Les recuerdo que pueden ver mis dibujos, doujins y comics viktuuri que subo a mi facebook y otras redes (Sólo pongan "rhapeseuhansface" en el buscador de feis y les saldrá). La razón por la que tardo tanto en actualizar mis fics es porque siempre estoy dibujando, y allí podrán además encontrar de mejor calidad la portada de este fic y los otros~

Atención: En este capítulo Viktor es atacado por un Alfa aleatorio, pero Yuri y Mila llegan a tiempo para ayudarlo, y Yuuri hace todo lo posible por mimarlo.


Viktor estaba ansioso por terminar la sesión fotográfica. Sólo unas cuantas horas más de modelar feas camisas y falsas sonrisas y entonces la agencia le permitiría cinco días de descanso para pasar su celo en paz.

El Omega había estado esperando por meses porque su Alfa se sintiera lo suficientemente cómodo con su relación para pasar sus celos juntos, por lo que Viktor no permitiría que nada afectara negativamente su día. Todo tenía que ser perfecto, así Yuuri no se arrepentiría de aquella decisión.

Es decir, no le importaba si la modelo Omega Chihoko, su autoproclamada rival, decía cosas horribles sobre él a sus espaldas, o que la maquillista que tantas veces había reportado siguiera trabajando allí, o que el fotógrafo Beta claramente estuviera acosando a los modelos; su día sería perfecto cuando estuviera en los brazos de su Yuuri.

"Viktor." Le habló una asistente Beta al terminar la sesión, cuando terminaba de limpiarse la cara del polvo de maquillaje que lo hacía estornudar. "Hay un periodista afuera que dice que tiene una cita contigo." Y se fue antes de que el peliplateado pudiera preguntar de quién se trataba.

"¿Un periodista?" Viktor frunció el ceño y enseguida supo que algo estaba mal. Yakov siempre lo llamaba para recordarle si tenía alguna cita. Además, estaba seguro de que su representante no era tan insensible como para agendarle una entrevista antes de su celo.

Entonces decidió llamar a Yuri, quien sabía que se encontraba por algún lado del edificio, pues éste también tuvo una sesión de fotos. Viktor era el último que quedaba en los camerinos de aquella sesión, así que le vendría bien algo de compañía.

"No salgas de allí. Mila y yo vamos para allá." Le contestó el Alfa rubio y Viktor estuvo de acuerdo.

El omega suspiró más tranquilo al saber que no estaría solo. Esperaba que aquel hombre sólo se tratara de algún periodista confundido o quizás un fan que mintió para conseguir un autógrafo.

No obstante, pronto comenzó a sentirse incómodo.

Un súbito escalofrío recorrió por completo su espalda y fue tan fuerte que le provocó un dolor de cabeza que le hizo llevarse una mano a la frente y la otra sobre su nariz, pues un desagradable hedor golpeó sus fosas nasales.

Era el olor de un Alfa en pre-celo...

Viktor sabía cómo tratar con ese tipo de alfas. No era la primera vez que alfas en pre-celo creían estúpidamente que sus olores eran atractivos para él y trataban de conquistarlo. Sin embargo, Viktor, en ese momento, se encontraba a unas horas de su propio celo, por lo que se sentía... débil, vulnerable. Así que decidió mandarle mensajes amorosos a su Yuuri para distraerse mientras esperaba a que sus amigos llegaran, a la vez que aguantaba la respiración cada cierto tiempo.

No obstante, al pasar los minutos, el desagradable olor se volvió cada vez más fuerte, y Viktor vio con terror como la puerta se abría.

Un hombre, a quien jamás había visto antes, dio un paso dentro de la habitación con su desagradable olor a celo apestado el aire, mas el hombre sonreía con orgullo. Viktor se quedó paralizado un segundo antes de tirar su mochila y correr al servicio.

El alfa gritó y corrió tras de él.

Viktor, por fortuna, logró cerrar la puerta con pestillo antes de que el hombre pudiera entrar, y por si acaso, también se encerró en el cubículo más alejado, acurrucándose en el piso mientras escuchaba cómo la puerta era golpeada y pateada desesperadamente.

El peliplateado nunca había tenido un ataque de pánico antes, pero definitivamente sabía que estaba sufriendo uno. Su cuerpo se sacudía violentamente y su corazón latía dolorosamente. Estaba aterrado.

Ese Alfa había empezado su celo y no usaba un desodorante para esconderlo. Era obvio que su plan era atraer a un Omega, más concretamente a él, para forzar su celo y marcarlo.

Eso era un delito, mas eso nunca detuvo a nadie que buscara hacer daño.

No sabía si ese Alfa estaba consciente de que su celo estaba próximo a comenzar, pero oler al Alfa, por más horrible que fuera su olor, hizo activar su propio celo, lo que provocó que su cuerpo doliera por la tensión ejercida sobre sus músculos debido al estrés.

"Yuuri… Yuuri…" El Omega se abrazó a sí mismo con fuerza, sus uñas clavándose dolorosamente sobre la tela, tratando de invocar pensamiento positivos para no perder la calma, mas era inútil. Se sentía sucio.

Se suponía que su celo iniciaría teniendo a su adorable Alfa entre brazos después de haber cenado un plato de katsudon a la luz de las velas, pero en cambio, estaba encerrado en un frío baño mientras que su celo fue forzado por un asqueroso Alfa que trataba de...aprovecharse de él.

Viktor no estaba seguro de cuánto tiempo pasó o qué sucedió después, pero lo siguiente que supo es que Yuri tocaba la puerta con prisa. Su voz sonaba aparentemente tranquila.

"¡Viktor! ¡Abre! Ya nos deshicimos de ese maldito Alfa. Los de Seguridad se lo llevaron. Abre."

"Viktor, ¿estás bien?" Después escuchó la voz preocupada de Mila. "Puedo oler un poco tu celo. Tengo desodorante anti-olor en mi bolsa, puedo prestártelo." Al no recibir una respuesta, tocaron de nuevo. "Viktor, necesitamos que abras para poder ayudarte. ¿Quieres que Yuri se vaya?"

"Yuuri… ¡Quiero a mi Yuuri!" Gritó sin moverse de lugar. Aún se sacudía, pero saber que sus amigos estaban afuera lo hizo sentirse protegido. Su respiración comenzó a normalizarse de a poco. Aunque eso no evitó que su cara se llenara con más lágrimas y que sus gimoteos hicieran eco contra las paredes.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Yuuri estaba positivamente nervioso. El celo de Viktor estaba por comenzar dentro de unas horas y el hombre japonés hizo todo lo posible para terminar sus quehaceres del onsen a tiempo. Necesitaba tener esos cincos días libres de responsabilidades para poder consentir a su Omega como lo merecía.

Viktor había estado tenso últimamente, pues debía encargarse de su graduación, de la búsqueda de un nuevo apartamento y de la mudanza en sí. No obstante, el peliplateado no paraba de mencionar lo maravilloso que sería pasar su celo juntos en Yu-topia, pues sin muchos problemas, los Katsuki le ofrecieron a la joven pareja usar la habitación privada, puesto que realmente sólo Yuuri la usaba. Sus padres solían pasar sus celos en su propia habitación mientras que Mari solía ir a hoteles con sus amigas Betas. Viktor estuvo totalmente de acuerdo con esa idea, pues ya habían compartido un celo antes allí y ambos se habían sentido cómodos.

Yuuri estaba tan concentrado en terminar su trabajo que le tomó varios minutos prestarle atención a su smartphone y a los mensajes de texto de Viktor, y sólo lo hizo cuando vio que tenía una llamada de Yuri.

Yuri nunca lo había llamado antes. Era obvio que era una emergencia.

"¡Katsudon!" Gritó Yuri al otro lado del teléfono. "¡Ven por tu novio, pronto!"

"¡¿Uh?! ¡¿Viktor?!" Exclamó, alarmado. "¡¿Le pasó algo a Viktor?!"

"Uhm…" Pudo escuchar cómo el rubio dudaba en hablar pero continuó. "Sólo ven, te lo explicaré después. Pero… debes saber que su celo inició antes y que se encerró en el baño, y está preguntando por ti. Te daré la dirección."

"¡De-de acuerdo! ¡Voy para allá!" Exclamó tratando de no entrar en pánico.

Yuuri sabía el riesgo que conllevaba que un Omega en pre-celo saliera de casa, pero confiaba en que Viktor sabía lo que hacía, por lo que se recordó a sí mismo que iniciar una discusión por eso era lo último que Viktor necesitaba. Primero tenía que asegurarse de que su novio estuviera bien.

Yuuri se miraba tan consternado que su padre enseguida le ofreció acompañarlo y éste aceptó sin dudarlo.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Cuando Yuuri y Toshiya llegaron al estudio fotográfico vieron a un par de policías custodiando la entrada. Yuri estaba con ellos.

"Hey, Katsudon." El rubio alzó una mano y después murmuró algo a los oficiales.

"Yuri, ¿qué sucede? ¡¿Le ocurrió algo a Viktor?! ¡¿Por qué hay policías?!"

"Tranquilízate, ya todo está bien." Yuri comenzó a caminar al interior del edificio y los Katsuki lo siguieron con cautela. "Un Alfa en celo trató de pasarse de listo y quiso atraer a Viktor, pero lo único que hizo fue asustarlo. Mila y yo le dimos una paliza y..."

"¡¿Que?!" Yuuri ni siquiera terminó de escuchar la explicación cuando comenzó a correr. Viktor estaba usando un desodorante anti-olor que comenzaba a desvanecerse, por lo que fue fácil seguir su aroma hasta los baños de los camerinos.

Cuando abrió y azotó la puerta vio que el peliplateado estaba sentado en el piso, abrazando su mochila. Mila estaba sentada a su lado con expresión preocupada.

"Viktor."

"¿¡Yuuri!?" El omega enseguida alzó la cabeza y le sonrió a su Alfa. Incluso su aroma olió menos estresado.

"¿Es-está bien si me acerco?" Cuestionó con voz suave, con respiración entrecortada, temiendo a asustarlo más.

"Por favor." Viktor extendió los brazos y el japonés se apresuró a abrazarlo, arrodillándose frente a él. El peliplateado hundió su cabeza en su cuello y dio un suspiro profundo.

"Llévalo a casa. Yuri y yo nos encargaremos del resto." Escuchó a Mila decir antes de dejarlos solos.

"Gracias." Murmuró al verla salir. Estaba eternamente agradecido con Mila y Yuri por cuidar de Viktor. Entonces regresó su atención a su novio, quien había comenzado a sollozar de nuevo.

"Yuu-Yuuri, lo siento tanto. Ese Alfa… forzó mi celo. Olía horrible... Yo… Me… me siento terrible. Me… me duele todo. Te he traicionado..." Viktor gimoteó entre dientes, aferrándose a su Alfa como si temiera perderlo. Yuuri lo sostuvo con más fuerza a la vez que acariciaba su cabello plateado para asegurarle que no estaba molesto con él.

"Viktor, está bien. No me has traicionado, no es tu culpa." Se apresuró a decir, preocupado de que Viktor se estresara aún más. En verdad no culpaba a su omega porque su cuerpo reaccionara por instinto, aún si le doliera no haber sido él quien lo hizo iniciar su celo. "Ese Alfa te forzó. Sé que tú no querías esto. Tú eres mi Omega y no te dejaré lidiar con esto solo." Le aseguró besando su frente.

"Mi Alfa…" Viktor suspiró, aliviado, observando con alegría la indignación en la mirada marrón. Yuuri aún lo quería. Una pequeña sonrisa temblorosa se formó en su boca y tentativamente besó los labios de su Alfa. Yuuri correspondió gentilmente el beso. "Desearía poder olerte, Yuuri. Yo... aún puedo… oler a ese otro Alfa. No puedo soportarlo." Otro sollozo escapó de su boca y Yuuri sintió ganas de llorar también.

Odiaba ver a Viktor llorar, odiaba escucharlo tan descorazonado, odiaba que ese otro Alfa lo hubiera lastimado. Odiaba no haber estado allí para protegerlo.

No estaba seguro de cómo hacer a su Omega sentir mejor, pero tuvo una pequeña idea.

"Yo… puedo… poner mi olor en ti, si quieres."

Viktor hizo un sonido de sorpresa y miró a Yuuri con sus ojos azules bien abiertos, esperanzado.

"¡Sí! ¡Sí quiero! Pe-pero…" Miró hacia otro lado, con cierta timidez. "No quiero forzarte a nada, Yuuri… Sé que no te gusta que otros…" Viktor calló cuando Yuuri lo tomó de los hombros y lo hizo mirarlo.

"Sí, es cierto que no me gusta que otros me huelan y noten mi olor. Pero a ti te gusta mi aroma y eso es lo que me importa. Yo debí haber puesto mi aroma en ti desde hace mucho tiempo, sino esto no habría pasado... Es mi responsabilidad como Alfa hacerle saber a otros que ya tienes pareja. Es mi culpa." Dijo con determinación, pero sus dedos y voz vacilaban.

"Yuuri…" Viktor, ruborizado y un poco más tranquilo, se lanzó sobre su novio para besarlo con más entusiasmo, quedando ambos acostados en el piso. "Te lo agradezco, pero tampoco es tu culpa, solnyshko." Dijo, colocando su cabeza sobre su pecho, escuchando su corazón acelerado. "Ese Alfa me habría atacado aún si ya estuviera Marcado. Simplemente hay gente mala en el mundo que no podemos controlar… No es nuestra culpa."

"Sí..., tienes razón." Yuuri respiró sobre su cabello y pudo constatar que el ánimo de su novio había mejorado un poco. "No es nuestra culpa." Repitió, sintiendo sus ojos humedecerse y las lágrimas de Viktor traspasar su suéter.

Se mantuvieron un momento en el piso, con el peliplateado encima de él, abrazados, disfrutando del silencio a pesar del frío de los mosaicos. Unos minutos más tarde Viktor volvió a sentarse. Yuuri, por su parte, se levantó y dio un par de pasos para acercarse a los lavabos a limpiarse con agua y jabón el desodorante que siempre usaba, después frotó gentilmente sus muñecas contra las glándulas en el cuello del Omega.

Viktor soltó un gemido suave al sentir el contacto entre su piel. Yuuri se ruborizó, apenado, recordando que Viktor ya estaba en celo.

"Bien, ahora hueles como yo…" A medicinas, fue lo que no agregó con tristeza. Pero al menos eso evitaría que otros Alfas notaran su celo.

"... Gracias, Yuuri. Sé que no fue fácil para ti. Te amo." Viktor lo dijo con tanta sinceridad, con una mirada tan llena de cariño y tan vulnerable que el japonés no pudo hacer otra cosa que sonreír, acariciar sus mejillas y besarlo.

"También te amo, Vitya."

Toshiya tocó suavemente la puerta abierta para captar su atención. La pareja se giró para verlo.

"¿Están bien, chicos? Los oficiales dijeron que podíamos irnos a casa. Tienen a ese Alfa grabado en las cámaras de seguridad y no necesitan la declaración de Vicchan."

"Sí, ya vamos, papá." Yuuri asintió y después miró detenidamente a su novio, pues sabía que Viktor aún sufría dolor debido al celo forzado. "Vitya, ¿puedes caminar?"

"Yo…" Viktor trató de levantarse pero el dolor se lo impidió. "Creo que no... Lo siento, Yuuri. No me siento bien."

"Está bien. Te cargaré en mi espalda."

"¿Estás seguro?" Inquirió con sorpresa. "No quiero que te lastimes, Yuuri, soy más alto que tú…" A pesar de la renuencia de su novio, el moreno no pudo evitar reír un poco.

"Viktor, eres modelo. Puede que seas más alto que yo, pero dudo que seas más pesado que yo." Dicho esto, el japonés más joven se arrodilló. El hombre ruso dudó un momento pero aceptó. Sabía que su Yuuri era orgulloso y que no aceptaría un no como respuesta cuando era más que obvio que Viktor deseaba ser mimado por él.

Después de que el peliplateado se colocara sobre su espalda, Yuuri trató de levantarse un par de veces sin mucho éxito, y no fue hasta que su padre lo tomó del codo y lo ayudó a ponerse en pie que pudo alzarse y caminar. El Omega besó amorosamente el cuello de su Alfa varias veces mientras Yuuri trataba de no tambalearse, ruborizado. Toshiya sostuvo el brazo de su hijo, teniendo cuidado de no tocar a Viktor por error, al tiempo que también llevaba su mochila. Los Omegas en celo podían atacar o estresarse si eran tocados por otros Alfas que no fueran el suyo.

"Papá Toshiya." Lo saludó Viktor cuando iban por el pasillo. "Me alegró de verlo, ¿cómo quedó el partido de Baseball que me contaba el otro día?"

"Oh, fabuloso, Vicchan. Nuestro equipo ganó y todos pidieron más sake y bocadillos. Yu-topia se llenó de ganancias esa noche." Rio y Viktor rio un poco también.

Al llegar a la entrada los oficiales ya no estaban, pero la Omega pelirroja y el Alfa rubio custodiaban la puerta.

"Vi que llegaron en taxi, así que pensé que podía darles un aventón." Mila señaló su auto y los hombres la siguieron.

"Eres muy amable. Gracias por todo, Mila, Yuri." Agradeció el moreno con una pequeña sonrisa. El peso de Viktor comenzaba a cansarlo.

"¿Todo bien, Katsudon?" Inquirió Yuri, tratando de no mirar a Viktor. El celo era algo muy íntimo. "...Espera. ¿Qué es ese olor?"

"Es el olor de mi Yuuri." Gruñó Viktor, a la defensiva. El rubio los miró un momento antes de encogerse de hombros.

"Oh." Y siguió caminando.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Al llegar a Yu-topia, Hiroko y Mari se apresuraron a ayudar a la pareja a llegar a la habitación alejada sin que los clientes se dieran cuenta. Toshiya regresó a su puesto de trabajo mientras que los modelos fueron a casa.

Lo primero que Viktor hizo al entrar a la habitación fue tambalearse hasta el baño y vomitar. Yuuri sostuvo su cabello mientras que Hiroko le ofreció una toalla y un yukata limpio, pues un poco del olor del Alfa agresor se había impregnado en su ropa y un poco en su piel.

"Necesito bañarme." Avisó, mareado. Yuuri lo ayudó a quitarse la ropa y lo guió hasta la ducha, quedándose a su lado, con la cortina cerrada separándolos, para asegurarse de que no fuera a resbalarse. Hiroko tomó la ropa y se la dio a Mari para que se deshiciera de ella.

"Quémala si es necesario." Le indicó a su hermana con gravedad y ésta asintió sin rechistar. Viktor decidió no decirles cuánto le había costado el conjunto, pues tanto la camisa, el pantalón, como la ropa interior y los calcetines eran de marca, sin embargo, no pensaba volver a usarlos ni aunque los lavara.

"Yuuri… Makkachin y mi maleta siguen en mi apartamento, junto con mi cepillo de dientes…" Se quejó cuando por fin estuvieron solos, él acostado sobre la cama. Aún le dolía la cabeza, pero en general se sentía mejor.

"Oh. Le pediré a Mari que vaya a buscarlos."

"No... Dile a Phichit que los traiga, su novio tiene auto."

"De acuerdo." Yuuri rio. Viktor adoraba ver a su Alfa reír. "Lo llamaré ahora mismo. ¿Estarás bien si…?"

"Ve." Tomó una de sus manos y besó sus nudillos, agradecido por sus cuidados. "Estaré bien si me dejas solo unos minutos. Además, el dolor se redujo bastante después de que pusiste tu olor en mí. Ahora, sé un buen Alfa y tráeme algo de comer, muero de hambre." Pidió con su mejor mirada de cachorrito rogando por comida y Yuuri asintió.

"De acuerdo. Seré rápido." Yuuri tomó esa mano entre las suyas y besó suavemente sus dedos antes de alejarse de la cama, pero Viktor decidió hablar antes de que saliera de la habitación.

"Yuuri, espera... ¿me das tu suéter?" El peliplateado lo pidió de una manera tan inocente y al mismo tiempo tan sensual que Yuuri casi se derrite ahí mismo.

Por unos segundos el Alfa estuvo tentado en tirarse sobre su Omega y no soltarlo nunca, mas era obvio que Viktor necesitaba ese tiempo a solas para comenzar su nido y recuperarse del shock, por lo que tranquilamente cedió su prenda y salió de la habitación para darle un poco de privacidad.

"¿Cómo está Vicchan?" Preguntó Hiroko, preocupada, mientras colocaba dos platos de katsudon y una pastilla para el dolor sobre una bandeja de madera.

"Viktor se siente mejor. Ya está más relajado." Contestó asegurándose de llenar los vasos con té y tener suficientes servilletas de papel.

"¿Y tú cómo estás? Estás temblando."

Yuuri se sobresaltó. No se había dado cuenta de que seguía temblando.

"Yo… estoy… asustado y... enojado." Murmuró, apretando con fuerza las servilletas. "Un Alfa trató de marcar a mi Omega y yo no estaba allí para…"

"Yuuri." La mujer Omega posó una mano sobre la mejilla de su hijo, quien pareció salir de su trance. "Vicchan es un hombre fuerte y supo protegerse a sí mismo. Aquel hombre malo no logró lo que quería y eso es lo que importa. Vicchan te necesita como su novio, no como su Alfa, ¿de acuerdo?"

Yuuri dio un suspiro hondo y aclaró su mente. Era cierto lo que decía su madre. Viktor ni siquiera sabía que él era un Alfa cuando le pidió ser su novio.

Si Viktor quisiera un Alfa que lo sobreprotegiera y lo acostumbrara a la codependencia ya se habría conseguido a alguien más. Pero no, Viktor lo eligió a él porque ambos se admiraban y se respetaban mutuamente, y también porque se apoyaban en todo… Y ahora Viktor llevaba su aroma con orgullo y felicidad mientras construía un nido para ambos.

"Sí, tienes razón, mamá." Sonrió. Seguía temblando un poco, pero eso ya era culpa de su naturaleza ansiosa.

"Por cierto, Yuuri, ahora que Vicchan lleva tu aroma, creo que es hora de que tengas esto." Hiroko tomó una de sus manos y le colocó un objeto antes de cerrarla. Cuando Yuuri abrió su palma, constató con sorpresa que se trataba de las llaves de las aguas termales privadas, las que solamente las parejas casadas o marcadas podían usar.

"Mamá, pero… Viktor y yo no…"

"Lo sé." La mujer rio divertida al ver su reacción. "Olvida las reglas, esas sólo aplican para clientes que no saben cuidar las aguas. Tu padre y yo sabemos que Vicchan y tú no harán nada indebido que deba ser limpiado después." Guiñó un ojo y Yuuri dio un grito, escandalizado por la sugerencia. Hiroko continuó riendo. "Hablamos después. Ve con Vicchan y mimalo."

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Cuando Yuuri regresó a la habitación vio con satisfacción a Viktor trabajando en su nido, el cual estaba siendo construido con las almohadas y sábanas del onsen, como también con ropa que Yuuri había guardado en el armario el día anterior. No necesitó pedir permiso para acercarse porque el Omenga enseguida lo invitó a entrar a su nido. Yuuri dejó caer sus sandalias y con cuidado se subió a la cama, tanto para no perturbar el nido como para no tirar la comida. Viktor lo ayudó a extender las patas de la bandeja y se sentaron juntos.

"Aún no está terminado, pero espero que te guste." Comentó el peliplateado con timidez y el moreno besó su mejilla.

"Creo que es maravilloso. No puedo esperar a verlo terminado." Respondió Yuuri con una sonrisa cansada, aunque Viktor pudo ver la sinceridad en sus lindos ojos marrones y suspiró contento. Ambos estaban cansados pero felices de poder estar juntos después de un día tan desastroso.

Comieron en relativo silencio, aunque Yuuri pudo notar que el peliplateado hacía muecas de dolor de vez en cuando, por lo que usó sus propios palillos para darle de comer en la boca y evitar que se moviera. Viktor gustoso se quedó inmóvil y permitió que su novio lo alimentara.

Cuando sus platos quedaron vacíos, Viktor se tomó la pastilla para el dolor y Yuuri se tomó sus pastillas para la ansiedad.

El moreno entonces regresó a la cocina a dejar la bandeja y los platos, encontrándose con Phichit y Makkachin. El poodle alegremente saltó a lamerle la cara, y Yuuri lo acarició unos minutos mientras contestaba las preguntas del tailandés, entonces dejó a Makkachin a cargo de sus padres y Phichit prometió averiguar más cosas sobre el Alfa antes de marcharse.

"Makkachin y tu cepillo de dientes ya están aquí." Anunció mostrando la maleta. Viktor sonrió.

"Deja eso y ven aquí, Yuuri, te necesito conmigo." Extendió una mano y Yuuri la tomó, acurricándose juntos entre la ropa y las almohadas. "¿Sabes? Mila acaba de llamar y dijo que… debería llevar a Makkachin conmigo a las siguientes sesiones de fotos."

"¿Oh? ¿Eso se puede?"

"Sí, eso creo. Makkachin está entrenado y tiene su certificado de perro guardián, por lo que es legal. Yo tendría que hablar con la Agencia y con mi nueva Compañía para que le permitan entrar a las sesiones conmigo. Pero…"

"¿Sí?" Le animó a hablar. Yuuri pensaba que eso era una gran idea, pues así Viktor estaría más protegido en su trabajo.

"Yo… no quiero vivir con miedo, Yuuri."

"Oh…"

"Escucha. Ser modelo es mi trabajo, y desde el principio sabía que en algún momento tendría algún fan tan enfermo que trataría de...de hacer eso. Yo mismo me puse en peligro, debo asumir las consecuencias…"

"Viktor." Yuuri se sentó en la cama y lo miró severamente con el ceño fruncido. "Sí, ser modelo es tu trabajo, y sí, tienes muchos fans, unos buenos y otros malos que seguramente tienen fantasías contigo, pero eso no significa que debas resignarte a ser tratado como un pedazo de plástico. Tener a Makkachin como perro guardián no fue un problema para ti cuando lo trajiste a Japón para que te cuidara de Alfas, así que no permitas que ahora sea un problema porque fuiste atacado una vez. Tomar precauciones no te hace débil ni un miedoso."

"Yuuri…" Viktor lo miró con sus ojos bien abiertos. El japonés temió haber dicho algo mal y haberlo molestado. No obstante, su novio comenzó a quitarse la parte superior del yukata, dejando su torso al descubierto. "Eres muy sexy cuando te enojas. Hazme tuyo, ¡ya!"

"¡Vi-Viktor!" Exclamó, ruborizado, y tapándose la cara con ambas manos. "¡¿Por qué me hablas como si esto fuera una mala película para adultos?!" Viktor rio divertido.

"Porque es cierto, Yuuri." Cantó su nombre con una sonrisa dibujada en sus labios rosados. "Te ves sexy cuando te preocupas por mí, sobre todo cuando tienes razón." Se acostó de lado, apoyando un codo sobre la cama. "Si yo no permití que mis experiencias anteriores con los idiotas de mis ex novios bajaran mi confianza en mí, tampoco debo permitir que esta experiencia con este Alfa aleatorio me lastime. Gracias por recordármelo." Dijo con una sonrisa genuina, más relajado, tanto que Yuuri pudo relajarse también.

"Me alegro que pienses así." Dijo, y posó una mano sobre la mejilla izquierda del Omega. "Viktor. Confío en ti, sé que puedes cuidarte solo... Pero no confío en otros, y tener a Makkachin contigo hará que yo me sienta mejor. Pero tampoco quiero que tú hagas cosas que no quieras sólo por complacerme a mí."

"Lo entiendo, solnyshko. Te prometo que lo tomaré en cuenta y lo pensaré." Pestañeó coquetamente y ronroneó. "Además, saber que tengo a un amoroso Alfa como tú esperando cada día por mí me da fuerzas."

"Vik-Viktor, estás ronroneando…" Murmuró, sintiéndose un calor agradable recorrerlo de pies a cabeza mientras Viktor continuaba ronroneaba contra su mano.

Un Omega que ronroneaba significaba un omega feliz que se sentía protegido por su Alfa. No todos los omegas ronroneaban.

"¿Te gusta oírme ronronear, Yuuri?" Inquirió en voz baja, gateando lentamente hacia su Alfa hasta descansar su barbilla sobre su hombro, encantado de sentir su cuerpo tiritar contra el suyo al tiempo que ronroneando en su oreja. Por el olor de felicidad que Yuuri expedía era obvio que lo estaba disfrutando, pero una confirmación verbal se sintió igual de bien.

"Sí. Eres adorable, Vitya." Exhaló sobre su hombro desnudo, escondiendo su rostro totalmente rojo entre su cuello y abrazando su cintura. Si no fuera porque el dolor se lo impedía, Viktor le habría pedido a Yuuri que le abriera las piernas y lo tomara ya mismo. Por suerte, el japonés también sabía que eso no era una buena idea en ese momento. "Uh, Viktor, sigues un poco tenso." Comentó preocupado después de unos minutos, pero se volvió hacia el peliplateado con una expresión más animada. "¿Sabes? Mamá dijo que podíamos usar las aguas privadas. ¿Qué tal si nos damos un baño?"

"¡Yuuri!" Exclamó con una gran sonrisa, entusiasmado por la sugerencia. "¿Te refieres a bañarnos en las aguas termales, tú y yo, juntos, sin que nadie nos moleste?"

"Sí, sí." Cabeceó, feliz por su entusiasmo. "Pero tendremos que esperar una hora más a que el onsen cierre. Digo, si es que te gusta la idea…"

"¡Por supuesto que me gusta la idea, solnyshko!" Abrazó a su novio con más fuerza y besó varias veces sus mejillas. Tal vez su día no había resultado tan perfecto como esperaba, pero con Yuuri entre sus brazos todo se volvía perfecto. "Mientras esperamos, ayúdame a terminar el nido, ¿sí?" Pidió en voz baja, sabiendo de antemano que su novio no se negaría.

Yuuri, complacido y ruborizado, asintió.


Sugerencias, quejas, mentadas de madre, amenazas, halagos, rezos; dejen reviews~