Capítulo 19: Los Haruno

.

.

Anteriormente en Resurgir…

Por que me cuentas esto? – preguntó Sakura perdiendo la paciencia

Tu familia siempre ha pertenecido a este lugar. Estamos en las Montañas Rocosas que hacen frontera con el País del Té. Aquí, los tuyos eran felices… pero con la llegada del mundo moderno y las corrientes migratorias, los Haruno decidieron que querían más y se marcharon para probar suerte en otras civilizaciones. Claro, no sin antes prometer que siempre habría alguien cuidando de este lugar. Os convertisteis en una familia itinerante. Erais buenos comerciantes, así que no os costaba mucho haceros un lugar allá donde fuerais. Como una tradición, cada generación escogía a su hija primogénita como tributo para proteger el templo a cambio de que los demás pudieran disfrutar de los placeres del nuevo mundo. La hija primogénita debía volver aquí y cumplir con la tarea encomendada. Sin embargo, con el tiempo las costumbres se pierdieron y los Haruno dejaron de enviar tributos. - le explicó el sabio a Sakura. - Kaede… Kaede fue la última sacerdotisa de este lugar.

Por que era tan importante proteger este templo?

Que sabes del Kagutsuchi? - esta abrió los ojos sorprendida.

La encarnación del fuego? No mucho…

Kaede amaba tanto a mis hijos que convocó al fénix para hacer un pacto…

Un pacto? - preguntó Sakura.

El fénix tiene el poder de mirar dentro de tu corazón y es capaz de darte aquello que más deseas… el poder del fénix viene del fuego de la vida. Es capaz de hacer a alguien resurgir…

Es capaz de resucitar…- entendió Sakura.

A cambio de un precio, claro. - murmuró.

Ahora...


Ubicación: Archivos de Konoha

Shikamaru se pasó el resto del día encerrado en los archivos de Konoha buscando información y leyendo pergaminos antiguos. A pesar de que estudiar al fénix era esencial para ayudar a su amiga, el joven Nara no era de los que se engañan a si mismos. No habría soportado ver como torturaban a Sakura ni un minuto más y se había unido a la misión de su padre con tal de escapar de ese hospital.

- Hijo, has encontrado algo? - peguntó a Shikaku al ver la expresión de consternación en el moreno.

- Nada… y tu? – su padre bajo la mirada y negó con la cabeza. – Tsk! Esto es muy problemático… cientos de libros y no sabemos nada.

- Por que no empezamos por lo que si sabemos? – dijo el mayor de los estrategas.

- Sabemos que la familia de Sakura empieza cuando los Haruno llegan a Konoha y se asientan como comerciantes – contestó pensativo.

- Quien llegó? – le preguntó su padre ojeando el censo de la aldea.

- Pues un matrimonio, Kizashi y Mebuki Haruno… los padres de Sakura. – entonces Shikamaru tuvo una idea – Has encontrado algún certificado de matrimonio? - dijo extrañando a su padre.

- No, ya estaban casados cuando llegaron – le respondió. – Por que?

- Y si lo hemos interpretado mal? Y si hemos estado buscando en rama equivocada de la familia?

- Explícate – pidió Shikaku intrigado.

- Hemos dado por sentado que Kaede Haruno era una pariente lejana de Kizashi pero y si no es así? – interrogó el joven – Y si cuando se casaron intercambiaron apellidos?

- No lo se hijo, por aquel entonces era muy extraño que el apellido de una mujer predominase sobre el de un hombre.

- Extraño pero no imposible! – exclamó mientras escribía una nota.

- Que haces? – le preguntó su padre.

- Enviar una nota al escuadón que ha ido a casa de Sakura. Necesito que averigüen todo lo relacionado con su madre.

Shikaku sonrió con orgullo ante el planteamiento de su hijo. Era un prodigio y algún día lo superaría con creces. Es verdad lo que dicen sobre las nuevas generaciones… son tu versión mejorada – pensó riendo para si. Después de que Shikamaru enviará la nota mediante un halcón continuaron con su búsqueda.

- Bien, sigamos. Tenemos a Keade Haruno y luego… tenemos al fénix. Algo en los manuscritos?

- No… no he encontrado ninguna referencia a un fénix o ave de fuego. También he buscado textos sobre pactos, tratos, tratados y/o acuerdos con seres sobrenaturales… y a parte del legendario "pacto con el diablo" no hay nada en la literatura antigua. – protestó Shikamaru mientras señalaba el montón de libros que había apilado en la mesa. - Sin embargo, hay algo que me intriga…

- El que? – preguntó su padre.

- Es la forma en que Sakura habla del fénix en su mente. – Shikamaru cogió el reporte del interrogatorio que le habían entregado minutos atrás y lo leyó en voz alta. – En un momento Sakura dice: Lo siento Ino, pero no puedo dejar que lo hagas. No puedes liberarla.

- Dice liberarla… - recalcó Shikaku pensativo.

- Exacto! Como si fuese una mujer. – explicó.

- Entonces no buscamos a un ave sino a un ser antropomórfico. – Shikaku se quedó mirando los manuscritos que su hijo le había enseñado. Algo no cuadraba. - Si lo piensas bien…- meditó Shikaku – Este ave si se parece al diablo o tiene un poder similar. Sakura hace un pacto y el fénix le da lo que desea…

- A nosotros– continuó el joven.- El fuego es el origen de la vida y puede resucitarnos.

- Pero eso no es propio del diablo. El no tiene el poder de la resurrección, eso solo puede hacerlo…

- Un dios! – exclamó Shikamaru emocionado al encontrar la respuesta - Tsk! Esto es muy problemático papá pero creo… creo que el fénix es un dios.

Ambos Naras se miraron y sonrieron ante el trabajo en equipo que acababan de protagonizar. Esa era una de las razones por las cuales Shikamaru estaría en deuda con Sakura el resto de su vida, le había devuelto a su mejor amigo y aliado. Pasado el momento, ambos se pusieron a buscar todo lo referente a los dioses mitológicos relacionados con el fuego.


Ubicación: Hospital de Konoha

Kakashi observó a Naruto a través del cristal de la puerta. No se había movido… seguía ahí sentado al lado de la cama con su mano entrelazada con de la joven pelirrosa. En ese momento, el Hokage supo que nada de lo que el dijese o ordenase haría que el rubio se separara de ella. No volvería a dejarla.

Sonrió nostálgico al recordar como Naruto siempre había estado enamorado hasta las trancas de su compañera, y como había estado dispuesto a todo con tal de hacerla feliz, incluso si eso significaba tener que dejarla marchar. Con tan solo doce años Naruto ya sabía que, al traer a Sasuke de vuelta, se arriesgaba a que Sakura no lo llegase a ver nunca como algo más que un amigo. Aun así, solo por el placer de verla feliz, se lo prometió sin pestañear. Seis años después, allí seguía… firme a su lado.

- Le envidio, sabes? – Kakashi se sobresaltó al oír la voz de Óbito. No lo había sentido llegar.– Aunque no se si habría soportado ver Rin sufrir de esa manera, Naruto ha podido recuperarla…–- habló con melancolía.

- No estoy seguro de que la hayamos recuperado… - murmuró el peliplata.

- No importa cuanto haya sufrido o como de oscuro se haya vuelto su corazón, Kakashi… Sakura sigue ahí dentro y va a necesitar que le recordéis quien es. Créeme, hablo por experiencia… - dijo Óbito recordando cuanto daño había causado cuando estaba perdido, y como gracias a su amigo y a Naruto había conseguido salir de su agujero.

- Lo se. No la dejaremos. – declaró con firmeza. – Has venido por algo?

- Los Haruno tienen preguntas… - empezó – se han negado a hablar de su hija sin que les digamos el motivo de nuestra investigación.

- Es comprensible…Nadie quiere reabrir viejas heridas. – suspiró cansado Kakashi.

- Que quieres hacer? Necesitamos hablar con la madre.

- No hablarán si no se trata de una cara amiga – explicó Kakashi mirando fijamente a Naruto dentro de la habitación. La desaparición de Sakura hizo que Naruto se uniera mucho a sus padres. Les hacía compañía y los ayudaba con sus tareas diarias. No obstante, la relación se enfrío cuando los Haruno decidieron enterrar a su hija a pesar de las promesas que el rubio les había hecho. Naruto siguió buscando a su amiga sin que estos lo supieran. – Tiene que ser el…

- Buena suerte haciendo que se separe de ella… - contestó Óbito.

- Si… últimamente siempre me toca ser el malo de la película – bufó el Ninja Copia.

- No eres el malo. Te lo dice alguien que si lo fue – bromeó el Uchiha con una sonrisa cómplice. Sin embargo, Kakashi no sonrió. – No te culparán eternamente, Kakashi. Ya lo verás. – intentó animarle. – Te dejo para que hables con el.

Kakashi se volvió a mirar la espalda de su amigo alejarse. Óbito y Naruto habían sido tan parecidos de pequeños… que el Hokage se preguntó que habría pasado si Rin no hubiera muerto. Como de diferente habría sido la vida del Uchiha? Luego miró al Uzumaki junto a Sakura y se preguntó como de similar sería el desenlace para el kitsune si la perdiese.

- Eh Óbito – lo llamó. Este lo miró extrañado. – Crees que algún día superarás lo de Rin? – le preguntó para averiguar su teoría. El moreno sonrió con tristeza.

- Kakashi… estuve a punto de sumir el planeta entero en un sueño idílico con tal de volver a verla.

- Pero no lo hiciste y ahora estás aquí...

- Volví porque tu me necesitabas… pero no creas por ni por un segundo que no estoy deseando morir para reunirme con ella. – la tranquilidad en su voz al hablar de la muerte sorprendió a su amigo – Porque si no puedo estar con ella en esta vida, lo haré en la próxima. – declaró antes de marcharse.

Lo que imaginaba – pensó para si Kakashi mientras volvía a posar su mirada en Naruto. Hatake se armó de valor y entró en la habitación en silencio, pero antes de que pudiese decir nada, el rubio habló.

- Sea lo que sea, la respuesta es no – masculló entre dientes. Sabía que Kakashi venía a ordenarle hacer algo para despejar su mente. Kakashi suspiró mientras se sentaba en el otro extremo de la cama y sacaba su libro.

- No he dicho nada. – se defendió este con la mirada fija en el libro.

El silencio se vio interrumpido de nuevo por el sonido de la puerta. El rubio levantó la mirada y se encontró con su mejor amigo parado al lado de la puerta jugando con una manzana. El Uchiha hizo una mueca y le lanzó la pieza de fruta a la cara, pero el rubio la atrapó con una mano con suma facilidad.

- Una manzana teme, de verdad? – protestó Naruto mientras observaba el vegetal con cara de asco. - Yo esperaba algo de ramen...

- Hmp, era lo único comestible que había. Da gracias a que te he traído algo, podría dejar que murieras de hambre y mi vida sería mucho más…

- Vacía? – terminó la frase con una sonrisa.

- fácil… - corrigió el Uchiha con una sonrisa arrogante.

- Has oído eso Sakura-can? – ahora el rubio le hablaba a su amiga. – El teme me maltrata. Si despertaras podrías defenderme…

Kakashi observó en silencio la dinámica que se había creado en esa habitación. El efecto que producía esa mujer en sus alumnos era increíble. Antes de la guerra, Naruto y Sasuke ya tenían un vínculo de hermanos, pero ahora era algo superior. La búsqueda de Sakura les dio un propósito conjunto que los hizo crecer y trabajar en equipo como jamás habían hecho. Seguían discutiendo por cualquier cosa y la vida entre ellos era una competición constante, pero… cuando se trataba de Sakura, estaban de acuerdo. Ella los equilibraba.

El cuerpo de Naruto se relajó con la llegada de Sasuke, y eso no pasó desapercibido por su exsensei. Durante el rato que el Hokage estuvo con el, el rubio había estado tenso hasta sentir la presencia de su amigo. Probablemente, el Uchiha era el único en quien Naruto podía llegar a confiar cuando se trataba de su compañera. Kakashi sonrió para si y decidió lanzar su jugada.

- La madre de Sakura se niega a colaborar. – soltó de repente haciendo que Naruto se tensara.

- Por que? – preguntó Sasuke con el ceño fruncido.

- Probablemente no quiera hablar de su hija muerta. – dijo con simpleza. Naruto soltó un bufido, y Kakashi sonrió… lo estaba provocando.

- Eso es absurdo.

- Lo se, pero no podemos obligarlos a hablar. Tendremos que confiar en la información que Shikamaru pueda encontrar.

- y si no es suficiente? – preguntó Sasuke escéptico.

- Pues entonces… podrías plantarte en su casa y usar el sharingan para obtener las respuestas que necesitamos – dijo restándole importancia.

- Me parece bien – respondió el Uchiha con indiferencia.

- Ni hablar! – explotó Naruto. – Teme! No vas a jugar con la mente de los padres de Sakura-chan. Te has vuelto loco?! – gritó el rubio histérico.

- También podría simplemente preguntar amablemente – sugirió Sasuke encogiéndose de hombros.

- Ni siquiera les caes bien! – masculló Naruto soltando otro bufido.

Después de unos segundos, el rubio se levantó de su silla y caminó hacia la puerta quejándose en voz alta

- Es que tengo que hacerlo todo yo… - Oyeron que decía - Teme! – gritó des de la puerta - Ni se te ocurra moverte! Estás a cargo de Sakura-chan hasta que vuelva!

Cuando el rubio salió de la sala, Sasuke y Kakashi se quedaron en silencio.

- Sasuke, gracias… - expresó el ex maestro.

- Hmp, no lo he hecho por ti. – declaró el Uchiha con tono arrogante haciendo sonreír a Kakashi. No, no lo había hecho por el… lo había hecho por sus amigos.

- Sasuke Uchiha pensando en alguien que no sea el… ver para creer – le picó el peliplata.

- Cállate, Kakashi – bufó el moreno.


Ubicación: Residencia de los Haruno

Durante veinte minutos, Naruto estuvo parado delante el portal de los Haruno sin mover ni un músculo. Se había plantado en casa de Sakura como resultado de uno de sus arranques de impulsividad y ahora se arrepentía. Que iba a decirles? Que se habían equivocado y habían dado por muerta a su amiga a pesar de todos sus intentos para convencerlos de lo contrario? No, eso es más el estilo de Sasuke – se dijo.

Seguía sin decidirse a entrar cuando la puerta se abrió de golpe. Naruto abrió los ojos sorprendido al toparse con los orbes jade de Mebuki. Dios, son iguales que los de Sakura – pensó. La mujer lo miraba con una mezcla de sorpresa y contrariedad. Puesto que el rubio no decía nada, la madre de Sakura decidió hablar.

- Naruto? – preguntó con el ceño fruncido – Que haces aquí?

- Ho-hola Mebuki-san! Pues yo..la verdad es que he ve-venido a ver-la… - tartamudeó nervioso mientras se rascaba la nuca.

- Ya se que has venido a verme, jovencito. Me refiero a que haces parado en el portal. Llevas media hora dudando. – le riñó la mujer. Naruto sonrojó al verse descubierto.

- Yo bu-bueno… No sabía muy bien que decir – confesó de golpe Naruto. Mebuki suavizó la mirada y sonrió con comprensión.

- Quieres pasar? – le preguntó y el rubio asintió. La mujer se hizo a un lado y dejo entrar al shinobi en su casa. – Te apetece tomar algo? – sugirió la mujer cortésmente.

- No, gracias Mebuki-san.

Pasaron al salón y se acomodaron. Nada más sentarse, Naruto se fijo en la fotografía de Sakura que sus padres habían colocado en la mesita de te. Mebuki se dio cuenta de lo que miraba el chico y dijo.

- Supongo que has venido por la misma razón que los Anbu de esta mañana… - el kitsune abrió los ojos sorprendido. Esa mujer era igual de directa que su amiga.

- Hai – murmuró avergonzado. Llevaba meses sin visitar a Mebuki y su esposo, y se avergonzaba de plantarse ahí con exigencias.

- Ya veo…bueno, al menos tu eres más agradable – confesó.

- Mebuki-san… No se como preguntarle esto de forma delicada – empezó extrañando a la mujer – pero su Kizashi tomó su apellido cuando se casaron? – preguntó. La mujer lo miró atónita.

- Como lo sabes? – inquirió. Sin embargo, al ver que Naruto la miraba en silencio se respondió a ella misma. – No puedes decírmelo – murmuró molesta.

- Lo siento – admitió otra vez avergonzado. – Puedo preguntar por que?

- Por el capricho de mi madre – masculló. – Al parecer es una tradición familiar.

- La abuela de Sakura? Ella nunca me habló de ella.

- Porque estaba loca y murió antes de que ella naciera. – escupió la Haruno sin darle mucha importancia.

- Estaba loca? – preguntó Naruto extrañado.

- Bueno, no loca del todo… simplemente cuando llegó a cierta edad ya no distinguía entre fantasía y realidad – explicó.

- Fantasía? Como la de un cuento?

- Exactamente como la de un cuento – puntualizó Mebuki. Sin embargo, al ver el rostro de confusión de Naruto, la mujer decidió continuar – Mi madre siempre me contaba cuentos de niña… cuentos fantásticos sobre los caprichos de los dioses y su relación con los humanos. Cuando se hizo mayor… empezó a volverse muy paranoica y a creerse sus propias historias.

- Recuerda cual era su cuento preferido? – preguntó Naruto serio.

- Mmm dejáme pensar – le dijo la mujer – Ah si! siempre me contaba uno relacionado con nuestra familia. – explicó - Decía que los Haruno proveníamos de una comunidad nómada y que nuestras hijas primogénitas estaban condenadas a la servidumbre. Cada generación Haruno, entregaba a su hjja mayor como tributo destinado a proteger la tumba del dios del fuego para que este desatase el mal… o algo así – contó la madre de Sakura haciendo una mueca.

- Ya veo… - murmuró Naruto.

- Como ya te he dicho, estaba como una cabra.- le dijo sonriendo. El rubio le devolvió la sonrisa nervioso. – Naruto, se que no puedes decirme porque quieres saber sobre nuestra familia pero… si esto tiene algo que ver con mi hija, me lo dirás? – le pidió seria pero suplicante.

- Lo prometo – juró el chico intentando tranquilizar a Mebuki. – Debo irme Mebuki-san. Gracias! – añadió animado antes de desaparecer por la puerta.

Le hubiera gustado pasar más tiempo con la madre de Sakura, pero necesitaba pasar esa información a Shikamaru cuanto antes. De su visita a la residencia Haruno, Naruto había sacado tres cosas en claro: primero, había parte de verdad en las leyendas de la familia Haruno; segundo, Sakura había aprovechado esos conocimientos para hacer un pacto con una criatura capaz de devolverles la vida a cambio de un precio; y tercero, fuese lo que fuese el fénix, si este despertaba, no vaticinaba nada bueno.


Ubicación: Hospital de Konoha

Niñera. Sasuke contaba con dos de las técnicas Kekkei Genkai más poderosas del mundo shinobi, el sharingan y el rinnegan, y lo habían dejado de niñera. Esto me pasa por intentar ayudar a Naruto – resopló el pelinegro mientras se frotaba la sien. Kakashi había abandonado la habitación poco después de su amigo rubio con el pretexto de atender sus deberes como Hokage, y lo habían dejado a él a cargo de la molestia pelirrosa. Continuó protestando en su interior mientras se levantaba de la silla y caminaba hacia la ventana. Ya estaba oscureciendo…y aun no sabía que habían averiguado sus compañeros. Sasuke observó como el sol se ponía tiñendo el cielo de color rojo, y se sintió inútil. Podrían haber conseguido la información mucho más rápido si hubieran seguido sus métodos. De hecho, había estado a punto de marcharse un par de veces. Sin embargo, no lo hizo. Y es que aunque todo eso le pareciera una auténtica pérdida de tiempo, le había prometido al dobe que cuidaría de Sakura.

- Hmp molesta…- murmuró para si. Sin poder evitarlo, Sasuke empezó a recordar.

-/ Flashback /-

- Se que los cuatro hemos trabajado juntos. Y por un tiempo, pensé que podría elegir ese camino en vez de… pero al final… me he decidido a vengarme. Ese siempre ha sido mi propósito de vivir. – respondió Sasuke con voz fría. – No puedo ser como tu o como Naruto…

- Quieres volver a estar solo? Tu fuiste el que me habló del dolor y la soledad… ahora mismo esto sintiendo ese dolor… tengo amigos y familia, pero sin ti en mi vida… sería lo mismo que estar sola! – gritaba Sakura mientras las lágrimas brotaban de sus ojos.

Te amo Sasuke-kun! Te amo demasiado. Quédate y me aseguraré de que no te arrepientas. Hare lo que sea pero… por favor, quédate conmigo… y si no puede ser… llévame contigo – confesó en sollozos.

- Eres una molestia – le contestó el Uchiha con arrogancia antes de disponerse andar.

- Si te vas gritaré! – amenazó desesperada Sakura.

- Sakura – la llamó mientras se colocaba detrás de la chica en un abrir y cerrar de ojos. – Gracias…

-/ Fin del flashback /-

Para Sasuke, el recuerdo vívido de su despedida con Sakura lo había atormentado des de que lo había devuelto a la vida. Ese escueto "gracias" que le había dedicado era quizás la única muestra de consideración que el Uchiha jamás le había expresado a su compañera pelirrosa, y… teniendo en cuenta que luego la dejó inconsciente, no contaba para mucho. No es que se sintiera culpable por no portarse bien con ella… el nunca había sido una persona afable. No obstante, le irritaba el amor que desprendía Sakura. El nunca le había dado nada, y ella se lo había dado todo sin esperar nada a cambio.

Si el universo hubiera seguido su curso, probablemente, Sasuke habría repelido cualquier contacto con esa mujer, y jamás se le hubiera acercado. Pero las cosas habían cambiado. Sakura le había dado una segunda oportunidad y, en esos tres años, el Uchiha había encontrado algo que pensó haber perdido completamente: sus ganas de vivir. A pesar de su pose arisca, Sasuke había aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas. Seguía odiando a Naruto, pero, ahora, no se imaginaba un viernes noche sin su escandaloso amigo rubio arrastrándolo a algún bar; seguía odiando a Itachi por tratarlo como a un niño, pero agradecía no estar solo en su antigua casa; y seguía odiando Konoha, pero debía admitir que tenía los mejores atardeceres que había visto. Si, Sakura le había devuelto la vida en todos los sentidos de la palabra y las cosas habían cambiado. Ya no la veía con los mismos ojos. Por eso, se enfureció cuando pensó en el daño que Kabuto le había hecho, y… por eso, se tensó cuando Sakura confesó que estaba enamorada de Naruto.

Sasuke seguía sumido en el hilo de sus pensamientos cuando una presencia lo alertó de golpe. El Uchiha, que aun seguía parado al lado de la ventana, se giró bruscamente colocándose en posición de defensa ante el posible agresor. Sin embargo, este solo se encontró con un par de ojos verdes que lo miraban con intensidad des de la otra punta de la habitación.

- Sakura? – preguntó sintiéndose como un idiota.

- Hola Sasuke-kun…

.

.

Continuará…..