¡YAHOI! Aquí os dejo el de hoy. Es raro, ya os lo aviso. Pero raro... raro.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
¡Espero que os guste!
Prompt de hoy: detective.
Te veo
Dio un sorbo a su café mientras sus azules ojos no se despegaban de la elegante casa al otro lado de la calle. Vio movimientos en una de las ventanas del piso superior y levantó su cámara. Disparó varias fotos y cuando la silueta misteriosa desapareció de la vista bajó el objetivo.
Volvió a dar otro sorbo a su termo de café. No debería, porque en breve empezaría a sentir unas acuciantes ganas de ir a hacer pis, pero si no tomaba cafeína no sería capaz de mantenerse despierto por el resto de la noche.
Su cliente más importante le había pedido lo que le pedía siempre: que vigilase a su hija mayor. Quería saber qué hacía en cada momento, dónde estaba, con quién, cuándo comía, bebía o cagaba.
Normalmente encargaba estas tareas más propias de principiantes a uno de sus becarios, pero si se trataba de Hiashi Hyūga, era menester que se encargase él mismo. Gracias a él era que su pequeña agencia de detectives había prosperado hasta ser la enorme sede que era en la actualidad.
Consultó su reloj: era cerca de la una de la mañana. Estaría un par de horas más y luego se iría a casa. Al día siguiente recuperaría el sueño perdido. Era el jefe, al fin y al cabo, podía permitírselo.
Siguió atento a la casa a oscuras y en silencio, esperando en vano que algo se moviera o que una luz se encendiera. Él sabía perfectamente que nada ni nadie iba a moverse esa noche. Pero Hiashi Hyūga era un paranoico consumado, preocupado hasta la extenuación por la seguridad de sus dos hijas. Así es que le encargaba a Naruto la tarea de vigilar en las sombras y de que le informara de el más mínimo movimiento sospechoso.
Aunque nada había nunca de extraño o emocionante en la vida de las dos hermanas Hyūga. La pequeña, Hanabi, era un poco más interesante, quizá, que la mayor, porque salía más y se movía más por la ciudad con sus amigos. Al contrario que su hermana mayor, Hinata, que prefería pasar las tardes estudiando en la biblioteca o leyendo un libro en su habitación.
Se recostó en el asiento del coche y se fue terminando su café a sorbitos. Como predijera, ni una mosca se movió en aquella casa, y dudaba mucho que en las siguientes tres horas las dos jóvenes saliesen alegremente de la comodidad y el calor de sus camas.
Respirando aliviado, puso en marcha el coche y enfiló rumbo a su casa, un pequeño apartamento suficiente para él solo. Podía permitirse algo mejor en una zona mejor, pero llevaba viviendo allí desde los dieciocho años, le tenía cariño al sitio y, además, se ahorraba un exorbitante alquiler.
Bostezó al tiempo que entraba en su habitación y empezaba a desnudarse. Vio que tenía un mensaje nuevo en el móvil y lo cogió mientras se acomodaba entre las sábanas frescas.
Sonrió suavemente al leer tanto el remitente como el contenido.
Contestó la sencilla línea sabiendo que el emisor no vería su respuesta hasta dentro de unas horas.
Bostezando nuevamente, dejó el teléfono en la mesilla de noche y cerró los ojos, permitiendo que el sueño lo venciera, al fin.
Al día siguiente tenía muchas cosas que hacer…
―Ten, las fotos del caso para Hyūga. Extraño arreglo el que quiere el viejo. ―Naruto bostezó y asintió hacia su amigo y socio de negocios, Shikamaru Nara.
―Es rarito, pero paga bien'dattebayo.
―Eso no te lo discuto.
―Se lo debo, Shikamaru. Sin él…
―No tendrías todo esto bla bla bla. Ya me conozco el cuento… ―Naruto revisó las fotografías de la carpeta que Shikamaru le acababa de pasar.
―Sí, eso. ―Shikamaru suspiró.
―Me voy a revisar los informes del caso Kara. Mal asunto ese, problemático… ―Naruto dejó marchar a Shikamaru entre sus refunfuños y murmuraciones.
Echó un último vistazo para comprobar que todo estuviera bien y luego se puso con otros casos. No vería a Hiashi Hyūga hasta última hora de la tarde y su única otra cita importante era a la hora de comer. Así que mejor adelantaba un poco de trabajo.
Cuando el reloj dio las doce en punto, se levantó de su mesa y se puso la chaqueta. Fue al cuarto de baño y se miró en el espejo. Se acicaló el pelo y se comió un caramelo de menta.
Había empezado a dejar de fumar y esos caramelos ayudaban a paliar en parte la necesidad de nicotina, puesto que tenían un sabor parecido, con la diferencia de que no destrozaban sus pulmones ni le dejaban mal aliento ni los dientes amarillentos.
Salió al fin de la oficina y se encaminó hacia su coche. Se metió dentro y arrancó en dirección al parque. Tardó unos veinte minutos y aparcó frente a una de las entradas. Bajó del vehículo y lo cerró. Luego respiró hondo y echó a andar.
Atravesó como un kilómetro de sendero de tierra hasta el estanque. Allí, buscó con la mirada hasta dar con un banco en el que había una chica sentada, pero con suficiente espacio para que él se sentara en el otro extremo. Se acercó con paso vacilante y, apoyando una mano en el respaldo del banco, se inclinó con un aire casual.
―¿Puedo?―La chica lo miró de soslayo y asintió. Tembló un poco cuando él rodeó el banco y se sentó al fin, con la vista fija en el estanque de aguas verdosas. Hacía buen día, por lo que algunos trabajadores de las oficinas cercanas bajaban al parque a tomar su almuerzo. También había algunas personas haciendo deporte, paseando al perro o simplemente paseando, disfrutando del suave sol de mediodía―. Bonito día, ¿eh? Me gusta venir a veces cuando hace este tiempo'ttebayo. ―La chica no le contestó pero cabeceó, como si le estuviera escuchando.
―A mí… también me gusta. Es hermoso. ―Naruto la miró de reojo y le dio un asentimiento firme y serio.
―Lo es―ahora, sus orbes azules miraban el delicado perfil femenino.
Ella pareció darse cuenta y lo miró de vuelta. Un adorable tono rojizo coloreó las pálidas mejillas de ella y Naruto no pudo evitar sonreír, entre enternecido y divertido.
Se aclaró la garganta y devolvió la mirada al brillo del sol sobre la superficie líquida que había frente a ellos.
Era bonito, sí, pero no tanto como la bella mujer que había ahora mismo a su lado.
Pensó en el mensaje que había recibido el día anterior en su móvil, un leve canto a la esperanza de un futuro mejor.
Sacó un papel doblado de uno de los bolsillos interiores de su chaqueta y lo dejó sobre el banco. Acto seguido se levantó, se despidió con un cabeceo de la chica y desapareció entre los viandantes que rondaban el parque.
La joven esperó unos minutos y luego, con dedos temblorosos, se hizo con la nota y la desdobló.
Sus ojos se llenaron de lágrimas y el cuerpo entero le tembló al ver las palabras allí escritas:
Un mes más, nena.
Solo un mes. Y seremos libres
Te veo y te amo.
Dobló nuevamente la nota y se la guardó en el bolsillo de su falda.
Sí, solo un mes.
Un mes para terminar sus estudios. Un mes para que Naruto pusiese sus asuntos en orden.
Un mes para que, por fin dejase de ser Hinata Hyūga y pasase a ser Hinata Uzumaki.
Un mes para emprender una nueva vida junto al hombre al que amaba.
Un mes para, al fin, poder alejarse de la asfixiante presencia de su padre y de todo lo malo que él representaba.
Y solo había hecho falta un torpe detective en sus inicios y una joven ansiosa por ser una chica normal con problemas normales.
Como enamorarse del hombre inapropiado en el momento inapropiado. Pero sabiendo que, al final del cuento, tendrían su felices para siempre.
Porque para ellos no podía ser de otra manera.
No cuando llevaban tanto tiempo esperando para realizar sus sueños.
Fin Te veo
El final me quedó... raro. Bueno, todo el oneshot en sí es raro, pero el final se lleva la palma xD. Sé que falta información a mansalva, pero es que si me pongo a alargar más los OS no los publico en la vida. Por eso trato de hacerlos cortos, para que no me pille el toro y pueda subir uno diario xD.
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Gracias.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
