Dos semanas habían pasado tranquilamente y sin ningún tipo de problemas para las brujas blancas. En especial, para la hechicera y la alquimista, ya que ninguno de sus pretendientes, apareció a sus alrededores y eso, les daba un respiro.
-¡Chicas!- gritó eufórica, llegando corriendo al puesto donde estaban sus amigas y su hermana -¡Miren lo que encontré en el bosque!- les enseño una flor blanca muy bonita -¿Tienen idea de que puede ser?-
-¡Si!- exclamó su hermana, quitándosela -¡Es una flor angelical!- explicó en el mismo tono -¡Es tan hermosa! ¡Creo que lloraré!- la miraba maravillada acercándola a su nariz -¿Puedo quedármela?- preguntó ilusionada.
-Claro- respondió feliz -Sabía que iba a gustarte, Ivi- se balanceo un poco en su lugar, moviendo los brazos sin sentido -Bueno... Ya me voy, tengo saponificaciones pendientes en casa- parecía nerviosa.
Sus amigas y su hermana, que llevaba la flor en su cabello, la miraron extraño. La conocían bien, sabían que algo estaba ocultando.
-¡Alto!- la detuvo Amaia, cuando intento irse -No hay ninguna saponificación pendiente en casa y lo sabes- se acerco a ella y la observo, sospechosamente -¿Qué estas escondiéndonos?-
-¡Nada!- se defendió tomando su bolso con fuerza -Nunca, jamás, les escondería algo a ustedes-
-Pues, tu comportamiento dice todo lo contrario- agregó su otra amiga y se acercó a ella -Dame tu bolso- extendió su mano -Lo que sea que escondas, esta ahí adentro-
-¡Es mi bolso!- lo abrazó contra su pecho -¡Y no voy dártelo, Leire!- ella la miró irónica.
-¡No la escuchen!- exclamó su hermana detrás de ella -¡Atrapenla!-
Gritó presa de la adrenalina y el pánico, escapando de allí con sus amigas y su hermana detrás, pisándole los talones. Estaba segura, que iban a matarla cuando descubrieran lo que escondía en su bolso.
Todas las personas del lugar, las miraban como si estuvieran locas. En realidad, esas cuatro chicas, no eran muy queridas en el pueblo. Aunque los productos que vendían eran excelentes, los rumores sobre ellas, creaban pavor en la población y en especial, el último.
-¡Déjenme en paz!- gritó histérica en su huida -¡Les juro que no estoy escondiendo nada!-
-Entonces, ¿Por que están huyendo!? ¡Eh!-
Preguntó en su típico tono sarcástico y su hermana, rió.
-Es definitivo- hablo una agitada Amaia -Ha vuelto a ser la misma de antes- sonrió al verla correr.
-Si, su alma se libero- acotó igual su hermana -Ya no hay miedo o dolor-
Ellas asintieron y siguieron corriendo.
Reía a más no poder, se sentía liviana y extremadamente feliz. Tan ensimismada estaba en su huida, que al voltear atrás y volver su vista hacia adelante, no se percató, que estaba apuntó de chocar con un joven que se encontraba de espaldas a ella.
-¡Cuidado!- fue lo único que pudo decir antes de chocar contra él -¡Dioses! ¡Lo siento mucho!- se disculpó sobre la espalda del muchacho, que había caído de cara al embestirlo -¡Venían persiguiéndome y no veía por donde venía!-
Miró en varias direcciones buscando a sus compañeras, después de incorporarse. El sujeto, aún seguía en el suelo, parecía noqueado. Estaba inmóvil y en silencio.
-¡Hola, Eyra!- saludo feliz de verla la pequeña cazadora, trayéndola de nuevo a la realidad -¿Estás bien? ¿Te diste un buen golpe?-
Se encontraba parada sobre la espalda del hombre que seguía en el suelo.
-Si, gracias... Por suerte él amortiguó mi caída- respondió tranquila, señalándolo - ¡Momento! ¿Es Björn?-
Pregunto al reconocer su cabellera y al ver a su hermana sobre él.
-Si- respondió tranquila -No te preocupes, estará bien-
Aseguró indiferente, sin bajarse de él.
-¡Aquí estás!- exclamó su hermana al encontrarla.
Ella gritó por el susto de su repentina aparición. No tenía ninguna posibilidad de escapar, ya que Ivi y Leire, la sostenían de los brazos y Amaia, revisaba su bolso.
-¡Devuelvemelo, Amaia! ¡Es mi bolso!-
Forcejeaba con ambas muchachas que la sujetaban con fuerza.
-A ver, ¿Qué tenemos aquí?- abrió el bolso de su amiga y miró dentro. Pero sus ojos azules, se abrieron más de la cuenta -¿Estas loca? ¿Verdad?- preguntó, mirándola en shock -¡Cuando dijimos que queríamos de nuevo a la vieja Eyra, no nos referíamos a esto!-
Bajó la mirada. Estaba perdida, iban a matarla.
-¿De qué estas hablando?- soltó a su hermana que había dejado de luchar y se acercó, para mirar al interior -¡Por la Dama del Caos!- exclamó, cerrando los ojos -¡Devuélvelo!- ordenó sin tregua y mirándola molesta -¡Eyra! ¡De todas las locuras que has hecho, esta es la peor!-
La otra chica, sin comprender nada, la soltó y se acercó al bolso, para mirar su contenido. Lo que vió en su interior, la paralizó. Dentro del mismo, se encontraba un pequeño bebé dragón rojo durmiendo, tranquilamente, ajeno al escándalo del exterior.
-¡Perdiste completamente la cabeza!- vociferó a los cuatro vientos, histérica -¿¡Cómo se te ocurre traer esa cosa aquí!?-
Björn había despertado de la inconsciencia y él, junto con su hermana, miraban como ella era regañada, sin comprender, el porque la trataban así. La joven, cansada de tanto regaño y griterío, se acercó a ellas y les quito el bolso de las manos.
-¡No lo devolveré!- abrazó el bolso con cuidado -¡Él se quedará!- las miró firme, no iba a ceder -Lo encontré herido en el bosque y lo curé con mis manos, estaba muriéndose- sus ojos se llenaron de dolor -Es un bebé, me necesita-
Aseguró, mirando dentro de su bolso con ternura. Su hermana, se acercó a ella para hablar por lo bajo.
-Eyra, comprende... Es un dragón-
Susurró lo último, pero los cazadores oyeron perfectamente, tenían muy buen oído.
-No me obliguen a devolverlo, por favor- rogó -Es muy pequeño, no sobrevivirá sin mi-
Una lágrima escapó de su ojo y él, se estremeció. Aunque estaba enojado con ella, no quería verla sufrir.
-Yo me quedaré con él-
Interrumpió la posible respuesta negativa de ella. Su hermana, lo miró orgullosa.
-Sabía que dirías eso- lo codeó en las costillas y se acercó a las muchachas -Eyra...Björn y yo, cuidaremos de él- ella los observó con duda -Somos cazadores, sabemos que hacer-
-¿De verdad harían eso por mi?- preguntó, pero él, le evitaba la mirada. No podía hacerlo, esos ojos, eran hipnóticos -¿Björn?- se acercó a él, entregando su bolso a la cazadora, que miró dentro, reconociendo a esa criatura -¿Tu harías eso por mi?- asintió, estático -¡Gracias!- ella lo abrazó -¡No sé como podría pagarte esto!-
Correspondió el abrazo y aspiro su aroma a jazmines. Habían pasado muchos días desde la última vez que la vió o mejor dicho, que la evitaba. Pero aún así, la extrañaba, terriblemente.
-Yo haría eso por ti y muchas cosas más, bonita- le susurró en el oído para que nadie más escuchara -¿Sal conmigo está noche y no tendrás nada que pagarme?- ella asintió y se separo de él -Bueno Gia, vámonos... Las chicas tienen que seguir trabajando- la besó en la frente como despedida -Nos vemos esta noche- se separó de ella y caminó hacía su hermana -Adiós, chicas-
-¡Adiós!- las saludó la joven con el dragoncito en sus brazos -Nos vemos luego-
Ellas los saludaron con la mano y los vieron partir.
-Definitivamente... Él esta loco por ti- su mejor amiga la abrazó por los hombros -Y mucho, adoptó a un dragón por ti-
-¡Maldita suertuda!- su otra amiga la picó en las costillas y ella, rió -Al menos, él no tiene que secuestrarte para conquistarte-
Reclamó al mundo por lo que le había hecho el capitán pirata, la primera vez que estuvieron juntos.
-Quiero que alguien me ame así-
Menciono la hechicera, soñadora, caminando de nuevo hacía su puesto con las demás.
-¿Qué hay de Aren?- cuestionó su hermana, interesada.
-Es cierto, ¿Qué hay de él?- secundo Amaia.
Ella apretó sus labios, negando con la cabeza, estaba cansada de hablar de eso.
-Chicas, ya hablamos sobre eso...- reclamó a ambas -Mi relación o lo que sea que tenga con Aren, es tan sólo por diversión- frotó su frente, exasperada -Además, eso pasó hace más de dos semanas y no ha vuelto a buscarme. Es obvio, que solo soy un pasatiempo para él y eso, también lo es para mí-
-Yo no diría eso, si fuera tu...- entrelazo su brazo con el de ella -Estuve en estás últimas semanas con Ciro en su barco y él, no ha salido de su camarote desde entonces- la miró incrédula -Según parece, no sale, porque no quiere verte-
-¡Es absurdo!- rió irónica -Es un pirata, son espíritus libres y sabes a lo que me refiero-
-Pues, Aren ya no...- aseguró -Tendrías que ir a buscarlo y hablar con él, Ivi-
Asintió, sonriendo. Pero al instante, esa sonrisa desapareció, un escuadrón de al menos diez oficiales de la policía militar y un sacerdote, estaban esperándolas en su puesto de ventas.
-¿Sucede algo, oficial?-
Preguntó acercándose al militar de mayor rango. La miró con desprecio y desplegó un pergamino delante de ella.
-Ivette y Eyra Smith, Leire y Amaia Williams, también conocidas como las brujas blancas, quedan detenidas en el nombre del rey, bajo los cargos de brujería y envenenamiento, junto con la posible desaparición y causa de la misma del señor Roy Brown- Las cuatro estaban en shock. Alguien las había entregado a la policía militar -¡Oficiales, procedan!-
Cada una de las chicas, fue sometida por dos oficiales de gran porte. Aunque opusieron resistencia forcejeando con ellos, decidieron no hacer más escándalo del que ya participaban en ese momento.
-¡No pueden hacernos esto!- forcejea con los oficiales que la empujaban -¡No hemos lastimado a nadie!- exclamó en el mismo tono.
Fue arrojada con violencia dentro de un camión con sus manos esposadas en la espalda.
-¡Somos inocentes!- la arrastraban hacia el camión. Esa chica llamada Amaia, era fuerte -¡Por favor! ¡Ayúdennos!-
Gritaba desesperada, esperando que alguien las ayudara, pero fue introducida al camión del mismo modo que su amiga.
-¡Suéltame! ¡Maldito!-
Exigió al oficial que la sometía, pero su superior, lo detuvo.
-¡Tu! ¡Eres la peor de todas!- sostuvo el mentón de ella con despecho -¡Irán directo a la horca!- ella le devolvió la mirada.
-¡Suéltala! ¡Maldito resentido! ¡Estás haciendo todo esto porque ella se negó a ser tu amante! ¿No es así?-
Leire había escapado de sus oficiales, empujó y golpeó al superior para que soltará a su amiga, aunque tenía las manos esposadas, podía hacerlo.
-¡Huye de aquí, Leire!- mencionó con pánico -¡Ve por ayuda!- su amiga, titubeó. No quería dejarlas -¡Te prometo que estaremos bien!-
Un gran número de oficiales se acercaban a ellas, al ver a su superior, inconsciente.
-¡Vete, hermana!-
-¡Eres nuestra única esperanza!-
Exclamaron desde el camión, llenas de terror, pero poniendo toda la esperanza en ella.
-¡Vete!- exclamó por última, apoyando una mano en las esposas de ella, desintegrandolas -Yo los distraeré-
Le guiñó un ojo y ella asintió, huyendo a toda velocidad en búsqueda de ayuda. Dos oficiales fueron tras ella, pero la hechicera gracias a la magia del silencio, los aventó por los aires, para que no la atraparan.
El sacerdote, rezo una plegaria y los demás, quedaron estático sin mover un solo músculo, habían presenciado magia verdadera.
Los miró a todos con sus ojos cambiantes, dispuesta a atacarlos si iban tras su amiga. Pero el oficial superior detrás de ella, la golpeó en la cabeza con la culeta de su arma, dejándola inconsciente.
-Siempre supe que eras una bruja- murmuró, cargándola en sus brazos con cuidado -Ninguna mujer me había eclipsado tanto como tu- la observó fijamente -Es un verdadero desperdicio, que alguien tan bella, esté condenada a muerte-
Negó con la cabeza y la dejó en el suelo del camión, cerrando la puerta, después. Su hermana, se acercó a ella para tratar de despertarla.
-¡Ivi! ¡Despierta!-
La mecía con cuidado entre sus brazos.
-Al menos Leire pudo escapar- apartó los cabellos de su inconsciente amiga del rostro -Gracias a ella-
Mencionó, mirándola con orgullo.
-Sólo espero que esté bien- su hermana se removió incomoda en su regazo -¿Ivi?-
-¡Maldito Jhonson!- tocaba su cabeza con dolor, incorporándose despacio -¡Está haciendo todo esto porque era amigo del estúpido de Roy!-
Miró por la ventana del carro en movimiento.
-Y también por despecho, hermanita- dibujó círculos de transmutación en sus manos, juntó sus palmas y las apoyó sobre su hermana, para aliviar su dolor -Recuerda que lo rechazaste un millón de veces-suspiró al terminar la transmutación -¿Mejor?- ella asintió -Esas esposas estaban matándome-
Frotaba sus muñecas con dolor.
-Si, son una porquería- dijo su amiga y tiró las esposas al suelo del camión -Se abren con un simple alambre- se sentó junto a ellas -Espero que Leire este bien- suspiró preocupada.
-Yo también- apretó entre sus manos el dije de dragón, que el vidente le había regalado -Aren... Ayúdame-
Susurró cerrando sus ojos, sin saber porque había pedido por él.
-Estoy segura... Que los chicos nos ayudaran- aseguró su hermana -Antes de que nos cuelguen-
Por otro lado, Leire corría con toda su alma sin mirar atrás. No la perseguían, pero tampoco iba a detenerse, tenía que buscar ayuda. A unos pocos metros delante de ella, pudo reconocer la figura de dos cazadores que la ayudarían.
-¡Gia! ¡Björn!- gritó histérica y ellos voltearon -¡Gracias a los dioses!- exclamó llegando -¡Tienen que ayudarme!-
Rogó temblando como una hoja por la corrida y la adrenalina que sentía.
-Leire, tranquilízate- la chica la tomó por los hombros -¿Qué ocurre? ¿Por qué estas tan alterada?-
Respiraba agitada.
-Un escuadrón de policías militares...- tomó aire para no ahogarse -Se llevó a los chicas detenidas-
-¿Que dijiste?-
Preguntó el cazador, consternado.
-Lo que escuchaste, Björn. Yo pude escapar porque Ivi me ayudo...- tomó su cabeza entre sus manos. Estaba desesperada -Pero se las llevaron... Alguien nos entregó, estoy segura- miró a sus amigos que estaban igual que ella -Van a ir a la horca... Nos acusan de brujería y de la desaparición de Roy-
-No te preocupes- aseguro él, mirándola -Yo iré a buscarlas- dió un paso dispuesto a irse, pero su hermana se lo impidió, tomándolo del brazo -¡Suéltame! ¡Eyra me necesita!-
Exigió sin voltear y ella, lo golpeó en la nuca.
-¡Estúpido! ¿¡Creés que tendrás posibilidad contra un escuadrón tu solo!?- exclamó enojada -¡Piensa un poco, Björn!- él volteó a verla.
-¿¡Y que piensas hacer!?- refutó en el mismo tono que ella -¡Quedarnos aquí parados, hablando de lo lindo que estará el día! ¡Esto es algo serio, Gia!-
Ella volvió a golpearlo.
-Necesitamos refuerzos, idiota- miró a la otra chica, que asentía, nerviosa -Vamos a buscar a la tripulación del Dragón Negro-
Asintieron de acuerdo y corrieron hacía la embarcación. Dentro de ese navío, un vidente, se encontraba sentado en el suelo de su camarote, bebiendo una botella de ron sin querer ver a nadie.
-Aren, ábreme- su hermana golpeó la puerta despacio -Por favor hermanito, quiero verte... Hace días, que no sé nada de ti-
Bebía de la botella mirando de reojo la puerta.
-Pasa, esta abierto- mencionó con la voz razposa y ella, ingresó -No quiero sermones, Deni- advirtió, dejando la botella en el suelo - Sólo necesito compañía- se sentó a su lado.
-No te preocupes, hermanito...- bebió un poco -No pensaba hacerlo- dejó la botella en su lugar - Estás así por Ivi, ¿No es así?- él asintió.
-Si, hace semanas que no sé nada de ella y aún así, no puedo sacarla de mi cabeza- suspiró deprimido -No lo entiendo... Desde el primer momento en que la ví, no puedo estar lejos de ella o dejar de pensar en ella. Esta situación, está matándome- bebió otro trago.
-Ve a buscarla, entonces- quitó la botella de las manos de su hermano -¿Qué estás haciendo aquí? ¡Ve por ella!-
-No lo haré- negó resignado -No quiero que vuelva a correrme de su...- se interrumpió, un leve susurro había llegado a su mente -¿Oíste eso?-
Preguntó impactado, incorporándose y mirando alrededor, como buscando a alguien.
-Yo no oí nada, ¿De qué hablas?-
Preguntó con gracia, también incorporándose.
-Debo estar volviéndome loco...- tomó su cabeza entre sus manos -Acabo de escuchar la voz de Ivette, en mi cabeza, llamándome y pidiéndome ayuda-
Aseguró y su hermana se acercó a él.
-Aren, ¿Estás...?-
Los gritos desesperados de una joven en la cubierta del barco, no la dejaron terminar. Clamaba por el capitán de la embarcación. Los dos, salieron del camarote para comprobar el porque de ese gran caos.
-¡Ciro!- gritó con toda su alma -¡Ciro! ¡Ayúdame! ¡Por favor!-
Cayó de rodillas al suelo, cubriendo su rostro y llorando sin control. No podía más, la desesperación que sentía era enorme, no sabía que hacer y tampoco estaba segura si iban a ayudarla.
Nunca había sentido tanto miedo en toda su vida, como en ese momento y eso, que no tuvo una vida fácil.
Un par de fuertes y grandes manos, la tomaron por los brazos y la incorporaron con cuidado.
-¡Leire! ¿Qué te sucede?- preguntó con pánico el capitán. Los gritos y el llanto de ella, eran desgarradores -¡Mírame! ¡Por favor!-
La inspeccionó con cuidado buscando alguna herida en ella. Descubrió su rostro y lo abrazó. Todo el mundo estaba estático, la llegada de esa chica junto a esos dos cazadores, había dejado a todos consternados.
-¡Se las llevaron!- exclamó llorando, abrazada a él -La guardia militar se llevó a las chicas y a mi hermana detenidas- se separó de él para verlo a los ojos -Ayúdame Ciro, por favor. Las llevarán a la horca... Ellas son lo único que tengo- rogó, limpiando sus ojos.
-Tranquila... Yo te ayudaré- le secó una lágrima que caía por su mejilla -Ellas estarán bien, lo juro... Pero, por favor, ya no llores- ella asintió con sus labios temblorosos -Aren, escuchaste eso ¿Cuál es el plan?-
Él se encontraba, literalmente, paralizado. No se estaba volviendo loco, Ivette lo había llamado buscando ayuda. No sabía como lo hizo, pero de todas las personas en el mundo, lo había llamado a él.
-Atacar esta noche el cuartel militar-
Su hermana golpeó su frente. Las personas en esa época, eran realmente estúpidas e impulsivas.
-Esa es una pésima idea- lo golpeó en la nuca -Yo pensé que eras mas listo- él la miró ofendido -Y no me mires así, lo que acabas de decir, es prácticamente un suicidio- lo palmeo en la espalda -Algún día aprenderás, por ahora, Dante...- señaló a su novio, que estaba en una reunión junto a sus primos con el capitán del navío -Presenta tu plan...-
Era brillante ideando planes.
-Bien, por lo que tengo entendido, las ejecuciones son al amanecer, ¿Verdad?- todos asintieron -Y son tres personas a rescatar, propongo que...-
Todos se acercaron a él y lo escucharon, atentamente. El plan era increíble, pero no solamente fue formulado por él, una cazadora con un pequeño dragón rojo en su hombro, una hermosa vidente y un apuesto hechicero pirata de ojos azules, colaboraron con él.
El resto de la tripulación tenía que admitirlo, ese pequeño grupo formado por personas con diversas habilidades, era increíble.
-Perfecto, primo...- el ladrón estaba enérgico y desesperado por rescatar a su novia -Horus, Osiris y yo, seremos los encargados de rescatar a Amaia y llevarla al bosque, hasta esperar la señal para embarcar- señaló a los nombrados y estos, asintieron -Vamos chicos, también somos los encargados de vigilar el cuartel esta noche...-
-Bien, buena suerte y tengan cuidado- chocaron puños con él y desembarcaron -Continuemos... Björn, Gia y Seth, ustedes se mezclaran entre la multitud y rescataran a Eyra- ellos asintieron -Por otro lado, Aren, Deni y yo, haremos lo mismo que ustedes, pero con Ivette-
Los dos hombres nombrados, se veían furiosos. El instinto y la determinación en sus miradas, lo decían, harían hasta lo imposible por rescatarlas.
-¿Y yo que haré?- preguntó a todos
-Tu te quedaras aquí conmigo, Leire. Alguien tiene que quedarse en el barco para ayudar a todos a embarcar y cargar los cañones, si son necesarios-
Ella iba a refutar las palabras del capitán, pero se lo impidieron.
-Te recuerdo, que están buscándote. No podemos arriesgarnos a que te atrapen a ti también-
Interrumpió Seth, su posible negativa.
Esa chica, era idéntica a su madre, en todo el significado que conlleva esa palabra. Por consiguiente, era una mujer terca y testaruda, pero capaz de entrar en razón.
-Bien, comprendo...- cerró sus ojos. Se sentía exhausta -Chicas, necesito descansar ¿Pueden acompañarme?-
-Si, claro-
Gia se acercó a ella y el pequeño dragón rojo, voló hacía su hombro.
-Iremos a mi camarote- ofreció Denisse, acariciando al pequeño animalito -Parece que él está feliz de verte-
-Hola, amiguito... A mi también me da gusto volver a verte-
Acarició la pequeña cabeza del reptil.
-Su nombre es Amador- indicó.
-¿Y cómo sabes eso?- preguntó interesada.
-Por que él me lo dijo-
Aseguró y las tres juntas, ingresaron al camarote que pertenecía a la chica de la tripulación.
-Björn, ¿Ese dragón es el familiar animal de Gia?-
Seth volvió a hablar, al reconocer el nombre de ese criatura y al imaginar que ella, había renunciado a Levi. Él lo miró molesto, realmente, no le agradaba ese muchacho de ojos bonitos, que rondaba como un buitre alrededor de su hermana.
-Eso a ti no te importa. Pero como veo que siempre estas interesado en lo que sucede con mi hermana, te contaré...- lo abrazó, no tan amistosamente por el cuello, apretando un poco de más -Mi hermana, es una beta y como tal, no puede poseer un familiar animal. Ella depende, directamente, del alfa y su relación con él-
-Entiendo... - respondió ahogado -¿Puedes soltarme?-
Preguntó tomando los brazos de él, para apartarlos. El capitán, observaba divertido la escena. Su pequeño hermano, le tenía pavor a ese cazador.
-Si, claro... No me di cuenta que esta apretando más de la cuenta-
Respondió indiferente, soltandolo.
-¿Y tu de que rayos te ríes?- preguntó Aren, hosco, al alquimista que reía del infortunio de su amigo -Cuando todo esto termine, tu y yo, hablaremos muy seriamente, sabiondo- se acercó a él, que estaba mudo -No te creas que no me di cuenta de como miras a mi hermana y que además, disfrutaste el haberme dejado en ridículo frente a toda la tripulación con tu inteligencia sobre humana- él tragó saliva muerto de miedo -Así que, prepárate... Porque no será nada agradable-
Asintió nervioso y él se fue de allí, seguido por el cazador y el capitán.
-No hay duda...- respiró tranquilo, al fin -Él es la vida pasada del padre de Eyra... Me odia igual-
-Lo sé, es aterrador... - apretó el hombro de su amigo -Vamos a mi camarote... Necesito un trago-
Los dos salieron de allí y se dirigieron a beber esos tragos que tanto necesitaban en ese momento y en especial, para el día de mañana.
