Intente huir.

Corrí.

Buscando la salida.

Alguna persona del servicio que me ayudara.

Pero casualmente la casa estaba solitaria.

Sólo nosotros dos.

Sólo dos cuerpos en la mansión.

Sólo dos almas en busca algo.

Me sentía acorralado.

Por que aunque quería creer con todas mis fuerzas que él no era capaz de hacer eso, sus acciones me mostraban todo lo contrario.

Intente huir como ya dije, y casi lo consigo. Estaba ya en la puerta, abriendo la con apurancia pero frente mío él estaba ahí. No entendí como era posible si él estaba detrás mío. Muy lejos de mí. Y yo creía que algo como la teletransportación no era posible. Creía que la magia son solo trucos e ilusiones.

Pero estaba equivocado. Por que aunque no deseaba aceptarlo aquello que muchos Ateos o escépticos decían ser falso en verdad no lo era. Puede que el gobierno o alguna organización secretas con científicos sepan tantas cosas relacionadas con la magia o el poder mental y los ciudadanos no tengamos ni idea.

Pero Kuroba me mostró aquello en lo que ya no creía. ¿Por qué él? De todas las personas que conozco él tuvo que heredar poderes de verdad y no sólo fantaseoso. Él usaba en la mayoría de sus veces trucos de mago, pero también podía usar su propia magia. Creo que la heredó de su madre.

Prácticamente me tenia enjaulado en su burbuja de oro. Me tenia en un trance donde mis músculos no seguían mis indicaciones como yo quería, donde mi fuerza había disminuido bastante y aunque aún seguía consiente, no quería quedarme a su merced sin poder hacer nada. Por que mis movimientos y mis intentos de golpes se disminuyeron haciéndose débiles. Como si en vez de que él peleará contra un adolescente de 19 años lo hiciera con un niño de 6.

No entendía como podía mantenerme tan sumiso ante él. Algo que yo detestaba con todo el orgullo que me quedaba. Seguía gritando en mi cabeza que algo lo detuviera. Irme lejos de él.

Por que ahí supe que el verdadero peligro siempre fue él.

No fue algún ser de fantasía o algo paranormal, ni un demonio ni un asesino en serie, mucho menos algún virus. Siempre fue alguien muy cercano a mí y que su amor se convirtió en algo enfermizo. Peligroso.

— "Detective~ Parece como si te llevará a mis aposentos entre mis brazos después de un boda para hacerte el amor~, aunque bueno, eso haré . " — dijo con una sonrisa risueña y maliciosa, divertida. Me tenia cargado al estilo princesa.

Uno de sus brazos por mi columna y otro por mis piernas. Y yo solo pedía con el poco orgullo que me quedaba que me dejara en paz.

Me había llevado efectivamente hasta su cuarto. Me arrojó en la cama sin cuidado, evitando emitir un quejido de molestia. Mis ojos temerosos recorrieron el cuerpo de Kaito quien empezaba a desnudarse. Me alejé de él lo más que pude pero cuando me di cuenta él ya me estaba quitando mi ropa. Su hombría estaba a la vista y mis mejillas se ruborizaron.

Nunca había presenciado la virilidad de otro hombre. Y mucho menos de ésa manera.

—"Por favor Kaito... ¡Por favor no lo hagas! ¡¿Si tanto me quieres por que me haces daño?!" — le grité con dolor.

—"¿Y a tí acaso no te importó el dolor que me causas te? ¿Crees que podré olvidarlo fácilmente?"

— "Puedes hacerme otra cosa... ¿¡Por qué la necesidad de llegar a ésto!?

— "Respondiendo a tu anterior pregunta... Por supuesto que te quiero, te adoro, te amo. Siempre esperé por recibir alguna risa tuya sin que sea forzada. Algún abrazo cariñoso y no de lástima. Alguna caricia tuya, algún beso tuyo y no sólo tú incómoda mirada. Por que ansiaba el día en que te entregaras por voluntad y amor a mí, hacerte sólo mío... Pero ahora creo que eso jamás sucederá. Además estoy caliente. Me calientas mucho Shinichi~. Y jamas olvidarás esté rostro, del hombre que será tu primera vez. Conmigo perderás tu virginidad. ¿No es eso acaso algo tentador? Por que debes admitir que soy un buen partido." — dijo con cierta diversión en su voz.

Yo no le veía lo divertido.

— "T-Tu no eres el K-Kaito que conozco. ¡Eres un demente! "

— "Nunca conociste está faceta mía. De hecho, creo que la única persona que me conoce tan bien es mi madre. Pero mira, para que yo te muestre ésto significa que eres alguien muy íntimo e importante para mí." — explicó como si fuese lo más normal del mundo.

Me dejaba besos y marcas por mi cuello, yo quice resistirme pero solo caía en su abismo de la perdición. Apretaba mis labios con fuerza queriendo no emitir algún sonido en especial.

Sus manos daban pavorosas caricias por mi cuello, hasta bajar a mi espalda y deslizarse a mis muslos. No negaba que las sensaciones me daban cierto cosquilleo agradable. Sus calientes suspiros me desesperaban. Hacían mi corazón estremecerse. Esperando lo peor.

—"No dejaré ningún rincón sin probar ni marcar." — me dijo desbordado excitación en su voz, en su mirada.

Yo sólo atinaba cerrar los ojos con fuerza. No quería presenciar ninguna de las horribles cosas que me hacía. Pero podía sentirlo.

Su cavidad bucal acaparando uno de mis pezones. Gracias a eso descubrí lo muy sensible que soy en esa zona. Aunque me ahogaba cualquier sonido obsceno.

Su lengua dando lámidas por ahí.

Solté un quejido de dolor por la sorpresa y el mismo sentir. Sus dientes enterrando se en mi piel, dejando una muy visible una marca que tardará en desaparecer. Pero no tanto como las otras.

Recuerdo que se posicionó detrás mío, su hombría chocando con mi entrada pero aún sin penetrarme. Una de sus manos daban caricias a mi pene y la otra jalaba una de mis tetillas.

— "¿Te gusta? Detective~ " — me murmuró como si lo estuviera gozando.

— "N-No... Ngh..." — era muy difícil.

Son las reacciones del cuerpo, era lo que me convencía a mi mismo. No era mi culpa que mi cuerpo reaccionará de ésa manera involuntaria. Yo no podía controrlar eso.

Por mi mente habían tantas cosas difíciles de procesar. No podía pensar del todo bien de manera lógica. Si las distintas y nuevas sensaciones me atacaban.

Luego cuando creí que ya iba a detenerse sentí como dejaba las caricias para sentir algo húmedo en mi entrada.

Tenía mis muñecas apresadas con fuerza en un agarre suyo, se sentía tan extraño.

Luego sentí otra mordida por mi trasero.

— "¡Kaito, no! ¡Déjame! ¡Nunca te lo perdonaré!"

— "No me perdonarías si te dejará en esté estado... Se ve que también estas caliente. Por Dios Shinichi, si estas tan apretado, que tierno~"

—"¡Cállate! Por favor... No lo hagas..."

—" Mhh..." — pronunció pensativo y prosiguió con diversión. — " Tranquilo detective, yo me encargaré de que se moldee del tamaño correcto."

Las lágrimas no tardaron en aparecer. El dolor corría por todo mi cuerpo. Y lo único que podía hacer era apreciar como me embestía sin piedad. Como su hombría se sacudía dentro mío. Como el dolor era testigo de mis lamentos.

Escuchaba sus palabras sucias en mi oído y como me dejaba chupetones por mi cuello.

Un dolor crudo. Frío. Incomprable. Sucio. Peligroso. Mi garganta se desgarraba por mis gritos y gemidos dolor que no eran detenidos. Una sensación asquerosa. Incluso después de ésto me iría a llorar. Ya no me importaba tener tan siquiera dignidad u orgullo.

Él me hacía pagar de cierta forma lo que le hice. Aunque suponía que era justo. ¿No? ¡Claro que no! ¡No es igual!

Una violación nunca se la perdonaré.

Sentía su pene palpitar y el mio estallar al igual que todo mi cuerpo.

Pero las penetraciones seguían. Ni siquiera podía moverme por sentirme sin energía, sólo sentir como su pene salía y entraba por mi entrada que pedía que se acabará ése sufrimiento.

Nunca en mi vida había deseado tanto asesinar a alguien. Nunca en mi vida había deseado tanto estar con mi familia y jamas separarme de ellos. Y nunca en mi vida he odiado tanto a un ser como Kuroba Kaito.

Luego me obligaba dar saltos en su pene. Me sujetaba de la cadera "ayudandome" a que yo mismo me penetrará. Ayudandome a destruirme y que nisiquiera lo quisiera cerca ni como compañero.

Mierda. Quería terminar. Mis piernas temblaban y aunque odiase creerlo iba a llegar al orgasmo. Ni yo comprendía como tanto dolor puede ser placentero de tal forma que acabé corriendome. Mis labios eran atrapados por los suyos que comenzaban una vaivén entre lenguas. Yo dejé de luchar. Su boca sabía a menta y chocolate. Algo dulce pero para mí sólo me daba ganas de vomitar.

Asqueroso.

Sucio.

Caliente.

Por que también aunque odiaba admitirlo la situación era caliente.

Su pene siendo apretado por mi estrechidad. Sintiendo sus testículos chocar con mis muslos hacían un sonido excitante. Abrí los ojos con temor dejando que la luz que se filtraba por las cortinas aclararán mi vista. Y sólo encontré su mirada llena de lujuria y placer. Dando gruñidos satisfechos. Yo por otro lado, jadeaba. Mis caderas me torturaban. Y sabía que después sería peor.

Sus manos pararon a mi entrada, abriendo la más y sus embestidas se volvían más lentas pero bruscas, precisas. Como si sólo quisiera llenarme en ése punto. Él quería que su miembro entrará más profundo. Y dejarme lleno.

De pronto sentí algo viscoso. Que me hacía querer vomitar aún más. Su maldita esencia en mi interior. Tan asqueroso. Tan impuro. Tan...

Kaito.

Lanzaba chorros de su semilla con el propósito de dejarme completamente lleno. Tan caliente y pegajosa. Agradecía ser un hombre ahora, por que sino apostaba a que hubiera quedado embarazado con todo eso. Y lo que menos quería era un hijo de ése maldito.

Por que dolía demasiado. No tanto lo físico como lo mental. Tener un bebé con un violador no es algo que suene maravilloso. Aunque sabría que la criatura no tendría la culpa.

No podía creer que acepté ser pareja de él.

— "Shinichi... Te llené tanto... Apuesto que si pudiera embarazarte, te hubiera dejado con muchos bebés. A que sería muy mono~" — me abrazo con fuerza y cariño. Con un tono meloso que sólo me irritaba. Que sólo detestaba.

Estaba agotado.

Me acomodo en la cama quedando junto a él sin poder hacer nada más. Todavía sintiendo su semen deslizándose por mis piernas.

—"Te odio..."

— "¿Qué? "

— "¡TE ODIO! ¡TE DETESTO! ¡QUISIERA ESTAR LEJOS DE TÍ! ¡OJALÁ LA PALOMA VENGA POR TI DESGRACIADO! "— le reclame sin importarme que me doliera la garganta. Pensando en que por lo menos le diría todo lo que siento hacia él. Cuanto lo odio.

Apenas y podía verle la cara. Y no era precisamente por que quisiera. Sino por la posición en la que me encuentro.

— "¿Que? Somos una familia Shin-chan. Sabes, después de ésto creo que no quiero terminar está relación. Me prometí que con la única persona con la que me casaría sería con aquella que hiciera mi primera vez. A mi madre le encantará que tú seas su nuevo hijo. Supongo que luego veremos donde adoptar."

— "Tú nunca serás mi familia... Nunca me casaría con un enfermo como tú. ¡TE ODIO!" — solté con verdadero rencor. Con desagrado pues todavía nuestros cuerpos andaban juntos y desnudos. El espacio no existía ahí.

Noté por su mirada que aquello no le gustó. Parecía molesto. El miedo me invadió. Otra vez.

— "Oh,¿Con que me odias? Eso no es bueno... Me preguntó que pasaría si..."

Ésa sonrisa sólo me daba una mala señal.

Que algo aun peor se aproximaba.

Pero el sueño se apoderó de mí alejando mis preocupaciones por un momento. Pero aún así las pesadillas no me dejaron descansar con tranquilidad.

《El artificio está cerca》

Cómo si alguna voz desconocida pero clara me hablase por entre las pesadillas. Advirtiendo me de algo que no podía evitar por desgracia.

Si Dios es real, si la magia también entonces... Debe haber algo que también lo es. Lo he estado investigando demasiado en los últimos meses.

Y según mis investigaciones tiene forma de una pequeña ave con plumas blancas.

Temía despertar de mis pesadillas

— "NO, NO TE ME ACERQUÉS POR FAVOR. ¡KAITO!" — le rogué. Apenas podía mantenerme de pie en un intento de correr por toda la casa hasta ocultarme de él.

Quice que la oscuridad me en volviera para que él no me viera.

— "Oh vamos Shin-chan, sé que me lo agradecerás. Lo hago por nuestro bien amor~"

—"¡NO!"

El reloj marcaban las nueve inmedia de la noche. Cuando me desperté me enteré de los planes que tenía Kuroba para mí... para nosotros.

Quedé horrorizado.

Intente escapar pero el fuerte dolor en mis caderas dificultaron mi huida.

Pero parecía que ya nada serviría contra él.

— "Prometere que está vez haré que te enamores de mí. Tanto que olvidarás tu odio hacia mí. "

—" ¡SIEMPRE TE ODIARE! ¡NUNCA OLVIDARÉ LO QUÉ ME HICISTE!"

Y para mi desgracia parecía no querer escucharme.

Era tan inútil.

Me cargo, me sostuvo entre sus brazos. Y unas llamas violetas se exparcieron por mi cuerpo.

Sólo grité agonizando de dolor y terror.

¿Así iban a acabar las cosas?

El artificio finalizó odio y mis memorias e inicia algo nuevo.

Por que mis recuerdos estaban siendo absorbidos por algo desconocido y poderoso.

Las cosas que me sucedieron sólo tuvieron a dos culpables. Tanto mía como la de él.

Esos recuerdos permanecieron ocultos en algún lugar al que mi mente no podía encontrar pero, jamás fueron extintos.

Volví a caer dormido.

Me removi entre las sábanas para estar más cómodo. El aroma que inundaba la habitación me era agradable y familiar. Lentamente fui despertando hasta caer en cuenta que no sabia donde estaba o quien soy.

No recordaba el nombre de mis padres, si vivía con ellos, mi infancia o si tenia amigos. Donde vivía. Mi mente estaba en blanco aunque poco a poco cosas muy básicas como leer, escribir y el significado de muchas palabras podía entender. No recordaba lo esencial ya sea mi edad o cumpleaños.

Me sentía tan perdido.

El sonido de la puerta abriéndose y alguien adentrándose en la habitación me alertó. Miré aquel joven que se acercaba sin malas intenciones hacia mí con una sonrisa posiblemente amable.

—"Mi Shin-chan, al fin despiertas. "

El único detalle es que ahora he podido recordar.

Ya se quien soy y lo que hice.

Entonces recuerdo la frase de aquel hombre de cabellera blanca y ojos carmesí.

《Puede que el peligro sea incluso aquel que esté cerca tuyo》

Fin de la vigésima primera parte.

¡Hey,ya está cerca!

¿Qué cosa?

El final de ésta historia :D

:3 les advertí eh y eso por que me contuve un poco en la violación.

El segundo arco ha terminado y ahora será narrado nuevamente en tercera persona.

Hasta la próxima :v