Capítulo 23. El traidor
La luna iluminaba el camino desde lo más alto del cielo, eran aproximadamente las 2:00 AM y el sueño aún no había hecho su aparición en el rostro de los chicos que con sigilo se desplazaban entre la espesa vegetación del bosque de Albania. El plan para la destrucción de Arklay había empezado hace 4 horas, pero ya habían tenido varios inconvenientes, uno de ellos a la hora de partir del lugar acordado, muchos de ellos se habían retrasado por diversos motivos, el otro había sido el ataque de sensibilidad de Hermione, quien por primera vez no estaba presente en una misión y por último el estallido de rabia de Zabinni al enterarse que él no iba a ir con todos y que su misión era quedarse junto a Astoria, Donna y Hermione; el trigueño no había tomado nada bien la noticia, incluso había hecho una tremenda pataleta de niño pequeño, que solo pudo ser frenada por un enojado Theodore que le solicitó que se comportara. Al finalizar, solo Luna había sido capaz de hacerlo entrar en razón mediante una conversación de 15 minutos en la que ninguno supo que le había dicho, pero lo que sea que hubiese hecho la rubia, aquello había sido un éxito total.
El ulular de los búhos se escuchaba con tal claridad que Ginny supuso que, en aquel momento hasta sus pisadas cuidadosamente dadas se podían oír a kilómetros a la redonda, el silencio era tal que se le erizaba la piel al sentir el temor de que todo aquello fuera una mortal trampa ideada por una mente inteligente y macabra. Theodore era la persona más cercana a ella, el castaño caminaba un poco rezagado del grupo debido a su función dentro del plan, Ginny no supo si su miedo era demasiado evidente o si Nott era una persona muy perceptiva, lo cierto fue que el chico agilizó sus pasos y avanzó hasta quedar al lado de ella.
- Hola – le saludó en susurro a la pelirroja, ella le correspondió con una sonrisa nerviosa. – Todo saldrá bien – Ginny no sabía si aquello que le decía el castaño era una afirmación seria o lo hacía para que ella se sintiera mejor y en el sentido en que lo hubiese dicho ella lo tomó como una afirmación que pronto se haría realidad, el hecho de estar en casa sanos y salvos.
El sonido provocado por unas pisadas en la hojarasca seca hizo que Draco, quien iba a la delantera, hiciera la señal de alto, todos se escondieron detrás de árboles o se camuflaron con los matorrales cercanos, un par de figuras diminutas caminaban en la espesura del bosque, parecían ajenos a la presencia de ellos y luego de caminar durante algunos minutos con la linterna encendida apuntando en todas las direcciones, se alejaron a paso apresurado hacía el norte. Esa situación, aunque no prevista, había servido para hallar por fin la ubicación exacta de lo que era el laboratorio más importante para la corporación Arklay. Se internaron cada vez más en el bosque hasta que a lo lejos pudieron visualizar un enorme edificio que se alzaba en medio de árboles de más de seis metros de altura, era una verdadera fortaleza camuflada por la naturaleza, lo que resultaba apropiado si lo que querías era esconderte.
- Ya estamos aquí – Dijo Draco con un suspiro de alivio al comprobar que los vigilantes que antes habían visto, no se encontraban por ningún lugar. - ¿Están preparados? – Preguntó a sus compañeros, todos asintieron en respuesta. - ¡Bien! – Exclamó con una pequeña sonrisa – Nott, Lovegood y yo solo contamos con pocos minutos para ingresar, el resto aguarden nuestra señal y encárguense de las cargas explosivas. – Después de decir aquello, Malfoy, Luna y Nott se internaron en los laboratorios, todos ellos disfrazados de científicos y usando las credenciales falsas que semanas antes entre Blaise y Draco habían conseguido. La entrada no había sido difícil, al interior había tantas personas caminando de una planta a otra, que confundirse entre la multitud parecía un dulce juego de niños. Malfoy caminó con paso apresurado hacía el piso 5, lugar donde debían hallar la documentación que limpiaría completamente sus nombres y los haría volver a ser personas normales una vez que Arklay fuera destruida, Luna y Theo custodiaban el pasillo desierto del quinto piso, mientras Draco extraía la información de cada experimento realizado por Voldemort y sus secuaces.
- ¿Cómo va todo? – Preguntó Theodore desde el comunicador, un trío de voces se escuchó como respuesta.
- ¡Bien! – Contestó enérgicamente Ron
- Finalizado – Dijo en susurros Jacob
- Perfecto – Exclamó Malfoy al reunirse con ellos nuevamente – Fase número dos del plan, en marcha – Luna miró con expresión asustada a Theodore, la fase dos de la misión era una de las más peligrosas, incluía mucho esfuerzo y concentración, pues básicamente esta consistía en hacer caer el sistema robusto de seguridad del laboratorio, para que sus compañeros pudieran hacerlo volar en mil pedazos.
- Joe – Draco se dirigió a Pansy – Hora de que entres en acción, Pansy susurró un ¡Yes! Bastante chillón que por poco deja a todos sordos y se dispuso a cumplir su parte del trabajo. Ahora lo siguiente era esperar la corroboración de parte de la pelinegra antes de actuar desde adentro y escapar en menos de 10 minutos de las instalaciones. Con ayuda de los mapas situados en la pared del piso 5, Luna los condujo hacía el departamento de seguridad, en donde debían apagar manualmente, una vez que Pansy diera el visto bueno, el piloto de seguridad automático, que apenas detectara alguna amenaza se activaría.
- Son demasiados – Había dicho Theo observando al personal de seguridad movilizarse por toda el área.
-Confío en ustedes dos – Se apresuró a contestar Malfoy mientras miraba su dispositivo y comprobaba las cargas colocadas en el exterior por sus compañeros. Luna tembló inconscientemente cuando escuchó decir a Draco aquellas palabras tan llenas de sinceridad, de verdad el rubio confiaba en ellos, les había encomendado la misión de cuidarle su espalda, mientras él realizaba aquella peligrosa labor de apagar el sistema automático de seguridad y eso era decir mucho de alguien tan precavido y desconfiado como Malfoy. La voz de Pansy algo agitada retumbó en sus oídos, el virus informático había sido liberado, ahora solo dependía de ellos tres finalizar el infierno que había iniciado unos años atrás; Draco no esperó mucho tiempo, apenas la chica dijo que podían proceder, el rubio le dio la orden a Luna de iniciar el ataque, la chica asintió y levantó con fuerza sus manos logrando que los artefactos del interior de la sala de seguridad empezaran a levitar para la consternación de los empleados que allí había, tal como su líder lo había predicho, uno a uno los empleados habían ido saliendo horrorizados al ver las herramientas flotar y azotarse contra las paredes. Aquella era la señal de Draco para ingresar; corrió hacia la puerta en compañía de Theodore y juntos lograron abrirla y hacerse espacio entre las maquinas que crujían, ambos chicos fueron testigos del poder tan impresionante del que Luna era dueña, pero se obligaron a hacer caso omiso y fueron directos hacía el piloto automático de seguridad; Theo introdujo en la máquina una serie de comandos que generaron un mensaje enorme de advertencia antes de apagarse.
- ¡Ya está! – gritó Draco eufórico, las cosas estaban saliendo mejor de lo que esperaban o eso pensaban hasta que al salir del área de seguridad vieron que Luna era sujetada por dos sujetos corpulentos que los señalaban a ellos dos con gesto de enojo, rápidamente comprendieron la situación al escuchar los gritos desesperados de Pansy por medio del comunicador.
- ¡Salgan de allí! ¡Suéltenme imbéciles! ¡No! ¡No! – Luna miró a los chicos con terror y les indicó con la cabeza que salieran del lugar, pero Theodore se negaba a hacerlo, el joven estaba plantado con la mirada fija en la rubia que peleaba con todas sus fuerzas con los dos sujetos de seguridad.
- ¡Vamos! – Le gritó Draco tomándolo de la bata y llevándolo casi a rastras consigo, corrieron un par de pasillos buscando como un par de locos la salida.
- ¡No podemos dejarla con ellos! – Le dijo Theodore frenando su avance con clara intenciones de volver, Malfoy lo tomó del cuello de la bata con enojo.
- ¡Concéntrate en la misión! – Exclamó con voz ronca y amenazante - Ellos la necesitan viva para atraernos a nosotros, primero aseguremos los avances y luego vamos por Luna. – Theodore asintió entendiendo la situación y ambos salieron corriendo por la gran puerta de salida que ante ellos se materializó al cruzar por el ala de experimentos. No tardaron mucho en darse cuenta el porqué del silencio de sus compañeros; desde los matorrales que rodeaban la gran edificación fueron saliendo sus amigos, cada uno de ellos custodiado por un agente de seguridad; Pansy tenía un corte en su ceja del que bajaba un hilo oscuro de sangre, a su lado Ron, quien forcejeaba por librarse de la llave que le mantenía en sus brazos el sujeto que lo había capturado, sangraba por la nariz manchando su camisa blanca, Ginny y Jacob se debatían furiosamente para liberarse, la primera a la que le mantenían ambos brazos hacia atrás en una posición incómoda y el segundo que intentaba zafarse del brazo que rodeaba su garganta al punto de dificultarle respirar.
- ¡Entreguen sus armas! – Les gritó el hombre corpulento que tenía sujeto a Ron
- ¡Huyan! – Logró articular Ron con cara de dolor - ¡Huyan de aquí! ¡No hagan nada de lo que dicen! – Draco miró a Theodore, quien le correspondió la mirada esperando una idea de qué debía hacer, pero la voz del guardia que sostenía a Ron volvió a sonar.
- Están completamente rodeados, no hay salida, ni escapatoria, por lo menos no sin antes sufrir una muerte lenta y dolorosa – La mente de Draco trabajaba a toda velocidad intentando encontrar una solución al problema en el que se habían metido. Podía escapar, pero sus amigos morirían, podía usar las armas, pero eso garantizaría que ellos también lo hicieran y en menos de lo que cantara un gallo él estaría cubierto de balazos de pies a cabeza. Justo cuando pensó que no había nada más que hacer, a su lado, Theodore se despojó de la bata y de la peluca mostrando su verdadera identidad y dejando perplejos a los guardias de seguridad.
- El proyecto Nott… - Susurró el hombre que tenía sujeta a Ginny
- Hagamos un trato muchachos – Sugirió Theo con un tono conciliador – atrapar al proyecto Nott a cambio de soltar a un grupo de chicos que para nada le servirán. – Draco a su lado seguía mirándolo perplejo
- ¡No! – Gritó Ginny liberándose momentáneamente del agarre del de seguridad - ¡Tienen a Harry! – Exclamó presa del pánico
- No podemos acceder a ese trato Nott – Contestó el hombre
- Piénselo muchachos, seguramente su señor se alegrará mucho al verlos llegar con el proyecto al que ha buscado por casi un año – Les dijo ofreciéndoles una sonrisa – Se imaginan como los recompensará por esa gran hazaña
- Nott tiene razón – Concedió el hombre que tenía agarrada a Pansy – Estos tontos no nos sirven para nada...
- Deben asegurarme que la chica que capturaron adentro y que el otro chico que no veo aquí sean liberados al igual que ellos – Señaló Theo a todos sus compañeros. Jacob movió la cabeza en desacuerdo con lo que Nott realizaba.
- ¿Y quién eres tú para darles órdenes a mis empleados? – Susurró una voz con siseos a las espaldas de Theodore y Draco, los hombres de seguridad parecieron tensarse de inmediato y bajaron la cabeza con temor realizando una reverencia. Draco y Theo voltearon sus cuerpos para reconocer al dueño de aquella voz y se encontraron frente a un hombre de estatura promedio, vestido completamente de negro, calvo y de nariz tan extraña que en vez de tener una, en su lugar se visualizaban dos pequeños agujeros alargados como si fuese una letal y peligrosa serpiente, Pansy ahogó un grito de horror al ver al sujeto en cuestión y Ginny tuvo que contener una expresión de asombro que estaba segura le traería muchos problemas.
- Lord Voldemort – Dijo Theo con una sonrisa de satisfacción en su rostro cubierto de pequeñas gotas de sudor.
- Proyecto Nott, que gusto verte – Contestó en susurros Voldemort – Aunque para serte sincero, sabía que este día llegaría, pero no esperaba que vinieras tan bien acompañado – Theo soltó una risotada al escucharlo, aquel sujeto definitivamente era un verdadero personaje.
- ¿Qué es lo que pretendes con nosotros? – Voldemort hizo una expresión de inocencia en su rostro de reptil, que causó la repulsión de Jacob y Ron.
- Han sido unos niños muy malos, Nott. Ya es hora de que paguen por todo el alboroto que han causado – Siseó enojado entrecerrando sus ojos
- Ellos no tienen nada que ver en esto, déjalos en libertad – Replicó Theodore tratando de hallar una forma en la que sus amigos no salieran muertos o heridos de gravedad.
- Yo no lo creería así Nott. Veras, yo sé de primera mano que todos ustedes presentes han estado todo este tiempo confabulando en mi contra, quisieran verme acabado, destruido, y eso, gran imbécil, es algo que yo no pienso dejar pasar por alto. – Theodore lo miró con el ceño fruncido - ¡Oh! No crean que me he olvidado de los demás, los desertores Greengrass y Zabinni, la pequeña escurridiza hija de Longbottom y claro, tu noviecita Malfoy, la agente del FBI junto con el bebé que jamás veras nacer… - Draco se abalanzó como un rayo sobre Voldemort, quería hacerlo trizas, matarlo de una vez por todas, pero fue detenido por Theodore que no parecía despeinarse ni un poco por mantenerlo a raya. - ¡Bravo Nott! Por fin haces algo para lo que fuiste construido.
- ¡Te juro que te voy a matar, maldito engendro! – Gritó Draco furioso
- Unas palabras un poco duras, Draco – Contestó Voldemort paseándose frente a los demás chicos
- ¡Esto no se quedará así! – gritó Ginny, su rostro se veía tan rojo como su cabello, al nivel que parecía que su cabeza estaba envuelta en llamas. - ¡¿Dónde tienes prisionero a Harry?! – Voldemort lanzó una sonora carcajada que retumbó en aquel claro del bosque.
- Pero que dices niña tonta, ¿Por qué tendría prisionero a mi propio hijo? – Los gritos de Ginny cesaron y en aquel lugar se hizo un perfecto silencio después de aquella turbulenta declaración.
- ¡Lo sabía! – Dijo Draco enojado – Potter era el maldito soplón que hacía que todos nuestros planes se vinieran abajo, por eso sabías cada paso que dábamos.
- Te equivocas Malfoy, la persona que hizo la gran hazaña de traerlos hasta mí esta noche, no fue Harry – Pansy iba a preguntar quién era entonces la persona que los había traicionado, pero no hubo necesidad de formularla, pues la gran puerta de metal se abrió una vez más y por ella salió Harry cuya sonrisa macabra adornaba su rostro y detrás de él Luna Lovegood los miraba a todos con gesto desafiante.
- ¡Escuchen todos con atención! Saluden como debe ser a la persona que hizo todo esto posible, mi hermosa hija…Luna Lovegood
- ¿Qué? – Exclamó Ron boquiabierto
- No, no, no, ¡Esto no puede ser verdad! – Gritó enojada Ginny – Eras nuestra amiga…
- No lo era – Sentenció Pansy con los ojos anegados de lágrimas – Nunca lo fue, no después de que Theo la rescató de su supuesto secuestro. Nunca me expliqué su cambio de actitud, sus poderes… todo encajaba, que tontos fuimos
- Muy tontos Parkinson, demasiado, en mi opinión – Habló Harry mirándolos como si fueran unas miserables cucarachas.
- Me extraña sinceramente de ti, Draco. En tus años a mi servicio jamás te vi flaquear de esa manera tan tonta, ¿Acaso olvidaste la regla número uno de un mercenario? – Exclamó Voldemort con tono burlón
- Nunca confíes en nadie – Susurró Theodore sin dejar de mirar a Luna fijamente
- Ahora entiendo – Draco tragó grueso antes de continuar hablando – Unos guardias patrullando solos en medio de la oscuridad nos muestran el camino directo al laboratorio, la entrada sin problemas al edificio, la facilidad con la que robamos información, el orden alterado en el área de seguridad por unos simples objetos que levitaban… todo fue completamente planeado. – Harry asintió dándole la razón
- Y ustedes como las buenas victimas que son, vinieron corriendo en enjambres hacía mí. Debo felicitarlos, su fe ciega en mis hijos los ha convertido en los enemigos más fáciles que he atrapado y justo en el momento adecuado cuando mi mayor ataque va a tener lugar en los próximos días. Pronto en este planeta no habrá país que no desee comprar nuestros poderosos virus, la guerra se desatará entre regiones y solo los de mejores armas podrán sobrevivir – Voldemort acarició con devoción el rostro de Luna – Ya falta poco mi pequeña Delphini, ya casi volveremos a encontrarnos y esta vez te juro que nadie podrá separarnos.
- Padre – le llamó Harry para sacarlo de su ensoñación, Voldemort endureció el gesto al escuchar la voz de Harry y dirigió su mirada hacía él - ¿Qué haremos con ellos? – Voldemort sonrió complacido por el recordatorio de su querido hijo mayor.
- ¡Enciérrenlos a todos en los calabozos! Quiero hacer una gran reunión de despedida cuando logre dar con el paradero de los otros, al parecer una persona les dio aviso y se escaparon como las ratas que son, pero no pueden ir muy lejos, Granger no tarda en traer a su bastardo al mundo y no podrá esconderse por mucho tiempo. Cuando por fin los encontremos, voy a divertirme mucho matándolos a todos – Harry y Luna se miraron con preocupación antes de sonreírle con aprobación a su padre.
- ¡Ya escucharon al señor tenebroso, enciérrelos a todos! – gritó Harry con voz de mando, los guardias obedecieron de inmediato llevándose consigo a rastras a sus compañeros que se removían intentando librarse.
- ¡Un momento! – Susurró con fuerza Voldemort – Lleven al proyecto Nott a la sala de torturas, comenzaremos con él…
- ¡Pagarás por esto Harry! – Gritaba Jacob presa del pánico
- ¡Traidores! – Le escupió Pansy a la cara a ambos al pasar siendo arrastrada frente a ellos. El silencio abrumador que mantenían Draco y Theo asustaba a Luna a tal punto que ya no sabía cómo comportarse, mientras que a Harry las miradas de dolor y reproche de Ron y Ginny eran como mil dagas clavándose en su corazón. Se obligaron a mantenerse imperturbables y una vez que sus amigos desaparecieron de su vista junto a Voldemort y sus secuaces, los dos se abrazaron y lloraron amargamente.
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