Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la historia es completamente mía. Está PROHIBIDA su copia, ya sea parcial o total. Di NO al plagio. CONTIENE ESCENAS SEXUALES +18.
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Capítulo 17:
Culmen
"He estado solo contigo en mi mente
En mis sueños he besado tus labios mil veces
(…) Eres todo lo que siempre he querido y mis brazos están abiertos
Porque sabes qué decir y qué hacer
Y no sabes cuánto quiero decirte que te amo
Anhelo ver la luz del sol en tu cabello
Y decirte una y otra vez cuánto me importas
A veces siento que mi corazón va a desbocarse…"
Comparó el resulta no una, sino dos veces. No, definitivamente nada cambiaba. El resultado seguía informándole que estaba embarazada.
Se sentó de golpe en el sofá, mirando al centro de la mesa.
—Ay, diablos, es positivo —susurró, mordiéndose la mejilla interna.
Eso significaba que tendría un bebé, que alguien iba a decirle mamá… Que Edward y ella tendrían a alguien más en sus vidas.
De pronto sonrió, extrañada con la sensación que le provocó semejante alegría. Definitivamente, nunca había pensado en estar en este lugar, sin embargo, la sola idea fue… gratificante, aunque rara.
—Voy a tener un bebé —sostuvo, balanceando las piernas, sentada en el sofá—. Bien, ¿qué viene ahora?
¿Cuánto tenía? ¿Era muy chiquito? ¿Ya llevaba algunas buenas semanas para gritarlo a todo el mundo? Recordó que su último periodo había sido hacía un buen rato. Tenía que apuntar una hora con algún médico, solo que no conocía a ninguno lo suficientemente bueno o confiable.
Se sentía feliz. Qué raro era. Ni siquiera conocía a su hijo y ya comenzaba a imaginárselo, haciendo que su vientre se estremeciera y su corazón latiera con fuerza.
Sí, ¡iba a tener un bebé!
Corrió hasta encontrar una hoja y un lápiz, dispuesta a contarle aquella linda noticia a su abuela, su gran y querida confidente. "Lo siento, cariño, pero esta vez le toca ser primero a mi segunda madre", pensó, disculpándose con Edward.
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"Querida abuela
Tengo algo muy importante que contarte, apenas y me entero, ¡y no sabía que podía sentirme así de feliz!
Quiero que te prepares y que puedas estar sentada, porque es una gran noticia:
(Piensa en el redoble de tambores) Aquí voy…
¡Voy a tener un bebé! ¿Puedes creerlo? Yo, que aún soy tan pequeña, pero sí, tendré un bebé. Se siente muy raro. Lo único que hago es comer, dormir y a veces me mareo. Hace poco por poco vomito. ¡Hoy odio el curro y amo los burritos! Extraño los que me hacías en la cena.
Solo quiero volver a verte para que conozcas a tu bisnieto. Sé que será un pequeño del que vas a enamorarte.
Te amo y espero verte pronto
Con cariño, tu nieta y tu pequeñito bisnieto".
Ella se quedó pensando en aquella carta y su garganta se tornó apretada, como si le costara respirar. Leerla, una y otra vez, la hacía pensar en sus pequeños, que ya eran todos unos adultos. Qué increíble el paso del tiempo.
—Señora Cullen —susurró la enfermera, caminando hacia ella—. ¿Aún está mirando?
Asintió, volviéndose hacia ella.
—No puedo quedarme dormida. El mar me calma.
Ella asintió y se quedó un segundo con su mano estirada, tocando su hombro para reconfortarla.
—Lo extraño —contó, mirándola con los ojos llorosos—. El tiempo es inaudito sin él. Lo quiero a mi lado.
La enferma suspiró y se quedó un buen rato acompañándola.
—¿No es suficiente con sus hijos, sus nietos y sus bisnietos?
Ella negó.
—Es difícil cuando no puedes estar con tu alma gemela. ¿Usted tiene uno?
La profesional sonrió.
—Claro que lo tiene.
—En realidad, es un ella.
—Fantástico. En los ochenta, cuando apenas era una joven, estuve mucho tiempo en fiestas alternativas, donde conocí personas que amaban sin pensar en esa tontería del género —dijo de buen humor.
—Debió pasarla muy bien, en especial al verle esos tatuajes tan fantásticos.
Sonrió.
—En realidad, todo comenzó a mejorar cuando lo conocí. —Sus ojos nuevamente se llenaron de lágrimas—. ¿Puedo escuchar algo desde su teléfono?
La enfermera asintió y lo sacó.
—¿Nirvana otra vez? —le preguntó.
La anciana, de ya ochenta años, asintió con entusiasmo. Claro que quería, Nirvana la transportaba al amor de su vida.
.
Edward había pasado la noche en vela revisando los antecedentes que había recopilado James mientras comenzaba a asegurarse de que, una vez que él defendiera su amor por Bella, hubiera el menor grado de involucrados posibles, entre ellos, salvarle el trasero a su amigo Jasper.
A pesar de todo sonrió, porque llegaría a casa para tener una cena con sus amigos, lo que era fantástico. Jasper ni siquiera sabía que estaría la curiosa Alice. Esperaba que esta vez tuviera el empuje suficiente para conquistarla, porque el muy bobo no dejaba de hablar de ella.
—Señor Cullen, tiene una llamada de parte de sus padres —afirmó Lucy, apoyada en el umbral de su puerta.
¿Sus padres?
—Claro, déjame responder. —Dio la aprobación en su teléfono y la llamada llegó—. ¿Hola?
—¡Cariño! —Era Esme con su característica voz suave y acaramelada—. Qué sorpresa saber que estás ahí.
—¿Qué ocurre? —preguntó, intrigado.
—¿Ni siquiera vas a saludar a tu madre?
—Lo siento…
—¡Descuida! Ya estamos por llegar a tu casa. ¡No puedo creer que tienes una novia!
Él abrió sus ojos de par en par.
—¿Quién te contó…? Rose. —Bufó, riéndose en medio de su frustración. Ella jamás se quedaba callada.
—Por supuesto, ¿qué esperabas? ¿Mantener a esa chica en secreto? ¡Eso no lo hace un hombre decente!
Respiró hondo. Hacía mucho tiempo que no les presentaba a una chica, menos aún que fuese alguien que lo traía tan loco que era capaz de todo por ella.
—Tu padre está muy entusiasta. Asumo que es una chica fantástica porque hasta la desconfiada de tu hermana la ama. ¡Debe ser una chica ideal!
—Fantástica —afirmó.
—¡Estoy tan feliz! ¡Llegaremos en tres horas!
—Umm… Llegarán unos amigos…
—No hay problema, sabes que a nosotros nos encanta la vida social. ¡Nos vemos más tarde!
Antes de cortar, escuchó cómo su padre le preguntaba si la misteriosa novia de su hijo le gustaba el chocolate.
—¡Sí le gusta! —exclamó—. Nos vemos más tarde, mamá, dale saludos a papá.
Al terminar la llamada, se preguntó qué cara pondría Bella al saber que llegarían sus padres a casa. Iba a matarlo, de seguro. Intentó marcarle, pero no contestaba, lo que hacía de la situación algo mucho peor. ¿Dónde rayos se había metido? ¡Debía contarle que los padres Cullen estarían ahí en poco!
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Bella estaba duchándose, por lo que no sintió el sonido del teléfono. Estaba de buen humor, comenzaba a ver las cosas de otra manera, con más optimismo y con ganas de mejorar. Era como si, de pronto, la noticia de su embarazo le hubiera cambiado todo desde el interior. A ratos tenía tanto miedo que sentía retorcijones de nerviosismo, ya no solo debía cuidarse a sí misma, sino que tendría que hacerlo con un ser muy pequeñito. Pero luego pensaba en cómo todo cambiaba de pronto, cómo las cosas llevaban hasta un punto en el que todo debía mejorar. Quería darle lo mejor a su hijo, robar ya era parte del pasado, quería ser mejor para sí misma también, poder cumplir sus sueños, quizá dedicarse al dibujo o comenzar a idear un camino en el que pudiera sentirse realizada.
De pronto, los recuerdos de Mike comenzaron a asustarla. No sabía dónde se encontraba, tampoco en qué lugar estaba escondiéndose. Ahora, no podía permitir que se acercara, ya no más, quería seguir creando su familia, que esta creciera y se llenara de amor…
Suspiró y se acomodó el cabello, mirando la hora. Edward estaría pronto aquí junto a Jasper.
Cuando Alice llegó, Bella estaba sacando el pavo. Hacía mucho tiempo que su querida abuela le había enseñado el secreto perfecto para hacer un buen plato.
—¡Traje vino! —canturreó, moviendo los hombros y levantando la botella.
—¡Fantástico!
—¿Crees que a Edward le guste?
—Por supuesto —respondió, guardándose el hecho de que no estarían solo con Edward esta noche.
Su amiga le ayudó a poner algunas cosas que faltaban sobre la mesa, mientras ella terminaba por trozar un poco la carne. A los segundos, tocaron el timbre, lo que entusiasmó en demasía a ambas mujeres. Bella corrió hasta la puerta y al abrir no encontró a Edward, sino a dos personas de unos cincuenta y pico, sonriendo de oreja a oreja.
—¡Hola! —exclamó ella, de alegría tan abundante y rápida confianza, que en un segundo la abrazó—. ¡Tú debes ser Bella!
Estaba de piedra.
La mujer era elegante pero a la vez sencilla. Guapa era quedarse cortos. Tenía unos ojos muy intensos, los mismos que una vez se encontró. Era la madre de Edward.
—No la asfixies, mujer —pidió el hombre, dándole una sonrisa más queda, pero no menos alegre—. Es un gusto conocerla, señorita.
El hombre era recto, de expresión un tanto seria, bastante educado y caballeroso. Se parecía muchísimo a su sheriff.
—¡Oh! Mucho gusto —exclamó Alice, siendo muy encantadora—. ¡Amiga de la familia!
Los Cullen entraron y miraron a Bella de pies a cabeza, algo que no pudieron evitar. Definitivamente, era tal como se imaginaron a la chica que podría volver loco a su hijo, diferente, dulce, preciosa y cálida. De solo verla les pareció tremendamente adorable.
—No sabía que…
—Ay, lo siento —exclamó la mujer—. ¿Mi hijo no te contó? ¡Ay, qué importa! No mordemos.
Esme era alegre y parlanchina, enseguida comenzó a contarle del viaje que habían tenido desde su casa, a las afueras de la ciudad. Carlisle, por su parte, para ser un coronel retirado, era un hombre completamente despreocupado, mucho más que su hijo. Bella no podía creer que tenía frente a ella a los padres del hombre que amaba. ¿Cuánto tiempo pensó que, si aquello pasaba, iban a rechazarla? Luego pensó en algo breve pero que le hizo mucho más sentido: ¿cuánto tiempo había estado rechazándose a sí misma, creyendo que nunca iba a poder hacer algo por su futuro? Siempre se restaba valor. Por un lado, aquello era culpa de sus padres, pero también sabía que estaba en ella alejar esos recuerdos y comenzar a mejorar.
Edward frenó frente a la puerta y cuando abrió, ya era demasiado tarde. Sus padres ya estaban aquí.
—¡Cariño! —gritó Esme, dando brincos para abrazar a su hijo.
Jasper venía detrás, usando una terrible corbata de dibujos con colores chillones, que nada combinaban con su camisa. Al ver a Alice, lo que se tornó chillón fue su rostro.
No podía creer que ella estuviera aquí.
—Mamá, papá, espero que no hayan puesto nerviosa a Bella. —Edward fue hasta ella y la abrazó para saludarla, dándole un beso apasionado a pesar del nerviosismo de toda esta batahola espontánea.
—En absoluta —respondió, enternecida con la forma en la que estaba preocupado de su bienestar—, han sido muy adorables conmigo.
Él sonrió.
—Y tú pensabas que el coronel estaría poniendo el grito en el cielo al verte conmigo —le susurró.
Se sonrojó.
—¡Ah! ¡Coronel Cullen! ¡Qué alegría verlo! —dijo Jasper, dándole un saludo militar.
Carlisle lo imitó, golpeando sus zapatos y formándose de manera recta.
—Oficial Whitlock —bromeó.
Conocían a Jasper desde hacía años, sus padres vivían cerca de su casa y eran buenos amigos.
Alice miró curiosa y se sorprendió de que estuviera él. ¿Qué clase de cita a ciegas era esta? ¡Si apenas y sabía vestirse!
—Lamento no haberte dicho a buena hora, apenas me avisaron un par de horas atrás y cuando te llamé no contestaste. ¿Todo está bien? —preguntó Edward, aprovechando que sus padres estaban con Jasper y Alice.
Bella lo contempló y recordó la hermosa noticia que había recibido hoy. De pronto, tuvo unas ganas inmensas de abrazarlo y decírselo.
—Todo está perfecto, descuida.
—¿De verdad? Te ves… diferente.
Le sonrió.
—Quizá es porque lo estoy.
—Oigan, tórtolos, ¡a comer! —exclamó Alice, llamando su atención.
Bella recordó que era la anfitriona de la cena, por lo que corrió hasta allá.
—¿Lo hiciste tú? —preguntó Esme, asombrada.
—Sí, es una receta de mi gran abuela.
—Se ve que la querías mucho. —Ella se acercó y le ayudó junto con Carlisle, mientras Edward descorchaba el vino.
—Sí —respondió—, estoy juntando dinero para verla pronto. Ya no me falta mucho y… —Se calló cuando notó que Edward la escuchaba.
Nunca le había contado sus planes al respecto.
—Pero, ¿para qué esperar? Podríamos llevarte, estoy segura que a Edward le encantaría la idea.
La emoción en la expresión de Bella fue tal que Edward sonrió de oreja a oreja. Definitivamente, a su madre le había caído bien.
—Es que… queda en Malibú y es un poco lejos…
—¿Malibú? —preguntó Carlisle—. ¡Adoro Malibú! Durante mi periodo de entrenamiento, solíamos dar vueltas por esas hermosas playas cuando apenas y cortejaba a esta hermosa señorita. —Le besó la mejilla a su esposa—. Nos traería buenos recuerdos.
—De verdad, se los agradecería muchísimo.
Le alegraba poder tener la oportunidad, nunca había estado tan cerca de poder ver a su querida abuela nuevamente. Parecía como un sueño, después de años estaba cerca de poder darle un abrazo.
Mientras sucedía aquello, Jasper tomó el vino, dispuesto a ofrecerle un poco a Alice, que estaba escuchando con una sonrisa lo que hablaban los demás.
—¿Vino, señorita?
Alice giro la cara, solo un poco, levantando una de las cejas.
—Bueno, gracias —respondió, cruzada de brazos.
Ella le tendió la copa, a la espera. A Jasper le temblaban las manos, tenerla tan cerca lo ponía nervioso, tanto así que comenzó a derramar vino por todos lados. Alice no podía creerlo.
—Lo siento —dijo con suavidad.
A Alice le dio un poco de lástima.
—No importa —lo tranquilizó con sequedad. Se quedó un momento en silencio y se atrevió a continuar—: Así que eres policía, ¿eh?
Le estaba hablando, ¡la chica le estaba hablando!
—Sí, oficial hace varios años. Trabajo con ese gruñón. —Apuntó a Edward. Luego miró a Bella y recordó quién era en la investigación. Le costaba imaginar que pudiera estar implicada en cosas tan terribles, era una chica dulce—. Imagino que debe ser muy aburrido hablar con un policía.
Alice se sintió algo culpable de hacerle sentir así. De seguro lo pensaba desde que lo había ignorado tantas veces en el bar. En realidad, le parecía guapo ahora que lo contemplaba más cerca y en confianza, aunque llevara una corbata tan fea.
—En realidad, puedes hacerme creer lo contrario. —Le guiñó un ojo, haciéndole sonreír.
.
La cena había transcurrido con total alegría. Los padres de Edward en ningún momento hicieron preguntas incómodas como "¿qué haces en el trabajo? ¿Vienes de alguna universidad de renombre? ¿Planeas hacerlo?", en realidad, lo que más salía de sus labios eran risas, cumplidos hacia ella por su personalidad y también hacia su fantástico pavo asado.
Edward miraba a Bella tantas veces que no se interesaba mucho por sus padres. Aunque se sintiera un poco mal por ser así como hijo, la razón era que ver a su ladrona tan alegre de que su familia la tratara de esa manera, lo llenaba de muchísimo más amor. Era una chica humilde, sencilla y receptiva al cariño que le brindaban, como si fuese una pequeña esponja a la espera de poder absorber lo maravilloso del mundo. Él sabía que estaba nerviosa, pasó gran parte de su vida creyendo que siempre estaría sola, que nunca nadie iba a ver el valor en sí misma y que solo era una delincuente. Qué falsa idea. De manera personal, Edward sabía que aún no podía perdonarse a sí mismo por haberle reforzado la idea aquella vez en la que la dejó y seguramente iba a costar que eso ocurriera, a pesar de que Bella ya no le daba importancia. Para él, haber sido parte de su llanto era algo que seguía doliendo y todos los días quería demostrarle que la amaba y que la admiraba por ser una chica fuerte, buena y fantástica.
La cena terminó a eso de las once de la noche. Los Cullen iba a quedarse en casa de Rose, con quien iban a dar un paseo el día de mañana.
—Espero que puedas acompañarnos —le dijo Carlisle a Bella mientras le tomaba las manos con respeto.
—Sería fantástico —aseguró en respuesta.
Cuando Esme se acercó para despedirse de su hijo, le dio un abrazo y susurró:
—Estoy muy contenta con esta chica. Es la correcta, a que sí.
—Lo fue en el momento en que la vi por primera vez, mamá.
Jasper y Alice también iban a marcharse. Fue una sorpresa para todos ver que ella no dejaba de reírse con él. Cuando le ofreció llevarla a casa, no tardó en decir que sí, pues moría por saber qué había detrás de esa desastrosa corbata.
Cuando Edward y Bella se quedaron a solas, lo primero que hicieron fue abrazarse.
—Te dije que eras fantástica. Mis padres te amaron.
Ella sonrió.
—Creo que la más prejuiciosa fue la que suponía ser más liberal. Creí que el coronel iba a odiarme por llevar tatuajes y…
—De hecho, papá es un tipo que pasó tanto tiempo trabajando, que no querría imponer ideas en sus hijos. Siempre ha querido enmendar el haber estado tanto tiempo al servicio de su país, dejando a un lado a sus hijos aunque no quisiera hacerlo. —Suspiró—. Es algo que no querría repetir. Extrañé mucho a mi padre.
Bella se acomodó en su pecho y pensó en su hijo.
—No sabía que te contemplabas como padre —dijo ella.
Edward sonrió y le besó la frente.
—Lo siento, puede que te asuste…
—¿Quieres pastel? —le preguntó de pronto. Él se quedó algo intrigado—. Hice el postre y olvidé ofrecerlo. ¡Lo siento!
Se levantó y fue a la cocina.
—Iré contigo.
—¡No! Déjame a mí.
Edward se quedó un buen rato sentado. ¿Qué pasaba? Parecía misteriosa. Cuando regresó, Bella traía una charola con su té favorito, el que él había comprado días atrás, y pastel de chocolate para los dos. Ella se acomodó a su lado, le dio un beso cariñoso en la frente y esperó a que diera el primer bocado. Segundos más tarde, sintió que había algo duro en su boca. Pestañeó, contrariado, y entonces lo sacó para mirarlo.
—Oh, ¿qué ha pasado? —inquirió ella.
—Creo que… —Al mirarlo de cerca, se dio cuenta de que era un pequeño chupón miniatura. No entendía—. ¿Bella?
Ella se mordía el labio inferior, esperando a lo que tuviera que decir.
—Sorpresa. —Sonrió con quietud.
¿Le estaba queriendo decir que…? Oh…
—Cariño, estás…
Ella comenzó a asentir, muy emocionada.
—Estoy embarazada, sheriff, tendremos un bebé —susurró.
Él seguía estando de piedra, como si no pudiera creerlo. Y entonces, cuando se dio cuenta de lo que significaba cada palabra y lo que vendría a futuro, no aguantó la separación y la abrazó. Fue tanta su emoción, que sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Bella, por Dios, estoy… ¡feliz! —exclamó, sujetándole el rostro y besándola con añoranza—. ¡Tendremos un bebé!
Ella asintió y comenzó a reírse.
—¿Puedes creerlo? Sigo algo paralizada, es que… es tan extraño saber que tienes a alguien dentro de ti y… que se parecerá a ambos.
Edward la abrazó con más fuerza y la llenó de besos, sacándole carcajadas.
—Te amo, Edward, a pesar de que aún me siento demasiado joven e inexperta, creo que mi hijo no podría tener un mejor padre que tú. Eres fantástico.
Él juntó su frente con la suya y respiró hondo.
—Te amo, Bella. Gracias por darme la noticia más increíble que jamás he escuchado nunca.
Se quedaron juntos en el sofá, besándose y sintiéndose, disfrutando de la noticia, de saber que ya no eran dos sino tres, de saber que pronto todo podría mejorar y que las cosas desde ahora iban a cambiar para mejor.
En medio de su profunda alegría, sintieron el timbre de casa. Edward se levantó para abrir, tapando a Bella con una colcha. Su alegría mermó al ver quiénes eran.
—Sheriff —señaló James, sonriéndole de oreja a oreja.
Tragó.
—¿Qué haces aquí?
Detrás de él había dos oficiales, entre ellos Jessica, mirando con los ojos llorosos por lo que iba a suceder.
—Tengo una orden de arresto —afirmó.
—¿Qué? ¿De qué hablas?
Bella se levantó del sofá, preocupada.
—¿Edward? —preguntó ella mientras se sostenía la barriga, aún plana.
James comenzó a reírse.
—Bingo.
—No te atreverás a pasar, Buitre.
—Si quieres venir detenido conmigo por obstruir la investigación, entonces puedes intentar impedírmelo.
James dio un paso adelante con los demás y Bella comenzó a temblar. Sabía lo que iba a suceder.
—¿Qué hacen aquí? Yo no…
—Está arrestada por complicidad en seis asesinatos, Srta. Swan —dijo el Buitre. Miró a Jessica y esta se acercó, contemplando a Edward y luego a la chica.
Iba a esposarla.
—Jessica —gimió el sheriff, intentando impedírselo, desesperado.
—Solo recibo órdenes —respondió.
Le dio la vuelta a Bella, quien comenzaba a llorar, y enseguida la apresó, dispuesta a llevarla a prisión sin derecho siquiera a poder defenderse.
Buenos días, les traigo un nuevo capítulo de esta historia, en realidad ya es el antepenúltimo, lo que quiere decir que solo nos quedan dos capítulos y un epílogo. ¿Qué piensan de toda esta turbulenta masa de sucesos? Bella y Edward tendrán un bebé, es aceptada por la familia del sheriff pero... todo ha caído en pique con James usando todo a su favor. El sheriff va a enloquecer y no se imaginan el demonio que saldrá cuando internalice todo lo que le sucederá a su ladronzuela y a su bebé. Desde ahora, garantizo ataques cardíacos, así que a prepararse. ¡Cuéntenme qué les ha parecido! Ya saben cómo me gusta leerlas
Agradezco los comentarios de Pam Malfoy Black , krisr0405, Noriitha , maribel hernandez cullen , ale173, Fernanda javiera, Valevalverde57, valentinadelafuente, selenne88 , Tata XOXO , Coni, Josi , Elmi, BreezeCullenSwan, BellsCullen8, CCar, cavendano13, Liliana Macias, catableu , Pancardo, Liz Vidal, fernyyuki , Pameva, Fernanda21 , Lys92 , freedom2604, rjnavajas , Jeli, calia19, alyssag19 , DanitLuna , Miranda24, Belli swan dwyer, Valentina Paez, Raque , jroblesgaravito96, viridianaconticruz, llucena928 , Rero96, barbya95, Abigail, Kamile PattzCullen , piligm, LizMaratzza , Iza, Veronica, Bell Cullen Hall, patymdn , SeguidoradeChile, Santa, monze urie , Diana, Rose Hernndez , Reva4 , AnabellaCS, Claribel Cabrera, amedina6887 , stella mio, Angelus285 , anaiza18 , Gladys Nilda, Heart on winter, FlorVillu , lauritacullenswan, ELLIana11, CazaDragones , lunadragneel15 , Yoliki , Ceci Machin , keith86 , alejandra1987, Luisa huiniguir, Tereyasha Mooz , Lore562, luisita, Elizabeth Marie Cullen , Milacaceres11039, saraipineda44, indii93, Robaddict18 , bealnum , Mela Masen , NarMaVeg , isbella cullens swan, somas, joabruno , A Karina s g , YessyVL13, Srita Cullen brandon , rosycanul10, Ivette marmolejo, morenita88, Neily pattz , Cris, sool21, beakis, carlita16 , kathlenayala, debynoe12 , kaja0507 , esme575 , Brenda Cullenn , bbluelilas, ELIZABETH, Vanina Iliana, Flor Santana , morales13roxy , Gan, GabySS501, Aidee Bells , Melany , Jocelyn , Smedina, LUZ CC, Damaris14, miop , Esal, twilightter , Nancygov, Hanna D L, ManitoIzquierdaxd , Gibel , BellaNympha, Dominic Muoz Leiva , LoreVab, camilitha cullen , Mayraargo25 , michicullen, Sandoval Violeta , jupy, Cinti77 , Nat Cullen , AndreaSL, Lau Riera, almacullenmasen y Guest, espero volver a leerlas a todas nuevamente, cada gracias que ustedes me dejan es invaluable para mí, que acompañen en esta historia es algo que aprecio enormemente dado el esfuerzo, la dedicación y las horas que se invierten en darles siempre lo mejor que puedo, de verdad muchas gracias
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Cariños para todas
Baisers!
