Dos semanas después
Oficina de Valentina
- ¡VALENTINA! - Lauren entraba a la oficina de la exrubia. Traía un papel en su mano y por la cara parecía ser algo urgente.
La castaña levantó su dedo para silenciar a su amiga mientras terminaba de hablar por teléfono, la latina se quedó cruzada de brazos en frente de su escritorio en su mejor postura de irritación.
- Es usted el que no está entendiendo Señor Jhonson - le aclaró la empresaria al destinatario de la llamada - La firma Carvajal Jauregui tiene más de treinta por ciento de las acciones y eso convierte a mi firma en la socia mayoritaria, por ende déjeme recordarle que podemos tomar cualquier decisión que se nos plazca u oponernos a las que tome el resto dejándolas sin validez... Todavía no he terminado de hablar - calló la interrupción del hombre - Si hemos decidido votar en contra de que ese hombre sea nombrado director de finanzas es porque tenemos otro nombre en mente - ya tenían todo arreglado de hecho - Exacto. Es lo que decimos nosotras o nos vamos a ver obligadas a rescatar nuestras acciones y usted bien sabe lo que eso significaría para... Ahora nos vamos entendiendo. Espero que mañana hablemos en otros términos... Hasta luego - cerró la llamada y con una enorme sonrisa enfrentó a su amiga.
- Eres infalible Val - la felicitó Lauren- ¿Lo lograste? - preguntó sin duda
La castaña asintió - Vamos a manejar las finanzas de esa empresa como se nos plazca Lo- Valentina apretó el botón de su intercomunicador - Karen trae una botella de champagne con dos copas por favor - al parecer había algo que festejar.
Lauren sonrió hasta que se acordó del motivo de su visita a la oficina de Valentina. Rápidamente volvió a adoptar su posición de enfado y agitó el papel que tenía en su mano. Lo estampó en el escritorio de la pelirroja.
- ¿Qué es esto? - Valentina se puso sus gafas y agarró el papel. Lauren pudo ver como su amiga fruncía el ceño mientras leía - ¿Otra licencia? Esta es la...
- La quinta en el año Val- informó la latina - Mi madre tenía razón, hay que echarlo inmediatamente, estoy segura que nuestros abogados pueden alegar irresponsabilidad o algo así. Estuve hablando con ellos y dicen que... - mientras Lauren seguía diagramando una forma de pagarle menos de indemnización al empleado Valentina volvía en sus recuerdos, de vez en cuando se tenía que acordar de mover su cabeza para que su socia no le llamara la atención por no estar escuchándola.
Fue exactamente este empleado sobre el cual Juliana opinó que habría que preguntarle porque pedía tantas licencias, y fue en ese preciso momento que Valentina estaba segura que Juliana le había empezado a caer mal a Clara Morgado. Dios, como detestaba Valentina a esa mujer. El primer fin de semana que se mudaron, y tal como Lauren lo sospechaba, la tuvieron de visita en el departamento y la mujer se había dedicado las dos primeras horas que la vieron a despotricar contra Juliana. No fue hasta que Valentina la hizo callar pidiéndole respeto por alguien que había sido tan amable de darles asilo, hasta que la mujer paró un poco su veneno. Lo siguiente fue que tanto Valentina como Camila se inventaron excusas para salir del departamento rumbo a cualquier lado, lo que menos quería hacer era aguantarse a la vieja bruja criticando las elecciones de Lauren y a su amiga lamiendo el trasero de su madre con tal de obtener su aprobación. La castaña no supo exactamente donde se ocultó Camila el día sábado, pero ella se la pasó todo el día en su propia oficina. El domingo tanto la bailarina como Valentina se levantaron temprano para irse al hogar con la esperanza de que las niñas le pudieran hacer olvidar a la bruja de Clara, y bueno tal vez Valentina tenía la suerte y se encontraba con Juliana también. Lamentablemente, no fue así. No la vio ese domingo, ni tampoco el domingo siguiente. Valentina no sabía por qué la morena no iba al hogar, si durante el tiempo que vivieron juntas, lo había hecho religiosamente todos los domingos y algún que otro día más. Lo curioso era que a Camila no parecía sorprenderle, tampoco a Liah y mucho menos a la hermana Ana, así que el segundo domingo que no vio aparecer a Juliana, no le quedó otra que preguntar. "- ¿Cómo que está en Londres?" Fueron las palabras que le salieron apenas la hermana Ana se lo comunicó - "¿Por qué carajo no me dijiste?" - fue la reacción de Valentina apenas se enteró de que la bailarina ya sabía que Juliana estaba de viaje, de más está decir que la mala palabra enfrente de Liah le valió a la castaña dos padre nuestro y tres Ave maría que la hermana Ana le impuso como castigo. Una vez que había procesado la noticia de que Juliana había cruzado el océano, se puso a escuchar todo lo que Tay le había pedido a la tatuadora que le trajera. Rió a carcajadas cuando se enteró de que la mini latina le había pedido kilos y kilos de chocolates y galletas pero no despegó sus ojos de la pequeña rubia de cuatro años. La tristeza de Liah no pasó desapercibida por Valentina. La castaña la abrazó con fuerza cuando la pequeña rubiecita se largó a llorar pidiéndole que fuera a buscar a Juliana porque, en palabras de la pequeña, "la extlañaba mucho y no quelia que se fuerrrr... fuerrla nunca más" Cuando Valentina y la hermana Ana lograron calmarla, ponerle su medicina y dormirla, la empresaria se enteró que Juliana se había venido a despedir unos días después de que las chicas se cambiaran de departamento, pero que aun así llamaba casi todos los días para hablar con la niña.
En el viaje de vuelta del hogar, después de que Valentina hizo sus rezos, la castaña presionó a Camila para que le contara con detalle todo lo que sabía. Se enteró de que desde el estudio de tatuajes de Inglaterra, habían llamado a Juliana para que se encargara de un importante y complicado tatuaje y que la morena había sido requerida específicamente por el cliente en cuestión. Supo que el informante de Camila era Shawn y que la relación entre la castaña y el tatuador había pasado a la etapa de citas, Valentina no sabía si alegrarse o entristecerse por esa información, así que decidió poner su mejor cara de nada y pretender escuchar a Camila hablar maravillas de Shawn mientras su cabeza estaba en otro continente y mientras Lauren trataba de no estrellar el auto contra el primer árbol que se le cruzaba.
Esa noche la exrubia no durmió pensando en Juliana, y apenas se levantó lo primero que hizo fue fijar en el calendario la fecha que tenía para su propio tatuajes - "Solo unos días más" - se dijo apenas descubrió que el jueves de esa semana le tocaba. Iba a ver a Juliana en unos días y esta vez las cosas iban a ser distintas. Con la fecha en mente, se cambió, desayunó y se fue a la oficina, después de todo tenía que trabajar para que se le pasara el tiempo.
- ¡VAL! ¡VALENTINA! ¡CASTAÑA CULONA! - los gritos de Lauren la despabilaron.
- Si Lo te estoy escuchando - dijo como si nada.
Lauren la miró raro - ¿Y qué mierda se supone que estás escuchando si no he dicho nada? Yo ya terminé de contarte la estrategia y tu seguías asintiendo a lo tonta... Un mes con la rarita y ya se te pego Val, muy mal - A penas Valentina sintió la palabra rarita sus sonrisa se dibujó en el rostro.
- Allí está otra vez la estúpida sonrisa que aparece cada vez que nombro a Juliana- dijo Lauren ofuscada.
- No te hagas la que tu no la extrañas Lo- la frenó Valentina por lo seco - Ayer apenas llegamos al hogar lo primero que hiciste fue preguntar por ella - le recordó.
- Eso lo hice porque estoy cansada de tu cara de moribunda - se justificó.
- Lo que sea que te sirva para dormir de noche Lo- Valentina estaba contenta, no iba a arruinar su tarde con peleas con su socia.
- Permiso - Karen entraba con lo pedido.
- Gracias Karen. Hazme el favor de llamar a Raul Flores para que se presente en mi oficina - le comunicó a su secretaria.
Lauren le pasó la copa a su amiga - Dios Valentina, tu sí que no pierdes tiempo - le dio un trago a su copa - ¿Lo vas a echar ahora mismo y tú misma? Al menos podrías haber esperado a que nos tomáramos el champagne - Tampoco era que la latina se hacía mucho problema.
- El brindis lo vamos a hacer después Lo - le aclaró la empresaria.
Lauren se tomó lo que había en su copa de un golpe y se sirvió más - Solo estoy probando - informó haciéndose la inocente.
Golpes en la puerta y un grito de "Adelante" de Valentina hicieron que un hombre un tanto desaliñado entrara a la oficina. Al parecer era empleado de ordenanza, a juzgar por el overol azul que estaba usando - Permiso señorita Carvajal, Karen me dijo que me estaba buscando - muy nervioso el hombre se había quedado parado en la puerta.
- Si, en efecto yo lo mandé a llamar. Por favor tome asiento - Valentina le señaló la silla que tenía enfrente de ella.
El hombre caminó despacio y Valentina pudo ver el miedo en sus ojos apenas notó que Lauren también estaba en la oficina.
- Señor Flores - la latina se adelantó - A partir del día de hoy queda des...
- Lauren- Valentina la frenó con suavidad - Déjame hablar a mí por favor - fue un pedido que sonaba como exigencia. La latina se calló y volvió a su copa.
- Señor Flores - esta si era Valentina- Se me ha comunicado que el día de ayer usted solicitó una licencia por... - la castaña agarró el papel que le había dejado Lauren- dos semanas ¿es así? - cuestionó al hombre.
- Si señorita, yo mismo le entregue a la oficina de personal la nota - contestó
- ¿Y esta es la quinta licencia que pide en lo que va del año cierto? - Valentina estaba jugando al policía bueno.
El hombre pareció pensar durante un rato hasta que contestó - Si señorita, la quinta - dijo aun más nervioso que el principio.
La castaña dejó sus lentes y se recostó sobre su silla con sus manos unidas arriba de las rodillas cruzadas - Señor Flores, ¿cuál es la razón que usted tiene para pedir estas licencias? - Lauren levantó su vista inmediatamente, casi se le cae la copa de la mano.
El hombre miró con sospechas a Valentina- Eeee... - tragó saliva dubitativo
- Señor Flores- Valentina quería la verdad - Usted comprenderá, que como jefe del área de ordenanzas, no puedo permitir que falte dos semanas más de las diez que lleva sin saber porque lo hace y mucho menos sin poder tomar recaudos al respecto - le dijo - De verdad quisiera saber el motivo de las licencias - insistió.
- ¿Me... me va a despedir? - parece que el hombre tenía miedo.
- El motivo por favor - presionó la castaña
El hombre respiró hondo varias veces tratando de calmarse - Vera señorita Carvajal... Mi padre vive en Oregón y... y está muy enfermo. Después del divorcio mi madre no quiere hacerse cargo de él y yo no puedo dejarlo tirado, soy lo único que tiene y... - el hombre se frenó de golpe - Mil disculpas - dijo para después pararse - Si usted me permite prefiero presentar mi renuncia así puedo cob...
- Nuestros abogado se van a encargar de eso - Lauren se había parado para acompañar al hombre afuera de la oficina.
Antes de que Lauren pudiera sacar al hombre Valentina intervino - Señor Flores, acérquese por favor - pidió.
El hombre miró a Lauren, pero la latina estaba muy ocupada tirándole rayos "x" a su amiga. Temeroso volvió a acercarse a Valentina. La castaña le entregó el papel de la licencia y el hombre la inspeccionó de arriba hacia abajo.
- ¿La... la... la autorizó? - preguntó sorprendido.
Valentina le sonrió - Le agregué una semana más y pedí a personal que le liquide un anticipo para atender los gastos médicos que le hagan falta a su padre. No dude en consultar por nuestros préstamos a empleados si surge algo en particular. Apenas se reincorpore comuníquele a Karen como van las cosas. Que tenga un lindo día - con una sonrisa la exrubia lo despidió.
El empleado se había quedado estático en su lugar - ¿Necesita algo más? - le preguntó Valentina. El hombre se negó y aun sorprendido salió de la oficina.
- Karen- Valentina apretó el intercomunicador - Asegúrate de que personal contrate un suplente del señor Flores por tres semanas... - la ojiazul se encontró de lleno con la cara de Lauren- ¿Qué pasa? - preguntó.
- ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Qué te pasa a ti Val? ¿Qué han hecho contigo? - le habían cambiado a su amiga y no le habían avisado.
- No exageres Lauren y trae la champagne que tenemos que brindar por la firma de nuestro decimo contrato. New York es nuestro Lo- si tan solo manejar a Juliana fuera tan fácil como un simple negocio. La castaña salió de atrás de su escritorio acomodando su vestimenta, para ese día lunes había elegido usar una falda beige entablada que iniciaba en la cintura y terminaba justo arriba de sus tobillos. La falda estaba muy bien acompañada por una impecable camisa blanca, sus tacones rojos le daban un aire de atrevida, que acompañaban el look a la perfección.
Refunfuñando la latina hizo lo pedido mientras Valentina se acomodaba en su sillón.
- Señorita Carvajal- Karen nuevamente - La Señorita Cabello las busca - comunicó.
Lauren y Valentina se miraron. Camila las había visitado una sola vez y no había vuelto - Déjala pas... - no alcanzó a terminar que vio a la bailarina entrar por la puerta. Karen venía agitada atrás de ella.
- Lo siento señorita Carvajal... - Valentina la despachó con su mano.
- Camz ¿Qué haces por aquí? - Lauren ya iba por su tercera copa.
- Tengo malas noticias - la cara de sus dos amigas le dijo a la bailarina que tenía que agregar información - Nadie ha muerto, no se preocupen - las calmó - Es solo que vengo del estudio - a esta altura las tres sabían a qué lugar se refería - Y Mika me dijo que Juliana no va a hacer nuestro tatuaje...
- ¿QUE? - cuál de las dos se levantó más rápido.
- ¿De qué hablas Mila? Eso no puede ser - Valentina no lo podía creer.
Camila asintió - Al parecer, y si nosotras aceptamos, Juliana le va a dar el diseño que hizo a Shawn y alguna que otra directiva y él se puede ocupar. El precio baja también - dijo mirando a las otras dos expectante - Santi me dijo que el no tenía problema, yo tampoco asique...
- No pienso dejar que ese tipo me ponga una mano encima - Lauren escuchó Shawn y vio rojo
- Lo... - Camila intentó.
- ¿Cuál es el problema con Juliana? ¿Sigue el Londres o qué? - La furia de Valentina iba subiendo poco a poco.
- No, llegó esta mañana parece. Según Shawnie se encerró a trabajar inmediatamente.- Camila se encogió de hombros - Quise hablar con ella pero ya no estamos en verde, ahora somos todas rojo - con este comentario confundió a sus dos amigas.
- Rojo, verde, ¿de qué carajos hablas Camila? - la felicidad con la que iban a brindar había quedado fuera.
- Hablo de la lista del semáforo de Juliana . Cuando vivíamos con ella estábamos en verde, ahora estamos en rojo. Mika me mostró la compu, solo Liah, Tay y la hermana Ana están verdes, también me contó que la hermana Ana cambió su color hace poco porque estuvo bastante tiempo en rojo - explicó algo que para ella era más que obvio.
Valentina se agarró la cabeza y Lauren habló por ella - ¿Y para qué mierda sirve eso? - Preguntó
- Antes podíamos entrar a su oficina sin pedirle a Mika permiso, o si llamábamos nos comunicaba directamente, antes Juls estaba siempre disponible para nosotras...
- ¿Y ahora? - preguntó Lauren que aún no entendía la puta lista.
- Ahora no - Valentina se adelantó a la respuesta de Camila y caminó rápido hasta su escritorio.
- ¿Y eso que tiene que ver con nuestro tatuaje? - Preguntó Lauren indignada - Si no está en Londres nos podría tatuar perfectamente - tenía lógica.
- Al parecer vuelve a Londres para esa fecha. Mika me dijo que el único que no canceló fue el de tus padres Valen - informó.
La ex rubia frenó lo que estaba haciendo cuando Camila mencionó eso, la rabia de Valentina subió considerablemente. Desde la mudanza que sus padres habían tomado el lado de Juliana y eso no le gustaba para nada, no porque estuviera celosa ni mucho menos, al contrario. Pero le molestaba que le resaltaran su error permanentemente y que se encima se pusieran una camiseta de "I love Juliana Valdez"
- ¿Qué haces? - le preguntó Lauren cuando la vio enfilar para la puerta
- No pienso dejar que esa morena maleducada se salga con la suya, me va a oír quiera o no. Y no me importa en lo más mínimo el puto color que tenga - con un golpe en la puerta salió de la oficina.
- Esa es la Valentina que todos conocemos - Sonreía Lauren
Pero Camila sonreía más que ella aun - No te acostumbres mucho, porque Juls va a acabar con lo poco que queda de esa Valentina- sentenció con razón la bailarina.
Más tarde - Estudio de tatuajes de Juliana
Valentina no pensaba frenar en ningún momento, desde fuera había espiado a través del vidrio, y había podido ver a los cuatro tatuadores concentrados en su propio trabajo, inclusive el desagradable de Jesse. La exrubia lamentó que esta vez no hubiera ninguna banda que la cubriera. Abrió la puerta de vidrio del local y caminó derecho y decidida hasta la oficina de la morena, pero para mala fortuna de la pelirroja Mika ya la había visto venir y se le interpuso en su camino.
- Juliana no está disponible para nadie - le dijo inmediatamente.
- No me interesa - Valentina trató de esquivarla pero se chocó con la chica de nuevo.
- Lo siento Valentina, pero ya no eres verde, no puedes pasar así nomás - insistió la joven.
Valentina giró los ojos, estaba empezando a odiar los malditos colores - ¿Quién carajo creo ese estúpido sistema? - preguntó enfadada
- Pues Juliana - claro que iba a contestar eso - No le gusta que la molesten cuando está tatuando y ahora mismo está haciendo un tatuaje espectacular sobre los...
- Mika, no me interesa lo que Juliana esté haciendo y no pienso parar hasta no verla - la interrumpió Valentina - O me dejas pasar o me aseguro de que ese piercing que tienes en la nariz esté en mi mano en menos de un segundo - linda forma de decir que se lo iba a arrancar.
La chica se tapó la nariz rápidamente - Valentina, por favor... Juliana se enoja cuando no respeto los colores - suplicó con una voz rara que le salió como causa de tener tapada la mitad de la boca.
La ojiazul refunfuñó un rato. A la anterior Valentina le hubiera importado un carajo si a la chica la retaban o no, pero la Valentina post Juliana estaba hecha toda una sentimental o eso pensaba ella - De acuerdo - aceptó de mala gana - ¿Cuánto quieres? - preguntó acercándose a la chica
Mika la miró raro - ¿Cuánto quiero para qué? - preguntó.
Valentina giró sus ojos nuevamente - ¿Cuánto quieres para ponerme en verde de nuevo? O al menos en amarillo ¿Por qué hay un amarillo cierto? - era lo lógico.
Fue el turno de la chica de girar los ojos esta vez - Por supuesto que hay un amarillo, en ese caso tengo que preguntarle a Juliana si quiere atender o no, si no me equivoco tus padres están en esa lista - no debió haberlo dicho.
La ira de Valentina volvió a despertarse - ¿Cuánto quieres? - Volvió a repetir - Vamos, sé que estás juntando para hacerte unos pechos, inclusive te podría presentar al cirujano de Lo- por la cara de Mika el soborno estaba funcionando - Incluso podría lograr que te hiciera un importante descuento - un poquito más y estaba segura de que volvía al maldito verde
- ¡MIKA! EL INTERCOMUNICADOR ESTA SONANDO - Mike la puso al tanto de que al parecer Juliana la necesitaba.
- Oh Dios - la chica dejó a Valentina y se fue de inmediato a la oficina de Juliana.
- Te dejaron solita - Le susurró Jesse por detrás y muy cerca de su oído.
Valentina se dio vuelta y enfrentó al desagradable tipo. Lo miró de arriba hacia abajo y sonrió de costado - No, sola no, y mucho menos desesperada - contestó
Lejos de alejarse y con una horripilante mueca en su rostro Jesse volvió a la carga - ¿No sabes las ganas que tengo de probar ese delicioso trasero que tienes? - Valentina sintió un escalofrió para nada bueno. Estuvo a punto de levantar su mano para estampársela al chico cuando Mike, el asiático tatuador apareció a su lado.
- Jesse te vas a buscar problemas con Juns de nuevo - el comentario no pasó desapercibido para la castaña- Deja a Valentina tranquila, si te ve Juns esta vez no te la perdona - agregó el chico.
Jesse no se deshizo de su estúpida sonrisa pero sabiamente volvió a su puesto de trabajo. Valentina estaba entendiendo porque justamente ese era el puesto de trabajo que menos le había gustado desde que lo vio por primera vez. El lugar estaba lleno de cosas escalofriantes exactamente como el tipo ese.
- Discúlpalo, tiene problemas - lo justificó Mike.
Valentina solo asintió con su cabeza mientras su mirada estaba puesta en Mika que volvía hacia ella - ¿Y? ¿Le preguntaste? - consultó inmediatamente a la chica.
- ¿Qué cosa? - Oh Dios Quinn se iba a morir de giraojitis.
- ¿Le dijiste que la quiero ver? - estaba totalmente irritada.
- Pero si ya te lo he dicho... Estás... en... rojo - repitió
Valentina hizo un paso intimidante hacia la chica - Me importa un comino de que color estoy, quiero que la idiota morena esa - señaló la puerta - me explique porque mierda no va a hacerme mi tatuaje - presionó.
Mike decidió contestar por la temerosa joven - Juns se va a Londres de nuevo, tiene un tatuaje importante y...
- ¿Insinúas que el mío no lo es? - No tenía que haber nada más importante para Juliana que Valentina.
- Lo que quiero decir es... - la castaña estaba logrando intimidar a todos - Juns ya tiene tu diseño y le va a explicar a Shawn exactamente como hacerlo...
- Si alguno de ustedes dos - les apuntó con el dedo - no me da una respuesta, voy a demandar este estúpido lugar y me va a importar un carajo que queden en la calle ¿Entienden? - los amenazó como tendría que haber hecho desde el principio. - No va haber tetas para ti, no va haber más sushi para ti - un poco racista pero bueno - No vas a poder comprarle ese anillo a tu novia que tanto estás deseando - señaló a Tina y Mike abrió sus ojos sin entender como Valentina sabía tanto - Ni tu vas a poder seguir pagando la universidad de arte - Mika abría más los ojos que el chico.
- ¿Cómo sabes tu...
- Dejen de subestimarme - les advirtió Valentina- No saben lo que soy capaz de hacer - Lauren estaría orgullosa de ella en este momento.
Mike miró a MIka y después de un rato de comunicarse por las miradas ambos volvieron a sus respectivos puestos de trabajo. Si Juliana preguntaba, ellos no habían visto a la castaña entrar.
Valentina sonrió exitosa y caminó paso por paso acentuando el ruido de sus tacones en el piso. Su larga y liviana falda bailaba al compás de su cuerpo.
- Vaya carácter - le dijo Mika al chico que había sufrido como ella el ataque Carvajal.
- Pero que culo - ambos coincidieron en eso.
Segundos después de la salida de Valentina de su oficina
Lauren dejó llenó la copa que Valentina había dejado y se la pasó a Camila- Ahora que Valentina no está quizás podamos inaugurar esta oficina - le dijo - Este lugar ha visto menos sexo que le convento de la hermana Ana - dijo insinuándole cosas a la bailarina.
Camila aceptó la copa y sonrió - Lo siento pero paso Lo- rechazó la otra propuesta y se bebió el champagne - Tengo que volver a la academia - dejó la copa y caminó hacia la puerta.
- Me gusta que te hagas la difícil - Lauren agarró el brazo de la chica y la trajo hasta ella para abrazarla por su cintura.
Camila se empujó de los hombros de la latina pero no pudo escaparse - No Lern... para - intentó frenarla con todo su ser, le costaba no caer en los encantos de la otra chica.
Lejos de parar Lauren empezó a besar el cuello de la latina y a bajar sus manos peligrosamente. Camila estaba flaqueando y Lauren lo sabía - Se que te gusta - le dijo - Desde Los Angeles que no jugamos un ratito - el desagradable de Shawn nada tenía que envidiarle a esta Lauren.
- Lern... Lern... - Camila tenía que ser fuerte, esta vez tenía que serlo - LAUREN... BASTA - con la fuerza que el baile le había dado se la sacó de encima.
La cara de la latina era una mezcla de enojo con tristeza, era la primera vez que Camila la rechazaba de esa manera. Aun así puso su mejor cara de perra y volvió a llenar su copa con lo último que quedaba de la botella - Como quieras - le dijo esquivando su mirada, Camila la podía leer con facilidad - Tu te lo pierdes...
- Lern...
- Puedo chasquear mis dedos y tener el par de tetas que yo quiera, la chiquita de mi secretaria lleva semanas provocándome...
- Lern...
- Cualquiera daría su vida para tener mi boca entre sus piernas...
- LERN- otra vez recurría a los gritos para frenar a la dañada latina.
- YA ENTENDI CAMZ NO QUIERES COGER CONMIGO. VETE DE UNA VEZ - la procesión va por dentro dicen.
Lejos de asustarse por el grito, o de sentirse amenazada, Camila caminó hasta una enfadada latina - Estuvimos hablando con Shawn- dijo intentado acariciar el rostro de la latina.
Lauren rechazó la caricia y se alejó de la castaña para sentarse en el sillón de Valentina- ¿Y a mi por qué debería de importarme lo que tu hablas con el pelinegro estúpido ese? - contestó
Camila entristeció de repente - Bueno... Shawn y yo hemos decidido intentarlo - confesó sacando una reacción inmediata de la otra chica. Lauren la miró como perro a punto de ser atropellado - El me pidió ser su novia y yo... - silencio - Y yo dije que si - finalizó esperando que Lauren hablara, lo cual no fue el caso.
La bailarina caminó hasta el sillón y se sentó al lado de la latina, agarró la mano de la otra chica y esta vez no fue rechazada - Quiero, no... - se arrepintió de elegir esa palabra - Yo necesito alguien que sea mi compañero, alguien que me abrace a las mañanas después de hacer el amor, alguien que camine de mi mano por el parque, alguien que me diga que me ama, que me quiere, alguien que me de amor y tu...
- No puedo dártelo - finalizó por ella.
Camila negó - No es que no puedes, no sabes hacerlo - la corrigió - Pero yo no puedo seguir sufriendo mientras te espero - le dijo - Cada vez que tu entrabas en el departamento con una mujer distinta, cada vez que me empujas de tu lado o que me presentas como una más de tus amigas, un pedacito de mí es infeliz, y así voy sumando pedacitos y ahora, ahora a tu lado no me siento feliz Lolo- Camila besó la mano de la latina y se paró del sillón - Eres una mosquita atrapada en la telaraña en la cual te metió tu madre Lo, una mosquita muy sexi pero atrapada - por las dudas lo resaltaba - Espero que algún día puedas escaparte y que cuando lo hagas encuentres a otra mosquita que te haga feliz - ella ya se había descartado y los ojos de Lauren lo habían reflejado. La latina no intentó esconder sus lágrimas mientras con su cabeza agachada escuchaba los pasos de la bailarina alejarse.
- Camz yo... - levantó la cabeza demasiado tarde, la puerta ya se había cerrado.
En el estudio de tatuajes
Los tacones de Valentina seguían resonando a medida que se acercaba a la oficina de Juliana. Jhon la saludó con su mano y Tina apenas le hizo un gesto con la cabeza, la castaña no perdió tiempo en mirar al puesto de trabajo del desagradable y fue directamente por el picaporte.
Apenas empujó la puerta se encontró con una imagen que jamás pensó que iba a ver - ¿Qué carajo es esto? - Juliana estaba con su cara hundida en el pecho de una desnuda mujer, una de las manos de la morena estaba sobre el pecho izquierdo y la otra acariciaba con entusiasmo el derecho.
- Valentina... - la castaña estaba furiosa con la morena, pero no pudo evitar preocuparse cuando vio la, nuevamente machucada cara de la tatuadora.
Sin embargo tenía que empezar por el principio, había una mujer desnuda que tenía que despachar - Nada de Valentina, nada de vocecitas ni nada de torceduritas, NADA DE NADA - frenó todas las mañas de la otra - Ya mismo me explicas que haces... DEJA DE TOCARLE LA TETA - las manos de Juliana no se habían movido.
Juliana se alejó de la camilla negra donde estaba recostada la mujer semi desnuda - Estoy... estoy... yo... - no sabía cómo explicarle que estaba tatuando el pecho de la chica.
Que Valentina viera la máquina de tatuar en manos de Juliana y el pecho de la chica mitad dibujado no lo hizo menos grave y para nada la puso menos celosa, al contrario ¿Por qué carajo Juliana hacía esas cosas? - Me importa poco y nada lo que estés haciendo, saca a esta mujer toda excitada de acá ya mismo - A la exrubia no se le había pasado por alto los duros pezones de la mujer que estaba siendo tatuada.
Juliana frunció su ceño - Estoy trabajando - dijo segura - Tu... tu... ¿Cómo entraste? - preguntó.
- Después vamos a hablar de mi color rojo - dijo - Pero ahora quiero que eches a esta mujer - exigió.
La chica que estaba en la camilla soltó una carcajada sin cuidado por la presencia de la pelirroja - No sabía que tenías una novia tan celosa Juns- dijo apoyándose en sus codos.
La morena miró a la mujer - Valentina y yo... no... ella no es mi novia - dijo queriendo decir todo lo contrario.
- Claro, apúrate a corregirlo, no vaya a ser que alguna de estas putitas se piense que tengas dueña - no se calmaba con nada.
- OYE CUIDADO CON LO QUE DICES- le advirtió la chica.
Valentina la enfrentó sin miedo pero Juliana fue más rápida que ella y se puso enfrente - Valentina... deja a Jennifer tranquila - le pidió con paciencia - Ven... - la morena le agarró la mano y la llevó hacia la puerta - Espérame a que termine...
Valentina se soltó del agarre con brusquedad - Yo no me voy a ningún lado - sentenció cruzándose de brazos.
Juliana la miró seriamente y torció su cabeza
- Que no tuerzas te dije - le recordó Valentina. La morena la enderezó rápidamente.
- Pero... pero... me queda tiempo aquí - contestó - La sesión de Jennifer es en dos partes, hoy tengo... hoy debo terminar un lado y mañana...
- Pues entonces me quedó aquí hasta que termines - le dijo Valentina. Reafirmando su postura testadura.
Juliana se negó rápidamente y con vaivenes fuertes de su cabeza - No puedo... es una cesión privada... Jennifer... Jennifer está sin...
- A mi no me importa que se quede Juns, mientras más mejor - atrevida la mujercita.
- ¿Ves? A "Jennifer" - imitó la voz de boba de Juliana- No le importa, entonces me quedó - Amagó a irse al escritorio de la morena mientras Juliana regresaba a su silla de trabajo.
- Juliana... - la frenó - Ven aquí... - con su dedo en movimiento la hizo acercarse - La morena caminó un poco hacia ella nomás - Acércate un poco más - seguía moviendo su dedo y Juliana hacía un par de pasos más - Un poquito más - Valentina la quería bien cerquita. Juliana llegó a escasos pasos de ella, pero eso aún no le servía, asique ella misma hizo los pasos que faltaba - Quiero las manitos lejos de los pechos de esa mujer - le dijo con un murmullo - Y quiero que... - Valentina bajó su mirada a la entre pierna de la morena, Juliana la siguió - Que se quede bien quietito ¿De acuerdo? - dos condiciones nada fácil de aceptar.
Juliana se negó a ambas - Imposible - agregó.
Valentina frunció su ceño, para ella estaba claro lo que Juliana tenía que hacer y no tenía nada de imposible, antes de que Valentina protestara Juliana habló - La primera es necesario porque estoy tatuando un pecho - tenía razón - Y la segunda... va a... si tu... va a ser difícil si tu estás aquí - dicho esto se alejó de la exrubia caminando hacia atrás.
Una mueca se dibujó en la cara de Valentina- Buen punto Valdez, buen punto - Con esto dicho caminó para hurgar el escritorio de la morena.
Hora y media después
- Es mejor que paremos por hoy - No era que Jennifer estaba sufriendo ni mucho menos, tampoco era que la mitad del tatuaje estaba terminada, pero Juliana no podía trabajar más con Valentina y la chica discutiendo a cada segundo.
- ¿Por qué? - Valentina se hizo la desentendida - Si yo la estoy pasando genial- en realidad la única que no la estaba pasando bien era Juliana, las otras dos disfrutaban de alguna manera. Una porque la morena de alguna manera u otra masajeaba sus pechos y la otra porque disfrutaba poniendo nerviosa a la tatuadora.
La mirada de Juliana lo dijo todo - Seguimos la próxima semana - afirmó mientras se ponía un líquido en la mano para pasarle a la parte tatuada de la mujer.
- ¿Es necesario que tú lo hagas? No puede hacerlo Mika eso... Mira la cara de placer que tiene - Parecido a ese eran los comentarios que Valentina había hecho durante todo el tiempo en la oficina. Solo pudo quedarse calladita veinte minutos mientras examinaba un par de láminas que Juliana tenía sobre el escritorio. Al segundo que sintió a Jennifer decir "Me haces cosquillas" con una vocecita para nada inocente, se paró a hacer berrinches.
Juliana ya se había cansado. Frenó la tarea de humectar a la chica y le habló a Valentina - Vete a mi escritorio - le dijo sin dudar.
- Pero...
- Que vayas a mi escritorio - insistió
Valentina golpeó el piso con su tacón y giró rápidamente de forma que sus cabellos golpearan un poco en la cara de la morena.
Juliana terminó lo que tenía que hacer y acompañó a la mujer hasta la puerta, le pidió disculpas reiteradas veces por lo sucedido y después de asegurarse de regañar a Mika volvió a su oficina a todo lo que daba. Si había una tímida Juliana en algún lado, Valentina la había exprimido y la había convertido en la morena fastidiada de ahora. Cerró la puerta con un fuerte golpe para hacerse notar y se apoyó en la puerta para pensar cómo enfrentar a la que era la mayor de sus debilidades, por no decir la única.
- No te vengas a hacer la enojada conmigo ahora - se anticipó Valentina logrando que Juliana frenara y se pusiera en pose. La ojiazul caminó a paso firme hasta ella - En todo caso soy yo la enojada, no tú, YO - insistió señalándose ella misma - ¿Quién te crees que eres? Ayyyy ella la mejor tatuadora del mundo, está tan ocupada con gente más importante que...
- No soy la mejor tatuadora del mundo - negó la afirmación con su cabeza agachada.
- Y después te atreves a ponerme en rojo Juliana, a mi, en rojo - lo del color no le cerraba.
- Todo... todo el mundo... todos... puse a todos en rojo - se defendió - Necesitaba pensar y...
- Yo soy todo el mundo para ti. No lo puedo creer. Y mi madre defendiéndote...
- ¿Tu madre... Lucia me... me defiend...
- Tienes que entenderla Valen- la voz de su madre le salía igual - Dale tiempo Valen- dijo - Todas estupideces - agregó - ¿Y a mí quien carajo me entiende? ¿Quién? ¡Dímelo Juliana! - exigió adentrándose en el espacio personal de la morena.
La morena solo se levantó de hombros.
Y Valentina no aguantó más. La castaña explotó con el silencio insoportable de la morena. Golpeó ambas manos en la puerta de manera que cada una quedó a los costados del rostro de Juliana. Con esto obligó a que la chica le prestara atención.
- ¿Por qué carajos no me entero de que te vas a Londres? ¿Por qué mierda no vas a tatuarme tú? ¿Por qué carajo estás toda machucada de nuevo? ¿Y por qué miércoles estás tocando chicas desnudas? ¡DIOS JULIANA! ¡AQUÍ ESTOY! ¡PRESTAME ATENCION! ¡MIRAME! - la exrubia agitaba sus brazos desesperadamente - ¡TOCAME! ¡BESAME! ¡COGEME! POR DIOS, HAZ CUALQUIER COSA CONMIGO PERO DEJA DE INGORARME DE UNA VEZ POR TO...
Con mucha habilidad y en un abrir y cerrar de ojos de la exrubia, la tatuadora había invertido las posiciones en que estaban. Valentina había quedado contra la puerta y Juliana estaba pegada sobre ella. La castaña no pudo evitar que la boca se le secara apenas sintió el pene duro de Juliana sobre ella.
Los ojos de Valentina estaban sobre los de Juliana y los de Juliana sobre Valentina. Ambas respiraban en forma agitada y con dificultad, no había palabras que quedaran perfectas en este momento.
- Cógeme - fue la voz de Valentina la que rompió el silencio.
Cuando la morena proceso el significado de la palabra que había dicho la empresaria empezó a agitar su cabeza en negativa. Valentina la agarró del rostro sin veneración - Juliana... no lo voy a volver a repetir... cógeme - ordenó volviendo a perderse en los ojos marrones que tenía en frente.
Volvió el silencio. Con fuerza y solo con un tirón de su cabeza Juliana se soltó del agarre de Valentina y cayó de rodillas al piso. En un principio Valentina estaba totalmente desconcertada, pero todas sus dudas se aclararon cuando sintió dos manos agarrando fuerte su trasero. Miró hacia abajo y vio como la morena había desaparecido debajo de su larga falda.
- ¡Carajo! - no pudo mantener la mirada abajo porque la boca de Juliana sobre su humedad la hizo tirar su cabeza hacia atrás. No supo cómo ni cuándo, pero la tatuadora se las arregló para bajarle las bragas -¡DIOS! - la boca ahora se movía directo sobre su centro y la castaña estaba segura de que iba a tener una contusión en su cabeza, si no se desmayaba por los golpes, lo hacía por lo que Juliana estaba haciendo sobre ella.
- Juls... ¡JULIANA!... NO PARES CARAJO... ¡DIOS!... - Pensó que se iba a caer y le fue inevitable tener que apoyarse de la cabeza de la chica que estaba dándole placer.
- ¡AAAA! - Entre los gemidos que le sacaba la lengua de la tatuadora sobre su clítoris, y los quejidos que salían por los dedos que apretaban su cola se había hecho una hermosa sinfonía - JULS... AHÍ.. AHÍ... - apretó fuerte su cabeza para obligarla a que se quedara en ese lugar - POR DIOS ¿DONDE CARAJO APRENDOOODIOS...JULIIIANAAA... - Cerró los ojos y volvió a pegarse contra la puerta. El orgasmo le había llegado sin querer, hubiera querido que durara más, pero lo que la morena hizo en su centro no admitía demoras.
Respirando con dificultad trataba de abrir los ojos para ver qué había pasado. No tenía nada de fuerzas y sin embargo seguía parada, no lo podía entender, para ella ya debería haberse golpeado contra el piso. Cada vez que quería moverse era inundada por una pequeña ola de placer, el orgasmo era interminable. ¡Dios! Juliana había acabado con ella literalmente.
Después de varios intentos y de varios minutos fijó la vista en frente y se chocó de inmediato con la posición torcida de la morena. Era la misma Juliana la que la estaba sosteniendo entre sus brazos. La misma mujer que la miraba avergonzada y con cara de "yo no fui" era la que le había dado el orgasmo más grande de su vida. La castaña se incorporó con dignidad, arregló su falda y se soltó de los brazos de Juliana. Miró a la morena que tenía enfrente con seriedad y...
- ¡ZAZ! - le encajó un cachetada limpia en la mejilla menos dañada de la tatuadora. Juliana se alejó de ella unos pasos con la cara corrida del golpe, la ojiazul sí que sabía pegar. La erección que había dejado el acto previo seguía intacta en la entre pierna de la chica.
Valentina cerró los pasos que la morena había tomado hasta sentir que nada las separaba - Que sea la última vez que tocas las tetas de otra mujer - le dijo con severidad a centímetro de su oído derecho - No quiero que vuelvas a tatuarla, que termine otro el dibujo - ordenó.
Juliana sacudió su cabeza en una nueva negativa - Es mi tatuaje - dijo peleando por su lugar.
- No me importa - la castaña iba a dar pelea - No vas a volver a poner una mano en esa mujer - agregó.
Juliana levantó su cabeza y enfrentó a la rubia - Es mi tatuaje, yo lo termino - repitió con convicción.
Si hubiera tenido fuerzas lo más probable era que Valentina le hubiera dado otra cachetada, pero no era el caso, asique solo se conformó con mirarla mal y volver a agarrar la cara de su chica. Dejó pasar el pequeño quejido de Juliana cuando tocó la mejilla que ella misma había golpeado - ¿Por qué haces todo tan difícil Valdez? ¿Por qué no me haces caso y ya? - le preguntó enfadada
Juliana la miró intensamente - ¿Por qué volviste? - le preguntó cambiando de tema sin querer.
Esa pregunta la descolocó, pasó de una furia celosa a una ternura abrumadora - Porque te extrañaba - se sinceró. La morena no pudo sostener la intensa mirada de los ojos azulinos de Valentina y se escondió en el lugar que ella misma tanto extrañaba, en el cuello de Valentina.
La castaña sonrió y abrazó a Juliana sin pensarlo - Hola avestrucito, te extrañaba - le dijo acariciando la espalda - Y parece que el avestrucito está muy emocionado de verme también - tenía que resaltar de alguna forma el estado de la morena. Juliana se hundió aún más en su cuello.
- Juls... - Valentina picaba sus costillas haciendo reir a Juliana. Para nada ayudaban las risas de Juliana sobre su cuello a lo que Valentina estaba sintiendo - Juls... Juls... ¿Sabes que está mal lo que hicimos recién cierto? - ese glorioso momento en donde la morena estaba arrodillada sobre ella.
Juliana se despegó inmediatamente, torció su cabeza y abrió la boca con su ceño fruncido - ¿No te gustó? - preguntó
Valentina abrió los ojos gigantescos - Oh Dios, no... no digas eso por favor, de solo recordarlo y contigo dura allí abajo siento que puedo llegar de nuevo - le dijo sin pelos en la lengua. Juliana volvió a esconderse en ella.
- Me encantó - le reafirmó con su voz más dulce - Pero quiero que hagamos las cosas bien - ella misma se lo había propuesto - Quiero que hablemos, quiero que contestes mis preguntas...
- Haces muchas preguntas - la forma en que lo dijo obligó a la empresaria a soltar una carcajada.
Valentina obligó con un suave movimiento de su cuerpo a que Juliana saliera de su escondite para mirarla - Quiero que salgamos... tu y yo - explicó - Algo así como una cita - dijo.
La morena pensó en su clásica pose - ¿Tu quieres que... yo... - se tocaba el pecho - yo en una cita contigo? - Completó su duda y agitó su cabeza negándolo - Yo soy... Tu eres una reina y yo...
Valentina no iba a dejar que pasara lo mismo de la última vez, tapó la boca de Juliana rápidamente - Shhhh - pidió silencio - Tu y yo, vamos a salir en una cita mañana a la noche y no hay nada que digas, ni nada que hagas, que me convenza de lo contrario - le aseguró hablándole a la mano tapada.
- Ahora me voy a ir - le dijo y sonrió ante la cara que puso Juliana- ¿No quieres que me vaya? - preguntó jugando.
La morena agitó su cabeza en negativa
- ¿Y si no me voy que vas a hacer con eso? - señaló la erección que aun seguía esperando atención.
Juliana pensó varios segundos, millones de respuestas se le venían a la cabeza pero ninguna era digna de repetir ante una dama como Valentina- ¿Mañana nos vemos entonces? - le pareció la mejor opción.
Valentina sonrió y se acercó a la morena - Eso pensé - Mañana nos vemos avestrucito mío - su boca iba derecho a la boca de la otra chica, pero a último momento cambio de rumbo y fue a parar a la mejilla que había golpeado - Perdón por el cachetazo - agregó para después darse vuelta y salir por donde entró.
La cara de boba de la morena era impagable, se quedó tarada en su lugar sacudiendo su mano en forma de saludo mientras veía a Valentina salir del local meneando exageradamente sus caderas. La castaña sabía que tenía los ojos de Juliana en ella.
No fue hasta que Juliana había solucionado su temita y que salió de su oficina para encontrarse con el resto de sus compañeros cuando calló en la cuenta de que su oficina no era a prueba de sonidos. Todos ellos estaban parados y aplaudían a la morena. En el medio del salón habían puesto un cartel que decía "Felicitaciones Gran P" Demás está decir que Juliana los terminó despidiendo a todos. Y con ese despido ya iban ciento veintiocho que no se cumplían.
