Slytherin Ties and Teddy Bears
Autor: trexie
Traducido por: Luna Oscura
Original: /s/5873697/19/Slytherin_Ties_and_Teddy_Bears
Capítulo XIX
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La siguiente mañana comenzó con un interesante espectáculo en la enfermería de los Titanes. Kingsley lanzando hechizos a Evan, quien trataba desesperadamente de proteger al bebé fénix en sus manos. Los demás reían del colorido lenguaje utilizado para describir a "ese infernal, ruidoso, malditamente irritante polluelo"… o en pocas palabras Harry como bebé fénix. Todos habían despertado con el quedo canto del fénix, lo cual inmediatamente los puso de buen humor. Bueno, a todos excepto a Kingsley, quien gruñó y comenzó a lanzar objetos hacia el sonido. Cuando Harry se negó a parar, Kingsley tomó su varita y comenzó a gritar y hechizar.
En un valiente intento de salvar al inocente ave, Evan tomó en sus manos el proteger al pájaro corriendo por todos lados para evitar los objetos voladores. Después de unos minutos, los trillizos se unieron al espectáculo conjurando objetos para que Evan se ocultara detrás de ellos. Miriam, Jake y Jonathan se quedaron de lado sólo riendo, mientras que Sam utilizó un hechizo para grabar todo y poder entretenerse después. Todos disfrutaban inmensamente de la caza matutina, hasta que Kingsley habló:
—¿Dónde está Tonks? ¡Ella me ayudaría contra Harry! —exclamó. Tan pronto como esas palabras dejaron su boca, todos se congelaron. Nadie le había informado que habían encontrado los cuerpos de Tonks y Parker, pues él había estado dormido. Sabían que tenían que informarle de Tonks y Parker, pero normalmente le dejaban ese tipo de situaciones a Harry, pero como ahora estaba atrapado en forma de fénix por unos cuantos días, se debatieron en silencio entre ellos en quién diría la dolorosa noticia. Harry se impacientó y sin gracia voló hacia el hombro de Jake y comenzó a mordisquear su oreja.
—¡Bien, maldito pájaro! Deja de morderme —gritó Jake. Una vez que Harry dejó de atacar la oreja, se dirigió a Kingsley—. Er… ayer, después de que te atacaron, la batalla duró algunas horas más. Parker estuvo increíble, luchó tan bien y derrotó a varios Mortífagos y finalmente llegó hasta Lucius. Mientras ellos luchaban, Parker tropezó y Tonks fue a ayudarlo. Le lanzaron la maldición asesina, y entonces Parker logró aniquilar a Lucius.
Kingsley observó alrededor y notó la ausencia de Parker.
—¿Dónde está Parker? —preguntó confundido. Escuchando un sonido ahogado, volteó a su derecha y vio a Samuel cubriendo su boca para no dejar salir los sollozos.
—Después de derrotar a Lucius, el resto de los Mortífagos lo atacaron. Se las arregló para evitar la mayoría de las maldiciones, pero eventualmente lo mataron antes de que la ayuda llegara. —Jake terminó de hablar y bajó la cabeza, recordando a sus amigos caídos. Sintió que un peso dejó sus hombros y levantó la mirada para ver a Harry volar irregularmente hacia Kingsley.
Kingsley estiró la mano y tomó al fénix, después se sentó y acarició al bebé fénix. Todo el mundo sabía que Tonks y Kingsley eran cercanos. Tonks era casi familia para el Auror, ella era la persona más importante para el Auror después de Harry. Los Titanes se pusieron en pie y observaron al par por unos minutos, hasta que escucharon el primer sollozo de Kingsley, Samuel fue el primero en subir a la cama y abrazarlo, los otros lo siguieron, abrazándose entre todos y dejando que su mentor expresara su dolor.
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Draco no vio a Harry, Dove o a otro Titán en toda la mañana. Finalmente, durante el almuerzo, apareció uno de ellos. Dove entró en el comedor e instantáneamente fue a hablar con el Director. Lucía agotado, pero con mucha determinación. Mientras hablaba con el Director, las puertas se abrieron y Miriam y Kingsley entraron. Draco instantáneamente notó al bebé fénix en el hombro de Miriam, y asumió que era su secreto para sanar.
Draco esperó a que los recién llegados se unieran a la conversación, y vio como Dove lucía aliviado por alguna noticia y luego comenzaba a reír. Nunca antes había visto reír al muchacho. Lo había visto sonreír, hacer muecas e incluso una pequeña risa burlona, pero esa risa llena de pura felicidad y alegría que ahora utilizaba era nueva. Para Draco significaba esperanza. Esperanza de que Harry estaba bien. Tomando coraje, se acercó al grupo.
—Miriam —dijo suavemente. Observó mientras la chica se daba la vuelta y entonces escuchó al ave trinar felizmente en su hombro.
—¡Draco! ¿Cómo estás? Siento no haber podido ayudarte o revisarte, pero fue un día muy ocupado —dijo. El fénix trinó más fuerte y mordió su oreja, cuando ella lo ignoró. Draco le dio una curiosa mirada al ave y luego regresó su atención a Miriam.
—¿Cómo está Harry? ¿Está bien? Ayer estaba tan herido y Dove no estaba seguro de que podrías salvarlo, y he estado tan preocupado —balbuceó. El fénix comenzó a agitar sus pequeñas alas y seguía trinando.
—Oh, Harry está bien. Nos las arreglamos para encontrar la solución perfecta para sus heridas. —Miriam ignoraba los altos trinidos del ave en su oído, excepto que Draco vio la mirada un poco asesina que le dirigió al ave antes de cambiarla a una más placentera. Draco vio a su alrededor y observó la divertida mirada en el rostro de Kingsley y la mirada calculadora de Dove, quien decidió interrumpir y preguntar algo.
—¿Ese fénix es tu mascota, Miriam? ¿Es por eso que eres tan buena en sanación?
Miriam comenzó a reír y levantó al pájaro de su hombro.
—Sí, es mi mascota. Hace todo lo que le digo y algunas veces lo visto con pequeños vestidos bonitos. —Sacó su varita y cuidadosamente apunto al ave. El fénix dio un asustado trinido antes de que una luz rosa lo envolviera, cuando se disipó el ave estaba envuelto en una capa blanca con un diseño flora en rosa y morado. Draco sonrió cuando el fénix soltó lo que sonaría como un indignado chillido y le daba una mirada llena de suplicia a la sanadora.
—¡Ni lo pienses! Es tu castigo por gritar en mi oído y morderme —dijo Miriam duramente.
—Bueno, Miriam, ¿crees que pueda ver a Harry? —preguntó Draco. El fénix comenzó a brincar en la mano de Miriam y a trinar más fuerte. La chica batallaba para sostener al fénix, así que se dio por vencida.
—¡Bien, maldita cosa chillona! Toma, Draco, te harás cargo de esta peste y en una semana podrás ver a Harry. —Con eso dicho, le dio al fénix y se alejó, murmurando cosas.
Draco le lanzó una mirada inquisitiva a Kingsley, pero el Auror simplemente se rio y le deseó buena suerte antes de marcharse. Antes de que Kingsley pudiera alcanzar a Miriam en las puertas, éstas se abrieron y dejaron pasar a los Potter. Ver a los padres de Harry hizo que Draco automáticamente apretara el agarre que tenía sobre el fénix. Bajó la mirada hacia el pájaro cuando lo escuchó trinar felizmente, y vio al ave acariciar su brazo.
—¿Dónde está nuestro hijo? —exigió James una vez que entró en el comedor.
—¡Mamá! ¡Papá! —Los padres Potter se dieron la vuelta para ver a su hijo mayor correr hacia ellos y abrazarlos.
—Will, cariño, ¿sabes dónde está Harry? —preguntó suavemente Lily a su hijo.
—¿Harry? ¿Por qué lo quieren? Él hizo que el Señor Oscuro y los Mortífagos llegaran aquí, nos encerró a todos en nuestras habitaciones, nos puso en peligro a todos, casi mató a todos en el castillo y, ¿todavía quieren verlo? Espero que vengas a arrestarlo, papá, porque no se merece ser un Potter, ni si quiera pudo completar la misión para la que fue entrenado. ¡Perdió! ¡Es un marica! ¡No merece ser parte de nuestra familia! —Draco estaba en shock, al igual que todos en el comedor, con el discurso de Will.
—No te preocupes, mamá, yo traeré el honor de vuelta a nuestra familia, después de todo Harry es una desgracia. —Draco no sabía si los fénix podían enojarse, pero si el pequeño y siseante trinido que provenía del pequeño en sus brazos era una indicación, entonces sí, se podían enojar.
—Will, cariño, ¿de qué hablas? Harry no es una vergüenza —comenzó Lily.
—¡Sí, mamá, sí lo es! —interrumpió en voz alta a sus padres. El Gran Comedor sólo observaba la escena en silencio, completamente cautivados— ¡Nos encerró en el castillo y después trajo Mortífagos y criaturas oscuras aquí y nos atacó! ¡Todo es culpa de Harry!
—No sabes de qué hablas, pequeño león. —Habló una sedosa voz desde la puerta. Todos se voltearon a ver a Adrián recargado en el marco de la puerta. Draco hizo una mueca al vampiro y observó a Adrián entrar en el comedor—. Desde mi punto de vista y donde yo luchaba, algunas de las criaturas oscuras luchaban para protegerlos. Sin mencionar el duelo en el que Harry mató a Voldemort, antes de sucumbir a las heridas y desmayarse. Harry los salvó a todos con su planeación y contactos, y tú te paras ahí y haces menos su trabajo. —Draco contuvo un jadeo al ver la expresión del vampiro al hablarle a Will.
—¿Dónde está Harry? —Dumbledore decidió unirse a la conversación.
Draco observó a ambos, Kingsley y Miriam, mirarlo a él antes de contestar: —Está en una misión. Salió temprano esta mañana y no regresará por un tiempo. —anunció Kingsley en su tono de Auror profesional.
—Cuando regrese, podrían decirle que el Líder de los Vampiros quiere hablar con él. De igual forma, el Consejo de Veelas está ansioso de hablar con él para establecer una postura. —Adrián se dio la vuelta y comenzó a caminar fuera del comedor, pero se detuvo y se volvió para dirigirse a Will nuevamente—. Si piensas hablar mal de Harry nuevamente, recuerda que los Vampiros tienen leyes diferentes a las de ustedes los humanos. —Lanzó una sonrisa de superioridad a Draco, mejor dicho hacia el bebé fénix en sus brazos, antes de salir del comedor.
Tan pronto como el vampiro se marchó, los Potter sacaron a su hijo del comedor para "hablar" con él, y todos los demás se quedaron ahí. Draco tomó un cariño inmediato hacia el fénix y estaba contento de pasar toda la tarde y noche jugando con el pájaro. No pudo quitarle la capa, pero fue capaz de cambiarla por un diseño blanco y gris de estampado de cachemir.
La siguiente mañana en el desayuno, fue tacleado por un gran perro negro que inmediatamente comenzó a lamer al pájaro, que estaba un poco más grande que el día anterior. Draco se había sorprendido al despertar con el ave al lado de su almohada, todavía pequeño pero con un poco de plumaje. Después de guiar al perro fuera del comedor, se sorprendió más al comprender que era Sirius Black. Black y el pájaro parecían compartir una broma interna, pensó Draco, cuando le preguntó a Black por qué insistía en jugar con el fénix.
El resto de la semana lo pasó jugando con el fénix, quien seguía creciendo, estudiando y evitando al raro Auror Black. El segundo día de la semana, Miriam pasó por su cuarto y se llevó al fénix para presenciar el funeral de Tonks y Parker. Le dijo que los civiles no tenían permiso de asistir al funeral, pero que el fénix era importante y tenía que estar ahí. Draco sólo suspiró y le entregó el ave, pensando que quizás era un familiar o algo para ellos. Más tarde esa noche, mientras estudiaba sintió al ave posarse y arrebujarse contra su cuello, lo que le recordó muchísimo a Harry. Extrañaba a su chico de cabello oscuro.
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Durante esa semana, un grupo de vampiros atrapó a Will tratando de esparcir rumores sobre Harry, los vampiros lo sacaron del Gran Comedor durante la cena. Sus padres también fueron escoltados fuera del comedor y sólo tuvieron noticias de ellos cuando Sirius Black entró al comedor durante el desayuno del día siguiente, sólo para informarle al Director que Will necesitaría ausentarse de la escuela hasta Navidad.
Finalmente, Miriam visitó a Draco y le dijo que Harry sería capaz de regresar al día siguiente por la mañana. A Draco le resultó extraño que se dirigiera más al fénix que a él, pero pensó que probablemente estaba distraída. Esa noche, lo último que recordaba antes de acostarse en su cama y quedarse dormido era al fénix sentado en la cabecera de su cama. En algún momento de la noche o muy temprano en la mañana sintió cómo dos brazos se enroscaron a su alrededor, sólo pudo suspirar antes de susurrar el nombre de Harry y volver a dormir.
En la mañana despertó sintiéndose cálido y contento. Recordó cómo soñó con unos brazos la noche anterior y sacudió la cabeza para disipar su memoria. Trató de darse la vuelta pero no podía moverse y se confundió. Abrió lentamente los ojos y vio una cabeza de pelo negro desordenado junto con un cuerpo casi encima suyo. Tomando un momento para pensar, finalmente llegó a la conclusión de que era Harry. Su Harry. Harry estaba dormido encima de él. Los brazos que sintió en sus sueños eran de Harry, quien de alguna forma había logrado colarse a su cama durante su sueño.
Draco retiró lentamente su mano derecha y logró pasarla por sobre el cabello enredado de Harry, siguiendo su camino hacia la segunda almohada. Agarró con cuidado una de las esquinas de la almohada y levantándose con cuidado golpeó con mucha fuerza la cabeza de su acompañante. Al escuchar el grito del otro chico, Draco volvió a reunir fuerza y tiró al otro fuera de la cama; asomándose por la orilla de la cama, se topó con dos ojos verdes que le regresaban la mirada llenos de confusión.
—¿Qué fue eso? —preguntó Harry con voz cansada.
—Me abandonaste para irte a luchar, me gritaste, casi mueres y después de largas a una misión durante una semana, ¿y crees que simplemente puedes regresar y meterte a mi cama sin una disculpa o explicación? No lo creo, Potter. Si piensas que puedes tocarme de nuevo, mejor comienza a hablar, o simplemente puedes regresar con tu amante aquel asqueroso chupasangre. —Draco miró al otro chico.
—Draco… yo… —Harry tomó una gran bocanada de aire antes de continuar—. Te debo una gran explicación. —Terminó diciendo.
Draco observó cómo Harry se puso de piel y se acercó a la cama. El otro chico sólo tomó la sabana y regreso a sentarse en el suelo, junto a la cama.
—No pasa nada entre Adrián y yo. Cuando me entrenaron me dijeron que si no podía vencer a un vampiro atacara su debilidad. Los vampiros son criaturas muy sexuales, y se distraen con facilidad con cosas sensuales. Cuando supe que iba a perder, comencé a utilizar eso a mi favor. Nunca se me ocurrió que no te gustaría, no sé cómo piensa la gente normal, sólo los soldados. Quería hablar contigo, pero luego me llamaron para la batalla y perdí contra Voldemort, pero se largó antes de matarme. —Harry pareció encogerse un poco cuando admitió haber perdido. Draco observaba al chico encogerse y ocultar su rostro.
—Cuando te vi fuera del Gran comedor, todavía estaba enojado por haber perdido, y estresado porque alguien me había traicionado. Alguien que había entrenado y crecido conmigo, alguien en quien confiaba había vendido información mía al enemigo. Creo que el verte y saber que tú también me habías dejado hizo que dirigiera mi furia hacia ti. Te pido disculpas por eso, pero esa es la única manera en la que puedo justificar mis acciones. —Draco esperó, pues parecía que Harry necesitaba algunos momentos antes de seguir hablando.
—Nunca me fui a otra misión. Estuve aquí en Hogwarts casi toda la semana. —Harry finalmente volteó a ver a Draco, el remordimiento marcado en todo su rostro—. De hecho, estaba contigo.
—¡¿Qué?! ¿Me estuviste espiando toda la semana, Potter? —preguntó Draco, si acaso un poco enojado con el chico.
—No, creo que debería comenzar por decirte que tengo más de una forma de animago. Una de ellas es un fénix. —Al ver la comprensión en el rostro del rubio, siguió hablando—. Después de la explosión en el campo de batalla, quedé muy herido según me dijo Miriam. Estaba muriendo y no había ninguna mejora. Hace cinco años me pasó lo mismo, y fueron Parker y Samuel quienes me salvaron. Estaba muriendo y Parker dijo que debía morir con valentía y me dijeron que cambiara a mi forma fénix, ya que sería más memorable de esa forma. Samuel vio que estaba demasiado débil para cambiar, así que me lanzó un hechizo que me obligó a cambiar. Una vez que cambié de forma, el veneno se afianzó en mi sistema, pero en lugar de morir estallé en llamas y renací. Decir que todo el mundo se sorprendió sería un eufemismo. —Harry comentó, riendo suavemente durante la historia. Draco no pudo evitar una pequeña sonrisa en su rostro, mientras observaba al otro chico revivir ese recuerdo en particular.
—De cualquier manera, a pesar de renacer tardo cinco días en desarrollarme lo suficiente en forma de fénix para poder cambiar de nuevo correctamente. Así que la semana pasada, cuando estaba a un paso de morir, Miriam me cambió nuevamente, obligándome a estallar en llamas y renacer. No quería engañarte, traté de que Miriam te dijera que era yo, pero ella estaba molesta y sólo me dejó a tu cuidado. —Harry terminó de hablar y se quedó con la mirada perdida, mientras Draco procesaba todo lo que le había dicho.
—¿Entonces te puedes transformar en un fénix? —pregunto Draco con vacilación.
—Sí, es una de mis formas de animago —respondió Harry.
—Y... ¿Puedes cambiar cada vez que quieras? Estaba pensando que iba a extrañar mucho a ese fénix cuando Miriam decidiera llevárselo. Pero ahora… sabiendo que es mi novio, creo que podré jugar con él cuando quiera. —Draco observó al chico sentado a su lado sobre la cama, esperando.
—¿Novio? —Harry levantó la cabeza, se veía tan perdido y confundido que Draco simplemente no pudo evitar sonreírle tiernamente.
—Pues… los Malfoys sólo se merecen lo mejor y aún no he conocido a alguien más que pueda transformarse en fénix o que haya matado a un Señor Oscuro, así que creo que me quedaré contigo. —Trató de sonar altivo pero la gran sonrisa que tenía no lo dejaba.
—¿Todavía me quieres? —Harry seguía confundido.
—¡Sí, pequeño idiota, todavía te quiero! Sólo recuerda que me perteneces, así que nada de andar besando a otras personas u otras cosas. Esos labios son exclusivamente míos —dijo con un tono excesivamente posesivo.
Harry se quedó quieto un momento, procesando lo que le acababa de decir el rubio. Cuando por fin comprendió, se abalanzó sobre el chico más grande. Draco cayó al suelo con un sonriente Harry sentado en su estómago. Sonriendo al chico más pequeño, se inclinó un poco y jaló al otro chico hacia abajo dándole un posesivo beso.
Tenía a Harry de regreso y se reusaba a perderlo de nuevo. Draco sólo pudo gemir cuando Harry por fin se sometió a él, invirtió sus posiciones para quedar sobre Harry y volvió a unir sus labios. Draco sintió que Harry se movía debajo suyo, hasta que sintió que las piernas de Harry rodeaban su cuerpo. Sonrió dentro del beso, incrementando su intensidad y dando pequeños besos por la barbilla y cuello de Harry, hasta sentir que las manos de Harry se movían por su espalda encajando sus uñas. Finalmente llegó a la base del cuello del moreno, movió la prenda y gruñó antes de susurrar ¨mío¨ mordiendo el cuello y ganándose un profundo gemido del otro chico.
Draco caía rápidamente en una bruma de placer con los sonidos que escuchaba, Harry era muy sensible y vocal. Sus manos viajaron sobre el torso de Harry mientras sus labios regresaban a la boca del moreno, mordiendo su labio inferior para después soltarlo y meter su lengua dentro de la otra boca; al mismo tiempo jugaba con los pezones de Harry, quien solo podía gemir y arquearse para que él otro chico siguiera con ese tratamiento. Harry comenzó a mover sus caderas gimiendo. Draco sentía como las olas de placer corrían por su cuerpo cada vez que escuchaba esos dulces gemidos.
Draco comenzó a mover sus caderas junto a las de Harry, alejándose un poco para deshacerse de las prendas que rodeaban el cuello de Harry. Pausando un poco para encargarse de la ofensiva prenda que se interponía en su camino, finamente recordó lo que era y se sentó mientras se reía, alejándose de un muy confundido Harry.
—¿Por qué te detuviste, Draco? —preguntó Harry. Draco necesitó un par de minutos para calmarse antes de contestar. Harry lucía completamente comestible frente a Draco, quien se estiró un poco y tomó la ofensiva prenda.
—No puedo quitarte la maldita capa de Miriam.
N/T:
Perdón por la demora, me falta solamente el último capítulo. Espero terminarlo en estos días. Justo termine este y comenzaré con el otro, no prometo nada porque es casi media noche en mi ciudad.
Espero que todos los que lean esto se encuentren muy bien y que por favor no salgan a la calle. Es momento de cuidarnos.
En cuanto a mi retardo por actualizar, sólo puedo decir... La vida.
Saludos.
Luna Oscura
