Capítulo 24: La inusual sospechosa

- De todos los interrogados hasta ahora, ese francés parece el que me parece más sospechoso. – comentó Zoro seriamente.

- ¿Más sospechoso que el señor Antony Chopper y Usopp? – inquirió Brook, deseoso de conocer la opinión de su asistente.

- ¿Viste como reaccionó al oír sobre su esposa? Sería raro que un inocente reaccionara de esa forma.

- Podría ser simplemente miedo, aunque concuerdo que fue raro.

- Tu mencionaste que había cabello rubio en el compartimiento de la víctima, la carta de amenaza que encontramos en el compartimiento estaba escrita en francés y por si fuera poco el cadáver de Teach tenía quemaduras de cigarrillo en el torso. El parece ser uno de los pocos fumadores a bordo de este tren.

- La esposa de Sanji parecía ser también una fumadora, aunque mucho menos aficionada, además de que una de las quemaduras en el torso de Teach fue hecha por un puro y por lo que veo Sanji no es la clase de personas que gasta su dinero en cosas lujosas como puros. – explicó Brook.

- Hay algo de lógica en lo que dices, aunque creo que hay que seguir de cerca a al matrimonio Vinesmoke. Sigo pensando que ambos pudieron haber estado implicados. – dijo Zoro.

- Concuerdo con usted oficial.

- Sobre la quemadura hecha por puro, creo que hay algunos pasajeros además de Smoker que fuman. Creo que el abuelo de Luffy también es aficionado a los puros, aunque no lo vi fumando y creo haber visto a una pasajera con fumando un puro en algún lugar de este vagón, pero quizá yo podría estar simplemente confundido. – dijo Zoro.

Y hablando del rey de Roma, ante ellos entró la fumadora de puros al vagón restaurante. La apariencia de esa mujer era práctica y poco femenina, vistiendo un pantalón de lana gruesa, así como unas botas de campo y un grueso abrigo café. Su joyería estaba compuesta de un grueso collar de enormes cuentas de vidrio rojas, unos aretes de oro y un modesto brazalete metálico. Aquella mujer, pese a ser de mediana edad y poco agraciada, mantenía su cabello pelirrojo libre de canas y con un complicado estilo de trenzas que intentaban de forma inútil aplacar su salvaje melena anaranjada. Aquel atuendo le recordó a Zoro el estilo de su esposa Kuina, quien era una de las más atrevidas y controversiales chicas modernas, sin embargo, el hecho de que una mujer mayor se vistiera así, lejos de mostrar modernidad y vanguardia, intimidaba. Su rostro duro y desprovisto de maquillaje, parecía más digno del alcaide de una prisión o el domador de leones de un circo que el de una solterona disfrutando unas vacaciones invernales en Europa.

- ¿Quién le dio permiso de entrar? – preguntó Zoro indignado.

- Eso no te incumbe, necesito hablar con los detectives a cargo de este caso de inmediato. ¡Tengo información clave para la resolución de este caso! – gruñó la mujer.

- Somos nosotros. – contestó Brook secamente.

La mirada ruda de la mujer, se suavizo por completo, viéndose rápidamente nerviosa e intimidada.

- ¿De verdad? ¿Son ustedes? – preguntó la mujer algo apenada.

- ¡Yohohoho! ¡Claro que somos nosotros! – contestó Brook.

- Oh, ya los recuerdo. Disculpen por introducirme tan violentamente, en serio, mil disculpas señores.

Zoro y Brook aceptaron las disculpas de aquella mujer, sintiéndose intrigados por la forma en la que había llegado al vagón sin ninguna invitación ni previo aviso.

- Bueno, antes de empezar a interrogarle me gustaría saber algunas cosas de usted, comenzando con su fecha y lugar de nacimiento.

- Nací en 1872 en la ciudad de Cumbernauld en Escocia, pero emigré junto a mis padres a Estados Unidos cuando era niña.

- Usted dice que tiene información que puede ayudar a la resolución del caso. ¿Verdad?

- Así es señor detective.

- ¿Hay alguna razón por la que haya esperado hasta ahora para decirla? – interrogó Zoro.

La mujer sonrió mientras encendía uno de sus puros.

- Soy una detective privada y llevo meses buscando el paradero de Teach. – contestó la mujer con una voz firme y decidida.

- Es muy poco usual que haya mujeres ejerciendo esta profesión en particular. Yo jamás he conocido a una en persona. – dijo Zoro desconfiado.

- Lo se, sin embargo, tengo talento para esta clase de labores y hubiera sido capaz de graduarme de la escuela de policías o derecho de no haber sido por mi sexo. Sin embargo, fui capaz de estudiar educación infantil y tras ejercer exitosamente esa profesión por varios años decidí tomar la decisión de seguir mis sueños y dedicarme de lleno a ser detective.

- Oh, ya entiendo, usted fue profesora de niños. Que linda profesión. Si no es mucho pedir me gustaría saber donde y como ejerció su trabajo como profesora. – dijo Brook sonriendo.

- Impartí clases en algunas escuelas y reformatorios, pero gracias a la ayuda de un hábil y rico filántropo, logré abrir mi propia institución para educar niños problemáticos en la ciudad de East Blue. Fue una buena época, sin embargo, el trabajo en aquel lugar era abrumador y poco excitante, por lo que decidí dejarla institución a cargo de uno de mis colegas, quien la dirige actualmente. ¡Pero nada eso no es relevante al caso del señor Teach ni su muerte! El punto es que varios meses tras el caso Newgate se supo que los testimonios en los que se basó el jurado para darle inocencia a Marshall D Teach eran falsedades elaboradas por sus amigos y compañeros de negocios, por lo que se buscó tratar de capturarlo, ofreciéndose incluso recompensa por su captura, sin embargo, este ya se había ido de América. Traté de seguir su pista durante varios meses hasta que averigüé de su paradero en Estambul, por lo que esperé a localizarlo en el tren y una vez que llegase a su destino en Londres contactarme con las autoridades y apresarlo como se debía.

- Entonces si usted siguió la pista de Teach hasta Turquía… ¿Por qué usted apenas arribó al Orient Express en la Estación de Spidermiles? – preguntó Brook.

Dandan parpadeó sorprendida por la pregunta de Brook. Brook sintió que quizá su pregunta había sido inesperada, sin embargo, eso no impidió a la mujer contestar la pregunta del detective austriaco.

- Logré interceptar a su asistente hace un par de semanas en una panadería de Estambul y tras hablar con el un rato pude conocer la ruta que tomarían el y Teach. Sin embargo, tuve miedo de que Teach supiera que estaba siendo espiado y tomara alguna otra ruta a algún lugar en el que pudiera evadir la justicia. Por lo que yo decidí emprender un viaje a Spidermiles para no levantar sospechas y una vez allí esperé a que llegara el Orient Express que llevaría a Teach a Londres.

Brook y Zoro se quedaron perplejos ante la explicación de Dandan. Ella sin duda sabía como moverse en el ambiente y sus actividades en el arte de la interrogación sin duda eran demasiado buenas viniendo de una detective aficionada, incluso siendo mejores que las usadas por varios detectives profesionales conocidos por Brook y Zoro.

- Bien, bien. Dígame, señorita Curly… ¿Hubo alguna razón en especial por la que usted se interesara en atrapar al asesino del caso Newgate en particular? – preguntó Brook nuevamente.

La mujer tomó una bocanada de su puro y palideció un poco al escuchar la pregunta de Brook. Dandan tragó saliva y explicó a Brook:

- Yo fui amiga cercana de la familia Newgate e incluso el mismo señor Edward Newgate financió mi proyecto de crear una escuela para niños que vinieran de entornos problemáticos. Tuve una muy buena relación con el señor Ace Newgate e incluso fui su madrina de primera comunión. A todas las fiestas que el hacía me invitaba, siempre me brindo buena compañía y apoyo. Cuando su hijo fue secuestrado yo fui la detective privada a la que acudió, pues creía que yo era una mujer inteligente y si bien pude desentrañar quien era el culpable al final, todas mis pruebas quedaron sepultadas por las patrañas de los abogados corruptos de Teach. Aquellos mentirosos, se burlaron de mi solo por ser mujer, pese a haber presentado más evidencia y haber tenido la razón todo este tiempo. Nunca me perdoné por no probar ante la justicia la culpabilidad de Teach y por eso me di la tarea de atraparlo. Aunque por supuesto, lo último que quería era matarlo. Por más vil que sea un hombre, la pena de muerte es lo más brutal e inmundo que existe en el mundo. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie, ni siquiera a un monstruo tan asqueroso como Teach.

- ¿Entonces usted esta en contra de la pena de muerte? – preguntó Brook.

Dandan dio un par de bocanadas de tabaco antes de contestarle a Brook seriamente.

- Mi religión y mi moral creen que la vida es un derecho, incluso en caso de asesinos asquerosos como Teach.

- ¿Si hipotéticamente usted hubiera atrapado a Teach y este hubiera recibido la pena de muerte, cómo hubiera reaccionado? – preguntó Brook.

- No me agradaría, pero tampoco lo tomaría personal. La justicia después de todo esta poblada de gente corrupta. – replicó Dandan secamente.

- Bien. Me gustaría que describiera lo que hizo al arribar al Orient Express ayer en la noche.

Dandan depositó su puro en el cenicero, tras lo cual le contestó a Brook.

- Dejé mi equipaje en mi compartimiento y me puse a leer una de esas novelas románticas de medio pelo que compré para el viaje, tras lo cual dormí tranquilamente, hasta las ocho de la mañana. Quise ir a desayunar, pero todo este alboroto de la avalancha… ugh, simplemente me dejó sin apetito. Llevo todo el día de hoy sin comer, más que un par de delicias turcas que traje conmigo de mi viaje a Estambul.

- ¡Yohohoho! ¡Adoro las delicias turcas! Sin duda lo mejor de la gastronomía de Estambul. –exclamó Brook.

- Yo comería cien si pudiera, en especial las cubiertas de pistache o coco. – comentó Dandan entrando en confianza con el austriaco.

- Es bueno saber que aquí hay gente con buen gusto gastronómico. -dijo el austriaco sonriente- Antes de concluir con el interrogatorio, me gustaría saber si usted conocía a su compañera de compartimiento previa a este viaje.

- Oh, claro. Ella es la señora Nami de Vinesmoke y fue contratada como niñera del niño de Ace Newgate y Miss Wendsday. Yo hablé con ella un par de veces y siempre fue una mujer amable. Además, ella era encantadora con los niños pequeños y también… - Dandan se cortó en seco al ver como la expresión de Brook y Zoro estaba tornándose cada vez más sorprendida.

- Bueno, si usted se siente incomoda, creo que podemos finalizar el interrogatorio. – dijo Brook tratando de ser amable, sin embargo, Dandan, rápidamente lo agarró de la corbata con una expresión de pánico.

- Por favor, que esto quede entre nosotros, la señora Nami no quiere hablar mucho del tema y menos ahora que trata de empezar de cero. Su vida ha sido muy dura y estoy segura que ella no es culpable de nada de esto. ¡Por favor señor Brook, no encarcele a la pobrecilla por un crimen que no hizo, estoy segura que ella nunca mataría a nadie! – chilló Dandan súbitamente asustada.

Zoro intervino, obligando a que Dandan soltara la corbata de Brook calmadamente mientras que la acompañaba a la salida del vagón comedor.

- Tranquilícese señorita. Le juro que Brook san nunca ha mandado ni un inocente a prisión, los únicos que caen ante el son los culpables. Y quien nada debe nada teme. – dijo Zoro con completa sinceridad.

Brook suspiró ante la escena. Sin duda había algo bastante raro entre aquella solterona escocesa y el matrimonio Vinsmoke.

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Bueno, aquí en el siguiente capítulo de mi detectivesca historia. Ahora solo quedan tres sospechosos por interrogar para Brook y Zoro, muahahaha.

Les mando un saludo muy especial a todos mis lectores y lectoras, en especial a Rosslie, quien como me han dicho está pasando por un momento difícil. Rosslie, como siempre te doy mis mejores deseos, ojalá pronto te sientas mejor en todos los sentidos y puedas seguir deleitándonos con las aventuras de Lindbergh y Sengoku, así como tus hermosos comentarios. Te mando toda mi energía positiva y mis mejores deseos esperando que pronto puedas disfrutar de este capítulo y mucho más.