Disclaimer: todo lo que reconozcáis pertenece a la grandísima JK Rowling, y la trama a WickedlyAwesomeMe. Yo sólo me encargo de traducir.


Capítulo 24: No se Parece en Nada a Ti


Sabía que era estúpido, pero Scorpius había estado evitando a Hermione desde entonces.

Llámalo cobarde, vale, pero no sabía qué hacer con esos nuevos sentimientos. A pesar de que las palabras de Hermione le habían tranquilizado, todavía no podía evitar sentir que algo no estaba bien. Estaba muy seguro de que el Tiempo le había permitido volver a este período porque su amor por su padre era grande y poderoso. Scorpius sabía que tener sentimientos por la futura Ministra de Magia (y madre de la chica que le había gustado durante años) no era realmente parte del plan.

Conflicto y molesto, Scorpius pensó en la única forma en que podría tranquilizarse: volar. Después de una de sus sesiones de Oclumancia con Snape, pidió permiso para usar el Campo de Quidditch al día siguiente. Afortunadamente, el profesor no hizo demasiadas preguntas y se lo permitió.

En cuanto se montó en su Nimbus 2001, Scorpius se sintió un poco mejor. Su escoba actual palidecía en comparación con su Starsweeper XXIII, pero cumplía su papel.

Scorpius serpenteaba por el campo, haciendo algunas maniobras que pondrían nerviosa a Astoria. Pero ahora, en campo abierto, sin nadie que lo viese o le dijese qué hacer, Scorpius se sentía realmente... libre.

Era una pena que tuviera tanto sobre sus hombros. Sin duda se habría apuntado a Quidditch. Pero, por supuesto, Voldemort se enfurecería y lo acusaría de no priorizar su tarea. Scorpius dudaba que una sesión de dolorosas maldiciones Cruciatus fuera suficiente castigo para el Señor Oscuro.

Debía haber estado volando durante algunas horas, pero Scorpius había perdido la cuenta. Sus preocupaciones y temores lograron alejarse de él y fue capaz de apreciar el necesario descanso de toda la locura de esa línea temporal.

—¡Malfoy!

Casi se cayó de su escoba al escuchar su nombre. Scorpius frunció el ceño y quiso fingir que no había oído nada: podría culpar fácilmente al viento. Pero quien lo había llamado había lanzado el hechizo Sonorus. Probablemente hablaba en serio.

El Slytherin miró hacia el campo y vio el inconfundible pelo desordenado de Harry Potter. Sus gafas estaban torcidas y estaba vestido con el equipaje de Quidditch. Su Saeta de Fuego estaba colgada sobre sus hombros y parecía que también estaba a punto de entrenar.

Scorpius aterrizó con gracia en el suelo, con el ceño fruncido.

—¿Qué estás haciendo aquí, Potter? —preguntó—. Le pedí permiso a Snape para usar el campo hoy. Solo.

El Niño Que Vivió se encogió de hombros.

—Te vi desde la torre de Gryffindor —explicó—. Y estaba aburrido. Hermione ha estado insistiendo para que haga las tareas, pero parece que no puedo encontrar la energía para comenzar a hacerlas. Así que, aquí estoy.

—Quiero volar solo, Potter, muchas gracias —sacó su hoja de permiso y la acercó a su cara—. Si sigues insistiendo, me veré obligado a quitarte puntos.

—Oh, mira, ¡el Rey Escorpión está de vuelta! —bromeó Potter, lo que provocó que Scorpius lo fulminara con la mirada. En serio, debían dejar de dirigirse a él de esa manera.

Al ver la expresión en su rostro, Harry levantó los brazos en señal de rendición.

»Oye, oye, creo que hay muchas cosas en tu mente, así que vengo con la distracción perfecta —se metió la mano en el bolsillo y sacó una pequeña bola dorada y resplandeciente. De repente brotaron unas alas y, por supuesto, como un Buscador en su propio tiempo, Scorpius reconoció al instante la Snitch Dorada—. Dijiste que eras un brillante Buscador, incluso si compitieses contra mí, así que ¿por qué no me lo demuestras?

Scorpius admitió que no era una sugerencia estúpida. Maldita sea, tenía curiosidad por comprobar lo grande que era Harry Potter como Buscador.

—De acuerdo —dijo—. ¿Y qué gano yo?

Harry arqueó una ceja.

—Eh… ¿diversión? —sugirió, pero Scorpius sacudió la cabeza.

—Demasiado aburrido —dijo Scorpius con una mano desdeñosa—. Quien pierda, le da chucherías al ganador.

El Gryffindor hizo una mueca.

—Hace poco compré chucherías de Honeydukes —protestó—. Compré los nuevos productos que venden ahora.

—Oye, Potter, si pierdo yo, te daré mis tofes —intervino Scorpius—. Y mira que moriría por esas cosas.

—Bien, entonces tenemos un trato —le ofreció la mano y Scorpius la estrechó con demasiada suavidad.

Harry finalmente soltó la Snitch Dorada, que rápidamente se elevó hacia el cielo. Scorpius la perdió de vista mientras se montaba en su escoba y pateaba el suelo. Su oponente siguió su ejemplo y pronto, tanto él como Harry estuvieron dando vueltas alrededor del cielo en busca de la rápida pelota.


Harry ganó con mucha facilidad, para disgusto de Scorpius. Incluso acusó al Niño Que Vivió de hacer trampa porque él era quien tuvo en la mano la Snitch Dorada antes de que volase por el aire.

—Maldita sea, Malfoy. Resígnate —resopló Harry con diversión—. Y admite que soy un Buscador brillante.

Scorpius arrugó la nariz y se dejó caer en uno de los bancos en las gradas de Slytherin.

Está bien, Merlín —escupió, sintiéndose espantosamente mal por tener que renunciar a sus tofes. Frunció el ceño cuando Harry empezó a regodearse—. Arg, en serio, estás actuando como James.

—¿Mi padre? —preguntó Harry, confundido.

—No, tu hijo —le corrigió—. Siempre se pone así cuando atrapa la Snitch antes que yo.

Los ojos de Harry se abrieron cómicamente.

—¿Mi hijo será un Buscador? —preguntó sorprendido.

—Bueno, sí —respondió el rubio—. En realidad, todos tus hijos juegan a Quidditch: Al es Cazador para el equipo de Slytherin, Lily también es Cazadora para Gryffindor y como ya sabes, tu amado primogénito es el Buscador de Gryffindor —Scorpius resopló ante la mirada cómica en el rostro de Harry—. Pero, ¿qué esperas? Son hijos tuyos y de Ginny Potter, que es jugadora profesional de Quidditch en las Arpías de Holyhead. Las habilidades de Quidditch sin duda corren por sus venas.

Para su sorpresa, las mejillas de Potter se tiñeron de un brillante tono rojo.

»¿Qué? —preguntó—. ¿Qué he dicho para que pongas esa cara?

—Eh… —Harry apartó los ojos—. Has dicho que Ginny... —dejó sus palabras en el aire, pero estaba claro lo que estaba tratando de decir.

Scorpius puso los ojos en blanco.

—Creo que ya lo has deducido, especialmente tras haber visto un atisbo de tu futuro cuando vimos mis recuerdos —giró todo su cuerpo para mirar a Harry, reuniendo toda la seriedad que pudo en su rostro—. Por eso deberías dejar de comportarte como un idiota y conseguir a la maldita chica, Potter. No te perdonaré nunca si Al no nace en este mundo.

Harry lo fulminó con la mirada.

—Estoy trabajando en ello —dijo entre dientes—. Y mira quién está hablando, Malfoy.

El Slytherin frunció el ceño.

—¿A qué te refieres?

Harry le miró alzando las cejas.

—Tú y Hermione.

—¿Qué pasa con nosotros? —preguntó, poniéndose repentinamente a la defensiva.

El Niño Que Vivió expulsó un gran suspiro y sacudió la cabeza.

—No tiene sentido negarlo, Malfoy —comenzó—, porque Merlín, es muy obvio. Me sorprende que tu amiga, Pansy Parkinson, quien ha estado declarando su amor por ti durante tanto tiempo, no haya atacado Hermione todavía.

—¿Porque…?

—Merlín, ¿es necesario que lo diga en voz alta? —gritó Harry con exasperación—. Te gusta Hermione. Estoy seguro de que todos los miembros del núcleo del ED lo saben. Bueno, tal vez todos excepto Hermione. No estoy muy seguro. Nunca he entendido cómo funciona su cerebro.

Scorpius palideció, horrorizado con las palabras de Potter.

—No me había dado cuenta... —se detuvo, preguntándose si era tan obvio era que incluso Harry Potter, famoso por ser el tonto más grande la mayor parte del tiempo, podía notar los sentimientos incipientes que tenía por la castaña.

Luego, con el ceño fruncido, continuó:

»Esto es muy diferente, Potter —cuando Harry simplemente levantó una ceja, Scorpius suspiró—. No estoy seguro de si a esa cabeza tuya se le ha olvidado, pero soy un forastero. Seguro que mi mera presencia ya ha cambiado muchas cosas. No debería actuar sobre las cosas que sé que puedo prevenir: pueden tener consecuencias desastrosas.

—Eso no puedes saberlo —dijo Harry, pero ni siquiera él estaba del todo seguro de lo que había dicho.

—Conozco a todos vuestros hijos —razonó Scorpius, ya un poco exasperado—. He ido a Hogwarts con todos ellos. Maldita sea, llevo enamorado de la hija de Granger desde hace años. Y luego sucedió este estúpido viaje en el tiempo y descubrí que nunca volveré a mi presente y... y Granger es probablemente la persona más maravillosa que he tenido el privilegio de conocer... y sí, ahora estoy divagando, así que mejor me callo.

Se hizo el silencio y Scorpius maldijo a Harry para sus adentros. La razón por la que había decidido volar era para olvidar sus sentimientos y a Hermione durante un rato. Pero el estúpido de Potter lo había arruinado todo.

—Entonces… ¿es cierto que Hermione acabará con Ron?

Scorpius no esperaba esa pregunta, pero asintió.

—Espera... ¿cómo lo sabes? —preguntó—. Mis recuerdos sobre esa familia no se proyectaron en el Pensadero.

Harry se encogió de hombros.

—Lo he supuesto —fue su respuesta—. Siempre he pensado que terminarían juntos.

Luego hizo una mueca, para gran confusión de Scorpius.

—Entonces, ¿por qué pones esa cara?

El Gryffindor se quedó en silencio durante un rato, antes de responder finalmente:

—No sé... es solo que… no parece correcto, a pesar de que todo el mundo piensa que es inevitable que terminen juntos.

—¿Y por qué dices eso?

—Porque creo que Ron nunca se adaptará a Hermione —dijo Harry con un suspiro—. Los quiero mucho a los dos y ambos lo significan todo para mí, pero... no creo que se hagan felices —El Niño Que Vivió apoyó la cabeza contra la barandilla de las gradas de Slytherin y miró hacia delante—. Hermione necesita a alguien con quien poder hablar. Con ese gran cerebro, sé que debería ser desafiada constantemente para que nunca deje de funcionar. Y eso, maldita sea, es lo que le haces a ella, Malfoy.

—¿Yo?

—Sí —dijo Harry con una sonrisa—. Os he visto interactuar y Merlín, es súper raro ver a Hermione tan emocionada y... y feliz. Ginny y yo hemos hecho una apuesta sobre quién se dará cuenta primero.

—¿Que habéis hecho qué? —exclamó Scorpius, sorprendido.

—No te preocupes, he apostado por ti —bromeó Harry.

Scorpius frunció el ceño.

—Muy maduro, Potter —contestó, incitando a Harry a encogerse de hombros—. Y para tu información, me sorprende que nos estés shippeando.

—¿Shippeando? —preguntó con confusión.

—Bueno, sí, significa que quieres que dos personas estén juntas y esas cosas —al ver que Harry seguía mirándolo fijamente, Scorpius suspiró—. Supongo que esa palabra aún no existe.

—La juventud de estos días —bromeó Harry mientras arrugaba la nariz—. En fin, piensa en lo que acabo de decir, Malfoy. Si lo que has dicho antes es cierto, que nunca podrás volver a tu propia línea de tiempo, entonces estoy seguro de que sería mejor que te acomodases y, ya sabes, pensases en tu propio futuro aquí.

—¿Y eso incluye atraer a un tercio del Trío Dorado? —preguntó Scorpius con una ceja levantada.

Harry sonrió y se encogió de hombros una vez más.

—Lo que más te guste, Rey Escorpión —fue su mera respuesta.

Scorpius suspiró y puso los ojos en blanco. A pesar de lo incómodo que era su tema de conversación, de alguna manera no pudo evitar sentir que estaba hablando con Albus una vez más.

Ese pensamiento lo hizo sentir mejor que volar.


—Me has estado evitando —acusó Hermione en cuanto Scorpius llegó a su patrulla nocturna.

Sin lugar a dudas, estaba segura de que la dejaría plantada esa noche, teniendo en cuenta que había hecho todo lo posible por no cruzarse con ella durante los últimos días. Por eso se sorprendió enormemente cuando Scorpius apareció para la patrulla ¡y encima había sido puntual!

—No es cierto —señaló con el ceño fruncido, pero la forma en que sus ojos se negaron a encontrarse con los de ella lo hacía muy evidente.

Hermione suspiró y sacudió la cabeza, comenzando a caminar sin decir una palabra.

De alguna manera, se hacía a la idea del motivo por el que Scorpius había estado actuando de esa manera. El recuerdo de su viaje a Hogsmeade aún estaba fresco en la mente de Hermione, siendo el más fresco de todos el repentino arrebato de tristeza del Slytherin en Madame Puddifoot.

Era comprensible que sintiese el temor de ser la razón por la que algunas personas que conocía no existiesen en el futuro. Después de todo, el mero hecho de que él fuese la razón por la que su padre no existía en este momento era suficiente prueba de sus sentimientos. Y Hermione, a pesar de lo segura que estaba de que existirían de alguna manera, no estaba completamente segura.

Sin embargo, la atracción entre ellos era innegable. Maldita sea, no se había sentido así antes. Era cierto que le había gustado Ron durante mucho tiempo, pero cuando Scorpius Malfoy entró en su vida… ¡Merlín! Los sentimientos que se estaban desarrollando habían comenzado a estallar dentro de ella igual de rápido que un incendio forestal.

»Lo siento.

Ella se detuvo, sorprendida de escuchar su voz tan repentinamente, antes de estirar el cuello para mirarlo.

—¿Por qué? —preguntó suavemente.

—Tienes razón —dijo mientras se frotaba nerviosamente la nuca—. Te he estado evitando.

A Hermione todavía le resultaba extraño ver que el Rey Escorpión estaba tan inseguro de sí mismo. "No es el mismo, Hermione", se recordó a sí misma, tal vez por enésima vez.

—Está bien —respondió ella finalmente.

Scorpius parecía confundido.

—¿Ni siquiera vas a preguntarme por qué te he estado evitando? —preguntó.

La castaña suspiró y se detuvo.

—Sé por qué lo has hecho —respondió ella—. O de alguna manera entiendo por qué. Realmente no importa, Scorpius. Está bien.

Bueno, no estaba bien, porque Hermione había admitido haber sentido un poco de dolor por sus acciones de los últimos días. Pero ella sabía que él estaba luchando con sus sentimientos, tratando de resolver sus prioridades y ella lo respetaba. Simplemente deseaba que después de todas sus reflexiones, continuase siendo parte de su vida.

Merlín, realmente le gustaba mucho, ¿verdad?

Todavía parecía preocupado y Hermione estuvo tentada de estirar su mano para suavizar las líneas de preocupación de su frente. Pero se detuvo y, en lugar de hacerlo, cerró sus manos en puños.

—Me gustas.

Los ojos de Hermione se abrieron mientras las mejillas de Scorpius se sonrojaban.

»Realmente me gustas, Hermione —repitió el rubio, su mirada fuerte e inquebrantable—. Durante la mayor parte de mis años de adolescencia supe que me gustaba Rose y solo Rose. Y luego, todo el jaleo este del viaje en el tiempo me puso en tu camino y Merlín… querido Merlín, eres... eres maravillosa y agradable y guapa y... y... estoy divagando como un idiota.

A pesar de su dulce confesión, Hermione frunció el ceño.

—Esto que estás haciendo no es ninguna proyección, ¿verdad? —dijo—. Porque estás atrapado aquí para siempre y ya no podrás volver ver a Rose, así que proyectas tus sentimientos por ella… en .

Scorpius se pasó una mano frustrada por el pelo.

—Traté de convencerme incesantemente de que la única razón por la que me hacías sentir estas cosas era porque eres exactamente igual que Rose —dijo él, estirando distraídamente la mano para coger uno de sus rizos castaños—. Pero tras haber estado aquí durante meses, tras haber pasado más tiempo contigo, finalmente he llegado a la conclusión de que Rose no se parece en nada a ti. Solo os parecéis en el aspecto, pero eres... eres diferente.

Las mejillas de Hermione se enrojecieron y se acercó más a él.

—Entonces, ¿qué vamos a hacer ahora? —preguntó.

—Sinceramente no lo sé —dijo, un poco distraído por su proximidad—. Se avecina una guerra y todavía tenemos horrocruxes que destruir. Sé que he viajado en el tiempo para salvar a mi padre y, por extensión, para ayudaros a derrotar a Voldemort lo antes posible. Esto —señaló entre los dos— no formaba parte del plan y todavía no sé qué hacer. Solo... solo quiero centrarme en derrotar a Voldemort y liberar a este mundo de sus malvadas garras.

De alguna manera, estaba decepcionada porque ya sabía a dónde iba esta conversación. Pero, de nuevo, ella era la mejor amiga del Niño Que Vivió. Mantener a Harry vivo había sido su máxima prioridad desde que la aceptó como una de sus amigas. No le haría ningún bien perder eso de vista.

Suspirando, porque sabía que Scorpius ya estaba luchando para decirle que le esperara, Hermione lentamente levantó su mano y la colocó suavemente contra su cálida mejilla. Se sobresaltó, un poco sorprendido, pero afortunadamente no se apartó.

—A mí también me gustas mucho, Scorpius —dijo ella. Hermione sonrió cuando lo sintió cálido contra su mano—. Pero tienes razón. Deberíamos concentrarnos en derrotar a Voldemort antes de que discutamos asuntos triviales como los sentimientos y todo eso.

«Esto no es trivial» susurró una voz en su mente, pero Hermione apartó con desesperación esas palabras.

—Esto no es trivial —corrigió él. Los ojos de Hermione se abrieron, sorprendidos de que él expresara exactamente lo que ella había pensado—. Solo necesitamos más tiempo para pensar, tal vez especialmente yo. Estoy realmente sorprendido de que tu sensato cerebro no haya estado protestando sobre lo ilógica que es esta situación entre nosotros.

Oh, era cierto que su sensato cerebro había protestado mucho. Ella había tratado de convencerse en incontables ocasiones de que surgirían repercusiones si insistía en estar con él. El Tiempo era una mierda y no cambiaría para nadie. Hermione sabía que el futuro sin duda cambiaría, pero no sabía hasta qué punto. Pero, contrariamente a la creencia popular, el cerebro de la Chica de Oro no siempre ganaba a su corazón. En realidad, para su consternación, esta situación entre ellos no requería mucho uso de su cerebro.

—Hablaremos de esto de nuevo, cuando la guerra y la locura asociada a ella finalmente terminen —respondió finalmente Hermione—. Lo arreglaremos todo y mientras tanto... —se sonrojó y apartó la mirada de sus ojos— …no te intereses por nadie más.

Tras esa petición reinó el silencio, y el corazón de Hermione latió con fuerza dentro de su pecho. Se maldijo en silencio por pronunciar tales palabras. Lo miró lentamente, temerosa de lo que vería en su rostro, pero para su alivio, Scorpius estaba sonriendo ampliamente.

Se inclinó hacia delante y colocó un rizo detrás de su oreja.

—Eso no va a ser un problema, Hermione.


¿Qué os ha parecido este capítulo? ¡POR FIN SE HAN DICHO QUE SE GUSTAN! ¿No os ha parecido una escena súper tierna? ¡Contádnoslo con reviews, que nos hacen muchísima ilusión!

Con cariño,

WickedlyAwesomeMe y Pabel Moonlight.