CAP 28
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"Invisible"
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El espía británico emitió un quejido mientras que caía al suelo y entonces, se arrastraba por detrás de una pila de cajas de carga lo mejor posible con el ceño fruncido para luego, mover la punta de su capó por el borde exterior en un intento de ver a través de su espejo retrovisor al enemigo que les estaba disparando; rara vez tenía un rival con tanta puntería como para dejarle tantos agujeros en el cuerpo pero ese último disparo realmente le había dolido a un nivel que le tendría renqueando hasta que pudiesen repararlo.
Y eso si es que alguien le quería atender a tiempo antes de la siguiente misión.
No habían mentido cuando le habían colocado a hacer trabajo de escritorio por el primer mes
Cada día el simple hecho de levantarse había sido una tortura ya que aún sentía dolor y los médicos de Chrome tan solo le sugerían el uso de unos pocos ungüentos que supuestamente le relajarían el dolor de las juntas y los tornillos pero estaba seguro de que solo eran paliativos; la verdadera intención de los jefes en aquellos momentos era la de observar su comportamiento, ver si todavía mostraría resistencia y soportaría las presiones del trabajo, todavía teniendo en mente la forma en la cuál había fallado de manera tan miserable con un trabajo que debía de haber resultado en algo simple.
La captura de unas cuántas láminas que no valían más que el material del que estaban hechas.
Pero había resistido, había soportado en silencio todo lo que sucedía sin levantar el rostro cuando los otros miembros de la organización pasaban para observarle con gestos de superioridad y sonrisas que decían muchísimo más que las palabras; se había tragado la humillación sin queja conforme le acomodaban pilas interminables de papeles los cuáles tenía que transcribir a los archivos digitales de Chrome y que podía notar, parecían ser a propósito descriptivos acerca de torturas y heridas no solo para los agentes sino para los villanos que capturaban.
Y todas acerca de misiones exitosas llevadas a cabo por sus compañeros
Que además no dejaban de hacerle insinuaciones maliciosas acerca de que podía pasar por el geriátrico de regreso a su hogar hasta aquellas en las cuáles le sugerían comenzar a utilizar otro tipo de atuendo para trabajar; aquel tipo de acoso había llegado a tal límite que se había visto apuntando con un gesto frío y casi demente al último que además, había añadido un comentario de índole sexual a la última ofensa, consiguiendo que el McMissile perdiese los estribos y que tuviera que pasar un mes más bajo vigilancia estricta por su comportamiento errático.
Pero sencillamente, había ciertas cosas que se salían de su control y paciencia y aquella le había llegado tan profundo que durante más de una semana había tenido pesadillas tan continuas que se había obligado a no dormir… y entonces, le habían forzado a tragar píldoras para descansar.
Sentía que iba a volverse loco y a pesar de todo, seguía negándose a renunciar.
No quería perder su trabajo, no quería darle el gusto a los demás de verle caer tan bajo como para abandonar el barco cuando había sido aquel agente que siempre juraba, que permanecería en Chrome hasta el día de su muerte, mucho mejor si moría en el trabajo; y sin embargo ahora… ahora comenzaba a darse cuenta de que ya no estaba tan seguro de si valía la pena dedicarse tanto a aquella empresa o siquiera, si deseaba morir en alguno de los trabajos cuando estaba seguro de que había alguien en su vida que muy probablemente, le lloraría y lo dolería como a nadie más en el mundo.
Ya no quería pensar en ello, pero…
No podía evitarlo
Incluso, se había guardado las alucinaciones visuales y auditivas que había estado teniendo puesto que de alguna forma no quería perderlas. Se negaba a dejarlas ir, sin saber por qué, de alguna forma le ayudaban a sostenerse de algo mientras que comenzaban a darle pequeñas misiones de entrega de paquetes, de traspaso de información, de compañía secundaria a otros autos…
Odiaba cuando los autos que encabezaban las misiones le veían hacia abajo pero al menos… de poco en poco, había comenzado a salir del edificio y podía ir mostrando que podía volver a la acción
Si es que le daban la oportunidad
Pero tal parecía que con todo propósito le habían colocado al lado de los peores agentes con los que contaba Chrome y que el hecho de mantenerse con vida se había convertido en una especie de competencia en la que mantenerse en una pieza era toda una odisea.
Emitió un nuevo quejido pero hizo un esfuerzo por observar a aquel auto que conducía despacio, buscándole con una sonrisa extraña y retorcida
-Michaels… Michaels, dónde te encuentras? –susurró el McMissile a través de su micrófono mientras esperaba escuchar acerca del otro agente o que al menos, este se colocase en un punto observable para él
Uno de los disparos había alcanzado parte de la unión de su eje con la llanta izquierda y las cicatrices que aún tenía de aquel escape en la guarida donde habían tenido que muchacho ahora escocían como si estuviesen frescas; cerró los ojos y tomó aire profundo, esforzándose por tranquilizarse y mantener la cabeza fría en el momento en el que se encontraba y la misión que tenían por delante. Tampoco era algo grave o de suma importancia, aquel coche se había robado un pequeño usb con información importante sobre una organización criminal de la que poco se conocía y a él también le estaba interesando el investigarla.
Por eso, era que había hecho lo posible para que le incluyeran en aquel trabajo, pero…
El auto que tenía aquello, había sido mucho más listo y estaba mucho mejor preparado de lo que habían calculado, el Aston martin era capaz de reconocer el nivel de riesgo que representaba el enemigo aunque el espía al que se suponía que estaba llevando, mucho más joven y con apenas tres misiones de experiencia podía notar que subestimaba a su rival.
Y seguía sin contestar al llamado…
-Michaels… por Mills, tienes que responder –insistió en un susurro apremiante el auto gris plata, moviéndose muy despacio al notar como el vehículo enemigo pasaba cerca, vigilante y con el arma a punto –vamos a necesitar apoyo, este auto no es lo que pensabas… está entrenado…
Dijo y por unos instantes, le pareció escuchar algo a través del radio, reteniendo el aire al sentir como si el otro sujeto se hubiese asomado justo delante de sus narices… pero entonces, el tono burlón del otro espía sonó muy bajo en la frecuencia de su radio
-Asustado McMissile?
Los ojos verdes del aludido se entornaron con irritación mientras que hacía lo posible para no arrojar el intercomunicador
Malditos críos del demonio…
-Podrías sencillamente cubrir tú el trabajo y dejar que tu compañero se queme solo…
Y ahí estaba nuevamente
Aquella pequeña voz que lo acompañaba cuando el estrés o la rabia lo cubrían todo al recordarle lo mucho que seguían mirándole como una escoria o como si ya no valiese la pena el tenerlo en un equipo tan internacional e importante como lo era Chrome; uno donde ya incluso los autos más jóvenes podían burlarse de él al considerarle nada… pero era justo cuando el dolor era más grande, que empezaba a escuchar su voz, una que parecía querer animarlo a pesar de que era consciente de que no existía
Y sonrió muy a desgana
-Es solo un niño, igual que tú –respondió el McMissile conduciendo con el vientre pegado al suelo al notar como el enemigo se alejaba, aún buscándoles por entre las sombras –no importa que tanto me menosprecien… o lo que haya sucedido, no puedo dejarlo así…
-Está bien… eso es parte de lo que me gusta de ti –respondía la voz con un ligero timbre divertido, provocando que el mayor se ruborizara a pesar de que sabía que todo estaba dentro de su cabeza –pero no está de más de vez en cuando que les recuerdes el porqué era que te respetaban…
-Niño, eres mi consciencia o la parte que me va a convertir en alguien malévolo? –inquirió en un gruñido bajo el Aston martin rodando los ojos –sabes perfectamente que no podemos… no somos… no soy… como él…
Suspiró pesadamente y bajó la mirada
No. Él no era Joan Ferret ni quería serlo. No se iba a rebajar de ninguna manera a hacerle daño a ningún auto por mucho que le hiriera en su amor propio, no iba a permitirse el convertirse en alguien que no era; si… le dolía demasiado y sentía ira e impotencia cuando los demás se burlaban de su dolor sin saber realmente el qué tan profundas eran las heridas que le habían dejado pero eso no lo había transformado antes en alguien maligno y no iba a comenzar con ello en esos momentos
Se levantó despacio y le pareció que alguien con mucho cuidado le ayudaba por un costado, tocándole con tanto cariño que casi podía sentir el calor de su motor
Su pecho dolió profundamente al saber por qué recordaba sentir aquello
-Estoy bien… -murmuró con un tono ahogado, sabiendo que no había nadie para escucharle pero bastándole el imaginar el rostro del otro auto para sentirse no tan solo a pesar de sus actuales heridas
Realmente quería pensar que todo estaría bien…
-AHORA!
Sin aviso el agente más joven se había lanzado al ataque, provocando que el McMissile abriese los ojos con pánico y alarma.
No había habido planeación, no tenían una posición buena para perpetrar aquel ataque, no tenían siquiera un seguimiento correcto del auto que estaban buscando y ni siquiera habían encontrado la usb con la información que se suponía que obtendrían de este; sencillamente aquel joven agente en tono cobre se había arrojado empezando a disparar en todas direcciones con un gesto más acorde a una película de acción americana que a un agente de inteligencia británico mientras que el enemigo repentinamente había transformado aquello en una lluvia de balas hacia el novato
No lo había razonado
Simplemente se había arrojado a toda velocidad hacia el frente, hacia donde había conducido aquel al que se suponía que estaba apoyando para ver con horror que ese único auto al que habían vigilado… ahora era una docena
No estaba solo como según había informado el agente nuevo
En lo absoluto
Eran un pequeño grupo que ahora se asomaba desde unas estanterías gigantes para contenedores en aquella zona de Londres, disparando con tanta precisión que el espía juraría que no eran maleantes comunes y corrientes; nuevamente, estaban enfrentando a un grupo muchísimo más organizado de lo que se había informado y apenas había conseguido formar un escudo entre aquel auto al que estaba apoyando y los que les agredían de forma precisa… y aún así… a pesar de que reconocía el nivel del enemigo…
No los habían matado
El agente había quedado inconsciente ya que las balas que le habían golpeado habían dado en el sistema del computador provocándole un corto pero no tan grave como para que este muriese
Solo lo habían dejado inconsciente… necesitaba ayuda, eso era obvio… pero no estaba muerto
Habían dejado de disparar
Finn McMissile no tenía en aquellos momentos ningún escudo con el que pudiese proteger a su compañero o a él mismo, ya que Chrome le había negado mucho de lo que solía utilizar en su trabajo en el pasado al considerar que, al haber bajado de nivel no lo necesitaba; por lo tanto las balas habían atravesado su cuerpo y le habían dejado bastante malherido pero al menos… al menos no habían llegado hasta el cuerpo de su compañero. Y aún así… podía saberlo, sus años de experiencia se lo decían casi a gritos, aquellos autos no habían disparado de ninguna forma hacia algún punto crítico o vital.
Se sentía demasiado confundido y más cuando el auto negro al que habían estado siguiendo, un Acura, se acercó despacio con el arma a punto mientras que sus compañeros vigilaban desde las alturas por si el Aston martin hacía un movimiento en falso
El espía más joven seguía sin moverse y el corazón del espía latía ferozmente contra su pecho, aún recostado por delante de este como si pudiera cubrirlo de esa manera conforme sus ojos verdes destellaban y se entornaban amenazantes, dándose cuenta de que quizá estaba a punto de ser asesinado… o nuevamente capturado; de alguna manera aquello le ofendía todavía más que si fuese a morir, ya que sería la segunda vez en la cuál caería bajo el poder del enemigo y eso solamente le daría la razón a sus compañeros acerca de que realmente, ya no servía para el trabajo.
Pero si acaso intentaban matarle…
La expresión de angustia y dolor de un auto más joven que él le hizo respirar profundo y tensarse
No
No permitiría que lo matasen, no importaba lo que tuviese que hacer… sobreviviría…
Incluso si tenía que luchar contra su propio espíritu para que no dejase su cuerpo… no le daría ese dolor al otro auto porque… sus ojos temblaron aún en rabia contenida… no… juraba, incluso por su propia tumba, que no dejaría que ese auto recibiese las terribles noticias de su muerte…
No sería quien le haría llorar…
No podía… nunca se lo perdonaría…
No sería capaz de esperarle en el más allá o verle a los ojos cuando llegase el momento final si moría de aquella manera y mucho menos, después de que ese condenado chiquillo hubiera soportado en silencio y mucho mejor que cualquiera de sus compañeros en Chrome las torturas a las que se había visto sometido; lo reconocía más allá de toda duda, autos más capacitados se habían quebrado con apenas una minúscula parte de lo que se había tragado aquel corredor que parecía siempre sonreírle incluso en la situación más terrible y que había decidido que valía la pena sentir todo ese dolor, para que él pudiera ser libre
Lo había hecho… solo por él…
Porque le amaba
De una forma estúpida y loca. Pero no podía negar esa verdad. Ese niño le había dejado en claro más allá de toda duda que le amaba de verdad, tanto como la fuerza que en aquellos instantes le obligaba a levantarse sobre sus adoloridas llantas para enfrentar al otro coche que ahora, le veía casi con curiosidad pero no dejaba de verse serio
Y finalmente, el enemigo habló
-Quieres vivir?
Había sido una pregunta inesperada pero el británico no podía darse el lujo de titubear o dudar. Internamente, comenzó a preparar su arma favorita pero no liberó el seguro todavía puesto que sabía que haría ruido y el otro podría distinguirlo; pero solo iba a tener unos segundos para hacerlo en cuanto se abriese la posibilidad pero aún así, pudo sentir una mirada dura y fría por parte de aquel auto que le encaraba y sintió mayor la presión al saber que todos los demás autos le dispararían con bastante puntería si le vieran hacer un movimiento en falso.
Malditos novatos y sus cabezas ligeras para tener que meterlo a él en ese predicamento.
-Quieres vivir!? –apremió el auto negro abriendo un poco más sus ojos azul oscuro a lo que el espía inglés sonrió con verdadero fastidio de lado, casi burlándose fríamente de su enemigo
-Mi respuesta cambiará en algo lo que sea que tengas planeado hacer? –inquirió el McMissile a lo que aquel acura resopló un poco, con molestia
-Ya me habían dicho que eras irritante –dijo y entonces, rechistó entre dientes –pero te daré otra oportunidad. Quieres que tu compañero viva? –soltó y ladeó la cabeza a lo que el espía gris plata se tensó e hizo sonar su motor como una advertencia, a lo que los seguros de todas las armas que le apuntaban sonaron al unísono, dejándole en claro que por donde lo viese, iban a terminar con más agujeros que un queso. Muy despacio, asintió para entonces, ver cómo el auto negro apuntaba la boca del cañón de su arma justo al centro elevado de su parabrisas, casi en medio de sus ojos –entonces has lo que te diga –ordenó por lo bajo y un segundo después, el espía se tensó de golpe al escuchar un fuerte sonido de los labios de aquel auto –BANG!
Exclamó y la mirada del inglés se volvió perpleja y confusa, como si aquel maldito estuviese jugando con él
El acura se guardó el arma con verdadera calma y entonces le observó fijamente por unos momentos para luego, conducir hacia un lado como si estuviese observando que su compañero espía siguiese inconsciente; la expresión del Aston martin seguía siendo tensa y vigilante y entonces el auto negro pareció asentir un par de veces
-Quiero que repitas conmigo –dijo en un tono imperativo el auto negro mientras que el espía británico parecía cada vez más serio y molesto –atacaron por sorpresa a mi compañero y como mi vida y la de este estaban en riesgo, tuve que arrojarme a la batalla… acabé con uno de ellos y su cuerpo está tirado a quince metros de una señal de Prohibido el Paso –dijo y nuevamente la confusión de mostró en las expresiones del auto plateado –vamos… repite esas líneas…
-Tengo cara de ser tan débil como para obedecer las órdenes de un rufián como tú? –sonrió el McMissile de forma retadora mientras el acura seguía viéndole sin más gestos –no te burles de mí…
-Tienes cara de querer vivir –respondió el auto negro y el mayor pareció tensarse nuevamente –me equivoco? –ante el silencio del McMissile el auto negro suspiró –no tenemos órdenes de llevarte pero si de no matarte… creo que esos disparos sobre tu cuerpo van a apoyar la historia, no te parece?
-Lo hicieron a propósito? –inquirió el espía y el criminal tan solo resopló una sola vez antes de girarse para comenzar a alejarse –OYE! –exclamó abriendo los ojos con rabia mientras que el dolor en su extremidad herida se volvía todavía más punzante –quién les dio esa orden!?
El auto negro siguió moviéndose y alejándose mientras que el Aston martin sentía el corazón casi en la garganta, palpitando ferozmente ante el miedo y las dudas que sentía por aquello que había pasado y para lo que no tenía una explicación; es que acaso ese firebird estaba cerca y quería hacerle saber que todavía tenía el poder? Que lo estaba observando y que no había ni un solo sitio en el cuál pudiera esconderse porque sencillamente, le pertenecía y era algo que tenía que entender que debía de abrazar?
No pudo evitar palidecer de golpe y cambiar su expresión por un gesto de terror al tiempo que sus pupilas se encogían
Ya lo sabía
No había nada que pudiese hacer al respecto, no había lugar en el mundo en el cuál pudiese cubrirse o evadir a aquel maldito auto infernal. Estaba perdido y solo quería negárselo mientras que construía una especie de muro idílico con el cuál pretendía que todo había sido una terrible pesadilla y que pronto despertaría para entender que su mundo no se había trastornado; que Finn McMissile seguía en la misma posición que siempre, que nada le había tirado al suelo y que era capaz de seguirle haciendo frente a cualquier oscuridad porque nunca había dejado que ningún dolor o miedo lo derribase…
Pero aquello se había vuelto insostenible
Un gemido casi dolido escapó sin que pudiese retenerlo y el acura pareció detenerse por la sorpresa, para luego voltear y ver a aquel auto mayor con un gesto que reconocía bastante bien
Algo que había visto en otros autos… de los cuáles solo habían recuperado sus cuerpos muertos e inertes pero grabados para siempre con el mismo gesto que tenía aquel espía de Chrome el cuál de golpe parecía haber perdido el sentido del sitio donde se encontraba; fue cuando entendió el porqué de las órdenes que les habían llegado desde tan lejos y por qué sus líderes habían sido tan imperativos acerca de cómo actuar en caso de que se encontrasen de frente con el que ya consideraban desde hacía tiempo como un rival de cuidado
Rogaba por Chrysler nunca tener que pasar por una experiencia como la que había dejado en ese estado a quien él sabía, era uno de los autos más duros en el mundo entero
Tragó
-Dile que entendí…
El acura abrió y cerró la boca muy apenas cuando escuchó el tono de voz del espía, controlado pero unas notas más agudo de lo que debería lo que solo significaba que se sentía con verdadero terror. Y no lo culpaba en lo absoluto, incluso sin saber exactamente lo que había ocurrido, tan solo el saber con quién se había enfrentado ese auto… el que hubiese sobrevivido, incluso con esos pequeños accesos de terror ya para él, era para tenerle respeto; los autos que habían sobrevivido al líder de Viento Desértico se podían contar apenas girando un par de veces una sola llanta y hasta ese momento todos lo habían hecho con heridas emocionales que se enterraban tan profundo que los demás eran conscientes de que aquello era un pago muy bajo a cambio de sus vidas.
Pero realmente no podían opinar sin haber vivido ese infierno en sus propias piezas.
Finn McMissile respiró profundo, tratando de controlar su tono de voz mientras que le parecía sentir un pequeño gemido adolorido en su compañero que seguía inconsciente; sabía que este no despertaría y rogaba en silencio con todas sus fuerzas que no lo hiciera pero de todas maneras…
-Puedes pasarle mi mensaje –dijo intentando controlar un poco más su voz –no hay necesidad… de involucrar a terceros en esto –dijo en un tono bajo, casi como si relajase el cuerpo ante la mirada azul del auto que tenía delante –no voy a pelear. No con él… entiendo cuál es mi posición y no… voy a arriesgar a nadie más en esta situación… -dijo despacio mientras mil ideas pasaban por su cabeza. Sencillamente… algo le impulsaba a querer proteger al auto detrás suyo y casi comenzó a reír por ello. Ese era el tipo de cosas que Lucky habría hecho… aunque quizá de forma diferente, seguramente habría querido pelear pero…
La imagen de él tendido en aquella superficie, atado de aquella manera le hacía ver que también era capaz de razonar cuándo era el momento de evitar una confrontación.
Casi hilarante de forma irónica
Que ese chiquillo tuviese la capacidad de pensar de esa manera tan fría como para caer en esa trampa a propósito… una que, después de darle mil vueltas y de recordar la forma en la que se sorprendieron de saber, que el auto que tenían cautivo no era el que creían, comprendía que había sido para él
Lo había protegido a costa de su propia salud… y tratando de luchar por no morir…
Porque le importaba…
El auto negro delante suyo parecía haberse molestado un poco y se había adelantado pero entonces la actitud del Aston martin había cambiado en un segundo y nuevamente, presentaba una expresión bélica y desafiante, como si sus ideas se hubiesen transformado, confundiendo al acura
-Sabes qué?... olvida lo que acabo de decir –espetó y entonces, volvió a sacar su arma lo que puso en alerta de inmediato al resto de autos que prepararon las suyas pero el auto negro alzó una llanta, ordenándoles que se detuviesen –dile a ese maldito infeliz que si quiere algo conmigo, que venga a buscarme personalmente sin sus parásitos alrededor… -hizo gruñir su motor y sus ojos destellaron fieramente –me dará gusto enfrentarlo cara a cara… si quiere algo de mí… que venga. Le esperaré…
Ya no más
No podía deshonrar el sacrificio de ese maldito… crío, dejándose ir tan solo por ese demonio
No podía fallarle a esas alturas cuando de poco en poco, comenzaba a retomar una vida que si bien no era lo mismo de antes, seguía siendo la suya. Simplemente… no era propio de sí mismo el arrojar a la basura el dolor y las heridas de alguien a quien le importaba solo por sus miedos; ahora casi estaba seguro de que llegaría el día en que volvería a ver al Ford a la cara y podría hacerlo porque todos esos meses, todas sus palabras de aliento y el amor que le había otorgado tan solo en unos días le habían significado más de lo que había querido admitir.
Y si tenía que pelear, resistirse y usar toda su desesperación para sobrevivir, entonces lo haría…
Porque incluso estando en el fondo del pozo… parecía que no le dejaba hundirse
Incluso sin estar presente… seguía tirando de él como una boya atada a su cuerpo. Solo que no había querido notarlo o no se había sentido con las fuerzas suficientes para hacerlo pero ahora…
El auto negro seguía mirándole sin hacer ningún sonido, como si pensara en el mensaje que acabase de recibir por parte del McMissile que no dejaba aquella posición de lucha… y finalmente, el enemigo que tenía delante sonrió, casi con alivio haciendo que el espía alzase una ceja sin dejar la tensión del posible combate
-Entonces… ese es tu mensaje para él? –preguntó con calma el acura a lo que el inglés entrecerró aún más los ojos
-Necesito dictarte puntos y comas?
El coche negro se rió divertido
-Bien. Muy bien –asintió de forma educada aquel maleante ante la desconfianza del auto gris plata –no hubiera querido ser yo quien le dijese que te habías rendido tan fácil solo por esto –dijo encogiéndose de hombros al tiempo que cerraba los ojos y luego, se daba la vuelta volviendo a dejar perplejo al inglés que pareció descolocado por unos momentos para luego, moverse hacia delante sin pensar
-Quién te envió?
La pregunta había salido sola y sin que la hubiese meditado, consiguiendo que aquel coche negro le viese con una pequeña sonrisa y de reojo, conforme el espía ladeaba un poco la cabeza con desconfianza
-Qué quieres realmente?...
-Nadie me envío… entiendo el motivo por el cuál nos atacaron ustedes, creo que todos los grupos como el nuestro lo comprenden perfectamente así que no hay rencores de por medio –respondió con calma el acura ante el gruñido escéptico del Aston martin –pero digamos que, hipotéticamente, tengo un conocido… un amigo al que le debo un par de favores y que ahora se los está cobrando a sabiendas de que probablemente nos íbamos a encontrar –dijo sin alterase mientras que el espía parpadeaba repetidas veces, tratando de encontrarle un sentido a aquello
Al menos hasta que en el fondo de su cabeza una idea comenzó a formarse, terminando por provocarle emitir un fuerte gruñido casi exasperado
-Y hay algún motivo especial por el cuál tu supuesto "conocido" te advirtió que nos toparíamos? –sisseó dejando ver que le irritaba aquello y que no estaba nada feliz, provocando una risa divertida en el malviviente –o que tenías que dejarme vivir, como si no pudiera defenderme?
Replicó solo provocando más hilaridad por parte del acura, lo que le empujó a componer una expresión de verdadera ofensa
-No… -respondió el auto negro –solo me dijo que me asegurara de que estabas bien… y que tuviera cuidado con sus armas, porque hacía poco habías enfrentado a alguien a quien muchos de nosotros tememos en verdad y que seguramente nos llenarías de agujeros el capó antes de que pudiésemos decir "Chrysler salve a la reina" –volvió a reírse provocando un fuerte rubor enojado en el Aston martin –puedo ver que lo que me dijo es verdad… y no puedo menos que desearle suerte en el futuro, señor McMissile –dijo calmadamente y el espía volvió a entornar los ojos –puede que volvamos a enfrentarlos pero… me agrada tener rivales honorables, si se puede decir de esa manera
Dijo asintiendo una sola vez
-No se rinda!... hay alguien que todavía le está esperando en casa y no quiero ser yo quien le de las malas noticias después… tenga cuidado!
Le advirtió conforme el grupo partía y entonces, el auto gris plata tembló y se movió hacia el frente una última vez a pesar del dolor, alzando la voz
-DILE QUE SE VAYA AL INFIERNO!
Soltó enojado, tan solo como un pequeño estallido que reflejaba la vergüenza que sentía al saber que, incluso estando separados el muy infeliz estaba buscando la manera de ver que estuviese sano y salvo cuando lo único que debía de preocuparle, era el recuperarse puesto que cuando le había dejado sus heridas eran realmente graves.
Pero un momento después… sencillamente, había sonreído para entonces, comenzar a reír con fuerza, sintiendo como las lágrimas caían solas por sus mejillas sin que hiciese nada por detenerlas
Maldito niño…
Por qué?
Por qué lo tenía cuando no se lo merecía?
Abrió los ojos aún sin dejar de sonreír muy débilmente y negó con la cabeza
-Aún y a pesar del daño que te hice… no vas a soltarme, cierto? –musitó Finn suavizando la mirada y la sonrisa, aún observando el suelo delante suyo mientras que de alguna manera, algo en su pecho parecía aligerarse –incluso y aunque no estás aquí… no permitirás que me hunda… verdad?
Una suave voz que sabía que solo estaba en su cabeza se hizo escuchar y el espía cerró los ojos suavemente… sintiéndose más tranquilo y feliz, de lo que lo había sido desde que volviese a casa
-Nunca pensé en hacerlo…
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