Complicidad

Cuando Lily y Sev llegaron a casa, a ambos les habían llevado comida sus respectivas familias. A Lily le dio tiempo de comerla, aunque tuvo que hacerlo en el cuarto de baño de su dormitorio para no encontrarse consigo misma.

A Sev le llegó el tiempo muy justo, pues debía cambiarse para ir a clase. Por suerte, ya había dejado preparada la mochila por la mañana, así que lo hizo rápidamente y comió de camino. "El último día de clases del año, qué maravilla, comienzan las vacaciones."

Lily sintió la presencia de Sirius durante todo el día en la fila tras la suya en todas las clases, sin quitarle ojo de encima, lo que la enardeció. "Uf… por suerte que es el último día de clases del año, no sé si podría resistirlo. Me he pasado el día entero caliente, por suerte mañana voy a estar con Sev y sé que por muy maravilloso que sea Sirius, nunca lo alcanzará, en ningún sentido. Si estoy así es porque llevo mucho tiempo sin verlo a solas, en cuanto estemos juntos y me deje a gusto se me pasa." Evitó mirarlo durante el día entero, incluso en la Biblioteca y las comidas, y él no hizo ademán alguno de acercarse a ella.

Por su parte, Sev habló largo y tendido con Lauren de su sesión de Fuego Maligno, lo celebraron por todo lo alto, por su triunfo y por cómo había logrado engañar a Albus.

El día transcurrió apacible para él. Se echó media hora de siesta a mediodía con la Reparadora. Durante la clase de la tarde, Historia de la Magia, continuó con 'Homenaje a Cataluña' en las narices del profesor Binn. "Esta historia es mucho más interesante." Lauren aprovechó para estudiar.

Después de clases, redactó con ayuda de Deborah, que ya había leído las cartas en clase, una carta para su madre explicándole las cosas a su manera, alabándola por lo bien que lo había hecho y autorizándola para que comenzara a preparar a los padres de Lily para su regreso en vacaciones.

Cuando terminaron, antes de las cinco, la familia de oclumantes Sly a excepción de Anthony fueron hasta el campo de Quidditch. Valerie tampoco iba con ellos, pues ya estaba allí, entrenando. Como George necesitaba estudiar, al final iba a ser Genevre quien iba a hacerse cargo de los Huffle de quinto, lo habían acordado a través de Lily con Alice en el almuerzo. Así, además, podría pasar un rato con los comandantes Gryff y charlar de los planes del día siguiente. "Qué gran equipo formamos, todos colaborando a la perfección."

Cuando llegaron al campo de Quidditch, de nuevo subieron a la grada a disfrutar del entrenamiento de los de su casa. Prince se extasió observando especialmente a Valerie y a Hipólita. ("Mis amantes presente y futura.")

Cuando acabaron fue su turno, y el equipo al completo permaneció viendo su entrenamiento, subiendo todos excepto Valerie e Hipólita a su vez a la grada tras cambiarse de ropa. ("Claro, no hay nadie de quinto, no tienen los TIMOS la próxima semana y apenas van a perder una hora.")

Pasaron algo menos de media hora persiguiendo a Hipólita, la buscadora del equipo Sly, la chica del año de Ariel que se enfrentó a Prince el quince de mayo en el Comedor porque quería entrenar con el Ejército y él no le dejó. Lo hicieron en formación de tres, con Andrew y Valerie, a las órdenes de esta última. Lo hicieron a la perfección aunque la chica no se lo ponía nada fácil a pesar de que la profesora le había pedido que se mantuviera a bajo nivel. Ellos se carcajeaban todo el tiempo.

("Está haciéndose la chulita para que la vea yo. Hoy nos hemos elevado mucho, por suerte estoy atento al vuelo y no me fijo en lo alto que estamos, de lo contrario tendría un vértigo que me moriría, ya lo tengo cuando bajamos y veo el suelo frente a mí. Buf…")

Después Agatha los interrumpió y les propuso que probaran una nueva formación, de cinco, con los otros dos que volaban mejor, Deborah y Jack. La hicieron también en punta de flecha, vinculados, también perfecta. Prince ya manejaba la escoba con la izquierda sin problema alguno. ("¡Ya sé volar! ¡En dos semanas! ¡Soy un portento!")

Los últimos veinte minutos, por petición suya, lo dejaron solo con Hipólita, sin que ellos dos volvieran a bajarse de las escobas. "A ver qué hace ahora." Esta vez la chica ya no se contuvo, dio todo lo que pudo de sí y Prince la perseguía a velocidad vertiginosa, elevándose más todavía, bajando en picado hasta casi chocar contra el suelo y haciendo giros muy bruscos. Ella se giraba todo el tiempo para ver si lograba alcanzarla y reía porque no lo conseguía.

"Qué chulita es, cómo me gusta. La adoro, será mi amante perfecta, como decía Deborah, que debe estar gozándola." No logró pillarla pero lo pasaron de muerte. "Ya me ha curado del vértigo, lo ha conseguido ella, he de estar a su altura."

La profesora dio por terminada la clase e Hipólita pasó al vestuario a cambiarse llevándose las escobas de ambos. Mientras tanto, Agatha charló con Prince.

-Que tus amigos te cuenten mi opinión sobre el vuelo en formación. Inmejorable.

-Cómo me alegro.

-Y con respecto a ti, no tengo nada más que enseñarte, puedes prescindir de las clases hasta fin de curso.

"¡No! ¡Eso nunca! Y ella no sabe lo del escudo todavía."

-¡No, por favor! Claro que has de enseñarme, a esquivar – ansioso.

-Claro, es cierto.

-A todos.

-Está bien, planearé los entrenamientos de la próxima semana. Contaré con golpeadores.

-Que tengan cuidado conmigo, tengo los huesos muy frágiles.

-Les advertiré de que no se pasen.

-Ya veo, como le has advertido a Hipólita.

Todos se carcajearon a gusto.

-Bueno, ya sabemos que Hipólita es harina de otro costal – dijo la profesora.

-Es magnífica, he disfrutado como nunca.

-Seguiremos invitándola, pero nunca le digas eso primero.

"Sí que voy a decírselo, me encanta que sea chulita. Ya vale de mujeres inseguras."

-Que no le afecte a los exámenes.

-Desde luego que no. Voy a cambiarme también, nos vemos la próxima semana.

Se despidieron con un firme apretón, también con todos los demás. Charló con sus amigos, vinculados.

-¿Esperamos a Hipólita?

-Desde luego – le respondió Valerie – Y al resto del equipo, están bajando de la grada.

-¿Los entretenéis vosotros y me dejáis volver al castillo charlando sólo con ella?

-Desde luego, Prince – Deborah le guiñó.

-Prince… que te veo venir… - le dijo Paul – Ya la has fichado para el futuro…

Todos se carcajearon. ("No hay manera de mantener secretos, ya me pillaron. Verás lo que le respondo.")

-Por supuesto, dentro de un año me quedo sin Deborah y Valerie.

Volvieron a reír un montón.

-Vendremos a visitarte, cariño – Valerie se acercó a darle un beso.

-Quita, quita, no vaya a salir Hipólita, me vea contigo y se ponga celosa, me da que es de armas tomar.

Se carcajearon de nuevo, Valerie lo dejó en paz. La chica salió del vestuario justo en ese momento, en uniforme, a un tiempo que el resto del equipo llegaba donde estaban ellos. Valerie lideró:

-Vamos, hay que darse prisa, llegamos tarde a cenar.

Prince se desvinculó de todos excepto de Valerie y le dijo:

-Valerie, cita a todo el equipo después de cenar a la mesa de la cristalera si no tienen que estudiar.

-De acuerdo, mi amor – le respondió ella.

Se desvinculó también de Valerie. Dejó que todos se adelantaran hacia la salida del campo, Hipólita esperaba en la puerta del vestuario a que pasaran por delante para salir con ellos. "A ver qué hace, si me espera para charlar a solas un rato conmigo o se une a los demás. Apuesto a que me espera."

En efecto, la chica dejó pasar de largo a los otros. "¡Toma ya!" En cuanto él llegó a su altura le espetó:

-¿Qué? ¿Qué te ha parecido? Nunca me pillarás.

Prince se carcajeó y echaron a andar juntos a unos pasos por detrás de los otros. Él evitó mirarla, para que en ningún momento lo malinterpretara. "Si supiera cómo quiero pillarla… Me parece que me va a costar ligármela, va a ser un proceso muy largo."

-Ni lo pretendo, Hipólita, eres la mejor – con profunda admiración.

-Ya lo sé, pero nunca me lo dicen.

"No da las gracias, me encanta."

-Yo te lo diré siempre que tenga ocasión.

-¿Qué te ha dicho la profesora Wing? ¿Vamos a volver a volar juntos?

-Sí, de aquí a fin de curso, siempre que tú puedas, vamos a estar de exámenes.

-Bueno, bueno… Si tú puedes teniendo los TIMOS, claro que puedo también. Voy sobrada. ¿Cuándo es la próxima clase?

Volvió a reír. "Me encanta, presume de todo lo que puede y no le afecta que me ría. Es genial."

-Todavía no lo sé. Seguramente el martes.

-Ya podremos perseguir juntos la snitch. Tú también lo has hecho bastante bien.

"Bueno… 'bastante bien'. Eso, viniendo de ella, es un cumplido muy gordo."

-Gracias, Hipólita. Al principio tenía vértigo y me has curado de él.

-¿Vértigo? ¿Qué estás diciendo? ¿Eres un gallina? – escandalizada.

Se carcajeó de nuevo. "He bajado unos cuantos puntos confesándoselo. Ya te digo que va a ser difícil. Pero me encanta, no me admira sin más como todo el mundo, un buen reto ganármela."

-¿Te parecí un gallina cuando expulsé a los víboras?

-Pues sí, debisteis darles una buena paliza, como hicisteis la semana pasada con los que quedaban.

"Wooow… esto no me lo había dicho nadie todavía, sin miedo alguno de decirme las cosas a la cara. Así me gusta, una magnífica segunda también."

-Tienes toda la razón, Hipólita – con profunda convicción.

-Ahora nos va a tocar merendárnoslos en la guerra, los teníamos muy a mano y ahora se han escapado.

-Tienes toda la razón, Hipólita.

-¿Cuándo vas a enseñarme maleficios?

Volvió a carcajearse.

-Antes de fin de curso.

-¿Qué dices? – asombrada e ilusionada.

"Ya subí puntos de nuevo."

-Lo que oyes.

-¿Cuándo? – bajó la voz para que los demás no la oyeran.

-Todavía no lo sé. Un día que podamos los dos.

-¿Solos los dos? ¿No vas a enseñarle a Ariel?

-No. Sólo a ti.

La chica se quedó callada. "Digiriendo la información, sintiéndose especial, elegida por mí. Ya recuperé muchos puntos."

-¿Y por qué sólo a mí, Prince?

"Hace bien en recelar, soy un chico mayor que ella y vamos a andar solos por ahí, aunque ella está acostumbrada a tratar con chicos mayores en el equipo, por eso no se corta un pelo conmigo."

-Porque pienso que vas a ser capaz de lanzarlos de inmediato.

-Por supuesto que soy capaz. ¿Acaso lo dudabas?

-No, no lo hice en ningún momento. Yo los lanzaba a tu edad y te pareces mucho a mí.

De nuevo se quedó callada. "Identificación, algo en común. Y pensando si debe guardarse de mí."

-¿Y adónde vamos a ir, Prince?

"Bien… aceptó."

-Al Bosque, al estanque.

-¿Hay un estanque en el Bosque?

-Sí, lo hay.

-¿Y qué hay allí para matar?

-Bichos.

-¿Bichos? – profundamente despectiva, pero sin alzar la voz - ¿Vas a enseñarme maleficios con bichos? Eso no vale.

Se carcajeó. "Ya volví a bajar puntos."

-A ver, Hipólita. ¿Qué se te ocurre a ti que podemos matar?

-Acromántulas – con absoluta convicción.

"Se ha informado por su cuenta como lo hice yo."

-En verano son muy peligrosas, hay que ir en invierno.

-Bueno, por favor… ya te digo que eres un gallina – profundamente despectiva.

Él volvió a reír. "Ya he perdido todos los puntos que había ganado. Voy a contarle ya mismo que fui al nido solo."

-No lo soy, pero tampoco soy temerario, no quiero perder la vida devorado por unos bichos gigantes, y menos todavía poner en peligro la tuya. Hay que hacer las cosas en su debido momento y las acromántulas son muy peligrosas cuando hace calor. Tú nunca has estado allí y no lo sabes, pero en cuanto sale una del nido, todas las demás van detrás, y en verano tienen tanta energía que podrían subir a los árboles, que es el único lugar donde puedes mantenerte a salvo de ellas.

-Vaya…

"Le bajé los humos."

-¿Sigues pensando que soy un gallina o te sigo contando?

-No, perdona, ya no lo pienso. Cuéntame lo que quieras, ya lo imagino. Fuiste tú solo allí a aprender maleficios, ¿verdad?

-Eso.

-¿En qué año estabas?

-En el invierno de tercero, acababa de cumplir catorce.

-Vaya…

-Por eso pienso que también eres perfectamente capaz de lanzarlos. Pero por el momento, con bichos. Irás al nido cuando te toque, cuando vayan los de tu año, y nunca sola ni sólo conmigo. Por el momento han de aprender los mayores, que son quienes van a enfrentarse a los Mortífagos en cuanto salgan del colegio, a ti todavía te quedan cuatro años.

-Claro…

-No te preocupes, en el estanque vamos a pasarlo genial. Cazar bichos con Imperius es muy divertido.

-Seguro. Y más todavía lanzarles Crucios para hacerlos sufrir y cargártelos con Avadas.

-Eso.

"Buaaah… es muy mala, tiene ideas para todas las Imperdonables. La adoro." La miró por primera vez, rieron maléficos los dos. "Ya creamos la complicidad, maravilloso. Ahora, a saber más de ella, su horóscopo celta."

-¿Ya tienes los catorce?

-Sí, claro – con suficiencia.

"Presumiendo también de eso. No voy a decirle que parece más pequeña, la ofendería."

-¿Cuándo cumples los quince?

-¿Por qué quieres saberlo?

-Me gusta felicitar a mis amigos por su cumpleaños.

-Vaya tontería.

Rio. "Ya volví a bajar puntos, qué difícil, pero es otra cosa que tenemos en común. Voy a recordarle la edad que tenemos ambos."

-A mí también me parecían tonterías cuando no tenía amigos. Yo quiero que me felicites por el mío, el próximo serán los diecisiete, el cumpleaños más importante de mi vida.

-¿Y cuándo es?

"Bien, se interesó. A ponérselo difícil, que no se ilusione mucho por el momento."

-Te lo digo si me dices el tuyo.

-Tú primero, que luego me haces trampa.

Rio. "Desconfiada como buena serpiente."

-Vale, el nueve de enero.

-Ahora yo no te digo el mío, por bobo, has caído en la trampa.

Volvieron a mirarse carcajeándose. "Cómo le gusta vacilar, cada vez me gusta más, y que sea tan difícil, un auténtico reto. Ahora voy a hacerle trampa yo."

-Ya lo averiguaré, tengo mis propias fuentes de información.

-Ah, ¿sí? Tú te crees muy listo - con desprecio - ¿Cuáles?

-El viejo es mi amigo, puedo preguntárselo. Todos los brujos son inscritos en Hogwarts el día de su nacimiento.

-No… eso sí que sería hacer trampa. No te enteres así, ya te lo digo yo.

"La engañé."

-Dímelo. No se lo diré a nadie.

-El veintiuno de marzo.

"El roble, el árbol más sagrado para los druidas. Wooow…"

-El equinoccio de primavera.

-Eso.

-Una fecha muy especial.

-Difícil de olvidar, ¿verdad? Por eso no se lo digo a nadie, porque se acordaría todo el mundo y me agobiarían.

-¿Me dejarás hacerte un regalo?

-Si no se lo dices a nadie, sí. Si no, no te lo cojo.

Volvieron a mirarse y reír. "Es fantástica."

-¿Tienes hermanos?

-No. Sólo yo.

-Yo tampoco tengo.

-Ya lo sabía.

-Entonces para ti son muy importantes tus amigos.

-Tampoco te creas, ¿eh? Soy muy independiente.

-Pero sin tus amigos no podrías practicar Duelo.

-La verdad es que ya estoy un poco harta de entrenar contra ellos, son unos inútiles.

Rieron otra vez. "Ya sé cómo termino de ganármela, pero primero voy a sonsacarle un poco más del tema que me interesa."

-¿Por qué no entrenas contra Shelley o contra Ariel?

-Porque ellos siempre están juntos, son unos pesados, ya parecen novios – despectiva.

Rio. "Ya te digo que a ella no le interesan los novios, mejor para mí."

-¿Y a ti no te gusta ningún chico?

-¿De los de mi año? No, por favor. Ya te digo, son unos inútiles. Además, a mí esas cosas me parecen tonterías, yo nunca voy a casarme ni tener hijos. Lucharé en la guerra y luego seré jugadora de Quidditch.

"Cuidado, ha dicho 'de los de mi año'. Va a ser para mí, sin estrenar."

-Estupendo, Hipólita, una mujer libre – muy satisfecho y orgulloso.

-Eso.

-Entonces, el día que te enseñe maleficios, luchamos un rato también. ¿Te apetece?

-Buaaah… vaya que sí, luchar contra ti. ¿Podemos ir dos días en lugar de uno?

"En el bote, a hacerme el difícil."

-No sé si podré, si puedo iremos. ¿Te gustaría vernos también en verano, en casa de Shelley?

-Si ella me invita, sin problema.

-Le pediré que te invite.

-Genial. Me muero de ganas de que llegue septiembre y comenzar a entrenar con el Ejército.

-El próximo año voy a ser el comandante de cuarto.

-¿Cómo? Deberías ser el de séptimo – despectiva de nuevo.

"Ya volví a bajar puntos. Pero los recupero fácilmente, me ha hablado en tono despectivo pero el contenido de lo que ha dicho es de admiración, me considera el mejor."

-No, porque quiero enseñaros bien a los de cuarto. En especial a ti y a Ariel. Seréis comandantes en un futuro.

Hipólita se quedó callada. Prince la miró. "Se ha quedado estupefacta." Le sonrió. "No se lo esperaba, ahora sí que me la he ganado para la vida."

-¿Qué dices? – le preguntó él - ¿No te gustaría?

-No sé, Prince. Yo quiero aprender, no enseñar – humilde.

"Vaya, no tiene ansia alguna por mandar, a pesar de lo que vale y de que estaría en buena posición para presumir. La adoro, voy a animarla."

-Enseñando es como más se aprende, aprenderás más que nadie. Hoy me has enseñado mucho a mí, volando. ¿No has disfrutado?

-Lo he pasado de muerte, mucho más divertido que perseguir sola la snitch.

-Pues lo mismo cuando seas comandante. Podrás luchar contra quien te apetezca, lo mismo gente de otros años, superiores, o sola contra varios de tu año. También de las otras casas, una lucha equilibrada, en la que enseñes y aprendas a la vez. Y contra mí siempre que podamos los dos.

-Vaya… no lo había pensado. Porque yo me veo capaz de luchar contra muchos a la vez, a los Mortífagos me los merendaré de dos en dos y de tres en tres, yo no necesito comandos de ésos. En una semana acabo con todos los que se han escapado de Hogwarts, iré a buscarlos a sus casas si hace falta.

"Sin presunción alguna, como un hecho patente." Se carcajearon a gusto, ya mirándose. "Me lo haré con ella también en Knockturn, y ya de paso nos cargaremos algunos."

-Estoy seguro de que la guerra terminará en poco tiempo en cuanto comiences a luchar.

-Ya te digo, en semanas, y más si lo hacemos juntos.

-Lo haremos, Hipólita. Choca ésa.