When the love falls
— No puedo creer que estés aquí, ¿Cuándo llegaste? — preguntó, asombrada, la chica de cabello negro que una vez fue su jefa.
—Llegue hace unos días, ya sabes, la empresa de mi padre — respondió Rin.
—Entiendo — murmuró con pesar —. Es una lástima, pensé que estabas por aquí porque deseabas volver a la galería.
— ¿Ella trabajaba en tu galería? —inquirió el hombre que acababa de sentarse en su mesa.
—Sí, era muy buena convenciendo a los clientes de comprar los cuadros.
—Exageras Kikyo — agrego Rin.
—Por supuesto que no — replicó Kikyo a lo que contaba como en unas cuantas ocasiones Rin había cerrado ventas maravillosas.
— ¿Y ustedes de donde se conocen? —preguntó el hombre refiriéndose a Helen y a Rin.
—Estudiamos juntas desde pequeñas — respondió Helen —. Me pareció ver como si ustedes también se conocieran, ¿estoy equivocada?
—Si — se apresuró a decir Rin — Es la primera vez que veo al Sr…
—Phillip Taylor — aclaró mirándola a los ojos, en su boca una sonrisa era dibujada. Rin estaba pensando lo mismo que él, el momento en que se vieron por primera vez.
Pasaron un largo rato conversando, durante ese tiempo ella se enteró que Phillip había venido porque estaba haciendo una tesis sobre Munch, Kikyo era una alta conocedora de la materia licenciada en artes y debido a eso le estaba sirviendo como asesora. Pronto viajaría a Noruega, lugar donde se almacenaban dichas obras del pintor y una representante de Kikyo iría con él. Conocía a Helen más o menos por lo mismo, ella era fotógrafa y se conocieron en una exposición en Francia.
—Deberías llevarte a Rin a Noruega — soltó Kikyo como si nada —. Te puede servir muy bien para ayudarte con el arte contemporáneo.
—No creo que su esposo me lo permita —afirmo Phillip bebiendo de su café.
—Yo en cambio, pienso que sería una buena idea — contradijo Hellen —. Además, no creo que su esposo sea problema, esta tan ocupado que no creo que siquiera se dé cuenta.
— Tendría que hacerle una prueba primero — replicó el hombre.
—Ella las pasaría — declaró Kikyo.
Rin se dedicó a mirar de un lado a otro como los tres jugaban con su posible futuro. Helen mostraba un rostro divertido, era obvio que bromeaba. Sin embargo, la expresión de Kikyo era serena, en verdad estaba planeando enviarla con Phillip.
— ¿Cuál es el tema central de La voz? — dijo siguiéndole la corriente a Kikyo.
— ¿Qué? — era más una expresión de asombro que una pregunta.
— Le acabo de preguntar por La voz, podría hacerme un resumen.
— ¿Esta es mi prueba? — Rin arqueó una ceja, Phillip asintió, resoplo incrédula antes de responder —. Una figura femenina de rasgos poco definidos, está posando como para una fotografía. Al fondo, se ve el paisaje de verano de Asgardstrand, una playa en Noruega donde Munch siempre volvía.
— Esa estuvo fácil, preguntare otra — se quedó en silencio por un rato pensando su próxima pregunta — Angustia.
— Angustia conserva rasgos de El grito. La paleta cromática también es similar, es el uso de tonos sombríos y opacos de todos los personajes de la escena lo cargan de mayor pesimismo y pesadumbre, aumentando los rasgos casi fantasmales de la gente que retrata. Las figuras son cortadas a la altura de los hombros y miran al espectador desde el infinito, como si fuera un multitudinario cortejo fúnebre.
— Magnifica — la aplaudió —. Para finalizar Moonligth.
Rin respiro hondo.
— Es un homenaje al lugar que más ama en el mundo — Tuvo que beber un tragó grueso de café para continuar, como habría querido que tuviese algo más que cafeína, un brandi no quedaría mal — Munch estiliza y simplifica las formas de la naturaleza, sin que por ello el cuadro pierda la fuerza.
— ¡Contratada! — exclamó Phillip con demasiada fuerza.
Rin casi se ahoga.
— No dije que quería ser contratada.
—Pero participo en la entrevista.
—Solo porque me reto.
—Entonces… ¿Siempre que la retan, participa usted?
Rin ladeo la cabeza, abrió y cerró sus labios para responder. Estaba jugando con ella.
Phillip sonrió de oreja a oreja.
—Te ves más hermosa así que comprando pastillas en un aeropuerto — le susurro para que solo ella pudiera oírlo.
En ese momento ella quiso golpearlo. Este chico no se cansaba de ser impertinente.
Al salir Helen se disculpó porque tenía que llegar otro lado con urgencia, Rin torció la boca no creyéndole ni una sola palabra, como se lo espero, Phillip se ofreció a llevarla. Rin tuvo deseos de retorcerle el cuello a Helen.
—Entonces eres la esposa de un multimillonario Japonés — le dijo una vez que estuvieron dentro del auto —. Ese día… debo ofrecerte unas disculpas, pensé que eras una chica descuidada que solo disfrutaba de vacaciones.
— Acepto tus disculpas — Se abrocho el cinturón.
— De verdad, como iba a saberlo.
—No importa.
—Intente ligar contigo en el avión creyéndote una chica fácil. Muero de vergüenza. Es solo que nunca lo habría imaginado, no tienes anillos, no tenías ni un yen contigo.
— Phillip, ¿Puedo llamarte así, cierto?
—Por supuesto.
—Te dije que no importa, solo que preferiría que no le contaras a nadie que… bueno… no le cuentes a Helen que me viste hacer el ridículo en una farmacia comprando una pastilla para el día después.
— Lo prometo — estiró el dedo meñique hacia ella.
Rin hizo todo lo posible por no rodar los ojos. Sin embargo termino por estirar su propio dedo y unirlo a de él en una promesa. Phillip sonrió ampliamente ante su aceptación.
— Por cierto, lo de contratarte… es completamente cierto. Me encantaría llevarte conmigo a Noruega.
El humor de Sesshomaru no podía ser peor cuando salió de la oficina de Seishiro, sin tener ganas de hablar con nadie le quito las copias de los documentos que Rin firmo a Totosai. Salió de la torre decidido a evitar que Rin cometiese una locura. Al entrar en el auto miró el sobre manila que ocupaba el asiento del acompañante, con todo el alboroto, se le había olvidado. Puso en marcha el vehículo.
Mas tarde, al ver la hora pensó en llegar primero al hotel antes de ir de nuevo a buscar a su esposa. Cuando cruzo el lobi supo que había sido una muy mala idea.
Annabelle estaba esperándolo.
Ella se abalanzo encima de él para darle un abrazo.
— ¿Por qué no me avistaste que estabas en Londres? — preguntó ella sin ofrecer un saludo.
—Se me paso — respondió separándose.
— ¿Se te paso o no quisiste avisarme?
—Solo se me paso — repitió. Sabía que tenía una conversación pendiente, respiro hondo y agrego —. Subamos.
Annabelle asintió con una mediana sonrisa.
Subieron juntos a la habitación.
Al entrar ella quiso besarlo, él tuvo que cogerla por los brazos para detenerla.
—No te pedí que subieras para esto — pronuncio con cuidado.
Anna torció la boca en señal de desagrado.
— ¿Entonces para qué? ¿Vas a decirme ahora que tienes un matrimonio feliz? No me vengas con mentiras, sé muy bien que esa mujer está mintiendo— espeto ella.
— Sé que soy culpable, durante mucho tiempo te alenté a pensar que lo nuestro podría llegar más lejos, pero no puedo seguirte engañándonos, ni a ti ni a mí.
—Cállate.
—Anna, eres una mujer especial para mí, siempre lo has sido. Estoy agradecido contigo y tu familia por lo que hicieron por nosotros. Pero… esto no es amor, no puedo seguir...
— No sigas, haz silencio.
— Anna, tienes que entender que la amo. Es inútil que siga luchando contra ello.
— Eres un idiota. Me dijiste que era solo una venganza, que la dejarías en la calle.
— Rin no es como yo pensaba, lo que paso hace 15 años, fue una maldita manipulación por parte de sus padres — en ese momento le contó la conversación con Betty y lo que había descubierto sobre Rin en Tokyo — Su hermano utilizo las cuentas a nombre de ella, Rin nunca se gastó el dinero.
— No puedo creer que te estés dejando manipular por esa mujer — gritó Anabelle estaba indignada, no entendía como él se estaba dejando llevar por ella. ¿Cómo podía creerle?
Sesshomaru respiró profundo.
— Ya te expliqué lo que sucedió.
— Estas tan ciego por ella que le estas creyendo a alguien de su familia, lo que te dijo esa tal Betty es seguramente una mentira y encimas le entregaste el dinero — Ella le había sacado a Totosai la verdad de la razón de la visita de Rin esa tarde al banco —. Me alegro como no tienes idea de que lo primero que haya hecho fuese buscar al amante.
—Rin y Seishiro no son amantes — mascullo profundo.
— Ah no, entonces por qué se fue con él al Greenhouse, entraron agarrados del brazo y se dice que tuvieron un almuerzo privado — eso se lo había contado uno de los ejecutivos bajo su mando que los había visto cuando fue a almorzar.
—Lo hizo para molestarme — de eso estaba seguro, todo el espectáculo de esa tarde había sido para joderlo y Seishiro convenientemente se había aprovechado de ello.
— Por Dios, incluso la defiendes. Esa chica fue la culpable de que por poco te asesinaran. Quieres que te recuerde como estabas cuando nos conocimos, tenías una herida en el pecho, ni siquiera te pudiste quedar internado porque tenían el rastro de ese hombre tras de ustedes. Tuvieron que esconderse en una granja.
—Anabelle, fue mi decisión ir a verla esa noche. Yo decidí salir del hotel. Rin no tenía idea de quien era Seishiro o el peligro que Inuyasha y yo corríamos.
— ¡Pero saliste por ella!
—Me he torturado lo suficiente por ello. Pero al final, la culpa fue mía, no de ella. Si en algo Rin tiene razón es que en esta guerra de familia, ella no tenía nada que ver.
Anabelle hizo una mueca de disgusto.
— No es posible que seas tan estúpido y ella es una puta inteligente.
—No te permito que la insultes.
— Te insulto a ti y a tu inteligencia, le entregaste una fortuna solo por una noche de sexo. Porque puedo jurar que tu cambio fue después de acostarte con ella. ¡Eres un imbécil! Te tiene como un estúpido títere, haciendo contigo lo que le da la gana.
—Basta Anna, sé que esto es mi culpa por engañarte.
— No, tú no me engañaste. La mentirosa es ella. ¿Por qué no puedes darte cuenta de eso?
Era imposible hacer que ella cambiase de opinión, en todo caso, lo importante era cortar con ella. Anna tenía que entender que de ahora en adelante su relación seria únicamente de amistad. Queriendo establecer distancia salió a la terraza, el cielo estaba despejado, la luna aun no salía.
— De ahora en adelante, lo mejor será que mantengamos distancia.
— ¿Distancia? Me pides que mantengamos distancia después de todo lo que he vivido a tu lado — chilló ella, las lágrimas amenazaban con salir — Sabes que ella me dijo que está embarazada.
Los ojos dorados se dilataron, eso era imposible, o por lo menos no tan rápido.
— ¿Es falso?
— Existe una probabilidad, solo que no creo que eso se sepa todavía.
— Ella aseguro que así era, ves mi amor — se acercó a él — es una mentirosa — declaró pegándose a sus labios. Fue tan rápido que él tardo unos segundos en reaccionar, no quería ser brusco con ella pero tampoco iba a corresponderle por ello.
— Anna, será mejor que te vayas — le dijo cogiéndola por los brazos para alejarla.
— No — gimió. Sin poder evitarlo ella se desato a llorar, se abrazó a él con fuerza.
Sesshomaru la mantuvo así un rato, cuando estuvo más calmada la llevo adentro, la sentó en el sofá y le dio un vaso con licor. Ella seguía llorando.
— No entiendo por qué… estábamos tan bien y tuvo que llegar ella. No puedes hacerme esto. He estado esperando por ti por años, siendo paciente, entregándote todo.
— Lo sé y eso me hace sentir como una basura.
— ¿Entonces por qué tienes que terminar con esto? Yo puedo seguir esperándote, ella ni siquiera entregó todo el dinero, se quedó con al menos cinco millones de dólares.
Eso también era algo que Sesshomaru sabía, sin embargo, estaba convencido de que eso tenía que ver con lo que Rin estaba planeando hacer con los activos de su familia.
—No tiene caso que sigas, voy a salir, puedes quedarte el tiempo que desees.
— No, no, no, no puedes irte, no puedes ir detrás de ella — de nuevo se arrojó sobre él.
Sesshomaru no quería discutir más. Ella se agarró de su cintura.
—Ann no hagas esto, no te hagas esto — pero ella no lo escucho, él lucho para soltarse y sin poder evitarlo, ella cayó al suelo. En seguida se agacho para ayudarla a levantarse. Ella ya no era la misma mujer segura que recordaba.
Se sintió fatal al verla así, ella no quiso levantarse. Tuvo que mirar hacia otro lado mientras se ponía de pie obligándola a soltarlo.
Él salió y ella se quedó allí, sobre la alfombra, llorando por un amor perdido.
Lo vio salir y aferrando sus dedos a la alfombra se juró a sí misma que esto no se quedaría así, esa mujer no se iba a quedar con Sesshomaru, haría lo que fuese necesario para evitarlo.
Rin se acomodó sobre el sofá cama, el reloj marcaba las 11:45, faltaba muy poco para terminar el día. Lo cierto es que en cuanto amaneciera, su vida dejaría de ser la misma. Miro el brillo de la ciudad a través de la ventana, no podía dormir, su mente no paraba de pensar. Le habría gustado enormemente poder olvidar todo, por lo menos solo por esa noche.
Por un lado se dijo que había sido buena idea irse a dormir a casa de Hellen, pero por el otro, no paraba de pensar en si Sesshomaru habría ido a buscarla si o no en su apartamento. En cualquier caso, mañana se enteraría.
Eran las 12 en punto cuando Sesshomaru se convenció de que Rin no llegaría, bajo las escaleras del tradicional edificio ingles pensando en qué lugar sería mejor para pasar la noche. No quería arriesgarse a encontrar a Annabelle de nuevo en la suite, así que se encaminó a otro hotel.
Después de pasar por su edificio, ducharse y escuchar los quejidos de su vecina por el hombre que estuvo hasta la media noche esperándola frente a su puerta, tomo un taxi hasta la oficina. La reunión con los accionistas estaba pautada para las 9 am, con su padre quedó de verse a las 7. Aún era temprano cuando llegó, el piso estaba solo.
Consultó los documentos una vez más asegurándose de que todo estuviera en orden. Media hora después Lucy llegó, casi al mismo tiempo anunció a Robert Whitehall.
Su padre entró a la amplia oficina con una expresión nostálgica.
— Mi querida Rin, ¿Por qué no nos has visitado? Tu madre y tu tía están tristes. Y ahora me citas aquí y haces una junta extraordinaria yo…
— Padre… — lo interrumpió —. Te pedí que vinieras porque quería comunicarte lo que diré en la junta antes que a todos — Ella se levantó de su asiento y fue hasta los sofás llevándose los folios y un bolígrafo con ella.
Robert no muy convencido se sentó frente a ella
— Te escucho — participó al ver la decisión en el rostro de su hija.
Rin sirvió dos vasos con brandi. Se tomó el suyo de golpe antes de comenzar a hablar.
— Como ya sabes, Alexander nos desfalco, utilizo el dinero de la empresa para sus negocios con el idiota de su amigo, le dio buenas ganancias por un tiempo hasta que quedó atrapado en una cuenta en Rusia. Como también sabes, aprovechándose del su interés por mí, le pidió un préstamo a Seishiro Taisho, dicho dinero también lo perdió, o más bien, gasto. Por esa razón me utilizó para pedirle una prorroga a Seishiro, ya que estaban a punto de embargar y liquidar la empresa. Él aceptó la prorroga con una condición — paró para servirse otra copa, se la tomo de la misma forma que la primera —; que yo me acostara con él, cuando y como él quisiera. Estuve a punto de hacerlo, hasta que alguien me recomendó hablar con el accionista principal. Por supuesto, la empresa fue embargada, o por lo menos en papel —Robert escuchaba a su hija atentamente —. En Tokio, la situación no fue diferente, Sesshomaru Taisho quería lo mismo que su tío, claro, con ciertas diferencias. La primera de ellas, era que solo aceptaría no subastar la empresa si el sexo conmigo resultaba placentero.
Su padre abrió los ojos con fuerza, sus manos se apretaron.
—Ese desgraciado… Pensaba que te habías enamorado de él. Juró que voy a matarlo.
—Por favor papá, no tienes ninguna forma de hacerlo — expuso sarcástica —, nunca la tuviste — Robert le lanzo una mirada de confusión ante esto último, sin embargo ella lo ignoro —. La cuestión es que me case con él para salvarles el pellejo, en especial a Alexander.
— ¿Te ha tratado mal? — pregunto con los nudillos blancos de tanto apretarlos
— Me ha tratado como lo ha creído conveniente. Pero no es eso de lo que vamos a hablar. La cuestión es que Sesshomaru consiguió liberar el dinero de Rusia.
— ¿Qué quiere ese hombre para devolverlo? — inquirió con despreció.
—Ya me lo ha entregado, padre.
La cara que puso Robert fue de total sorpresa.
Rin le pasó el folio que contenía el monto que había sido amortizado, las firmas de Seishiro y Totosai resaltaron ante los ojos de Robert. Cuando estuvo segura que había leído todo, le entrego el segundo.
— Es un resumen de nuestras propiedades, consulté con un agente de bienes raíces y su valor costearía el monto restante. Yo ya lo autorice a vender mi apartamento, en la tarde pasaré por mi auto para entregarlo a una concesionaria.
— Nos quedaríamos sin nada.
—No, puedes comprar algo más pequeño en algún lugar menos costoso.
—Era la casa de mis padres, no puedo venderla.
— Papá, no tienes alternativa. Voy a entregar la presidencia de la empresa.
— Eso no resolverá nada, hay un faltante dentro de la empresa, así paguemos la deuda no habrá forma de evitar que noten que no tenemos el dinero que esta expreso en los balances.
— Por esa razón, también vamos a vender todas nuestras acciones, con eso será suficiente.
— De ninguna manera Rhiannette. No voy a vender ni una sola acción.
— No tienes que hacerlo tú, solo tienes que firmarme el poder que esta al final y lo haré por ti.
— No.
— Perfecto. Entonces prepárate para ir a la cárcel junto con tu hijo.
Rin se levantó.
— No puedes estar hablando en serio.
Ella lo ignoro volviendo con un tercer folio. Se lo tiro en la mesa.
Robert lo recogió enseguida para revisar su contenido.
— Esas son todas las operaciones fraudulentas de Alexaner con tu firma. También está una cuenta jurídica donde fungo como principal que fue abierta por Seishiro a petición de Alex, como puedes ver, el dinero que entro fue el que prestó el banco, a nombre de la empresa. Seishiro desaparecerá dicha cuenta al momento de que la deuda se cancele.
— Eso no te salvará de que te culpen a ti también.
— Es tu decisión entonces Papá. Puedo ir a juicio y demostrar mi inocencia o pasar el resto de mi vida en una cárcel, es un riesgo que estoy dispuesta a correr o puedes aceptar la venta y salvarnos a los tres de ese riesgo.
— Y dejar a nuestra familia sin un techo, no Rin, no lo haré.
— Para que quieres la casa si tu techo será la cárcel.
— No lo será si no entregas la presidencia — espetó su padre con furia.
Rin resoplo.
— Claro, para eso estoy, para que me utilicen una y otra vez. ¿Alguna vez pensante tan siquiera en castigar al vago de tu hijo?
— ¿De esto se trata? De tu rivalidad con tu hermano.
— No es ninguna rivalidad y lo sabes — siseo levantándose, Robert también hizo lo mismo.
— Crie a mi hijo para ser mi sucesor y a ti para…
— Para casarme con un millonario que expandiera tu empresa y las oportunidades de tu hijo — declaró entornando los ojos.
— Si, eso es lo que quería. Desgraciadamente me di cuenta demasiado tarde que el verdadero potencial lo tenías tú, es por eso que estas aquí.
—Maldita fuere la hora en que lo notaste.
— ¿Qué preferías? ¿Quedarte como una vendedora de cuadros?
—Ser feliz, eso es lo que quería.
— Debí suponer que venias por ahí — dijo de manera acusativa.
¿Venir por ahí? Claro…
— Ese muchachito no te convenía, separarte de él es algo de lo que no me arrepentiré nunca. Ningún futuro te esperaba a su lado.
Eso había sido otro de los colmos que no iba a aguantar.
— Sabes papá, ¿tienes aunque sea una idea de quien era la persona que les pagaba la colegiatura? ¿No? Yo sí, la persona bajo el seudónimo de Kinstong no era nadie más que Totosai. ¿Sabes quién es? Yo te lo voy a decir, uno de los accionistas de BBTT — Su padre la miraba como si le estuviera descifrando un acertijo — ¿Sabes cuál es el verdadero nombre de ese muchachito sin futuro? ¿Tampoco?— al decir eso su respiración se hizo más fuerte, sus labios se apretaron — Sesshomaru Taisho.
Los folios que tenía Robert se cayeron al piso, sus ojos se salieron de sus orbitas.
— ¿Sabes por qué Seishiro nos prestó tanto dinero? — continuo ella —Para molestarle la vida haciéndose amante de la mujer que como Kamui no pudo conseguir. Mi vida se convirtió en un maldito infierno por eso, así que no vengas a mí diciéndome que siga haciendo sacrificios por mi familia.
Su padre se había quedado sin palabras.
— Es imposible que ese muchacho sea Sesshomaru.
— No lo es y te agradecería que no se lo comentaras. Él no tiene idea de que yo sé quién es y prefiero que siga así.
— Entonces fue por eso que caso contigo, porque todavía te ama.
— No te equivoques padre, se casó para vengarse de mí. Esa es la única razón.
— ¿Estas segura que es el mismo?
— Absolutamente. Que ironía no, me separaste de él porque creíste que no tenía futuro y ciertamente resulto que nuestro futuro estuvo en sus manos, sin mencionar el hecho de que tiene más dinero del que tendremos nosotros en nuestras vidas.
Después de un rato Robert firmo todos los documentos que ella quiso. A la hora del almuerzo, ya no era la presidente de ninguna compañía, también habían establecido que quien se encargaría de ejercer el cargo por el mes de plazo seria Robert, de esa forma ella podía salir de la empresa ese mismo día.
— ¿Qué será de mi vida ahora? — expresó Lucy después de que el mesero les tomara el pedido.
— Lucy, estoy segura de que seguirás conservando un puesto en la empresa— le ánimo Rin.
— Era tu asistente, no estoy segura de que el nuevo presidente me quiera a su lado, probablemente buscará a alguien de su confianza — gimió sin esperanzas.
— Seria un tonto si lo hace — respondió Rin.
Lucy hizo una mueca con los labios.
— Tenía la esperanza de que te arrepintieras después de hablar con tu padre — admitió la chica luego de un rato.
— Era una decisión que ya había tomado, no había vuelta atrás.
Lucy la miró resignada, una vez más compartieron el almuerzo juntas. Este probablemente sería el último, pensó Rin con tristeza. Después de ese día sus vidas tomarían caminos separados y además de alguna que otra salida ocasional no creía poder estar tan cerca de ella como hasta ahora.
—Gracias Lucy — sonrió Rin al salir del restaurant.
—Gracias a ti, jefa — sonrió devuelta su ex-asistente —. Iba a preguntarte si querías que te dejara en algún lado pero creo que eso ya no será necesario —Ante la mirada inquisitiva de Rin, ella señaló a su espalda.
Rin volteo por reflejo para encontrarse con la penetrante mirada dorada. Contuvo la respiración por el tiempo en el que él se tardó en llegar hasta ellas.
— Nos vemos — se despidió Lucy huyendo del lugar.
También la intimida, pensó Rin al ver la cara de póker que tenía su aun esposo.
— Me supongo que vas de camino a mis oficinas.
Sus oficinas, que manera de recalcar su poder.
— Si, a ver a su tío — dijo sabiendo que eso lo molestaría.
Sesshomaru apretó la mandíbula y dijo: — Vamos.
Con recelo, se subió a su auto; un Ferrari deportivo rojo.
— Es de Inuyasha — aclaro él en cuando puso en marcha el vehículo.
Por supuesto, ese automóvil no pegaba con su personalidad. Al pensar en eso, le causo curiosidad de que en la mayoría de las veces, el mismo era el que conducía, solo habían usado chofer dos veces en Tokio, una camino al aeropuerto y otra llegando del aeropuerto.
Avanzaron en silencio por la tumultuosa ciudad en hora pico. Verlo conducir le parecía diferente ahora, la manera en la que funcia levemente el ceño cuando otro auto cometía alguna imprudencia, le parecía tonto el no haberse dado cuenta antes de su identidad. Llegaron por el estacionamiento privado, bajaron del auto al mismo tiempo y subieron el ascensor en silencio.
Dentro Rin agradeció la presencia de otras dos personas, aunque no tenía idea de quienes eran, los saludaron a ambos con respeto, a ella en específico la trataron como la señora de Taisho. Si tan solo supieran que en sus planes estaba el divorciarse lo más pronto posible.
La primera persona que vio en cuanto se abrió el ascensor fue a Annabelle. Su mirada de resentimiento la atravesó como un puñal, pensó en volver a sobarse la panza pero desechó la idea de inmediato, aunque Sesshomaru no sabía que se había tomado una píldora para el día después, si sabría claramente que no había tiempo para confirmar o no un embarazo, así que no quiso arriesgarse a que la desmintiera en frente de su amante, se conformó con saludarla desde su posición como esposa del dueño mayoritario del edificio. Sesshomaru, por otro lado, la saludo igual que a todos justo como si fuera una empleada más.
Lo que sí hizo Rin fue dejar que él la condujese de la cintura a su oficina, una vez dentro se deshizo de su mano.
— Si estás aquí y a juzgar por la despedida de tu asistente, supongo que conseguiste la firma de tu padre — menciono Sesshomaru.
— Si, lo hice. Pronto no tendremos nada que ver con la empresa.
— No tenías por qué hacerlo, sabes que no iba a hacer nada en contra de ti — mascullo él.
— No puedes culparme por no confiar en ti — repuso ella manteniendo la distancia.
— Toma — le paso un sobre.
Rin lo abrió para descubrir que era lo que ella había venido a buscar, la confirmación de que el embargo había sido liberado.
—Aún falta que firme la concesión de los bienes.
— Te dije que no era necesario, no quiero quitarte nada — declaro mirándola a los ojos.
¿Por qué tenía que ser tan doloroso mirarlo?
— Y yo le dije que lo haría, quiera o no entregaré las propiedades.
— Entonces depositaré el dinero en tu cuenta — replico él como si nada.
— ¿Tanto así te carcome la conciencia?
—No se trata de eso.
— ¿Entonces de qué?
— De no lastimar a la mujer que amo — cruzo la distancia que los separaba en tres zancadas. Cogiéndola por la cabeza con las dos manos, la beso.
Rin no tuvo tiempo de reaccionar, su cuerpo experimento una especie de choque eléctrico, una de las manos de Sesshomaru bajo a su cintura pegándola más a él. Esa forma de besar, de tocarla no era de otro que de Kamui.
Juntando todas sus fuerzas lo empujo. Todo su cuerpo adquirió las propiedades del hielo y con toda su frustración junta, le dio un golpe en la cara, con la palma abierta. El sonido retumbo en la oficina.
—Nunca más, en toda tu vida, se te ocurra volver a ponerme una mano encima — Kamui, quiso decirle —, Sesshomaru.
Él estaba en shock, o por lo menos se había quedado estático.
—No tengo absolutamente nada más que hacer en esta oficina.
Tras decir eso, salió. Sesshomaru no se lo impidió, ni tampoco fue detrás de ella.
Seishiro estaba en su oficina mirándola divertido.
— Lo que le dijo mi sobrino es cierto, ha cancelado el embargo. Puede quedarse con sus propiedades.
— Lo que yo quiero es deshacerme de ellas.
—Un agente de bienes raíces le serviría mejor que yo para eso.
—De eso no me quedan dudas — suspiro al tiempo que preparaba para abandonar el edificio.
— Dígame… ¿Mi sobrino lo sabe? — inquirió el hombre de ojos dorados.
— ¿Qué cosa? — preguntó con curiosidad.
El arqueó una ceja, como diciéndole que ella sabía de qué estaban hablando.
— No — respondió ella.
—Guardaré su secreto entonces.
Para su suerte, no vio ni a Sesshomaru ni a Annabelle al salir. También, varias personas se ofrecieron a marcar y bajar por el ascensor con ella. Una vez afuera camino un poco para buscar un taxi. Fue directo a una oficina de bienes raíces para poner en venta todas las casas, no quiso ir por el auto para no aguantar el sermón de su mamá, a esas alturas ya debía saber lo que había hecho y probablemente estaba al borde de la crisis.
Después de arreglarse con el agente se fue a su apartamento. Aún no habían llegado sus vecinos del trabajo, entro y se descalzo. Camino hacia la cocina por un vaso de agua, al cerrar la nevera sintió que alguien se movió detrás de ella, que equivocada estaba al pensar que él no la buscaría tan temprano. Sin embargo, lo que sintió después la hizo ponerse del color de una tiza.
Un frio metal pegado a su frente.
— Vas a pagar lo que hiciste maldita puta.
El clic del seguro al soltarse retumbo en su oído, Alexander empujo aún más el arma contra su sien mientras que con su otro brazo la rodeaba por el pecho.
¿Hasta qué punto sería capaz de lastimarla Alexander por dinero?
Por desgracia, ella estaba a punto de averiguarlo.
Holi...
Drama y mas drama... Me encanta ponerle drama a esta historia...
Con respecto a sus comentarios, se que fue un poco confuso la parte de la conversación y se cuando quemó la cinta fue porque ella asoció todo cuando alex le dijo que Kamui probablemente estaba vivo, ella tenia tiempo buscando una razon del por qué Sesshomaru estaba ensañado con ella y en ese momento que supo eso y que él llegó, le habló, la tocó, se dió cuenta de que él era Kamui y al ver que no le pensaba decir nada y lo que queria era seguir manipulandola decidió romper con ese vinculo que solo la lastimaba. Fue como una catarsis, una que ella necesitaba para poder hacer lo que hizo en este capitulo, enfrentar a su familia y mandarlos a freir monos.
Espero que les haya gustado este capitulo de ten tu merecido papá y Sesshomaru te ganaste una cachetada, en el proximo les toca a dos personajes mas...
Gracias a todas por estar pendientes de mi historia y dejarme sus comentarios, Besos!
