Era un soleado día, los pájaros cantaban, las nubes se levantaban y Minoru Mineta estaba en frente de las oficinas. Se había tomado la libertad de fingir estar enfermo para faltar a clase y poder empezar a presentar su maravillosa creación. Los profesores le pidieron un justificante de la médica, pensado que así podrían localizar la estafa, pero no contaban con su gran capacidad de fingir una enfermedad del pequeño héroe. Ya no había nada que echara para atrás su gran novela, las faltas de ortografía estaban corregidas por google y todos los hilos cerrados de una forma ambigua para la secuela. Ya se imaginaba las admiradoras que iba a tener detrás de él en cuanto vieran su maravilla de historia de amor. Solo esperaba que las chicas se portaran bien en su ausencia y no ocurriera nada mejor de lo que su imaginación había trabajado. Su dios todopoderoso, el escritor de best seller, lo esperaba en la entrada con un agente bien trajeado. Intentó aparentar tranquilidad mientras cruzaba el umbral y le hacían entrar en la refinada cafetería para publicar su novela, pero en verdad deseaba gritar como una fan que iba a tirar un sujetador a su héroe guitarrista.

Se sentaron en una de las mesas y le sirvieron un refresco en lo que el señor empezaba a leer su manuscrito. No sabía a cuantos le había invitado su dios mientras le daba conversación, para evitar que mirara con ojos ansiosos cada uno de los movimientos y gestos del trabajador.

" Esta idea no es nada nueva, tiene varios clichés y varias veces he perdido el hilo del argumento. Pero... tiene un algo que enamora. No se si son los personajes, los conflictos o el hecho de que unas heroínas de primer curso piensen que se puede encontrar el amor de tu vida en el primer año de academia. ¿El final invita a una posible secuela? Claro que si, porque aun les quedan dos años de aprendizaje y madurez para encontrar el verdadero amor y el sentido de ser un súper héroe. Además, quiero saber si al final de verdad Ochako se quiere quedar sola y Yaoyorozu dejará al pamplinas de su pareja después de saber los sentimientos de su primer amor. Vendida queda. "

A medida de que iban cambiando los datos, se dio cuenta de que se había olvidado de lo más importante. Era un detalle tonto del que se había olvidado al estar retratando a sus compañeros: no había cambiado los nombres de las personas. Sabía que y no podía cambiar la situación, no podía pedirle que le dejara hacer un par de cambios, ya había entregado su número de cuenta… Era un gran imbécil.

Solo podía esperar que sus compañeros no se enfadaran con él.

La clase se estaba haciendo demasiado aburrida. Todos esperaban escuchar la alarma y poder huir a hacer algo más interesante que complejas formulas matemáticas que solo la subdelegada sabía contestar de forma correcta. Al escuchar la campana, esperaron a que el profesor saliera para recoger sus cosas y salir de aquella aula lo más pronto posible. Jirou se acercó a la mesa de su buena amiga, quien se veía un tanto alicaída. Intentó animarla queriendo invitarla a algún dulce en la cafetería antes de ir a la residencia, pero ella se negó de inmediato, sin mirar su rostro. Podía notar en la forma que recogía su material como algo la estaba atormentando, pero sabiendo como era su amiga con los secretos, solo le dijo que la iba a esperar para seguir estudiando en su habitación. La melómana salió al pasillo, intentando pescar a alguna que otra compañera para tomar algo, pero ya no estaban. Le restó importancia y decidió seguir con la idea de volver a su habitación.

" Jiro, espera " escuchó la voz de Kaminari detrás de ella. Resopló un tanto molesta, debió colocarse los auriculares para que nadie se acercara. No tenía nada personal en contra de ella, solo se encontraba un tanto distanciada a la idea de hablar con alguien si no era para arreglar la mala situación de su amiga. "¿Te apetece tomar uno de los nuevos batidos de la cafetería? Dicen que el sabor de Arándanos explosivos es mejor que la de Cerezas letales... "

" No se... "

" Te he escuchado antes con Yaomomo y te ha dicho que no, venga, no le pondré polvos picapica "

No sabía si era porque se encontraba sola o porque quisiera probar el nuevo batido de la cafetería, pero terminó por acceder y dejar que su eléctrico amigo la arrastrara a tomar ese batido. No era incómodo, más bien extraño, un terreno en el que solo con la más ácida ironía sabía defenderse para que no se tomara raras ideas. Todo ese ambiente le sirvió para olvidarse de cada uno de los problemas que iba arrastrando desde que Momo empezara a salir con aquella cabra loca. Ella se preocupaba mucho por su amiga y era normal que quisiera dedicarse un poco más a ella para no perder la brillante mente de su amiga.

" Por mucho que quieras ayudar a Yaomomo, deberías pensar un poco en ti. ¡Ya se! Sube covers de openings a HeroTube, así te desahogas con la música y ganas dinero extra "

" ¿Se te ha olvidado de que mi música es solo un hobby? " lre preguntó con cierto resquemor

" Aquellos instrumentos eran profesionales, Kyoka. Venga, anímate. Fijo que ganas millones de visitas con la primera canción que subas. Además, me gustaría escucharte tocar alguna de Bon Jovi " aquello último vino con un suave sonrojo que la joven interpretó como natural, derivado por la bebida.

" ¡Estás loco! Además, ¿no has dicho openings? ¿Que pinta un gran cantante con una serie? " se burló un poco ella antes de beber del batido.

" ¡Eso es que lo vas a intentar! "

En esos momentos, la sonrojada paso a ser Kyoka.

Yaoyorozu Momo terminó de recoger cada una de sus pertenencias. Se había quedado sola, algo que internamente agradecía. Llevaba días rodeada de sus buenas amigas, intentando ayudarla con el problema que ella sola había buscado. En cierto modo se sentía como la villana de la situación. Sentía que las estaba atrasando en sus propias historias en vez de darle un desenlace al suyo propio. Pero tenían razón, ella aun sentía un cariño y amor profundo por Todoroki, aunque sentía dolor de pensar como se había desarrollado toda su relación. Aquellos libros… ella siempre los leía para entretenerse, no para vivirlos. No sabía si era ver la lluvia mojar los cristales o saber que llegaba un momento muy duro. Era el momento de tener una conversación con más de una persona. Solo era el primer año, no podía dejarlo sin hacer las cosas de una forma correcta. Aprovechando la soledad que le daba el aula vacía, agarró su teléfono y marcó el número de su pareja. Sentía un fuerte dolor en el pecho, imaginando mil escenarios y aferrándose a los más positivos. Él no contestó. Decidió dejar un largo mensaje de voz antes de agarrar sus cosas y marchar a la casa. Se notaba su voz rasgada, cansada, pero sobre todo asustada.

El camino de vuelta a la habitación se hizo eterna. Llovía de forma suave, casi ni notaba las gotas de lluvia, pero sus pasos eran lentos. El bolsillo ardía del contacto con el teléfono, sentía unas inmensas ganas de encenderlo para ver si él había dicho algo, pero reprimió sus ganas y siguió adelante. Alguien tocó su húmedo hombro y, al girarse, vio que era Todoroki. Llevaba un paraguas y estaba con su rostro tranquilo de siempre. Ella suspiró y dio un sencillo hola mientras seguía su camino. La incomodidad era presente en su rostro, aun tenia mucho que asimilar, mucho que afrontar y verlo no ayudaba en lo absoluto.

" Si quieres compartimos " le dijo refiriéndose al paraguas, a pesar de que ella siguiera su camino.

" Nos vemos en la cena " fue lo único que ella quería decir.

" ¿Y nada más? " intentó seguir la conversación él, acercándose de una forma un tanto peligrosa para ella. Momo suspiró e intentó seguir en su camino. " ¿Siempre vas a huir? "

" ¿Por qué haces esto? " preguntó ella con cierta violencia. Se giró para encarar, pero solo un ojo se mostraba, dado que su flequillo mojado se había bajado " Para por favor. Después de todo lo que he hecho, no merezco ésta atención por tu parte. No se lo que siento, no se lo que sientes y no se siquiera que está pensando él ahora mismo después de todo lo que ha pasado. Necesito estar sola. "

Con aquellas últimas tres palabras, Todoroki desistió y la dejó marchar. Por un momento, a pesar de aquel molesto temporal, pudo ver como se inundaban de lágrimas los ojos de ella. No estaba preparada para afrontar aquella situación, pero ella era una chica valiente y no iba a dejar las cosas sin zanjar. Solo le quedaba esperar.

" ¡Estás empapada, Yaomomo " se fijó Ochako al verla cruzar el umbral. Con ella, la heroína rana y la alien rosa se levantaron del sofá " Te doy ahora una toalla "

" No, me voy ahora a mi habitación " su tono de voz delató lo que estaba ocurriendo.

" Te subo una taza de té " entró Froppy en la conversación.

" Gracias "

El trío se quedó mirando por un momento. Se podían imaginar que estaba ocurriendo y sabían que lo mejor era dejar que las cosas fluyeran. El trío decidió preparar una merienda de las que le encantaban a la subdelegada en la cocina, con ayuda de Sugar Man, quien ya estaba preparando una de sus afamadas tartas. Ashido ya estaba avisando que sería una pequeña merienda de amigas, en las que no sacarían temas de chicos y solo hablarían de los últimos libros del gran Taeyang. Con aquel animo, ambas amigas pudieron ver en la alien cierto remordimiento, a lo que achacaron el típico temor de amiga al verla sufrir sin poder hacer nada. Uraraka lo tenía claro, sabía que su amiga era un poco alocada, un espíritu libre, no hacía nada con ningún tipo de maldad, pero intentaría aconsejar en temas de amor y habría salido mal. Eran cosas que pasaban.

Algo que había aprendido gracias a ella y Kacchan era que aun era demasiado pronto para decir quien era el amor de la vida de quien fuera. Debían disfrutar del momento, estaban en primero, aun tenían mucho que aprender y madurar. Toda la historia con ese chico podía tener un final feliz o, por lo menos, uno al modo de los Simpsons. Ya cuando fuera tercer año, se daría el gusto de pensar en relacionarse con alguno de los locos que tenía por compañero o decirle a Midoriya lo que sentía.

" ¡El agua, Ochako! " le llamó la atención su amiga

" ¡Perdón, perdón! ¡Venga, chicas, al trabajo! "