Brown, mirándole fijamente, sentándose sobre el colchón. —Que eres como una vaca… —Carcajeándose.
—Sera cabrón… —Revolviéndose entre las sabanas mirando hacia la puerta.
—¡No! ¡No te enfades! —Abriendo la boca repentinamente Brown al sentir como apoyaba una de sus manitas sobre su sexo. — Él nunca antes había tenido tanta lechita en la boca. Lo dijo, ¡él me lo dijo! —Afirmándole con la cabeza— me conto que nunca había tragado tanto…
—¿Eso te dijo? —Sintiendo como se le aceleraba el corazón, palpándose obscenamente la polla por encima de la tela del pantaloncito. Mirando nervioso hacia la puerta. —No siempre me sale tanto….
—A mí me gusta mucho chupar…—Cerrando su mano sobre la hinchada cabeza su sexo, abriéndola y cerrándola un par de veces, sonriendo al ver como resoplaba el mayor.—Y me encanta tragar…
—Eso me han dicho nene… —Volviéndose a palpar obscenamente el sexo, sintiéndolo crecer rápidamente. —También te gustan las Wiener ¿verdad? —Carcajeándose Stewie, afirmándoselo con la cabeza. —Te he visto hacerlo… Sí… —Relamiéndose los labios ante la sonrisa del pequeño.
—Podría… —Acercándose un dedo a los labios, lamiéndolo lentamente, escuchando respirar sonoramente a Brown.— Un poquito… Un poquito mientras le esperamos…
—Ufff nene… —Acercándosele Stewie, separándole suavemente las piernas con sus manitas, acomodándosele frente a su deformado pantaloncito. —Pero solo un poquito… Una chupadita rápida… ¿Vale?… Pero muy rápida…—Soplando al ver como se inclinaba la pequeña cabecita, de Stewie, mirando nerviosamente hacia la puerta, encarándose rápidamente hacia el pequeño al sentir como tiraba de la goma de su pantalón.
Todo parecía ir a cámara lenta. Stewie se relamía al tiempo que tiraba con sus dos manitas de la goma del pantaloncito. El largo sexo de Brown, saltaba como un resorte, golpeándole sorpresivamente en la frente, en el mismo instante en que se habría ruidosamente la puerta. Encarándose ambos hacia ella al mismo tiempo, viendo a Rallo, con el pelo mojado y la toalla envuelta a la cintura mirándolos sorprendido, mientras cerraba la puerta sin dejar de mirarlos.
—¡Nena! —Soltándosele la toalla, corriendo desnudo hacia Stewie, tirando de uno de sus brazos. Cayendo ambos al suelo de la habitación.
—¡No es lo que parece! —Brown, subiéndose dolorosamente el pantalón, tratando de doblar sus piernas. —¡No grites!
—Estábamos esperándote. —Abrazándose a Rallo, empujándole su amigo, cayendo nuevamente al suelo.
—¡Ibas a hacérselo a mi hermano! —Sonriéndole Stewie. — ¿Qué te dije? ¿Qué te dije nenita?
—No le iba a dar el culito… —Carcajeándose ante la sorpresiva mirada de Brown, alzando una de sus manitas al aire. — No le iba a dar este culito… —Restregándolo obscenamente sobre la sucia alfombra de la habitación.
—Nena… —Mirándole seriamente, escuchando como respiraba ahora su hermano, tratando de no reírse. — Nenita… —Haciéndole graciosas caritas Stewie, parpadeándole los ojos teatralmente, abriendo y cerrando su manita en el aire. — Mira que eres zorra… —Tirando de su mano, ayudándole a ponerse en pie.
—¡Eh! ¿Zorra? ¿Una cochinada nueva? —Tirando de él Rallo, besándose ambos apasionadamente.
—Me… ¿Me voy? —Brown, encarándosele Stewie, aún abrazado a Rallo.
—¿Qué te pasa? —Escuchando ambos como respiraba de un modo extraño.
—Es el asma, ya te lo dije nena, parece como si le fuera a dar algo. —Soltándose de su amigo, acercándose a la mesa del ordenador, recogiendo un cacharrito de ella, lanzándoselo a su hermano.
—¿Eso es? —Asintiéndole Rallo, volviendo a abrazarle, esta vez por la espalda.
—Puedes estar contenta nenita, solo se pone a si cuando esta cachondo… —Besándole en el cuello. —Pero que muy cachondo… —Volviendo a besarle en el cuello, lamiéndole la nuca mientras Stewie se retorcía de risa. Viendo ambos como su hermano empleaba el inhalador.
—Eres malo Rallo… —Escuchando como se reía su amigo, acercándose hacia Brown, acariciándole una pierna mientras lentamente volvía respirar con normalidad.
—No, nenita. A él le gusta esto… ¿No ves lo rojo que esta? —Deteniéndose a su costado, acariciando la otra pierna de su hermano. —Seguro que ya se le han hinchado las bolas…
—¡Mira! ¡Mira eso! —Carcajeándose Stewie, intercambiándose rápidas miraditas con Rallo.
—Ya, él es más rápido que yo nenita… —Viendo ambos como se deformaba lentamente el holgado pantaloncito de Brown, perfilándose nuevamente lo que era su largo sexo bajo la tela.
—¿Y se puede saber que ibas a hacerle a mi gordo? —Encarándosele bruscamente su hermano, sonriendo a su hermanito sordamente.
—Solo hablábamos nene… —Brown, riéndose Stewie. Mirándole seriamente Rallo.
—¡Ya! Por eso tu polla ha salido a tomar el aire ¿no? —Riéndose los tres.
—Brian me dijo que escupe mucho… —Acercándose más hacia el mayor, rozándole con una de las piernecitas el pie. — Y sabes lo que me gusta eso cuando chupo…—Relamiéndose los labios.
—¡Eh! Nena ¿no te doy bastante lechita? —Palpándose el flácido penecito con una mano, riéndose nerviosamente Brown. —Buenas las vistas ¿eh gordito? —Guiñándole un ojo.
—Sí, tu agüita ¡Me encanta! Pero hace mucho tiempo que no tomo un biberón… Como ese… —Alzando una de sus manitas, señalándole la palpitante cabeza que se había erguido bajo la fina tela, casi sobresaliendo por una de las perneras.
Rallo miro nerviosamente hacia el pantaloncito de su hermano. Brown, sabiéndose observado, hizo que su sexo palpitara. Elevando levemente la telita del pantalón, dejándoles ver durante unos breves instantes de entre la apertura de su pierna, la húmeda y brillante cabeza de su polla. Rallo no pudo evitar lamerse los labios. Stewie a su lado, empezó a babear.
—Nenita… —Cogiéndole de la manita, mirándose ambos durante unos segundos. — ¿Estas segura? — Asintiéndole nervioso Stewie, sonriéndole mientras daba pequeños saltitos. Gimiendo Brown, acariciándose nerviosamente el sexo por encima del pantaloncito. —¡No hagas eso gordito! ¡Para te he dicho! —Apartándole la mano a su hermano. — ¡Si vamos a hacer esto, quiero que sea todo para nosotros! —Sonriéndole bobaliconamente su hermano.
—Nena, ayúdame… —Retrocediendo rápidamente, tirando de la pesada silla del escritorio de su hermano, arrastrándola ambos hacia la puerta. — ¿No creerías que iba a dejar esto así? —Mirando hacia su hermano. Inclinando el respaldo de la silla, asegurándose de que ya no se podía abrir la puertecita. Mirándole Stewie curioso. —Ma no quiere pestillos… Cosas de los mayores… —Encarándose ambos hacia Brown, chistándole ruidosamente Rallo. Apartándose la mano de su sexo nuevamente su hermano.
—Tiene muchas ganas… —Stewie correteando hacia el mayor. Subiéndose en la cama torpemente, ante la sorpresiva mirada de Brown.
—Así que quieres la lechita de mi hermano… —Asintiendo sordamente. — ¡Eh, gordito! Aquí, mira hacia aquí… —Señalándose los ojos.— ¡Ni una palabra de esto a nadie! —Asintiéndole nerviosamente Brown. — ¡Ni a su hermano! — Cambiándole la cara a Brown, suplicándole sordamente. — ¡No! No me mires así… ¡Ni a su hermano! —Asintiéndole lentamente.
—¿Puedo? —Stewie, sobre el deformado pantaloncito, relamiéndose los labios. Apoyando una de sus manos en la cintura de Brown.
—¡No! Espera… Yo también quiero jugar… — Exclamando fuertemente su hermano al ver como correteaba hacia la cama, con su pequeño sexo completamente endurecido. — Gordito, apóyate en la pared… —Retrocediendo, tragando saliva en cuanto su espalda toco la madera.
—¿De verdad tiene tanta lechita? —Acariciando suavemente Stewie el sexo de Brown por encima del pantaloncito. Escuchando ambos como gemía.—¿Me llenara? ¿Me llenara la boca?
—¡Para nenita! ¡Para! Conseguirás que lo escupa todo antes de empezar… —Viendo ambos como respiraba sordamente por la boca Brown, mirándolos excitado.
—Brian no te ha mentido. —Mirándole ilusionado Stewie. —Este gordito es como una puta fuente… —Haciéndole gestos al pequeño para que le ayudara a tirar de los pantalones de su hermano. —Ayer en tu baño no sabes los trallazos que me escupió… —Sonriéndoles Brown, meciendo su cabeza reafirmándolo.
—¿Y él no habla? —Terminando de quitarle los pantalones, viendo ambos como saltaba su polla, golpeándole el vientre, empapándosele parte de la barriga. — ¡Ya ha empezado!¡Ya se le sale! —Lanzándose hacia el sexo, deteniéndole Rallo.
—No, no, eso solo es su Agüita. — Cubriendo con su mano la purpura y brillante cabecita de la polla de Brown, restregándola durante unos segundos. Abriendo su mano después frente a sus labios, lamiéndola brevemente. — Hum… Sí, es su agüita…. — Acercándole la misma mano a los labios de Stewie, lamiéndole tímidamente su amigo, sonriéndole tras saborearlo en su boca. —Nena, Me haces cosquillitas… —Tirando bruscamente de su mano el pequeño, lamiéndola con ansia. — ¡Ya! ¡Ya nena! Que esto no es lo mejor… —Sonriéndole Stewie, relamiéndose los labios. — Si lo que quieres es lechita… ¡Te vas a hartar! —Riéndose juntos los dos hermanos.
—¿Y él no habla? —arrodillándose a un costado de Brown, imitando lo que estaba haciendo su amigo.
—No, está demasiado cachondo para hablar ¿verdad gordito? —Asintiéndole su hermano. —Mira nena… Vamos a hacer una cosa que vi una vez en un video de esos… —Encarándose hacia la iluminada pantalla del ordenador.
—¿Los dos? ¿Los dos al mismo tiempo? —Brown, abriendo los ojos sorprendido, asintiéndole su hermanito. ¡Joder! ¡No se lo van a creer! —Negando rápidamente con la cabeza, sonriendo nerviosamente. — No he dicho nada, no he dicho nada…
—¿Los dos? ¿De qué habláis? —Stewie, recostándose en la cama, viendo curioso, como Brown empezaba a masturbarse lentamente, soplando sordamente mientras se le acercaba su hermanito.
—Así nenita, vamos a hacerlo así… —Tumbándose boca abajo sobre las sabanas, apoyando sus bracitos sobre una de las tupidas piernas de su hermano, inclinando su cabeza, cubriendo entre sus labios parte del hinchado tronco de la polla de su hermano.—Hum… Espera… —Escupiéndose en la mano, expandiendo la saliva en el sexo de su hermano, volviendo a inclinarse como antes, viendo Stewie como resbalaban ahora rápidamente sus labios a lo largo de la polla de su hermano, siguiendo el ritmo de su lenta masturbación, punteándole con su lengüecita cada vez que llegaba a lo grueso del sexo…
—Oh… Oh… Sí… Sí nene… —Gritando de placer al sentir los pequeños labios de Stewie, deslizándosele por el húmedo tronco de su sexo, retorciéndose de placer al sentir como maniobraba su pequeña lengüecita al llegar a su morado glande. —¡Ah! ¡Ah! ¡Así! ¡Así!
Brown se soltó el sexo. Los pequeños se bastaban a si mismos para moverle la pielecita con los labios. Gimiendo, los sostuvo con sus brazos oprimiéndoles hacia su sexo, jadeando al bajar la vista y ver como su polla sobresalía rítmicamente de entre las dos pequeñas cabezas.
—¡Joder! ¡Joder! —Escupiendo un denso y transparente trallazo, cayendo nuevamente sobre su sexo, escuchando todos al momento el lascivo chapoteo de las pequeñas bocas, deslizándose ahora por el húmedo y resbaladizo sexo, respondiendo a los envites de la cadera de Brown. —Así pequeños… Así… —Sintiendo como una de las manitas empezaban a acariciar sus hinchados testículos. — ¡Oh! ¡Sí! ¡Sí! Hay esta la lechita… —Escuchando como gemía Stewie al saborearle el glande. — ¿Te gusta? ¿Te gusta? —Gimiendo el pequeño nuevamente, ahora centrado con su lengua sobre la hinchada cabeza de su sexo.— Tomad… Tomad polla…
Stewie no pudo contenerse, en cuanto su lengüecita reconoció nuevamente el ansiado saborcito salto sobre el pegajoso sexo de Brown, apartándose bruscamente su amigo, sonriendo al verle sorber tan ansiosamente del hinchado trozo de carne.
—¡Ah! ¡Ah! ¡Dios! —Apoyando Brown sus dos manos en las sabanas, agarrándose fuertemente, echando su cabeza hacia atrás, golpeándose con la pared. — ¡Como chupa! ¡Como chupa! ¡Joder! ¡Joder! —Sosteniendo ya su sexo Stewie con las dos manitas, moviendo rápidamente su cabeza, sorbiendo al tiempo que relamía obscenamente.
—¡Es como un becerrito! —Carcajeándose Rallo, acariciando la espalda de su amigo. —¡Como un becerrito! —Volviendo a reírse, al ver como sacudía su hermano las piernas.— Con calma, tranquila nena, con calma… Ya viene, ya le viene… —Volviendo a acariciarle, viendo como los hinchados huevos de su hermano se movían bruscamente.
—¡Me corro! ¡Me corro! —Apoyando sus manos sobre la cabeza de Stewie, hundiéndole la polla en su garganta toscamente, tosiendo el pequeño, liberándolo al poco. —¡Ah! ¡Ah! —Dándole un fuerte trallazo, viendo Rallo como Stewie cerraba sus ojitos, feliz, parando de mover la cabeza, sosteniendo con sus dos manitas el duro sexo entre sus labios, tumbándose sobre las sabanas, reconociendo el obsceno chupeteo que tantas otras veces el mismo había disfrutado. — ¡Ah! ¡Ah! ¡Joder! —Retorciéndose de placer Brown, al sentir como tragaba el pequeño, viendo como se le movía la garganta. — ¡Ah! Ufff toma… Toma… —Volviendo a escupirle otro trallazo, cerrando sus ojos extasiado, sintiendo como Rallo se tumbaba entre sus piernas, jugueteando son su pequeña lengua entre sus huevos. — Oh, Oh, toma… Toma… lechita… Lechita… —Escupiendo un último trallazo… Perdiendo la fuerza de sus brazos… Respirando sordamente por la boca, mientras el pequeño seguía sorbiendo cuanto quedaba.
Rallo, se retiró lentamente de entre sus piernas, viendo como su amigo seguía sorbiendo lentamente del ahora flácido sexo de su hermano. Stewie parecía haberse quedado dormido, chuperreteando arbitrariamente de su nuevo chupete.
—Nena… Nenita… Acariciándole la cabecita, viendo como se le escurrían unos densos chorretones de entre sus labios. Inclinándose hacia él, limpiándole a lametazos. —Hum…—Lamiéndole, sorbiendo con más intensidad Stewie, sobresaltándose Brown. — Hum…—Relamiendo las grumosas gotas que quedaban.
—Te… ¿Te gusta? —Brown, sudoroso, viendo como su hermano, volvía a lamer de entre los labios del pequeño.
—Sí gordito… —Sobresaltándose su hermano— ya hablaremos de esto luego… —Sonriéndole con una malicia que nunca antes había visto Brown. —Encarándose bruscamente hacia Stewie al escucharle bostezar ruidosamente.
—¡Eh! Nenita… ¿Cómo te ha ido? —Ayudándolo a levantarse, sentándose ambos a una orilla de la cama.
—¡A sido una pasada! —Riéndose Brown. — ¿Has visto? ¿Has visto cuanta leche me ha dado? — Encarándose ambos hacia el sonriente mayor. —¡Mira! ¡Mira como tengo la barriguita!
—Siempre que tengas hambre… —Acariciándose obscenamente el flácido sexo, interrumpiéndole su hermano.
—¡No te pases gordito! ¡No te pases! Es mi nena… —Abrazándose fuertemente a Stewie, besándose ambos durante unos segundos. Soltándole bruscamente, mirando Rallo sonriente a su amigo unos instantes, relamiéndose los labios. Volviendo a besarle con más intensidad. Viendo Brown como se recostaban sobre las sabanas, devorándose apasionadamente las bocas, acariciándose eróticamente.
—Nenes… Nenes… Conseguiréis que se me vuelva a poner dura… —Acariciándose ya el turgente sexo por encima de las piernas.
—Esto está muy rico… —Rallo, tumbado sobre Stewie, lamiéndole los labios mientras su amigo se retorcía de la risa. — Pero que muy rico… —Abrazándole Stewie.
—Siempre podemos sacarle un poquito más… —Stewie, susurrándoselo a Rallo. Mirando ambos maliciosamente al sorprendido Brown.
—Nenes… Nenes… ¿Por qué me miráis así?
—¡No corras! —Lois, escurriéndosele Stewie entre las piernas, corriendo hacia las escaleras mientras ella terminaba de cerrar la puerta. — ¡Ponte el pijama! —Contestándole el pequeño desde el pasillo superior, sonriendo ella ante la caricia de Peter.
—Se le ve muy contento… —Peter. Mirando ambos hacia las escaleras.
—¡Como para no estarlo! Se han tirado más de tres horas jugando… Y ya has escuchado a Donna, ¡Devoraron la cena sin rechistar! Le dejaron los platos limpios…
—Habrán quemado mucha energía… —Viéndole bajar arrastrando a Rupert de una pata. —Cariño, agarra mejor a tu amigo. Así vas a romperlo. —Llegando a su lado, acariciándole Peter la cabeza, ajustándole el pijama su madre.
—¡Que rápido te has cambiado! ¿Dónde has dejado la ropa? —Alzando una ceja Lois, sonriéndole maliciosamente el pequeño.
—¡A él le gusta! —Alzando a Rupert ante su madre. — Dice que así ve las cosas de otra manera. —Carcajeándose, abrazándose al peluche.
—¡Hola Stewie! —Brian, asomándose desde la cocina. Correteando el pequeño hacia él.
—Creo que te ha toreado cariño… —Peter, dándole una fuerte palmada en el culo a Lois, sobresaltándose ella al tiempo que empezaban a subir las escaleras.
—Gracias Meg. —Chris, abrazado a su hermana entre las sombras del interior de su cuarto. Besándole en la cabeza. — Ahora ya lo recuerdo todo…
—Lo siento… Lo siento… —Acariciándole su hermano. — Fue culpa mía… Siempre he creído que… —Interrumpiéndole Chris.
—No, no quiero oírte decir eso… —Separándose de ella, sosteniendo sus brazos. — Mírame, mírame, no llores. Eso es… Tú no hiciste nada malo. —Abrazándola, sintiendo como temblaba, sollozando sordamente. — Me protegiste. —Besándole nuevamente en la cabeza, abrazándole fuertemente ella. — Estuviste a mi lado… —Apoyando ella su cabeza en el hombro de su hermano. —Gracias Meg… Gracias… —Escuchándola llorar, acariciándole la espalda. — No me dejaste Meg, nunca me dejaste solo… — Abrazándose los dos en completo silencio.
—Tenías razón. —Jugueteando con Rupert sobre uno de los brazos del sofá. — Es toda una vaquita… —Carcajeándose, haciéndole gestos el perro para que no alzara la voz.
—¿Ya? ¿Ya has podido probarla? —Asintiéndole el pequeño. — Pues sí… Brown es todo un semental… —Mirándole confuso el pequeño. — Que se recupera rápido Stewie, eso es lo que quiero decir. —Asintiéndole su amigo. — Después de todo lo que soltó ayer, pensé que necesitaría un par de días para recuperarse…
—¿Por lo de ayer? —Entornando los ojitos. — ¡Pues después de lo de hoy va a necesitar una semana! —Riéndose los dos, viendo cómo se les encaraba Lois desde la cocina, curiosa.
—¿Qué has hecho Stewie? ¿Qué le has hecho al pobrecito Brown? — Lamiéndose obscenamente un dedito el pequeño, carcajeándose nerviosamente.
—¿Yo? ¿Solo yo? —Viendo cómo se sorprendía el perro. — Mi nene también ha disfrutado de su lechita… —Riéndose los dos.
—Sabes que… Esto es algo que Brown no olvidara nunca. —Sosteniendo una de las manitas del pequeño. — Mirándole curioso Stewie. — Puedes estar seguro que le has hecho muy feliz. —Abrazándosele repentinamente el pequeño. —Pero ¿qué…? —Besándole tiernamente Stewie en el morro. Sonrojándose Brian.
—Mi nene también es muy feliz ahora… —Abrazándose los dos tiernamente, ante la sonriente mirada de Lois, desde la cocina.
Chris se revolvía entre las sabanas. Encendiendo la pequeña lamparita de la mesilla, miro el reloj de su muñeca. Tal como imaginaba, ya eran más de la una de la madrugada. Sudoroso, jugueteo con el pelo de su frente, humedeciéndose los labios con la lengua. Hacia horas que no había vuelto a leer del diario, aunque ya no creía volver a necesitarlo. Tantos eran los recuerdos que habían florecido… A cada minuto, a cada hora, tras cada paso… Con esta certeza resonando en su mente, inclino la cabeza hacia su mesilla, pensando en que fin darle a ese cuadernito…
Repentinamente tuvo lo que él creyó una genial idea. Poniéndose en pie sonriente, quitándose aparatosamente la camiseta del pijama, apagando la lamparita nuevamente, andando sigilosamente hacia la puerta… Dispuesto a crear una nueva entrada…
El pasillo como en otras tantísimas ocasiones estaba en completa oscuridad. Lentamente, a pequeños pasos, sintió como se le aceleraba el corazón como en antaño. Volviendo a contener la respiración ante la puerta de sus padres, palpándose nuevamente el sexo por encima del pantaloncito del pijama, sonriendo nuevamente al reconocer la tenue luz que irradiaba la pequeña apertura de la puerta de su hermanito.
Tragando saliva al empujar suavemente, sorprendiéndose de encontrarlo dormido en su cunita, abrazado a Rupert, como tantísimas otras noches.
—Hola Stewie… —Susurro, sintiendo como se le desentumecía el sexo por debajo de la fina tela del pantaloncito. — Hola pequeñín… —Viendo como bostezaba el pequeño, abriendo sus ojos lentamente.
—¿Quieres jugar como los mayores? — Sujetándose el pequeño a los barrotes, alzándose rápidamente, viendo Chris como babeaba mientras él terminaba de arrastrarse el pantaloncito con las manos, respondiéndole Stewie con una gigantesca sonrisa.
Continuara...
