Querida Alsole: qué risa me dio tu comentario, pero te prometo que ya se "desenredará" todo y lo más importante es que ya casi ando llegando al final del fic, no sé ni porqué duré tanto.

En fin, gracias a las que dejan su like y que anónimamente me animan a seguir.


Disclaimer: Naruto no me pertenece ya que es del gran mangaka Masashi Kishimoto, yo solo tomo prestado a sus personajes para que hagan mis perversiones.


Capítulo 25.
Malentendidos

Naruto POV

Ino y Shikamaru están en mi oficina, después de la reunión de junta hemos tenido una pequeña más íntima y personal, a pesar de que estoy vistiendo casual con vaqueros y camiseta ninguno de los dos se ha extrañado, ya que incluso pensaban que no asistiría luego de mi reciente vuelo de Italia.

—¿Estás seguro? —pregunta emocionada mi hermana, ya que tenemos una opción mucho mejor que los Uchiha para el financiamiento.

Estoy apoyado en la base de mi escritorio viéndolos a los dos.

—Sí. Incluso acabo de hablar con él y me dijo que la propuesta la enviará en 30 minutos más, si la aceptamos, podrían viajar este mismo día y tener una reunión el miércoles para afinar detalles. Lo que me preocupa es el problema de la aprobación de la construcción, ¿estás seguro de que no puedes hacer algo más Shikamaru? —él encoge los hombros.

—Sabes lo estricto que es el Gobierno para los asuntos medio ambientales, no sé si podremos hacer algo, pero hoy a mediodía Lee y Ten-Ten vendrán a reunirse con nosotros y así indicarnos cómo podríamos proceder.

—¿A cuánto más ascenderá lo presupuestado por lo que están exigiendo?

—Alrededor del 35%.

Eso casi me quita el aliento erizándome la piel, especialmente cuando es un proyecto de más de 30 millones.

—No te preocupes —intenta animarme mi hermana—. Eso déjaselo en manos a Shikamaru, sabes que nunca nos ha fallado.

—Oye Ino —interviene él levantándose del sillón a donde está sentado—... no digas algo tan casualmente, en un futuro eso podría resultar problemático.

—No te hagas el inocente conmigo Shikamaru —reclama ella separándose de la puerta a donde ha estado apoyada—, sé a la perfección que destilas esa actitud apática, pero por dentro sé que no te quedarás de brazos cruzados solo esperando a aceptar resoluciones y dictaduras.

—Tsk...

De repente me empiezo a reír llamando la atención de los dos.

—¿Qué sucede Naruto? —me interroga mi hermana.

—Todavía no estoy seguro cómo es que ustedes dos no quedaron juntos... —los dos se vuelven a ver haciendo una cara de asco—. Ciertamente para mí, sería mejor que ese pint...

—¡No lo digas! —se enoja Ino volteando la cara a un lado.

—¿Te imaginas tenerla 24 horas al día? Creo que me volvería loco Naruto, creí que eras mi amigo.

Los tres nos volvemos a ver y nos ponemos a reír como si fuésemos niños otra vez.

—Como sea... —digo intentando recomponerme—, sé que Ten-Ten y Lee también harán su trabajo y cómo dice Ino, tú tampoco te quedarás de brazos cruzados, así que yo tampoco lo haré: este día hablaré con Itachi sobre mi relación con Sasuke.

—Entonces, ¡¿sí has decidido seguir con él?! —pregunta emocionada mi hermana casi tirándoseme, pero se contiene de abrazarme y solamente toma mis manos para enlazarlas con las suyas.

—Sí. Creo que es hora de dejar el pasado.

—¿Incluso hasta Orochimaru? —cuando Shikamaru lo dice Ino me suelta las manos y su mirada gentil y alegre cambia a una tensa, así que la agarro por su hombro izquierdo y la acerco a mí para abrazarla.

—Es algo que tendría que haber dejado hace mucho tiempo atrás... —suelto tranquilo.

—¿Es...Estás... hablando en serio? —escucho su voz cortada a un lado de mi oído.

—Es lo que siempre has querido ¿no? —ella niega separándose de mí con sus ojos llorosos.

—No, lo que he querido es que seas feliz.

—Mientras Sasuke esté conmigo, lo seré. Fue por eso por lo que decidí ir a Florencia.

—Creí que había sido porque querías ir a buscarlo.

Le toco la mejilla y a pesar de que estoy inquieto de confesarles lo que encontré en Florencia, me siento mejor al decírselos. Rodeo el escritorio y enciendo mi laptop ante la expectativa de los dos. Le doy vuelta y los dos se acercan para ver la pantalla, Ino se queda con la boca abierta mientras que Shikamaru se conserva impasible.

—Sí, les confieso que mi ida a Florencia era estrictamente para buscar a ese hijo de puta, pero cuando Sasuke llegó a buscarme al avión y luego solo aceptó irse conmigo... no lo sé... fue como si toda mi perspectiva cambiara... y decidí que lo dejaría en paz, solo le pedí a Bee que lo buscara para así tener una pista de él y que lo pudiéramos controlar para no tener alguna sorpresa desagradable en el futuro. Cuando le hablé a Nagato, me dijo que él, Tenshi y Yahiko estaban en la ciudad y que irían de visita por un juego al Florencia, así que decidí matar dos pájaros de un solo tiro. Esa semana me reuní con los tres y aceptaron que el megaproyecto es una buena inversión, además que no tienen muchas aquí en Japón, así que me apoyarían en lo que quisiera con la financiera de ellos.

—¿Lo ves? —dice emocionada Ino—. Estoy segura de que papá... —niego.

—Hablé con Nagato respecto a eso y a pesar de que Minato y Kushina nos apoyarían con la financiera el requisito es que yo me disculpe y ponga todos mis negocios en revisión con él y cuando me refiero a todos, son todos, incluso hasta el Obsession.

Shikamaru se mofa de ello, justo la reacción que tuve.

—No puedo negar que tus padres son bastante creativos, además de ingenuos, es casi como si no te hubieran visto crecer, ¿creer que cambiarías de opinión al respecto? No creo que sea algo que te sea muy fácil de hacer, especialmente cuando te has aferrado tanto a esa idea.

—No sé si lo dices de manera sarcástica o solamente estás burlándote de mí —él se encoge de hombros—. Les presenté la propuesta a los tres y quedaron muy complacidos, debo de agradecer que a pesar de que Nagato y Kushina son hermanos, él no se deja manejar por sus hormonas, es mucho más frío con los números, incluso ya tenemos a varios inversionistas interesados, dijeron que cuando tuviéramos el primer avance que les llamáramos de inmediato.

Volteo otra vez mi laptop y le envío un correo a Shikamaru.

—Te acabo de enviar los datos de todos ellos, deberemos de tenerlos como prioridad.

—Como quieras.

—¡¿Y?! —pregunta conmocionada Ino.

—Mientras yo hacía mi labor, Bee hacía lo suyo, ese tipo estaba en una ciudad a 2 horas de Florencia —recuerdo que el día en que Sasuke se emborrachó Bee estaba regresando de allí—. Uno de sus lamebotas —me dan ganas de mencionar que es a Kabuto a quien encontró, pero veo tan tensa a Ino que prefiero omitir su nombre—, está bastante delgado y consumido, según lo que comentó y que Bee pudo corroborar tiene un cáncer de pulmón terminal, prácticamente lo han mandado a su casa a morir, según lo que le dijeron los médicos que lo estuvieron atendiendo solo le quedan un par de semanas más.

Ino se lleva las manos a la boca y veo que le salen unas lágrimas. Yo saco una caja de kleenex y se la paso, mientras que Shikamaru la agarra de la cintura y la acerca para abrazarla y darle su apoyo físico.

—Él le dio a Bee la dirección a donde podía encontrar a ese cabrón. Cuando llegó, se dio cuenta de que era un cementerio. Aparentemente él y... el otro socio se metieron en negocios más sucios cada vez, dejando a su otro compañero a un lado, quisieron hacer lo mismo de siempre, sus fraudes y quererles ver la cara de idiotas a alguien más, pero esta gente era diferente y no se los perdonaron. Los llenaron de plomo hace más de medio año. Bee corroboró toda la historia. Así que en esta ocasión puedo asegurar que ha sido el mismo karma quien se ha vuelto contra ellos.

Ino casi cae desmayada, sus piernas ceden y ha sido una fortuna que Shikamaru la tenía abrazada porque logra sostenerla sin dificultad. La carga llevándola hasta uno de los sillones y pedimos un té, me hinco frente a ella tomándola de la mano.

—Nunca más tendrás que preocuparte de que aparezcan Ino —aseguro besándole la frente y ella empieza a llorar.

Shikamaru y yo nos quedamos con ella sin decir nada, lo único que necesita es desahogarse.


Entro junto con Bee al apartamento de Sasuke y miro alrededor, ¿por qué se siente calor? ¿por qué tiene tanta vida? Me parece tan ilógico, los inmuebles solo son objetos inanimados que no pueden demostrar sentimientos y aun así puedo asegurar que cuando entro a mi pent-house lo único que siento es frío.

He citado a Itachi en el apartamento de Sasuke a las 3, aunque al final he tenido que cambiar a las 5 debido a la extensión de mi reunión con los Lee. Ten-Ten me ha asegurado que no nos podremos quitar a los de medio ambiente, pero esperan que el incremento del presupuesto no sea mayor al 10%, todavía es una cantidad importante, pero más aceptable que el anterior.

Veo la nevera de Sasuke y me sorprende, tiene muchas verduras en tarros de vidrios y bolsas herméticas, recipientes con comida, un par de cervezas, huevos, leche, el congelador está lleno de carne, pollo, cerdo todo debidamente etiquetado y clasificado, además de tarros de helado.

¿Chispas de chocolate? ¿Menta?

Cuando abro la mía no encuentro más que botellas de agua y algo que algún roedor o fantasma han dejado para que no se vea tan triste y eso me hace recordar aquella vez que cocinó en el pent-house, creo que no he tenido un día tan feliz como ese que pasé con él.

Al llegar Itachi le pido a Bee que espere afuera, en el caso de que Sasuke venga, que me avise para estar un poco preparado, lo bueno es que según él no saldrá antes de las 6, aparentemente también pudo aprovechar el viaje a Florencia para hacer algunos negocios.

—Nunca creí que Sasuke te diera la llave de su apartamento tan rápido.

—Y creo que tendré que disculparme luego con él por esto, porque no creo que su intención haya sido entregármela para que me reuniera contigo.

—Eso ha sido tu decisión.

—Sí, y lo hago precisamente para demostrarle cierta confianza, si se llegase a enterar de que tú y yo nos hemos reunido en mi pent-house podría tener una idea que realmente hace que me duela el estómago.

—¿De qué estás engañándolo conmigo?

—¿También te lo ha dicho?

—Tiene la clara idea de que hemos sido amantes.

Eso me hace gracia, porque me gusta verlo celoso, en realidad es como un gato, es huraño, impaciente, mal humorado y posesivo, pero a la vez cuando les das amor puede ser muy entregado.

Nos sentamos en los sillones, aunque yo lo hago en uno de los individuales frente a él.

—Sé que la idea de que esté saliendo con él no es de tu agrado.

—Sé como eres Naruto, no te gusta atarte con nadie.

—Lo sé.

—Gaara fue con el único con quien formalizaste una relación y lo llevaste por un camino que ni él supo entender a la perfección perdiéndose en ello en el proceso.

—No creo que tú, con una prometida en tu cama y un «socio» al otro lado de la puerta pueda hablar sobre «moral».

—Y creo que en eso coincidirás conmigo, sabemos a la perfección como somos tú y yo, pero ciertamente queremos algo mejor para nuestros hermanos y que no sigan nuestro camino, aunque nosotros estemos bien con el que hemos elegido.

Eso me hace reír, después de lo que le sucedió a Ino fue una fortuna que pudiera seguir su camino, pero ciertamente tener que verla en el Obsession o en juegos como a los que yo asisto, no es algo que me agrade pensar.

—Además, creí que tenía tu palabra, ¿no fue efectiva la pista que te dejé para encontrar a Orochimaru?

La forma en que lo dice me hace dudar.

—Lo sabías, ¿verdad?

—Después de lo que pasó con Sasuke nunca le perdí las huellas, claro, siempre fue más discreto de lo que fuiste tú, así que sí, sabía que ese bastardo ya está 3 metros bajo tierra desde hace más de medio año.

—¿Por qué no me lo dijiste?

—Creo que ese tipo de noticias es mejor investigarla por uno mismo, de lo contrario hubieras creído que todo era alguna treta —no puedo discutir eso.

—Sí, tenías mi palabra Itachi, pero... realmente cometí un error, nunca debí haber involucrado a Sasuke en ese intercambio, porque no era algo que dependía de mí, también él tiene derecho de voz y voto sobre esto.

Itachi se levanta hasta un esquinero que tiene una pared de vidrio, la abre y saca un portarretrato en donde aparecen sus dos padres, sus abuelos y ellos dos, Sasuke aun es un infante.

—No creo que me tenga que disculpar por querer proteger a mi hermano.

—Y, estoy seguro de que si se pudiera en estos momentos mi otro yo saldría de mi cuerpo y me daría contra la pared, pero finalmente estoy entendiendo a Ino. Cuando me presentó a su prometido, un pintor sin futuro y que no era de mi agrado, aunque para ser sincero, no creo que exista ningún hombre para Ino que sea de mi agrado, fui bastante reacio a su confesión, pero al final entendí que no era mía, sino que de ella y a pesar de todo lo que me opuse está programando una boda para dentro de un par semanas más.

—¿Qué? ¿Estás diciendo que quieres casarte con mi hermano? —eso me hace tragar con dificultad. Itachi vuelve a poner el portarretrato en el mueble y yo me levanto de mi asiento.

—Llevamos solo un par de semanas saliendo y eso sin tomar en cuenta los pocos días que estuvimos separados por aceptar tu propuesta, no he pensado en algo que podría suceder a tan largo plazo, aunque la idea... para serte sincero, no hace que quiera salir corriendo al lado contrario.

Itachi se pone bastante serio, creo que estoy viendo la otra cara de la moneda, realmente tengo que disculparme con Sai en algún momento.

—Sé el escepticismo que tienes conmigo Itachi, de hecho, yo mismo lo tendría, pero ¿sabes? Gaara fue alguien que estuvo para mí en un momento oportuno, cuando estaba a punto de perderme, no es que apareció y quedé prendido con él, al contrario, pasaron semanas antes de que yo le insinuara algo, vi la oportunidad de poder sentar cabeza y la aproveché, pero siempre bajo mis propios términos y condiciones volviendo a ser el amo que Kakuzu me enseñó que podía ser y no me salí de esa línea.

Itachi abre los ojos casi alarmado, intenta decir algo, pero lo detengo.

—No, no tenemos ese tipo de relación con Sasuke, te lo dije hace tiempo, sí, me acosté con tu hermano por un impulso, una atracción que no podía ser ignorada a pesar de que creo que los dos luchamos en ese momento contra ese sentimiento, cosa que le extrañó a todos los que me conocen, aunque lo que más me extrañó a mí mismo fue lo que sucedió a continuación: quería seguir. Cuando salí del hotel a donde lo dejé esa mañana, sabiendo que iba tarde para mi reunión con ustedes, me dije que intentaría encontrarlo a como diera lugar, tal vez ir al bar otra vez y tener la suerte de que él llegara, interrogar a cualquiera, decirle a Bee que contratara a un detective, cualquier cosa, pero quería verlo —niego—, no, necesitaba verlo.

—Nunca has creído en el amor Naruto.

—No, nunca lo he hecho, ¿cómo puedes creer en algo que nunca has sentido? No puedo negar que tuve todo lo que quise durante mi infancia, pero lo único que no tuve fue un calor presencial, a mis padres les interesaba seguir trabajando para que a mí no me hiciese falta nada, pero en muchas ocasiones lo que deseé fue no tener nada excepto a ellos dos a mi lado.

¿Por qué me estoy confesando con Itachi? ¿será porque quiero que intente saber qué está pasando por mi cabeza?

—Es algo parecido a lo que siento por Sasuke, me he dado cuenta de que no quiero alejarme de él, no es porque quiera tener a alguien a mi lado, eso lo podría conseguir, pero sé que al día siguiente no me importaría quien fuera o si se quedara, en cambio con él, todo es diferente, no quiero que se vaya, quiero protegerlo y que esté conmigo siempre.

—Si quieres puedo poner música de violines y que la cosa se vuelva cursi.

—Eres un idiota Itachi —le doy suavemente con mi puño en su hombro izquierdo, nada que duela, solo, de alguna manera, un poco juguetón, así que él se empieza a reír.

Recibe una llamada y se aleja, no sé porque imagino que debe de ser Deidara. Cuando regresa nos quedamos un rato en silencio, pero sé lo que le preocupa también.

—Tu oferta de aceptar el financiamiento del megaproyecto solo era si yo no salía con tu hermano, si lo hacía lo retirarías y entiendo que no sea un capricho por sí solo, hay demasiado conflicto.

—Con el megaproyecto estaremos atados muchos años, muchos más de lo que duran las parejas, así que, si por alguna razón tú y Sasuke terminan...

—No lo haremos.

—Si llegase a suceder —recalca—, todo se volvería incómodo y caótico, y sabes a la perfección que no estamos hablando de un par de miles de dólares —eso me hace reír.

—Lo entiendo, pero he conseguido el financiamiento para el megaproyecto.

—¿Se lo pediste a tu padre?

—Hmp, creo que eso sucedería solamente que yo estuviera en coma y fuese Ino la única que tuviera las riendas.

—¿Entonces?

—Nagato.

—¿Tu tío? ¿Nagato Uzumaki?

—Así es. Tuvimos una reunión muy fructífera en Florencia y quedó más que encantado con el proyecto que le presenté, así que en dos días cerraremos el trato, con lo cual no tendríamos más negocio que el que estamos haciendo directamente con International Bussines y de eso se podría encargar Shikamaru.

—¿Podríamos hacer un mejor trato? Tal vez puedas considerar el 35% de financiamiento local, después de todo, que los extranjeros toquen nuestros negocios se siente diferente.

—A pesar de que es un extranjero, es mi tío, sí 12 años menor que Kushina y 9 mayor que yo, pero al final es un Uzumaki también.

—Veamos cómo camina todo, ¿no?

—¿Ahora eres tú quien me pide que me quede contigo? —me paro frente a él ladeando la cabeza como si estuviese retándolo.

Escucho como mi celular empieza a sonar y a los pocos segundos la puerta se abre y escucho como Bee intenta detener a Sasuke.

—¡Ita...chi!

Su cara de enojo es todo un poema, Sasuke está tan fuera de sí, pero también está diferente, está caminando lento y tropezándose, además de tambaleándose, ¡¿está ebrio?!

—Tú... maldito... hermano... traidor... —dice con dificultad y casi arrastrando las palabras. Itachi y yo nos volvemos a ver, pero él agacha la cabeza negando de un lado a otro.

—Oye Sasuke —intento decir—, creo que...

No termino de hablar cuando le lanza un puñetazo a Itachi, lo cual hace que él mismo se tambalee y caiga al suelo, porque está casi a un metro de distancia de su hermano lo que hace que sea imposible que lo alcance.

—¡No... huyas! —dice viendo a la puerta.

—¿Qué rayos...?

—Maldito Deidara —dice en voz baja, pero lo vuelvo a ver.

—Habla.

—Deidera tenía que entretenerlo para que no apareciera por aquí y nos interrumpiera.

—Pero él no sabía que estábamos aquí.

—Sabía que iba a reunirme contigo y con toda la pandilla —bajo la cabeza negando de un lado a otro.

—Dicho y hecho, eres un idiota Itachi, mejor vete y dile a Deidara que si lo veo esto no se quedará así.

—No te preocupes, yo mismo me encargaré de darle un buen castigo. ¿Te encargarás de él?

—Será difícil, creo que lo debes de saber mejor que yo, tu hermano cuando se emborracha es más terco que una mula.

—No lo puedo negar.

—¡Trai...tor! —farfulla intentándose levantar.

—Creo que lo mejor es que te retires Itachi.

—Cuando esté más sobrio dile que me llame ¿sí? Y espero que realmente puedas evaluar la posibilidad del 35%.

—Lo platicaremos con Shikamaru y él te hará saber nuestra decisión.

Cuando terminamos de hablar, Itachi se retira, Sasuke intenta gatear gritándole algo como... no te vayas, pero al final se queda dormido en la alfombra. Bee y yo nos volvemos a ver y nos ponemos a reír, realmente es bastante gracioso cuando se emborracha.