Buenas tardes. Subo este shot que es continuación indirecta de Ovillo de Lana y cuenta la historia de Lola después de la muerte de su gemela.

- Vivir por las Dos -


-¿Por qué no estás conmigo? ¿Por qué no estás aquí?-

-Pero, si aquí estoy, contigo. Siempre.-

-No, Lana, no es lo mismo. Yo...te extraño tanto.-

-No llores, Lola, por favor.-

-Fue mi culpa...-

-Claro que no.-

-Sí, yo debí morir en lugar de ti.-

-No digas eso, no vuelvas a decirlo por favor. Me lastimas.-

-Es que, tú eres tan, eras tan...bella, tan buena. -

-No fui más de lo que tú eres, Lola. Por algo somos gemelas.-

-Si, y la mitad de mi se fue contigo.-

-Pero aquí estoy, contigo.-

-Eso no lo sé, Lana. De verdad que no lo sé.-


Lola se veía, como cada noche, directamente en el hermoso espejo ovalado de su cuarto. Ese que le regalaba una visión completa de su cuerpo.

Su expresión de seriedad mientras hablaba era poco acorde a una niña de su edad; y era verdad que no recordaba en que momento había comenzado aquella escalofriante rutina.

La muerte de Lana ya le llegaba a su mente como los ecos de una caverna. Haciéndose cada vez más difícil entender que tan bien o que tan mal estaba, lo que hacía.

-Hoy fui a la escuela por fin. Mamá dijo que ya era necesario.-

-¿Y cómo te fue?-

-Mal, te extrañe todo el tiempo. No es lo mismo, Lana. No quiero ir.-

-Tienes que ir, hermanita. Por las dos.-

-Pero tú no vas.-

-Voy contigo, a donde quiera que vayas, recuérdalo.-

-Te extraño mucho, Lana.-


Era frecuente encontrarla llorando frente al espejo. Nadie hablaba de ello pero todos sabían que Lola veía a Lana en sí misma. Y que verse al espejo le proporcionaba la falsa sensación de estar con su gemela fallecida.

-¿Cómo es el otro lado?-

-¿A qué te refieres?-

-Si, como es estar...donde estás.-

-Es...como... estar dormida todo el tiempo. No preguntes eso, Lola.-

-¿Eres feliz?-

-Yo...si, si estoy contigo, sí.-

-Yo quiero estar contigo...donde tú estás...-

-¡NO!-


No es que no lo notara. Ser una entidad en tu propia casa que atrae el doloroso recuerdo de alguien más, es algo que no se puede ocultar. Los primeros meses fueron de una confusión terrible...Al final, ¿quién soy?

Acaso, ¿me ven a mí? O es que la ven a ella.

-¡Mamá! ¡Mírame! ¡Mírame! ¡Aquí estoy!-

-¡Luna! ¡Aquí! ¡Aquí!-

-Soy yo...soy Lola.-

Lincoln, Luna, papá, mamá, todos...

Todos la ven a ella, en mí.

Quizá quien murió ese día no fue Lana, si no Lola Loud.


-No Lola, no digas esas cosas...tienes que vivir por las dos.-

-No quiero vivir, Lana. Siento un vacío muy fuerte en el pecho; algo muy frío que no me deja respirar.-

-Lana en el espejo miró a su hermana con mucho dolor. Lola se tomaba del pecho como si estuviera desangrándose.-

-Lola.- Y la princesa levantó la vista para ver a su hermana. Lana había colocado su mano en el cristal. Lola dio dos pasos para acercarse y colocó con mucha lentitud, su pequeña mano.

-Casi puedo tocarte, Lana...-

-Podemos; recuerda, yo estoy en ti.-

Entonces, para el asombro de Lola, Lana fue saliendo del espejo. La pequeña gemela retrocedió y cayó sentada, sin poder dar crédito a lo que veía.

Lana, una vez fuera, se agachó para ver a su hermana de cerca.

-Lola, te amo más que a nada. Quiero que sepas que cada segundo que pasé junto a ti, fueron los más hermosos de mi vida.-

Lola, al verse superada en su emoción, en un ataque de lágrimas se dejó ir sobre su hermana para fundirse en un abrazo del que juraba no iba a salir nunca.

-¡Lana! Te extraño...te extraño tanto. ¿Por qué te fuiste?- Y esto último le repetía una y otra vez, cada vez mas despacio.

-Porque así son las cosas, Lola. Nadie tiene la vida comprada. Ni por bueno, ni por malo. Solo pasa.-

Lola temblaba en el abrazo liberando todo el dolor acumulado. Apretaba los dientes y sintió el mundo detenerse cuando Lana dijo:

-Tengo que irme, hermanita.-

-¿Qué?- Lola se separó de su hermana para verla directamente.- Pe-pero... ¿Por qué? Si ya estás aquí... ¿Por qué te vas?-

-Porque te estoy haciendo daño, Lola. Te estoy enfermando, y no es justo.-

-Lana...yo...yo no quiero la vida sin ti.-

Ante esa declaración, la expresión de Lana se volvió terriblemente triste.

-Precisamente por eso, es que debo de irme.-

-No...-

-Adiós, Lola...-

-No...NO...¡NO!- El grito de Lola cimbró toda la casa. De inmediato su padre y varios de sus hermanos se presentaron a la habitación de la gemela donde la encontraron tumbada en el suelo frente al espejo, abrazándose así misma con tanta fuerza, que le dificultaba respirar.

Su padre inmediatamente fue por ella, la levantó y abrazó con fuerza. La pequeña se colgó del cuello de su padre sollozando.

-Lola, mi pequeña princesa...- Dijo el señor Lynn mientras le acariciaba el cabello.

-Papá...yo...yo... ¿Yo soy Lola, o soy Lana?- Dijo mientras le temblaba el labio.

Luna se llevó una mano a la boca al escuchar a su hermana y no pudo evitar salir de la habitación. Lori no había huido, pero de igual forma no pudo evitar dejarse caer en el llanto mientras respiraba agitada. Lincoln fue quien dio un paso hacia ella y secándose una lágrima, respondió.

-Tú eres Lola, nuestra princesa. A quien le gustan las fiestas de té y los mayordomos. La que guarda dinero en su osito de felpa y tiene una actitud ganadora. Eres nuestra Lola.-

La pequeña se quedó viendo a su hermano sin poder asimilar del todo lo que acababa de escuchar. Se sintió mareada de pronto y se dejó dormir sobre el hombro de su padre.

- Un año después -

La pequeña rubia corría por la acera después de pasar la tarde jugando con sus amigas de la escuela. Habían practicado peinados, tomado té y fingido ser señoras de sociedad.

Mientras andaba a su casa había decidido pasar un momento al parque ya que llegando tendría la sesión online con su doctora. Sentía una inusual alegría mientras recorría las dunas de arena y pasaba de largo los columpios. Había otros niños corriendo y gritando.

A Lola le pareció ver a su gemela corriendo detrás de Charles y jugando en el lodo. Sintió un calor en el pecho y caminó hasta la fuente que relucía en medio de aquel lugar.

Allí pudo ver claramente, en el agua, su reflejo.

Sonrió con nostalgia.

-Voy a vivir... vivir por las dos. Te lo prometo.- Y dando media vuelta, se fue con rumbo a la casa Loud.

La casa más ruidosa del vecindario.


Y bueno, con esto tenemos la historia de Lola. Me falta Luna, Lynn Jr. y Lisa para completar el cuadro.

Saludos a los que leen y comentan.

- Lobo Hibiky -