Disclaimer: Naruto no me pertenece ya que es del gran mangaka Masashi Kishimoto, yo solo tomo prestado a sus personajes para que hagan mis perversiones.


Capítulo 24.
Itachi y Naruto.

Naruto POV

Sasuke se ha ido dejándome solo en su apartamento dejándome una llave de repuesto, lo cual agradezco en silencio por el voto de confianza.

Mi celular empieza a sonar y veo que son las 8.47 de la mañana, no sé porqué, pero es la primera vez que me siento echo polvo después de un viaje, aunque para ser sincero me siento más inquieto que de costumbre.

Le envío un mensaje a Bee y me indica que estará en 25 minutos afuera del apartamento de Sasuke, así que aprovecho el tiempo para hablar con Shikamaru y Konohamaru, quienes me dicen que tenemos problemas con la aprobación de los planes del megaproyecto, así que a pesar de mi ropa casual decido prescindir de ir al pent-house y dirigirme directamente a la oficina.

Intento controlar a Sasuke, pero no logro hacerlo. Esta sensación de ansiedad sigue creciendo.


Sasuke POV

—Por lo menos debo de admitirlo, en esta ocasión te enrollaste con un buen partido, y creo que sacaremos buenas ganancias de eso.

—No sacaré provecho de mi relación con Naruto.

—Bueno, por lo menos lo admites.

—No tengo por qué ocultártelo, no soy un crío de 13 años, tampoco alguien que recién sale del closet, sabes a la perfección mi orientación desde hace tiempo.

—Por supuesto, lo dejaste muy claro cuando trajiste a tu amante como socio y luego de enrollaste con un cliente, no con una clienta.

—¿Qué es todo esto Itachi?

—Mi decepción.

—¡¿Tú decepción?! ¿No estabas allí, hace 2 horas atrás, cuando les presenté a papá y a ti los 5 negocios que traigo para la empresa? De los cuales uno es seguro que también utilice el servicio de la financiera, por lo que vi papá estaba feliz.

—Dos negocios son los únicos posible.

—Tres, hace un rato acabo de hablar con ellos y me dijeron que mi propuesta les había agradado. Viajarán en 3 días y pasarán un rato por la ciudad, así que vendrán aquí para modificar los términos del contrato.

—¿Te piensas acostar con ellos también?

—¡¿Qué rayos te pasa?!

Después del grito, mi garganta queda adolorida. Son pasadas las 11 de la mañana, a pesar de todo el cansancio acumulado por el viaje y después de la visita de mi hermano a las 6 de la mañana, solo dos horas después de haberme quedado dormido con Naruto, decidí que no era prudente quedarme en el apartamento, así que me duché y salí con la idea de poder hablar sinceramente con mi hermano.

Tendríamos reunión con mi padre a las 9, así que una hora me alcanzaría para hablar con él.

Itachi no es ningún tonto, así que empecé confirmándolo que sí estamos llevando una relación con Naruto, después de la reunión me citó en su despacho y después de media hora de sermón todavía sigo discutiendo con él.

—Quiero que termines tu seudo relación con Naruto.

—¿Ah sí? ¿Y que más quieres? Si quieres también puedo cambiar mi nombre, mudarme a otro lado y empezar de cero, o mejor aún, también puedo ponerme hilos en los brazos y piernas y puedes controlarme a tu antojo —gesticulo imitando a un títere—, ¿qué te parece eso?

—Que podría ser mejor, de esa manera podríamos evitar un desastre.

—¿Un desastre?

—Una relación pública con Naruto sería un desastre.

—¿Por qué? ¿Porque eso involucraría el buen nombre de los Uchiha?

—Porque Naruto no es un buen partido, si sigues con él, todo el negocio se vendrá abajo, si terminas, porque será un hecho que lo hagas todo se volverá incómodo y podría llevar a un desastre, no solo de tu vida sino de la empresa.

—Creo que exageras, además no estamos pensando en terminar, recién vamos comenzando.

—Naruto no es buen partido —puntualiza.

La forma en que lo dice hace que mi cabeza estalle con recuerdos de una noche que realmente quisiera olvidar, de aquella que me botó de su pent-house. Arrugo el entrecejo intentando descifrar algo detrás de esas palabras, algo que me causa repulsión.

—¿Estás... dolido porque me escogió a mi... y no a ti?

—¡No seas ridículo! —Itachi a estado sentado todo este tiempo en su sillón detrás de su escritorio, pero al pronunciar aquellas palabras se levanta de su asiento mal humorado recorriendo su oficina.

—¿En realidad crees que estoy siendo ridículo?

—Tus actitudes son las que te delatan.

Mi hermano mayor se acerca amenazante frente a mí colocándose en posición retadora, su celular que está encima de su escritorio empieza a sonar así que lo toma sin dejarme de ver, no sin antes verificar en la pantalla el número a lo cual sonríe.

—Gusto de saludarte —responde de manera coqueta—. No te preocupes, nada importante. Dime, ¿qué puedo hacer por ti?

Se aleja un poco de mí para que yo no pueda escuchar nada, pero sus ojos no se apartan de mí.

—Solo dime cuándo y a qué horas y reuniré a la pandilla.

¡¿Está haciendo una reunión con sus amigotes en plena luz de día cuando me está hablando sobre responsabilidades?!

—Como quieras. ¿Esta noche? —asiente—. Esta noche será. Nos vemos al rato... Naruto.

El corazón me vibra como loco cuando escucho el nombre del rubio de los labios de mi hermano.

—¿Te verás con él esta noche?

—Así es —se acerca a una mesa en donde hay una jarra de agua y se sirve en un vaso para luego ingerirla con premura—. Tenemos que hablar.

—No le dirás nada sobre mí —lo amenazo.

—No lo sé —responde divertido encogiéndose de hombros.

—No te lo estoy preguntando Itachi, te lo estoy advirtiendo.

—¿Tú, me lo adviertes, a mí?

—No creo que haya otra persona a nuestro alrededor —mi hermano sonríe dirigiéndose a la puerta.

—Cuando esté dispuesto a compartir contigo lo sucedido con Orochimaru y con Gaara, entonces podrás tener opinión de todo esto.

—Sé lo que sucedió con Orochimaru y sé que Gaara fue su ex.

—¡Oh hermanito! —me sonríe burlonamente tocándome la mejilla derecha como si estuviese compadeciéndose de mí a lo cual retiro mi rostro enfadado por el gesto—. Estoy hablando de lo que realmente ha sucedido durante estos últimos meses antes de que aparecieras en su vida, estoy hablando de las apuestas, de los engaños y de las depravaciones, y sobre todo —me dice acercándoseme a mi oído—... de las obsesiones.

Su última palabra la pronuncia de tal manera que solamente lo puedo relacionar con el Obsession.

—¿De qué estás hablando? —Itachi abre la puerta para indicarme que es momento de que deje su oficina y simplemente me sonríe sarcásticamente.

—Si él llega a ser sincero contigo y tú logras perdonarle todas las mentiras, entonces sabrás de lo que estoy hablando.

No sé si mi corazón ha estallado por su bombeo incesante y vertiginoso quedándose en completo silencio haciendo que adentro de mi cabeza todo parezca como si un volcán hubiese hecho erupción y ahora solo quedara la desolación tras el incidente, pero ante aquel comentario lo único que puedo hacer es quedarme en silencio y salir de su oficina.

Al llegar a la mía me doy cuenta de que tengo 4 llamadas perdidas de él y una de un número desconocido, y las borro.

Naruto se intenta comunicar conmigo, pero por alguna extraña razón no puedo tomar sus llamadas. Al final le envío un mensaje diciéndole que estoy en reunión y solamente me responde con un escueto OK.

¿Qué le ha pasado a la burbuja? ¿Explotó cuando entramos en contacto con aire nipón?


Itachi ha desaparecido por completo después de las 3 de la tarde, le ha dado la orden a su asistente que nadie lo puede controlar a no ser que sea de vida o muerte, y aun así deberá de estar seguro de que realmente la ocasión lo amerite.

Papá me ha felicitado por el buen desempeño que he tenido con International Bussines, ya que incluso he conseguido que uno de los otros prospectos nos regale una cita para seguir hablando de su proyecto, no me he mostrado visiblemente complacido por su felicitación, pero sí me he sentido muy satisfecho, y a pesar de lo bien que va todo, hay una cierta sensación en mi estómago que no me deja estar tranquilo.

—Hola Sasuke —justo antes de entrar nuevamente a mi oficina la voz melosa de un chico me hace voltear.

—¿Deidara?

—¿Tienes tiempo de hablar conmigo? —veo el reloj, son las 4.35, tengo que preparar unos documentos, responder unos correos y verificar la propuesta que ha hecho Suigetsu para una nueva reunión que tendremos el jueves.

—Lo siento, pero no —respondo secamente.

—Sí, lo sé... Itachi me ha dicho que has estado trabajando arduamente —¿mi hermano habla siempre con él sobre mí? Me doy la media vuelta para entrar a mi oficina, pero él me toma la mano deteniendo mi andar—. Oye, realmente... me gustaría hablar contigo.

—Deidara...

—Es algo muy personal —asegura seriamente sin soltarme el brazo.

—Nunca hemos sido tan amigos.

—Nunca es tarde para empezar.

—Está bien —cedo y él me suelta. Abro la puerta de la oficina invitándolo a pasar.

—No, preferiría mejor ir a otro tipo de lugar. El bar del hotel que queda aquí cerca es muy bueno.

—¿A un bar? ¿Un lunes?

—Lo que tengo que hablar contigo... nadie más lo puede escuchar —dice lo último en voz muy baja—. Ya sabes, ¿no? Es de esas cosas que son muy personales y si alguien lo escucha, la reputación de otra persona podría estar en juego por algún tipo de chisme, ya sea bien o mal intencionado.

Suelto el aire desesperado, no sé realmente si quiere hablar de su relación con mi hermano o si Itachi le ha comentado algo de Naruto, en cualquier caso su punto es bastante valedero.

—Como quieras —aseguro con desgano—. Llegaré en un par de minutos.

—Mejor te espero abajo, el hotel está tan cerca que bien podríamos ir caminando.

¿Cómo Itachi y Deidara pueden ser pareja? ¿Acaso el mundo está loco? Son personas tan diferentes que no sé en qué pudieran ser remotamente compatibles, claro, tal vez de la misma manera en que Naruto y yo lo somos.

Entro a mi oficina tirando sobre el escritorio los documentos que llevo en la mano. Le digo a Karin que estaré fuera y en el ascensor le envío un mensaje a Suigetsu asegurándole que mañana le enviaré las correcciones a su propuesta, por suerte en esta ocasión él está tan ocupado que no se molesta.

Justo en la entrada del edificio, Deidara me está esperando. Caminamos en un silencio incómodo, ¿tendría que decirle algo? Nunca he sido muy bueno para sacar plática y solo lo he visto un par de veces ya que a veces finge ser consultor financiero de la empresa, aunque solo para cuentas de mi hermano. Además, no me puedo sacar de la mente la interacción de él y sus amigos con mi hermano en la casa de Naruto y eso me hace más incómodo el trayecto.

El hotel es uno pequeño solo de negocios, es uno de esos de solo 10 pisos que lo utilizan prácticamente empresarios que están de viaje por negocios. Un mesero lo saluda con familiaridad indicándole que su mesa de siempre está disponible, una que queda a un lado del bar bastante escondida porque está al otro extremo de la puerta.

Pide, sin preguntar, 2 whiskys en las rocas y casi se lo sirven de inmediato.

El sabor que quema mi sentido es uno bastante familiar que me trae recuerdos de una época que pareciera muy lejana, pero que lo cierto no lo es.

—¿Yamazaki? —pregunto después de degustar. El rubio abre los ojos sorprendido.

—¿Lo conoces?

—Me es familiar.

—Sí, es el preferido de Naruto.

Que él pronuncie su nombre de manera tan casual me hace sentir una punzada de celos, ¿por qué Itachi y Deidara, y todos sus amigos tuvieron que conocerlo antes? Él me ha dicho que no ha tenido nada que ver con ellos, pero eso no ayuda a que mi cerebro crea lo contrario. Tomo otro trago y el vaso queda vacío.

—Por un momento creí que me preguntarías cómo conozco a Naruto.

—También por un momento creí que me trajiste a este lugar para decirme que eres el novio de mi hermano.

—¡Vaya! Eres tan directo.

—No me gusta perder el tiempo, especialmente cuando éste es bastante escaso para mí. Así que dime Deidara, ¿a qué me has traído?

—¿A qué te he traído? —repite despacio y juguetonamente llevándose un dedo a la comisura de la boca viendo al techo—. No lo sé... a hablar un poco de ti, de mí, de tu hermano o... de Naruto.

Cuando menciona el nombre de mi rubio se vuelve serio mirándome sin rodeos.

—El hecho de que tengas algún trato escondido con mi hermano, no significa que tú y yo seamos amigos, creo que a lo mucho podríamos decir que somos remotamente conocidos y, no hablo de temas tan personales con "conocidos".

Saco un billete y lo tiro a la mesa, él lo recoge y me lo da.

—No te preocupes, Itachi y yo tenemos cuenta abierta —le hace una seña al mesero y este nos trae otros dos vasos.

—No dije que quería otro.

—Si quieres otro tipo de licor puedes pedirlo.

—Deidara, ¿qué rayos quieres?

—Platicar.

—No voy a platicar contigo sobre mi relación con Naruto —reclamo dispuesto a irme.

—Naruto no ha olvidado su pasado con Orochimaru.

Otra vez el mismo tema, ese por el cual terminamos la primera vez, pero no puedo negar que llama mi atención, así que regreso a la mesa, me siento y tomo otro trago.

—Lo sé, él mismo me lo confesó.

—Incluso hasta el día de hoy le anda siguiendo la pista —eso me eriza la piel—. ¿Sabías que su último viaje fue por seguir esa pista?

—¿Su último viaje? ¿El que hizo a Italia?

—Más específicamente a Florencia. Naruto no tiene tantos negocios en esa ciudad, tiene muchos más en Roma, pero la pista que tenía sobre ese tipo lo guiaba hasta allí.

Eso no me lo dijo.

—¡Oh! Veo que no lo sabías.

—No tenemos porqué contarnos todo. Recién estamos empezando a salir —¿qué? ¿acabo de confesarle que estoy saliendo con Naruto? ¡Basta Sasuke! Deberías de dejar de tomar.

—Sí —dice retóricamente para beber de su trago y pedir otros dos más—, bueno, la confianza desde un principio son los buenos cimientos de una relación.

—¿Así como la tuya con mi hermano?

—Itachi y yo nos conocemos desde la U, y no nos guardamos secretos, incluso sé los días que tiene relaciones con Konan, en las posiciones que a ella le gusta, los sonidos que ella hace y...

—Sinceramente eso es algo que no tengo porqué saberlo yo —aseguro disgustado dejando caer mi vaso en señal de desagrado.

—A lo que me refiero, es que si no sabes lo que el otro hace, ¿cómo podrías confiar en él? —eso es un buen punto.

—Naruto me comenta todo a su debido tiempo.

—No lo dudo... así como algún encuentro con su ex más reciente, con quien estuvo saliendo mucho tiempo, o que tiene en sus hoteles a algunos de sus ex trabajando también.

—La misma palabra lo dice: EX, algo pasado; si me molestara porque trabaje con alguno de ellos o que tenga contacto con ellos, entonces creo que tendría que aceptar que Suigetsu y yo deberíamos de disolver nuestra sociedad y trabajar cada uno por su lado.

—Entonces era cierto, te estuviste acostando con tu socio.

—Como si eso te sorprendiera —aseguro molesto—, estoy seguro de que debe de ser de los tópicos preferidos de mi hermano.

—Itachi tiene varios tópicos preferidos, pero hablar de tus amores pasados ciertamente no es uno de ellos.

—¿Itachi... o tú... han sido... EX de Naruto?

—Me encanta tu personalidad Sasuke —sus ojos le brillan y si no fuera el revolcón de mi hermano diría que está coqueteándome.

—¿Sí o no?

—No.

—¿Por gusto de Naruto o por gusto de ustedes?

—Por gusto de todos. Solamente tenemos esa química especial de amigos.

—¡Vaya química más mierda! Uno no coquetea con sus amigos.

—¿Me has visto coquetear con Naruto?

—No directamente, pero casi puedo imaginármelo.

El vaso que está frente a mí otra vez aparece lleno, ¿cuántas veces me lo han rellenado? Maldita sea, creo que el alcohol y yo no nos llevamos muy bien y no lo sabía hasta hace un par de minutos.

—¿Por qué eres la puta de mi hermano Deidara?

Mi pregunta le hace cambiar el semblante, toma su celular, escribe algo y luego lo deja.

—¡Oye! No me ignores.

—Solo estaba enviándole un mensaje a tu hermano.

—¿Qué? ¿La verdad ofende y me acusas? —pregunto burlonamente dejando caer mi espalda agarrando mi vaso para parecer más interesante.

—No.

—¡Ash! Que cansado eres, nunca das una respuesta directa —me ofusco.

—No soy la puta de tu hermano.

—Bueno, la amante entonces, que para el caso es igual; claro a las amantes nunca les gusta que las traten como putas, pero al final eso son: mientras que sus dizque novios están con su dama oficial a ustedes las tienen escondidas, obsequiándoles lo que quieran, es decir pagando sus servicios y manteniéndolas escondidas.

—Dijiste escondidas dos veces.

—¡Eso es porque siempre las tienen escondidas! —me burlo y ahora es él quien se ofusca agarrándome del cuello de mi camisa—. ¡Vaya! La verdad sí duele.

Deidara me suelta y se vuelve a sentar completamente ofendido.

—Intentas engatusarme hablándome de los EX de Naruto.

—Y las EX.

—Y las EX también, pero él ya me lo ha dicho previamente, no con lista de nombre, apellidos y números de identificación, porque realmente no me interesa, sé que es bi, y que él mismo no se define como algo, sé que le gustan las orgías, los juegos y allí no hay sexo, ni nombres; claro que sé a donde me estaba metiendo Dei-chan —me burlo con aquel diminutivo que escuché en el apartamento de Naruto—, pero tú eres quien te enojas cuando te dicen la verdad, ¡vaya! Que doble moral.

—Eres bastante molesto cuando te embriagas, Sasuke-kun.

—Quizás menos molesto que tú y tu falsa amistad.

Me levanto otra vez y siento que el mundo va muy deprisa, ¡rayos! ¿será que Flash acaba de pasar? Porque podría jurar que hasta he podido sentir el viento que él deja tras correr muy rápido.

—Si te vas así luego recibirás una reprimenda de tu hermano.

—Le reprimenda la recibirás tú en primer lugar, maldito rubio lamebolas.

—Te recuerdo que también tú lo eres.

—¡Y a mucha honra, maldita sea! —le grito sintiéndome caliente y no sé si es por el alcohol, por lo que este idiota me hace enfurecer o porque en esa aseveración me he acordado de Naruto.

Hace un quejido y se levanta no sin antes amenazarme de que no me mueva, ¿qué no me mueva? Mírame idiota, pienso moviendo mis caderas sobre la silla, mírame como me muevo.

La verdad mi pataleta no ha dado resultado porque no me ha visto, así que salgo detrás de él para confrontarlo.

—¿Ya estás terminando? —está hablando por teléfono—. Tu hermano es un odioso cuando bebe Itachi, ya corta eso por favor, sé que Naruto no tiene a nadie más que a ti.

¿No tiene a nadie más que... a él? ¿con quién habla? ¿escuché el nombre... mi hermano? ¿y a qué se refiere con que no tiene a nadie más que a mi hermano?

Salgo del bar y cojo un taxi, ¿a dónde debería de ir? Son las 5.15 de la tarde, el chófer espera mi respuesta, lo más lógico sería al apartamento lujoso de ese rubio traidor, pero son pasadas las 5, ¿su hotel? ¿estarán en aquella habitación en donde me dejó la primera vez? Creo recordar el piso y el número si hago un extra-esfuerzo, pero me huelo y el alcohol me recorre por todo el cuerpo, así que al final y ante la desesperación del chófer que está a punto de sacarme del auto, me decido por mi apartamento.

¡Ja! Qué risa me da que no puedo entrar al puto edificio por la entrada peatonal, así que le digo que me deje en el estacionamiento, ya que solo tengo mi tarjeta para entrar por allí. Tomo el ascensor y veo que los números se intercambian y sigo el botón con mi dedo, creo que he apretado otros que no son, ¿cuántos whiskys habré tomado?

Solamente puedo distinguir mi piso porque justo en la puerta está esa masa musculosa de carne custodiándola.

—¡¿Bee?! —pregunto y siento que me tambaleo porque él me agarra de un hombro.

—¡Sasuke, ¿qué haces aquí?
A las 6 salías, según lo que comprendí.

—Naruto tiene razón, solo hablas en rimas.

—Es un técnica especial
que al final encontrarás celestial.

—Oye Bee... más bien... ¿qué haces tú aquí?

—Solo estoy cuidando la puerta
para que ésta nunca esté abierta.

—¿Puedo entrar... a mi propio apartamento? —¿por qué siento que mi voz está algo aguada?

—No creo poderte detener
puesto que el lugar es tuyo,
pero si tú quieres acceder
creo que te darás cuenta de que yo te obstruyo.

—¡Vamos Bee! —le doy un pequeño golpe en su pecho que más bien pareciera un muro—. Déjame...

Cuando intento pasar la montaña de carne escucho la voz de mi hermano, ¿qué está haciendo en mi casa? De pronto caigo en cuenta, Bee está aquí, escucho la voz de Itachi al fondo y esa llamada extraña de Deidara con Itachi.

—Bee... —digo seriamente— déjame pasar.

—Lo siento Sasuke, pero... —antes de que termine de decir alguna frase odiosa me caigo al suelo y él se agacha para ayudarme, pero me le zafo y llego hasta el panel para pasar mi tarjeta y poder entrar.

Mi corazón se detiene y siento como si mi alma se separara de mi cuerpo, Itachi y Naruto están tan cerca como si estuviesen a punto de darse de un beso.