Disclaimer: Los personajes de Naruto/Naruto Shippuden pertenecen a Masashi Kishimoto.
SasuHina Month 2020
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Día 18, estrellas de cine AU.
En una pequeña habitación, con un gran panel negro de fondo, se encontraba Sasuke Uchiha, reconocido actor por interpretar un papel del mismo nombre. Sentado en una silla y con el rostro sereno, esperaba a que el entrevistador llegara para comenzar con la última entrevista del día. La nueva película de Naruto estaba a la vuelta de la esquina, debía responder las preguntas quisiese o no, al igual que sus demás compañeros principales. Estaba seguro que había hecho más de cinco entrevistas de todo tipo en el día.
De reojo miró el gran cartel a su lado. Su pareja era una de las protagonistas, la podía ver junto a un rubio, bajo las grandes palabras "The Last". Volvió su vista a un asiento frente a él, guardó un suspiro cuando un hombre sonriente se sentó allí. Se estaba cansando realmente, no era exactamente el mejor en desenvolverse en las entrevistas como su compañero Naruto o Kakashi. Tras un par de saludos cordiales, la entrevista se dió por iniciada.
―Bien, Sasuke, cuéntanos. ¿Cómo fue tu experiencia en éste rodaje? ―Las preguntas eran amenas. Se relajó con el hombre, puesto que no eran incómodas como las anteriores que había recibido. Con los brazos sobre los costados de la silla, miró de reojo su reloj de muñeca. Faltaban cinco minutos más y se podría ir a su casa. De seguro ella ya estaba allí. Con una tenue sonrisa, siguió contestando sin problema alguno.
―Entre otras cosas, ¿cómo te sentiste con tu pareja besando al protagonista? Sabemos que han estado saliendo formalmente desde hace unos años, quizás haya sido incómodo. ―Sasuke se abstuvo de rodar los ojos y blanquearlos. Creyó que no habrían preguntas estupidas por un segundo. ―Los personajes de Naruto e Hinata por lo que vimos en el tráiler transmiten mucho.
―Hinata es una buena actriz, es su trabajo ―Volvió a mirar su reloj, esa era la última pregunta. ―, ambos sabemos desligarnos de lo personal a la hora de llevar un papel. Tomamos en serio nuestro oficio. ―No le agradaba cuando querían ponerlo en el papel de novio celoso sabiendo que ambos se tomaban en serio su profesión. Quizás era cierto que no le hacía gracia, pero era sólo un personaje. El tono serio que usó dio a entender que la entrevista se había acabado, más allá de sólo por cuestión de tiempo. El entrevistador se despidió a la cámara con una sonrisa nerviosa.
―¿Algunas últimas palabras para la gente, Sasuke? ―Asintió y miró de igual forma al lente de la cámara.
―Éste 6 de Diciembre los esperamos a todos en el estreno de "The Last".
Con un suspiro salió del estudio principal del lugar y se dirigió al ascensor. Se encontraba en el edificio central de un canal reconocido a nivel internacional. Dentro del ascensor, comenzó a jugar con la manga de su saco distraídamente, había tenido más de una entrevista en vivo en múltiples programas de la cadena. Estaba mintiendo sí decía que no se había puesto nerviosa. Después de el primer tráiler, muchos periodistas, por una razón desconocida para ella, comenzaron a especular sí su relación con su compañero de reparto había sobrepasado la pantalla con el filme. A pesar de ya tener una pareja formal, Sasuke. Sin contar el inmenso deseo de muchos fans sobre que así fuera. Aún así, estaba segura que lo había hecho bien en cada entrevista. Con una sonrisa salió de ascensor y del edificio, despidiéndose del encargado.
Se subió a su auto y permaneció allí un momento. Con ambas manos al volante, se inclinó apoyando su cabeza en él. Había podido manejar al menos un poco cada pregunta en vivo, pero no quitaba el cansancio que estaba demostrando su cuerpo. Se reincorporó y prendió el motor. De soslayo vió el reloj en la pequeña pantalla del auto, 7 pm.
―Ya debe estar en casa. ―Murmuró emprendiendo camino a su hogar.
Al llegar, con su tacón de color plateado, bajó de su automóvil con una sonrisa. Algo ansiosa, cómo siempre que era sobre él. Sus llaves tintinearon cuándo abrió la puerta. Un inconciente gesto de puchero se escapó de ella, la casa estaba en total silencio. Sus llaves no estaban colgadas en su lugar habitual tampoco. Al parecer aún no había llegado. Dejó sus tacones a un lado de la puerta y estiró sus brazos.
―Debo relajarme. ―Habló para sí misma. Visualizando una bañera con burbujas hasta el tope en su mente, Hinata fue al baño con una sonrisa.
Estacionado su auto frente al de su pareja, sonrió automáticamente. Hinata ya estaba allí como predijo. Sin esperar bajó de su carro para ir directo a su casa. Las entrevistas en su mayoría le habían dejado un mal sabor de boca, incluso sentía sus músculos un tanto tensos. Besaría a su novia, y entonces tomaría un largo baño caliente. Con una sonrisa que guardaba más, pensó en que le pediría que se uniera él.
Cuando entró, sólo había silencio. No estaba en la sala con el televisor prendido, tampoco oía que estuviese en la cocina.
―¿Hinata? ―Miró a un costado. Sus llaves estaban colgadas y podía ver sus zapatos tambien.
―Sasuke, estoy en el baño. ―La oyó, y con una sonrisa se encaminó mientras que empezaba a desabotonar su camisa blanca.
Al entrar al baño, pudo ver una imagen de lo más tierna. Claro que no lo diría en voz alta. Frente a él, en la bañera, Hinata estaba bajo el agua casi hasta mitad del rostro, rodeada por cientos y cientos burbujas. Al verlo pudo notar que se sonrojaba y se erguía ligeramente.
―Sa-Sasuke. ―Dijo a modo de regaño por entrar tan abruptamente, un tanto cohibida. Él sonrió de lado. Algo que le gustaba de ella era como después de tanto aún conservaba sus sonrojos y tartamudeos. Sin esperar más empezó a quitarse su camisa, dejándola caer al suelo.
―Haz espacio. ―Ordenó volviendo a su habitual expresión.
―¡Sa-Sasuke! ―Escuchó como gritó avergonzada. Provocó que sonriera de vuelta, eso ya era algo común sólo producido por ella.
No era la primera vez que tomaban un baño juntos, para nada. Pero para ella le era complicado no sentirse como la primera vez. Tapó su rostro rojo cuándo vió a su pareja a punto de sacarse su última prenda. Al sentirlo entrar tambien a la bañera, apartó sus manos. Hinata sonrió con aún sus mejillas prendidas al verlo. Los atléticos brazos de Sasuke estaban apoyados a cada lado de la bañera, con la cabeza inclinada hacia atrás y la vista en el techo. Lo oyó suspirar pesado, fue lo único que necesitó para saber que no había tenido un buen día. Su sonrisa simple se convirtió en una comprensiva.
―¿N-no fue un buen día, verdad? ―Habló por lo bajo, mientras lo veía cerrar los ojos y destensarse ante el agua caliente tal cómo ella hizo minutos antes.
―Tsk. ―Aquella respuesta disipó cualquier duda que pudiese tener. Aunque no las tenía. Con una sonrisa podría jurar que conocía demasiado bien a Sasuke, pero ahora mismo verlo tan fatigado borraba cualquier expresión en su rostro que no sea una algo triste. Sabía que su novio no disfrutaba para nada los rumores ni las especulaciones constantes. Por su cabeza rondó el hecho de que al igual que ella, haya tenido situaciones incómodas en las entrevistas. O quizás peores.
―¿Qué tal el tuyo? ―Levantó la mirada que estaba perdida en las burbujas al oírlo. También tenía su vista fija en ella con el rostro impasible. Hinata miró a un costado con las mejillas encendidas, nerviosa y afligida.
―Bueno, n-no fue uno de los mejores. ―Murmuró. Vagamente recordó a una mujer que le preguntaba sin vergüenza alguna sí es que había disfrutado su beso con la estrella de la película.
Viendo a Hinata con la mirada a un lado y los cachetes rosas, para Sasuke le fue inevitable repasarla por completo. A pesar de estar desnuda justo en frente suyo, la imagen que le trasmitía era una sensible, más tierna, con su sensualidad natural escondida bajo las burbujas. La postal de su novia con el cabello mojado pegado a su frente y hombros, con su habitual expresión coloreada que siempre disfrutaba, y con un par de burbujas esparcidas por el rostro y cabello, era en lo absoluto más de lo que se le hubiese ocurrido pedir para cerrar aquél pesado día.
Recargó su cabeza en su mano derecha, observándola atento. Aunque los comentarios ajenos le molestaban, él confiaba plenamente en Hinata. Confiaba en todo de ella, desde su capacidad en la actuación y su profesionalismo, hasta la intimidad, confiaba en su fidelidad. La llamó entonces.
―Hinata.
―¿U-uh? ―Y cuando volteó a verlo, pudo jurar que sintió algo atravesarle el pecho. Hinata poseía una belleza que no pasaba desapercibida para nadie, y más cuándo hacía esas expresiones tan propias de ella. Ojos curiosos, boca semi abierta, enfocada sólo en él. Podía tener a cualquier hombre deambulando sobre ella, y estaba seguro que Hinata no dudaría ni un sólo segundo. Aunque de todas maneras no haría la prueba, no había razón en su cabeza para que otro hombre le presumiese en sus narices. Resopló al notar que se desviaba del tema. ―¿Sasuke?
De un rápido movimiento, con su mano libre tomó el fino brazo y la atrajo hacía él. Con la acción repentina un poco de agua rebasó la bañera y cayó al suelo produciendo sonidos al salpicar. Escuchó con claridad como ella chillaba sorprendida, y con suavidad la estrechó contra su cuerpo desnudo. Lentamente, el agua dejaba de mecerse hasta permanecer, quieta y silenciosa, como su pareja. El rostro de Hinata estaba pegado a su pecho, apoyándose en él. Casi podía sentir el calor que irradiaba de ella. Tras un suave suspirar, la sintió relajarse en sus brazos, acomodándose.
Era imposible pensar que el choque de pieles desnudas, mojadas, no le resultaba erótico. Siempre era así cuando se trataba de Hinata. Era una mujer que aunque pareciese no ser del todo conciente de ello, causaba estragos en él. Cerró los ojos y reposó su cabeza sobre la femenina.
―¿Cómoda? ―La grave voz envió vibraciones por el cuerpo de Hinata. Sonrió y asintió tranquila.
―Si. ―Habló bajo, tan bajo que de no estar cerca no la habría oído.
Hinata tenia una capacidad única de inspirarlo de muchas maneras en el ámbito más íntimo, inclusive en este momento, podía sentir su pecho moverse al vaivén de su respiración. Delicada y agradable, sensible a su contacto; de esa forma describiría esa sensación que le daba. Sin embargo, ahora mismo sólo quería estar así, apoyando su mentón en ella. Tan simple como sonaba.
Respiró profundo. No había sido un buen día, muchas veces terminaba más que cansado por todo lo que conllevaba su trabajo, y sabía que ella también. Por lo que al final del día, todo siempre valía la pena, porque sabia que Hinata estaría con él para darse esa paz que ansiaron afuera.
Ah, que mal haberme atrasado, últimamente tengo más trabajos que hacer de lo normal. Pero bueno, ¡gracias por leer!
