LAS CRONICAS DE NARNIA: EL RETORNO DE LA REINA.

Descargo de responsabilidad: Las Crónicas de Narnia no me pertenecen.

NOTA: Oficialmente a llegado el capitulo mas largo hasta ahorrado de mis historias sobre Las Crónicas de Narnia. Disfrutando y nos leemos abajo. Y de antemano no mas les encargo no me maldigan al leer. Gracias

Capítulo 18: En Busca de la Felicidad

Rilian pensó su cuerpo tenso como si estuviera preparado para el ataque y por un instante determinado que todo era un absurdo y que cometió el peor error de su vida al ir a ese código de barras, pero el sentimiento solo duro un minuto, después de pensar en todo lo que le hacia pensar en esa mujer no mintió. El parecido de Ian con su padre, el llamado de la sangre que tuvo cada vez que lo miraba, el que Susan lo llamara Caspian e incluso las inconsistencias de la edad se precisaron explicar.

Ian tuvo 10 años, casi 11, eso significaba que habían pasado cerca de 12 años en el mundo de los Pevensie desde que regresaron a él después de ayudar a su padre a derrotar al usurpador Miraz. En Narnia pasó más de 20 años de ese evento. Pero el tiempo entre Narnia y el mundo de los Pevensie siempre funciona de manera diferente y en algunas ocasiones el tiempo en Narnia pasaba más rápido. Él sabía una ciencia cierta que pasó 6 años desde que pensaron fue la última visita de los hermanos Pevensie mayores y el día en que Peter, Edmund y Lucy regresaron sin Susan. Eso indica que, aunque en Narnia pasó 8 años de ese día, en el mundo de los Reyes de Antaño pasó 5 años. Hasta el tiempo respaldaba las palabras de la Destructora sobre todo el cielo recordando las veces que Susan evitaba el respondedor cuanto tiempo había pasado en su mundo desde la supuesta muerte de sus hermanos. Claro, no podría decir que eran 5 años cuando tenia un hijo de 10 ¿Qué explicación daría? Hubiera tenido que decir la verdad. Aunque de vez en cuando se escuchaban comentarios sobre lo joven que se veía para tener más de 30 años, pues aún se veía como una veinteañera.

Los pasos de mas personas entrando al camarote lo sacaron de sus pensamientos. Pronto la Destructora fue rodeada por cuatro figuras. La primera era Teyvy, con su cabello rubio ceniciento, ojos oscuros y una cicatriz que le cruzaba la cara desde debajo de la oreja derecha hasta la sien izquierda, pasando por la nariz y el pómulo derecho. Iba vestido completamente de negro y de su cinturón colgaba una pesada espada. Teyvy le sonreía de manera cruel.

Del otro lado de la Destructora estaba un hombre que nunca había visto. Tenia cabello pelirrojo amarrado detrás de la cabeza y una larga y enmarañada barba pelirroja, ojos verdes claros y medios casi dos metros lo que no ayudaba a su gordura disimular, pues, aunque era un hombre robusto Rilian distinguió fácilmente que tenía varios kilos de más. El estaba vestido con armadura, lo que de cierto modo lo extraño y cargaba una pesada hacha de dos filos que lo hiso estremecer, igual que la mirada que le dirigía a través de sus ojos entrecerrados.

Justo del lado derecho de la Destructora se cambió la mujer que había herido a Narina, no se había cambiado de ropa, pero no traía rastro de sangre, como siempre iba desarmada, pero ahora Rilian sabía por qué. No necesitamos arma alguna para ser letal. Solo sus manos. La había visto varias veces mientras planeaba como sacar a Ian de Cair Paravel, pero Rilian ni siquiera sabia su nombre dado que pocas veces hablaba, estando siempre al servicio de la Destructora.

Al lado izquierdo de la Destructora estaba una figura que Rilian no tardo en reconocer. Tenia cabello castaño corto, barba perfectamente recortada del mismo color, ojos azules y vestía con la armadura de la isla de Galma, en su pecho la insignia de Galma y de Narnia.

-Tu ... - murmuro Rilian poniéndose de pie lentamente -Eres el duque de Galma ... el que llevo a Susan a Cair Paravel hace semanas.

-¿Cómo esta la querida Susan?- cuestiono el hombre sonriendo de lado. Rilian no respondió.

-Te presento a mis primeros oficiales, Rilian, querido- murmuro la Destructora -Veo que conoces a Cristhian, en su defensa me servía a mi mucho antes de ofrecer sus servicios al duque de Galma, pero en realidad su nombre no es Cristhian sino Eaton.

Ian se acerco a Rilian tan pronto escucho que mencionaban a su madre, aunque en realidad no entendía gran cosa de lo que decían.

-A Teyvy ya lo conoces por supuesto, aunque temo que también con un nombre falso, su nombre es Alighieri, él es Zenón y como comprobaras en poco tiempo tiene un especial rencor a la familia real de Narnia- hablo de nuevo la estrella señalando primero al hombre de la cicatriz y después al corpulento hombre pelirrojo, después coloco una de sus manos en el hombre de la única mujer, aparte de ella, en la habitación -Y por supuesto ya estas familiarizado con Ophidia.

Rilian deseo golpear a ese duquecito traidor, pero entonces registro lo dicho por la estrella. Teyvy y Cristhian tenían nombres falsos, y ahora ella le revelaba sus nombres verdaderos, no tuvo que preguntar por qué. La Destructora no los dejaría salir con vida de ese lugar.

-Ellos son mi mano derecha, la punta de mi lanza, mis centinelas- explico la Destructora señalando a las cuatro figuras -Cuidan mis espaldas desde hace mucho, y aunque no debería estar arriesgándome al venir aquí en persona no quería perderme de esto.

-Has el hechizo- ordeno inmediatamente Rilian, sacando de su bota una pequeña daga y deslizando la hoja sobre la palma de su mano creando una cortada que enseguida empezó a sangrar profundamente.

-¿Por qué la ansiedad?- respondió la Destructora -¿Cuál es la prisa?

Rilian decidió no responder, dentro de él sabiendo que esperaba que en cualquier momento la armada de Narnia llegara para enfrentar a la Destructora, en ningún momento llego a pensar que Narnia no iría a rescatarlos, por más enojado que estuviera su padre o los reyes de antaño,

Y aunque el rencor hacia el fuera grande, irían tras Ian. Lo sabía. Además, su padre le querría pedir explicaciones, pero después de que le revelara lo que sabía él lo entendería y toda su furia seria dirigida hacia Susan. Rilian se dio cuenta de que en realidad ya daba por hecho que Ian si era el primogénito de su padre. No tenía pruebas, pero había miles de pistas que apuntaban a eso.

-Tenemos un trato- respondió Rilian con seriedad -¿No pensaras romperlo tan pronto?

-Tranquilo, solo pensé que como viejos amigos podríamos charlar para hacer mas llevadero el momento- respondió la mujer riendo alegremente -Pero si quieres apresurar las cosas, esta bien. Dijiste que tú me dirías que hechizo hacer ¿Cuál es?

-Unionem Sanguinis*- respondió Rilian apretando su puño por donde escurría sangre fresca.

-El principito hiso su tarea al parecer señora- rio el gran hombre pelirrojo que no dejaba de lanzarles miradas de desprecio.

-Al parecer si Zenón, debe saber que ese hechizo es imposible de sabotear aun para una hechicera de mi calibre- respondió la Destructora lanzándole una mirada rápida al hombre e indicando una esquina de la habitación, donde se encontraba una pequeña mesa rectangular con una jarra de agua y dos vasos de cristal -Tráeme eso querido.

Zenón se apresuró a traerle la mesa procurando que el agua de la jarra no se derramara, mientras Eaton le acercaba una silla a su señora con gesto solicito. La Destructora dio las gracias educadamente.

-Ya había supuesto que elegirías este hechizo, querido, es el más confiable- sonrió la estrella -¿Lo cortas tu o yo?

Rilian supo a que se refería con la mirada que la estrella le estaba lanzando al pequeño. Este se encontraba como paralizado con la vista clavada en el que creía hasta hace poco como alguien de su familia. Rilian se acerco a Ian y tomo su mano acercándola a la daga con la cual el mismo se había cortado.

-Suéltame, no me toques- repetía Ian una y otra vez intentando soltarse del agarre del príncipe mayor, pero este le ganaba en fuerza y cerrando los ojos el pequeño siseo de dolor a causa de la cortada que Rilian le hacia con su daga en la mano derecha.

-Después de verlo no se ni siquiera porque tienes dudas- murmuro la Destructora sirviendo en uno de los vasos la suficiente agua como para llenarlo y sin que el príncipe lo viera dirigiendo a sus Centinelas miradas llenas de diversión contenida.

Rilian guardo silencio ante la obvia provocación de la estrella.

-Limítate a hacer lo tuyo- respondió el príncipe únicamente, sintiendo un raro ambiente en el lugar.

Rilian sabía que no había vuelta atrás, que ahora ni queriendo se podía arrepentir. Llego muy lejos en su búsqueda de la verdad.

Sin demostrar sus repentinas ganas de salir huyendo, Rilian acerco la mano del pequeño Ian al vaso de agua y la apretó hasta que tres gotas cayeran dentro del vaso y la sangre se diluyera poco a poco viajando hasta el fondo del vaso.

Cuando Rilian lo soltó, el pequeño se refugió en un rincón de la habitación. No sabia que estaba pasando, pero intuía que nada bueno saldría de todo eso. En silencio miro al hijo de Caspian X verter tres gotas de su propia sangre en el vaso.

La Destructora saco entonces un pedazo de carbón de los pliegues de su vestido y dibujo tres marcas alrededor del vaso, que Rilian reconoció como los símbolos del agua, quien según las estrellas era el único elemento que tenia memoria, pues el agua no olvidaba, del cielo que todo lo ve y por último del fuego, que forjaba los lazos sanguíneos y de amor.

Después la estrella coloco sus manos alrededor del vaso y cerro los ojos, murmurando una y otra vez el nombre del hechizo mientras un fuerte viento que surgía de sus manos parecía azotarle el rostro y el cabello. La sangre dentro del vaso se revolvió haciéndose una y tornando el agua color roja. Entonces la Destructora aparto sus manos del vaso y Rilian lo miro expectante.

Ese era el momento decisivo. Si Rilian e Ian no eran parientes la sangre se separaría, una en el fondo del vaso y otra en la cima, y lo demás volvería a su color original. Si eran familia, la sangre permanecería unida y después se tornaría color dorado.

Rilian cerro con fuerza los ojos, sintiendo como su estomago se apretaba con nervios, sabia que lo que pasará en ese momento decidirá la dirección del resto de su vida. El príncipe narniano continuo con los ojos cerrados y solo los abrió cuando una extraña risa ahogada se escuchó de pronto.

Rilian abrió los ojos y clavo su mirada en la robusta figura pelirroja que le regresaba la mirada chispeante de humor como si algo estúpidamente gracioso estuviera pasando. El joven giro su mirada hasta clavarla en la mesa, el vaso se había tornado color dorado brillante.

Ian y el eran hermanos. Y el acababa de perder su corona.

-¿Quieres que lo haga de nuevo?- cuestiono la Destructora con rostro serio pero una diminuta sonrisa en los labios.

Rilian no respondió, pero la estrella llenó el segundo vaso de agua y se lo dio a la única otra mujer presente en la sala, quien se acerco al niño en la esquina de la habitación, quien poco se resistió cuando la mujer tomo su mano y la apretó hasta sacarle tres gotas de sangre y un grito de dolor. Después llevo el vaso a Rilian, quien sin decir nada vertió tres gotas de sangre. Esta vez Rilian no despego su mirada del vaso hasta que su contenido se tornó dorado.

La Destructora y sus Centinelas parecían mas felices que el día de navidad. Excepto tal vez Ophidia quien a penas y parpadeaba.

-¿Necesitas un momento?- pregunto la Destructora con falso tono compasivo -Tendrás todo el tiempo que necesites, mi barco se dirige ahora a Mágissa, tomaremos un pequeño atajo y estaremos ahí lo mas pronto posible. En cuanto me traigas la varita de la Bruja Blanca te podrás llevar al chico e iniciar su nueva vida familiar.

Rilian se dejó caer sentado en la cama en cuanto la Destructora y sus hombres se retiraron. Él sabía lo que pasaría, desde el momento en que lo vio, se preguntaba porque siguió con todo eso si estaba seguro de los resultados del hechizo. Pero simplemente necesitaba pruebas para poder enfrentarlos a todos. Sentía que lo traicionaron, engañándolo. Fingiendo que eran una familia cuando no eran capaces de decir la verdad. Narina, Peter, Susan, quizás hasta Kattherinn y Edmund, todos lo sabían y prefirieron vivir en la mentira. ¿Por qué?

Rilian solo quería entenderlo. Imagino el sufrimiento de su madre. La Destructora lo había dicho, que Zafira le anuncio que el jamás sería el rey de Narnia ¿Su madre habría averiguado la verdad? Tal vez por eso estaba siempre tan triste y enfadada con su padre, porque sabía que él tenía otro hijo en algún lado. ¿Se lo habría dicho a su padre? Quizás era eso lo que impedía que Caspian X olvidara a la benévola, las posibilidades eran infinitas.

En ese momento Rilian deseo mas que nunca el regresar a Cair Paravel, ver a su padre, a Susan y a todos, decirles que ya sabía la verdad que al fin había descubierto su engaño. No sabía que pasaría después, ya no seria el heredero de su padre y tal vez ya ni siquiera se convertiría en rey por matrimonio, pues tal vez Lucy no quisiera verlo después de lo que paso. Eso tal vez estuviera bien, pues Rilian no quería sufrir la humillación de convertirse en rey solo porque se casaba con la persona correcta.

Tal vez en su destino no estuviera ser el rey de Narnia, después de todo siempre había sentido que Narnia no lo quería. Aun así, Rilian sabía que el jamás seria capaz de alejarse de Narnia, el si amaba a su tierra y aunque no confiara en ninguno de ellos se había llegado a encariñar con la rara familia que habían formado a través de los años. Y por sobre todas las cosas, no seria capaz de dejar a Lucy, la única persona que lo hacía feliz y en quien confiaba en esos momentos. Aunque quizás ella ya no confiara en él.

-¿Para que era eso?- cuestiono Ian llamando la atención de Rilian, el príncipe no respondió así que el niño siguió hablando -¿De nuevo no me hablaras? Creo que al menos merezco una explicación.

Rilian siguió viendo el techo del camarote, lo menos que quería en ese momento era tener la molesta voz de su recién descubierto hermano de fondo mientras se preguntaba que seria de su futuro, sin embargo, su siguiente comentario logro llamar su atención.

-Ya esta amaneciendo- murmuro Ian mirando por la pequeña ventana del camarote como el cielo se comenzaba a pintar de naranja.

Rilian siguió la mirada del niño y decidió que no podía estar más tiempo revolcándose en su miseria, debía preparar el terreno para la fuga, no estaba dispuesto de ninguna manera a cumplir con la misión de la Destructora, por supuesto que no.

Suspirando Rilian se puso de pie y comprobó la puerta, para su sorpresa estaba abierta, eso sumado a que nadie le quito la espada ni la daga que escondía en su bota lo hicieron sospechar que ahí se estaba tejiendo algo más. Era muy extraño que la mujer no hubiera prevenido que el quisiera huir, no podía estar tan confiada.

-Quédate aquí- pidió Rilian mirando de reojo al niño, después salió al pasillo del barco.

La embarcación era una de las más grandes que había visto, así que no podía ser muy rápido, si su padre utilizaba el Viajero del Alba los alcanzaría en unas horas, para entonces Rilian debía estar listo para escapar sin que hubiera perdidas, su objetivo era evitar lo más posible un enfrentamiento entre los dos bandos, ya tendrían tiempo para deshacerse de la Destructora.

Rilian recordaba perfectamente el lugar por el que habían venido desde la cubierta hasta el camarote así que siguió el camino a la inversa, espada en mano y sentidos alerta, esperando poder obtener un vistazo de cuantos hombres había abordo. Después de caminar unos metros, Rilian subió por una escalera y miro un poco por la escotilla abierta, todo con precaución pues no quería ser descubierto y que después perdiera su oportunidad de escape porque desconfiaran más aun de él.

En un rápido vistazo Rilian conto con al menos dos docenas de guardias, todos hombres como el, que no debían pasar de los 30 años. De pronto se escucharon unos pasos muy cerca de la escotilla y Rilian decidió que era suficiente, con precaución bajo de la escalera y se encamino de vuelta al camarote donde Ian lo esperaba.

Mientras caminaba Rilian pensaba en el numero de guardias. Por el tamaño de la nave, Rilian pensó que tendrían a bordo mas de cincuenta hombres, no era posible que, si la misma Destructora estaba ahí, permitieran que estuviera tan desprotegida, sobre todo dado que traía secuestrado a un príncipe de Narnia. De nuevo Rilian tuvo la sensación de que algo se le escapaba, pero todo se borro de su mente al llegar a la puerta del camarote donde le había pedido a Ian que lo esperara, pues la puerta estaba abierta.

Rilian miro a ambos lados del pasillo y pronto capto a la distancia una pequeña sombra que reconoció como el hijo de Susan, y acercándose sigilosamente tapo la boca de un desprevenido Ian evitando así que gritara, pues este estaba demasiado concentrado en escuchar algo con la oreja pegada a una puerta. El niño lo miro con pánico, pero al ver que era él se relajo en sus manos, sin embargo, cuando Rilian quiso tirar de nuevo del niño hacia el camarote este se resistió y señalo a la puerta, por donde se filtraba el leve sonido de personas hablando.

Primero el príncipe pensó en arrastrar a Ian de regreso al camarote, incluso si se resistía y lograban escucharlo cuando alguien apareciera podía solo decir que el niño trato de escapar, pero de nuevo podrían tenerlos mas vigilados y eso no le convenía, así que con un suspiro acerco su oreja a la puerta y escucho atentamente. Se sorprendió cuando reconoció la voz que hablaba: era Alighieri.

-…complacida, pero no hay que confiarnos, quizás esto nos juegue en contra- decía el hombre rubio de la cicatriz, aunque Rilian no podía saber a quien le estaba hablando -No estoy seguro de que en realidad sea un giro que nos beneficie, menos cuando hemos revelado nuestros verdaderos nombres, ella no tardara en recordarnos.

-Cuando lo haga no habrá nada para hacer, estará muerta antes de saberlo- respondió una voz atronadora que Rilian reconoció como la de Zenón -Se harán pedazos antes de lo que piensas. Me gustaría estar ahí para verlo.

-No hay que ser impacientes, nuestra ventaja siempre ha venido de aguardar el momento oportuno- murmuro una tercera voz que solo por descarte Rilian relaciono con la mujer que había herido a Narina: Ophidia -Mejor hay que centrarnos en lo que es prioritario.

-¿Qué tan cerca está el barco narniano?- cuestiono la voz de la Destructora.

-Llegaran pronto- respondió esta vez Eaton -Minutos solamente, hay que apresurarnos si queremos desaparecer antes de que nos encuentren aquí.

-Bien, no quiero un enfrentamiento contra el Viajero del Alba- instruyo la Destructora -Sera mejor que se apresuren y…

De pronto la voz de la Destructora se cayó repentinamente.

-Entonces hay que matar rápidamente al principito, mi hacha es el instrumento ideal- intervino Zenón como si no se hubiera dado cuenta de la pausa de su señora.

Fuera de la habitación Rilian sentía su cuerpo paralizado, un pensamiento fugaz llegando a su mente: la Destructora nunca planeo mandarlo tras la varita, y después acabar con ellos como él siempre supuso, su plan era más sencillo: solo quería atraerlo y luego matarlo, la varita no parecía importarle.

-¿Señora?- cuestiono Alighieri, seguido del ruido de pasos sobre la madera.

-Tenemos compañía- dijo la voz de la Destructora. Rilian no tuvo tiempo de hacer nada antes de que repentinamente la puerta fuera abierta, blanco como el papel se vio de pronto frente a frente con la estrella.

Rilian no lo pensó, su movimiento lo tomo tan en sorpresa como a la mujer, pues soltando al niño empujo con ambas manos a la estrella, y después en un movimiento marca Narina levanto una pierna y le pego una patada con todas sus fuerzas a la Destructora justo en el pecho. Esta salió disparada hacia atrás, pero Rilian no pudo ver si había caído al suelo pues inteligentemente Ian se adelanto y cerro la puerta, Rilian saco la daga de su bota y la clavo atravesada en el manillar de la puerta hasta encajarla en el marco, esperando que así los retrasara más.

Ambos príncipes se tomaron de la mano y corrieron hasta las escaleras que momentos antes Rilian había dejado atrás. Rilian subió primero espada en mano, acababa de subir cuando un fuerte estruendo se escucho abajo, la Destructora y sus Centinelas debieron de haber roto la puerta para salir.

Al verlo salir, algunos de los guardias a bordo del barco saltaron contra él, dado que a algunos no les había dado tiempo siquiera de sacar la espada Rilian pudo entretenerlos fácilmente para que Ian saliera por la escotilla, y de nuevo en un buen movimiento, el niño cerro la escotilla tras él, empujando luego un barril cercano para trabar la escotilla y que no se pudiera abrir fácilmente.

Si la Destructora tenía razón, el Viajero del Alba estaría pronto a llegar, solo debía aguantar lo suficiente como para que esos maniáticos no lo mataran, claro que todo seria mas sencillo si no tuviera que cargar con un niño a cuestas.

De pronto la escotilla comenzó a temblar y Rilian sabía que pronto cedería como la puerta de abajo así que tomando de nuevo a Ian de la mano corrió intentando alejarse lo mas posible de la escotilla.

-¿A DÓNDE PIENSAS ESCAPAR?- grito el niño mientras corrían esquivando las flechas que comenzaron a lanzarles -ES UN MALDITO BARCO.

Rilian sabía que tenía razón, pero no había alternativa por el momento, solo el sobrevivir lo suficiente para obtener refuerzos. Una flecha paso rozándole la mejilla y Rilian se giró rápidamente dispuesto a enfrentarlos con la espada, era mejor a que le estuvieran lanzando flechas. Aunque Rilian pensó que no tenían muy buena puntería dado que a penas y se le acercaban.

Ambos príncipes narnianos se encontraban en uno de los laterales del barco, cerca del borde, cuando los hombres comenzaron a lanzarse sobre ellos espada en mano, al principio fue fácil, pero pronto Rilian comenzó a cansarse así que arranco una espada de las manos de uno de sus contrincantes y la puso en una de las manos de Ian, quien hasta el momento se había mantenido oculto a sus espaldas.

-Yo no se usar esto- exclamo Ian sorprendido al mirar la espada que Rilian le pusiera en las manos.

-Es un momento tan bueno como cualquiera para aprender ¿No crees?- pregunto Rilian de manera sarcástica -Ya tienes una buena motivación: salvar tu vida.

El niño tomo la espada casi temblando y salió de detrás de la espalda de Rilian, al instante la escotilla salió volando por los aires atrayendo la mirada de todos. De la escalera surgió Alighieri y Ophidia, quien por primera vez desde que Rilian la conocía traía un arma en las manos: un arco.

-Rayos- murmuro Rilian, aprovechando el momento de distracción ocasionado por la escotilla para desarmar a algunos de los guardias que se habían quedado mudos mirando al cielo.

De pronto una flecha disparada por Ophidia se clavo en su pierna sacándole un grito de dolor.

-Perdón- murmuro Ian detrás de él, primero Rilian arranco la flecha de su pierna preguntándose porque se disculpaba, después desarmo a dos guardias frente a el y entonces la disculpa de Ian pareció tomar sentido.

La flecha no era para él, sino para Ian, quien al verla venir no se le ocurrió mejor idea que correr a esconderse tras él. Y entonces Rilian se dio cuenta, Ian también era príncipe de Narnia, y cuando la Destructora dijo que matarían al príncipe no hablaba de el sino de Ian. Rilian maldijo de nuevo.

Frente a él Ophidia se movía intentando encontrar un nuevo ángulo, pero no era fácil dado que Ian no salía de su espalda.

-¿Sabes nadar niño?- cuestiono Rilian mientras luchaba con uno de los guardias, a algunos metros de él Alighieri se acercaba con espada desenfundada. Del resto de Centinelas y de la Destructora no había rastro.

-Si ¿Por qué?- cuestiono Ian, quien temblaba detrás de su espalda aun con la espada en la mano.

Rilian no respondió, giro para desarmar al guardia con el que peleaba y después aló a Ian de su espalda, lo cargo en sus brazos lo más rápido que pudo y se acercó al borde.

-¿Qué estas ha…- pregunto Ian, pero no pudo completar su frase antes de que Rilian lo aventara al mar terminando su pregunta con un agudo grito -Ahaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

Rilian apenas tuvo tiempo de asomarse para comprobar que Ian salía a la superficie antes de ser atacado por Alighieri, los demás guardias hicieron un circulo alrededor de ellos, dejándole la pelea al Centinela.

Alighieri no dijo palabra alguna antes de lanzarse al ataque, al instante Rilian comprobó que era muy bueno, casi tan bueno como Narina, pues blandía la espada como si esta solo fuera una extensión de su brazo.

Rilian se metió tanto en el combate intentando salvar su vida que la próxima vez que Ophidia lanzo una flecha contra el niño que flotaba en el agua a lado del barco solo se dio cuenta después del grito de dolor del niño al ser alcanzado.

-Es preciso decir príncipe destronado que tú has traído a tu hermano a la muerte- murmuro Alighieri después de escuchar el grito del niño, parando su ataque solo para burlarse de él.

Rilian no quiso dar entrada a la culpa que las palabras del hombre querían imprimirle, y en un movimiento poco calculado y que después pensaría no fue nada astuto, corrió saltando por el borde del barco.

El agua impactando fuertemente contra su cuerpo lo obligo a soltar su espada, cuando Rilian surgió del agua a lado de Ian miro la sangre del niño surgiendo por una herida del hombro después de que el niño sacara la flecha con brusquedad, provocándose más daño aún.

-Tranquilo- murmuro Rilian presionando su mano contra la herida intentando parar la hemorragia -Tranquilo.

Entonces multitud de flechas comenzaron a llover del barco y Rilian se impulso a si mismo y al niño hasta hundirse en el agua intentando escapar del peligro, de pronto un fuerte ruido le llego aun entre el agua, y las flechas parecieron dejar de caer.

Ambos príncipes surgieron de nuevo en la superficie del agua jadeando en busca del aire, y pudieron ver a la distancia al Viajero del Alba que atacaba con sus cañones al Centinela.

-Hay que alejarnos de la línea de batalla- ordeno Rilian por sobre el ruido, comenzando a nadar lo mas fuerte que podía, alejándose del barco con Ian a cuestas quien manoteaba con su brazo sano intentando ayudarlo a nadar.

A bordo del Viajero del Alba, Caspian dirigía a los hombres en los cañones para enfrentar al gran barco en el que estaban seguros de que se encontraban Rilian y el pequeño Ian. Susan organizaba a los arqueros para que estuvieran listos para cuando lograran alcanzar el barco y Lucy y Edmund preparaban al resto de los hombres para que se alistaran para abordar al enemigo.

Susan había pasado unas de las peores horas de su vida. Aunque Lucy y Caspian intentaron acercarse a elle intentando brindar alguna clase de explicación o de consuelo la benévola huía de cualquier clase de contacto con alguno de ellos, concentrándose en su búsqueda de su hijo. Edmund parecía ser el único que comprendía esto, pues permanecía a su lado sin hacer preguntas o brindar palabras de consuelo que en realidad no ayudaban nada. Zaccaria en cambio había abandonado el barco tan pronto zarparon, con el fin de seguirlos por el cielo e intentar obtener pistas sobre el barco enemigo con el resto de las estrellas.

Susan solo quería saber dónde estaba su hijo. En su corazón iba anidando poco a poco un gran resentimiento contra Rilian, no creyó jamás que este fuera capaz de traicionar a su padre y a toda Narnia solo para tener alguna clase de revancha en su contra y al mismo tiempo se enfrentaba a un sentimiento al que hacía tiempo que pensaba enterrado.

El beso que compartió con Caspian aun rondaba su mente y aparecía en sus recuerdos cuando menos lo esperaba, tiempo atrás Susan se creyó capaz de renunciar al amor pasional para concentrarse en sus hijos, pero ahora, su corazón anhelaba dar rienda suelta a aquellos sentimientos que nacieron mientras se enfrentaban al traidor de Miraz.

Esa noche después del beso, Susan se encontró preguntándose qué pasaría ¿Qué pasaría si se atreviera a contar la verdad a Caspian? ¿Este entendería sus acciones y estaría dispuesto, como ella, a quererla pese a todo? Por ese fugaz momento en medio de la noche, Susan se encontró pensando que el rencor de Rilian hacia ella y su renuencia a una relación entre su padre y ella, tenia remedio, que con el tiempo Rilian seria capaz de aceptarla. Ahora todo eso le parecía un absurdo.

Después de las acciones de Rilian, Susan sabia mas que nunca que el príncipe no solo le guardaba rencor, no, alguien que era capaz de secuestrar a un niño inocente de todo debería odiarla como mínimo. Y el odio nunca desaparecía.

Pese a todos esos pensamientos Susan no podía sacudirse la sensación de que había algo más, que algo malo pasaría y solo deseaba que eso malo que pasase no fuera a su hijo. Aunque Susan pocas veces obtenía lo que deseaba.

-¡FUEGO!- el fuerte grito de Caspian, seguido del estruendo de los cañones al ser disparados sacaron a Susan de sus pensamientos -¡APRESUREN LA MARCHA! ¡LOS ESTAMOS PERDIENDO!

El enorme barco Centinela se alejaba cada vez mas de ellos, lo cual extrañaba a Susan, dado que el barco era dos veces mas grande que el Viajero del Alba, era imposible que fuera más rápido que ellos. Sin embargo, pronto Caspian se puso al timón, intentando darle alcance al barco de la Destructora, mientras Edmund lo reemplazaba al mando de los cañones, pero justo cuando aumentaban la marcha el grito de Lucy llamo la atención de todos.

-AHÍ ESTAN- grito la valiente señalando un punto a la izquierda entre ambos barcos -¡HOMBRE AL AGUA!

Caspian entrego el timón a uno de los hombres y junto a Susan se apresuró a lado de Lucy, quien seguía señalando al mar. Nada mas llegar al borde Caspian fue capaz de verlos. Rilian e Ian estaban en el agua, nadando lo más rápido posible para alejarse de la trayectoria de ambos barcos.

-Esta herido- murmuro Susan preocupada, ni a Caspian ni a Lucy les fue difícil imaginar a quien se refería, pues Rilian llevaba a cuestas al niño que parecía casi inconsciente.

-¡BAJEN UN BOTE!- grito Caspian a sus hombres -Hay que ir con un bote por ellos, el Viajero del Alba debe ir tras la Destructora.

-No, la Destructora no era el objetivo, hay que ir por Rilian y mi hijo nosotros- Susan no lo dijo, pero Caspian intuyo que su renuencia era por la sospecha de que Rilian pudiera huir o hacerle daño a Ian si solo mandaban a un par de hombres en un bote.

-La responsable de todo es esa mujer, hay que ir tras ella, no tendremos quizás otra oportunidad- se negó Caspian mirando a Susan decidido.

-Ni siquiera sabes si esa mujer está a bordo- rebatió Susan mirando a Caspian con el ceño fruncido claramente enojada.

-Zaccaria dijo que las estrellas le anunciaron que si estaba ahí- insistió Caspian señalando el barco insistentemente -Es la mejor oportunidad que tendremos de acabar con ella.

-¡Basta!- exclamo Edmund llegando de pronto para meterse en medio de ambas figuras que discutían -Estamos perdiendo el tiempo con su absurda discusión.

Pero al final no fue necesario tomar decisión alguna, pues en el horizonte, cerrándole el paso por el frente, mientras que en la retaguardia se encontraba el Viajero del Alba, apareció un barco con la insignia de Galma, y al frente, pese a la distancia, todos pudieron reconocer a Eustace dirigiendo el ataque.

-Hay que sacarlos del agua- exclamo Edmund tomando la decisión rápidamente y mirando que Eustace se enfrentaba a la Destructora ellos tenían tiempo de sacar a ambos príncipes del agua y después ir a apoyar al líder de los guardianes. Resignado el telmarino corrió presto al timón, cambiando ligeramente el rumbo de la embarcación para poder sacarlos del agua.

Desde el agua Rilian vio llegar el barco dirigido por Eustace y sentía el agua cimbrar cuando el barco Centinela comenzó a responder el ataque con sus propios cañones, sin embargo, Rilian sabía que el barco nunca podría aguantar el ataque de dos barcos.

En sus brazos Rilian podía sentir como poco a poco Ian quedaba inconsciente debido a la perdida de sangre, sin embargo, no podía hacer mas que pedirle a Aslan que el niño aguantara hasta que se pudieran atender sus heridas en condiciones. Si no se equivocaba en el Viajero del Alba debía de venir Lucy a bordo, con su poción el niño estaría bien.

Rilian se detuvo de pronto agotado, considerando que ya se había alejado lo suficiente de ambos barcos, así que permaneció flotando en medio del mar. Ahora sin la necesidad de seguir nadando, Rilian tomo bien en brazos a Ian quien permanecía estar seminconciente. Solo entonces Rilian noto que el Viajero del Alba modificaba su curso para acercarse a ellos. Esto lo extraño profundamente pues suponía que quien venia al mando del barco era Narina, rabiando terriblemente debido a haber sido vencida por Ophidia. Nunca dudo que se hubiera recuperado del todo de la herida que esta le ocasionara con la poción de Lucy, que Rilian sabia tenia unas asombrosas propiedades curativas.

El Viajero del Alba aun no había llegado a su altura para sacarlos del agua cuando un estruendo mas grande de lo normal levanto olas a su alrededor. Rilian giro la mirada hacia el origen de tremendo ruido e incluso Ian despertó lo suficiente para contemplar la asombrosa escena que ocurría frente a ellos.

Brevemente Rilian se dijo que ahora entendía lo que la Destructora quería decir cuando menciono que debían desaparecer antes de que el barco narniano los alcanzara, no se trataba de desaparecer en el mar precisamente. Frente a la asombrada mirada de todos los narnianos el barco Centinela había comenzado a flotar, en todo el sentido de la palabra, elevándose poco a poco del mar.

Los narnianos permanecían con la boca abierta mientras veían al enorme barco ser levantado en el aire. El Viajero del Alba y el barco de Galma no podían ver el origen de semejante despliegue de magia, pero cuando el barco giro solo un par de metros cambiando su dirección en el aire, desde su posición Rilian alcanzo a mirar a la Destructora, estaba cerca del mástil y flotaba a un metro de la cubierta del barco, las manos semiabiertas como si estuviera cargando algo muy pesado, su expresión de extrema concentración y gran esfuerzo.

De pronto el barco se detuvo flotando en el aire y los bordes se llenaron de hombres con flechas encendidas, Ophidia lideraba a los arqueros, teniendo en sus manos un arco con una flecha con un listón rojo amarrado en ella. A Rilian no le fue difícil averiguar a quien apuntaba la mujer. A cada costado de Ophidia se encontraban los otros tres Centinelas, cada uno manteniendo en su mano un arco con una única flecha con el mismo listón rojo que el de Ophidia, exceptuando a Alighieri quien tenía dos flechas en su arco. Eaton dio el grito de fuego y el cielo se llenó de flechas.

Rilian se hundió en el agua intentando evitar las flechas, una le rozo la oreja y otra se clavó en la pierna de Ian quien ni siquiera grito esta vez. Al surgir Rilian se encontró con el barco de Galma estallando en llamas, esperaba que Eustace estuviera bien. En el cielo el barco Centinela desaparecía entre las nubes.

Cuando el barco se lleno de flechas con fuego Eustace intuyo lo que iba a pasar, no sabia explicarlo, pero algo en su interior le dijo que una escena ocurrida no hace mucho tiempo atrás se iba a repetir, así que pidió a gritos a sus hombres abandonar el barco. Jill fue quien lo tomo esta vez de la mano y juntos saltaron al agua, iban a medio salto cuando una flecha paso rozándole el costado y después se clavo en el estomago de Jill cuyo grito quedo ahogado por el agua al hundirse en el mar. Eustace se apresuro a surgir del agua cargando en sus brazos a Jill, quien sangraba aun consciente.

-Jill, tranquila- murmuro Eustace, quien intento quitar la flecha con cuidado -Todo estará bien.

Jill no grito cuando Eustace retiro la flecha de su estómago, este estaba a punto de tirar la flecha al agua cuando noto el listón rojo, al principio diagnosticado que era uno de esos trucos empleados por los más sádicos para saber a quien había matado, pero después de que el listón traía algo escrito en letras negras: Eustace Líder de los Guardianes y Jill Su Fiel Acompañante.

Un escalofrió hiso estremecer a Eustace quien levanto la mirada al cielo, pero el código de barras que había estado siguiendo ya había desaparecido. Solo entonces Eustace noto los cuerpos flotando a su alrededor, ya los sobrevivientes impactados tras la muerte de sus compañeros. Por un momento, Eustace ha modificado algo que no ha cambiado desde hace mucho tiempo, la culpa de haber llevado a alguien a la muerte.

-HAY QUE IR AL VIAJERO DEL ALBA- Grito Eustace para llamar a la atención de los sobrevivientes, agradeciendo que el otro código de barras se encuentre en el lugar y que no haya explotado como el suyo. Cada hombre tomo uno de los cuerpos o incluso dos y nado con dificultad al barco del rey telmarino.

Lucy no creía posible que los barcos volaran, hasta que vio una enorme embarcación comenzaría a flotar, pero pronto vería en la mira de los arqueros con sus flechas envueltas en fuego.

-ESCUDOS- grito Edmund rápidamente, tomando uno de los escudos que había en uno de los laterales del código de barras, aguardando a la lucha. Todos tomaremos un escudo lo más rápido posible y el resto busco refugiarse donde sea que los cubriera de las mortales flechas.

Una vez el ataque ceso todos levantaron la mirada esperando la continuación de dicho ataque, pero se encontraron con el código de barras enemigo se elevaba más en el aire escapando, Lucy no tenia que preguntar para saber que el código de barras estaba fuera de su alcance para crear un contrataque, tendrían que dejarlo partir. Pero en ese momento era lo que menos importaba, pues pese a sus esfuerzos para sobre guardarse había múltiples heridos entre sus hombres.

Lucy se desato del cinturón su poción sanadora y corrió al primer hombre herido que golpeó, citando la flecha que había en su pierna y vertiendo una gota de poción en su boca. Después seguido con otro hombre y otro.

Edmund estaba a punto de correr un socorrer a los heridos cuando las vio. Justo en el mástil había clavadas dos flechas con una lista roja colgando de cada una. Edmund se acercó lentamente, en cada lista había algo escrito con letras negras. En una de ellas había un nombre único: Reina Kattherinn de Nayka "La Sabia". En la segunda flecha había dos nombres: Grandes Reyes de Narnia: Peter "El Magnífico" y Narina "La Abnegada".

Edmund no sabia que significaban, pero aun así se apresuró a arrancar ambas flechas del mástil y colgárselas del cinturón. Después se dispuso a seguir con sus labores cuando al fin se percato del panorama: el código de barras de Galma ardía en llamas. A su lado Lucy pensó la escena con la misma cara de terrorífico asombro, entonces el valiente entrego su poción sanadora al hombre que acababa de curar, para que siguiera su trabajo, mientras ella junto a su hermano se encamino al borde del código de barras para necesitan que los hombres de Galma hubieran puedan salvarse saltando al agua. No les fue difícil encontrar a Eustace, quien nada cargaba a una sangrante Jill en sus brazos.

Caspian guiaba en ese momento al código de barras al encuentro de su hijo y de los sobrevivientes de Galma, quienes intentaban llegar al Viajero del Alba.

Lucy se acercó entonces a su hermana. Desde que habían dejado Cair Paravel Susan no había querido hablar con ella, no sabia si por la preocupación de encontrar a su hijo o porque la culpa de su hijo fuera de la muestra. Ella esperaba que fuera la primera opción, pero aun así sabía que llegaría el momento en que sus hermanos le reprocharan sus acciones, o mejor dicho su falta de acciones, y entonces ella no tenía la fuerza para defender. Sabia que todo lo que había pasado desde su habitación en el barco la Destructora, era en parte su culpa. Pero ese no era el momento para fustigarse por lo que había ocurrido, ya había tenido tiempo para repartir culpas.

A penas el barco se detuvo a pocos metros de Rilian y de Ian, Susan salto del barco sin pensarlo. Lucy se sorprendió levemente, dado que sabia el desagrado que tuvo su hermana a la sensación del agua envolverte al zambullirte en el mar o solo una piscina, pero supongo que al ver a tu hijo herido cualquier miedo era insignificante comparado con el miedo de perderlo .

Susan se acerco nadando hasta donde el hijo de Caspio sostenía a su hijo en brazos, su hombro sangrante y una fecha clavada en su pantorrilla. Ian estaba inconsciente.

-¡Por Aslan! - murmuro Susan arreglando a Ian de brazos de Rilian -Estarás bien, estarás bien, Caspian.

Sin poderlo evitar, Susan comenzó a lagrimear y detectó una mirada asesina al príncipe narniano quien le devolvió la mirada con el mismo brillo asesino, pero Susan retrasó el enfrentamiento y en su lugar comenzará a nadar hacia el código de barras. Varios hombres entre los que se encontraron a su hermano Edmund se habían lanzado a ayudar a los heridos en el agua y Caspio bajaba una escalera por el lateral de su código de barras.

Al llegar al pie de la escalera, Caspian descendió lentamente y le extendió los brazos, Susan sabía que no podía subir con su hijo en brazos así que a pesar de la desconfianza le entrego su hijo al telmarino para que lo subiera él.

Desde el agua Rilian miraba la escena de padre y madre subiendo a su hijo herido al barco insignia de su padre y protocolo como un niño se clavaba en sus entrañas ¿Sabría su padre que Ian era su primogénito? Antes había creído que sí, pero ahora le parecía imposible. Su padre era muchas cosas, pero nunca había cayado algo así, al menos no después de que el pequeño llegara a Narnia.

Su pensamiento fue interrumpido por Eustace, quien llego al código de barras jadeando por el esfuerzo y con Jill en brazos, ya inconsciente y sangrando copiosamente. Rilian se apresuro a ayudarlo al ver su rostro desencajado.

Rilian siempre había tenido una gran amistad con Eustace y Jill desde que lo salvaron de la Bruja de la Saya Verde, pero de alguna manera y aunque todos siempre dijeran que estaban dos enamorados Rilian nunca había sabido bien que pensar, hasta ese momento en que reconoció la mirada de amor y preocupación de Eustace hacia Jill. Ahora no le quedaba duda del amor que Eustace respuestas por su amiga, pero se preguntaba que tanto seria este correspondeido.

Cuando Susan subió a la cubierta del código de barras Ian ya era atendido por un hombre con la pócima sanadora de Lucy, mientras que el valiente y Caspio estaban alrededor del niño mirándolo con preocupación, ya no tenia la flecha clavada en la pierna, en su lugar la flecha estaba aun lado del niño y Susan noto un extraño listón rojo atado a la flecha. Susan tomo la flecha del suelo y miro las letras escritas en el listón: Príncipe Caspian XI.

Susan pensó que después se rompería la cabeza pensando en que significa eso, pero por ahora tomo la mano de su hijo y miro como poco a poco recuperaba el color.

-Se presentaron bien- murmuro Lucy posando una mano en el hombro de su hermana.

En ese momento, Susan vio a Rilian subir al código de barras con Jill inconsciente en los brazos, seguida por un preocupado Eustace. Susan tomo una espada del suelo del código de barras y el camino hasta el príncipe en cuanto este puso a Jill en el suelo, el hombre con la pócima de Lucy se acercó rápidamente hasta ella y vertió una gota en sus labios. Al igual que antes con Ian, la poción se volvió inmediatamente a Jill su color natural.

Pero Susan había dejado de ver a Jill rápidamente y en su lugar se encamino a Rilian a quien golpeó fuertemente con el mango de la espada, tomándolo desprevenido y haciéndolo caer al suelo pesadamente. Solo entonces Eustace despego la mirada de Jill para mirar a Susan asombrado, quien en ese momento apuntaba la garganta de Rilian con la misma espada con la que lo golpeó.

-¿Tus ultimas palabras? - pregunto la benévola mirando al príncipe, quien se había sentado en el suelo del código de barras, una rodilla doblada en la que apoya su mano, su boca sangrante debido al golpe y la espada de Susan cortando levemente su cuello.

-SUSAN- grito Caspian corriendo hasta ella, pero Susan, previniendo el movimiento, ya había sacado una daga de su cintillo y lo coloco con su mano libre contra la garganta del telmarino cuando este llego hasta ella dispuesto a quitarle la espada.

Lucy se acercó hasta Eustace, pero no dijo nada, de alguna manera se quedó sin palabras. Tuve un pedido ir en busca de Ian porque tenia muchas cosas que decir, pero ahora considero que su lengua era de trapo y no era capaz de pronunciar una sola palabra. Edmund se topó con esta escena al subir de nuevo al código de barras ayudando a uno de los heridos, rápidamente entre al herido a uno de los guardias y el camino hasta estar cerca de Susan, previniendo que esto no se saliera de las manos. A su alrededor los hombres del Viajero del Alba siguieron socorriendo a los hombres de Galma, intuyendo que no debían de metros en la disputa real. Todos sabían de lo que se acusaba al príncipe.

-¿Tus ultimas palabras? - repitió Susan mirando a Rilian con los ojos más fríos de los que era capaz.

-Aequum- hablo Rilian con voz firme y devolviendo la mirada fría a Susan -Exijo un Juicio Aequum.

Lucy abrió la boca sorprendida. Un Juicio Aequum era algo que su hermano Edmund había creado en la Edad de Oro de Narnia. Comúnmente cuando alguien del pueblo era acusado de un delito este era llevado ante el regente encargado de esa zona, este lo juzgaba y asignaba castigo. El regente era siempre asignado por Peter y ocasionalmente por alguno de los otros reyes. Si quien había cometido el delito era parte del ejercito de Narnia este era juzgado y castigado por su superior. Ellos como reyes de Narnia no era común que participaran de esto al menos que se encontraran en el lugar o momento donde alguien era juzgado o que el regente o ejercito consideraran que el individuo merecía un castigo mas grande que el que ellos tenían o culpable de un delito que atentaba directamente contra Narnia.

Pero entonces Edmund había creado los Juicios Aequum. Todo después de que una comadreja fuera acusada de hurto y al creer injusto su castigo debido a sus motivaciones para cometer el delito había ido directamente a Cair Paravel pidiendo un juicio justo. Así le surgió la idea a Edmund, quien creía debían involucrarse más en los castigos que eran implementados en Narnia si querían que realmente tuviera justicia. Un Juicio Aequum podría ser pedido por cualquiera que fuera acusado de algo, con esto solicita una reunión en la cual pudieras exponer tus razones y pedir el perdón. Quien lo solicitaba podríamos elegir quienes pertenecían a Juicio Aequum, concretamente quienes juzgarían y te impondrían el castigo, pero todo el proceso tendría que ser supervisado al menos por un rey, de nuevo el que tu elegieras.

Lucy alguna vez había planteado en Edmund que el Juicio Aequum no era exactamente justo, lo que era algo irónico * dado que los solicitantes elegían a los miembros del mismo según quienes más conmovería su historia.

-La justicia es algo muy relativo Lucy, ellos eligen a aquellos que piensan comprenderán sus acciones pero hay veces que ni la bondad justifica un delito y otras en las que se debe juzgar un delito por el sentimiento que tenías al hacerlo, ¿Quién mejor que ¿Qué es lo que ejemplifican las cualidades que ellos dicen que guían sus acciones para determinar si realmente lo hacen bajo el influjo de esos sentimientos o si solo te guio el egoísmo? -Un gobernante siempre debe ser capaz de ver a través de las mentiras. Si logra engañarte entonces quien se deja llevar por el egoísmo serás tú.

El Juicio Aequum había sido muy popular en la Edad de Oro, pero Lucy supiera no se celebraba uno desde que regresaron a su época después de su primera visita a Narnia, suponía que los narnianos ya no los recordaban y ellos no habían visto la necesidad de recordárselos. Pero Lucy se lo había mencionado a Rilian años atrás mientras hablaban de la Edad de Oro de Narnia. Por la expresión de Caspian este desafío de saber de que hablaba Rilian, al menos por haber estudiado alguna vez antes de convertirse en rey.

Por un momento ninguno hablo, pero Lucy sabia que Susan era consciente que no se le podría negar un Juicio Aequum a nadie, y que mientras este no se celebrara no podría lastimar a Rilian, sin embargo, al cabo de un par de minutos Susan no daba señales de bajar la espada, por lo que Edmund se adelanto y coloco una de sus manos sobre la mano de su hermana que sostenía la espada.

-Ha pedido su derecho a un Juicio Aequum, Susan- murmuro Edmund lentamente, para su hermana lo entendiera -No se puede negar un Aequum a nadie, sea quien sea. Y debemos tener su bienestar hasta que el Juicio se celebre.

-No se han celebrado desde hace siglos Edmund- respondió Susan, sin apartar su mirada de la de Rilian -Solo quiere aprovechar las buenas tradiciones narnianas para salvar las consecuencias de secuestrar y casi matar a mi hijo.

-Se que puede ser así, pero conozco a Susan, solo quiero lo justo- hablo de nuevo Edmund, apretando su agarre sobre la mano de su hermana -Sabes que no puedo permitir que lo último hasta que sea juzgado y condenado justamente.

Solo entonces la benévola bajo su espada y retiro el cuchillo de la garganta de Caspian, confiando en la mano justa de su hermano.

-Elige a los miembros para tu Aequum y házlo bien porque de eso dependió si vives o mueres- ordeño Susan sin despegar su mirada de la de Rilian.

-Me da igual si quieren que el mar enfrente de todo Narnia- respondió Rilian mirando a la reina desafiante -Elígelos tú.

-Debes elegir a un rey o reina de Narnia que juzgue que el Juicio Aequum se ha llevado con justicia- Intervino Caspio mirando a su hijo con decepción y al mismo tiempo sin saber que pensar de él.

-Te elijó a ti- murmuro Rilian al fin girando a ver a su padre -Decide tu si me juzgan con justicia.

Susan no dijo nada más, dio media vuelta y esfuerzo a su hijo en brazos y se lo llevo a uno de los camarotes disponibles, Edmund continuó a su hermana rápidamente. Sobra decir que Ian aún seguía inconsciente.

-¿Alguien me puede decir que está pasando? - Preguntó Eustace confundido, enviando un lado de Jill para que se quede bien.

-Ni yo mismo sé que está pasando Eustace- negó Caspian sin desesperar la mirada de su hijo -Quieres explicarnos tú, Rilian?

-Lo hare- asintió el príncipe, levantándose lentamente del suelo -En el Juicio Aequum.

Caspio retrocedió entonces, yendo a poner en marcha el código de barras con rumbo a Cair Paravel, dejando atrás un tenso silencio.

-Llevare a Jill a un camarote- murmuro Eustace, queriendo salir del tenso ambiente y tomando en brazos a Jill.

Al quedarse solos Rilian y Lucy se miraron a los ojos, ambos indescifrables.

-Estas herido- murmuró Lucy, mirando la pierna de Rilian, donde había sido herido por una flecha. Sin esperar nada la reina valiente recupero su frasco de poción y se el paso al príncipe narniano para que bebiera.

-Gracias- dijo Rilian, devolviendo a Lucy su poción.

-¿Cómo pudiste hacerlo? - pregunta Lucy mirando a Rilian con toda la decepción que tuvo en su corazón -¿Por qué no pensaste en las consecuencias que podría haber tenido?

-Lo hice- contesto el príncipe con firmeza en sus palabras y en su mirada centrada en la reina -Pero decidí que estaba dispuesto a pagar el precio por saber la verdad.

-No lo valía- negó Lucy con igual firmeza -Sacrificaste a tu familia, las consecuencias a pagar no fueron solo tuyas, todos pagamos por lo que hiciste. Ahora estas acusado de traición.

-¡Ellos me traicionaron primero! - exclamó Rilian, acercándose a Lucy y tomándola del brazo -Tu hermana, Peter, Narina y no dudo que también Kattherinn y Edmund lo supieran. Tal vez hasta Eustace y Jill. Mi padre, tu y yo somos los únicos ingenuos que no sabíamos nada.

-Ahora estas viendo toda una conspiración en las personas que son tu familia- respondió Lucy sin apartarse del fuerte agarre de Rilian, pese a que respondió que la saldría un moretón.

-Ellos no son mi familia- negó el príncipe frunciendo el ceño -¿No lo entiendes? No seré rey de Narnia, ella hiso el hechizo, ese niño es mi hermano. El auténtico heredero de mi padre. El perdió. Lo perdí todo.

Por un minuto Lucy miro a Rilian sorprendida, sin saber si creerle, pero al ver en sus ojos, pudo reconocer la agonía de quien ha perdido algo importante.

-No ha perdido nada- negó Lucy con los ojos anegados en lagrimas -Ha ganado un hermano. Si supieras lo maravilloso que es eso.

-Yo no quiero un hermano- negó Rilian soltando a Lucy con brusquedad -Lo perdió todo por tu hermana y pareces no darte cuenta. Sinceramente no me arrepiento de lo que hice, al menos ahora se la verdad.

Lucy miro de nuevo sorprendida a Rilian y después lo abofeteo con todas sus fuerzas, tan duro que Rilian cayo pesadamente en el suelo por segunda vez en el día. Al instante Eustace, Edmund y Caspian se materializan en su lado como si los hubieran estado vigilando, no sabía si para protegerla a ella o Rilian, y del cielo una estrella bajo y tomo la forma de Zaccaria, quien los había estado siguiendo desde el momento de abandonar Cair Paravel e incluso Susan salió del camarote donde su hijo estaba inconsciente junto a Jill al escuchar el alboroto.

-Lucy cálmate- pidió Caspian tomando el hombro de Lucy intentando que esta se relajara.

-Cállate Caspian- exclamo Lucy empujando la mano del rey telmarino y mirando a Rilian con el rostro sonrojado de rabia -¡Ponte de pie!

Rilian miro a Lucy indiferente, y se puso de pie como ella le pedía. Al instante Lucy lo volvió a tirar de otro golpe, esta vez con el puño.

-No sabes lo que has provocado y no te interesa, jamás te ha importado la familia, pero a mi si y tu has destruido a la mía - exclamo Lucy temblando con las manos apretadas en dos puños -No se porque te importa ser rey de Narnia si no serias un buen gobernante, alguien que no es capaz de amar a su familia nunca seria un buen rey. Solo has amado a alguien en tu vida y ella está muerta y jamás volverá.

Rilian no tubo que pensar mucho para saber que se refería a su madre, y el enojo de que se refiriera tan despectivamente a ella lo impulso a ponerse de pie.

-No te permito que digas nada más- exclamo Rilian enfrentándose a la reina -No tienes derecho a juzgarme, y contrario a lo que piensas yo si te quier…

-Ahórratelo, no lo necesito, NO TE NECESITO- interrumpió Lucy mirando con furia a Rilian -He soportado tus berrinches y tus ataques de niño consentido, pero tú no sabes apreciar que alguien se sacrifique por ti ¡Siempre pedirás más! Pues búscate a alguien que esté dispuesta a que la destruyas con tal de construirte a ti mismo porque yo no estoy dispuesta a hacerlo más.

Rilian volvió a abrir la boca queriendo defenderse, pero Lucy alzo una mano en alto haciéndolo callar antes incluso de que comenzara a hablar.

-Yo soy la reina Lucy de Narnia, la valiente, he vivido mas de lo que tu te imaginas y te amado mas de lo que piensas, pero ya no- negó Lucy viendo a Rilian con pena -Un día te darás cuenta de todo lo que hice por ti, y de todo lo que tu NO hiciste por mí. Podrás estar con mil mujeres, pero siempre pensaras en mi y como yo a ninguna encontraras. Entonces querrás volver y pedirás perdón. Pero ni de rodillas te perdonare lo que acabas de hacer lo que PERMITI que hicieras.

Con tristeza Lucy extendió su mano y Rilian noto el anillo de compromiso que el pusiera tantas horas atrás en su dedo, antes de que el ataque de Cair Paravel comenzara. Lucy se quito el anillo y tomando la mano de Rilian le devolvió el anillo por segunda vez.

-Tienes razón- asintió Lucy mirando a Rilian herida y cerrando su mano con el anillo -Acabas de perderlo todo.

-Guardias- hablo Susan, acercándose a los dos jóvenes que se miraban fijamente, al instante cuatro hombres aparecieron a su lado -Escolten al príncipe a un camarote y que no salga de ahí hasta que lleguemos a Cair Paravel, quítenle toda arma que traiga.

Rilian no se resistió a que los guardias se lo llevaran y tras el fue Caspian, dejando a Eustace, Edmund, Zaccaria, Susan y Lucy solos en el lugar, rodeados de hombres que como antes preferían no intervenir.

-No sé qué pasa- negó Eustace, aun impresionado por el espectáculo.

Edmund procedió a explicarle toda la historia de lo que había pasado en Cair Paravel mientras ellos combatían en Galma, mientras Susan abrazaba a su hermana quien solo mantenía fija su mirada en el horizonte.

-Entonces ¿El bebé de Narina y Peter esta muerto?- cuestiono Eustace sorprendido, Edmund y Zaccaria solo asintieron -¿Por qué Rilian haría algo así?

-Supongo que lo dirá en el Juicio Aequum- respondió Zaccaria, después miro a Eustace intrigado -Por cierto ¿Cómo llegaste aquí? Iba a intervenir en la pelea cuando te vi llegar en el barco ¿No deberías estar en Galma?

-Bueno después de que se fueran mande a algunos Guardianes a ver si encontraban algún rastro del duque de Galma, encontraron su barco abandonado en una isla no muy lejos de aquí, al enterarnos Jill y yo nos embarcamos pensando que el duque fue secuestrado- explico Eustace aun pálido después de la historia contada por Zaccaria -El viento nos favoreció, después de llegar al barco abandonado mande de nuevo a los Guardianes a buscar barcos cerca, así encontramos a ese enorme barco que huyo..

-Centinela- aclaro Zaccaria mirando el cielo por donde la embarcación desapareció -Así se llama el barco, tenía el nombre grabado en la proa.

-Bueno los Guardianes encontraron al barco, los mande de regreso a Galma y nosotros le dimos alcance al Centinela, supongo que fue mala idea, hemos perdido al duque, a hombres de Galma y al barco- enumero Eustace sintiendo la culpa estremecerlo -Debí pedirle a los Guardianes que se quedaran. No me espere algo así.

-Los Guardianes no hubieran podido hacer mucho, eran don barcos contra uno y aun así aquí están los resultados- negó la estrella, intentando reconfortar a su sucesor, y después agrego con una mirada más fría -Y no te preocupes por el duque de Galma, creo que también nos traiciono.

-¿Qué?- pregunto Susan sorprendida, separándose del abrazo a su hermana -¿Por qué dices que Christian nos traiciono?

-¿No lo viste en el Centinela?- cuestiono Zaccaria mirando a la reina benévola con prudencia -Desde el cielo tuve una vista perfecta, no estaba cautivo, al contrario, dirigía a los hombres de la Destructora y fue uno de los que lanzo las flechas incendiadas.

Justo entonces Susan recordó la extraña flecha con la que había sido herido su hijo y la desato de su cintillo mostrándola a sus acompañantes.

-Esta fue la flecha con la que hirieron a Ian- conto al tiempo que les mostraba el listón, Lucy se acercó al círculo que habían formado para mirar lo que su hermana le mostraba -Tiene su nombre grabado en letras negras.

-Ahora que lo mencionas- murmuro Eustace sacando la flecha con la que Jill había sido herida, solo que en el listón en lugar de estar el nombre de Ian estaba el suyo y el de Jill.

-Yo también tengo de esas- se sorprendió Edmund, sacando las dos flechas que había encontrado previamente -Las encontré clavadas en el mástil. Tienen el nombre de Narina, Peter y el de Kattherinn.

Solo entonces Zaccaria saco una flecha de su espalda, el mismo listón rojo que el de las anteriores flechas con letras negras donde rezaba: Zaccaria, Hijo de Stefan, duque de Mágissa, Amante de la Reina Narina "La Abnegada".

-Me la lanzaron hasta mi posición en el cielo- conto Zaccaria acariciando el listón rojo -Yo solo la atrape sin saber que tenía mi nombre.

-¿Por qué dice que eres "Amante" de Narina?- cuestiono Susan mirando a la estrella con el ceño fruncido.

-Esa, reina Susan, es la pregunta incorrecta- después de su frase Zaccaria tomo las flechas de manos de cada uno de ellos y los miro atentamente -La clave es averiguar que significan. Si me permiten las guardare hasta el Juicio Aequum ¿Si es que se me permite estar presente?

-Rilian dijo que podía estar presente quien fuera- respondió Susan, consintiendo así la presencia de la estrella en el Aequum -¿Estas seguro de que Christian nos traiciono? Me parece algo increíble. El me salvo dos veces.

-Tal vez Rilian también pueda aclarar este asunto- contesto la estrella mirando calculadoramente las flechas en su mano -Ahora si me permiten, volveré al cielo, desde ahí vigilare el regreso a salvo.

Después de que la estrella ascendiera de nuevo al cielo Eustace se marcho a ver como estaba Jill y Edmund con los hombres del barco para hacer el recuento de los daños después de tal ataque, dejando a las dos hermanas solas en el barco, quienes, aunque tenían muchas cosas que decirse decidieron permanecer en silencio, queriendo retrasar lo mas posible el conflicto entre ellas.

Mientras tanto Caspian había acompañado a Rilian y a cuatro guardias hasta uno de los camarotes disponibles, el más pequeño y después de entrar pidió a los guardias que vigilaran la puerta mientras el hablaba a solas con su hijo. Con algo de renuencia los guardias cumplieron sus órdenes.

-Dime que todo eso que dicen que hiciste no es verdad- pidió Caspian mirando a su hijo con esperanza.

-Yo me lleve al hijo de tu amada Susan si eso es lo que quieres saber- respondió Rilian sentándose en la cama.

-¿Por qué?- pregunto Caspian sorprendido -Es solo un niño, pudo morir.

-Yo me encargue de que no lo hiciera- contesto Rilian tumbándose en la cama con la vista clavada en el techo.

-¿Y si hubieras fallado?- pregunto Caspian debatiéndose entre la decepción y el enojo -Te acusarían de asesinato además de traición.

-El niño esta vivo ¿No?- cuestiono Rilian de mal humor -Y cuando sepas porque me lo lleve en el Consejo Aequum me darás la razón.

-No lo creo- negó Caspian hundiéndose en la decepción -Dejaste que invadieran Cair Paravel ¿Cómo podrías justificar eso?

-Quería sacar al niño sin que nadie me lo impidiera- respondió el príncipe y sentándose en la cama continuo -Y ahora déjame solo, necesito descansar si quiero estar bien para el Consejo Aequum.

Caspian suspiro fuertemente y desvió la mirada al techo preguntándose que hacer con su hijo. Pero no discutió más y se dirigió a la puerta, sin embargo, antes de si quiera abrir la puerta su hijo volvió a hablar.

-¿Cómo esta Narina?- pregunto el príncipe aparentando indiferencia que su padre no le creyó del todo -Creí que ella dirigiría el rescate.

-Supongo…- murmuro Caspian mirando a su hijo con seriedad -…que lo sabrás en el Juicio Aequum.

Cuando su padre abandono la habitación Rilian se recostó en la cama, a pesar de lo que le había dicho a su padre sabía que no podría dormir. Muchas cosas rondaban su cabeza.

Jill había despertado a medio camino de Cair Paravel, Ian continuaba durmiendo, así que Eustace le conto en susurros lo que había ocurrido desde que ella quedo inconsciente.

-No puedo creer que Rilian hiciera algo así- murmuro Jill con los ojos llorosos -Siempre ha sido rebelde, pero ¿Traicionar a su padre y secuestrar un niño? No, él no lo haría.

-Caspian me dijo que Lucy sabia algo mas pero que no quería decirlo hasta no estar todos juntos- dijo Eustace recordando cierta conversación con Caspian después de que este regresara de ver a su hijo -¿Sabes? Me pregunto si esto tendrá que ver con el secuestro por parte de la Destructora ¿Recuerdas que Rilian y Lucy fueron apartados de nosotros?

-Si lo recuerdo, cuando nos reencontramos ambos estaban muy extraños, como nerviosos- recordó Jill con mirada concentrada -¿Crees que les ofreciera algo a cambio de traicionarnos? ¿Qué le podría ofrecer que fuera suficiente para que Rilian nos diera la espalda?

Eustace solo negó, no tenia una respuesta para esa pregunta. Lo cierto es que las cosas entre Jill y el seguían muy tensas después de su declaración hacia su amiga días atrás, ya no habían hablado sobre si Eustace se iría o no, pero el tema seguía asechándolos como un fantasma. Eustace no pasaba una hora sin replantearse sus planes de volver a su mundo. Una hora decidía quedarse y a la siguiente irse, y después solo se repetía el ciclo una y otra vez.

Mas que el quedarse o el irse Eustace sentía que estaba decidiendo si luchar por una relación más allá de la amistad con Jill o no hacerlo, y esa era la decisión más difícil que había tomado jamás.

Al acercarse mas a Cair Paravel, Zaccaria bajo para anunciarles que se adelantaría para que en el castillo estuvieran preparados, justo después Ian despertó. Pese a la poción parecía adolorido y Susan no quería separarse de su hijo ni por un instante, pese a que no quería aun platicar con el de lo ocurrido, concentrándose solo en disfrutar de lo que estaba pasando, lo primero que hizo Ian fue preguntar por su tía Narina. Susan no fue capaz de ocultarle las cosas, siempre había querido hablar con la verdad con sus hijos, así que le conto que, aunque Narina estaba bien su futuro primo no sobrevivió.

-¿Y si fue mi culpa?- pregunto Ian entristecido -¿Tal vez hice algo que molesto a Rilian?

Susan negó fervientemente que algo de eso fuera su culpa, pero aun así el niño seguía pensando que pudo haber hecho algo para proteger a la mujer, secretamente Susan pensaba que su hijo nunca seria capaz de olvidar la escena de esa mujer lastimando a Narina.

En Cair Paravel Kattherinn veía dormir a los dos pequeños que había salvado de la isla de Galma, ya había pedido a un guardia que averiguara si los niños tenían más familia además de sus padres dado que Dastan decía que sus padres habían muerto. Preparo una habitación en Cair Paravel provisional para que los niños pudieran descansar después del largo día que habían tenido, y después de un baño y de comida adecuada ambos niños durmieron por horas.

La reina de Nayka se intercambiaba entre ver a Dastan y a Darya dormir, y vigilar a Cedric, quien al igual que el resto de sus sobrinos se encontraban preocupados por Narina y desconcertados por el comportamiento de Rilian. Al sacarlos del refugio y alimentarlos Anna se encontraba furiosa mientras que Lily no dejaba de llorar al igual que Emma, una porque no entendía nada y la segunda seguramente porque extrañaba a su mamá, dado que tenia mas de un día sin verla.

Cedric y Leah se encontraban tranquilos, pero en sus ojos Kattherinn veía la incomprensión, la decepción que sentían tras la traición de quien consideraban una persona cercana, incluso parte de su familia. Kattherinn intento hablar con Cedric, quien después del atentado en el castillo de Reignis y el de ahora, parecía temeroso, pero lo cierto es que no podía explicarle algo que ni ella entendía. No sabia que era lo que llevo a Rilian a actuar de la manera en que lo hiso.

Tanto los niños como ella intentaron ver a Narina, pero esta no quería ver a nadie que no fuera Peter, quien se la había pasado encerrado en su habitación acompañando a Narina.

Peter nunca había visto llorar a Narina de esa manera, ella era una mujer que nunca lloraba, pero ahora parecía destruida, creyendo que por su culpa el bebé ya no estaba, que sus pecados del pasado o su renuencia a convertirse en madre la habían llevado hasta ese momento.

Después de horas de llanto Narina volvió a quedarse dormida y entonces Peter aprovecho para ir a verificar que sus hijas estuvieran bien.

Narina en cambio estaba sumida en un sueño intranquilo en el cual revivía una y otra vez la escena en la sala del trono cuando había sido herida, imaginaba mil cosas que pudo hacer para evitar que esa mujer la hiriera, pero no importaba lo que intentara, siempre terminaba en el suelo desangrándose.

De pronto el escenario cambio, veía un barco volando entre las nubes como si del mar se tratara, no distinguía a la única persona que se encontraba a bordo del barco, pero veía con claridad un hermoso arco de oro bellamente tallado, con una única flecha dorada en posición para ser lanzada, atado a la flecha se encontraba un listón negro con unas palabras plateadas grabadas en él. La flecha era lanzada por la figura a la cual no podía ponerle cara y surcaba los cielos y las nubes hasta que llegaba a Cair Paravel y entraba por la ventana de su cuarto clavándose en su corazón. Narina se levanto gritando de su sueño intranquilo.

-Tranquila Narina- Peter iba entrando en ese momento en la habitación y al instante estuvo a su lado, acariciando su cabello mientras ella, sentada en su cama respiraba agitada -Fue un mal sueño.

Narina no quiso decir que no había sido un simple sueño, que sentía la flecha atravesando su corazón. En su lugar se esforzó hasta que logro normalizar su respiración.

-Zaccaria esta afuera con Zafira, quieren hablar contigo- prosiguió Peter al ver que Narina parecía calmarse.

Narina dirigió sus ojos cansados a Peter, estaba dispuesta a negarse a verlos como lo hizo antes con cada visita que recibía, pero por alguna razón creyó que tal vez ambas estrellas le podrían explicar el significado de su sueño.

-Está bien- asintió Narina, acomodando su espalda contra el respaldar de la cama, dispuesta a recibir a su visita -Hazlos pasar.

Peter se levanto de la cama y dejo pasar a ambas estrellas. Zafira tenia los ojos rojos y cara preocupada, mientras que Zaccaria tenia el rostro anormalmente serio.

-El Viajero del Alba no debe tardar de llegar a Cair Paravel, Ian esta bien y Rilian fue capturado- informo Zaccaria parándose a un lado de la cama de Narina, ningún sentimiento parecido a la pena brillando en sus ojos -Ambos iban a bordo de un barco llamado Centinela, la Destructora iba comandando el barco, el Viajero del Alba y un barco de Galma, con Eustace y Jill a bordo, lo emboscamos.

-¿La destruyeron?- pregunto Peter con la misma seriedad que Zaccaria, sentado a lado de Narina y tomando su mano derecha entre las suyas.

-Lograron escapar volando el barco de Galma en pedazos. Eustace y Jill están bien, pero perdimos el Centinela- respondió Zaccaria bajando los ojos con pesar -Hay algo más, Rilian pidió un Juicio Aequum, supervisado por su padre. Todos los que queramos podemos estar presentes.

-¿Un Juicio Aequum?- cuestiono Peter sorprendido -No ha habido uno en siglos.

-Supongo que querrán que se celebre apenas el barco atraque en Cair Paravel- supuso Zaccaria -Si me permites Peter, a Zafira y a mí nos gustaría hablar con Narina a solas, seria bueno que tu fueras a avisar a Kattherinn sobre esto.

Peter dirigió la mirada a Narina, creyendo que esta pediría ir al Juicio Aequum, pero esta no emitió palabra alguna, solo asintió en su dirección pidiendo que la dejara a solas con las dos estrellas. Peter intuía que algo se traían entre manos, pero en esos momentos no tenía energía para preocuparse por dos cosas a la vez, así que busco a Kattherinn para que todo estuviera listo para cuando el Viajero del Alba atracara.

Cuando el Viajero del Alba atraco de nuevo en Cair Paravel estaba atardeciendo de nuevo. Fueron recibidos por la guardia del castillo que estaba dirigida por Kattherinn, todos dirigían miradas poco disimuladas al príncipe narniano quien era escoltado por su padre quien lo llevaba bien sujeto de uno de sus brazos. El rumor de que el príncipe traiciono a los reyes de Narnia ya se había esparcido.

Susan se apresuro a llevar a Ian con sus hermanos y verificar que sus cuatro hijos estuvieran a salvo, a penas llevaba con ellos cinco minutos cuando fue llamada al despacho de su hermano Peter, a pesar de que no quería separarse de sus hijos, sabia que era algo necesario que todos hablaran. Algunas explicaciones tenían que ser dadas y ella era una de las más interesadas en estar presente en el Juicio Aequum que Rilian había pedido.

El despacho de su hermano Peter era uno de los salones mas grandes del castillo y este lo compartía con su esposa. En la habitación se encontraba un escritorio con tres sillas, una gran chimenea con algunos sillones y otros asientos pegados a la pared, pero cuando Susan entro a la habitación nadie estaba sentado, excepto Rilian, que fue colocado en una de las sillas del escritorio, dando la cara a la puerta. En la sala ya se encontraba, a parte de Rilian y Caspian, Eustace, Jill, Edmund y Kattherinn.

-¿Y Peter?- cuestiono Susan, queriendo saber si su hermano se uniría a ellos en la reunión.

-Lucy fue por él y por Zaccaria- respondió Edmund sin despegar su mirada de Rilian, como todos los presentes, pero el príncipe no bajaba la mirada, sino que se las devolvía con indiferencia, no había hablado con ellos después de la nefasta escena que había protagonizado con Lucy.

Susan miro al príncipe como todos en la sala, intentando descubrir el porque de sus acciones, pero este le devolvió la mirada ahora con desprecio.

-Ya estoy aquí- anuncio Peter entrando a la sala solo en compañía de Lucy, quien le tomaba la mano como impidiendo que este saltará sobre Rilian como lo había hecho antes sobre Caspian -Zaccaria no se nos unirá.

-¿Cómo esta Narina?- pregunto Rilian, no veía a Peter a los ojos, contrario a lo que había hecho con todos los demás -Nadie ha querido decirme.

-¿Te importa?- cuestiono Peter mirando al príncipe rojo de ira.

-Yo no la lastime- respondió Rilian mirando a Peter a los ojos al fin y frunciendo el ceño.

-Tu permitiste que esas personas entraran y luego te largaste llevándote al hijo de mi hermana- dijo el gran rey, pareciendo que ahora si se iría contra la cara de Rilian.

Pero Rilian también enrojeció de coraje, pues al parecer las palabras de Peter le habían recordado la razón de la reunión.

-No vengas aquí a darte baños de pureza, Peter- exclamo Rilian con enfado -Esto no hubiera pasado si ustedes hubieran hablado con la verdad ¡ESTOY HARTO DE LAS MENTIRAS!

-Explica a qué te refieres- exclamo Caspian mirando a su hijo con decepción.

-Hay que calmarnos, por favor- pidió Lucy al ver que Rilian estaba dispuesto a responderle a Caspian con lo que seguramente seria algún comentario desagradable.

-Entonces dinos tú, Lucy- intervino de nuevo Peter, mirando a su hermana con expectación -Te has negado a decirnos lo que sabes, pero es tiempo de que hables.

-Está bien- asintió la valiente, dirigiendo una breve mirada al príncipe narniano que no dijo nada más -Hay algo que Rilian y yo no les dijimos de la ocasión en que fuimos secuestrados por la Destructora. Cuando fuimos separados de Jill y Eustace el hombre llamado Teyvy…

-No se llama Teyvy- interrumpió Rilian mirando a Lucy con descaro -Esa mujer nos mintió en los nombres de sus esbirros ¿Por qué? Quien sabe. Se llama Alighieri.

Kattherinn mira a Rilian curiosa ante el dato que acababa de revelar, sintiendo en su mente algo removerse con ese nombre, pero sin saber de dónde le era familiar.

-Como sea, ese hombre nos comunico con la Destructora y ella dijo que quería que le lleváramos la varita de Jadis a cambio de liberar a Eustace y Jill, pero al mismo tiempo que nos dijo la misión nos revelo algo más- prosiguió Lucy dirigiéndole una mirada molesta al príncipe para que no volviera a interrumpirla -Yo no le creí pero debía admitir que sus palabras sonaban tan sinceras, que no pude evitar pensar si era posible, remotamente posible, que lo que ella decía fuera verdad. Le dije a Rilian que debíamos decirlo, pero el no quiso que…

-¿Qué demonios les dijo?- pregunto Peter perdiendo la paciencia.

-Ese niño no solo es hijo de tu hermana Susan y tu lo sabes, ella me dijo la verdad, dejen de fingir- respondió Rilian poniéndose de pie para enfrentar al gran rey de Narnia -El también es hijo de mi padre.

El silencio que siguió a la declaración de Rilian estaba tan cargado de tensión que pudo haberse cortado con una espada, pero pronto fue cortado por la risa de Eustace. Aunque al ver que nadie mas reía, guardo silencio lentamente.

-¿Qué rayos dices?- pregunto Peter acercándose algunos pasos a Rilian -¿Qué Ian es hijo de Caspian?

-¿Perdiste la cabeza Rilian?- pregunto Edmund incrédulo.

-No me volví loco, es cierto y Peter lo sabe, no me sorprendería que hasta tu esposa lo supiera Edmund- acuso Rilian, mostrando toda la seriedad que era posible.

-¿Cuándo dices su esposa…- pregunto Kattherinn señalando a Edmund con los ojos muy abiertos y después completo la pregunta señalándose a sí misma- …te refieres a mí?

-Narina lo sabe, así se enteró la Destructora- siguió Rilian ignorando la pregunta ridícula de la reina de Nayka -Ella nos lo dijo, como lo ocultaron de todos y por eso me lo lleve, ella ofreció hacer el hechizo que comprobaría que ese niño y yo somos hermanos, a cambio yo le daría la varita, siempre conté con que ustedes llegarían a sacarnos del barco antes de que llegáramos a Mágissa. Nunca pensé en realidad en darle la varita.

-¿Todo esto lo hiciste para hacer un hechizo consanguíneo entre tu e Ian por las mentiras de esa bruja?- cuestiono Kattherinn enfadada -Pudiste decirme y te hubiera evitado el viaje tan largo y el esfuerzo. ¿Cómo puedes creer a esa mujer?

-NO CONFIO EN TI- grito Rilian alterado y continúo señalando a todos en la habitación -NO CONFIO EN NINGUNO DE USTEDES.

-Somos tu familia Rilian- hablo Jill con mirada herida, rompiendo el tenso silencio que se hiso con la declaración de Rilian -Si no confías en nosotros ¿En quien lo haces? ¿En alguien que atenta contra Narnia? ¿En una perfecta desconocida?

-Creo, Rilian y Lucy, que deben de contar la historia con mas detalle- intervino Kattherinn poniéndose en medio del circulo que habían formado los involucrados, temiendo que la tensión diera paso a los golpes.

Lucy sabia que cuando Kattherinn decía "Rilian y Lucy" se refería en realidad a ella, pues no confiaba en que Rilian contara la historia sin vociferar, así que la reina valiente conto toda la historia, repitiendo las palabras de la Destructora y como al regresar cedió ante la suplica de Rilian de no decir lo que esa mujer había dicho. Cuando termino de contar Lucy sintió que empequeñecía ante la mirada de todos los presentes, excepto Rilian quien no la miraba a ella sino a Caspian como si esperara una explicación. Todas las miradas parecían gritar lo mismo "Debiste decírnoslo, Lucy ¿Por qué no nos lo dijiste?".

-Es…- hablo Peter con el rostro sonrojado y pareciendo que se atragantaba con su propia lengua -…la historia más absurda que jamás escuché… todo este tiempo creí que eran más inteligentes.

-No es mentira- murmuro Rilian quien parecía temblar de la ira -La Destructora hiso el hechizo, comprobó que ese niño y yo somos familia.

-¿Qué hechizo fue?- pregunto Kattherinn rápidamente.

- Unionem Sanguinis- respondió Rilian, y la reina de Nayka miro a Lucy asombrada, recordando cierta conversación mantenida con ella después de rescatarlos de su secuestro en manos de la Destructora.

-¿Por eso me preguntaste sobre los hechizos que había para demostrar que dos personas estaban emparentadas, Lucy?- pregunto Kattherinn sin despegar su mirada de la valiente, quien solo asintió apenada.

-Así es, así supe que era posible saber si lo que la Destructora decía era verdad- iintervino Rilian mirando a su padre como esperando una explicación, pero su padre miraba solamente a Susan quien parecía haberse vuelto un fantasma en la habitación- Unionem Sanguinis asegura que el resultado sea verídico, no es posible que sea saboteado. Ni siquiera por una hechicera tan poderosa como la Destructora.

-Pues ella debió conseguir hacerlo porque es mentira- rugió Peter aun con el rostro sonrojado y tan molesto como Rilian -Mi hermana tenia 13 años cuando vinimos aquí a ayudar a tu padre y al regresar no estaba embarazada.

-Ni nuestros padres ni Peter lo hubieran ocultado, deberías saberlo Lucy- agrego Edmund mirando con reproche a Lucy quien parecía empequeñecer ante su mirada -Nuestro mundo puede ser todo lo intransigente que quieras, pero nuestra familia nunca renegaría de su sangre ¿Cómo no puedes saberlo?

-Lo siento, Edmund- susurro Lucy que parecía no saber en donde meterse debido a la angustia que sentía.

-Además es imposible saber que pasa en otros mundos, solo Aslan puede hacerlo, Narina jamás hubiera podido saberlo- intervino esta vez Kattherinn, mirando con reproche al hijo del rey telmarino -Es cierto que Narina estaba atenta a lo que pasaba en Narnia, pero no en otros mundos, como dije no tiene esa habilidad y de haber sabido algo tan grave no lo andaría anunciando a los cuatro vientos para que cualquiera lo supiera.

-De verdad lo siento, sé que debí haber hablado, así hubiera evitado que esto pasara- susurro la valiente de nuevo, mirando a sus hermanos con los ojos anegados en lágrimas.

-PUES YO NO LO SIENTO, LA HARIA DE NUEVO TODO- grito Rilian iracundo -ME MIENTEN TODOS LO HACEN, EL HECHIZO LO CONFIR…

-CALLATE- grito Caspian con fuerza a su hijo -¿Cómo pudiste creer algo así?

-¿No me crees? ¿Le crees a ellos?- cuestiono Rilian mirando a su padre aun mas herido -Esa mujer hiso el hechizo dos veces, ese niño y yo compartimos sangre.

-No les creo a ellos, Rilian, me creo a mi- negó Caspian acercándose a su hijo hasta sostenerlo fuertemente de los hombros y hacer que lo mirara a los ojos -Eres muy inteligente, debes saber que para tener un hijo una pareja debe tener cierta clase de intimidad que yo jamás, escúchalo bien, jamás tuve con Susan. Ustedes no son hermanos.

Rilian guardo silencio, por un momento al ver en los ojos de su padre sintió que él no mentía, que realmente nunca tuvo un hijo con Susan, pero el hechizo tampoco podía mentir.

-El hechizo no se equivoca jamás- murmuro Rilian sin apartar su mirada de los ojos de su padre -Nosotros estamos emparentados.

-Tal vez- susurro Caspian y soltando a su hijo giro a mirar a la única persona que no había hablado desde que la reunión empezó -¿Por qué no nos lo explicas tu Susan?

Todos los ojos giraron a mirar a la reina benévola, que estaba mas blanca que un papel y que huía de todas las miradas, como si así pudiera desaparecer.

-¿Cuál es el secreto que ocultas Susan?- pregunto Peter mirando con gran seriedad a su hermana -Es hora de que hables.

-Yo no quería que esto pasara- murmuro Susan abrazándose a sí misma, sintiendo como un frio en su interior escapaba de su corazón congelando su alma -Solo… quería ser feliz.

-Explícanos, Susan- pidió Peter cada vez mas confundido respecto a todo lo que estaba pasando.

-Ian no es hijo de Caspian- negó Susan mirando al rey telmarino -Como el dice, es imposible porque el y yo nunca hemos estado juntos de esa manera.

-Estas mintiendo- exclamo Rilian mirando con rabia a la benévola.

-Se los explicare, pero deben escuchar toda la historia- afirmo la mujer mirando a cada uno de los presentes a los ojos -Sin interrumpirme, hay mas en mi historia de lo que pueden pensar.

-Te escuchamos- hablo Edmund y con un ademan señalo a las sillas para que todos tomaran asiento, pero ninguno quiso hacerlo y todos permanecieron de pie mirando a la reina narniana.

-Creí que estaban muertos- susurro Susan con los ojos húmedos de lágrimas y mirando a sus tres hermanos -Estaba en América así que no alcance a llegar para el funeral o el entierro. Un día tenía familia y después solo eran un montón de tierra… creí que me volvía loca, durante un año permanecí en Londres, lamiendo mis heridas y entonces pensé que lo había superado. Al menos no estaba todo el tiempo en la cama lamentando lo pasado. Así que decidí regresar a Chicago.

Las palabras de Susan calaban hondo en los tres hermanos Pevensie restantes, pensando en que hubiera pasado si estuvieran en el lugar de Susan. Creyendo que la única familia que les quedaba estaba muerta.

-Pensé que podría encontrar consuelo en los amigos que deje atrás cuando cruce el océano, pero en su lugar solo encontré decepción- las palabras de Susan evidenciaban la fatalidad de los momentos que vivió años atrás.

Susan recordó su regreso a América, solo para darse cuenta de que nadie la esperaba. Partió dejando un grupo consolidado de amigas que la seguían a todos lados, un prospecto de matrimonio mas que atractivo y confiable, y una sociedad que la adoraba. Al volver encontró a alguien que la había suplantado. Una mujer que era seguida fielmente por las que pensó sus amigas y que era pretendida por el hombre que alguna vez pensó la amaba a ella.

Susan recordó la fría belleza de Winnie y el día en que se dio cuenta de lo vacío que estaba el hogar que creo en Chicago. Ahí no tenía nada.

-No entendía porque me estaba pasando esto a mí, y odiaba a Narnia por habernos separado, porque un simple juego de niños me distancio de mis hermanos. Yo me repetía una y otra vez que Narnia no existía, pero al mismo tiempo me culpaba por no estar con ustedes sin saber por qué- insistió Susan derramando lagrimas que luchaba por contener -Y entonces, una noche, escuche una voz, una voz que me decía que esperaba que estuviera bien y yo pensé… pensé que la voz..

Susan pareció quedarse sin voz, pero después respiro hondamente y se limpió las lágrimas del rostro.

-Era la voz de Caspian, deseando que estuviera bien- todos como si se hubieran puesto de acuerdo giraron a mirar al susodicho quien ni siquiera parpadeo ante el escrutinio -Y cuando me mire al espejo me di cuenta de que ya no podía seguir fingiendo. Narnia era real. Hice a un lado a mi única familia por no querer enfrentar la realidad. Me di cuenta de que no estaba bien, que solo fingía estar en paz con la muerte de mis hermanos, pero no era así. Jamás estaría en paz porque no tenia la oportunidad de disculparme, de decirles lo que sentía y cuanto los quería. Me volví loca y no hay otra manera de describirlo.

Lucy se acerco lentamente a su hermana y la envolvió en un apretado abrazo. No le gustaba ver a su hermana sufrir, y sabia que pese a todo su hermana Susan siempre los había amado, si hubiera muerto el día del accidente del tren, Lucy hubiera muerto en paz con su hermana.

Susan en cambio se aparto de su hermana y miro a los tres Pevensie intentando transmitirles lo que sentía en aquella época de su vida.

-Necesito que entiendan que yo me sentía incomprendida por ustedes- murmuro Susan girando su mirada de un hermano a otro hasta dejarla clavada en el mayor de los Pevensie -Me veían con lastima y constantemente me criticaban, nunca apoyaban nada de lo que hacía. Y poco a poco dejaron de hablar conmigo. Busqué refugio en donde pude.

-¿Quieres culparnos ahora?- pregunto Peter con tono ausente, con la mente dividida entre ese momento y la muerte de su hijo nonato -Tu fuiste la que te apartaste, nos gritabas cada que mencionábamos a Narnia..

-LO HACÍA PORQUE USTEDES SOLO ME VEIAN CON LÁSTIMA- grito Susan con el rostro sonrojado de rabia -Y al contrario de lo que pensaban mi renuencia a Narnia no tenía que ver con Caspian.

Susan respiro hondo y dirigió una mirada de disculpa al rey telmarino.

-Si estaba triste porque jamás lo vería y porque el me dejo atrás y se caso y tuvo un hijo, pero había algo mucho más grande detrás- sus hermanos la miraron asombrados por un momento, Caspian en cambio no dio muestras de sentirse herido -Era Narnia. No quería olvidar a Narnia por haberme alejado de Caspian, quería olvidar a Aslan por haberme alejado de Narnia, porque nunca podría crecer en Narnia, reinar, casarme, ser feliz con Caspian o tal vez con alguien más. Y no lo entendí hasta que pensé que los tres habían muerto.

-Si no lo sabias tu ¿Cómo esperabas que nosotros sí?- cuestiono Peter mirándola con el ceño fruncido.

-Tienes razón, pero quiero que comprendan que sentía que lo perdí todo, por mucho tiempo Narnia fue mi refugio de la guerra que vivíamos en nuestro mundo, de la ausencia de nuestros padres y la constante preocupación por si un día morirían porque esa incertidumbre era mas letal que la certeza de su muerte y en Narnia éramos felices y nunca peleábamos, todo estaba bien- explico la benévola mirando a sus hermanos desesperada porque estos la entendieran y después clavando de nuevo su mirada en su hermano mayor -Yo se que tu lo entiendes Peter, porque al igual que yo siempre sentiste una responsabilidad mayor hacia nuestros hermanos e incluso con nuestros padres pero aquí ellos podrían estar a salvo, porque en Narnia todo es más mágico y seguro…

Susan tapo su boca con su mano derecha y reprimió un sollozo. Peter la miro de manera penetrante pero no dijo nada, por lo que su hermana agacho la mirada. Luego de unos minutos se recompuso y clavando su mirada en la ventana que mostraba el término de un bello atardecer prosiguió.

-El admitir que Narnia existía me llevo al borde de la locura, lloraba todo el tiempo y no quería levantarme de la cama, sollozando todo el tiempo llamándolos entre delirios agonizantes, no exagero cuando digo que sentí que moriría- esta vez Susan no lloraba, como si sus ojos se hubieran quedado secos al recordar todo lo que habían llorado en el pasado -Tal vez hubiera muerto, de no ser por Selena..

FLASH BACK

Susan llevaba tres meses sin salir de casa, atormentada por los recuerdos reprimidos de su dulce infancia en Narnia a lado de sus hermanos. Pocas veces comía, pues en realidad no sentía hambre, y dormitaba en donde pudiera, tirada en el sillón más amplio de su sala, en la alfombra frente a la chimenea de su casa o incluso en las escaleras o la bañera del baño de su habitación, cuando dormía en su cama era un auténtico milagro.

Recibía visitas todo el tiempo. Todo como consecuencia de que Frederick la encontrara inconsciente frente a la chimenea cinco días después de su fatal encuentro en el que Susan lo rechazara. Susan intento explicarle que solo se había quedado dormida en el piso, pero él no había escuchado razones y llamo a un médico de la familia.

El médico le diagnostico depresión debido a la muerte de sus hermanos y le receto numerosas pastillas que Susan intentaba no tomarse debido a que la dejaban en un estado de sopor muy intenso. Frederick intento llevársela a su casa dado que Susan no tenia familia en Chicago, pero esta se negó, no era apropiado, aunque este ya hubiera terminado con su compromiso con Winnie.

En su lugar Frederick, Selena y Andrea se turnaban para pasar tiempo en su casa intentando levantarle el ánimo. Agustín la visitaba también regularmente y aunque era consciente del profundo amor que su primo le tenía, este parecía guardar esperanzas de que seria correspondido. Susan intentaba decirles hasta el cansancio que lo que menos pensaba en esos momentos era amar a alguien. A cualquier persona. Su corazón estaba demasiado roto.

Andrea mantenía constante comunicación con el profesor Kirke quien les aconsejaba mandar a Susan de regreso a Londres, pero sus amigos creían ingenuamente que ellas podrían manejarlo, y que pronto su amiga volvería a ser la mujer que habían conocido.

Tal vez el que mas se negara a que Susan regresara a Londres era Frederick. Quien parecía vivir convencido de que en cualquier momento Susan saltaría a sus brazos correspondiendo a la devoción que él le mostraba.

Susan sin embargo no quería saber de ninguno de ellos. Su presencia solo le recordaba que abandono a sus hermanos por una vida llena de superficialidad que jamás podrían reemplazar a Narnia. No quería ver a Frederick o a Agustín quien jamás podrían reemplazar a Caspian, ni a Selena o a Andrea que por mas que lo intentaran no serían jamás lo mismo que sus hermanos. O de Rachel o Winnie que la visitaban con sus ojos sagaces que parecían reírse de su dolor mientras Winnie lloraba amargamente por su rompimiento con Frederick diciendo como moriría del dolor, como si ella supiera lo que era el dolor; o Rachel quien le insistía en que convenciera a Frederick de volver con Winnie.

-Tu obviamente no lo quieres, no puedes ser tan egoísta con Winnie, somos tus amigas- repetía Rachel una y otra vez, apenas notando las ojeras debajo de los ojos de Susan o su tez pálida -Ella lo ama y lo puede hacer feliz mas de lo que tú lo podrás hacer jamás. No lo ates a ti con tus lagrimas y lamentos. Amiga tienes que ser mas fuerte, salir adelante. Piensa que esto solo pasara.

Susan nunca decía nada en esos momentos, pero hubiera querido gritarle que podía darle esos consejos a Winnie en lugar de molestarla a ella.

Ese día, exactamente tres meses después de que Susan reconociera la existencia de Narnia, se había quedado dormida frente a la chimenea encendida, y el sueño intranquilo que siempre tenía trajo consigo imágenes de una vida que Susan no vivía.

Primero los cuatro tronos de Cair Paravel que alguna vez ocupará ella y sus hermanos, esta vez sentado en el trono de Peter se encontraba Caspian, mas mayor de lo que jamás lo había visto, a su lado y tomando su mano en el trono que alguna vez fue suyo se encontraba una hermosa mujer de larga cabellera dorada y profundos ojos azules que parecían sonreír a Caspian. Los tronos que alguna vez pertenecieron a Edmund y Lucy permanecían vacíos y entre los dos únicos tronos ocupados revoloteaba la figura de un niño pequeño que saltaba alegremente. La imagen era muy clara pero no se escuchaba ningún sonido proveniente de ella, ni la risa del niño ni las voces de Caspian y de la mujer rubia que parecían charlar animadamente.

De pronto Caspian y la mujer comenzaron a discutir, o eso pensaba Susan por los gestos que hacían, soltándose de la mano y mirándose con el ceño fruncido ocasionando que él pequeño niño se quedara quieto, dejando a un lado su expresión alegre. Y de pronto la mujer rubia desapareció, como si estuviera hecha de arena y Caspian permanecía con expresión serena mirando a la nada mientras el niño se acurrucaba al pie de su trono con gesto entristecido, con el cuerpo temblando como si estuviera sollozando.

Por un minuto todo permaneció de la misma manera y entonces una nueva figura se materializo a lado del trono ocupado por Caspian, era una mujer de piel sumamente blanca que contrastaba con lo rojo de su cabello alborotado y con el dorado de sus ojos.

La nueva figura comenzó casi al instante a discutir con Caspian y este se levantaba de su lugar ofreciéndole el trono a la mujer con un gesto de desagrado evidente, la mujer se sentó en el filo del trono que pertenecía a Peter y sostuvo en cada mano una espada corta, mientras Caspian se sentaba pesadamente en el trono que alguna vez fue de Susan.

El niño continuaba gimoteando a los pies del trono ahora ocupado por la mujer pelirroja, que colgó una de las espadas que sostenía en su cintillo, todo con la intención de tomar una de las manos del niño y forzarlo a ponerse de pie, sin embargo, este se resistía y forcejeaba con la intención de seguir en el frio suelo de piedra.

Caspian y la mujer pelirroja comenzaron a discutir de nuevo, hasta que una cuarta figura apareció en escena. Era otra mujer, de cabello negro y lacio, esta se sentaba en el trono de Edmund como si este siempre le hubiera pertenecido, y apoyaba una mano en el puño de la mujer pelirroja que aun sostenía la espada. Ambas mujeres se miraron con lo que Susan reconoció como cariño y un gran respeto, y por un segundo las cosas parecieron tranquilizarse.

El niño dejo de sollozar, Caspian dejo de gritar y hasta la mujer pelirroja se relajo un poco en el trono. De pronto el niño se puso súbitamente de pie y alejándose de la pelirroja se acerco al trono que alguna vez fue de Lucy. El niño peleaba por subirse al trono, pero este parecía ser muy alto para él, las otras figuras en la imagen parecían gritarle sugerencias para que el pudiera conseguir su objetivo, pero por mas que se esforzaba solo lograba subir su pequeño torso, mientras sus piernitas colgaban del trono, pataleando incansablemente intentando lograr su cometido.

Pero no lo lograba, y el niño caía de espaldas contra el frio suelo tan fuerte que Susan se extraño de no haber escuchado el estruendo de su diminuto cuerpo estrellarse contra la fría roca.

Caspian se levantaba presto a ayudar al niño, pero este lloraba y se levantaba de un salto corriendo a través de los tronos mientras Caspian parecía llamarlo en un grito mudo. Al huir, el niño había chocado con la unión de las manos de las dos mujeres, ocasionando que estas se soltaran y que la espada de la pelirroja cayera en la fría piedra provocando un gran estruendo, el primer ruido que Susan escuchaba durante ese sueño extraño.

El ruido de la espada chocando con el suelo de piedra de la sala del trono despertó a Susan, quien lo ultimo que vio de la escena fue a la mujer de cabello negro tomar de nuevo la mano de la pelirroja, quien no despegaba la mirada de la espada, como si esta en lugar de haber caído al suelo la hubiera herido de muerte.

Aun adormilada Susan se pregunto si el niño regresaría y si al final este lograría sentarse en el trono de Lucy. Por último, se preguntó si acaso Caspian se volvería a sentar en su trono o si iría detrás del niño.

Cuando Susan logro despertar completamente, el sueño se había desvanecido por completo de su mente* dejando atrás solo una sensación de desasosiego que se clavó en el corazón de Susan, una sensación de presagio, como el que había sentido cuando un año atrás el profesor Kirke le llamara a esa misma casa para pedirle que regresara a Londres. La sensación le duro todo el tiempo que tardo en cruzar el mar hacia Europa.

Era un sentimiento de angustia, de desasosiego, pero esta vez cien veces mas fuerte. Esa sensación le aplastaba el corazón y le impedía respirar normalmente, y por el resto de la noche le impidió dormir. Susan deambulaba por cada habitación de su casa intentando descubrir a que se debía esa sensación, ya no tenia familia que perder, o queriendo recordar que soñaba que despertó en ella ese sentimiento. Pero no lo lograba.

Para el amanecer Susan decidió llenar su bañera con agua tibia y suficiente jabón como para inundarla de espuma, cuando el agua estuvo lista Susan se desvistió y se sumergió en la tina intentando relajarse.

Poco a poco Susan se zambulló en el agua espumosa hasta que estuvo completamente sumergida intentando encontrar respuestas. Susan repetiría muchas veces a partir de ese día que en realidad ella no había intentado suicidarse ya que en realidad era capaz de aguantar hasta cinco minutos sin respirar. Sus hermanos sabían eso pues, aunque a Susan nunca le gusto nadar nunca en realidad era buena haciéndolo y además cuando eran mas pequeños y antes de que su padre partiera a la guerra, Susan y sus hermanos pasaban horas en la sala de su casa compitiendo para ver quién podía contener más tiempo la respiración. Susan era la segunda mejor, solo atrás de su hermano Edmund quien tenía el récord de ocho minutos sin respirar, Peter en cambio no aguantaba ni dos minutos.

Susan permaneció tanto tiempo bajo el agua que cuando al fin emergió de la tina para respirar el preciado oxigeno permaneció aferrada a los bordes de la bañera, pero al final cayo en la inconciencia después de permanecer tanto tiempo sin aire y se sumergió de nuevo en el agua. Susan sabia que estuvo a punto de morir y si se salvo fue gracias a Selena, quien llego justo en ese momento a la casa y quien se llevo el susto de su vida al verla inconsciente flotando en la bañera.

FIN FLASH BACK

-Haber si entendí- murmuro Eustace impresionado -¿Casi mueres ahogada en la bañera de tu casa?

-Si ya se, hubiera sido una de las muertes más ridículas de la historia, Selena me lo ha dicho hasta el cansancio- respondió Susan fatigada al recordar como su amiga le repetía lo mismo al menos una vez al mes -Pero quiero que entiendan que yo nunca intente matarme, fue solo un accidente.

-¿Nunca intentaste matarte? ¿Estas loca o que te pasa Susan?- murmuro Edmund frunciendo el ceño mirando a su hermana con reproche -Aquí lo que menos importa es si fue un suicidio o no, de todos modos casi mueres.

-No, no es lo mismo- negó Susan con la determinación de quien ha peleado por su postura miles de veces -El señalarme como suicida agrava el estado mental que tenía en ese tiempo.

-No exactamente- intervino Kattherinn -Una persona que intenta suicidarse es porque quiere morir, una persona que no lo hace es porque quiere vivir. Pero en tu caso no es que no quisieras morir, es solo que no te importaba si vivías o morías, todo te daba igual. El "accidente" como tu lo llamas, igual que el que no comieras o durmieras señala el desinterés que tenías por tu vida. Muchos piensan que esa indiferencia es aún peor que la idea suicida. Las ideas tibias siempre lo son.

-Yo solo quería saber por qué sentía ese sentimiento de angustia que me impedía respirar, me oprimía el corazón- murmuro Susan con pesar, recordando esos momentos sin propósito en su vida -Estaba convencida de que ese sueño era la razón de todos mis males.

-¿Alguna vez recordaste tu sueño?- cuestiono Peter con voz ronca.

-He recordado algunos fragmentos sin sentido, escenas al azar que no tenían sentido, a algunas las entendí con el tiempo y otras solo tuvieron sentido cuando regrese a Narnia- respondió la benévola, y con la vista perdida forzó su mente lo mas que pudo intentando recordar -Recuerdo estar en la sala del trono de Cair Paravel, no en cuerpo sino solo mi presencia intangible… recuerdo a Caspian sentado en el trono de Peter y sosteniendo la mano de una mujer rubia que ocupaba mi trono…

Caspian giro a mirar levemente a Rilian, convencido de que esa mujer era su difunta esposa Liliandil, después de que reconstruyera Cair Paravel y luego de su boda con la estrella, ambos habían gobernado desde el castillo que antaño fuera de los Pevensie. El siempre uso el trono de Peter y Liliandil el de Susan, esto por la posición dado que los tronos de los dos hermanos mayores son los que están en el centro de la sala. Liliandil no dejo de usar nunca el trono de Susan pese a lo mucho que parecía odiarla.

-Recuerdo a dos mujeres, una de cabello negro y otra de cabello rojo que se tomaban de las manos- prosiguió Susan, clavando por un momento su mirada en Kattherinn pues al llegar a Narnia la reconoció como una de las mujeres que aparecían en sus sueños, la otra estaba convencida de que era Narina -Recuerdo que alguien lloraba pero no puedo descubrir quien era o porque lo se… y recuerdo a una espada, que caía al suelo provocando un ruido ensordecedor que me despertaba.

-¿Qué tiene todo esto que ver con ese niño?- interrumpió Rilian enfadado -Dijiste que dirías la verdad sobre tu hijo con mi padre ¡HABLA DE UNA VEZ!

-Ese niño no es mi hijo, Rilian- repitió Caspian mirando a su hijo con dureza.

-Tiene todo que ver porque gracias a ese suceso con la bañera pude descubrir una de las cosas que me inquietaba al grado de no dejarme vivir en paz- intervino la benévola rápidamente -Yo no sabía que había sido de mis hermanos ¿Qué pasa con las personas cuando mueren? En mi mundo existen múltiples y muy variadas teorías para contestar esta pregunta, pero ninguna de ellas lograba convencerme del todo ¿Acaso se reencarnaban? ¿Desaparecían simplemente? ¿Iban a un lugar mejor? No lo sabia y la duda me mataba. En mi mundo no hay una respuesta certera a esta pregunta, pero aquí en Narnia todos saben a dónde vas al morir...

-La nación de Aslan- dijeron al unisonó todos los presentes y después continuo Eustace solo al recordar a su fiel amigo Reepicheep -En donde el cielo se une al mar, donde el agua es dulce, en el extremo más oriente ahí está, recibe a todo aquel que es fiel a Narnia cuando muere y a quienes deciden simplemente avanzar y dejar este mundo atrás.

-Yo sabia que mis hermanos al morir estarían ahí, Aslan lo dijo, una vez rey o reina de Narnia siempre lo serás y mis hermanos siempre fueron fieles a Narnia, no como yo- murmuro la benévola tristemente -Necesitaba saber que mis hermanos estaban bien para poder volver a vivir, para poder ser feliz. Y solo Aslan podría ayudarme. Necesitaba que Aslan me dijera si realmente mis hermanos estaban ahí, si a pesar de haber muerto en mi mundo pudieron llegar a su nación, si estaban bien, si acaso me guardaban rencor… y si era posible pedirle que me dejara despedirme.

-Nadie puede encontrar a Aslan si el no quiere que lo hagas- murmuro Caspian mirando a Susan con pena, comprendiendo su desolación y su incesante búsqueda de respuestas. Susan no le devolvió la mirada.

-Eso no me impidió intentarlo- negó Susan suspirando -Lo hice incansablemente, y encontré la clave para lograr lo que buscaba en el barco de regreso a Europa. A bordo del barco había un marinero que gustaba de contar historias a los niños cuando anochecía. Sus favoritas eran las leyendas sobre piratas.

-¿Piratas?- pregunto Jill confundida, sin entender como eso podría ayudar a Susan.

-Si, piratas. La ultima vez que yo había pisado Narnia, Aslan ofreció a aquellos telmarinos que así lo prefirieran llevarlos de regreso a su tierra de origen, ellos decían que habían dejado Telmar mucho tiempo antes, pero Aslan no hablaba de Telmar- respondió Susan sintiendo que se acercaba cada vez mas al secreto que tan celosamente había guardado -Los telmarinos llegaron a Narnia a través de una grieta que encontraron en una isla, ellos eran piratas provenientes de mi mundo.

-¿Qué pretendías?- cuestiono Peter mirando a Susan acusadoramente -Buscar en cada maldita isla de la Tierra. Nunca lo hubieras logrado.

-Buscaría en cada isla si fuera necesario, estaba determinada a hacerlo- respondió Susan mirando a Peter con toda la determinación que había tenido en esos momentos difíciles de su vida.

FLASH BACK

Susan no pensó que el suceso con la bañera le trajera tantos problemas. Si antes los doctores insistían en que estaba en una profunda depresión ahora creían tener pruebas e indicadores de comportamiento suicida, el que Susan negara una y otra vez que solo había sido un accidente era un indicador de que estaba en negación, lo que la volvía aun mas peligrosa que una suicida común. Los doctores le doblaron la dosis de medicamento y recomendaron que nunca la dejaran sola por más que un par de minutos.

Frederick, Selena y Andrea parecieron tomarse la recomendación de los doctores como si se tratara de una ley. Selena pareció mudarse a su casa y solo era reemplazada un par de noches a la semana por Andrea o algunas mañanas por Frederick y de vez en cuando Agustín.

Para Agustín era especialmente duro ver a tan bella dama consumida por sus pensamientos internos, pero a la larga se convirtió en un buen confidente. Susan podía decirle las mas absurdas palabras y Agustín jamás la corregiría o diría que estaba loca, solo la escuchaba en silencio y escribía notas en un libro que cargaba con él a todas partes.

Frederick y Selena consideraban contraproducente que Susan se revolcara en su miseria respecto a los errores que había cometido con sus hermanos o acerca de su preocupación sobre que les habría pasado a sus hermanos al morir. Insistían fervientemente en que Susan debía de olvidar esas cosas y ver la belleza de la vida, pues temían que si seguía pensando en ello Susan decidiera que quería reunirse con ellos.

Andrea se entristecía cada vez que Susan mencionaba el tema, y a ella no le extrañaba dado que sabía que había llegado a tener cariño por su hermano Peter y que vivía su luto de alguna manera, diferente al suyo, pero no por eso menos valido. Andrea sin embargo estaba menos dispuesta que Frederick y Selena a escuchar sus preocupaciones y sus culpas, suponía que era porque lo menos que necesitaba en esos momentos era lidiar con sus preguntas y culpas cuando seguramente tenia las propias.

Así que mientras Frederick y Selena querían verla sonreír, Andrea solo quería que guardara silencio. Agustín solo quería que se desahogara, era la clase de persona que pensaba que las personas al morir volvían a nacer, en otro lugar, en otro momento. Dispuestos para ser alguien diferente. A Susan no le convencía el que en esos momentos sus hermanos fueran otras personas.

Susan ahora no se negaba a tomarse sus medicamentos, al contrario, pues estos la mantenían dormida la mayor parte del tiempo, aunque al parecer le provocaban un sueño tan intranquilo que hablaba dormida mencionando a Narnia, a Aslan y a sus hermanos. Y la otra parte del tiempo la mantenían despierta, pero en un estado tan delirante que seguía hablando de Narnia, con lo que sus amigos solo pensaban que estaba más loca que nunca.

Susan tenía la teoría de que Agustín la creía más loca que ninguna, pero aun así escuchaba con gusto sus historias y le preguntaba cada vez más, seguramente para ver qué tan loca estaba.

Se mantenían en constante comunicación con el profesor Kirke quien después de algunas semanas sugirió de nuevo que lo mejor era llevarla de regreso a Londres, todo con la intención de que dejaran de juzgarla loca debido a las menciones que hacia de Narnia. Después de analizar los pros y los contras fue la misma Susan quien les pidió que la subieran en el siguiente barco con destino a Londres.

Sus amigos se mostraron satisfechos, pensando que el ser proactiva en las decisiones de su vida sin duda debía de señalar alguna mejoría, no imaginaban que en realidad Susan solo tenía un propósito con ese viaje.

Susan sabía que en su mundo no había manera de saber lo que paso con sus hermanos al morir pero sabia que en Narnia, siendo sus hermanos como eran leales a Aslan y además reyes de Narnia lo mas seguro es que estuvieran en la nación de Aslan y Susan albergaba la esperanza de poder encontrar la manera de cruzar hacia Narnia o al menos de hablar con el león para que este le confirmara que sus hermanos si habían podido llegar a su nación a pesar de haber muerto en su mundo y ahora estaban a salvo y felices y si era posible que le diera la oportunidad que en su mundo le fue negada, la de despedirse y disculparse por todo lo que hiso en los últimos tiempos. La esperanza de Susan estaba en volver al lugar donde la magia inicio.

Frederick y Selena insistieron en acompañarla en su regreso a Londres para asegurarse de que estuviera bien. A bordo del barco había un marinero llamado Rockett que gustaba de contar historias al anochecer sobre las múltiples aventuras que vivió en sus múltiples viajes a través de los mares, a todo aquel que quisiera escucharlas, la mayoría del tiempo eran niños y algún que otro pasajero despistado que llegaba a tiempo para escuchar los cuentos del hombre. Susan estaba segura de que todas sus historias eran aventuras que el marinero vivió parcialmente alteradas con cosas mágicas para llamar la atención, como monstruos marinos, sirenas, magia y sobre todo piratas.

Una de esas muchas noches cuando el marinero se encontraba inmerso en la apasionante historia de cómo había sido rescatado de un naufragio por Deivy Jones y su Holandés Errante a cambio de que sirviera en su barco fantasma, cuando Susan recordó algo que avivo sus esperanzas acerca de lograr su objetivo.

Al final de su segunda visita a Narnia, Aslan ofreció a los telmarinos la oportunidad de llevarlos a su lugar de origen, mientras que estos pensaban que este quería regresarlos a Telmar, el león explico que en realidad ellos venían de su mundo y eran piratas que encontraron una grieta en una isla que llevaba a Narnia. Aslan abrió un portal en un árbol y los primeros en cruzar fueron la esposa de Miraz con su hijo y lord Donnon a quien Aslan les prometió un buen futuro dado que fueron los primeros en hablar, pero dado que los demás telmarinos desconfiaban de que el portal fuera una trampa que los llevara a su muerte, Susan y sus hermanos tuvieron que cruzar primero de regreso a su mundo.

Susan sabia que encontrar la grieta por la que los telmarinos cruzaron seria algo extremadamente difícil, eso si la grieta aun existía, pero aun así albergo esperanza.

Al desembarcar en Londres Frederick y Selena la dirigieron a la mansión del profesor Kirke, quien se les ofreció hospedaje el tiempo que Susan necesitara para recomponer su salud. Ambos amigos de Susan esperaban que al volver a Londres la salud mental y anímica de su amiga mejorara, pero se equivocaron magistralmente.

Susan tenía una rutina establecida que cumplía a pies juntillas y consistía en levantarse al amanecer para tomar el tren hasta Londres, donde pasaba la mañana en el anden del tren por el que sus hermanos y ella cruzaron por segunda vez a Narnia. Susan permanecía por horas en el anden viendo los trenes pasar y cuando el tren se iba esperaba que el anden desapareciera y que en su lugar se encontrara en una caverna con vistas a una playa blanca y al agua azul del mar. Pero nunca pasaba nada.

Después Susan regresaba a casa del profesor Kirke y pasaba la tarde encerrada en el armario por el que cruzaron años atrás por primera vez a Narnia. En el armario mantenía conversaciones imaginarias con Aslan en las que le pedía que la dejara regresar a Narnia. Las conversaciones ocurrían en su mente, a veces en susurros y algunas otras a gritos, pero Aslan nunca respondía. Susan sabia que en ocasiones Frederick o Selena escuchaban sus charlas detrás de las puertas cerradas del armario, y entonces la juzgaban mas loca que nunca y aunque lo lamentaba, no estaba dispuesta a dejar de lado su objetivo.

Otras veces Susan iba a la escuela de Eustace y Jill, y permanecía horas de pie en el lugar por el cual su primo y su amiga habían sido llevados a Narnia, y soportaba la mirada inquisitiva de los chiquillos que la consideraban una loca, pero nunca pasaba nada.

Susan conoció a Polly Plummer, la anciana amiga del profesor con la cual había visitado Narnia décadas atrás, y escucho atentamente su relato acerca de su viaje a Narnia, tomando notas en su diario. Polly quien ahora era viuda había regresado a vivir a la casa donde creció con sus padres y donde conoció a su entrañable amigo Diggory, y dado que la casa que antaño era de los tíos del profesor ahora le pertenecía a él, Susan era libre de explorar la casa en la que ocurriera el primer viaje a Narnia, durante sus ocasionales visitas a la tía Polly, como esta insistía en que Susan la llamara.

Durante esas visitas Susan eligió como su lugar para meditar el punto exacto donde alguna vez estuvo plantado el árbol fruto de la manzana con la cual el profesor le salvo la vida a su madre y que años después una tormenta hubiera echado abajo y cuya madera fue usada para crear el armario que la llevo por primera vez a Narnia.

Susan llevaba siempre una manta y pasaba horas sentada en su punto de meditación intentando que sus pensamientos alcanzaran al Gran León, pero nunca lo conseguía.

Recorrió decenas de veces el camino que habían seguido el tío del profesor y la Bruja Blanca, hasta terminar en el lugar de donde la Bruja tomara lo que después se convertiría en el único farol de Narnia. Incluso visito la casa del cochero que se convirtió en el primer rey de Narnia, y que ahora era una papelería.

En dicha papelería Susan compro hojas y hojas de papel y mucha tinta, escribiendo con ellos cientos de cartas pidiéndole que la dejara regresar a Narnia, cartas que luego quemaba frente a la tumba de sus hermanos esperando que estos le ayudaran para que sus palabras llegaran a Aslan. Pero nunca pasaba nada.

Paso horas y horas cavando en el jardín de la antigua casa de los Ketterley hasta que encontró los anillos que la tía Polly y el profesor Kirke enterraran alrededor del corazón de la manzana, y después de días y días de arruinar su lugar de meditación fue capaz al fin de encontrar tres anillos amarillos y dos verdes, pero tal parecía que los anillos habían perdido el extraño poder que años atrás llevo al profesor y a su amiga al Bosque Entre Los Mundos, pues por más que los tocaba con las manos desnudas nada sucedía.

Aun así, se negaba a rendirse por lo que Susan usaba los anillos en el ático compartido de la casa Ketterley y la casa de la tía Polly, lo hacía durante noches enteras hasta que el sueño la vencía y quedaba dormida en el frio suelo de madera.

Uso el anillo en el sótano, en el jardín de la casa, en el armario, en la escuela de Eustace, la estación del tren y en las tumbas de sus hermanos. Muchas veces sola y otras veces con el profesor y Polly que parecían incapaces de negarse a ayudarla en su sueño desesperado. Cada vez que fallaban, Polly le acariciaba la mejilla y le decía que continuara intentando, el profesor Kirke en cambio repetía siempre la misma frase.

-Nada sucede dos veces de la misma manera Susan- decía el profesor, un tono entre una disculpa y la lastima. Aun así, Susan no se rendía.

Visito la casa de Polly, la casa de su infancia y de su adolescencia e incluso la de Eustace, en la que apenas y podía pasar del recibidor antes de que su tía apareciera y la echara, culpándola a ella y a sus hermanos por la muerte de su hijo. A escondidas Susan también visitaba la tumba de su primo, pero nunca llevaba flores pues temía que su tía supiera que eran de ella e impidiera que siguiera yendo.

También busco la casa de Jill, solo que en realidad Jill no tenia una casa como tal. Había perdido a sus padres siendo muy pequeña y había sido criada por su abuela hasta su muerte tres años antes de su primer viaje a Narnia, desde entonces Jill vivía en hogares temporales, el ultimo con seis hermanos mas y cuyos padres temporales a penas y se acordaban de la difunta Jill*.

Susan si podía visitar su tumba sin temer que nadie la echara y se encargaba de mantenerla limpia y de llevarle flores, algunas veces llevaba dos ramos, imaginando que Jill podía compartir las flores con su primo Eustace. Definitivamente tal vez si estaba loca.

Pero más que loca Susan se sentía sola. Nadie ni siquiera el profesor Kirke o Polly podían entender su desesperación, y menos Selena o Frederick, para ellos solo era un alma herida con rostro hermoso que lo había perdido todo. De vez en cuando Lavander la visitaba, pero sus visitas siempre eran silenciosas, ambas le recordaban a la otra algo que querían olvidar de Peter Pevensie.

Pero ni la locura o la soledad la detendrían, había intentado todo, absolutamente todo, excepto encontrar la grieta que usaron los telmarinos.

Seis meses después de que llegaran a Londres, Selena fue llamada para regresar a Londres por una emergencia familiar y Susan insto a Frederick para que no la dejara viajar sola, así que este había marchado con Selena a América prometiendo volver en cuanto la dejara instalada y resolviera algunos asuntos propios.

A penas se fueron Susan inicio su investigación y después de un par de semanas ya tenia su primer destino. El profesor y Polly insistían en la locura de buscar isla por isla para encontrar la grieta, pero aun así no le impedirían ir. Polly le deseo suerte y el profesor la insto a ser fuerte, no sería fácil lo que pretendía. Susan escribió una carta para que fuera enviada a Chicago contándoles a sus amigos que había decidido irse de viaje. Sola. Y que no tenia caso que regresaran a Londres. Sabia que la noticia infartaría a sus amigos, pero no había más que hacer.

Susan viajo por dos largos años en busca de la grieta que le permitiera regresar a Narnia. Visito los cinco continentes y cruzo los siete mares. Aprendió a hablar cuatro idiomas más y conoció multitud de lugares y personas. Fue secuestrada tres veces por tratantes de blancas y fue arrestada en Cozumel acusada de ser saqueadora de tumbas y recibió tres disparos y una puñalada por estar en medio de disputas a causa de las razones más variadas y una de las veces por estar en el lugar y momento equivocado, y además fue secuestrada por un sultán que quería hacerla su esposa. Pero cada vez resulto airosa, gracias a su astucia, algunas veces a su belleza, pero la mayoría del tiempo solo por suerte. Así aprendió que las aventuras de su mundo no tenían nada que pedirle a las de Narnia.

Se mantenía en constante comunicación con el profesor Kirke y con Polly quienes la ayudaban de vez en cuando señalándole algunas islas que encajaran con las características de la isla que Susan buscaba, y con Andrea, Selena y Frederick, los dos últimos le rogaban constantemente que regresara a casa, mientras que Andrea se preguntaba la razón de sus repentinas ganas de explorar el mundo. De vez en cuando mandaba alguna carta a Lavander, sobre todo para pedirle que cuidara las tumbas de sus hermanos y la de Jill, que no tenia a nadie que la visitara.

Y también mantenía correspondencia con Agustín que se valía de las historias de las aventuras de Susan, tanto en Narnia como ahora en el mar, para las tramas de algunos libros que escribía para Susan, con cada uno de los relatos que Susan le hablo en sus delirios después del incidente de la bañera, y ahora cuando exploraba el mar. Agustín era el único a parte de la tía Polly y el profesor que sabia lo que Susan hacia viajando por el mundo, y por lo tanto al único al que Susan se atrevía a contarle los múltiples problemas en los cuales se metía. Susan siempre se preguntaba hasta qué punto Agustín creía en sus historias y hasta que punto los consideraba un invento suyo.

Ahora Susan llevaba alrededor de 730 días navegando y no habías recorrido ni la mitad de las islas del planeta, es mas no estaba ni cerca. Pero la antigua reina benévola no perdía la esperanza de acercarse a su objetivo. Fue en uno de sus viajes que se reencontró con Rockett, el marinero que gracias a sus relatos le recordó a Susan la existencia de la grieta en alguna isla. Susan se encontraba viajando desde las costas de Alaska en un barco cuyo destino era algún lugar en América del Sur, sin embargo, ella planeaba desembarcar cerca de las islas Maldivas.

Después de tanto tiempo recorriendo islas sin encontrar la grieta, Susan comenzaba a pensar en un plan incluso mas loco, el embarcarse como tantos otros en búsqueda de la ciudad perdida de la Atlántida*, todo con el fin de poder encontrar algo que tuviera el mismo poder de los antiguos anillos del tío Andrew, pero ahora, viendo al anciano marinero contar sus historias sobre piratas fantasmas y sirenas que encantaban a los hombres, Susan se preguntó si alguna de esas historias tendría de verdad un poco de la magia de la que hablaba. Así que decidió acercarse buscando quizás un nuevo destino.

-Debe ser una isla o quizás costa en la cual se den sucesos de desaparición inexplicable, no de una o dos personas sino de barcos enteros, no tiene que ser reciente, puede ser hasta de cincuenta o sesenta años atrás- explico Susan al marinero sobre las características del lugar que buscaba -Puede haber algún otro suceso inexplicable que se atribuya a fuerzas sobrenaturales.

Por una hora el hombre enumero cerca de 10 islas que Susan ya había visitado y entonces nombro un nuevo lugar.

-Algunos marineros le dicen el Triangulo del Diablo*- menciono Rockett con una sonrisa un poco perversa para el gusto de Susan -Es una zona del Océano Atlántico entre tres puntos: las Islas Bermudas, Puerto Rico y Miami, Florida. Barcos enteros naufragan ahí y no son encontrados nunca más, al menos no con tripulación. Hace algunos años desapareció una flota de aviones estadounidenses que nunca mas fueron encontrados. Claro que siempre culpan al clima, a huracanes y esas cosas.

-¿Y porque dices que no es así? Muchos naufragios ocurren debido a las condiciones climáticas- pregunto Susan, que ya no estaba segura de que Rockett le agradara realmente debido a la mirada que le estaba dirigiendo en esos momentos.

-Hace cosa de cinco años tal vez más, tuvimos a bordo un hombre muy extraño que recogimos en Miami- conto el hombre con la mirada perdida, como intentando recordar -No sabia a donde iba o si quiera de donde venia, solo dijo que era de un lugar muy lejano. Le pregunte acerca de los aviones desaparecidos, era de la zona así que pensé podría saber algo que yo no, pero el solo dijo que no nos acercáramos mucho al triangulo, que ahí los de nuestra clase no eran bienvenidos. Le pregunte porque decía eso y me dijo que el acababa de volver de ese lugar, dijo algo sobre haber sido expulsados por los nativos y que si no quería problemas con seres que ni siquiera podía llegar a imaginar mejor ni me acercara. Pensé que alucinaba.

-¿Cómo sabes que no eran solo inventos?- cuestiono Susan analizando las palabras que supuestamente había dicho el hombre.

-Si lo estaba, lo que vio ahí fue lo que le hiso perder la razón- respondió Rockett mirando a la mujer penetrantemente -Dijo que lo que vivía ahí no eran humanos, que esos seres eran fenómenos.

Susan pensó largamente acerca del lugar del que él hombre le hablo a Rockett y al final decidió que tal vez el hombre realmente hablaba de Narnia y determino que bajaría en la parada que el barco hacia en Miami para averiguar la veracidad de la información.

Permaneció en Miami lo suficiente para averiguar sobre el mito que se empezaba a formar en torno a lo que algunos llamaban como el Triángulo del Diablo, obviamente todos negaban que ahí hubiera algo fuera de las fuerzas de la naturaleza que hacía a los barcos naufragar. Pero aun así Susan decidió investigarlo así que se embarcó hacia las Islas Bermudas, pensando que, si realmente esa ubicación era la que estuvo buscando por dos años, no encontraría la grita en Miami, dado que Aslan hablo de una isla, lo mas probable es que estuviera en las Bermudas.

Pero en las islas Bermudas no encontró gran cosa, nuevamente mitos en torno a esa zona marítima, que poco a poco comenzaban a tomar fuerza, ensalzados con la imaginación de los isleños. Así que Susan pensó que lo mejor era averiguar por cuenta propia internándose en el famoso triangulo, pero ningún marinero quiso siquiera escuchar la cantidad de dinero que ofrecía por que la llevaran.

-Hay un hombre en Puerto Rico que tal vez la lleve- menciono uno de los últimos marineros a los que Susan le ofreció el negocio -Es temerario y definitivamente gustoso a dar una mano o la vida por una buena cantidad de oro. Cada año viene a aquí a traer a una señora de dinero que le paga para dejarla y regresar por ella en cinco semanas.

Susan no obtuvo de ese marinero más que la dirección de Puerto Rico donde podía encontrar al hombre que estaría dispuesto a llevarla a través del Triangulo del Diablo, le decían Capitán Sonrisas debido a que tenia dos cicatrices que partían de cada una de las comisuras de sus labios hasta sus pómulos, lo que parecía dibujar una enorme sonrisa en conjunto con sus labios, aunque en realidad, como Susan descubrió pronto el Capitán Sonrisas no sonreía muy seguido.

Al llegar a Puerto Rico el Capitán Sonrisas accedió a llevarla a través del Triangulo del Diablo en exactamente 6 días, en lo que el Capitán resolvía algunos negocios. Pidió a Susan un pago adelantado de un cuarto del dinero, como garantía de que no le haría perder el tiempo ese día.

Susan pagó gustosa el dinero y después se alojo en una pequeña posada para pasar los días hasta que emprendiera el viaje a su destino, dos días después lo vio y no podía estar mas sorprendida que si se hubiera encontrado al mismísimo Aslan.

FIN FLASH BACK

-¿Quién era?- cuestiono Edmund confundido al ver que de pronto Susan paraba su relato, como si no fuera capaz de seguir hablando.

-Lord Donnon- murmuro Susan después de suspirar fuertemente, como intentando agarrar fuerzas.

-Entonces si encontraste la grieta- murmuro Lucy entre entusiasmada y confundida.

-¿Quién es lord Donnon?- cuestiono Rilian impaciente.

-Era uno de los hombres de mi tío Miraz- respondió Caspian mirando a Susan con el ceño fruncido -Sobrevivió a la última batalla y fue de los primeros en aceptar la oferta de Aslan de llevarlos al mundo de los Reyes de Antaño junto con mi tía, así que Aslan les prometió a ambos un buen futuro.

-A veces cuando te aferras al pasado no hay manera de tener un buen futuro, no importa cuan grande sea el poder de Aslan si alguien no quiere seguir el camino a la felicidad y decide en cambio tomar otro, él no podría hacer nada- intervino Susan con la mirada lejana.

-¿A que te refieres?- cuestiono Eustace confundido -¿Acaso ellos no tuvieron un buen futuro?

-Primero deben de saber que aquí el tiempo de Narnia nos jugo un nuevo truco- nuevamente los presentes miraron a la benévola confundida -El tiempo en Narnia es algo que hace mucho deje de preocuparme por entender. Una de las pocas conclusiones a las que llegue y que no tengo manera de saber si es cierta, es que a mis hermanos y a mi nos regresaba exactamente al momento en que nos fuimos para que nadie notara que nos habíamos ido. Pero con los telmarinos no podía ser así.

-Claro que no- negó Edmund rápidamente -Los telmarinos que Aslan regreso en nuestra segunda visita a Narnia no eran los mismos que habían llegado siglos atrás, regresarlos al minuto justo en el que sus antepasados entraron a Narnia solo hubiera creado confusión.

-Siempre he pensado que el tiempo en Narnia tiene vida propia y actúa según la conveniencia de Narnia, en este y en todos los mundos- murmuro Kattherinn pensativa.

-Por la razón que sea, yo siempre pensé que los telmarinos que viajaron ese día aparecerían en el mismo tiempo que nosotros si bien no en el mismo lugar, pero esto no resulto ser del todo cierto- narro Susan recordando su primera charla con lord Donnon -Pese a que viajamos casi al mismo tiempo desde Narnia los telmarinos llegaron todos juntos casi tres años después que el año en el que nosotros fuimos y regresamos a Narnia por segunda vez.

-¿Tres años después?- pregunto Jill sorprendida -Es más o menos por la fecha en que viaje por primera vez a Narnia con Eustace.

-Así es y como dije hace mucho que deje de intentar entender porque es que el tiempo transcurrió de esa manera- respondió la benévola quien a medida que mas se acercaba al gran secreto, más sentía que comenzaba a sofocarse, nunca pensó que se vería en esa situación -Lord Donnon tenía una buena vida. Los telmarinos habían aparecido en un barco viejo a la deriva en el océano Atlántico, el había dirigido a los telmarinos por días hasta que lograron llegar a las costas de Puerto Rico. Donnon era alcalde del puerto en el que estábamos, estaba casado y esperaba a su primer hijo. Acepto el destino que Aslan le marco y estaba agradecido…

-Insisto en que no se que diablos tiene esto que ver con ese niño- interrumpió Rilian al fin perdiendo la paciencia -No me importa si intentaste ahogarte en una bañera o en el mar, es bastante obvio que hayas encontrado o no esa grieta nunca pudiste cruzar de regreso a Narnia y por eso no supimos de ti nada hasta que el mismo Aslan te trajo de regreso.

-Yo quería muchas cosas en ese entonces Rilian y pensaba, como tú, que al encontrar lo que buscaba, encontraría la felicidad- murmuro Susan sonriendo al príncipe recordando lo que encontró al final de su búsqueda -Y ciertamente quien busca encuentra, pero lo que necesitas no siempre es lo que estas buscando y la verdadera felicidad puede encontrarse en las formas más inesperadas.

FLASH BACK

La casa de lord Donnon era una pequeña mansión luminosa a orillas de la playa, la entrada trasera daba directamente a una playa privada donde a la sombra de dos palmeras se encontraba una hamaca que era agitada al ritmo del viento. Dorotea era la esposa de lord Donnon, una mujer puertorriqueña de piel bronceada y ojos negros que exhibía su vientre de 7 meses de embarazo con gran orgullo.

Susan veía a lord Donnon y a Dorotea sinceramente enamorados y lord Donnon parecía genuinamente feliz con la vida que tenia ahora, agradecía al Gran León por haberle dado dicha oportunidad y cada noche le mandaba un agradecimiento tan solo con su pensamiento.

El día en que se reencontraron en el desembarcadero del puerto Donnon llevo a Susan a su casa donde le presento a su esposa y después la llevo a una pequeña sala con vistas al mar que tenia en su casa. Sentados los dos frente a frente en el enorme sillón de la sala, Susan escucho atentamente la manera en la que se había transformado la vida de Donnon.

-Entonces ¿La grieta si está dentro del triángulo?- pregunto Susan ansiosa.

-Así es, hay una pequeña isla ahí, parece invisible para cualquiera que no sepa que ahí esta- respondió lord Donnon -Sin embargo, si su propósito al venir aquí es utilizar la grieta, déjeme advertirle que no debe de hacerlo. Las personas de este mundo culpan al océano de que desaparezcan los barcos y no se equivocan del todo.

-¿Quiere decir que no es la grieta lo que ocasiona que los barcos y aviones desaparezcan?- cuestiono Susan confundida.

-De algunos si, la grieta posee un efecto magnético que atrae todo tipo de embarcaciones pero si me permite decirlo no creo que ninguno haya terminado en Narnia, el Gran León se cuidaría mucho de que el suceso que llevo ahí a mis antepasados no se repita- explico el antiguo lord imprimiendo la suficiente seriedad a sus palabras -Pero como le he dicho no todos los barcos desaparecen debido a la grieta, el clima en esa zona del mar es caótico, olas gigantes que hunden las mas fuertes embarcaciones acompañadas de un viento feroz. No debe arriesgarse. Por ninguna razón.

-Si tengo que hacerlo- afirmo Susan sintiendo sus ojos empañarse, y entonces procedió a narrar la muerte de sus hermanos y su desesperada búsqueda por volver a Narnia.

-Lo entiendo, de verdad que sí, y siento la perdida de sus hermanos, pero créame cuando le digo que Aslan no permite a nadie cruzar a Narnia, lo sé- dijo el hombre con comprensión -Su perdida es enorme y el arriesgar su vida así no le dará la redención que espera.

-Solo dígame donde esta exactamente la grieta- pidió Susan con frialdad, después de tanto tiempo no permitiría que nadie se metiera en su camino cuando estaba tan cerca.

Donnon paso los siguientes minutos describiendo la travesía que Susan debía de seguir si quería encontrar la grieta e incluso dibujo un mapa para ella sobre una servilleta de tela.

-De verdad creo que debería escuchar mis advertencias- insistió el hombre viéndose ahora de nuevo desesperado -Usted no es la única que a intentando cruzar la grieta y solo encuentra desgracias.

-¿A que se refiere?- cuestiono Susan, y al ver la mirada compungida del hombre una idea cruzo por su cabeza -¿Acaso algún telmarino intento regresar a Narnia?

-Si, le dije que no lo intentara- murmuro Donnon mirando el techo con expresión apenada -Pero Prunaprismia no solía escuchar nunca mis advertencias.

-¿Prunaprismia?- murmuro la benévola intentando recordar de donde le sonaba ese nombre, después giro a mirar al hombre con expresión alarmada -¿La tía de Caspian? ¿Ella intento regresar?

-Ambos fuimos los primeros en ofrecernos a venir, supongo que Pruna, así comencé a llamarle al llegar aquí, su nombre es demasiado largo y extraño para este mundo, ella sabía que su hijo seria señalado toda la vida en Narnia, Aslan dijo que tendríamos un buen futuro- explico el hombre con un brillo de cariño en su mirada al hablar de la mujer que por breve tiempo fue reina de Narnia -Cuando nos establecimos en esta costa de Puerto Rico por un tiempo todo pareció ir bien, y si soy sincero incluso pensé que ella y yo podríamos formar una familia con su pequeño hijo, pero a penas el niño comenzaba a caminar cuando me di cuenta que nunca podría ser. Pruna perdió parte de su alma cuando el rey Miraz murió, y otra parte la dejo en Narnia.

Susan decidió no presionar al antiguo lord al ver la tristeza inundar sus gestos. Algo que hablaba de una culpa si bien no tan grande como la que la misma Susan cargaba en su corazón, si igual de dolorosa.

-Pruna siempre sintió culpa por la muerte de su esposo, al parecer ella tuvo la oportunidad de matar al príncipe Caspian y no lo hizo, pensaba que de haberlo hecho por mas equivocado que estuviera el rey Miraz, su hijo al menos tendría una familia- Susan recordó como ella misma había impedido que la tía de Caspian lo matara en ese fatídico intento de invasión al castillo de Beruna -Pruna también pensaba que su hijo pese a todo lo que hubiera hecho el padre tenia tanto derecho como el príncipe Caspian a gobernar. Pruna nunca fue capaz de ver a su hijo sin verlo como un pobre príncipe al que le habían robado su derecho de cuna de ser rey.

-¿Por eso intento regresar a Narnia?- cuestiono Susan sin saber como sentirse sobre los pensamientos que albergaba la antaño reina de Narnia.

-En gran parte- asintió el hombre -Llevábamos menos de dos años establecidos aquí cuando Pruna simplemente se fue, ni siquiera se despidió, solo dejo atrás una carta diciendo que nunca podría tener una vida con la tentación de la grieta tan cerca de ella. No la busque sabia que no quería que la encontrara.

-¿Entonces no intento cruzar?- murmuro Susan estando cada vez más confundida.

-Lo hizo, regreso tiempo después y me busco, para entonces yo acababa de casarme y estaba mas feliz que nunca, me lleve la sorpresa de mi vida cuando la vi parada en mi puerta con el niño en la mano- respondió el hombre frunciendo el ceño al recordar el momento -Le di posada e intente ayudarla, pero Pruna solo quería que la ayudara a cruzar por la grieta. Decía que ya había visto suficiente de este mundo y que no le agradaba, era demasiado violento y consideraba que todos eran demasiado salvajes como para que su hijo creciera entre ellos.

-¿La ayudaste a volver a la grieta?- pregunto Susan sorprendida.

-Por supuesto que no, le dije de los riesgos y que no permitiría que arriesgara su vida y la del niño- aclaro el hombre, y después mirando a la mujer con los ojos empañados prosiguió -Ella dijo que estaba bien, se quedaría aquí hasta que encontrara un buen lugar para ella y su hijo… una noche solo escapo, se robo mi barco y zarpo hacia la grieta. No volví a verla.

Susan guardo silencio por un momento y después giro la mirada queriendo darle privacidad al hombre para que se limpiara las rebeldes lagrimas que habían escapado de sus ojos.

-¿Y el niño?- cuestiono Susan después de que el antiguo lord secara sus lágrimas -¿También desapareció?

-Lo encontramos cuatro días después flotando en una tabla, lo único que quedo del barco, casi muere de deshidratación, pero sobrevivió- respondió el hombre con voz ronca -Fue el quien nos dijo que una tormenta atrapo el barco, él se salvó de milagro, pero no vio más a su madre.

De nuevo Susan guardo silencio, aunque esta vez no sabia si le daba tiempo a al hombre para recomponerse o si el tiempo era para ella misma, al imaginar a un niño tan pequeño perdiendo a la única familia que le quedaba, tan solo en el mundo como ella.

-¿Esta aquí?- susurro Susan, mirando a la entrada de la sala como si esperara que en cualquier momento el niño se materializara ahí -¿Tu lo cuidas?

-Quisiera, pero el no deja que me acerque mucho, de alguna manera me culpa por la muerte de su madre, por no haberla querido apoyar en su búsqueda- contesto el hombre viéndose bastante apenado -El no sabe sobre Narnia o nada de ese mundo, Pruna nunca se lo dijo, solo sabe que su madre quería llevarlo de regreso al lugar donde nació, y que su padre fue asesinado por culpa de un hombre que su madre odiaba.

Susan no tuvo que usar mucho la imaginación para suponer que el hombre del que Prunaprismia hablaba no era de lord Sopespian, quien directamente asesino al traidor de Miraz, sino al mismísimo Caspian X.

-Creo que Pruna lleno de odio el corazón de esa pobre creatura- suspiro Donnon con expresión contrita entre la desaprobación y la pena -Viene de vez en cuando y roba comida, he intentado que se quede aquí a dormir, pero no quiere, duerme donde puede. Es como un niño de la calle, en esta zona de Puerto Rico hay muchos.

Después de eso Donnon hiso que trajeran las cosas de Susan de la habitación que estaba rentando, pues estaba ansioso por hospedar en su casa a la antigua reina de Narnia. Antes de dormir en la gran habitación que el antiguo lord puso a su disposición, Susan saco de entre sus cosas un pequeño maletín donde guardaba sus posesiones mas preciadas. Ese maletín la había acompañado a todas sus aventuras de los últimos años y Susan jamás se separaba de él.

En el maletín se encontraba una foto ya vieja de sus hermanos y sus padres, había sido tomada semanas antes de la muerte de estos últimos y recordaba a Susan cuando había tenido una familia de verdad, también se encontraba un dibujo a lápiz que su hermano Peter hizo del león Aslan después de su primera visita a Narnia, la figura del rey del juego de ajedrez de Edmund, un listón azul que su madre le regalo en su cumpleaños número quince, los anillos del difunto tío Andrew, la ultima carta que su hermano Peter le escribió, los libros que Agustín le solía enviar con las historias inspiradas en Susan y su posesión mas preciada: el diario de Lucy.

Susan saco del maletín el diario de Lucy con mucho cuidado, la cubierta ya estaba vieja y el papel comenzaba a volverse café, pero Susan lo cuidaba con esmero para que nunca le pasara nada. La mujer se sentó en un sillón junto a la ventana que le dejaba ver el mar embarbecido de la media noche y ahí abrió el diario en uno de sus pasajes menos favoritos.

"Recuerdo la primera vez que vi Narnia, la tierra se encontraba cubierta por una espesa capa de nieve y los arboles se agitaban con una ligera brisa invernal. Conocí a mi primer amigo narniano al amparo del único farol de Narnia. Siempre guardare la imagen de mi fiel amigo el fauno bajo la sombra de ese farol. Ese día cambio mi vida.

Supongo que es la magia de Narnia lo que me impide tener una vida normal en mi mundo. Narnia es un lugar mágico donde todo puede pasar, el tiempo trabaja a tu favor y algunas veces en contra. Nunca podre comparar las fiestas superficiales de mis compañeras de clase con los asombrosos bailes que Cair Paravel ofrecía cada aniversario de nuestra coronación, o los vestidos que me veo obligada a usar en las fiestas londinenses con aquellos que usaba para recibir a algún importante invitado a nuestro castillo.

Edmund suele decirme que tal vez deberíamos aprender a apreciar lo que tenemos, pues si algo nos enseño Narnia es la efimeridad de los momentos. Se que Aslan dijo que ya habíamos aprendido todo lo que debíamos de Narnia y que ahora debíamos aprender de nuestro mundo, pero ¿De verdad es posible haber aprendido todo de Narnia? Nunca me pareció posible. Para mi Narnia siempre estaría rodeada de misterios y sé que hay lugares que no conozco, seres que no me han presentado, magia que ni siquiera imagino. Y no creo que me interese aprender mucho mas de mi mundo. Mientras que las creaturas creadas por Aslan son nobles y valientes, los seres de mi mundo solo llevan destrucción haya donde van ¿No es acaso eso lo que hicieron los telmarinos en Narnia? Seres que no pertenecían ahí. Aunque bueno, eso significaría que yo tampoco pertenezco a Narnia.

Siempre quise saber todo de Narnia, pero ahora me pregunto si habrá alguien mas aparte de Aslan que lo sepa todo de tan mágica tierra. Quizás es hora de que deje atrás lo que jamás podre recuperar. No hablo de olvidar Narnia, algo así jamás podre hacerlo, pero aun el profesor Kirke fue capaz de encontrar la magia en este mundo. El desear regresar a Narnia solo va en contra de los designios de Aslan y ¿Quién soy yo para ir en contra del creador de Narnia?"

A Susan nunca le habían gustado esas palabras de su hermana pues le daban la sensación de que era infeliz y que al morir prematuramente no fue capaz de encontrar la magia que decía el profesor Kirke encontró en su mundo. ¿Seria ella capaz de hacerlo? Susan no lo creía.

Al día siguiente lord Donnon la despertó temprano y después de desayunar algo ligero empaco algunas hogazas de pan y fruta en una canasta y le pidió que lo siguiera. El hombre no menciono nunca a donde se dirigían, pero pronto la encamino a través de callejuelas que parecían más oscuras y humildes a medida que avanzaban. Después se paro en una calle fuera de una tienda de comestibles y frente a un callejón mas oscuro y diminuto si acaso era posible.

-Quiero que vea por si misma lo que la ambición de encontrar la grieta puede hacer- le dijo el antiguo lord y con un gesto le entrego la canasta y le señalo el diminuto callejón -No puedo ir con usted, correría si me ve.

Susan no fue consciente de lo que el hombre quería que viera en ese callejón hasta que se acerco con paso vacilante. En el lugar a penas y había suficiente espacio para que la mujer pasara y a mitad del callejón lo vio. La luz apenas y alumbraba el lugar, pero en el suelo sentado en una caja de cartón, con el cabello sucio y la cara llena de tierra, se encontraba un niño de unos 6 años. Y su corazón se paro al mirar sus ojos.

FIN FLASH BACK

-Cuando lo vi, lo supe, jamás podría alejarme de el- conto Susan, las lagrimas ya se derramaban de sus ojos, ante la mirada confundida de sus oyentes -El quería encontrar la grieta tanto como yo, pues pensaba que su madre aun estaba viva en algún lugar, esperando que el la rescatara. Pese a que eso era imposible después de tres años.

Poco a poco, las palabras de Susan parecían tomar sentido en las mentes de los demás, que pasaron a ver a Susan con incredulidad como si no creyeran en lo que esta no se atrevía a decir, pero que sus palabras implicaban.

-Pase meses en Puerto Rico luchando con la idea, pero al final- suspiro Susan y mirando a Caspian a los ojos, termino de hablar -Cuando juntos renunciamos a la idea de ir tras la grieta nos unimos para siempre, yo encontré la magia de la que Lucy hablaba, era el amor y renuncié a la culpa que sentía por su muerte. El no quería su nombre así que yo le puse uno nuevo... el renuncio a la posibilidad de encontrar a su madre y en mi encontró una nueva...

-Por eso se parece tanto a Caspian, es casi una burla del destino, y por eso su sangre es compatible con la de Rilian- murmuro Kattherinn cuando al fin pudo articular palabra -No es hermano de Rilian, pero si son familia, ellos son…

-¿EN QUE RAYOS ESTABAS PENSANDO SUSAN?- cuestiono Caspian mirando a la reina benévola con ira e incredulidad.

-En nada y en todo- respondió Susan dejando de llorar y mirando ferozmente a Caspian -No te atrevas a juzgarme, ambos nos salvamos mutuamente.

-¿Marco, Leah, Emma tampoco son tus hijos?- cuestiono Peter mirando a Susan sin expresión alguna.

-Claro que lo son- afirmo la mujer con ferocidad -Yo los he cuidado, he estado con ellos, les di una familia y todo el amor que podía dar.

-Pero nunca los tuviste en tu vientre- murmuro Kattherinn, acariciando su vientre con una de sus manos -No los sentiste dentro de ti, ni sentiste el dolor de traerlos al mundo.

-Pero mi corazón los eligió- dijo Susan con los ojos anegados de amor de madre -Estuve ahí para secar sus lágrimas, para callar su miedo por las noches, para reír cuando ellos reían y sufrir cuando ellos sufrían. Para ser madre de alguien no es necesario haberlo parido, solo amarlo.

-Nadie aquí te esta juzgando Susan- intervino Lucy rápidamente -Es admirable lo que hiciste por esos niños, encontraste la felicidad que estabas buscando. Ellos te salvaron la vida tanto como tu se la salvaste a ellos.

Por un momento hubo silencio, como antes de una tormenta. Todos preguntándose quien se atrevería a expresar lo que todos pensaban, la duda que todos tenían.

-¿Cómo se te ocurrió?- cuestiono al fin Caspian -¿Cómo pensaste que era una buena idea ponerle mi nombre?

Susan se cubrió de nuevo la cara con sus manos, como si quisiera evitar responder esa pregunta.

-¿Era un chiste para ti? ¿Una venganza retorcida que no entiendo? - siguió preguntando Caspian, mas enojado cada vez -LE DISTE UN HOGAR AL HIJO DE UN TRAIDOR Y LE PUSISTE MI NOMBRE AL HIJO DE QUIEN MAS HE ODIADO EN MI VIDA.

En ese punto incluso Rilian se estremeció al escuchar los gritos de su padre. Rilian siempre había sabido que su padre no guardaba aprecio para Miraz, pero jamás expreso tan abiertamente el odio que sentía por el hombre. El príncipe se dividía entre apoyar la furia de su padre y disculparse por el secuestro de un niño que en realidad no era su hermano, además del alivio de tener esa certeza al fin.

-No puedo entender que pensabas- negó Caspian sonrojándose cada vez mas sin saber que sentía en realidad -PERDISTE LA CABEZA.

-Caspian- susurro Susan repentinamente pálida.

-MIRAZ MATO A MI PADRE, ROBO MI CORONA Y POR POCO Y MATA A PETER Y A TODOS LOS NARNIANOS SI NO LO DETENEMOS ANTES- prosiguió el rey telmarino sin hacer caso de la advertencia de Susan.

-Fuiste tu- susurro una débil voz detrás de él, ganando las miradas de todos quienes no habían notado la entrada del pequeño Ian, que miraba a Caspian mas lívido que la misma Susan -Tu mataste a mi padre.

Caspian perdió al instante su enojo, y clavo la mirada en el niño, viéndolo con una nueva luz. Lo cierto es que no se parecía a su tío Miraz, físicamente se parecía a él, a su hijo y a su padre. Y en su comportamiento solo parecía alguien muy solitario y ahora sabía por qué.

-ASESINO- grito el niño antes de correr hacia Caspian y comenzar a golpearlo con toda la fuerza de sus puños -¿PORQUÉ? ¿PORQUÉ?

-Ian por favor- ordeno Susan, intentando que el niño se alejara de Caspian quien ni siquiera intentaba apartarse del niño.

-NO ME LLAMO ASÍ- grito el niño mirando a Susan con tanta furia que Susan sintió que se congelaba en su lugar -MI NOMBRE ES TYRON.

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¡HE VUELTO! ¡OTRA VEZ! Perdón se que con todo esto de la cuarentena debieron esperar que actualizara cada semana o algo así porque a fin de cuentas ¿Qué otra cosa puede hacer uno encerrado en su casa? Pero lo cierto es que las cuarentenas te dan cero inspiración. Batalle muchísimo para inspirarme, pero a fin de cuentas me quedo un capitulo hasta mas largo que el pasado, que ya de por si era largo. Este capitulo es como tres en uno. Verdaderamente que no tenía inspiración para escribir, aunque sabía exactamente que debía pasar en este capítulo. Tanta fue mi falta de inspiración que este capitulo lo hice como rompecabezas, inicie con Rilian hasta que la Destructora hiso el hechizo pero entonces se me fue la inspiración así que pase a escribir la parte en la que Susan cuenta su historia, la había escrito casi toda, guarde el documento (¡LO JURO!) y cuando volví a abrir el documento ya no estaba lo que había escrito solo el comienzo con Rilian, lo volví a escribir super enojada y me volvió a pasar lo mismo hasta tres veces. Estaba por aventar la toalla, pero al fin encontré el modo. Así que la batalla contra el barco Centinela y todo lo que pasa en Viajero del Alba fue lo último que escribí. Tuve que checarlo al final tres veces para comprobar que tuviera sentido.

A parte de las fallas al guardar mis avances tuve que releerme el libro del Sobrino del Mago porque ya ni me acordaba de algunas cosas. Por cierto, creo que metí la pata en esta historia porque puse que los barcos tenían cañones y se me hace que en Narnia no es así. Perdooooon jaja ya ni modo, necesitaba que los barcos volaran en pedacitos, sorry.

Ahora en la historia agregue algunos * porque quería dar algunas aclaraciones, aquí van, es IMPORTANTE leerlas:

* Unionem Sanguinis: el hechizo que hace la Destructora para comprobar si Ian y Rilian son parientes es el latín de Unión Sanguínea. Por si tenían la duda.

*El Juicio Aequum: fue un recurso que tuve que crear para que Rilian pudiera contar sus razones sobre el porque se llevo a Ian, y que tendrá mucha importancia en el próximo capítulo, por lo que espero que hayan puesto atención a en que consistía, se que a lo mejor suena como algo muy loco, pero era necesario. Ahora Lucy dice que a ella le parecía que el Aequum era poco justo y que eso era irónico, eso es porque Aequum es el latín de la palabra justo o justa, por lo que resultaría irónico que llevando la palabra justo no fuera exactamente eso. Ya se metí mucho el latín, pero quería un buen nombre para esto.

*El sueño de Susan: se que en el Flash Back yo puse todo el sueño y al despertar Susan ya no recordaba todos los detalles que yo narre en el sueño, la razón de que yo les pusiera todo el sueño es porque yo quisiera que ustedes descifraran cada uno de los detalles antes de que la propia Susan los recuerde y los descifre ella misma. Como podrán adivinar el sueño si era premonitorio, Susan vio el futuro de alguna manera, aunque ella aun no lo sabe. Avísenme si alguien logra descifrar cada detalle.

*La historia de Jill: lo cierto es que no se habla mucho de la familia de Jill, pero aquí no quise ponerle una familia perfecta o siquiera una familia pues no quería ponerla a sufrir, con Susan tenia suficiente. Esto también explica porque Eustace en capítulos pasados le dice a Jill que ella no tiene nada porque volver, pero ella sí. Al Susan cuidar la tumba de Jill esta sintió que era cercana a ella por eso al volver a Narnia Susan abraza a Jill, aunque estas no tuvieron exactamente una amistad en el pasado.

*La búsqueda de la Atlántida: Susan menciona que esta pensando el buscar a la Atlántida pues el profesor Kirke le cuento que su tío Andrew creo los anillos a partir del polvo que encontró en una caja que le fue heredada. El tío pensaba que la cajita venia de la Atlántida. Susan estaba tan desesperada que se planteo buscar la ciudad perdida para ver si encuentra mas de este polvo que pueda sintetizar en anillos para viajar al Bosque Entre Los Mundos.

*El Triangulo del Diablo: como tal vez se pudieron dar cuenta el Triangulo del Diablo no es otro que el Triángulo de las Bermudas. Famoso por eventos de desaparición de barcos que algunos dicen son inexplicables mientras que otros atañen las desapariciones de la zona al tiempo inestable. En mi historia se le da el nombre de Triangulo del Diablo y no Triangulo de las Bermudas debido a que según mi breve investigación el nombre del Triangulo de las Bermudas no fue usado hasta 1964, mientras que en artículos encontrados del año 1950 se le llamaba el Triangulo del Diablo, dado a que la historia de Susan transcurre antes de 1964 pero después de 1950 decidí usar el nombre del Triangulo del Diablo. Los aviones que dice Rockett que desaparecieron son del Vuelo 19 de la Marina de los EUA que desaparecieron en 1945, mientras sobrevolaban el triángulo. En mi historia las desapariciones de barcos y aviones se deben a la atracción magnética de la grieta y efectivamente, al clima inclemente que hay en esta zona que impide la navegación segura en el área.

Ahora después de estas breves aclaraciones algunas otras con respecto a la trama. Se que deben querer matarme después de hacerles creer que realmente Ian era hijo de Caspian y después poner que siempre no. Se que a muchos les entusiasmaba la idea, pero lo cierto es que pienso que ambos eran muy jóvenes y que en realidad no hubieran tenido ocasión de intimar como para que Susan quedara embarazada. Y después el ocultarlo como para que Lucy y Edmund no lo notaran seria muy difícil. Quise que la historia sonara lo mas creíble no solo para que Rilian lo creyera sino también para que ustedes pensaran que si era posible, así entenderían un poco como es que Rilian y Lucy llegaron a creer esto.

Desde el día en que decidí que Susan regresaría con hijos determine que uno de ellos se llamaría Caspian y que en realidad todos los hijos de Susan serian adoptados, lo cierto es que no la imaginaba casándose y teniendo hijos con alguien. El adoptar niños se convirtió en la manera en la que Susan maduro y encontró la felicidad, así Aslan estuvo listo para traerla de regreso. Cuando imagine a el pequeño Caspian XI siempre lo imagine siendo hijo de Miraz, me parece una idea muy interesante, sobre todo por el conflicto mental que ahora tendrá Caspian para aceptarlo.

Pues bien, obviamente Rilian metió la pata. En el próximo capitulo tendremos muchas aclaraciones porque señores y señoras ¡EL PROXIMO CAPITULO ES EL ULTIMO!

Creo que será tan largo como este así que tengan paciencia porque necesito darles un cierre a todos. Colocarlos en el lugar que deben estar para que avancen en la siguiente historia. Pero tranquilos que, aunque el próximo capitulo sea el final, después vendrá un epilogo. Y enseguida la continuación y final de esta historia que tantas satisfacciones me ha traído.

Antes de despedirme debo decirles que no puedo creer que no hayan adivinado quien es la Destructora para mí era obvio, pero tengo que decir que el hecho de que piensen que es Liliandil me provoco emociones contradictorias. Pero aclaro, la Destructora no es Liliandil. En el próximo capitulo sabremos la identidad de esta mujer y de sus Centinelas, así como la razón de que mintieran con sus nombres.

Ahora sí. Hasta aquí llegamos.

Próximamente:

Las Crónicas de Narnia: La Caída de un Imperio

Eustace siempre había querido a Jill. La había querido mas que cualquier cosa y deseaba protegerla, incluso cuando se dio cuenta que en realidad Jill no necesitaba que nadie la protegiera pues desde muy pequeña aprendió como defenderse para lograr sobrevivir. Eustace sentía que Jill y él se podrían complementar perfectamente y que esto era algo mas que una amistad. Aunque Jill no quisiera escucharlo, temerosa de lo que podría pasar. Después del triste suceso de Rilian y de ver como su familia se desmoronaba Eustace había tomado la decisión mas importante de su vida hasta ahora. Y aun no se arrepentía de ello. Si Jill no quería ser valiente, el lo seria. El siempre seria valiente por ambos.

..

Jill pensaba que ya se había acostumbrado a perder en la vida, y que después de haberlo perdido todo ya nada le podía ser arrebatado. Pero ingenuamente no se dio cuenta que a pesar de haber perdido a su familia años atrás, la vida le había regalado una nueva. Una familia que ahora se encontraba fracturada por un engaño y malas decisiones. Jill jamás fue capaz de culpar a Rilian o a Susan de todo lo que había pasado. Al contrario, pensaba que todos tenían algo de culpa, incluso ella. Así que se esforzó por años intentando que su familia se volviera a unir, que alcanzaran la felicidad que Edmund y Kattherinn parecían tener. Nunca lo logro del todo, pero no era hasta ahora que se daba cuenta que en su esfuerzo por salvar a su familia había cometido un error colosal que ahora no sabía cómo remediar.

..

Bueno pues ahora si me despido déjenme más reseña para que sepa que se acuerdan aun de mi y de mis historias. Intentare no tarda tanto. Cuídense mucho en estos momentos difíciles y disfruten de tantísimo tiempo libre.

Próximo capitulo (el ultimo): El Con s ejo de Guerra

Nos leemos pronto (eso espero) y pásenla a salvo.

Coño