Chuya odiaba buscar trabajo. Esa fue su conclusión luego de pasar una tarde completa buscando en su computadora, y es que en realidad, nunca podría encontrar un lugar como el que le otorgaba el anciano, sabia que no debía sentirse de esa forma, sabia que no debía comenzar a tomar su experiencia con el anciano como un ideal de trabajo, eso era encontrarse con una vara demasiado alta, no podía permitírselo, después de todo, era un universitario que aun no se graduaba, su trabajo como el anciano podría contarle como experiencia.

Soltó un suspiro mientras se encontraba recostado boca abajo sobre la cama de Dazai, utilizaba una de las camisas de este como su ropa, observaba la pantalla de su computadora, nada le agradaba del todo, nada lo convencía, sabia que no debía pensar de esa forma, Dazai se encontraba recostado a su lado en la misma posición, sin embargo, se distraía mirando a Chuya, mas que ayudarlo en su búsqueda de trabajo.

- ¿Qué te parece una cafetería? – proponía Dazai – siempre están abiertos a recibir a un universitario

- ¿realmente crees que sea buena para la atención a un cliente?

- Probablemente les escupirías en la cara cuando decidan pedir algo diferente – soltó Dazai

- Que gracioso, estoy hablando en serio

- Yo también

Chuya volvió a suspirar. Le había explicado todo lo sucedido con la editorial y el anciano a Dazai, este de inmediato había comenzado a decirle que publicar un libro era algo que debía decidir por si mismo y pensarlo de forma seria, en especial cuando aun se encontraba en la universidad y buscaba trabajo nuevo. El tiempo era un factor importante y sobrecargarse de trabajo solo lo llevaría al colapso, al menos eso le había dicho Dazai, Chuya concordaba con él, sin lugar a dudas pensaba lo mismo.

- Una buena opción seria trabajar en la editorial

- No me gustaría abusar de las oportunidades que me dejo el anciano

- Te dejo oportunidades para que las aproveches, Chuya – recalcó el castaño – no te preocupes, sea en lo que sea que trabajas, lo harás de maravilla – aseguró

- Creo que trabajare bailando en un maldito tubo

- Me gustaría verte haciéndolo – soltó de inmediato Dazai – apostaría que lo harías de maravilla también – soltó

- Y supongo que estarías allí cada día, entre el publico

- Y me colaría en el camerino

- No bailare en un tubo – recalco Chuya – solo imaginarlo e imaginarte me hace pensar que seria muy problemático

- Lo guardaremos como una de las medidas de emergencia

- ¿Cuáles son las otras medidas de emergencia? – preguntó Chuya mientras se acomodaba mejor a su lado, apagando la computadora y dejándola bajo la cama

- El suicidio es una opción – soltó Dazai, una sonrisa en su rostro, una forma natural de decirlo, los brazos vendados de este envolvieron el cuerpo del pelirrojo

Chuya guardo silencio ante las palabras del castaño, como si esperase que continuase hablando, aunque sabia que no lo haría, sabía que Dazai no comentaría mas al respecto, y también sabia que sus palabras se encontraban, al menos de una forma oculta, siendo mas sinceras y serias de lo que realmente las hacia sonar. Chuya simplemente lo sentía de esa forma.

- ¿Cómo lo harías? – preguntó sinceramente curioso el pelirrojo

- Supongo que tengo un par de ideas, sin embargo, si lo hiciese, no me gustaría hacerlo solo, morir solo es una idea que no me despierta interés

- ¿esperas que te sea de compañía? – preguntó Chuya

- Seria realmente hermoso

El pelirrojo solamente asintió, continuaba sin ser del todo conocedor del grado de realidad de esas palabras, hablar sobre la muerte era algo que todo el mundo hacia constantemente, era una realidad que todos compartíamos, sin embargo, hablar sobre ello como un suceso innegable y lejano era diferente a hacerlo como una opción constante a elegir.

Chuya soltó un suspiro y cerro sus ojos, algunas veces, hablar con Dazai era un tanto agotador, lo hacia pensar demasiado las cosas, analizar todo, interpretarlo de diferentes formas, sin poder llegar a comprender del todo lo que pasaba por la cabeza del otro.

Y, sin embargo, eso solamente lo hacia sentirse aun mas atraído. Aun mas interesado en el otro.

- Lo intentare con la editorial, es mejor que tus planes de emergencia – Dazai se limito a solamente sonreír y asentir – di algo – ordeno Chuya

- Serás un sexy escritor – soltó Dazai, Chuya soltó una risa

- Me refería a buscar algún trabajo en la editorial, no aceptar lo del libro

- Sabia que era eso, la forma en que lo dijiste me lo indico

- ¿entonces porque dijiste eso sobre ser escritor?

- Me pediste que dijese algo, solamente dije lo que pensaba en ese momento

- Eres imposible – soltó Chuya, un tanto rendido ante la actitud del otro

- Y tu eres muy fácil de molestar, por cierto, te ves bien hoy, deberías vestirte de esa forma mas seguido – continuó el otro

- Algo te sucede hoy, te encuentras mas adulador que nunca

Dazai soltó un suspiro y miró a Chuya, los ojos azules del contrario lo hacían sentir como si nadase en el agua, deseaba ahogarse en ese mar. Volvió a la realidad. Llevo su mano vendada hacia el cabello de Chuya, acariciando este, suave.

- Te ves algo desanimado últimamente, es normal después de todo lo que te ha sucedido

- Así que solo buscas animarme

- Mediante mi sinceridad, claramente

- Claramente – repitió Chuya

- He estado triste – reconoció Chuya en voz alta – ya se pasará, solo necesito algo de tiempo – sonrió a Dazai – entonces, ¿crees que debería ir vestido así a la universidad? – pregunto sonriente Chuya, aun se encontraba solamente con la camisa de Dazai

- Prefiero dejar esta imagen solo para mi, soy bastante egoísta – respondió de inmediato el castaño

Y el resto de ese fin de semana fue, en resumen, quedarse sobre esa cama, sin hacer nada en particular, al fin y al cabo, luego de tantas emociones, tantas cosas por hacer, ese era de los mejores descansos que ambos podían pedir.

Chuya se quedo esa noche también, a pesar de que al otro día seria un día lunes, a pesar de que no tenia mas ropa para cambiarse, sin embargo, no deseaba preocuparse por ello, no al menos por un tiempo, había decidido bajar la guardia un poco, dejar de ser tan cuidadoso y ocupar su mente en los problemas mas reales que se encontraba enfrentando.

Durante ese día lunes, por la mañana, Dazai se marchó primero del departamento de este, Chuya se quedo por un tiempo mas, y luego de pensarlo por bastante tiempo, termino por aceptar el utilizar una de las camisas de Dazai, eligió una blanca, nunca antes lo había visto vestir esta en la universidad, y esa fue una de las razones de que la escogiese.

La prende le quedaba algo holgada, mirándose en el espejo, Chuya comenzó a jugar con esta, intentando que esta al menos se viese un poco mejor en él, el pelirrojo era una persona que, en efecto, se preocupaba de su forma de vestir, siempre había sido de esa forma.

Tomo una de las zonas inferiores de la camisa, por debajo del ultimo botón, entonces termino por poner esta dentro de su pantalón negro ajustado, se miró nuevamente en el espejo, no acostumbraba llevar camisas blancas y debido a eso se sentía algo extraño al ver su reflejo.

Tomo sus pertenencias y termino por salir del departamento, escuchando un sonido al asegurarse la puerta por si sola tras él. Chuya al menos tenia su motocicleta con él allí, y lo agradecía, de lo contrario, se vería obligado por Dazai a ser llevado en el automóvil de este, la idea no le parecía mala, sin embargo, sabia que había una diferencia de horas considerable en cuanto a la primera clase de ambos.

Chuya subió en su motocicleta y condujo rápidamente hasta la universidad, sabia que se vería un tanto extraño en cuanto bajase de su vehículo, sin embargo, no se encontraba de ánimos para pasar a cambiarse a su propio departamento.

Miro el gran edificio que era la universidad, esa mañana, mas que nunca, deseaba terminar con sus estudios en ese lugar y marcharse para no volver, no a menos que se tratase de la graduación de su amigo.

Ni siquiera consideraba la posibilidad de pasar luego por allí para visitar a Dazai, malos recuerdas le traían ese lugar, o al menos así era por lo general, sin embargo, desde la llegada del castaño que esos recuerdos se habían visto teñidos de algo mas, un color algo mas claro y agradable.

Una lluvia de memorias llego a su mente. los colores subieron en su rostro debido a ciertos recuerdos que habían llegado a él, tales como cosas inapropiadas que había hecho con el castaño. No se arrepentía, pero eso no evitaba que fuese algo vergonzoso.

Chuya estacionó su motocicleta y bajo de esta, camino por el estacionamiento y miro a su alrededor, un tanto disimulado, entonces llevo su mirada hacia la zona donde siempre estacionaba Dazai, ahí se encontraba su automóvil, sonrió un poco y termino por dirigirse hacia las afueras de la universidad, esperaba al menos terminar por sentarse en el césped antes de su primera clase, y esperaba también poder encontrarse con su amigo.

El pelirrojo se quedo en el césped, sentado, observando a las personas a su alrededor, por un momento sentía la tentación de comenzar a escribir un poco, deseaba hacerlo, un impulso que lo llamaba, solamente deseaba soltar las palabras y las dejase componer una melodía de poemas.

- Hoy te ves extraño – comento Tachihara mientras llegaba y se sentaba a su lado

- Si, bueno, estoy vistiendo extraño

- Te queda bien, holgado, aunque creo que a Dazai le debe quedar mejor – soltó este

- Supongo que si, después de todo, es de él

- Al menos ya no intentas negar nada

- Para estas alturas eso es algo inútil

- Me encontré con Dazai hace unos minutos en el pasillo, hablé con él – Chuya lo miro interesado en sus palabras

- ¿dijo algo? – preguntó

- Solamente que debería hablar contigo, no me gusta entrometerme en los problemas de pareja, pero me aseguró que tenias algo que contarme – Chuya comenzó a pensar en todo lo sucedido el ultimo tiempo, había bastante por contar en realidad – solamente dime que no se trata sobre matrimonio – eso basto para que Chuya terminase por soltar un grito en reacción, incrédulo a sus palabras

El pelirrojo miro algo incrédulo a su amigo, preguntándose seriamente que tenia en mente, él y Dazai, bueno, Chuya sabía que este ultimo era responsable del mal entendido de Tachihara, sabia que de alguna forma indirecta lo había hecho de este llegase a esa conclusión.

- No pienso casarme, idiota, ni siquiera tenemos una relación con Dazai – aclaró Chuya

- ¿aun no? – pregunto sorprendido este

- No – contesto de inmediato Chuya – y no deseo hablar demasiado de ello

- ¿seguro?

- No – repitió Chuya – digamos que me declaré, de alguna forma, a él – Chuya tomo aire - y digamos que me pidió algo de tiempo, el imbécil es horrible para reconocer sus sentimientos, como sea, es demasiado misterioso

- ¿y tu aceptaste?

- ¿Qué? – pregunto Chuya

- ¿aceptaste esperar? – pregunto Tachihara, Chuya asintió – eso me sorprende, por lo general, lo hubieses enviado al diablo y eso seria todo

- Somos iguales de raros, él y yo – comentó Chuya – pero eso no es todo

Chuya termino por narrar de una forma un tanto breve y rápida lo que le había sucedido durante el ultimo tiempo, había sido bastante, demasiadas emociones, era increíble para él que en tan solo unas cuantas semanas hubiesen sucedido tantas cosas, sentía que habían pasado meses, contrario a la realidad.

- Lo siento, Chuya, sé lo importante que era ese anciano para ti – dijo de inmediato su amigo en cuanto termino su relato

- Él lo tenia bastante preparado – comento de inmediato Chuya

- Al parecer si, pero no creo que sea tan malo, ya sabes, fue como una despedida de lujo, arreglo todo e hizo feliz a muchas personas, en especial a ti – el pelirrojo reflexionó por un momento sobre esas palabras

- Supongo que tienes razón

- Es extraño que me lo digas – ambos soltaron una breve risa

- Debería llamar a la editorial y pedir un trabajo allí, cualquier cosa estaría bien

- Deberías – confirmo el otro

Y sin mas, su conversación termino por dirigirse hacia diferentes lugares, sin volver a tocar los anteriores temas, Chuya no deseaba continuar hablando sobre sus problemas, sentía que era suficiente, además, si dejase que estos se adueñasen de sus pensamientos de forma constante, no seria saludable para él.

El pelirrojo asistió a sus clases, se encontraba algo cansado, a pesar de que la semana apenas había comenzado, sin embargo, extrañaba el fin de semana, aunque debido a que ya no tenia trabajo, se había visto con bastante tiempo libre, el suficiente como para relajarse y descansar de forma apropiada.

Estudiar y trabajar no era algo sencillo, tampoco era algo positivo, era constantemente verse ocupado y preocupado, sin demasiado tiempo para descansar.

Una parte de Chuya comenzaba a no desear trabajar por un tiempo, sin embargo, su dinero no lo soportaría por demasiado tiempo, lo sabia, y por ello, se vio en la obligación de llamar a la editorial, luego de salir de una clase y antes de entrar a otra, tenia aproximadamente una hora libre, suficiente como para hablar con Matt y algunas personas de esas oficinas.

Y esperar lo mejor.

Chuya marcó el numero de Matt y espero a que este contestase, una voz encantadora y algo alegre de inmediato le contesto, como si este en realidad se encontrase esperando su llamada.

- Dime que tienes una respuesta afirmativa, la editorial me asesinara si resulta que has decidido una negativa rotunda

- No es nada de eso, aun no lo decido, mas bien, tiene algo que ver – dijo Chuya, en realidad, no le gustaba la idea de encontrarse consiguiendo trabajo de esa forma, sin embargo, ya no tenia demasiadas opciones

- ¿entonces que sucede?

- Necesito tu ayuda, o mas bien, de la editorial

- El anciano nos dejo bastante en claro que debíamos ayudarte en todo lo que pudiésemos – contestó Matt

- Bien, entonces, necesito trabajo, cualquier cosa estará bien, pero me gustaría trabajar en la editorial – silencio desde el otro lado de la línea

- Chuya, sabes que hay un puesto de escritor con tu nombre

- Lo sé, pero aun no decido sobre ello, lo siento, solo deseo un empleo simple, además, me ayudaría algo para conocer la editorial

- Conoces la editorial, Chuya, te recuerdo que llevas años trabajando con nosotros debido al anciano

- Hacerlo para otra persona es bastante diferente a cuando se trata sobre uno mismo, así es como lo siento

Chuya escucho el sonido de un suspiro del otro lado de la línea. Esperaba que esa no fuese una señal de una respuesta negativa, una imagen de él bailando en un tubo vino a su mente, una sonrisa acompañada de la imagen, era una idiotez que había hablado con Dazai, sin embargo, bastaba para hacerlo sonreír y calmarse un poco, sin embargo, el otro plan de emergencia podía encargarse de borrar la sonrisa de su rostro. Las palabras de Dazai se repetían y llegaron como un fantasma, un recordatorio.

"el suicidio es una opción" había utilizado un tono de voz que no sabia interpretar, podía ser una broma, y también podía encontrarse sugiriéndolo en serio.

- Como desees – terminó por decir Matt – hablare con los superiores, no debería haber problema, te hablaré en cuanto tenga una respuesta, tendrás un empleo y dejaremos en espera la respuesta sobre tu libro

- Bien, gracias – contestó de inmediato el pelirrojo

- Sin embargo – retomó el otro – te recomiendo no hacer esperar demasiado a la editorial, todo tiene un limite, Chuya, y no podemos esperarte por siempre

- Claro, lo sé – contestó el pelirrojo – solamente un tiempo más

- Bien – entonces la conversación se encontraba acabando – cuídate, Chuya, habló en serio

- Tu también Matt

Y sin mas, la conversación termino. Aun no tenia una respuesta definitiva, sin embargo, Chuya podía presentir algo positivo, deseaba que le permitiesen trabajar allí pero, por otro lado, odiaría detener otro trato especial cuando cumpliese su trabajo dentro de la editorial, mas bien, esperaba que lo tratasen como un chico mas allí, un empleado nuevo e ignorante en cuanto a lo que su trabajo realmente representa.

Y también esperaba no encontrarse ante un cargo sumamente importante, no deseaba llenarse de alguna responsabilidad desde el primer día.

Mas bien, Chuya pedía, deseaba, ser el chico que tan solo contestase el teléfono, hiciese fotocopias y cumpliese tareas sumamente básicas. Con solamente ser un espectador de todo lo que sucedía allí dentro, se sentiría conforme. Incluso, sentía que ser un espectador lo ayudaría a tomar una decisión en cuanto a su libro.

El pelirrojo guardo su teléfono y terminó por entrar a su ultima clase del día. El corazón un tanto acelerado y feliz de ver a su profesor, Dazai no sabia que Chuya utilizaba una de sus camisas ese día, no se habían visto durante la mañana y Chuya solamente había tomado la prenda sin permiso, pero sabia que el castaño la reconocería, en especial si cada vez que se veían, este se dedicaba a recorrerlo con la mirada, Dazai sabia como pasar desapercibido y en que momentos dedicarle esas miradas, era inteligente, sin embargo, Chuya lo notaba, el castaño se preocupaba de pasar desapercibido, sin embargo, no se preocupaba sobre ello con el pelirrojo.

Y Chuya se sintió simplemente bien cuando noto la mirada y la expresión de Dazai al verlo entrar en ese salón, de inmediato reconoció su ropa, sentía la mirada de este ir hacia él y desviarse constantemente, intentando no ser demasiado evidente. Dazai tomo aire de forma sonora y sonrió para el resto de los estudiantes que llegaban, aun era algo temprano para el inicio, por ende, el salón no se encontraba completamente lleno.

Dazai se acerco lentamente hacia el lugar donde se encontraba sentado Chuya, al fondo del salón, el pelirrojo de inmediato miró al castaño como si este acabase de perder la cabeza.

- ¿Qué demonios haces? – le susurro

- Vamos, seria sospechoso si me acercase a hablar con todos los estudiantes y nunca me acercase a ti en clases, ya me encuentro siendo bastante amable al no preguntarte durante estas sobre lo que me encuentro enseñándote y sé que no podrás contestar – le comento el castaño, burlón

- Eres un bastardo

- Además, aun no llegan demasiadas personas, soy popular por ser bastante amable

- Y un pervertido – soltó Chuya

- ¿yo? – preguntó Dazai – estas usando mi camisa y sonriendo con satisfacción al verme en este estado, ¿Quién es el pervertido en realidad?

- Sigues siéndolo tu, en especial si te refieres a tu reacción como "en este estado" ¿Qué quieres decir en realidad? – dijo sonriente Chuya

- Esa camisa te queda realmente bien, estoy considerando dejar que te la quedes

- En realidad, no la quiero – contesto Chuya - huele demasiado a ti

- Podría serte de ayuda, ya sabes, en caso de que decidas repetir lo que hiciste sobre la mesa de mi departamento

Y entonces Chuya estaba listo para golpearlo y soltarle una gran cantidad de insultos, sentía calor en sus mejillas y sabia que se encontraba con color en estas, sin embargo, el sonido de numerosos pasos llegando al salón, terminaron por hacerlo frenarse y quedarse en su asiento mientras Dazai se volteaba y comenzaba a recorrer su camino de vuelta al frente del salón.

Chuya se guardo los insultos para después, con un suspiro, observo como Dazai se transformaba en un profesor bromista y despreocupado, prestaba atención a las palabras de sus alumnos y participaba en conversaciones con estos, como si él también fuese uno de ellos, en realidad, Dazai podría ser un estudiante sin problemas, demasiado joven, Chuya se percato de que en realidad no sabia la verdadera edad de este, solamente la que él mismo solía estimar.

Miró como un grupo de chicas se acercaba a Dazai, el pelirrojo no pudo evitar tensarse en su lugar, desde un inicio veía escenas como esa y sabia que no debería despertar un sentimiento extraño sobre él, sin embargo, no podía evitarlo, no podía evitar que naciese en él el impulso de protección a este.

Chuya frunció el ceño mientras usaba su mano para posicionar su rostro, su codo sobre la superficie de la mesa, sabia que se encontraba haciendo una expresión que dejaba en evidencia su desagrado.

Pero entonces una acción del contrario lo hizo cambiar por una de sorpresa. Dazai había tomado distancia de ellas, las trataba con educación y dejaba de lado el mantener una conversación con ellas, también ignoraba los comentarios sugerentes de estas, mas bien, las invitaba a solamente tomar asiento y dar inicio a la clase. Dazai no hacia eso, él por lo general les seguía el juego.

Chuya miro incrédulo lo que había sucedido. Admitía que la acción del castaño le había agradado, sin embargo, no se lo esperaba, para nada. La mirada castaña choco con la azul de Chuya, le regalo una sonrisa, una breve y casi imperceptible.

Y ante el estupor de Chuya, la clase dio inicio sin que esperasen que este se recompusiera.

"mierda, mierda" repetía Chuya en su mente, las nuevas acciones de Dazai, la forma en que le había sonreído, esa expresión, como si le dijese algo, era algo claro que el pelirrojo temía interpretar de forma errónea. Como si le dijese que no necesitaba nada de ello, como si le dijese que las cosas habían cambiado realmente, que él era su único.

Chuya no estaba listo para eso, no estaba listo para que Dazai comenzase a tomarlo en serio de esa forma y luego terminase por sentirse confundido cuando se encontrasen a solas en su departamento.

Pero sus sentimientos habían comenzado a despertar en su interior, agradables, algo cálido, seguro. Dazai podía llegar a ser bastante injusto con Chuya. El pelirrojo lo pensaba. Dazai lo pensaba, sin embargo, al fin y al cabo, a ambos les agradaba de esa forma. Eran unos idiotas.

.

Chuya se marcho del salón a paso apresurado, como si temiese que el castaño lo viese en ese estado. Su corazón continuaba acelerado, sabía que si veía a Dazai terminaría por lanzarlo contra la pared y besarlo, como un adolescente, como alguien sin control, patético. Chuya no deseaba actuar de esa forma, no deseaba actuar de una forma tan libre en la universidad.

Pero el idiota del castaño buscaba que lo fuese. Antes de que Chuya saliese del pasillo, termino por escuchar la voz de Dazai a sus espaldas, el idiota era rápido, y Chuya no lo era lo suficiente como para apresurarse y perderlo antes de que todo el resto se marchase.

Y es que en realidad no podía comprender como sus compañeros terminaban por guardar sus pertenencias, tomar estas y marcharse del salón a un paso tan acelerado. Chuya soltó un suspiro, suponía que le faltaba un poco de la desesperación para salir del suplicio que representaba para otros las clases.

- Chuya ¿no estas cansado? Para mi esto es caminar rápido, pero para ti debe representar correr a máxima velocidad – soltó el castaño, Chuya frunció el ceño, observo a su alrededor

Y de forma rápida, termino por empujar de forma brusca a Dazai, arrastrándolo hacia el baño.

Entonces se permitió besarlo como había ansiado hacerlo durante la clase, aunque no se había cerciorado si el lugar se encontraba del todo vacío.

En ese momento no le importaba a Chuya, se encontraba bajo un hechizo, poco consciente sobre lo que realmente sucedía, solamente deseoso de mas, besar a Dazai lo hacia desconectar hasta cierto punto, sintió como el castaño le devolvía el beso de la misma forma hambrienta, eso no era bueno, dos personas completamente locas por el otro, desconectados del exterior, no era bueno.

Chuya sintió las manos de Dazai sobre su espalda, abrazándolo, el pelirrojo paso sus propios brazos por los hombros del otro.

Sentían como si las cosas fueran bien, deseando que ese momento se congelase, deseando que nada sucediese, perdidos por el otro. Por fin correspondiéndose. Chuya realmente pensaba de esa forma.

Entonces escucharon un sonido en el baño. Ninguno de los dos lo provoco.

Habían cometido un error.

Rápidamente se separaron el uno del otro, Chuya se giro de inmediato a observar el resto de la habitación, su cuerpo se sentía repentinamente frio. Y sentía que su alma dejaba su cuerpo de forma repentina.

Había alguien, además de ellos, en ese lugar. Y no sabían hasta que punto los habían visto.

GRACIAS POR LEER.