25 de septiembre de 1999
Sr. Snape,
Antes que nada, lamento no haber podido tomarle la palabra con respecto a una nueva visita. Tras los artículos publicados en el diario "El Profeta", he elegido la reclusión voluntaria en mi hogar.
Aunque no temo por mi seguridad, me he encontrado en una posición parecida a la de años atrás. A lo que temo es que mi presencia en la sociedad mágica dé pie a más de estos… artículos. Una vez más me encuentro sin saber cómo manejar tales eventos, pero una cosa aprendí de pasadas experiencias: tratar de corregir tales "acreditaciones", sólo aumentará el revuelo.
No me mantengo ocioso, sin embargo, he encontrado un tipo de refugio en la lectura. Desde algunos libros muggle hasta los más conocidos libros mágicos, la lectura se ha probado como una buena compañía en estos momentos, así como una magnífica excusa para evitar más prensa. Únicamente he evitado —como a la plaga— cualquier texto producto de la pluma de Rita Skeeter y de sus pares.
De vez en vez me encuentro recordando los años en Hogwarts, y cada vez con más frecuencia, me pregunto si todo permanece como lo dejé.
Atentamente,
Harry Potter
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Al días veintisiete de septiembre del año mil novecientos noventa y nueve
Sr. Potter,
Si así ha convenido reaccionar a esos supuestos con pretensión de prensa, no puedo objetar su decisión. Si conviene, en el futuro, responder de manera diferente, y así lo requiere, mi asistencia la tiene a su disposición.
Con respecto a su deseo expresado, no hay mucho qué comentar con respecto al Colegio. Por aquí no hay nada nuevo digno de mención, salvo la promesa de un año lectivo sin demasiados contratiempos. Puedo agradecer que no haya alumnos de nuevo ingreso con la tendencia a crear problemas; aunque, sinceramente, no creo que esta suerte me sea perenne. Como podrá imaginarse, cada pocos años se forma un grupo de alumnos especialmente revoltosos.
Sabiendo que nuestras suertes cambiarán pronto,
Severus Snape.
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05 de octubre de 1999
Sr. Snape,
Estoy impresionado por la verdad que encerraban las palabras en su carta pasada. En verdad me hizo preguntar si sumada a su habilidad con pociones y conocimientos de magia no tiene, también, algo de vidente o profeta.
Si debo confesarlo, incluso he llegado a pensar que no debo mi cambio de suerte a nadie más que a usted, una vez más actuando desde las sombras. El comentario de esa misteriosa fuente que publica "El Profeta" como anónima, confieso de nuevo, sólo al leerla con su voz ha cobrado sentido y devuelto algo de paz a mi mente tanto en vigilia como en sueño.
Lamento la brevedad de esta carta, en estas fechas no encuentro demasiadas amenidades para compartir, pero sentí urgente la necesidad de agradecerle.
Por siempre en deuda,
Harry Potter.
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Al día diecisiete de octubre del año mil novecientos noventa y nueve
Sr. Potter,
No tiene que confesar algo que no desee confesar.
Con respecto a sus consideraciones; me abstengo de hacer comentario alguno, aunque hacerlo así me haga temer usted quede con una impresión equivocada de mí.
Por el resto de sus palabras, ¿puedo inferir sin margen de error que las pesadillas aún lo acosan? Si es así, podría recomendarle alguna poción ligera para relajarse.
Severus Snape.
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18 de octubre de 1999
Sr. Snape,
Por supuesto he de agradecerle las pociones, pero también disculparme por haber aparecido de esa manera en Hogwarts.
Me quedé con la impresión de haberlo incomodado en más de una forma y por ello debo aclarar que nunca fue mi intención causarle malestar. Le suplico extienda mis más formales disculpas a la mujer que lo acompañaba en ese momento y que se vio obligado a despedir por mi llegada.
Confíe en que no volveré a molestarle con esa presunción de familiaridad que me llevó a aparecer sin dar noticia de mi visita con antelación.
Reiterando mis disculpas y agradecimientos,
Harry Potter.
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Al día veinte de noviembre del año mil novecientos noventa y nueve
Sr. Potter,
A pesar de que el momento de su visita fue, de hecho, poco acertado y exclusivamente por interrumpir una disertación en materia de pociones; no ha sido un inconveniente ni ha incurrido en motivo de molestia.
Como fue su deseo, he extendido sus disculpas a mi colega, y también maestra en pociones, Hellen "Hellcat" Kattan, quien le envía sus saludos y, como yo, espera que las pociones le beneficien aunque sea un poco.
Tras una extensa deliberación del tema, he tenido que convencerme para comentarle que para evitar alguna —improbable— secuela a la toma extendida de estas nuevas pociones, sugeriría ejercer algo de disciplina auto-impuesta para su mente como primera opción, pero algo me dice que mis palabras no significarían mucho más ahora para usted de lo que significaron antes. Siendo así, me permito sugerirle que recree su mente en alguna actividad nueva, o poco practicada, para alejar de la mente la tentación de volver a los eventos que le mantienen despierto.
Severus Snape.
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28 de octubre de 1999
Sr. Snape,
Leer sus palabras me da una paz mental que me hacía falta desde el evento. Agradezco se tomara la molestia de escribirlas. Las pociones han servido de maravilla, pero habiéndolas preparado usted, no cabe alguna duda de su efectividad.
He recreado mi mente, como sugiere, en vanas fantasías de mi futuro. No puede ser diferente con todos los libros que he leído y con los que aún me hace falta leer. Algunas veces me encuentro pensando en abrir una librería, de modo que mi actual entretenimiento sirviera para más que mantener la mente ocupada. Algo de esa forma tranquila de vida me parece, sino estimulante, una rutina apacible y variada. Sobra decir que, aunque juego con el pensamiento, sólo he podido entretener la mente con éstos. Al final de cada una me encuentro sabiendo que no podría estar tras un mostrado teniendo que soportar a "autores" como se han llegado a llamar personas tales como Gilderoit Lockhart o Rita Skeeter. Francamente, la peor parte de mi carácter se interpondría contra algo como una firma de autógrafos de alguno como ellos. Sinceramente no me veo dispuesto a ello.
También he jugado con la posibilidad de perseguir la carrera de Auror, como antes quería. Recordando que en algunas conversaciones me han asegurado que "al ser yo" las recomendaciones pertinentes "están de más", he contemplado tal posibilidad. Tal vez por el uso de las palabras o por la franca parcialidad al personaje que creen encarno, me doy cuenta que no puedo tomar aquel camino. Como bien sabemos, el renombre en las batallas sólo sirve para tener una diana en la espalda pero no protege ante los ataques (sólo los propicia). Además de la clara parcialidad mostrada y la rivalidad que aquello llegaría a generar; aún ahora, no me veo físicamente capaz de soportar otros siete años en condiciones pasadas. O las complicaciones que pueda generar a nivel personal.
En todo caso, ni una fantasía ni otra han probado ser lo que quiero para mi futuro. Supongo que debo esperar más aún para encontrar ese metafórico punto medio que se ha probado tan elusivo desde aquella batalla.
Deseando no haberlo aburrido demasiado con mis consideraciones,
Harry Potter
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Al día veintidós de noviembre del año mil novecientos noventa y nueve
Sr. Potter,
Debo decir que me impresionan sus palabras con respecto a la parcialidad que su nombre atrae y que ésta le genere incomodidad. Siendo la primera vez que me entero de tal, me pregunto quién está tras la pluma de tal misiva. En siete años —tal vez ocho— jamás demostró ser incordiado por ésta, al contrario, recuerdo su regodeo constante en justo aquello de lo que en su correspondencia se queja.
Con respecto a su futuro, deseo decir que puede darse el lujo de tomar todo el tiempo necesario en llegar a la decisión que mejor convenga a sus intereses. Si es que siente una presión por decidir algo, recuerde que los tiempos de cada uno son diferentes y al único al que le debe algo es a usted mismo. Una decisión apresurada puede probarse un error de por vida.
Siendo que no soy un sujeto que busque actividad física al aire libre como primera opción, he fallado en ver que justo esto podría ser para usted más beneficioso que mis anteriores recomendaciones.
Confío en que se mantenga con buena salud y entretenido,
Severus Snape
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05 de diciembre de 1999
Sr. Snape
Aprecio las palabras que escribe para mi futuro. Me han recordado palabras parecidas de Andrómeda Tonks, a quién también he llegado a aturdir con mis pensamientos. Sin estar seguro de que la conozca ya o no, me atrevo a pensar que ambos se llevarían bien.
Con respecto a su primera réplica, la encuentro perniciosa y sin fundamentos. Aunque acepto que la atención que recibí fue, en su momento, algo novedoso y agradable por su diferencia; no pasó mucho tiempo antes que comprendiera que tal era impulsada por motivos con segunda intención. Le aseguro que, tras las primeras atenciones, me ha incomodado grandemente el ser no sólo foco de atención sino "el objeto deseado" o un trofeo por conseguir. Ser el centro de atención, por más que usted insista en lo contrario, nunca ha sido mi intención o mi deseo. Y, si en algún momento le he parecido tan vano como para buscar la fama para hacer mi vida más fácil, le aseguro que está en un error.
Con respecto a las pociones que ha suministrado, he de decir que con el tiempo han ayudado de manera clara y significativa a mi estado de salud física y mental. Sé que no he agradecido suficiente por su constante preparación de ellas.
También he seguido su consejo de no mantenerme encerrado en mi propia mente. Aunque no ha sido al aire libre, el esfuerzo físico se ha traducido en conseguir alimentarme "por mí mismo".
Aún sin descubrir qué quiero hacer de mi vida, descubrí una cosa que no quiero: morir de hambre o seguir alimentándome con pan, tocino y huevos revueltos. Aunque sé que puedo llamar a Kreacher, el elfo doméstico que me acompañó en los últimos tiempos que pasé en Hogwarts, para que se encargue de los quehaceres domésticos; he preferido lanzarme a la "aventura" ya que no tengo nada mejor que hacer, además de a veces responder el correo. No podemos permitir que también se me crea lo suficientemente vano como para dejar mi bienestar únicamente en manos de otro.
Temo aceptar que soy tan malo entre ollas y sartenes como entre calderos. Pero ya no quemo los platillos horneados, que es mejoría.
Durante este proceso he tenido tiempo de pensar en el puesto en que se encuentran los elfos domésticos en general y recordar los argumentos que Hermione tenía ante su situación. Las tareas que ellos realizan para los magos son más complicadas de lo que esperaba, pero la perseverancia está dando frutos y me ha permitido ver muchas cosas bajo una nueva perspectiva.
Como me parece le había comentado con anterioridad, he tomado afecto a la lectura. Siendo así, he encontrado este libro que me resulta sumamente interesante. Me atrevo a anexar una copia para usted y esperar sus comentarios.
Sinceramente,
Harry Potter.
P.D.: Podría coincidir sólo en que, en alguna ocasión, he podido llegar a usar tal fama para salir de algún problema; más no la he buscado con motivo de causa.
P.D. (2): Felices fiestas.
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Al día veintitrés de diciembre del año mil novecientos noventa y nueve
Sr. Potter,
Comenzaré diciendo que puedo enumerar cada vez que usted ha usado, o dependido, de su nombre para obtener beneficios, pero me detendré esta vez dado que el tema, claramente, parecer ser demasiado amargo para usted aceptarlo. Lo que, en sí mismo, prueba mi punto.
Me alegra saber que las pociones han proveído un beneficio en su salud general y que mis palabras le han ayudado también. Me siento inclinado a recordarle que puede variar estas pociones dependiendo de la necesidad que se presente. Ninguna de éstas debería causar una dependencia física, pero sí el mal hábito de creer que depende de ellas. Nada de lo que deba preocuparse en dado caso, pero en un futuro me atrevería a hacer alguna variante en los ingredientes, para evitar cualquier riesgo.
Tras la recomendación de tal título muggle en su carta pasada y haber sucumbido a su apreciación de tal; puedo decir sin lugar a dudas que encuentro todo el escrito como una insufrible acumulación de sinsentidos en una prosa francamente presuntuosa. Sin poder asegurar que los problemas muggles no sean problemáticos para los muggles, son irrelevantes para un mago. He perdido horas de descanso y de trabajo por esta mala atinada recomendación y preferiría volver a mis textos técnicos de pociones y magia.
Aun habiendo dicho aquello, agradezco el gesto y el ejemplar que hizo favor de mandar con su carta.
Pase unas buenas fiestas,
Severus Snape.
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11 de enero del 2000
Sr. Snape,
Espero se encuentre bien y si celebró las fiestas, las haya disfrutado como mejor le plazca. He escuchado comentarios de una situación delicada con el Colegio y, sin deseos de sonar presuntuoso, sabe que cuentancon mi total apoyo si así fuera necesario.
Con respecto a la lectura. Me sorprende que califique el libro de tal manera. Consideré que la expresión del carácter de los personajes le sería interesante. No siendo así el caso, me disculpo por hacerle perder el tiempo. Pero deseo quitarle unos minutos más con un pensamiento extra. Éste con referencia a la Alquimia de la sociedad mágica y la Química en la sociedad muggle. ¿Considera que ambas ramas del conocimiento, podrían ser complementarias entre ellas, o expresiones diferentes de la misma realidad?
Atentamente,
Harry Potter.
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Al día nueve de marzo del año dos mil
Sr. Potter,
El Colegio ha recuperado su normalidad pero le aseguro que sus intenciones no serán pasadas por alto si alguna situación así lo ameritara.
Tras hacer una investigación, que en lo personal me parece escueta y apresurada, de aquello llamado Química; puedo ver de dónde proviene su cuestión.
De una manera más bien apresurada, y no me cite en esto —jamás—, aventuro a decir que la base de ambas es parecida en el aspecto de las mezclas y las reacciones, el control y algunos procesos que intervienen en ambas. Pero también son ampliamente diferentes en un concepto básico: la magia. Mientras que, por lo que he entendido, la Química se basa en reacciones de energía y pequeños elementos sin vida pero con el pulso de ésta, la Alquimia se basa en los intercambios posibles de magia entre los ingredientes. La ceración, por poner un ejemplo, bloquea ciertos aspectos de un ingrediente pero permite otros; logrando así mantener latentes los primeros aspectos, incluso después de la incorporación del resto de los ingredientes. Esta "retención" temporal de los efectos del ingrediente no la he visto presente en la Química de los muggles.
En otro aspecto, debiendo advertir desde ahora que en ningún momento intento implicar algo contra los muggles; me parece que la Química retoma algunos elementos básicos de la Alquimia y sus procesos, sólo en la forma más burda de éstos, para convertirse en el estudio de algo más… material (por llamarlo de alguna manera). Hasta el punto de la investigación que he realizado de este tema, la Química me parece estar enfocada en el aspecto tangible y asible de la materia, pero sin tomar en cuenta el aspecto intangible de ésta: la magia y la quinta essentia; dónde ésta existe, permanece, reacciona, se forma, se transforma y se altera.
Así, podría responder su pregunta de esta forma: Siendo expresiones de la misma realidad —la Química enfocándose en la parte material y descartando la magia y la Alquimia, siendo una parte más completa de esa realidad, pero mucho menos detallada—; considero que ambas ramas del conocimiento son, en sí mismas, complementarias entre ellas y expresiones diferentes de la misma realidad. No una u otra, sino ambas premisas.
Habiéndole quitado ya tanto tiempo con tan largo escrito, gratamente me pregunto ¿qué propició tal consideración?
Atentamente,
Severus Snape.
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15 de marzo del 2000
Sr. Snape,
Cuando ha dicho que la magia existe, permanece, reacciona, se forma, se transforma y se altera en la quinta essentia, me ha puesto a pensar en los movimientos de ésta. La pregunta que surge de inmediato en mi mente es: ¿Sólo esos seis estados o acciones de la magia son posibles en la quinta essentia? ¿Cabría aquí hablar también de "dirigir", "expandir" o "comprimir" (aunque estas no me parecen "acciones" de la magia en sí misma)?
Comprendo que la expresión de la magia —la acción mágica que es el resultado de encantamientos y "estúpidos" movimientos de varita—, se percibe en el mundo "real" (en el mundo material), y entendiendo que la quinta essentia impregna tal mundo. Aún así, no me atrevo a pensar en esta expresión como un movimiento de la magia; pero ¿sólo pueden ser estos seis? Apenas he encontrado información de esto en los libros a mi alcance.
¿Es la quinta essentia aquello que llamamos magia (siendo los hechizos la manipulación de la quinta essentia) o se puede separar la quinta essentia de aquello a lo que llamamos magia?, para tener dos conceptos diferentes. Si una y otra no son lo mismo, ¿cabe la posibilidad de añadir movimientos a la magia, más allá de las acciones que ha mencionado?
Quedando al pendiente de sus comentarios, me despido por el momento.
Harry Potter.
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Al día veintinueve de marzo del año dos mil
Sr. Potter,
Con respecto a sus cuestiones me parece hay una confusión de fondo. Mientras que las seis "acciones" que se mencionan son inalienables al estado de la magia en la quinta essentia, los "movimientos" que propone involucran una voluntad ajena a la permanencia de la magia per sé. Estaríamos hablando aquí de dos conceptos tan diferentes como la vida de la magia y la intención del mago. Una le pertenece directa y únicamente a la magia, la segunda le pertenece únicamente al mago y a la intención de éste.
Con respecto a la cuestión que presenta sobre la quinta essentia y la magia siendo o no lo mismo, tengo de nuevo que apelar a la veracidad y a la falacia de ambas premisas al mismo tiempo. En sí misma, la quinta essentia "es" y permite ser a la magia "en sí"; mientras que la magia "es" la quinta essentia o una parte de ella. Poniéndolo llanamente, "son" al mismo tiempo solamente en el sentido en que la magia parte de la quinta essentia, aunque no toda la quinta essentia sea entendible como magia. La magia, por ende, sería la parte que un mago (usando un hechizo, maleficio, maldición, poción, etcétera) puede manipular de la quinta essentia. Y, sobra decir, no toda parte de la quinta essentia es manipulable.
Sé que no hay muchos libros especializados en este tema, y la mayoría de los que hay se encuentran catalogados como Artes Oscuras. Me atrevo a enviarle una copia del texto mayormente aceptado sobre la materia y anexar una lista con los títulos de aquellos considerados "Oscuros". Le suplico considere el riesgo implícito no sólo en tener estos textos oscuros como parte de su colección de lecturas sino de su investigación.
Me intriga, cada vez más, el origen de tales cuestionamientos. Si se siente libre de compartir tal origen, quedaré al pendiente; de lo contrario respetaré su silencio y no insistiré más.
Severus Snape.
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17 de abril del 2000
Sr. Snape,
Agradezco su atención al enviarme no sólo la copia del libro mencionado sino la lista de títulos y la advertencia sobre éstos. Le aseguro que mi intención no es añadir estas lecturas a mi colección, pero acepto que la naturaleza de la magia se ha probado como un tema académico sumamente interesante.
Con respecto a su interés por el origen de tal tema. Tales cuestiones surgieron, principalmente, de su comparación entre ambas Ciencias y, admito, de una pesadilla recurrente en estas últimas semanas.
Espero se encuentre bien y que los alumnos sigan comportándose de la manera menos revoltosa posible.
Harry Potter
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Al día veintidós de abril del año dos mil
Sr. Potter,
Sin desear parecer que me inmiscuyo en un tema tan personal, me atrevo a preguntarle específicamente por esta pesadilla que ha dado pie a tales consideraciones. Sepa de antemano, que si desea mantenerla privada, no insistiré en que la divulgue.
Severus Snape.
P.S.: Hogwarts y sus alumnos están en la relativa paz que se espera de un colegio de magia y hechicería.
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16 de mayo del 2000
Sr. Snape,
De ninguna forma me ha parecido que su pregunta sea indiscreta. Le agradezco su interés en el tema y que me dé ocasión para preguntar su opinión de ésta.
Por supuesto, comienza como algo caótico. Al principio estoy en un lugar que no es ni oscuro ni claro, en el que no hay luz ni oscuridad. Es como saber dónde se encuentra ubicado todo en un plano en el que veo y en el que no veo al mismo tiempo, pero en la pesadilla sé que no soy ciego. El comienzo es, si se puede decir, completamente sensorial. Sé que algo sucede sólo porque hay un cambio, en mí y a mí alrededor. Como si en ese momento "luz" y "oscuridad" cobraran definición, este plano se agita y varía. Comienzo a ser restringido y comprimido hasta explotar. Sigo sintiendo, sigo siendo "yo", sigo "viendo", pero ahora me veo… desintegrado (sería una palabra para describirlo). Cuando volteo los ojos hacia abajo puedo ver caminos hechos de mis nervios que se extienden por ese plano y que en algún momento también son caminos y calles, volteo hacia enfrente y veo mi piel como si fuera una pieza de ropa descartada y cuando miro de nuevo hacia abajo veo aquello que reconozco como un alma —severamente dañada— que ubico a la perfección como la de Voldemort, pero está situada en esa piel descartada que es piel, pero también un espacio "real". Y en ese momento sé que no es Tom Marlvoro Riddle, sino el ser con cara deformada que se nombró Voldemort. Quiero alejarme de la visión que me produce un dolor en la parte media de mi cuerpo, donde sea que esté ese cuerpo; siento el dolor del miedo y de la furia. Quiero huir y quiero atacar, pero no sé cómo hacerlo. En ese momento pienso en posibilidades, que en cada pesadilla son posibilidades diferentes. Pero en todas, cuando decido por fin, a veces ataco a mis amigos; a veces huyo de mis padres, a veces soy sujeto por cadenas invisibles que me jalan hacia aquella alma destrozada… a veces es usted quien me salva. La última noche todo desapareció para reconstruirse en una escena parecida a una vivencia de mi pasado. En esta, mi primo es atacado por un dementor; y, cuando llamo mi patronus… me doy cuenta que yo soy el dementor. Me despierto cuando el hechizo me golpea de lleno.
No digo que en el sueño yo sea la magia, nada más alejado de esto; pero eso ha provocado que piense o no lo haga. Pero que sienta, tanto.
Lo siento, todo. Por todo lo que hice o dejé de hacer.
Gracias.
Yo.
Harry Pottr,
