Regreso a casa (Parte I)
-Entonces ¿eso fue todo? – Preguntó Ginny mirando a su mejor amiga mientras terminaban de arreglarse – ¿Amigos?
-De momento – Respondió Hermione un poco incómoda.
Ginny la miró con impaciencia – Eres mi mejor amiga y probablemente la bruja más inteligente que he conocido, pero ¡¿usaste la cabeza cuando le dijiste eso a mi hermano?!
- ¡Ginny baja la voz! – Chilló Hermione viendo hacía la puerta – Todos están caminando por la casa y lo que menos quiero es que esto se vuelva más incómodo de lo que ya es.
-Pues te lo mereces a ver si recapacitas – Regañó la pelirroja frustrada – Hermione, creo que mi hermano jamás había sido tan abierto y serio con alguien… ¡vivir juntos!
-Me espanté, Ginny – Dijo la castaña sentándose en la cama – Y no me siento orgullosa de eso… Apenas volví aquí ese día me arrepentí por completo de lo que le dije.
- ¿Y entonces por qué no intentaste arreglarlo? – Preguntó Ginny cada vez más indignada – Creo que jamás había visto a Ron tan miserable.
-Porque cada vez que intento abordarlo ya se ha ido a la tienda – Se excusó la castaña – Y para cuando vuelve en la noche ya los chicos lo han entretenido… Y sinceramente, creo que me está evitando.
-Le pediste "tiempo para pensar", y por desgracia te lo está dando – Dijo la pelirroja aún un poco exasperada – No lo entiendo, lo amas y te ama ¿por qué demonios tiene que ser tan complicado?
Hermione suspiró y guardó silencio por unos momentos para extrañeza de Ginny. La verdad es que ya habían pasado un par de días desde que ella y Ron habían pasado la noche en Sortilegios Weasley, y entre tantas cosas apenas y se había llenado de valor para contarle a su amiga todo lo que pasó con Ron mientras se arreglaban para la reunión de Hogwarts. Sin embargo, había un detalle que la castaña había pasado por alto desde el comienzo de la conversación y sabía que cambiaría mucho las cosas.
El día que volvió de Sortilegios pasó gran parte de la mañana en la habitación de Ron con Victoire, y fue cuando se dio cuenta del error que había cometido pidiéndole tiempo para pensar, aunque haya estado espantada porque todo se estaba dando demasiado rápido, tuvo que admitir que quizás ese era su siguiente paso con Ron y no era tan complicado. Habían vivido millones de situaciones de vida o muerte a lo largo de su niñez y adolescencia, aunque quizás por eso sentía que las cosas iban demasiado rápido, no había crecido tanto como creía.
Hermione siempre se caracterizó por ser más madura que Harry y Ron, sin embargo, esta vez se sentía por mucho por debajo de ellos, había huido probablemente ante una propuesta de matrimonio con el hombre al que había amado desde siempre, solo por miedo, y eso sin duda no era digno de una alumna de Gryffindor.
Ginny miró a su mejor amiga luego de tanto tiempo de silencio y le habló mucho más relajada – Vale, sé que estoy siendo dura contigo, pero es porque los adoro a ti y a mi hermano y lo que menos quiero es verlos como están justo ahora.
Hermione clavó su mirada en la chica y sin rodeos y en voz baja soltó lo siguiente – Ron iba a pedirme casarme con él.
Aquello sin duda se salió de los límites de Ginny y abrió los ojos impresionada – ¡¿Qué?! ¡¿Casarse?! ¡¿Cómo?! ¿¡Cuándo?!
-Eso es lo complicado – Admitió la castaña haciendo señas para que bajara la voz – Aparentemente iba a pedírmelo cuando él terminara en la Academia de Aurores y yo la Escuela de Leyes Mágicas… Es porque quería que viviéramos juntos, pero por alguna razón la idea de casarnos se le cruzó por la mente también ¡y eso fue lo que me espantó!
Ginny quedó sin habla por unos momentos analizando las palabras que acababa de decir su mejor amiga y seguido de dar con el origen de todo, miró a su amiga más seriamente que nunca y empezó a hablar.
-Creo que conozco la razón de eso – Admitió la pelirroja y al ver la cara de confusión de su amiga se aclaró – Papá.
Hermione la miró aún más confundida – ¿Qué tiene que ver el señor Weasley?
-Escucha, desde que fuimos creciendo mamá y papá nos han enseñado muchas cosas; y una de las cosas en las que más hicieron hincapié en nosotros fue que el matrimonio es algo importante y que lo ideal es que si quieres vivir con alguien, lo correcto es casarte antes ya que es algo sobre respeto a la familia y todo eso – Explicó Ginny – Aunque sé que es un poco obsoleto.
-Suena anticuado, pero creo que mi padre estaría de acuerdo con eso – Admitió Hermione – Aunque nunca he hablado con él sobre eso.
-A mí no me hablaron tanto sobre eso como a los chicos, y fue Bill quien me explicó todo – Respondió Ginny – A su debida edad papá hablaba con todos mis hermanos sobre cosas de hombres, y pues entre esas salía el tema del matrimonio… Aparentemente papá sabía que los tiempos cambiaron y que si alguno de ellos decidía vivir con una persona antes de casarse, él y mamá no se los impedirían, pero que si primero si quiera pensaban en el matrimonio, estarían seguros de que criaron caballeros.
Hermione escuchaba atentamente a su mejor amiga sin interrumpirla y esta siguió hablando – Es un poco anticuado y lo sé, pero, aunque parezca raro, todos mis hermanos lo han seguido: Bill no sentó cabeza hasta casarse con Fleur, Percy fue incapaz de vivir con Audrey antes de casarse, y aunque George de momento ha sido el más rebelde, Angelina no terminó de mudarse hasta que volvieron de su luna de miel… Y creo que Ron recordó muy bien esa conversación cuando se planteó la idea de mudarse contigo.
Hermione suspiró cuando la chica finalizó de hablar y la miró – No sé si estoy preparada aún para el matrimonio, por eso fue que le pedí tiempo para pensar.
-Wao – Dijo Ginny aún sin creerlo – Mi hermanito pensando en casarse contigo, a decir verdad, creí que le costaría más si quiera pensarlo.
-Y pensar que, de no ser por nuestras peleas, probablemente estaríamos casados ahora – Suspiró ella.
-Supongo que las cosas se dieron por una razón – Respondió Ginny tratando de darle ánimos – Y si la vida los trajo de nuevo aquí con una segunda oportunidad, entonces pienso que todo se tenía que dar de esa forma.
Hermione estuvo a punto de decirle algo, sin embargo, la puerta de la habitación sonó tras unos toques, y cuando indicaron que se podía pasar la cabeza Harry se asomó en la puerta y las miró.
- ¿Están listas para irnos? – Preguntó el azabache – El traslador está listo.
Las chicas asintieron con la cabeza mientras se levantaban de la cama y caminaban hasta la puerta, sabían que la conversación, aunque no estuviese terminada, Ginny sabía que le había dado otra perspectiva de las cosas a su mejor amiga, y esperaba que por ello la chica lograra aclarar más su mente y pensamientos.
Ginny se adelantó en las estrechas escaleras mientras que Hermione se dedicaba a cerrar la puerta de la habitación bajo la mirada extraña de Harry, quien le habló – ¿Estás bien? Te noto algo desanimada los últimos días.
Hermione negó con la cabeza y le dio una sonrisa ladeada – No te preocupes… Hoy será un gran día, vamos.
Y seguido de eso la chica empezó a bajar las escaleras, para Harry era obvio que algo pasaba y es que la conversación que tuvo con Ron solo unos días antes había dejado claro que ahora más que nunca, sus mejores amigos estaban en una situación delicada en su relación, y que lo único que podía hacer era apoyarlos y esperar a que tomaran la decisión correcta.
-Espero que ir a Hogwarts les recuerde cómo inició todo y les haga esto más fácil – Pensó Harry empezando a bajar las escaleras tras las chicas.
Cuando los tres llegaron a la sala, todos los demás Weasley los esperaban listos y fue George quien miró a las chicas y les habló – Damas, decidieron honrarnos con su presencia.
Ginny rodó los ojos – Solo fueron unos minutos más de retraso, mejor vámonos ya, no quiero perderme nada.
-Por lo menos llegas con algo de cordura – Dijo George tomando un viejo y desgastado sombrero playero que supusieron era el traslador – Vamos al patio y podremos irnos.
Todos los presentes empezaron a encaminarse hasta el patio de la Madriguera, en realidad eran muchos y estaban todos igual de emocionados, aunque Hermione estuviese en un lío emocional, la idea de ir a Hogwarts le subió bastante el ánimo, sin embargo, cuando estaban todos intentando salir al mismo tiempo de la casa, se tropezó con uno de los Weasley, y para su suerte, se trataba nada más y nada menos que del que ponía su mundo de cabeza.
El café de sus ojos y el azul de los de él se cruzaron por primera vez en días y al tocarse un calor recorrió sus cuerpos, apenas habían cruzado un par de palabras necesarias desde que pasaron la noche en Sortilegios y la verdad es que se pusieron tan nerviosos como un par de adolescentes que recién se dan cuenta que se gustan.
-Lo siento – Dijeron ambos al mismo tiempo separándose y haciéndose a un lado para que el otro pasara – Tu primero.
Acababan de hablar al mismo tiempo y eso los hizo sonrojarse mucho, por lo que intentaron enmendarlo, pero volvieron a hacerlo – No, tu primero.
El rubor volvió a cubrir sus mejillas y cuando estuvieron por hablar de nuevo fue Charlie quien pasó entre ambos – Con su permiso, yo sí pasaré primero.
Aquella acción de Charlie solo los hizo avergonzarse aún más, sin embargo, Ron fue quien le dio a ella una sonrisa de medio lado y le cedió el paso caballerosamente. Hermione lo agradeció dándole otra sonrisa y siguió caminando, aquello estaba resultando más raro de lo que esperaron.
Por su parte, Charlie se había adelantado varios pasos entre el resto de los Weasley y le habló a George en voz baja asegurándose que Ron y Hermione no los escucharan – Creo que la apuesta se fue al diablo.
-Dímelo a mí – Respondió George con impaciencia – Aunque estoy seguro de que varias cosas pasaron, nada más mira cómo actúan.
-Están volviendo a actuar como cuando eran adolescentes – Respondió Charlie – Creo que la ida a Hogwarts les afectó antes de tiempo.
-Genial, otra apuesta que se fue al demonio – Dijo George mirando de reojo a su hermano menor y a la castaña que venían unos cuántos pasos más atrás – Creo que necesitan un empujón.
Bill al escuchar la conversación bufó – Creo que han tenido varios de esos esta semana.
-Pues no han servido de mucho – Refutó George inquisitivamente – Aunque me fastidie un poco lo de la apuesta, si me da intriga saber que ha pasado entre esos dos.
-Siempre crean expectativa – Dijo Charlie – Pero se ven un poco desanimados últimamente.
Bill miró de reojo a Ron y Hermione, y en efecto, para ninguno de ellos era un secreto que algo le pasaba a esos dos, además, de eso llevó su mirada hacía su pequeña hija de tres años, quien también venía levemente desanimada y apagada incluso cuando a unos metros de ella se encontraba su mejor amigo Teddy de la mano de su padrino, por lo que le habló.
-Vicky – Dijo Bill llamando su atención – ¿Te sientes bien?
La niña sonrió de medio lado – Estoy bien.
Bill estuvo a punto de decirle algo más a la pequeña, sin embargo, George lo interrumpió cuando estuvieron un poco más alejados de la Madriguera – Bien chicos, lo haremos aquí… Todos conocen el proceso y saben que tienen que tocar una parte de este horroroso sombrero y no soltarlo por nada en el mundo.
Todos asintieron mientras se acercaban para tocar por lo menos una pequeña parte de aquella prenda vieja y descuidada, sin embargo, al ser tantos en el grupo se les hizo un poco dificil y hasta un poco gracioso coordinarse, parecían un montón de niños pequeños peleándose por una escoba nueva. Por parte de Ron y Hermione, para su suerte quedaron muy cerca el uno de otro, debido al poco espacio que había en el grupo y a que la mayoría se habían agrupado en parejas, por lo que no pudieron evitar sentir como sus cuerpos se rozaban y emitían un choque eléctrico que los hizo sonrojarse, aunque aquello no duró demasiado ya que apenas George activó el traslador este empezó a hacer su trabajo y todo se volvió confuso hasta que el gran grupo de personas desapareció de la Madriguera.
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-Recuérdenme no dejar que papá nos vuelva a convencer de usar esa cosa – Se quejó George mientras caminaba de la mano de Angelina por las concurridas calles de Hogsmeade, ya habían llegado hacía un rato y debían caminar hacía el castillo.
-Fue divertido – Dijo el pequeño Teddy emocionado mirando a su tío.
George miró a su cuñado – Diablos, Harry ¿qué demonios le has enseñado a este niño como para que le guste viajar en traslador?
-Es porque Harry y yo lo llevamos en el Autobús Noctámbulo hace unos días – Confesó Ginny – Así que un viaje en traslador fue tranquilo comparado con eso.
-Eso explica todo – Dijo Angelina sonriendo.
- ¿Por qué yo nunca he ido en el Autobús Noctámbulo? – Preguntó Victoire curiosamente.
-Tú no te quieres montar en esa cosa – Dijo Ron a su sobrina – Es de locos.
- ¿Me llevas tío Ron? – Preguntó Victoire sonriendo.
Tanto Bill como Fleur se rieron ante la ocurrencia de su hija y miraron a Ron ponerse en aprietos mientras hablaban – ¿Por qué mejor no le dices al tío Charlie que te dé un paseo en dragón? Estoy seguro de que esas cosas son menos veloces que el endemoniado Autobús Noctámbulo.
-No le des ideas, Ron – Dijo Bill mirando a su hija autoritariamente – Ni lo pienses.
La niña refunfuñó y miró al suelo mientras seguía caminando de la mano de su padre, sin embargo, salió de sus pensamientos cuando su mejor amigo de cabello azulado eléctrico le habló – ¡Mira el castillo, Vicky!
La pequeña rubia alzó la vista y quedó completamente absorta ante la vista del enorme castillo que estaba frente a ellos. Sus padres y tíos les habían enseñado fotografías de aquel mágico lugar que había sido su escuela hace años, pero ninguna de esas fotos se comparaba con lo que tenían en frente, era simplemente indescriptible para unos niños que no llegaban a los cinco años de edad.
Incluso los adultos quedaron completamente fascinados cuando vieron por primera vez en años ese lugar que había sido su hogar por años durante su niñez y adolescencia. El lugar donde habían crecido y se habían formado como los magos y brujas que eran hoy en día, pero, sobre todo, el lugar que los había visto reír, llorar, hacer travesuras, meterse en problemas, y a muchos de ellos, enamorarse.
Sin detenerse demasiado en la vista frente a ellos, siguieron caminando hasta que llegaron finalmente a los terrenos del castillo y justo postrado en las grandes puertas del castillo pudieron ver a lo lejos una figura grande y velluda que los miraba sonrientes cuando se dio cuenta de que se trataba nada más y nada menos que de los Weasley acompañado de Harry y Hermione.
Hagrid se dedicó a saludar a cada uno de los miembros del numeroso grupo, aunque dejó para último a los tres chicos que se encontraban al final, sin duda, se trataba de sus tres estudiantes favoritos en su momento, y el gran hombre no pudo evitar acercarse a ellos para abrazarlos con efusividad y derramando un par de lágrimas.
- ¡Mis pequeños problemáticos! – Dijo Hagrid mientras abrazaba a Harry, Ron y Hermione.
-Ya no somos tan pequeños – Se quejó Ron un tanto abochornado como sus amigos.
-Para mí siempre serán los pequeños traviesos de Gryffindor que tenían cierta afinidad por romper las reglas cada que podían – Dijo Hagrid mirándolos con orgullo.
-Es un gusto verte, Hagrid – Dijo Hermione sonriéndole.
-Ya pensé que no iban a venir – Respondió él.
-Jamás nos perderíamos esto – Contestó Harry mientras le daba unas palmadas a su gran amigo – Andando chicos.
-Los veo adentro en unos minutos cuando me haya cerciorado de que todos llegaron – Aseguró Hagrid – Vayan al gran comedor.
Los chicos asintieron con la cabeza para continuar avanzando hacía el castillo, cuando se dieron cuenta de que el resto de los Weasley ya iban un poco más adelantados, a excepción de Ginny, quien había decidido esperarlos para que todos pasaran juntos al Gran Comedor.
-Que recuerdos ¿verdad? – Dijo Harry sonriendo.
-Parece que fue ayer cuando subíamos estas escaleras, nerviosos sobre la casa a la que perteneceríamos – Dijo Hermione emocionada.
Ron bufó – Casi puedo escucharte diciéndonos que el cielo del comedor está encantado y que lo sabías porque lo leíste en "Hogwarts: una historia".
Hermione se sobresaltó al escuchar esto y sintió levemente como sus mejillas se sonrojaban fuertemente – No sabía que recordaras eso.
Ron había dicho aquello casi inconscientemente que también se sonrojó, especialmente al sentir las miradas cómplices de Harry y Ginny sobre ellos, aunque estaba claro de que ambos sabían lo que había pasado entre ellos, les agradecía la discreción.
Él levantó los hombros – Simplemente no se me olvidó.
Hermione no pudo evitar esbozar una sonrisa tímida al darse cuenta de que él le prestaba más atención en primer curso de lo que podía recordar, sin embargo, no hicieron más hincapié en eso, simplemente caminaron hasta llegar a las puertas abiertas del Gran Comedor, donde inmediatamente todos los presentes explotaron en aplausos que los hicieron sentirse abochornados, a veces el haber estado involucrados en salvar el mundo mágico de Voldemort tenía esos efectos a los cuales no se terminaban de acostumbrar, por suerte una voz autoritaria se hizo escuchar en todo el lugar.
- ¡Bienvenidos a casa, ex alumnos del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería! – Dijo Minerva McGonagall sonriendo.
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N/A: ¡Hola mis queridos lectores! Espero que estén muy bien y que sus días estén yendo excelente. Por aquí les dejo la primera parte de lo que será el reencuentro en Hogwarts y lo que será la etapa final de esta historia, quedan un par de capítulos más, pero ya casi tenemos todo listo y pues mi meta siempre fue culminar con la reunión de Hogwarts.
Les dije que ustedes no serían los únicos que querrían patear a Hermione, Ginny se ha encargado de darle un buen sermón a su mejor amiga y además le dio unas buenas revelaciones acerca de Ron y que la hicieron darle más sentido a todo el asunto de la propuesta de matrimonio y el vivir juntos, yo sé que ese punto es algo obsoleto (personalmente opino que las parejas deberían vivir juntas antes de casarse), pero estamos hablando del inicio de la década de los 2000 y me guíe mucho en mis propios padres, quienes nunca consentirían que me mudara con una pareja antes de casarme, y pienso que tanto Molly y Arthur como los señores Granger pensarían de esa forma, pero como les dije, es solo basado en lo que he vivido con mis propios padres y no algo que haya confirmado J.K. Rowling.
Como pueden ver, la reunión ha comenzado, pero los Weasley y Harry están claros de que Ron y Hermione no están bien y ya ni la apuesta les importa. Además, me pareció importante incluir esa pequeña escena con Hagrid y sus tres estudiantes problemáticos favoritos.
Pensé que ponerle al capítulo "Regreso a casa" sería lindo, tomando en cuenta que muchos en la historia de Harry Potter consideran a Hogwarts su hogar.
Espero que pese a la tensión que hay entre Ron y Hermione y que no tuvieron mucha interacción, prometo que en el siguiente capítulo habrá más sorpresas y conversaciones importantes.
Muchas gracias por leer y por comentarme, me pone muy feliz leer sus lindas palabras.
Nos vemos el domingo sin falta. Un abrazo enorme.
PD: Recuerden que también estoy publicando una historia para el fandom de Sakura Card Captor, por si les gusta esa serie y para que se pasen si les apetece;)
