Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.

Capitulo 24 UN COMPAÑERO PARTICULAR


Mientras preparaba modelos de cenefas y guirnaldas que adornarían las paredes del salón de psicoprofilaxis, pensaba en lo que había dicho Isabella en la última clase. ¿Viktor tiene derecho a saber que espero un hijo suyo? ¿Debería decirle la verdad?

Y si de algún modo se entera ¿Me odiará? ¿Se sentirá en la obligación de velar por nuestro hijo? ¿Puede ser un lazo que arruinará sus planes?

Tengo miedo que eso suceda, que me odie por haberlo utilizado, por tener una atadura conmigo. O que quiera hacer valer sus derechos e intente quitarme a mi cachorro. Eso sería terrible. Él está a punto de formar una familia, legalmente más apto para criar un hijo que yo.

¡No!

Yo jamás permitiré que Anya tenga derechos sobre mi bebé, ni siquiera que esté cerca de él. Es mejor que abandone la loca idea de decir la verdad, nada bueno sacaré de eso. Solo añadirle más problemas a mi enredada vida.

¡Qué se casen y tengan sus propios cachorros lejos de mí!

Una de las guirnaldas me quedó medio deforme por no concentrarme en mi trabajo y estar pensando cosas tristes pero no se ve tan mal, teniendo en cuenta que nosotros estamos deformitos también. Yo no tengo tanta barriga todavía pero otros de mis compañeros parece que fueran a irse de cara al suelo. Pobres.

El jueves siguiente llevé las muestras para probar el color y tamaño, las cenefas estaban bien pero las guirnaldas necesitaban más color, quizás un amarillo limón o naranja.

—No han venido todos y eso que es un tema importante— se preocupó Celestino.

—Somos cuatro, empecemos— pidió Harumi.

—Empezaré por hablarles algo de historia, quizás lo estudiaron en la escuela pero es bueno repasarla porque de la historia se aprende. Antiguamente, en los partos fallecían muchos omegas, también las betas eran propensas a adquirir mal de parto pero eran los omegas varones los que más morían— se me hizo un nudo en la garganta al escucharlo. –El parto de un omega varón es el más difícil y complicado de todos, los huesos de la pelvis se separan tanto que sin la atención adecuada podrían quedar lisiados y sin el tratamiento debido, las infecciones pueden costarle la vida. Con el pasar del tiempo, las sociedades han ido evolucionando hasta el nivel que ahora tenemos. Los partos de omegas varones en las ciudades son por cesárea para evitarle el sufrimiento innecesario. Y en localidades donde no se cuente con hospitales y quirófanos, se les suministra epidurales para el dolor y algunos otros fármacos para la dilatación, hay parteros con bastante experiencia.

Alguien levantó la mano, era Yoon Bum, recién me fijé que llevaba un abrigo demasiado grande para su tamaño y contextura con mangas que le tapaban las manos.

—¿Sí Bum?— preguntó Celestino.

—Yo... yo crecí en un pueblito donde no había hospital, muchos omegas varones después del parto quedaban co... cojos— se encogió al recordarlo.

—Así es, la labor del partero es lograr que los huesos del omega regresen a su lugar luego de parir pero no todos tienen esa habilidad. Cuando inicien labor de parto, varones y mujeres omegas, sentirán dolor y contracciones. En el caso de los varones es mucho más fuerte ya que la cadera debe abrirse. No deben esperar a llegar a ese punto, teniendo en cuenta que en la semana 36 ya están aptos para dar a luz y los dolores se presentarán en cualquier momento, deben estar atentos para que puedan llegar al hospital con tiempo para realizarles la cesárea. Si gustan pueden internarse antes de las 36 semanas de gestación para irlos preparando. Aquí estarán bien cuidados, alimentados y monitoreados todo el tiempo. No piensen que están mejor en sus casas, háganme caso y vengan apenas sientan que el cachorro se está posicionando para nacer.

—¿Cómo se siente?— pregunté muy interesado.

—El síntoma más claro es cuando se expulsa el tapón mucoso, es decir, cuando rompen fuente. Pero antes de eso notarán que su barriga ha descendido un poco, ya no sentirán que les presiona tanto los demás órganos. Son pequeñas cosas que deben tomar en cuenta desde la semana 32 en adelante. Si sienten algo extraño deben venir lo antes posible para que los revisen. Si tienen fiebre, sangrado o no sienten los movimientos de su bebé por varias horas seguidas, también deben venir. No se queden en sus casas si tienen dudas, llamen de inmediato si no cuentan con alguien que los traiga, el hospital tiene una ambulancia a disposición, llamen al emergencias, a su obstetra o a mí— nos pasó su tarjeta personal donde venía su número de celular.

—¿Es cierto que los bebés de los omegas varones son más pequeños?— preguntó Kenji.

—No es cierto, hay bebés de omegas varones que son más grandes que los de omegas mujeres, incluso que los bebés de las betas. Depende de la contextura de los padres, de la alimentación y de que lleven correctamente el embarazo a término.

La puerta se abrió, era Cao Bin.

—Pasa Cao, estamos hablando sobre la labor de parto— pidió Celestino.

—¿Es muy costosa la cesárea?— preguntó Bum. Lo miré fijamente, noté que tenía ojeras profundas que hace dos días no presentaba.

—No es muy costosa pero si tienen problemas económicos, deben presentarse ante la asistenta social, expresarle sus razones y ella les ayudará a plantearles una forma de pago adecuado.

—¿Adecuado?— se rio Cao Bin. –Mi hermana tuvo que cubrir su cuenta limpiando pisos del hospital durante tres semanas— dijo de forma despectiva.

—Cao, el trabajo, sea cual fuere por más humilde, dignifica a la persona. Si tu hermana no contaba con medios para cubrir el costo de su parto, ofreció pagarlo con su esfuerzo, eso es admirable.

—¿Podemos trabajar aquí para pagarlo?— preguntó Bum con un tono bastante más animado.

—Eso debes hablarlo con la asistenta social, incluso se puede ir pagando en cuotas desde que inicias el embarazo para que cuando llegue el momento de la cesárea no sea tanto el gasto.

—Además están los gastos del cachorro— intervino Harumi. –Yo di a luz por parto normal, que es más barato que una cesárea pero los análisis de los cachorros cuestan...

—¿Hay que analizar a los cachorros?— preguntó Kenji.

—No es obligatorio pero si se recomienda que los pequeños salgan de aquí con todas las vacunas respectivas y los estudios hormonales. ¿Acaso no quieren saber si su cachorrito es alfa, beta u omega?— preguntó Celestino con toda paciencia.

Había escuchado eso antes, mis padres me contaron que tuvieron que llevarme hasta Nagasaki a hacerme esos estudios porque en esa época aquí en el hospital no hacían análisis hormonales. Allá se enteraron que soy un varón omega.

En la guardería, todo niño llega con su ficha médica, sabemos si se trata de alfas, betas u omegas, sin embargo a tan temprana edad eso no influye mucho en su carácter pues las hormonas aún no están lo suficientemente desarrolladas. Es en la pubertad donde los cachorros deben ir nuevamente al hospital para ser evaluados y darles el tratamiento respectivo. A mí me dieron inhibidores desde que tengo 13 años pues mis celos estaban por empezar. En la escuela nos obligaban a mostrar la tarjeta de vacunación al día a todo alumno de secundario. Nadie quería "accidentes" entre los estudiantes. Sin embargo a pesar de todo el cuidado que se tenía a veces algunos estudiantes falsificaban las tarjetas del hospital por temor a las inyecciones.

Cuando entré al colegio se rumoreaba que el año anterior, un alfa de 15 años había secuestrado a un omega en el baño, tuvieron que romper la puerta con hachas para salvar al omega y todos los estudiantes fueron revisados minuciosamente. La convivencia armónica entre todos no sería posible si no hubiera fármacos que ayudaran con los celos, fragancias que inhiben los olores, desinfectantes para eliminar cualquier rastro de efluvio.

No quiero ni imaginar cómo debió ser hace 100 años cuando no había todo lo que hay ahora y los omegas debían esconderse para no ser tratados como animales. Realmente fue una época dura, por suerte he nacido en... ¡Mi celo! Mi mente rápidamente sacó cuentas de los meses aproximados. Cuando era adolescente, mis celos se presentaban cada tres meses, solía ser muy puntual, y duraban solo tres días en los que no iba a la escuela por seguridad a pesar que usaba correctamente los supresores e inhibidores de olor. Luego, cuando fui mayor de edad me hice ese implante subdérmico permanente para no tener que estar yendo a vacunarme cada seis meses y tomar pastillas. Mi primer celo normal luego de quitarme aquel implante fue el que pasé en Rusia. Eso quiere decir que el siguiente debió suceder cuando... más o menos cuando sufrí aquel accidente y me caí, quizás por eso no se me presentó o no lo sentí. Entonces debo esperar el próximo a fin de mes. Carambas, quizás no pueda venir a clases, no puedo usar vacunas ni tomar supresores.

—¿Yuuri te sientes mal?— preguntó Celestino sacándome de mis pensamientos.

—¿Eh? No, disculpa solo estaba pensando... Celestino ¿Los celos se presentan también cuando estamos gestando?— pregunté.

—Justamente de eso quería hablarles. Durante el embarazo pueden experimentar los celos más intensos ya que por no dañar al bebé no se les puede suministrar supresores. Van a tener que encerrarse en sus casas y pedir ayuda de su familia, si eso no es posible y corren algún riesgo no duden en consultarme, pueden pasar su celo aquí en el hospital, estarán bien atendidos por personal capacitado.

Me quedé pensando en eso aun cuando ya había terminado la sesión de hoy. ¿Será prudente pasar mi celo encerrado en casa? Vivo cerca del bosque, no tengo quien cuide de mí todo el día, tal vez deba pensar en pasar unos días aquí.

No me di cuenta cuando alguien a mi lado me tocó el codo. Me volteé a ver, era Bum, estaba bastante demacrado. ¿Qué le estará pasando?

—¿Yuuri... ti... tienes tiempo para hablar?— susurró mirando a los lados.

—Sí claro Bum, dime. ¿Tienes algún problema?

—Yo... solo quería decirte que quizás no pueda ayudarte con la decoración, te... tengo miedo de echar a perder el material— dijo agachando la cabeza.

—No es difícil pero está bien, el día de la fiesta vienes más temprano y decoramos juntos ¿Estás de acuerdo?

—No sé si venga— me confesó.

—¿Por qué? ¿Qué te pasa?— puse mi mano en su hombro y pude darme cuenta que estaba llorando.

—Ya no sé... si... si pueda venir más— sollozó. Me fijé que Celestino salió del salón de clases con Harumi y llevé a Bum a sentarse conmigo.

—¿Tienes problemas?— pregunté intentando hacerle una caricia, se veía tan roto.

—Sí, tienes suerte de no tener alfa, es... es difícil a veces— se sorbió los mocos y limpió su rostro con esas mangas enormes. –No lo tomes a mal, es que dijiste que el padre de... de tu hijo es un ebrio, entonces es mejor que no se lo digas nunca y protejas a tu cachorro— me miró y pude notar que en su pómulo había una suave coloración rojiza. ¡Había sido golpeado!

—¿Quién le lastimó? ¿Fue tu alfa?— pregunté e instintivamente quiso irse pero lo evité tomándolo por los hombros. –Bum no debes tener miedo de hablar...

—Es que nadie va a creerme— sollozó.

—Yo te creo y Celestino te creerá. ¿Tu alfa te golpea?— pregunté nuevamente.

—No... no es él cuando bebe o se droga... no es el hombre del que me enamoré— rompió a llorar.

—Tienes que decirle a alguien, debes pedir ayuda. Tienes que proteger a tu cachorro ¿Qué tal si te lastima demasiado?

—¡No! Yo escaparía, volvería a mi casa— suspiró limpiándose las lágrimas. –Nos vemos Yuuri, ya voy tarde tengo que irme— se me escapó de las manos y corrió hacia la puerta. Yo no puedo correr así que ni pensar en alcanzarlo, apenas pude levantarme de la silla.

Me quedé pensando en Bum y en los omegas que aún sufren violencia, en Kenji que fue violado y debe entregar a su bebé porque no puede cuidarlo, mis lágrimas cayeron sin siquiera notarlo, intenté limpiarme pero era obvio que había estado llorando, mis ojos se hinchan rápido.

Dejé pasar unos minutos más para que se me pase ese sentimiento de desesperación, debo ayudar a Bum de alguna forma, no me puedo quedar callado, si algo le pasa también será mi culpa.

Caminé por los pasillos pensando en la posibilidad de ir a la policía pero no conozco ninguno al que le tenga confianza, quizás deba acercarme a Servicios Sociales de Igualdad, he escuchado su publicidad, hay una línea para denunciar de manera anónima si conocemos a alguien que esté sufriendo violencia o explotación de género...

—¿Yuuri? ¿Estás llorando Yuuri? ¿Qué te sucede?— limpié mis lágrimas para ver a un Viktor bastante preocupado por mí.

Ay no, justamente con quien no quería encontrarme.