Capítulo XXI : Si quieres paz, prepárate para la guerra.


Para entender los motivos por los que Riser Phenex prácticamente escupió su batido de proteínas favorito luego de una agotadora sección de entrenamiento grupal es necesario repasar un poco de historia, repaso que el autor aprovechará para discutir ideas que de otra de forma serían demasiado pretenciosas como para ser incluidas en cualquier otro lado.

´El infierno está vacío´, es una frase que aparece en Tempestad, aclamada obra final de William Shakespeare, haciendo referencia que el mal está presente en la tierra de los hombres y no en fuerzas externas. Si uno jugara con la frase fuera de contexto, es posible llegar a la conclusión de que se refiere a que no hay una sola alma en el infierno, una interpretación que conecta con la idea de cierto papa, cuyo nombre se le escapaba, qué afirmó que todas las almas se encontraban en el purgatorio esperando el día del juicio final y, por ende, el infierno de la religión abrahámica se encontraría en desuso hasta dicho momento. Una conclusión de la que fue obligado a retractarse en su lecho de muerte por la presión de los cardenales que no lo dejaron irse a comprobar su teoría en paz. Lo gracioso es que no estaba del todo equivocado, aunque todavía estaba en duda si en verdad tenía tales conocimientos sobre el inframundo o si simplemente fue un tiro al aire que golpeó en el blanco.

No hay humanos en el infierno.

Esta corta oración parece una mentira que intenta pintar a los demonios actuales en un tinte más positivo, y en cierta medida lo es. En el inframundo todavía se subastan esclavos para someterlos con las piezas diabólicas y el comercio con los magos, ya sean pertenecientes a una asociación o independientes, es cosa de todos los días, pero en ningún momento podrás ver a un humano caminando en el infierno. Las almas humanas tampoco son atormentadas por toda la eternidad allí, no solo eso, por leyes creadas por el Ars Goetia estas no tienen siquiera permitido poner un pie en aquellas tierras. Esto último no se debe causas morales puesto que la gran mayoría de los demonios amaría causarles algún tipo de sufrimiento, sino que se trata de un simple caso niños demasiado avergonzados y resentidos como para tan solo ver la causa de su mayor vergüenza.

¿Qué vergüenza preguntas?

La vergüenza que sufrieron en manos de un solo hombre, un hombre cuyo nombre es considerado tabú en todo el infierno, y que nunca es pronunciado a menos que sea acompañado a por una larga serie de insultos que hasta un demonio encontraría horribles. Un hombre más odiado que el mismísimo dios de la biblia, un hombre al que se le puede adjudicar la creación de la sociedad demoníaca tal y como se la conoce a día de hoy.

Salomón. El hijo de David, el rey sabio, el esclavista, el de las 72 llaves.

Durante años el hombre logró poner bajo su comando a los 72 miembros de los pilares del Ars Goetia. Los detalles de cómo esto pudo pasar son un misterio para la mayoría pues los demonios que vivieron esto se niegan a hablar de semejante humillación, cosa que hace sospechar que fueron engañados o vencidos de alguna forma. Y como era de esperar, en el momento en que quedaron libres luego de la muerte de Salomón, se aseguraron de destruir el legado que este tanto se había esforzado en crear.

La única razón por la que estos decidieron que ningún alma humana permaneciera en el infierno es sencillamente porque no soportaban la mera idea de que una de las almas del reino del esclavista los reconociese allí abajo. Fue seguramente por esta vergüenza y deseó de venganza lo que llevó Ars Goetia a desarrollar un sistema para convertir a humanos en demonios y esclavizarlos.

Incluso Mephisto Pheles hablaba de Salomón como un idiota incapaz de prever las ramificaciones de sus actos.

¨Unos pocos años de grandeza para un reino en decadencia a cambio de milenios de esclavitud¨

A pesar de todo, o quizás por eso mismo, Riser desarrolló una admiración por un humano que básicamente había conquistado el inframundo, el hombre que vio una cima que ni siquiera el primer Lucifer había logrado pisar. Está admiración nunca sería compartida por nadie, pero jamás abandonaría al joven demonio que siempre vería a ese hombre como un símbolo de poder.

Pero toda esa anticuada lección de historia no es de importancia para la situación actual, todo lo que el lector necesita saber es que no hay humanos en el infierno.

En realidad, hasta eso estaba de más, todo lo que uno necesita saber para entender la reacción de Raiser es que la primera cosa que vio al abrir la puerta de la sala de invitados fue a la exorcista peliazul usando un uniforme de mucama demasiado ajustado para una chica de su tamaño y…atributos sentada en lo que los japoneses denominaba seiza con una gran determinación escrita en sus ojos verdes.

- Riser Phenex, te reconozco como mi rey, a cambio haz de mis sueños una realidad.

Y tras esa declaración, que hasta el demonio debía admitir que sonaba bastante genial, la chica se llevó su mano a su pecho en un gesto que no hizo salvo elevar la fuerza y seriedad de sus palabras. Si uno ignoraba el sexy uniforme de criada, esto fácilmente podría haber una escena de uno de esos dramas clásicos.

Un breve olfateo confirmó que efectivamente no había nada de alcohol en su batido por lo que no estaba borracho y no se sentía tan cansado como para empezar a alucinar. Eso solo dejaba como explicación que el mundo se había vuelto loco y que él era la única persona cuerda que quedaba en toda la existencia gracias a su propia grandeza y talento…era eso o que su hermano tenía algo que ver esto. Por suerte, ambas posibilidades podían ser resueltas de la misma manera: tomando aire se tranquilizó y rápidamente cerró la puerta frente a la cara de la chica porque no había manera de que afrontara esta situación estando completamente sobrio.


En un escenario con la apariencia de un espacioso estudio privado comenzó la función, su papel era el de juez que jugaría a escuchar las palabras del acusado a pesar de que la sentencia ya estaba escrita desde mucho antes de que este entrara al estrado. El jurado compuesto por personas fieles al juez no levantaría voz en contra de su condena y se contentaría con estar parado de forma ligeramente amenazante mirando a la acusada desde arriba.

- Has arribado a mi nido sin darme noticia, hija de Eva, y esperas que te acoja bajo mis alas pidiéndome cumplir sueños de los que no me has contado. Espero que su lengua sea tan afilada como la espada que te acompaña, pues exijo una explicación.

Desde su mesa de roble dio por comenzada la sesión, una que llevaría a nada. La única razón por la que se molestó en hacer todo esto en primer lugar fue porque se trató de algún de su familia el quien seguramente dejó entrar a la chica en primer lugar. Sí, era obvio que la elección de vestimenta fue su hermano, pero dudaba que Revido fuese el que la trajo hasta aquí, de haberlo hecho no la hubiera simplemente dejado allí sin ninguna clase de desfile o gran presentación. Esto era probablemente trabajo de uno de sus padres quienes querían profundizar conexiones con la nueva alianza entre las facciones bíblicas o quizás su hermanita que quería impresionarlo trayéndole a una persona con una reliquia en sus manos.

- Mis sueños son volverme fuerte para volverme una digna sucesora de Durandal y formar una familia con un niño que algún día herede ese título.- dijo la chica en un tono de un nuevo recluta que se presenta al sargento.

- Si esos son tus deseos, recomiendo que entrenes con Vasco Estrada, ese hombre no debería ser subestimado ni siquiera por los grandes dioses. Si quieres una familia, búscala en el mundo humano, no necesitas ser un demonio para eso.

Si no fuera por la luz artificial que iluminaba su rostro y secaba un poco sus ojos, se hubiese visto tentado a bostezar tras verse obligado a decir algo tan obvio. Aunque se estaría mintiendo si dijera que esta era su peor experiencia con humanos pidiéndole algo, ese puesto lo tenía la vez que un culto satánico lo invocó por error a través de un sacrificio de sangre y terminaron pidiéndole bendiciones mientras seguían destripando tiernos corderitos frente suyo, afortunadamente se trataba de un culto suicida y el problema se solucionó por sí solo.

No, la chica era molestamente obvia, pero sería ridículo enojarse solo por eso. Ella estaba siendo muy educada y como caballero era su responder con la misma educación. Además, era entretenido actuar de esta forma.

-No quiero ser débil, ustedes son fuertes, si me quedo con ustedes…creo que también podría llegar a ser un poco fuerte. – ella parecía mucho más pequeña intentando ocultar su timidez mientras hablaba, especialmente al ser la primera vez que la veía con una expresión que no era un ceño fruncido o llanto.

- Strada, Dulio y Griselda son fuertes incluso si yo obviamente soy una opción superior, ellos también podrían ayudarte. Hay muchas formas de hacerte fuerte sin recurrir a mí o a otros demonios, no estaría en contra de señalarte un pequeño grupo de humano heroicos a los que podrías unirte. Nosotros vamos a luchar contra una bestia temida hasta por los dioses, una contra la que tú probablemente no sobrevivas si la enfrentas. No voy a rebajarme a tomar a alguien cuya capacidad de decidir está nublada por su dolor y resentimiento.

Ante eso, la chica señaló con su dedo a su caballo, acción que hubiera encontrado ofensiva si no fuera porque la confusión en su rostro era terriblemente genuina.

- No, Hagen no cuenta. Su situación fue algo única. Ahora vamos, Loup te escoltará a Japón o Italia, donde prefieras…luego de que te cambies de ropa, te brindaremos algo más adecuado.

No iba a negar a dicho conjunto de ropa era extremadamente agradable a la vista, revelando unas largas piernas bien afeitadas y exprimiendo su figura de tal modo que era como si no llevara nada puesto. Quizás luego a Val…no, se estaba desviando del tema. No podía dejar a una chica sola en medio de la calle vestida en lo que prácticamente era lencería, especial cuando dicha chica no parecía ser la mente más brillante del aula.

Pero cuando estaba pensando en dónde exactamente debería dejarla, una voz firme y agresiva se hizo presente.

-Estoy haciendo esto por resentimiento ¿Y qué? No me importa si está mal, ni si me voy a arrepentir, si soy engañada, si soy débil. NO ME IMPORTA. Es mi decisión. Por favor, no me quites la primera decisión que he tomado en mi vida. Si es por cómo actué antes, lo siento, les suplico perdón. Si problema es que soy débil, tengo a Durandal, estoy segura de con ella puedo volverme fuerte. A cambio de permitirme seguir con mi decisión, yo….yo te ofrezco todo si quieres mi brazo derecho no estaría en contra de dártelo.

Ciertamente se trataba de una forma bastante indirecta de ofrecer la vida, puesto que dudaba que un espadachín en su línea de trabajo dure mucho luego de perder un brazo. ¿A quién mierda le serviría de algo como eso? Una mesa con una sola pata tendría más utilidad.

En este punto la única persona que lo estaba mirando con temor o curiosidad por su juicio era Xenovia, mientras que el resto o ya sabían lo que iba a decidir o les importaba poco (Él o estaba seguro cuál de las dos opciones era peor).

- Eres débil. Esa determinación es ciertamente increíble, pero en estos momentos eres patéticamente débil, no podrías siquiera cortar la piel del enemigo al que apuntamos. – dijo antes de mirar a su nobiliario - Ustedes ya saben dónde guardo mis piezas. Voy a hacer la llamada y a pegarme un baño caliente, todos aquí apestamos.

A Riser le hubiera decir que su decisión estuvo basada en fines prácticos, la chica tenía algo de talento según Hagen y su inclusión beneficiaria daría más conexiones a su familia en esta nueva alianza de facciones. Hubiese aceptado decir que aceptó por compasión hacia alguien que había prácticamente quedado huérfana y que deseaba encontrar su lugar en la vida. Jamás pensaría en admitir que simplemente aceptó porque el deseo de elegir de la chica y su determinación de hacerlo le causaba un poco de envidia.

- Te acompañó, mi cabello tiene algo de sangre que no es mía y se siente horrible. Shirone estás a cargo. – dijo Valerie saliendo de la habitación tras el Phenex.

- Tú eres el experto en armas, yo me voy a comer algo. – dijo la gata blanca escapando también de allí.

Por suerte, la persona que ahora estaba a cargo era una extremadamente responsable que nunca dejaría sin cumplir una misión encomendada por un superior. En silencio, el espadachín comenzó a buscar algo en los cajones teniendo cuidado de no hacer ningún desorden a pesar de que no se encontraban ordenados en primer lugar.

-*Sigh* Recomiendo que pidas una torre, esa pieza es perfecta para alguien con un estilo tan agresivo y brusco como el tuyo. Si bien darte un caballo te ayudaría a suplementar un poco tus falencias en aspectos técnicos y pobre juego de pies, creo que es mejor concentrarnos en pulir tus minúsculas fuerzas.

Con una elegancia típica de un buen mayordomo con años de experiencia de servicio, el muchacho se acercó a ella con una torre negro tan bien pulida que uno podría pensar que tenía otros colores aparate del lustroso negro y el cálido anaranjado. La muchacha no esperó en sostenerla entre sus manos como si temiese que se le escapara volando.

Casi no prestó atención al Sellzen colocando una pieza de joyería hermosamente tallada que todos los miembros del nobiliario de Riser llevaban en sus muñecas. Cada una de las de las pequeñas joyas presentes en aquella banda de metal, presentaba unas minúsculas inscripciones imposibles de leer sin una buena lupa. Incluso una persona poco interesa en el esta clase de cosas podía darse cuenta de que valían más de lo que ella podría llegar a pagar aun si vendiera sus dos riñones.

-Este brazalete es usado por nosotros, seguidores del rey inmortal, Gasper Vladi y Bova hijo de Tannin para favorecer nuestros entrenamientos. No lo ocultes y muéstralo orgullosa al mundo, pues no hacerlo sería un insulto ante nuestro rey, celebra el día en que él magnánimamente reconoció tu pequeño potencial. Llévala tanto en tu muñeca como en tu corazón y mi espada protegerá tu espalda.

-¿Me estás pidiendo matrimonio?

- Loup, te toca. Necesito un trago. (el sonido de los dientes chirriando que acompañaba a esas palabras fue pura coincidencia)

Solos quedaron en la habitación y, siendo ambas personas normalmente silenciosas, ninguno intentó iniciar una conversación. Callados estuvieron unos cuantos minutos antes de que licántropo decidiera que tenía mejores cosas que hacer que desperdiciar el tiempo.

Vamos a buscar ropa. – dijo el joven alto antes de dirigirse hacia la puerta solo para detenerse repentinamente sobre sus pies y voltearse a la chica - Un consejo. Respeta la jerarquía y no le causes problemas al líder…o mueres.

..


Era curioso para Riser que uno de los momentos más relajantes de su vida diaria era tener a una no muerta perforando su cuello y succionando su sangre como si hubiese no hubiese mañana. Curioso, pero teniendo en cuenta de que ahora tenía que preocuparse de que una niña semidesnuda lo atacara en medio de la calle, quizá no fuese tan extraño como lo sería en otro contexto.

La damphira se encontraba sentada en su regazo, sus labios rosas que parecían tan delicados como los pétalos de una, hubieran dejado una gran marca en su cuello de no haber sido por su regeneración. Su pálida piel se sentía tan y le daba un aire de delicadeza que ya no podía asociar con la salvaje bella de sus ojos rojos. Mas el día de hoy, la atención de Riser estaba narrar todo lo que pasó con una mezcla de cansancio y humor, si fue su propia situación la que le causaba gracias o si los lacios cabellos casi plateados de la muchacha le hacían cosquillas en la barbilla, era algo de que ni él mismo estaba seguro en ese momento.

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Bajo el falso cielo en el que brillaba una penosa esfera de tenue luz artificial que no merecía ser comparada con el sol, Riser Phenex se encontraba esperando solitario en uno de los jardines de la mansión rodeado de sin número de especies de flores y arboles cuyos nombres solo conocía gracias a un par de conversaciones casuales que más de una vez había entablado con el jardinero. Era el primer día libre sin ninguna clase de lecciones y entrenamientos que su equipo había tenido desde la dichosa misión, por lo que era de esperar que todos aprovecharan para ponerse al día con sus respectivos hobbies o simplemente relajándose a su manera. Incluso él se encontraba bajo la sombra de un pino afinando su nuevo instrumento, una hermosa guitarra acústica que había adquirido por internet en un capricho que tuvo de aprender los clásicos (todavía lo impresionaba que Amazon tuviese una sucursal en el inframundo a cargo de los gnomos).

Hablando de Xenovia, había pasado ya casi un mes desde que se unió a ellos, y su aparición no trajo tantos cambios como había previsto. Había algunos pequeños problemas, pero ni de cerca tantos como temía, la personalidad de la chica normalmente callada le recordaba bastante a la del licántropo con la diferencia que mientras que el silencio de este se debía en parte a un aspecto cultural de su especie, ella era simplemente socialmente inepta. Una prueba de esto es que ya fueron cinco veces las que vio a la chica pidiéndole a Hagen que le dé un hijo fuerte, lo que causó que la reserva de whisky de la mansión disminuyera notablemente. También le había hecho esta pregunta a Loup una vez, pero el lobo simplemente le dijo que no era su tipo. Hasta el momento, él fue el único hombre en el grupo al que Xenovia no le había hecho esa pregunta, cosa que era pues él estaba seguro de ser el más fuerte y atractivo en todo el lugar con diferencia, seguramente un caso de mal gusto. Al menos se llevaba relativamente bien con el resto de las chicas (fue una agradable sorpresa que compartiera el gusto de por la lectura de Ravel, incluso si una primera estaba más interesada en leer textos históricos relacionados con la iglesia). Aunque por alguna razón le tenía un poco de miedo a Valerie, pero la damphira parecía disfrutar de eso por lo que lo dejó pasar.

Pero aquello no era relevante para lo que estaba haciendo, porque había una razón por la que estaba afinando su guitarra en el jardín y no en su habitación como de costumbre.

Cuando un portal que rompía con la mayoría de las leyes de la física (a estas alturas se sentía tentado a simplemente quemar sus libros e insultar Carl Sagan), no pestañeó antes de meterse dentro como si fuera la cosa más normal del mundo. El escenario que le dio la bienvenida era un que ya ha había visto en varias ocasiones, pero que jamás fallaba en impresionar, en frente suyo se extendía un campo de flores prácticamente infinito que presumía de especies que no había visto siquiera en libros, el relajante aroma dulce como un dulce beso de miel silvestre que acaricia con tus sentidos como si de un calmo momento entre amantes se tratara. Por eso no pudo culpar a su anfitrión por recibirlo acostado entre una cama de tulipanes purpuras que atentaba con llevarlo al amable mundo del sueño.

Y luego me acusas de ser dramático con mis invitados. - acusó Riser fingiendo de manera obvia estar ofendido. – Me duele de hipocresía de alguien que se considera una mente tan brillante.

- No soy yo quien tiene una libreta donde tengo preparados discursos para situaciones altamente improbables. Pero supongo que las aquellos que no naturalmente carismáticos necesitan ese tipo de ayuda. – respondió el muchacho mientras se levantaba luciendo una sonrisa pícara.

Los años le habían asentado bien al joven que se hacía llamar Cao Cao, si bien era más pequeño y menos musculoso que Riser, eso no quitaba que su figura era una que uno se esperaría de un modelo y no del líder de una facción de humanos. Sus movimientos eran suaves y delicados dando la ilusión que una brisa sería suficiente para derivarlo, algo quizá hecho de forma deliberado para tomar por sorpresa a sus oponentes, pero las ligeras ojeras del muchacho lo hacían sospechar que esa suavidad no era del todo fingida en estos momentos.

- Ophis me preguntó tú nombre. – dijo el joven chino adoptando una expresión seria. – Lo gracioso es que esa fue una pregunta al aire, creo que ella ni siquiera notó que estaba allí hasta que terminó de hablar.

¨Y está demás decir que se lo dijiste¨

La relación que existía entre ambos era una de respeto mutuo, fue este respeto por las habilidades del otro lo que permitió a dos individuos normalmente arrogantes entablar una relación de amistad. Era común para ellos compara notas sobre estrategias, o intercambiar información, y por suerte había suficiente confianza entre ellos como para tomar la información por verídica.

Cuando compartió con Cao Cao su encuentro con Ophis, este le reveló sobre la existencia de la armada del caos (nombre que ambos acordaron que era estúpido), una aglomeración de facciones cuya única cosa en común es que estaban en deuda con Ophis, los distintos grupos ni siquiera se conocían entre ellos. La única condición para formar de la armada y recibir esas serpientes era ¨prometerle¨ a Ophis ayudarla a deshacerse del gran rojo, y hacer de cuenta que estabas trabajando en ello durante sus inesperadas visitas. No fue una sorpresa para nadie que la facción de héroes fuera uno de los grupos a su servicio, era de esperarse un grupo que deseaba la independencia humana buscara un benefactor que no formara parte de los círculos de los dioses. No envidiaba al que tuviera que trabajar con ella y no culpaba al muchacho por decirle la verdad a una criatura que podría destruir el mundo entero si se encaprichara.

- ¿Algún consejo?

- Ophis es prácticamente un niño, trátalo como uno. – la mirada incrédula de Riser lo invitó a continuar la idea – Un niño con poder absoluto al que no puedes mentir sin perder tu vida, pero también es ridículamente fácil de manipular o engañar. Al igual que un niño, ella solo piensa con absolutos. Él nos matará si no la ayudamos con el gran rojo, pero no le importa como lo hagamos, mientras podamos convencerla de que estamos haciendo algo, ella seguirá dándonos serpientes. Todo lo que tenemos que hacer es idear un plan ridículo de vez en cuando, fallar y repetir. Es fácil de manejar, pero también es impredecible y caprichosa…como un niño. Quizás preguntó tu nombre por capricho, quizá te busque, quizá se le olvide, quizá te mate, quizá te de un abrazo, quizá te ¨invite¨ a la armada. No me sorprendería que te declare el nuevo rey del inframundo solo porque le diste un caramelo.

Esas no fueron las palabras más reconfortantes del mundo.

-Ahora que lo pienso, que trabajes para ella significa no tienes problemas con estar junto a una niña semidesnuda. Pero supongo que ese tipo de cosas eran comunes en los tiempos de Cao Cao.

-Bueno, eso todo lo que tenía que decir. Trata de no morir, o por lo menos no me causes problemas si lo haces. Fausto, has los honores. –dijo con una sonrisa que prometía forzada.

-Esperaunmin…-

No terminó su corta y casi desesperada frase cuando un portal se abrió debajo de sus pies dejándolo caer de cabeza sobre su hermosa guitarra que se partió en pedazos bajo el peso de su muy furioso cuerpo.

La relación entre ellos era una de amistosa rivalidad nacida de un mutuo respeto, pero eso no significaba que no pensara que el chino a veces era un hijo de puta.

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- ¿Cuál es la probabilidad de que podamos escondernos de ella con éxito?

- Desgraciadamente, la misma que tenemos de combustionar instantáneamente en los próximos 4 milisegundos.

No tenía vergüenza de admitir que sentía miedo del dragón del infinito, hasta el mayor de los estúpidos contaba con suficiente sentido común para temerle. Ophis estaba más cerca a ser un desastre natural que una criatura viviente, por lo que no era cobardía de su parte el querer evitarla de la misma forma que uno no iba a navegar en medio de una tormenta en una noche sin luna. (aunque quizá ese fuese mal ejemplo por la existencia de Poseidón, pero a nadie le importaba ese segundón)

-Si ella viene…corre. Ante los ojos de Ophis somos pocos más que hormigas, la única diferencia es que yo soy de un color ligeramente diferente- dijo tragándose su orgullo, cosa que quizás por falta de experiencia haciéndolo le causaba arcadas.

-Nop. Si lo que Cao Cao dijo es cierto, lo mejor sería que llevemos con nosotros golosinas y refrescos en todo momento para distraerla. Todo lo que tenemos que hacer es evitar que Shirone se las coma.

-Eso…es en realidad una buena idea. Y pensar que algunos demonios creen que te tengo de secretaria solo por tu radiante belleza, mi querida hija de Selene.

-No me digas que me solo me tienes por mi cerebro. – se lamentó falsamente -Y yo que pensaba que mi señor también me apreciaba por mi humilde e grandiosa apariencia.

Sus últimas palabras le fueron susurradas al oído con el suave tono erótico que aumentaba la temperatura de cualquier persona plana. Podía sentir la entrecortada respiración de la muchacha haciéndole cosquillas en su oreja, como si fuera un aire avivando la flama viva que latía en su pecho. La fría piel de la damphira se entibiaba al entrar en contacto con la hoguera que era la suya, haciendo que juntos llegaran a la tibia pasión que llega antes de que el fuego explote. Unos finos, pero fuertes brazos rodearon el cuerpo del muchacho enredándolo en una prisión de la que no deseaba separarse. El ave de fuego sintió calor y creyó que ella también lo sentía con todo eso que llevaba puesto.

Justo cuando sus manos comenzaron a deslizarse por debajo de fino vestido de la muchacha, la puerta se abrió dejando entrar a Xenovia que no dio signo de preocuparse por encontrarlos en esta posición.

-Traigo noticias urgentes. La firma del pacto de paz entre las facciones bíblicas se ha adelantado para dentro de 4 horas y se espera nuestra presencia como guardaespaldas del satán Lucifer. Disculpen la interrupción y continúen con su acto sexual. – dijo en voz completamente neutral antes de irse.

Los dos demonios se miraron por unos momentos antes de que Riser dejara escapar un suspiró exasperado.

- ¿Por qué ningún miembro de mi nobiliario puede ser normal?

- Le dijo el ciego al tuerto. –murmuró ella – Bueno, voy a mi habitación a prepararme. Pido su permiso retirarme mi señor de la llama, pero no estaría en contra de continuar con su servicio a cambio una bella canción.

La chica no esperó su respuesta antes de darle un beso en la mejilla y marcharse de la habitación, dejándolo a él con una molesta torre en sus pantalones y con la cabeza llena de pensamientos sobre el tratado y sus nuevos, aunque curiosamente también estaba allí un pequeño pensamiento que no tenía nada que ver con las facciones, ni con Ophis : pensaba que era un desperdicio que le pidan a un guitarrista cantar, especialmente cuando ella tenía una mucho mejor voz que la suya.

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La farsa había comenzado y más de una centena de personas se encontraba desfilando con sus armas de manera que parecían que esto era una marcha de soldados preparándose para la guerra, y no una guardia para un tratado de paz.

72 demonios con sus armaduras sucias y ese eterno olor a sangre seca que decoraba sus lanzas por mera tradición ritualista. si la sangre pertenecía a bestias o a hombres era un misterio para el joven Phenex que no podía tomar en serio a esa panda de debiluchos gruñendo a los otros grupos presentes. Su marcha era dispareja y no era difícil pensar que se traba de 72 soldados caminando en la misma dirección y no un pelotón disciplinado, pero de nuevo, ¿Quién tenía tiempo para disciplinar a tan solo un demonio?

33 ángeles revestidos en túnicas de un blanco tan puro que era evidente que jamás tocaron la tierra flotaban con la delicadeza de una pluma a la merced del viento y formaban con la misma rigidez del hierro frio. La legión contaba con treinta ángeles de dos alas separas en tres grupos de diez a cargo de un ángel con dos pares de alas en sus espaldas. Sus ojos parecían reflejar la pureza, por lo que obviamente el polvo del mundo no los alcanza, pero esa solo la opinión del observador.

42 eran los caídos que silbaban y se turnaban entre hacer una guardia de forma sería y relajarse contaban chistes e historias vulgares. Cuando Riser le preguntó a uno de ellos por el significado de su número, puesto que era el único cuyo significado se le escapaba, este se rió y le dijo que era la respuesta definitiva del universo, pero que se le había olvidado la pregunta.

El desfile continuó con la farsa. Todos los presentes sabían que las personas adentro del edificio no necesitaban ninguna protección, pero ellos debían estar presentes para que la gente se tome enserio el dichoso acuerdo de paz. ¿Qué otra razón existía para llamaran a Rias y a su grupo (De los cuales solo estaban presentes la mitad) para proteger al satán de rojo? ¿Qué protección brindaría una exorcista novata al ángel que rechazó ser llamado el más cercano a Dios? El único quizás pudiera hacer algo en caso de un ataque era el lagarto blanco que estaba detrás de la peor criatura del mundo.

A espaldas del satán estaban todos allí presentes, en silencio. Lo que pudo haber sido un ambiente solemne fue arruinado por la actitud tranquila del líder de los caídos, Azazel, el que cambio su blanco por lujuria. Cosa que le llamó la atención a Riser quien había creído que lo odiaría a primera vista, pero no fue así, el hombre de barba desaliñada, su traje arrugado y sonrisa cansada no le causó ninguna emoción salvo decepción. Fue algo decepcionante encontrar a un oficinista cualquiera cuando esperar hallar a un monstruo.

¿Era esta la llamada banalidad del mal? Una lástima, el concepto era mucho más interesante por escrito.

Aunque pensar en esa banalidad seguía siendo más entretenido que el proceso de revisar los artículos del tratado: revisión que estaba de más en primer lugar, ya que todo fue discutido y revisado de antemano, toda esta reunión era solo una gran pérdida de tiempo, pero suponía que parte del trabajo de la nobleza y los altos cargo era guardar apariencias en actos ceremoniales.

Casi agradeció cuando la lagartija roja interrumpió la charla con un grito para pedir/exigir una explicación de por qué Asia Argento fue expulsada de la iglesia.

-Fue nuestro error. – admitió el arcángel con sus ojos eternamente tristes.

-Uno por el que nosotros también guardamos responsabilidad Issei-san.

-Es fácil cometer errores cuando estas en la cima, y aún más fácil olvidar que los que las sufren son aquellos de abajo.

La explicación continuó y varios de los presentes se quedaron admirados al ver a los líderes compartir la culpa entre ellos, un acto de solidaridad que también podía ser visto como perros lamiendo sus heridas entre ellos. Un pensamiento algo cínico, pero era el único que le entraba en la cabeza al ver que el primer caído era participe en la conversación. Algo hecho por un pedazo de mierda no podía tener olor a rosas.

Tanto intentó Riser esa lógica que casi se le escapó la continuación de la conversación.

-No puedo obligar a la iglesia a aceptar a un demonio entre sus líneas. No importa la situación, no voy a imponer mi voluntad sobre aquellos que recibieron el regalo del libre albedrío de mi padre. –una eterna tristeza estuvo presente en cada palabra salida de esa boca - Pero también fue por esa excusa que caímos en la pasividad ¿No? No puedo obligarlos a recibirte, pero puedo ofrecerte la libertad de rezar junto a nosotros sin experimentar ninguna clase de molestia. El joven Riser aquí presente es un ejemplo de un demonio que puede rezar.

- Me tomó años de intentos fallidos, pero gracias mi sangre, sudor y lágrimas logré desarrollar una completa inmunidad al dolor. Aunque supongo que no cualquiera puede imitar mi proeza y hacerlo por sí mismo.

- En realidad esa fue parte de tu recompensa por tu misión de recuperar la reliquia. No te lo había dicho explícitamente por temor a causarte problemas. – explicó el arcángel con cuidado.

-Y por supuesto que ya sabía eso. Cambiando de tema, estoy seguro que Xenovia también disfrutaría de esa gracia. Sí, eso suena bien, ahora volvamos al tratado. – dijo rápidamente sin notar la sonrisa de la peliazul.

No había razón para continuar hablando de algo tan obvio como que solo fingió no estar al tanto del regalo que mantuvo oculto para no causar problemas a su familia.

-Ahem, como estaba diciendo, acordamos que los importes correspond…

*BOOM*

Todo se interrumpió.

Una explosión se escuchó desde fuera haciendo que todos los presentes se dirigieran hacia la ventana solo para encontrar una legión de más de cien hombres flotando en el cielo al igual que al comienzo de la reunión. Solo había una pequeña diferencia que hacía la situación infinitamente peor y justificaba el aparente horror en los ojos de algunos de los videntes: había cien hombres, pero a diferencia de antes no eran murciélagos descuidados, palomas limpias o cuervos relajados, sino que eran magos vestidos de largas túnicas que cubrían sus rostros con capuchas que parecían asfixiantes.

Más de cien cadáveres pintaban el suelo de colores blanco, gris, negro y rojo. Un olor tan conocido para él como el de su propio sudor se hizo sentir entre ellos, el aroma a quemada inundó sus narices, provocando arcadas en aquellos no acostumbrados a este tipo de cosas. La magia dominada por los humanos era débil comparada a la de los demonios o cualquier tipo de criatura del sobrenatural, pero su carácter metódico la hacía perfecta para dos tipos de cosas: trampas y emboscadas. Algo con lo que Riser estaba ya ligeramente familiarizado.

Delante de los criminales estaba un hombre con largos cabellos negros portando una lanza, una gran variedad de cicatrices divididas en cortes, laceraciones y viejas quemaduras, desviaban la atención de una prótesis color oro que estaba en remplazo de uno de sus brazos.

Conocía a ese hombre.

-Fraternizando con inferiores, que desgraciada. – dijo prácticamente escupiendo en el suelo – Podría entender si vuestro único crimen fuera robar nuestros nombres, al menos eso se explicaba con cobardía y arrogancia. Esto es simplemente asqueroso, es como si todo por lo que lucharon nuestros ancestros fuese…

Creuserey Asmodeus, el demonio con orejas de elfo continuó hablando mientras ellos lo ignoraban a favor de planear qué hacer.

-Deben tener consigo las serpientes de Ophis, no se me ocurre otra explicación para que se atrevan a realizar este tipo de ataques. –Dijo Azazel casi hablándose a sí mismo – Vali, ve a lidiar con los magos. Me encargaría yo mismo de Asmodeus, pero no creí que fuese buena idea traer mi última invención teniendo en cuenta a uno de nuestros guardias.

El lagarto banco no esperó un segundo antes de vestirse con esa armadura blanca y surcar los cielos. Con una velocidad que muchos, salvo él, envidiarían comenzó a atacar a los manos uno por unos rompiendo sus cuerpos como si estuvieran hechos papel mache, cosa que no era tan impresionante como parecía debido a lo frágiles que podían ser los cuerpos de un mago humano. No había éxtasis en los movimientos del lagarto, cada golpe fue dado de forma mecánica uno tras otro dejando una hilera de cadáveres rojos detrás suyo.

¨Se está aburriendo¨

El espectáculo carmesí perturbó a los miembros del nobiliario de su prometida que parecían no estar acostumbrados a ver sangre, Rias en particular parecía estar haciendo su mejor para centrar su atención en su hermano y evitar mirar la masacre. Pero él no tenía tiempo para mostrar ningún tipo de debilidad, no ahora, no nunca. Es con esa que el demonio salió al campo acompañado de sus compañeros tras pedir permiso.

-MIGUEL-SAMA

Fue lo que dijo la aterrada exorcista al ver a su jefe volar tranquilamente hasta encontrarse en frente al enemigo que lo odiaba, sus alas inmaculadas se ensuciaron con el polvo y las cenizas dejadas por la devastación de la falsa bestia de blanco. En su camino por el prado gris siempre mantuvo su eternamente triste expresión, expresión que uno podría atribuir a su luto por aquellos que habían caído en su defensa o por el triste encuentro que era este.

- Tú debes ser el nieto de Asmodeus. ¿Supongo que no estarías dispuesto a realizar una tregua para que recojamos los cuerpos de nuestros compañeros?

- No me hables como si me conocieras, criatura inferior. - gruñó el demonio- No eres Rafael, pero me conformaré contigo por el momento.

- Incluso si me vencieras, somos demasiados.

- En verdad eres estúpidos si piensas que vinimos sin ningún plan. No solo tenemos la bendición del dios dragón, sino una pequeña sorpresa. – dijo señalando confiadamente a un pequeño círculo mágico.

Un pequeño agujero en la tela del espacio-tiempo se abrió revelando la figura de una voluptuosa mujer de piel morena como el grano de trigo bajo el sol, su expresión era calmada y seria…no, mejor dicho, su era francamente inexistente, capaz de llenar de envidia a cualquier jugador de póker. Sus pasos eran extraños, si no fuera porque veía a sus piernas moverse pensaría que estaba arrastrando sus pies.

-Katerea, ¿Trajiste a la abominación contigo?

La mujer, ahora identificada como Katerea Leviathan no dijo nada, su expresión muerta continuó en su rostro mientras lentamente salía del portal. Un escalofrío recorrió la espalda de Riser al notar que aquel portal era un tanto oscuro, era cerca del atardecer con el sol todavía dando sus últimos destellos, pero todo lo que podía ver a través de ese portal era oscuridad, como si se tratara de una noche en la que las nubes taparon todas las estrellas.

Sus temores no tardaron en confirmarse. La mujer abrió su boca para hablar, revelando un orificio de vacío sin dientes, ni lengua, nada salva una profunda oscuridad que comenzó a reptar por fuera de su cuerpo en forma de gruesos hilos negros.

- ¿QUÉ ESTÁ PASANDO? KATEREA ¿ME ESCUCHAS?

Está vez su pregunta obtuvo una respuesta, pero fue una que seguramente preferiría no haber escuchado. En los extremos de hilos negros comenzaron a formarse pequeñas bocas con afilados dientes algo caricaturescos y decenas de agudas vocecillas, como la de un niño, comenzaron a reírse como si se estuvieran burlando del demonio. Rieron y cuando se aburrieron de eso, se dieron la vuelta y vorazmente comenzaron a devorar el cuerpo de la que una vez había sido la Leviathan, todo esto en el transcurso de apenas unos pocos segundos.

Las expresiones de los presentes variaron, pero hubo cuantas que se mantuvieron constantes en todos ellos, entre ellas estuvo la sorpresa y quizás miedo (en los que no resumían de gran poder) al ver a una solo persona salir del portal.

-Valerie – saludó animadamente el nuevo visitante ignorando todo lo que había acontecido. – Jefe, tengo una gran idea.

Gasper Vladi irradiaba una energía y que contrastaba con su naturaleza normalmente tímida y reservada. Las sombras a su lado todavía devorando felizmente el cadáver de la antigua Leviathan no hicieron más que acentuar el contraste y llevarlo a un nivel que puso incómodos a muchos.

-Vamos a luchar – dijo el damphiro con una amable sonrisa que no reconfortaba a nadie.

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Comentario Corto:

Las mudanzas son el infierno, y las aerolíneas su séptimo circulo.

Está historia ya es prácticamente mensual, o quizá trisemanal, y sinceramente con todo el movimiento que estoy haciendo no revise este capítulo tanto como me hubiese gustado. Es probable que en una semana sea editado o algo por el estilo.

Hay un par de referencias bíblicas sueltas por todo el capítulo, quien las encuentre todas se ganará…. ¿Un cumplido?

Lo de Xenovia fue un poco obvio considerando el ultimo capitulo, pero entiendo si alguno no está convencido de ella. El personaje, como la mayoría de ellos, es bastante simple y uno puede decir que está allí para cubrir otro estereotipo de waifu. Dudo que yo llegue a hacer algo inteligente con ella (Aunque si lo hago por accidente, voy a tomar todo el inmerecido crédito). Su inclusión se debió a un par de ideas futuras que tengo en la cabeza (ideas que tal vez nunca utilice).

Como siempre, estimado lector, se le agradece el haberse tomado el tiempo de leer esta aglomeración de palabras que de vez en cuando tienen algo de sentido.