Ron estaba dentro de Seamus, prácticamente parecía que no salía nunca de él.
—Más fuerte—gimió Seamus, nunca parecía tener suficiente, y era algo que en el fondo le encantaba.
La imagen era tremendamente similar a la de aquel primer día que lo pilló en el baño, salvo que estaba sobre la cama. Muy abierto sobre la cama.
Ron se inclinó sobre su espalda, acoplando su pecho a todo lo largo. Sin dejar de penetrarle, Seamus giró el cuello, desde el día en que Ron le besó, se buscaban constantemente.
Ambos acabaron saciados y despatarrados sobre la cama.
Era la segunda vez en el día.
Había superado la barrera, definitivamente la había superado. Pero ahora, para Ron estaba bien.
Estaba más que bien, ambos se giraron sobre la cama para quedar bocarriba.
—Hacía tiempo que no tenía tanto sexo—dijo Seamus con una enorme sonrisa.
Ron sonrió, él tampoco, pero ni ahora ni nunca. Aquello eran maratones auténticamente, iban a acabar adoloridos, de hecho ya le había dado un tirón en la pierna el día anterior, Pero le daba igual, el sexo era lo mejor del mundo, y solo había llegado a vislumbrarlo de la mano de Seamus, de la mano, de boca, y de su culo.
Estaba obsesionándose con su culo. Como un imán llevó una mano hacia él.
—Dios, eres insaciable.
Ambos rieron, en realidad era incapaz de moverse en ese momento.
—¿Cómo está Neville?—preguntó Seamus.
Hacía días que su amigo les había anunciado la muerte de su abuela. Ambos se habían quedado sin saber qué decir, pero Ron había hablado por los dos, o más bien escrito.
—Dice que le cuesta creerlo aún, pero que ha encontrado una fuente de apoyo insospechada.
Seamus se giró en la cama.
—¿Se está tirando a un medimago?—Ron le miró sorprendido.
—O medibruja.
—Imposible, Neville es completamente gay.
Ron abrió los ojos como si le hubiera dicho que Neville tenía dos cabezas.
—Lo sé.
—¿Lo sabes porque él te lo ha dicho, porque tú lo has adivinado o porque …?
—El tercer porqué.
Ron no sabía si estaba más sorprendido por la noticia de la homosexualidad de Neville, o por el conato de celos que estaba sintiendo.
Había acordado que ambos eran solo amigos, amigos que follaban muchísimo, pero nada más que eso.
Seamus lo había recalcado hasta el aburrimiento, por lo cual esos celos no iban a ningún lado, y sin embargo, estaban allí.
—¿Y cuál de los dos es mejor?—En el momento que formuló la pregunta, se arrepintió. Creía que había superado su etapa de comparación, e inseguridad; desde que Krum había aparecido en el torneo de los tres magos acaparando la atención de Hermione que no se había sentido así de idiota.
—No sois iguales, no se puede comparar—dijo Seamus.
Aquella respuesta le supo floja, muy floja.
—¿Con cuántos compañeros te has acostado?—Segunda pregunta de la que no quería obtener una respuesta real.
Seamus le miró un buen rato.
—Bastantes.
—¿Y alguna vez has tenido pareja?
En ese momento vio algo inaudito, Seamus se puso serio. Incluso parecía dolido, y eso que Ron pensaba que aquella era la menos estúpida de las tres preguntas.
Seamus no contestó, se levantó, se masajeó el culo, le pegó y se fue al baño volviendo a sonreír.
Pero hasta Ron se daba cuenta de que había levantado la costra de una herida.
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La cuarentena que se están pegando estos dos es de las mejores.
¿Quién hizo daño a mi Seamus?
Creo que a nadie le sorprende la noticia de Neville.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
Besos.
Shimi.
