El anuncio del compromiso de Senku y Kohaku comenzó esa misma mañana, cuando volvieron de la playa. Se preguntaban cómo reaccionarían los demás, ya que ellos habían ocultado demasiado bien su relación desde hace meses. Cuando se pelearon, cualquiera pudo notar sus caras largas, y al lastimarse Kohaku el tobillo, fue muy evidente que Senku estaba pegado como una sombra a ella, pero por lo demás no habían dado nunca muestras públicas de afecto o que demostrara que eran pareja. Los únicos que sabían con certeza lo que pasaba entre ellos, y las enormes posibilidades de que tuvieran un futuro juntos, eran Gen, Ryusui, Kokuyo y Ruri. Y el único con el que la charla les podía provocar cierta ansiedad, era el padre de Kohaku. Una cosa era que supiera del profundo amor que Senku que sentía por su hija, pero otra muy distinta era que se enterara que el científico se decidiera tan pronto a llevarlo "a los papeles", y sin habérselo dicho antes, lo cual sospechaba que era romper con otra de sus costumbres primitivas, de "pedirle la mano de su hija" primero. Pero no se arrepentía de la forma en que lo había hecho, y su prácticamente suegro lo estaba tratando demasiado bien últimamente como para que ahora se enojara de un detalle como ese.

Así que lo que primero quiso hacer, apenas volvieron a la alea, fue tener esa plática con él, mejor que fuera el primero que se enterara. Kohaku quiso acompañarlo, no por temer algún acto violento de su padre contra su futuro esposo, sino porque también quería estar ahí para darle la noticia, así como a su hermana. Cuando llegaron a la choza familiar, Senku no perdió el tiempo en cortesía, después de saludar al hombre y a la sacerdotisa.

- Kokuyo, tenemos que hablar –lo dijo muy serio, casi demasiado como para tratarse de una noticia tan feliz.

- Senku, ¿qué t…? –su voz se perdió un poco cuando vio a su hija detrás de él, con una mirada tímida. Y su mente comenzó a trabajar rápidamente. La seriedad con que Senku lo miraba, que vengan los dos juntos a hablar con él… además de que Kohaku era siempre tan decidida y frontal y ahora se la veía un poco incómoda... tragó duro, imaginándose ya lo que sucedía. – Esto es inusual, que vengan los dos a hablar conmigo, y algo me dice que no es sobre algún proyecto científico.

- No, no lo es, más bien lo contrario, es algo personal. Algo muy personal, a decir verdad.

- Kohaku…no me digas que…que… ¿van…van a…?

- Sí, así es, diez billones por ciento seguro.

- … ¿tener un hijo? ¿Estás embarazada?

- S…. ¿QUÉ? –Los ojos de Senku se abrieron con horror, además de que casi confirmaba algo que no era. –Espera, ¿cómo demonios llegaste a esa conclusión, viejo? No, eso es absurdo, no es lo que veníamos a decirte.

- Oh, ¿no? –se sentía confundido, sabía que tenía que aliviarse por esa respuesta, y mucho, pero al mismo tiempo era como si la rotunda negativa lo hubiera desilusionado.

- No, para nada. Te adelantaste unos cuántos pasos en el mapa, viejo.

- Con que es así…discúlpenme entonces, pero creo que me entenderían si hubieran estado en mi lugar y veían las expresiones que tenían. Bueno, de todas formas, ahora estoy más que intrigado, díganme lo que sucede entonces.

- No voy a dar vueltas, seré directo. Kohaku y yo nos vamos a casar.

Una inhalación brusca se repitió tanto en Kokuyo como en Ruri, al escuchar tan abruptamente esa noticia, por poco tan impactante como la que había prejuzgado antes.

- ¿Casarse? ¿Cuándo?

- Cuándo…no lo sé, no lo pensamos. Sólo le pregunté hace unas horas a Kohaku si quería que nos casemos y aceptó, no es como si hubiéramos planeado todo ya.

- Dices "sólo le pregunté", Senku –la rubia lo miró levantando una ceja– Créeme que no fue tan impersonal y directo como eso, fue…muy romántico de hecho.

- ¡¿Qué hizo?! –padre e hija preguntaron al unísono, entre sorprendidos y muy curiosos.

- No es momento para eso, leona… Es un poco vergonzoso, sabes. Cuéntales cuando no esté –las mejillas del científico se tiñeron de rojo, sólo de pensar que ella se pusiera a describir todas las cursilerías que hizo para declarársele, y más si le contaba desde el juego con el avión y el mapa, que ciertamente había contribuido a toda la idea romántica.

- ¡Oh, hermana, estoy tan feliz por ti! –Ruri pasó corriendo por el lado de los dos hombres, para saltar y abrazar con fuerza a su Kohaku, que le devolvió el abrazo con mucha más tranquilidad –que mi pequeña hermana se case con el hombre que ama, y más alguien tan bueno como Senku, no podría estar más contenta.

- S-sí, gracias Ruri…

- Felicitaciones Senku –Kokuyo le ofreció su mano, aunque cuando se la estrechó le apoyó la otra en su hombro, casi haciéndole vencer las rodillas de la fuerza, y lo atrajo para darle un incómodo abrazo, y poder susurrarle al oído– como te dije anteriormente, confío en que mi hija no podrá estar en mejores manos, estoy seguro que serán muy felices juntos.

- Gracias Kokuyo –estaba agradecido que se lo hubiera tomado tan bien, pero se sentía torpe y avergonzado, y quería salir de allí lo antes posible, del abrazo y de esa choza.

- Bueno, pero ahora sí habrá que pensar el día, y cómo será la ceremonia. Me imagino que quieren hacerlo pronto.

- Supongo… –Kohaku se encogió de hombros, un poco sonrojada– no estamos en medio de algún proyecto científico urgente. Pero no es necesario hacer algo grande, papá, los casamientos fueron siempre sencillos aquí.

- Ni hablar Kohaku, además eres la hija del lí….. del ex-líder de la aldea, y la futura esposa del líder actual, todos estarán de acuerdo en que no puede pasar desapercibido.

- Es verdad, hermana. Además, en este caso piensa que es la unión entre nuestra aldea, y alguien del mundo moderno, ellos también deben tener sus costumbres. Y Senku es el hijo del fundador de nuestra aldea, también estoy de acuerdo con papá en que debemos hacer una linda ceremonia. Y todos estarán muy contentos, no se celebra una boda hace varios años. No te molesta, ¿verdad?

- No, no me molesta…

- Entonces está decidido –Kokuyo intercedió, juntando las palmas– Ustedes no se preocupen, Ruri y yo nos encargaremos de todo, y también lo consultaremos con alguno de los amigos de Senku, sobre costumbres suyas.

- De acuerdo, pero de todas formas yo supervisaré todo –Senku se cruzó de brazos– Pueden hablar con Yuzuriha y Françoise, serán las más indicadas y las que más conocimientos tengan de bodas y celebraciones. Sólo… no lo hagan tan grande. Y esperen a que yo les diga por mi cuenta, Yuzuriha me matará si se entera por otro que no sea yo.

- Claro, lo entiendo, así será. Bueno, gracias por la excelente noticia, a los dos.

- Si te soy sincero, pensé que te ibas a enojar un poco de que no te lo hubiera dicho antes de hacerlo, como pedirte permiso.

- Ya me rendí contigo, Senku, le escapas tanto a las reglas como Kohaku, son tal para cual. Y después de esa charla que tuvimos una mañana, supe que era cuestión de tiempo para que esto pasara, y ya te dije en su momento que eras el hombre que más se merecía el amor de mi hija. Así que no hay rencores, todo está bien, hijo. Bueno, seguro estarán ocupados, no los entretengo más por el momento.

La pareja se despidió de su familia, y se fueron. Ambos coincidieron en sacarse de encima el tema de hacer saber su compromiso, así que, para simplificar, reunieron a sus amigos cerca del laboratorio e hicieron el anuncio. La reacción de total sorpresa fue lo que se repitió en todas las caras, algunas un poco menos, mientras que en otras estaba la tentación de cerrarles la boca con la mano. Aunque no lo veían venir, Gen y Ryusui fueron los que primero se recompusieron y los felicitaron, y luego vinieron los gritos de emoción de Taiju y Yuzuriha, así como poco a poco los de todos los demás, que formaron una bola de afecto que los abrazaban y apretaban.

- Esperen, esperen, tengo que tomar una foto de esto ya mismo –Minami corrió muy entusiasmada a buscar la cámara, mientras los demás seguían con las felicitaciones y preguntándoles cómo había sido.

- ¡Oh, me muero de emoción! ¡Una boda! –Yuzuriha daba saltitos, emocionada– Senku, déjame hacer la ropa… ya puedo imaginarte con un esmoquin negro, y a Kohaku bellísima con su gran vestido blanco largo, ¡no me importa cuántas horas esté haciendo esa tela, valdrá la pena!

- ¿Gran vestido largo blanco? ¿Esmoquin? –Kohaku estaba perdida con eso.

- Espera un poco, Yuzuriha… no vamos a hacer una boda occidental.

- Oh... –su desilusión fue instantánea– ¿Por qué no?

- Porque no me parece lógico, ellos no conocen ese estilo de casamientos, y no es mi intención forzárselo. Podemos hacer algo intermedio, entre sus costumbres y las nuestras...considerando que las nuestras pueden ser las occidentales o las tradicionales japonesas.

- Ya veo, bueno lo importante es que ustedes se sientan cómodos. Yo me encargaré de la ropa, y no aceptaré un no. Es mi sueño hacer un vestido de novia…sea como sea.

- Gracias, y puedes hablar de eso con Kokuyo y Ruri. Además…Françoise, ¿puedo pedirte un favor?

- Por supuesto, Senku-sama. Estoy a su servicio en esto, si el amo Ryusui está de acuerdo.

- No dudo que lo esté. Nos ayudaría mucho si puedes poner un poco de calma y orden, y seguramente tengas algunas ideas interesantes que poner en práctica, además de organizar el tema de la comida y bebida, eres la que más sabe de las condiciones de nuestras provisiones.

- Será un placer, Senku-sama. Felicitaciones a los dos, nuevamente.

- Senku, ¿y ya elegiste a tu padrino? –Ryusui preguntó chasqueando los dedos.

- No, diez billones por ciento seguro que no tuve tiempo ni interés en pensar en eso. ¿De verdad es tan importante?

- ¡Sí! –A la voz entusiasmada de Ryusui, se sumó la de Taiju. Los dos se miraron, y fruncieron la boca, dándose cuenta que serían competencia.

- ¿Qué son los padrinos? –Chrome estaba muy desorientado, así como Kohaku, Kinro, Ginro y Suika, que se preguntaron eso mismo, pero para sus adentros.

- Que te lo expliquen después ellos, ya que están tan interesados. Maldición, no puedo creer que me tengan que hacer elegir. Por mí pueden ser los dos y ya está.

- No, tiene que ser uno. Aunque cuando lo sepa, te apuesto que Chrome también estará interesado. Será difícil…Taiju es tu mejor amigo desde la infancia, Chrome lo es desde que revivimos…y yo soy el que más te ayudó, junto con Gen, a que hoy esto esté sucediendo.

- Espera, ¿qué QUÉ? –Taiju gritó muy sorprendido– ¿USTEDES SABÍAN TODO ESTO YA

- Tranquilo Taiju-chan –Gen intentó calmarlo, el grandulón sí que sabía hacer una escena– Sabíamos que eran novios, pero sólo porque estuvimos con ellos en el momento en que todo comenzó… prometimos mantener el secreto, nadie más lo sabía, no te lo tomes personal. Y no sabíamos nada de la propuesta de casamiento…aunque sí lo ayudamos ayer a hacerle un regalito a la linda Kohaku-chan, pero no tenía que ver con esto. Ah, por cierto, yo también merezco ser considerado como padrino, tengo mis méritos para eso.

- Bueno, basta, no tengo ganas de esta absurda discusión. Ya me parecía que se iba a ir de las manos con ustedes, adiós a la idea de hacer algo tranquilo y sencillo.

- Senku, es EL evento de nuestra vida actual. No sé qué tan inocente podías ser para pensar que esto sería algo tranquilo –Ryusui dijo como si fuese demasiado obvio– Además, nos vendría muy bien un buen festejo, para levantar la moral y entusiasmar a todos. Se casa el líder, el que logró tantos avances para la aldea y logró revivirnos a todos nosotros… y nada menos que con la hija del ex-líder, Y hermana de la sacerdotisa…

- Ya, ya…te entendí. Como sea, ya dije quiénes van a ser los encargados de la organización, así que las ideas se las dicen a ellos, y yo luego las supervisaremos con Kohaku. Ahora, a trabajar.

- ¿Trabajar? ¿En qué? –Aunque Ginro hizo la pregunta, todos tenían la misma duda– No hay ningún trabajo científico.

- Entre otras cosas, si piensan hacer un despilfarro de recursos para el festejo, hay que comenzar a reponer todo lo que vayamos a consumir. En unos meses estaremos en pleno invierno, así que tenemos que prepararnos el doble. Comida, alcohol, tela…todo. Ah, por cierto, Ukyo, tienes mi permiso para dispararles flechas en el trasero a quien sea que se salte el trabajo con la excusa de que priorizar los preparativos de la boda. Y lo mismo Tsukasa, con tu ridícula fuerza…mantenlos a raya, aunque me temo que sólo tu presencia bastará para eso. Parece que ustedes dos son de los pocos que guardan un poco de compostura con todo esto, se los agradezco.

- Es curioso…–Gen simuló una voz inocente para el comentario polémico que iba a hacer– Tsukasa fue el que te mató una vez, y lo hubiera hecho una segunda, impidiendo que todo esto suceda… y al mismo tiempo fue el responsable de que los novios se conozcan. Quizás podría ser otro que rivalice por el puesto de padrino, quién sabe.

- Creí que habíamos dejado eso atrás –respondió el susodicho con tranquilidad, pero los ojos ligeramente entrecerrados, lo que intimidaba tanto como cuando se enojaba– y ya estamos a mano con Senku cuando me mató…y me devolvió a la vida.

- O sea que los factores de muerte y resurrección de ambos lados de la ecuación se anulan, y queda el de haberlos hecho conocerse a nuestros tórtolos…yo diría que está seleccionado para ser padrino.

- ¿Desde cuándo un mentalista habla en términos matemáticos? Diez billones de puntos por tu creatividad Gen, no estuvo tan mal ese razonamiento. De todas formas, no voy a elegir un padrino, pierdan el tiempo entre ustedes para obtener el puesto. Pero no ahora, vamos, a trabajar.

Senku comenzó a pensar que había sido un error dejarles la libertad creativa a los demás en vez de resolverlo con Kohaku y solamente exponer el plan. La idea de casamiento le había surgido como un impulso, como la muestra definitiva de que decía muy en serio todo lo que le había dicho a Kohaku sobre sólo querer estar con ella, aunque no se arrepentía ni un milímetro. No le hacía mucha diferencia estar casado o no, lo veía más como un símbolo, y de paso se aseguraba que ni por error se iba a acercar nadie con la idea de cortejar a su novia. Pero la verdad era que no se imaginaba toda la parte de la ceremonia, los votos…estar ahí delante de todos diciendo cosas cursis mientras quizás veía ojos llorosos y las mujeres gritando de emoción…ugh no, por favor no. Pero haría un esfuerzo, es verdad que iba a levantar el entusiasmo colectivo, y él disfrutaría de ver a Kohaku hermosa y radiante, por no hablar de la noche que les esperaba después. Por lo demás, harían la misma vida que venían haciendo, sólo que ya no tendrían que ocultarse nunca más de nadie.

Sí, lo mejor sería no perder el tiempo posponiéndolo, podrían hacerlo en una o dos semanas, tampoco tenían mucho que preparar salvo la comida y la ropa, un poco de decorado y listo. Si se centraban en eso sería más eficiente, y no estarían con la concentración a medias. Kohaku estuvo de acuerdo con él, así que mandó a llamar a los "organizadores" para comentarles su nueva decisión, rodando los ojos cuando vio las caras de emoción ante la noticia, y Yuzuriha lo echó inmediatamente de ahí porque dijo que tenían mucho que pensar y no había tiempo que perder, que después les comentarían los resultados del planeamiento para ver si estaban de acuerdo, ya que tenían que ver cómo combinar las costumbres del mundo moderno con las de la aldea.

Dicho y hecho, al día siguiente ya habían resuelto todos los detalles, los cuales contentaron a todos y fueron aprobados por Senku y Kohaku. Yuzuriha y Ruri compartían el estado de emoción al borde de las lágrimas, Kokuyo no estaba muy lejos, pero trataba de disimularlo. Françoise, siempre serena y eficiente, fue la que pudo exponer todos los detalles, además de todos los recursos necesarios de comida, bebida y ropa, así como algunas ideas que querían proponerle a Kaseki para que ayudara con detalles de la decoración. Así que se pusieron manos a la obra, Senku delegó las tareas necesarias a los que quisieran ayudar, que resultaron ser absolutamente todos en la aldea, tal como había anticipado Ryusui. Trabajaron codo a codo, con el doble de entusiasmo, como si fuesen ellos los que estuvieran por casarse. Pero la única que entró en modo berserker fue Yuzuriha, que decidió que ella sola quería hacer el vestuario de los novios, sin ayuda alguna, desde cero. Nadie podía ayudarla en los diseños aunque quisieran, pero al menos sí en poner los hilos en el telar y teñir lo que fuese necesario. Pero no, ella quiso hacer todo de principio a fin, sola, como si fuese la gran obra de su vida de diseñadora. Con lo cual las únicas señales de vida que dio al mundo exterior fue cuando Taiju iba y venía llevándole comida y telas.

Una semana entera pasó así, y se podía sentir en el aire el entusiasmo colectivo. Lo que Senku no se imaginaba, es que algunos de sus amigos habían sugerido una idea, la cual se extendió como reguero de pólvora, y notó con extrañeza cómo las caras de la mayoría tenían un brillo especial, entre divertido y malvado. Los únicos que no las tenían, eran como siempre los correctísimos Ukyo, Tsukasa y Kinro, pero de todas formas el científico detectó una minúscula sonrisa cuando le pasaban por al lado. El misterio no duró mucho, ya que un día al atardecer se colocaron en el centro de la aldea unos barriles de sake y un auténtico festín de comida, y como siempre fue Ryusui el que declaró a viva voz, chasqueando sus dedos, que iban a hacer un festejo porque al fin habían terminado los preparativos para la boda, y que podría ser en cualquier momento.

Senku ya comenzaba a despotricar sobre el derroche de recursos, y cómo iban a tener que trabajar el doble para reponer todo eso nuevamente, cuando de pronto sintió que alguien le agarró las manos por detrás de su cuerpo y lo alzó con demasiada facilidad, como si fuera un muñeco de trapo. Se horrorizó cuando vio que se trataba de nada más y nada menos que el primate más fuerte del mundo, con lo cual no tendría ni un milímetro de posibilidad de escaparse. Aunque el semblante del luchador era tranquilo y sólo dejaba ver una fina sonrisa, lo que aterró al científico fue ver la cara de demonios que tenían todos sus amigos hombres, mientras que las chicas miraban con curiosidad lo que iba a suceder.

- ¡CORRE TSUKASAAAAAA, YAAAAAAAAAAA!

Con un leve asentimiento de su cabeza, se lanzó a correr con todos demás desvergonzados detrás, y Senku no tenía idea lo que estaba por suceder, su corazón martillaba como para salírsele del cuerpo, entre la incertidumbre y un poco de miedo que tenía al sentirse restringido y no poder escaparse de lo que sea que esos malditos estaban planeando. Kohaku, Ruri y Kokuyo también corrieron detrás, sólo que no tenían la menor idea de por qué lo hacían. La carrera duró varios minutos, pero no se sentían exhaustos por la emoción y la maldad que corría por las venas de todos, como un fuego que les daba fuerzas. Senku lo único que podía ver eran las caras demonizadas de todos, y no tenía idea de qué camino estaban tomando ni a dónde estaban yendo, pero en especial, por qué estaba sucediendo todo eso. Sabía que no lo lastimarían, pero lo que no dejaba de sorprenderle es que el siempre sereno Tsukasa fuese parte de eso, y sus peores sospechas acudieron a él cuando incluso vio al moderadísimo arquero corriendo con una enorme sonrisa que cruzaba toda su cara.

Pero de pronto todos se detuvieron, y los jóvenes se dividieron en dos grupos, y agarraron a Senku de los brazos y las piernas, extendiéndolo como si fuese un trozo de tela. Por fin lo dieron vuelta para que pudiera mirar al frente, y eso sólo hizo que ahogara un grito de horror: Estaba en el pequeño acantilado al borde del río, en una zona un poco más profunda que la que conocía. Los escuchó a todos gritar al unísono una cuenta regresiva, al tiempo que lo hamacaban en el aire como preparando un lanzamiento, y cuando la cuenta llegó a cero lo lanzaron por el aire como si de un avioncito de papel se tratase. El científico literalmente voló por el aire, y no pudo reprimir un grito desde el fondo de su garganta. Lo único que llegó a pensar, fue que era otoño, y que a esa hora el agua estaría heladísima, y que además si no se preparaba se iba a estampar de frente contra el agua de una forma muy dolorosa, así que hizo lo que pudo para darle forma de clavado a su caída. Todos estallaron en risas y gritos como animales, mientras veían el espectacular lanzamiento del pobre peliverde.

Kohaku también comenzó a reírse con todas sus fuerzas, cuando Yuzuriha le explicó que seguramente era el comienzo de lo que en el mundo moderno definían como "despedida de soltero". Dioses, cuánto se alegraba de que no fuera una costumbre de la aldea, eso sólo ya era pura maldad. Pero la risa no le duró mucho, porque no se dio cuenta que bajó su guardia al pensar que era sólo algo para hombres, y aunque era muy fuerte, tampoco tuvo chances de resistirse cuando Tsukasa también la agarró a ella.

- ¡¿QUÉ?! ¡NOOOOOOO! NO ME METAN EN SUS TONTAS COSTUMBRES, ¡SUÉLTAME TSUKASA O TE PATEARÉ EL TRASERO, MALNACIDO!

- Me gustaría verte intentarlo, Kohaku-chan –Gen rió por lo bajo.

Aunque a ella la trataron con un poco más de delicadeza que a Senku, la hicieron volar de la misma forma que a él, y su grito agudo se escuchó en toda la caída hasta que el agua la tapó. Ya todos reían tanto que les dolían sus estómagos, pero era obvio que ese descontrol no iba a terminar ahí. Con un impresionante trabajo en equipo, Ryusui, Taiju y Magma pegaron un tremendo salto contra Tsukasa, que, si bien podía haber esquivado el ataque a último momento, se dejó llevar por el buen humor general y les siguió la broma. Una bola de hombres cayó al río, pero esta vez con gritos de pura diversión, lo cual entusiasmó a las pobres almas que quedaron al borde del acantilado a hacer lo mismo, arrastrándose entre todos para saltar. El entusiasmo casi infantil contagió incluso a Kokuyo, que levantó a Ruri en sus brazos y saltó por cuenta propia. La mayoría estalló en carcajadas, aunque el frío del agua les llegaba hasta los huesos, y a pesar de que Senku estaba temblando como una hoja, próximo a morirse de hipotermia, no pudo evitar reír también cuando vio la escena de cómo tiraban a Kohaku y cómo caía Tsukasa y se lanzaban los demás detrás de él. La rubia nadó hasta alcanzarlo, y se abrazaron en el agua mientras titiritaban juntos, aunque por lo menos se aseguraban que ninguno corriera peligro, en especial el científico.

Cuando lograron salir todos del río, la sonrisa les quedó pegada a la cara, y decidieron que no había mejor opción que correr de vuelta a la aldea para secarse y cambiarse las ropas. Por supuesto que volvieron a dividirse en dos grupos, pero esta vez para cargar uno a Senku y el otro a Kohaku. Afortunadamente no era una noche demasiado fresca, así que ponerse una muda de ropa seca alcanzaba. El científico, como no tenía otra prenda más que su bata-vestido, terminó usando ropa prestada, y lo primero que hizo fue correr al lado de una fogata a entrar en calor, mientras maldecía a cada uno de los demonios que habían tenido esa idea, que ya podía apostar quiénes habían sido. Un rato después, cuando ya todos estaban calentitos y acomodados, comenzó la verdadera fiesta. Los aldeanos no tardaron en sumarse, porque se dieron cuenta que lo que más iba a circular esa noche iba a ser alcohol. Los jóvenes del mundo moderno no tardaron en proponer infinitos juegos de bebida, y poco a poco se podía ver cómo iban cayendo los que menos tolerancia tenían.

En un momento Chrome y Suika fueron a buscar algunos instrumentos musicales que habían hecho a base de hueso y madera, como flautas, tambores y uno similar a una pequeña guitarra, y se iban turnando para llenar de ritmo y música alegre la velada, y no hubo un alma que no haya saltado y bailado en algún momento, aunque sea por obligación como fue el caso de Senku, que prácticamente lo usaron como a un muñeco. A los pocos minutos se dio cuenta que resistirse era lo menos lógico que podía hacer, porque eso no hacía más que entusiasmar a sus amigos a hacerle más maldades, así que finalmente cedió e intentó dar unos torpes pasos y saltos. O eso fue su intención, hasta que la cantidad de alcohol que había en su sangre y en su cerebro fue más allá de lo que podía soportar, y su cuerpo ya no le respondía conscientemente, mucho menos sus inhibiciones. En ese momento, todos festejaban como si no hubiese un mañana… y era lo que verdaderamente parecía, porque nadie podría imaginar cómo se levantarían la mañana siguiente…

Buenaaaaas! Jajajaja alta fiesta los jóvenes, se lo merecían alguna vez. Veremos qué es lo que pasó con la falta de inhibiciones de Senku y compañía...si sobreviven a la noche en una pieza jaja.

Me llenaron de amor aquí y en wattpad con los comentarios de lo hermosa que fue la propuesta de casamiento de nuestro científico favorito. Graciaaaas hermosos, me encanta leerlos a ustedes así de emocionados también! Hasta el próximo capítuloooo!