Capitulo 23. "Tentación Adictiva"

Se sintió extraño, más que el sentimiento de culpabilidad cosquilleando su estomago, le extrañó la sensación de encontrar los pasillos y salones vacíos a pesar de la cantidad considerable de huérfanos llenando cada uno. Simplemente no se acostumbraba a esa rara percepción de soledad que ya ni siquiera era inspirada por la ausencia de Matt sino de Linda. Habían transcurrido por los menos una y media semana desde su recuperación donde recibía cortas visitas de otros niños que le deseaban una pronta mejoría, y a veces hasta le llevaban pequeños obsequios con chocolate incluido.

En mitad de la primer semana Roger le había brindado su presencia para solicitar los detalles de su encuentro con Linda, y Mello estuvo feliz de cooperar -como ningún profesor esperó lo hiciera- pero el rubio testificó que lo hacía meramente por cortesía, lo cual no era más que una descarada mentira, pues él quiso intentar algo para que Linda no fuese transferida para recibir ayuda psicológica ya que él quería resolver el asunto por sí mismo. Sin embargo, cuando por fin tuvo la oportunidad de poner un pie fuera de la enfermería no tardó en enterarse que sus esfuerzos por minimizar el daño causado por la niña de coletas fueron en vano, así que volvió a sentir cómo se hundía en la desdicha. ¿Había algo de lo que él hiciera que brindara frutos? Pues nada de lo ejercido daba un producto satisfactorio para él, pensarlo lo hizo convencerse que el mundo entero debía estar en su contra, y no encontraba una mejor explicación que sólo eso después de tan fatídica serie de acontecimientos. Aún así, la presencia que se acomodó a un costado suyo en el suelo de la Sala Común al siguiente momento logró devolverlo al presente, descubriendo a la silueta que parecía hacerse más y más constante en sus colapsos internos para brindarle una compañía refrescante dentro del agobio rutinario, involuntario. Near depositó las cajas de rompecabezas obtenidas en el suelo antes de quedarse quieto un momento, quizás esperando alguna reacción negativa de su rival, algo que no obtuvo cuando Mello se recargó en el muro perdiendo la vista en el techo, como si aquello no fuera gran cosa. Entonces el albino abrió las cajas regando las piezas por el suelo, comenzando armarlos en absoluto silencio.

Hacían varios días desde que llevaban a cabo este ritual silencioso y, aunque estaban seguros de que su comportamiento pasivo había llamado la atención de adultos y niños por igual, no se detuvieron. Mello siempre encontraría chicos quienes lo invitaran a jugar pelota o realizar toda clase de actividades divertidas, pero cuando tenían oportunidad ellos no dudaban acompañarse sin entablar conversación entre sí. Mello comprendía que Near estaría solo sin Linda alrededor y el albino ya había visto al esloveno entrar en crisis existenciales al no contar con el apoyo de Matt, por lo que esto era un suceso que los beneficiaba en muchos sentidos a ambos de forma balanceada, después de todo nadie más que los dos ausentes pudieron haber formado un vinculo especial con los dos candidatos a sucesión de L.

Vagamente, Mello recordó haber recibido visitas del niño inglés durante su larga recuperación, obteniendo una comodidad que no admitiría, aún si al principio todo lo que quiso fue golpearlo con la almohada y mandarlo largarse antes de que perdiera el juicio dentro de la enfermería, y todavía había momentos en que deseaba hacerlo pero terminaba siendo consolado por la calidez que lo abrazaba al sentirlo cerca, y recordar que en un principio de esta manera había sido su relación le inspiraba tal culpa que lo obligaba comportarse. Nunca violaron el espacio que inconscientemente habían acordado ni se miraban a los ojos por mucho tiempo. Simplemente coexistían. Sabían que algo estuvo cambiando entre ellos, que su convivencia se había vuelto irregular y ahora no sabían cómo abordarse más allá de esta única injustificada forma. Para Mello siempre fue más fácil meterse con Near, tratar de humillarlo, reclamarle por todo, molestarlo, casi agredirlo, así que interpretar el silencio compartido era sofocante cuando lo pensaba en la privacidad de su habitación; porque su cercanía y confidencia no le incomodaban en lo absoluto e incluso lo sentía regenerativo, lo ayudaba a sanar inquietudes de las que no hablaban, exorcizar acontecimientos que todavía no ocurrían. Supuso que estaba siendo susceptible a la compañía de Near por la falta de cobijo, el estrés estaba ligado mayormente a los estudios así que su competencia seguía en auge a pesar de la escaces de reacción por parte del rubio en el proceso.

—Linda... —la voz de Near tensó a Mello enseguida debido a la sorpresa, pues creyó que no hablaría como siempre—, me dijo una vez que yo le recordaba a su hermano, por eso comenzó acercarse a mi, creo que su personalidad era una mezcla de nosotros dos... su padre biológico era un hombre violento, ella nunca lo mencionó pero lo escuché de la profesora de arte; los maltrató mucho antes de que las autoridades lo descubrieran y encerraran. Pero entonces el hermano de Linda ya había muerto en una caída por las escaleras.

—Ya veo —Mello asintió, finalmente encontrando lógica a su enfrentamiento con Linda. Sin duda su cabeza había despertado esos ácidos traumas la mañana que le gritó; considerarlo le hizo sentir culpable, entonces recordó al pelirrojo—. Matt dijo que sus padres eran viciosos. Su mamá fumaba mucho y su papá era un alcohólico tirado a la perdición... es irónico que aquello que provoca trastornos en un individuo termine siendo un soporte para la victima en concreto.

—Los humanos buscan inconscientemente la calidez de otras personas tomando como base los defectos de las mismas ya sea para reparar heridas que no pueden sanar en ellos mismos o generar otras en consecuencia.

—Eso es tóxico —replicó con una sonrisa amarga.

—Posiblemente pero, ¿acaso los humanos no son la definición misma de toxicidad? Aunque algunos buscan hacer el bien con sus acciones terminan causando un mal a los de su alrededor, especialmente quienes mantienen en alto sus convicciones, o expectativas.

—Es imposible para nosotros como humanidad no hacer daño a otros de alguna forma u otra o a nosotros mismos, ¿es eso lo que quieres decir?

—Sólo es un pensamiento —Near se llevó un dedo a los cabellos, rizando ansiosamente—. Es lo único que he podido concluir del comportamiento humano, aunque no estoy afirmando que sea algo estrictamente malo. Todos deberían saber que las definiciones de maldad y bondad son sólo términos idealizados que dependen de diversas perspectivas. Una sola palabra no podría describir a una sola persona, mucho menos a un conjunto de éstas.

—¿Y tú? —quiso saber Mello mirando a su acompañante con un gesto sombrío, el albino simplemente correspondió a la intensidad desprendiéndose de esos invernales ojos azules—. ¿Crees que estás siendo impulsado por uno de estos dilemas? ¿Te acercas a mi porque estás en busca de sanar mis heridas o quieres quemarte más? Porque eso me llevaría a pensar en tu natural masoquismo... eso sería desagradable, ya sabes.

—Ambas —confirmó pero al siguiente instante agregó—, en un diez por ciento de cien.

—Bien eso me dice algo —Mello se descubrió sonriendo frente a la respuesta de su rival.

—¿Qué hay de Mello?

—¿Yo? Probablemente ninguna, he estado intentando alejarme de ti ¿lo olvidas? Eres tú quien insiste en rondar mi circulo.

—Esto es inesperado.

—¿Qué cosa? —el acento del joven esloveno irradió cierta irritabilidad frente a la muestra de duda en el tono de voz que Near acababa de usar.

—Recuerdo que dijiste antes que todo lo que querías era superarme.

—¿Y qué?

—Eso no respalda tu reciente respuesta, en realidad afirma que no quieres apartarte, no al cien por ciento, diría que ese es tu objetivo en un tres por ciento pero el resto te obliga mantenerte cerca, lo que me lleva a cuestionar... ¿te recuerdo a alguien, Mello?

El rubio se congeló en su sitio con el análisis expuesto, incapaz de calmar el pánico inicial y por contrario retroceder el cuerpo como si tratase de esquivar un golpe, del mismo modo su mente no había tardado en proyectar cierta imagen guardada en su subconsciente, dibujándose por encima de la silueta de Near. No quiso admitirlo pero su reacción habría revelado más de lo que hubiesen hecho las palabras, por ello no dudó en levantarse, huir de la mirada de Near como si su vida de eso dependiera, turbado, molesto y sonrojado.

—¡No digas estupideces, Near! ¡Por estas cosas es que quiero mantenerme una milla lejos de ti! ¡Siempre me perturbas! ¡También odio que me analices! Ya ni siquiera recuerdo cuántas veces te lo he dicho. Sólo déjame tranquilo.

—Mello... —El chico rubio estuvo a punto de irse cuando su rival lo llamó por última vez, lo cual lo incitó a quedarse por impulso, pues definitivamente no le apetecía escuchar lo que sea que Near quisiera agregar a la conversación—. Tú me recuerdas mis convicciones, no porque seas un modelo de ello sino porque tienes cualidades que siempre he intentado desarrollar y no puedo, y lo haces ver tan fácil... por eso es que me gustas. Eres una especie de complemento a mis carencias.

—Oh, por el amor de Dios —musitó llevándose una mano al rostro al darse cuenta que había terminado la frase de Near en su mente antes de que el albino siquiera lo pronunciara—. ¡Ya cállate! —exclamó comenzando a correr, buscando deshacerse de las cosquillas que nacieron nuevamente en su estomago, aunque escapar no representara una acción responsable. Odiaba cuando ese enano le decía esas palabras tan positivas y elocuentes, lo dejaba desarmado y sin argumentos para escupir en su contra. Mello no estaba acostumbrado a los cumplidos, mucho menos a escucharlos de Near. Por eso el recuerdo del primer beso que compartieron lo obligaron agitar la cabeza, abochornado y molesto con su propio sentir. Era un hecho que el albino no le era indiferente en lo absoluto, nunca lo fue. Pero ¿de qué forma debía responderle? Tenía entendido que estaban muy jóvenes para ejercer ese tipo de relaciones, en realidad ni siquiera debería estar pensando en ejercerla. ¿Por qué lo haría? Near era molesto aunque lo hiciera sentirse bien ocasionalmente y elevara su autoestima de formas que ni creía posibles—. ¿¡Qué diablos!?

Mello se revolvió los lacios cabellos al darse cuenta de lo que acababa de pensar, de ninguna manera Near podría hacerlo sentirse bien, en realidad siempre lo ponía incomodo, sin contar todas las veces que le hizo sentirse atemorizado por su mirada muerta y singular actitud. Debía estar demasiado atareado ese día, si, debía ser eso, se convenció optando por ignorar lo reciente y caminar rumbo a su habitación para perder el tiempo en algo más provechoso, de todos modos tenía tarea que hacer. Ya había tenido suficiente de Near por ese día. Con estos pensamientos se perdió en el pasillo dejando al albino solo con sus ideas.

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Abrazando con más fuerza de la debida sus cajas de rompecabezas, Near avanzó por el pasillo en busca de una mejor ubicación en la cual estar. Después de que Mello lo hubiese dejado tras su última conversación se había recostado en el suelo de la sala común jugando con sus robots mientras las horas se escurrían hasta volverse tediosas, sólo entonces se permitió emerger fuera del lugar sin dilación. Los rayos rojizos del atardecer ya se filtraban a través de los ventanales, abrazaban su silueta sin intenciones de soltarle como todo lo que tocaban en el interior, pero la mente de Near estaba más ocupada repasando los resultados de su último experimento. Las dudas que le habían atormentado en un principio ya comenzaban a despejarse y él reconocía cuánto le gustaría volver a ponerlo a prueba sólo para sentir el calor de la presencia de Mello en sus impulsivas replicas, más comprendía que por el momento lo mejor sería dejarlo solo. Miró a su costado de pronto extrañando la sonrisa traviesa y jovial de Linda, pues siempre había rellenado el silencio con su palabrerías cada vez que no tenía nada en qué pensar y cuyas vibraciones se tornaban ácidas en su ausencia. Aquellos instantes de alguna manera le brindaban paz porque su compañía hacía de su quietud algo indispensable, más cómodo, un sentimiento que jamás hubiese intercambiado por nada a pesar de lo que otros hubiesen creído. Y con esto concluyó que de esta manera debía sentirse Mello respecto a Matt, y era por ello que sus mundos parecían sufrir cambios monstruosos sin sus presencias. Queriendo olvidarlo por un momento, perdió su atención en el sonido de sus pausados pasos; sus calcetines arrastrándose y creando una escueta fricción que le inspiró una tranquilidad infrecuente.

«Near...»

El sorpresivo llamado congeló su andar al instante, sus parpados se abrieron con desconcierto, incredulo por lo que había escuchado, pues estaba seguro que no había nadie además de él en el pasillo. Con sigilo miró a cada lado de su silueta comprobando lo que ya sabía. Nadie más que él ocupaba ese espacio de Wammy's House. No había rastro de niños más que las risas lejanas que atribuía a los grupos de amigos que se divertían en sus propias actividades, y aquella voz había atravesado sus oídos como un susurro que pretendía contarle un secreto importante. Siguió mirando, entonces su atención se perdió un momento en los jarrones decorativos que yacían acomodados geometricamente contra cada pilastrón componiendo el pasillo, en compañía de algunos cuadros de paisajes rurales y contemporáneos. Se mantuvo indiferente mientras decidía cómo reaccionar. Y finalmente lo vio, un pasaje a unos centímetros de su posición actual; unas escaleras rumbo al antiguo ático que todos en el orfanato evitaban por diversas cuestiones, cual sendero se rompía en sombras antinaturales sobre una puerta de madera, como extraída de un cuento de horror.

«Soy invisible»

El albino dio unos pasos más cerca de aquellas escaleras, sintiendo cada vez más interés por el interior de esa sombría habitación. Era como si estuviera siendo llamado una y otra vez, aún cuando la voz de antes no había vuelto a manifestarse para él y que rápidamente acreditó a su imaginación, falta del cálido sonido que su cerebro acostumbraba percibir de la compañía de Linda. Y después de recapitular los escenarios donde este ático fue el centro de atención, recordó que éste era el sitio que protagonizaba los rumores más macabros del Wammy's House; éste era el sitio donde había ocurrido un aterrador suicidio. Near escuchó tantas versiones que no estaba seguro cuál traer al presente mientras observaba la entrada pero algo en lo que todas las versiones estaban de acuerdo era que el acto fue consumado por un huerfano, y muy probablemente uno de los antiguos candidatos a sucesores. Pensarlo le hizo crear dentro de su mente situaciones que pudiesen provocar un final así, aunque realmente no se sintiera atraído por relatos de este tipo se encontró empatizando con el individuo tras la trágica historia. Avanzó, uno de sus pies se posó sobre el primer escalón, y un extraño escalofrío le recorrió la espalda al escuchar la madera crujir, pero se distrajo midiendo el tiempo de vida de estas hasta reafirmarse lo viejas que debían ser para rechinar con semejante dolor, antes de atreverse a dar otro paso y finalmente el siguiente.

«Estaba esperando por ti»

Cuando estuvo lo suficiente cerca para tocar la vieja madera de la puerta, el sentimiento de inquietud no tardó en aumentar bajo su piel al mismo tiempo en que lo hacía la curiosidad. Sus dedos se movieron contra la manija que giró sin completar la acción cuando una voz más fuerte y clara bramó su alias, incitándolo mirar a sus espaldas a donde la figura de Roger yacía paralizada, horrorizado por fantasmas que Near todavía desconocía. Sus miradas chocaron, provocando la misma sorpresa que ninguno experimentó en años. Los dedos de Near se alejaron instintivamente del metal como si acabara de ser descubierto en un crimen mortal, pero la voz de Roger no llegó a surgir de su garganta hasta transcurridos varios minutos en los que el joven inglés se preguntaba si debería hablar primero.

—¿... Todo en orden, Near? —cuestionó por fin, extrañando al albino con esta ya que podría estar arrastrando un significado preocupante entre letras; no era eso lo que solía preguntarse a alguien que intenta entrar a un ático por mera curiosidad.

—¿Implicaría algo malo que me encuentre aquí? —inquirió suspicaz. Roger pareció recomponerse ante su pregunta, tratando de alejar los malos recuerdos. Near lo dejó tomar un respiro profundo antes de proseguir—. Había olvidado que hay un ático en este sitio.

—Ha sido clausurado hace mucho tiempo, es normal que olviden su existencia ya que no se le ha dado uso desde entonces.

—Comprendo —Near asintió, reacio a bajar por las escaleras de vuelta al pasillo, suceso que no tardó en incomodar más a Roger.

—No es usual que sientas interés por este tipo de cuartos, te aseguro que sólo es un espacio viejo lleno de cosas igual de viejas, nada que memorar. A menos, por supuesto, que te resulte atractivo el trabajo de las polillas o la podredumbre. —Near vio a Roger hacer una mueca de desagrado ante su propio discurso, algo que prefirió mantener en las profundidades de su consciente por el momento—. De todos modos no se abrirá, el anterior conserje perdió las llaves —insistió. Near seguía mirando la puerta—. Por cierto, hay un tema que me gustaría hablar contigo, Near. ¿Te importaría acompañarme a mi despacho?

Un tanto exasperado por el pánico camuflado del adulto, el joven albino accedió al mandato implícito del director sobre mover sus piernas lejos de la puerta. Una vez a su altura, Near miró por última vez la puerta con curiosidad antes de acompañar el camino que Roger no tardó en trazar rumbo a su oficina. Pudo reconocer la tensión que poco a poco se desvanecía del cuerpo del adulto conforme se alejaban de su nada ameno encuentro con el ático de los rumores, así que Near se descubrió indispuesto a dejar ir la oportunidad de obtener más información sobre ello. Seguro de que obtendría obvias evasivas intentó ser sutil.

—Algunos niños estuvieron hablando sobre ejercitarse para perseguir criminales ágiles, como no pueden igualar el intelecto de L piensan que es una buena alternativa para seguir su legado, y dijeron que primero entrenarían subiendo y bajando escaleras con carga. Mi fuerza física es menor, tanto que pienso en lo mucho que se me dificultaría subir escaleras con un poco de cargamento, eso me llevo a pensar en que (si yo fuera arquitecto) preferiría construir sótanos en lugar de áticos.

—Tal vez eso sería lo mejor —aprobó Roger con una sonrisa amigable que ocultaba su inseguridad en el curso de la nueva conversación.

—Hace poco también intercambiamos opiniones sobre cuál de esos dos lugares es más aterrador. Un sesenta por ciento afirmó que los sótanos son los más perturbadores mientras que el cuarenta por ciento estaba de acuerdo en que los áticos gozaban de importantes puntos que sobrepasarían el nivel de alerta que provocan los sótanos, después de todo están encima de nosotros y sería mucho más difícil evadir a los monstruos que alberga.

—... Ese un interesante punto de vista —admitió, la tensión volviendo a sus articulaciones.

—¿Qué opina usted, Roger?

—Durante mucho tiempo pensé en los sótanos como los sitios más terroríficos en una construcción, pero todo eso cambió cuando llegué a este edificio.

—¿Lo dice por rumores del ático?

—Si —respondió, resignado con el interés de Near—. Debí suponer que estabas al tanto.

—Los suicidios ocurren, Roger. No es nada nuevo para la sociedad —comentó distraídamente, puntualizandolo como un hecho cotidiano, inevitable. Su actitud hacia el tema podría percibirse como frialdad pero -a menos que un individuo fuera cercano al suicida en cuestión- los suicidios no se trataban de algo que provocase más que indiferencia o incomodidad y eso Near lo comprendía a la perfección.

—Este suicidio fue diferente —afirmó Roger dolido por algo que Near todavía trataba de averiguar—. Fue realizado con un objetivo dañino contra nosotros y contra de L.

—¿L? —repitió Near deteniéndose momentáneamente de su camino, como afectado por un electroshock, esto le inspiró una triste sonrisa al dolido director quien se detuvo también y lo miró por sobre el hombro de forma compasiva.

—Es mejor que lo sepas ahora en lugar de averiguarlo por tí mismo, Near —se convenció el adulto—. Pero no podemos hablarlo aquí. Vamos a mi oficina de prisa.

Near obedeció, acelerando el ritmo de sus débiles pasos tras los zapatos del director del orfanato, la intriga por develar misterios -de los cuales nadie sabía los detalles- aturdiendo su raciocinio en todo lo que duró el recorrido. Las sombras de la noche comenzaban a reinar sobre las secciones, destrozando esa ilusoria seguridad que provocan los rayos solares.

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Una vez en la presunta oficina, Near se aseguró de ponerse cómodo en el suelo, depositando las cajas de rompecabezas a su lado, sin ser devueltas a la bodega hasta próximo aviso. El hombre de mediana edad tomó asiento delante de su escritorio, relajándose contra el respaldo con un suspiro pesado, preparándose mentalmente para todo lo que duraría el silencio entre aquel niño y él. Las patas del mueble habían crujido un poco al recibir su peso pero esto a Roger no le preocupó cuando miró ante él al chico que había mantenido maravillosamente su titulo como el primer mejor en todo el Wammy's House. Habían existido modelos antes que él que se habían sobreesforzado en cuidar su puesto hasta la llegaba de alguien más, dispuesto a arrebatárselo sin dificultad; incluso Mello había sido llamado primero desde el día en que llegó, más Near fue el único en no ser derribado a pesar de todos los esfuerzos del joven esloveno, el primero en no alcanzar su objetivo aún a costa de su natural aplicación en el estudio. Pensarlo le hizo sentirse apenado por él, pero prefirió desechar ese pensamiento cuando el recuerdo de Alexander lo golpeó de nuevo. Ese chico había sido el más cercano a L en cuestión a intelecto pero tal le perjudicó más de lo que le hubiese beneficiado, él era el monstruo que habitaba el ático, el único que fue capaz de arrancarle el sueño a todos los integrantes del edificio con un sólo soplo de su retorcidas convicciones, a todos quienes intentaron proteger un sistema corrupto e inexperto.

—¿Se siente bien, Roger? —quiso saber Near, sacándolo abruptamente de sus divagaciones, unas tan venenosas que lograron hacerle temblar y palidecer.

—Puedo con esto —se susurró a sí mismo, sería imprudente mantener la muerte de A como un secreto; L se lo dio a entender el día que llegó al orfanato de incógnito para conocer al primer mejor que en ese entonces era Mello. Carraspeó la garganta ligeramente, entrelazó sus manos y finalmente enfrentó la atenta mirada de Near—. Primero me gustaría preguntarte algo, Near. ¿Qué significa para ti la candidatura a sucesión de L? —la pregunta logró tomar por sorpresa al joven británico—. ¿Simboliza esperanza de vida? ¿Un empleo seguro? ¿El emblema de la justicia? ¿Por qué razón te gustaría convertirte en el sucesor de L? ¿Mera admiración o simple conveniencia?

Near meditó su respuesta unos segundos, alcanzando conversaciones consigo mismo que no se le había ocurrido llevar a cabo. Pero fue la imagen de Mello, su autoproclamado rival, la que le ayudó salir de dudas y encontró la definición que necesitaba para responder con sus propias palabras lo que sugerían las interrogantes del director del orfanato.

—Representa una tentación —contestó, confundiendo un poco a su interlocutor.

—¿Puedes explicarte?

—Admiro a L pero a diferencia de otros no lo considero demasiado, lo veo como un individuo frío y calculador. Sin embargo, su posición en el mundo es alucinante, tanto que me gustaría probar lo que se siente estar en su postura. He estado investigando un poco a Kira por mi cuenta desde que L nos reveló su enfrentamiento, la cual no dudé en interpretar como dos divinidades que entran en conflicto. Por eso es que la existencia de L logra volver adicto a un admirador suyo, y si éste lograra alcanzar un poco de su poder sería estimulante al nivel de causar su propia destrucción. Y mi sentir hacia su puesto podría interpretarse como ambición, es por eso que lo he llamado tentación. Algo que podría dar toda la gloria del universo o romper por completo al ser consumida sin medida. Una tentación adictiva.

Roger alzó una ceja, realmente impresionado con tremenda respuesta; no era esto lo que se esperaba, ni siquiera de Near, pues el mismo Mello una vez le había dado una respuesta similar a los estándares respecto a lo que sentía por el mejor detective del mundo. Escaneó al albino con dureza, en busca de alguna señal que desmintiera la percepción expuesta. No mentía. Aquellos eran los verdaderos pensamientos de Near con respect su importancia en el mundo moderno. Por eso, cuando Roger intentó encontrar vacilación en los ojos del más joven, fue una búsqueda inútil. No le agradó para nada que el primer candidato tuviera tal mentalidad pero eran sus propias motivaciones y no era algo por lo cual le correspondiera quejarse, pues aquel que creó una grieta en el sistema perfeccionista del antiguo Wammys House luchó hasta sus últimos momentos para imponer su propia percepción de las cosas. ¿Entonces sería posible que Mello le hubiese mentido al respecto?

—Es probable que A hubiese opinado algo similar a ti el día que se suicidó.

—¿Entonces fue él? —Los ojos de Near se iluminaron—. ¿Fue un sucesor quien decidió quitarse la vida en ese ático? No fue una traición ni tampoco una reacción psicológica común. Debió recibir tratamiento de haberle sido diagnosticado depresión —afirmó, sintiendo cómo las piezas encajaban una a una, resolviendo el misterio.

—La mente de A siempre lograba superar los exámenes que le eran realizados, era alguien meticuloso, se encerraba a sí mismo cuando debía hacerlo y no le permitía a nadie saber su verdadero rostro. Era un prodigio en ocultar información importante y en ejecutar métodos invisibles para la investigación. Todos creían que su poder había salido de control cuando cometió suicidio pero no fue así, pues el suicidio formó parte de su plan, un plan que continúa vigente hasta estos tiempos. —La mirada de Roger se desvió a los afueras a través de los ventanales instalados a sus espaldas, recorriendo el basto bosque ahora talado por la civilización que en esa zona progresaba cada vez más—. En el pasado, nadie se hubiese atrevido a cuestionar nuestro sistema, incluso allá afuera nadie cree que L realmente existe, o si existe éste es conformado por todo un elenco de investigadores, nadie creería que se trata de un sólo individuo a pesar de los rumores populares. Aún si L muriera este equilibrio que se dice proteger no sufriría ninguna clase de daño, al menos no objetivamente, sólo decaerían las asociaciones como las nuestras que se aferran a su existencia, sin mencionar el aumento masivo de la delincuencia.

—¿Y dice que A provocó todo eso? —inquirió Near con infranqueable emoción.

—A sembró la discordia en las mentes de los superdotados. Aunque no pudo derribar Wammy's House por completo, cada vez han existido menos interesados en apoyar el proyecto desde su muerte. Es por eso que sólo hasta esta cuarta generación han existido candidatos viables que recurren a la superación apoyándose entre sí.

—Mello y yo somos... los únicos —se dijo el joven británico, absorto con el informe.

—Matt había sido elegido como un sucesor, pero él nunca se esforzó en mantener el puesto, después de todo él convivió con jóvenes que conocían parte de esta verdad, y ellos a su vez se relacionaron con otros que tenían mayor conocimiento sobre el caso de A. Todo es un circulo. Los rumores toman tiempo en desaparecer y a pesar de que la verdad fue distorsionada, las consecuencias siguen presentes. Sin mencionar que la mayoría de huérfanos que abandonan este lugar se convierten en criminales, muy pocos logran superar los esquemas de la sociedad y tuercen su camino. Y el que ocurra eso aún con nuestra guía representa nuestra abominable ineptitud.

—¿Cómo era él?

—No hay mucho que pueda decir, salvo que se trataba del primer mejor de Wammy's House. El primer candidato a sucesión.

—Estaba en mi lugar.

—Correcto. Sin embargo no sabíamos qué era lo que pensaba, era demasiado tímido para relacionarse con nadie. Solía encerrarse en su habitación día y noche, por eso muchas veces intenté que conviviera con los otros niños, pero desarrolló una gran aversión al contacto humano y fue imposible regenerarlo. Aún así no dejaba de sorprendernos, era un chico muy brillante. Fue lamentable lo que sucedió. Y cuando te vi frente al sitio que se convirtió en su tumba me llenó el corazón de terror —confesó, atreviéndose por fin a levantar la mirada hacia el joven albino quien en ningún momento rehuyó el contacto—, temo que termines de la misma manera.

—Aún si surcamos el mismo sendero nuestras circunstancias son distintas, Roger —espetó Near perspicaz—. No tienes que preocuparte por mi. Sin embargo, me gustaría llegar al fondo de este caso para poder continuar mi travesía como el primer mejor. —El adulto se sobresaltó visiblemente ante tan impensable sugerencia, causándole un pánico que no fue capaz de controlar en breve. Near se puso de pie—. Me gustaría conocer el camino que A siguió antes de su deceso, quisiera hacerlo como un tributo a su existencia.

No del todo conforme con aquella declaración Roger asintió con rigidez, pues una vez expuesto el cadáver era imposible volver a ocultarlo y realmente no sería sensato. Esperaba que el interés de Near hubiese sido aminorado con su testimonio y que tal bastase para que se disipase en su totalidad. Pero sino era a él a quien le correspondía esa tarea, aceptaría que Near -como actual primer candidato- se encargara de exorcizar el espectro de Alexander que todavía vagaba libre por aquellos viejos y olvidados pasillos.