Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.

Ambientado en el universo de Star Wars.

Inspirado en el arte de @_afterblossom_


Capítulo 17: Hosnian Prime.

Rey no sabía cuánto tiempo había pasado desde que la Primera Orden la había capturado; días, quizás una semana, pero todo lo que deseaba era desaparecer de la galaxia después de lo que había sucedido hace algunas horas, cuando el Caballero de Ren se había quitado su casco, revelando así su identidad, sin saber que eso la destruiría hasta lo más profundo de su corazón, y Rey todavía seguía preguntándose "¿por qué?".

Los últimos 6 años no fueron los mejores para la Jedi. Con una madre en coma, un padre desaparecido, una guerra que parece no tener fin y una misión que ahora duda que pueda lograr cumplir, lo que más deseaba Rey era estar muerta.

Porque ella había fallado, le falló a su propio padawan.

- ¿En qué momento...? - murmuró Rey recostada sobre la cama.

Sus ojos estaban hinchados y rojos de tanto llorar que hasta pensaba que quizás ya se le habían acabado las lágrimas, aunque eso sonara absurdo.

- ¿En qué momento se desvió del camino? ¿Qué hice mal? - siguió observando el lado derecho de la cama a pesar de que no hubiera nada interesante para ver.

Seguía quieta, y no tenía ganas de levantarse, temía alzar la mirada y encontrarse con ese monstruo que antes había sido su hermoso niño adorado, el pequeño gordito come galletas que siempre jugaba con ella.

Pero ese niño estaba muerto.

Porque Kylo Ren jamás podría ser el mismo niño que ella adoraba. Escuchó su nombre cientos de veces, era temido por muchos, era un asesino, una mala persona.

Rey nunca le enseñó a matar a inocentes, nunca le enseñó a usar la Fuerza para hacer el mal, nunca le dio un cristal kyber rojo, pero ella seguía preguntándose en qué momento su preciado niño se había perdido.

- ¿Qué fue lo que pasó?... Él era tan bueno y amable - susurró con la voz dolida, su garganta ya estaba desgarrada después de haber gritado y sacado todo su dolor.

La sonrisa de Ben llegó a su mente como un recuerdo fugaz, y fácilmente desapareció.

- Snoke - pronunció con rabia - Él te hizo esto, no pude protegerte... no pude salvar a nadie, todos los... padawans murieron y yo...

Rey volvió a sollozar recordando los rostros de los estudiantes, los había visto crecer desde que eran tan sólo unos niños, aquellas personas ni siquiera tuvieron la oportunidad de ser nombrados Jedi, de realizar una vida, de formar sus propias familias y transmitir sus enseñanzas.

- Ben... ¡Ben! - gritó golpeando la cama con rabia - ¿Por qué?... ¡¿Por qué nos hiciste esto?!.

Golpeó la cama una y otra vez hasta perder la cuenta, entonces observó su mano y notó que no estaba esposada y agradeció éso, al menos así podría desquitarse con todo a su alrededor.

Rey secó sus propias lágrimas para después ponerse de pie y hacer un desastre por toda la lujosa habitación sin importarle a quién perteneciera, hizo un mal uso de la Fuerza al arrojar los sillones a las paredes, arrojó las sábanas al suelo y tuvo ganas de lanzar el suave colchón de la cama hacia los ventanales.

Pero se detuvo, sabía que se estaba dejando llevar por su dolor, y eso no estaba bien, debía controlar sus emociones, mantenerse en la luz.

Y pensó que quizás Ren le reveló su identidad para que ella cayera en la oscuridad, no le iba a dar el gusto.

- No lo haré... No caeré - se dijo a sí misma dejando que el colchón cayera al suelo.

Caminó hacia los ventanales pero sus pies tocaron las esposas que antes había ocupado ¿por qué Kylo se las había quitado?.

- Qué considerado - el sarcasmo fue muy obvio, y de tan sólo acordarse del Caballero de Ren, no pudo evitar soltar una última rabieta pateando las esposas hacia los ventanales.

Pero el cristal no sufrió ningún daño, eran de un material muy resistente.

Finalmente Rey se dejó caer al suelo sintiendo el frío de éste, odió recordar el momento en que Ren le mostró su rostro, hubiera preferido que nunca lo hiciera, él supo herirla en lo más profundo de su ser.

Sólo entonces decidió analizarlo, la tristeza ya había pasado, ahora tenía su mente en calma y podía analizar lo que Ren había hecho.

- Su rostro... - murmuró despacio trayendo ese recuerdo a su cabeza otra vez.

Kylo le había dejado ver su rostro, se veía tan triste, como si no tuviera vida, sus ojos reflejaban dolor y Rey sospechó que quizás había sido torturado, pero él lo había aceptado.

Él mismo le dijo que Snoke era sabio, lo cual le dio rabia. Ese alienígena no era para nada un sabio, era un loco, seguidor del Lado Oscuro que sólo deseaba poder y más poder sin importarle a quién manipulaba, y quedaba claro que Kylo Ren era su marioneta.

- ¿En qué momento sucedió? - volvió a preguntarse a sí misma recordando su tiempo en la academia.

"Usted es increíble maestra Rey, su manejo del sable es impresionante"

Ben siempre solía llenarla de halagos por cualquier cosa que hacía, la admiraba mucho, él mismo se lo había dicho varias veces y ella se sentía muy feliz de que alguien la viera como un ejemplo a seguir ¿acaso todo lo que Ben le dijo era falso? ¿Qué era lo que escondía detrás de esas hermosas sonrisas?.

"Rey, ellos dicen que soy un monstruo"

Y ahora era ella misma la que lo llamaba de esa forma. Pero sus propias palabras llegaron a resonar en su cabeza.

"Ben, déjame explicarte algo: Estas orejas, son grandes pero lindas; esta nariz también es grande pero me encanta; estos lunares... son una hermosa constelación. Y esos ojos que tienes... son tan bonitos que enamorarían a cualquier chica"

Un leve sonrisa se formó en los labios de Rey mientras comenzaba a llorar, solía mimar mucho al pequeño Ben y cada palabra que decía era cierta. Amaba a ese niño de hermosa sonrisa y orejas grandes.

Y odió a Snoke por habérselo quitado, por haberlo destruido, torturado y transformado en un horrible monstruo llamado Kylo Ren.


La enorme figura del alienígena descansaba sobre su trono de piedra, y aunque no estuviera presente, desprendía un aura muy poderosa y oscura. Snoke sonrió maliciosamente cuando vio a su fiel aprendiz arrodillado frente a él.

- Su nombre es Rey Skywalker, es la hija de Luke, aunque no de sangre - informó Kylo postrado frente a la figura de su maestro - Skywalker la rescató cuando era una niña, la encontró en Jakku recogiendo chatarra y se la llevó porque sintió la Fuerza dentro de ella.

- Fue tu maestra... lo recuerdo, vi tus pensamientos cuando eras tan sólo un adolescente, ella siempre lograba que el odio surgiera dentro de ti - habló Snoke - Se ha ocultado muy bien, y pensar que creíamos que Skywalker era nuestra única amenaza.

- Luke Skywalker sigue desaparecido, no tenemos la parte faltante del mapa y todo por culpa de uno de los soldados del General Hux - lo culpó Ren.

- No te atrevas a hablar mal de mí a mis espaldas - el pelirrojo hizo presencia en la sala - Si te hubieras quedado en el Finalizador entonces quizás nos hubiera sido más fácil capturar al traidor y matar al prisionero, pero preferiste irte.

- Tus soldados son defectuosos - lo humilló Kylo, resistiendo las ganas de no atravesarlo con su sable de luz - El único culpable de que perdiéramos el mapa eres tú.

- ¿Cómo te atreves a...? - Hux no pudo terminar de hablar.

- ¡Ya basta! - gritó el Líder Supremo imponiendo su autoridad - Retírese General Hux, todavía no he solicitado su presencia.

- Pero Líder Supre...

- He dicho que se retire - volvió a ordenar Snoke - Después de hablar con Kylo Ren, te mandaré a llamar para una reunión en privado con los altos mandos de la base.

- Entendido - el pelirrojo bajó la mirada avergonzado y se retiró apretando los puños, una vez más Kylo Ren había ganado.

Snoke soltó un suspiro de tranquilidad al ver que su General ya se había retirado de la sala - Escúchame bien Kylo Ren, el General Hux se encargará de la nueva arma en la base, pero tú traerás a la Jedi ante mí, necesito saber si hay más sensibles a la Fuerza que ella haya estado ocultando, y después yo mismo la mataré.

- ¿Usted cree que la Jedi sepa en dónde está Skywalker? - preguntó Ren con la mirada baja, las palabras del Líder Supremo lo habían preocupado.

- Eso lo averiguaré yo mismo - contestó Snoke con una sonrisa maliciosa que causaría repulsión a cualquiera - El Supremacía irá a la base dentro de unos días, hasta entonces, no dejes que la Jedi escape.

- Entendido Líder Supremo - asintió Kylo poniéndose de pie - Con su permiso, me retiro.

- Y dile al General Hux que ya puede pasar, llama a los altos mandos. Es hora de utilizar nuestra nueva arma - dijo por último Snoke mientras Ren se alejaba cada vez más del holograma.

Kylo podía sentirla, de alguna forma podía sentir las emociones de Rey. Sabía que estaba dolida y triste, y muchas preguntas comenzaron a surgir dentro de su cabeza.

Siempre pensó que Rey sabía lo que le había pasado, que Luke se lo había dicho. Pero ella nunca tuvo ni la más mínima idea de quién era él, hasta que le reveló su rostro.

- ¿Qué otras mentiras has dicho Skywalker? - murmuró recordando con rabia a su tío.

Pero entonces las palabras de la Jedi vinieron a su cabeza otra vez.

"Yo siempre estaré del lado de mis padres y de la Resistencia, lo que hiciste... es una traición"

- Una traición - repitió en voz baja - Lo que Luke hizo fue una traición, yo sólo soy las consecuencias de sus actos.

Llegó hasta sus aposentos asignados en la base Starkiller, las puertas tenían un código personalizado que solamente él conocía, y no le sorprendería si Rey hubiera intentado salir.

Las puertas se abrieron una vez que ingresó los 5 dígitos dejando ver su oscura habitación.

Sólo bastó dar un paso y las luces se encendieron automáticamente dejando ver todo en completo desorden. Los pocos muebles estaba arrojados por doquier, ni siquiera pudo entender qué hacían las sábanas de su cama en la entrada.

Vio su cama vacía y buscó a la Jedi pero no la encontró en ningún lado.

- ¿Logró salir? - Ren no recordó la última vez que se había sentido tan asustado y enojado a la vez, pero sin duda le daba unas ganas de destruir todo a su alrededor.

Su mano se dirigió hacia su cinturón de donde sacó su sable de luz, tenía intenciones de partir el colchón de su cama en dos por culpa de su incompetencia al haberle quitado las esposas a Rey.

- ¿Vas a destruir tu cama? - preguntó una voz detrás suyo.

Kylo Ren se dio media vuelta encontrándose con Rey saliendo del baño. Se veía mal, muy mal.

- Lo lamento por el desorden pero necesitaba... liberar muchas emociones - se disculpó la Jedi a tal punto de querer morderse la lengua por tratar de disculparse con una persona tan despreciable como Ren.

- Supuse eso - contestó Kylo guardando su sable de luz - Un droide vendrá a ordenar todo este desastre.

- ¿En dónde está mi sable de luz? - lo interrumpió ella.

- ¿Para qué quieres saberlo? No te lo devolveré, eres una prisionera - respondió Kylo caminando en busca de las esposas con piel de Ysalamiri.

- Entonces al menos dime en dónde está Poe - pidió Rey afligida - Estoy muy preocupada.

Ren abandonó su búsqueda de las esposas. Alzó la mirada viendo a la Jedi a tan sólo unos metros de él.

- El piloto rebelde ya no es prisionero de la Primera Orden - contestó molesto - Escapó, se fue sin ti, te abandonó.

- Tú me sacaste del destructor estelar, él no me abandonó - corrigió Rey - ¿Hace cuánto escapó?.

- ¿Para qué quieres saberlo? ¿Crees que tu adorada Resistencia vendrá a rescatarte? - preguntó Ren con burla - No lo harán. El Líder Supremo vendrá aquí, quiere conocerte.

- Yo también quiero conocerlo, pero primero quisiera que me devolvieras mi sable de luz - el tono de voz de Rey se hizo más firme, más decidido.

- Si no cooperas con el Líder Supremo, te matará - le advirtió.

- Yo lo mataré - corrigió la Jedi.

- No lo lograrás, eres muy débil - contradijo Ren acercándose cada vez más a ella.

- Pues entonces moriré en el intento, todo por la Resistencia - finalizó Rey decidida.

De imprevisto, un sillón mediano voló hasta chocar con el cuerpo de Ren empujándolo al suelo.

Rey salió corriendo de inmediato pero ni siquiera llegó a la salida.

Se quedó paralizada.

- Ni siquiera lo intentes - advirtió Kylo Ren con una mano extendida hacia ella. Logró reincorporarse y agarró las esposas que habían estado en el suelo, se acercó a la Jedi y juntó sus manos - No quería hacer ésto pero tú no me dejas elección - dijo esposando las manos de Rey.

La Jedi nuevamente sintió cómo la piel de Ysalamiri le suprimía su conexión con la Fuerza, era una sensación desagradable.

- Permanecerás esposada hasta la llegada del Líder Supremo - avisó Ren tomándola de uno de sus brazos con fuerza - Sígueme y no se te ocurra hacer nada, los stormtroopers no dudarán en dispararte y no podrás defenderte de ellos.

A Rey no le quedó otra opción más que obedecer.


La Jedi perdió la cuenta de cuántos pasillos acababan de cruzar, la base era enorme y necesitaría tiempo para recordar cada lugar que pasaban si quería escapar.

- ¿A dónde me llevas? - preguntó ella cuando salieron hacia afuera, hacía mucho frío y no tenía nada con qué abrigarse.

- Silencio - la calló.

Un grupo de stormtroopers los siguieron detrás. Y después más, y muchos más.

- ¿Qué está pasando? - preguntó Rey preocupada, había una multitud de stormtroopers de diferentes rangos.

Parecía una Plaza de Armas, cientos, por no decir miles, de stormtroopers estaban de pie frente a una plataforma elevada en donde yacían la mayoría de los altos mandos, entre ellos, la Capitana Phasma y el General Hux.

Kylo tomó a Rey del brazo con fuerza y la obligó a subir a la plataforma, no le importó avergonzarla frente a sus soldados. Lo altos mandos la vieron con desprecio, era algo muy normal, Rey era su enemiga después de todo.

- ¿Qué está sucediendo? - volvió a preguntar Rey preocupada, no era necesario sentir la Fuerza para saber que algo malo estaba por ocurrir.

Phasma se acercó a la Jedi y la golpeó con su blaster obligándola a caer sobre el frío suelo de la plataforma - Comandante, lo he mantenido guardado - la mujer de armadura plateada le entregó el sable de luz de Rey.

- Buen trabajo capitana - agradeció Ren tomando el arma y guardándola junto a su propio sable.

La Jedi poco a poco se fue recuperando después de haber recibido tremendo golpe por parte de la enorme mujer. Pero eso sólo fue el comienzo.

- Hoy es el fin de la República. El fin de un régimen que autoriza el desorden - se escuchó por parte del General Hux - En este mismo momento, en un sistema muy muy lejano la Nueva República, ¡le miente a la galaxia!Mientras que apoya en secreto los engaños de la abominable Resistencia.

Rey apretó los dientes con furia al escuchar esas palabras, intentó ponerse de pie pero sintió una mano enredarse en su cabello.

Phasma la obligó a seguirla hasta llegar al lado del General Hux.

Rey cayó de rodillas frente a toda la multitud de soldados.

- Esta fiera máquina que ustedes fabricaron, sobre la cual se encuentran hoy, terminará con el senado, y nos guiará a la inmunda Resistencia. ¡Todos los sistemas sobrevivientes obedecerán a la Primera Orden! Y van a recordar... ¡Que este es el día que cayó la República! - concluyó Hux con un grito que alentó a todo su ejército.

Los stormtroopers estaban eufóricos, pero Rey estaba molesta, enojada, con ganas de cortarle la lengua al pelirrojo.

Algunos metros atrás, Kylo Ren veía todo atentamente. Estaba molesto por las acciones de Phasma, pero no podía hacer nada para defender a Rey.

Hux tomó a la Jedi del cuello - Ésto le dará una lección a la Resistencia que jamás van a olvidar - susurró cerca de su oído.

Sólo entonces, Kylo tuvo el impulso de querer ir a defender a su Jedi de las asquerosas manos de Hux, pero los altos mandos estaban presentes, era una tortura no poder hacer nada.

- ¡Fuego! - gritó Hux dando la señal para disparar el arma mortal de la base Starkiller.

Todo los soldados se dieron media vuelta para contemplar el espectáculo.

El cielo se tornó de un color rojizo, los suelos temblaron y cientos de árboles cayeron debido a la fuerza que impulsó el arma.

Una enorme luz salió disparada desde la base hacia el sistema de Hosnian Prime.

- ¡Nooo! - gritó Rey desesperada intentando liberarse de las manos del General Hux.

La Jedi vio en el cielo cómo explotaron los planetas aniquilando a millones de inocentes al mismo tiempo, y no pudo hacer nada para evitarlo, sólo le quedaba llorar por todos esos seres que acababan de perder la vida a manos de la Primera Orden.

- ¡Eres un ser despreciable! - escupió Rey viendo con odio al pelirrojo - ¡La Primera Orden caerá! ¡La Resistencia no se rendirá!.

Pero la Capitana Phasma se encargó de acallar sus gritos de protesta dándole otro golpe en la cabeza dejándola casi inconsciente.

- Asquerosa rebelde - insultó Hux viendo a la Jedi sobre el suelo de la plataforma - Agradécele al Líder Supremo que todavía no puedo matarte.

El General se preparó para darle una patada en la cabeza pero un tirón en su cuello lo detuvo.

- General Hux, es suficiente - ordenó Ren haciendo a un lado al pelirrojo - El Líder Supremo quiere a la prisionera con vida.

- Siempre me interrumpes. Llévate a la asquerosa Jedi - concluyó Hux alejándose.

- Lo siento comandante - se disculpó Phasma - Pero tenía órdenes directas por parte del General Hux para llevar a la Jedi frente a todos los stormtroopers.

- No lo vuelvas a hacer sin antes avisarme - advirtió Ren molesto - Ese idiota quiere matarla, y muerta no nos sirve de nada.

- Entendido comandante - asintió Phasma retirándose.

Kylo contempló a la Jedi hecha un desastre y con rastros de sangre en su frente debido a los golpes propinados por Phasma - Hux es un idiota.

Ignorando las miradas de los altos mandos de la base, el Caballero de Ren tomó a la Jedi en sus brazos y la sacó de la plataforma para llevarla de vuelta a sus aposentos.

Los droides se habían encargado de ordenar la habitación en su totalidad dejándola tal como estaba antes de que Rey la hubiera destruido.

Kylo depositó a la Jedi sobre la cama, limpió sus heridas y se encargó de cubrirla con distintas mantas. Rey había sido expuesta al frío de la base y no quería que se enfermara.

Al finalizar, se quedó sentado frente a la cama donde descansaba su antigua maestra. Ren pudo sentir su angustia cuando el arma de la base Starkiller fue disparada, la Jedi estaba dolida.

- Lo siento - se disculpó Kylo en voz baja, y sólo entonces se permitió a sí mismo quitarse el casco una vez más, dejando ver su rostro donde se reflejaba una pobre alma destruida.