"¿Está segura Señora Poldark? Si ni usted ni su esposo presentan cargos el agresor quedará libre inmediatamente." Demelza arrugó la nariz al escuchar nombrar a Francis como el 'agresor'. Francis podía ser muchas cosas, lejos estaba de ser un hombre perfecto, pero jamás diría que era violento.

"Si, estoy segura. Si mi… si Ross no quiere presentar cargos contra Francis, yo tampoco. No fue a mi a quien golpeó." Una parte de ella incluso entendía la reacción de Francis, a él también lo habían engañado, y ella hubiera sido capaz de hacer lo mismo de haberlo tenido a Ross en frente tan solo un momento más. Todavía no sabía que iba a hacer cuando lo viera. Después de que la policía se retiró saludando cordialmente a Dwight, su amigo había puesto los ojos en blanco y se había acercado a ella cuando los hombres uniformados se fueron. "Demelza… Ross está bien, está estable." Dijo abrazándola y a pesar de que ella no había preguntado como estaba su marido. "Siento no haberte llamado antes. Ross entró a emergencias inconsciente y sin identificación escoltado por un policía. Cuando llegó mi guardia y lo vi quise llamarte pero la policía no me dejó, querían tener la declaración de Ross antes de que viera a nadie. Supongo que no tienen demasiados casos de este tipo en Cornwall y quisieron hacer todo al pie de la letra. Perdona que no te avise." – dijo de nuevo.

"Está bien Dwight, no fue tu culpa. ¿Cómo… cómo está?" La policía ya había informado a Demelza que había ocurrido y ella también ya había pensado que Elizabeth podría haberle avisado, pero por supuesto que no lo había hecho. Dudaba que alguna vez volviera a hablar con Elizabeth, y mejor si así era. Si no sería ella la que acabaría en la cárcel. Los últimos minutos habían sido una locura, un huracán de sentimientos que parecía haber barrido con todo en su interior y no había dejado nada. Ni furia, ni llanto, ni enojo ni compasión. Dwight puso la historia clínica de Ross en sus manos y los resultados de los análisis, Demelza los leyó como si no pertenecieran al hombre que había amado hasta esa misma mañana, como si se tratara de un paciente más, un extraño.

"Le di un sedante porque estaba un poco inquieto cuando habló con la policía. No lo hubiera despertado pero si no tenían su declaración no podía llamarte. Dejaré que pasé la noche en la UCI y mañana lo trasladaremos a una habitación común. Creo que no tendrá ninguna secuela, mañana haremos otra tomografía para asegurarnos que está todo bien. Ven, te acompaño hasta su cama." Dwight dio unos pasos en dirección a la unidad de cuidados intensivos y se dio vuelta cuando se dio cuenta de que Demelza no lo había seguido.

"¿Dem? Él está bien, se recuperará." La intentó tranquilizar, malinterpretando su vacilación.

"No Dwight, no es eso. Yo… no quiero verlo."

Dwight volvió hacia donde ella estaba. Y por primera vez en la noche miró a Demelza con detenimiento, estaba algo pálida con ojeras alrededor de sus ojos aún vidriosos por el llanto. "¿Estas bien, Demelza? ¿Sabes que fue lo que sucedió realmente?" preguntó colocando una mano sobre su hombro y ella no pudo evitar que las lágrimas escaparan de nuevo.

Dwight dejó que su amiga llorara en su hombro un largo rato, luego le trajo un vaso con agua y ambos se sentaron en las sillas de espera que había en el pasillo del hospital. Era tarde en la noche y no había nadie salvo alguna enfermera que iba y venía chequeando a los pacientes.

"Se acostó con Elizabeth."

Dwight giró rápidamente la cabeza para mirarla incrédulo y emitió un gemido de sorpresa.

"¿Qué? ¿Estás segura? No creo que Ross sea capaz…"

"Los vi con mis propios ojos." Lo interrumpió ella antes de que su amigo pudiera decir una palabra a su favor. "Por eso estaba Ross en Trenwith. ¿Qué dijo el, porqué estaba allí?"

Dwight, todavía sin poder creerlo le contestó en voz baja "No dijo nada. La policía tampoco. Solo que fue Elizabeth la que los llamó."

"Me extraña que ella no haya venido con Ross, aunque después de todo, Francis estaba allí. Supongo que habrá tenido que dar explicaciones."

"Demelza… ¿desde cuándo sucede esto?"

Demelza suspiró y tras beber un sorbo de agua le contó a Dwight sobre los últimos meses. El comportamiento de su marido, lo distante y ausente que estaba de su casa, su obstinación a no hacer nada para salvar el negocio familiar, todo el tiempo que pasaba en Trenwith, todo el tiempo que pasaba con Elizabeth. "Supongo que es mi culpa también." – los labios le temblaban y las lágrimas habían empezado a caer de nuevo. Se preguntó cuando se acabarían. "Debí decir algo. Hace semanas que tengo este presentimiento, pero no quise hablar con él de ello, no quería que creyera que estaba celosa. En el fondo sabía que nada ocurría, que él no era capaz de hacerme esto, creí que me quería, que solo estaba preocupado por la empresa… estaba equivocada. Sí tenía razón para estar celosa después de todo." Demelza secó sus mejillas e intentó forzar una sonrisa al mirar a Dwight, pero este la miraba muy serio.

"Lo voy a matar." Dijo después de un momento. "Cuando se despierte me va a tener que escuchar. ¿Cómo fue capaz de hacerte esto?" Demelza nunca había visto a Dwight tan enojado. Sus facciones eran siempre amables, sus palabras cordiales, acostumbrado a dar malas noticias a familiares de enfermos su voz era siempre reconfortante. Pero ahora estaba enojado de en serio, sus puños se habían cerrado y sus mejillas estaban algo coloradas. Se pasó una mano por su perfecto cabello y sus dientes chirriaron. "Ahora entiendo a Francis, déjame decirte eso."

"Yo también. Si no hubiera estado tan sorprendida yo también habría sido capaz… Fue, fue el peor día de mi vida. Quisiera volver el tiempo atrás, quisiera estar de nuevo esta mañana desayunando con mi familia y decirle, oh, si le hubiera dicho acerca de… quizás…" Demelza pensó. Si le hubiera dicho esa mañana acerca de Laurent a Ross, él habría ido con ella al encuentro y no a acostarse con Elizabeth. Pero ¿de qué hubiera servido eso? Solo para que ella no se enterara de lo que ya estaba sucediendo. Ross le había estado siendo infiel por un tiempo ya, ese día solo había llegado la confirmación.

"¿Acerca de qué? Demelza no debes pensar que esto es tú culpa. Esto es solo culpa suya, de él y de Elizabeth. Tú le has dado todo, desde el momento en que lo conociste le has entregado tu vida y él no tiene ningún derecho a hacerte esto…"

"Oh… lo sé. Lo sé Dwight. Pero yo, yo también le oculté algo. Tendría que habérselo dicho, pero estos últimos días estuve tan molesta con él, pensé que me las podía arreglar sola. Y en realidad así fue, nada ocurrió."

"¿A que te refieres?"

"Dwight, el padre… el padre biológico de Julia vino a verme hoy." Demelza le contó a su amigo todo acerca se Laurent, como se había contactado con ella pensando aún que Jinny estaba viva, su visita a Cornwall y el encuentro de esa mañana.

"Dios, Demelza."

"Lo sé, se lo tendría que haber dicho. Pero estaba tan asustada, y no sabía como iba a reaccionar. Ross es el padre de Julia, él la ama con toda su alma. Yo no quería que se sintiera mal, no quería cargarlo con otro problema… tiene los mismos ojos que Julia, y me rompe el corazón. Imagínate lo que Ross sentiría… así no dije nada, y el hombre no sospecha nada tampoco, así que al menos pude evitar ese problema."

"Pero pasaste por toda esa angustia sola, Demelza, sabes que no tienes que hacerlo. Me tienes a mí y a Caroline. Sabes que eres parte de nuestra familia, hey, incluso yo fui tu amigo mucho antes de que ellos estuvieran en nuestras vidas. Me deberías haber dicho a mi, yo habría ido contigo."

"Lo sé, gracias Dwight."

Demelza se dejó abrazar por su amigo. Durante los próximos días necesitaría de todo su apoyo.

"¿Doctor Enys?" Los interrumpió una enfermera luego de un momento – "Si, iré en un momento." – le dijo, aún con sus brazos alrededor de los hombros de Demelza. – "Tengo que ir a hacer la ronda. ¿Qué quieres hacer? ¿Quieres que llame a Caroline?"

Demelza negó con la cabeza. "No, déjala dormir. Creo que me quedaré aquí, hasta que lo saquen de la UCI."

"Volveré en un momento."

Dwight se fue y Demelza quedó sola en ese pasillo vacío del hospital. Irónicamente ese lugar le recordaba adonde ella y Ross se habían conocido. Aquella noche era ella la enfermera de guardia y no se imaginaba que su vida estaba a punto de cambiar. Esta noche, sin embargo, era muy distinta, esta noche ella sabía que a partir de mañana ya nada sería lo mismo.