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Las aventuras de Chat Noir y Red Queen
Por Mimi chan
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21
Fuegos Artificiales – Capitaine Hard Rock
No iba a negarlo. Es decir ¿Qué tenía realmente de malo admitir cuando te encuentras frente a un chico lindo que es, pues… lindo?
Aquel chico de cabello azulado y en posición de loto, con unas manos gruesas y callosas y una expresión de perfecta calma en su cara la tomó por sorpresa. Parecía desentonar del todo con el caos que había ido encontrando por todo el barco a su paso, tratando de ser útil ya que no tenía ninguna habilidad para la música. Marinette se tomó tomo lo largo de cinco segundos en verlo de arriba abajo. Inspeccionaba su rostro cuando sus ojos se abrieron, piedras de agua marina la observaron y ella sintió un escalofrió que no era realmente desagradable por la columna.
Era normal un escalofrió de esos cuando un chico lindo te mira y sonríe ¿verdad?
— Hola – saludó el chico con una rica voz espesa y agradable, quizá un poco demasiado grave para un chico de dieciséis.
— Ho… hola. – regreso el saludo la chica de coletas un poco incomoda por que la había atrapado inspeccionándolo de pies a cabeza - Me… me enviaron a buscarte, los chicos de la banda están listos para el ensayo.
— Y ¿Tú eres?
— Ma… ma… Marinette.
— Hola Ma ma Marinette – se burló el chico. A Marinette no le pareció tan divertido. Odiaba que siempre la primera impresión que la gente tenía de ella, fuera de una torpe que no sabía ni presentarte.
— Lo siento – se disculpó el joven al ver la expresión contrita de la chica - sabes me expreso mejor con esto.
Luka tomó su guitarra y cerró los ojos y escuchó… escuchó… wow…
Marinette escuchó salir de esa guitarra la canción más romántica que alguna vez hubiera escuchado, sintió como el pecho se le ponía pesado y como le faltaba el aliento. Tuvo que acercarse y sentarse en la cama pues pensaba que podría perder el equilibrio. Luka era un guitarrista asombroso.
— ¿Cómo haces eso? – preguntó la chica cerrando los ojos disfrutando como la melodía le ponía los vellos en punta.
Pero Luka no respondió enseguida, la canción era tan sobrecogedora, tan absolutamente romántica que le estaba llenando el pecho, como un soplo de aire puro en medio del mar abierto, como el aliento que tomarías en la cima de una montaña, tan pura, pero en el fondo escondido en capaz de atención, de preocupación, de protección, enredada con ternura, con delicadeza, con juguetonería, había hilos deliciosos de deseo, de pasión, era una melodía tan armónica, tan perfecta… una autentica obra maestra de amor. Una canción para almas gemelas.
Cuando pudo detenerse, y abrió los ojos de nuevo y vio a la chica frente a él, pequeña, de hermosos ojos azules, brillantes con chispas de oro, como fuegos artificiales y cabello oscuro como la noche mirándolo con asombro y curiosidad. Solo verla podría haber jurado que la amaba.
— Yo… pues yo… la música es más fácil que las personas.
La música no esconde nada, se conecta con el alma, va por encima de las apariencias, de las mentiras, de los secretos y llega a la verdad, al corazón y la canción de esta chica que ahora mismo miraba con interés las púas de su colección tenía la canción más increíble que jamás había escuchado.
Tenía que estar en la vida de esta chica, no importaba de qué manera, ella era una canción que no le iba a ser fácil sacarse de la cabeza. Quizá imposible.
— ¿Te gusta Jaged Stone? – preguntó aquella sirena y Luka tuvo que acercarse a ella, un ligero acento de vainilla lo alcanzó, incluso su olor era maravilloso.
— Es mi cantante favorito.
— El mío también – dijo con una sonrisa. Viendo una de las púas con el rostro de Jaged en ella.
— Puedes quedártela – era su favorita, pero la chica le podía pedir la luna y él ya estaría pensando en cómo hacer la escalera.
— Gracias.
Luka sintió como si la habitación se hiciera más pequeña y quisiera empujarlo cerca de ella. Tenía que salir de allí.
— Iré al ensafo con la bamba.
— ¿Qué?
— Al ensayo con la banda quise decir.
Marinette no pudo evitar una ligera carcajada, al menos no era la única que se tropezaba con las palabras. Luka se dio la vuelta y salió del camarote con las mejillas encendidas. Necesitaba aire.
Pero cuando los dos adolescentes estaban arriba la madre de Luka y Juleka estaba discutiendo con la policía por el volumen de la música. Y claro, como no, que más necesitaba Papillon que una capitana hambrienta de libertad. El villano susurró a sus oídos las palabras correctas, la oferta correcta. Dos joyas milagrosas a cambio de la libertad. Y el akuma empezó a apoderarse de todo el barco y su capitana.
Suplicas corrieron tratando de recapacitar con el akuma que por supuesto no entendían razones y pronto todos estaban en medio de cadenas y el barco akumatizado destruía París a su paso.
Por suerte en otro punto de París un héroe de negro empezaba a brincar por los tejados de la ciudad yendo a la batalla.
Marinette sin en cambio no iba a quedarse con las manos cruzadas. Logró alcanzar la púa que Luka le había regalado solo un momento antes, en el bolsillo de su pantalón y aunque debía doblarla y maltratarla un poco cupo en el cerrojo del candado que tenía cerradas las cadenas, la torció casi hasta el punto de romperla, pero un clic y las cadenas se aflojaron.
— ¿Como lo hiciste? – preguntó Luka sacando de encima de ambos las cadenas.
— Con la ayuda de esto – respondió Marinette mostrándole la púa maltratada.
— Eres lo máximo – tomó la mano pequeña y algo callosa de la chica, realmente maravillado, no solo tenía una canción impactante en el corazón, sino que también era astuta – una autentica maga.
— No fue nada – dijo un poco sonrojada, nunca le habían hecho un cumplido así.
— Hey – Alya interrumpió al chico que sonaba un poco demasiado impresionado – seguimos encadenados aquí.
Pero no hubo tiempo de ayudarlos, la voz de le capitaine se acercaba y ambos corrieron mientras les pisaban los talones, no había salida más que…
— Por aquí – Marinette abrió la ventaba, el barco se movía sobre el agua con velocidad, pero no tuvo tiempo de pensar cuando el akuma empezó a golpear la puerta – buscare ayuda.
Y ante los ojos asustados y sorprendidos de Luka Marinette se dejó caer por la ventaba, cayendo de lleno en el agua verdusca del Sena.
Marinette salió a la superficie viendo como el barco se alejaba con velocidad. Nadó con esfuerzo tratando de alcanzar la orilla, cuando a una velocidad alarmante fue tomada de la cintura y llevada a tierra, allí estaba él. Su héroe.
— Siempre es un buen momento para un chapuzón – saludó con una broma como siempre - Princesa. Aunque yo no recomendaría el Sena, el agua siempre esta helada.
— Un akuma atacó el barco en el que estaba, Luka y mis demás amigos están allí. Necesitaba salir a buscar ayuda.
— ¿Luka? – Chat Noir no pudo ignorar el hecho de que Marinette apartara el nombre de un chico que no conocía, de todos sus demás amigos.
— Es el chico que me ayudó a escapar del barco. Chat debes ir a ayudarlo, a todos, por favor.
Fue literalmente como una mordedura. Como la picadura de algún animal ponzoñoso. Ella lo había separado de los demás, le había dado una atención especial dos veces, eran… eran…
— Chat Noir – Red Queen pronto aterrizó donde los dos estaban de pie – Akuma, primero negocios.
No dijo más, pues había en esa sola frase resumió todo. Lanzó su yoyo y fue en dirección del barco que iba lanzando bombas sónicas a su paso.
— Yo… debo irme.
— Ten cuidado por favor – dijo la chica que estilaba agua aun – todos mis amigos están dentro el barco prisioneros. Y Capitaine Hard Rock debe haber atrapado de nuevo a Luka.
— Lo tendré – Extendió su bastón y se alejó. Tres veces. ¡Tres veces!
Cuando Red Queen y Chat Noir alcanzaron el barco, el gato negro tuvo que admitir que se estaba muriendo de curiosidad. Contra su mejor juicio dejó a Red Queen peleando contra el akuma y bajó a cubierta para buscar a sus amigos. Como le había dicho Marinette, allí estaban todos. Adrien también estaría allí de no ser porque su padre le había impuesto un examen que había reprobado, él sabía que el hermano mayor de Juleka sería el guitarrista de la banda, pero no lo había conocido hasta ese momento, liberó a todos junto a un chico con cabello pintado de azul, que era ligeramente más alto que él mismo, y las botas de batalla le regalaban al menos tres centímetros de estatura.
— ¿Marinette, está bien? – fue lo primero que le preguntó Luka, al súper héroe, no podía alejar de su mente la imagen de la chica hundiéndose en el agua.
— Sí, - respondió con cierta dureza. ¿Por qué ese chico la llamada por su primer nombre? Acaba de conocerla ¿O no? ¿No debería ser algo como "la amiga de mi hermana"? - ella fue la que me dijo que estaban todos aquí, está a salvo.
— Wow. Marinette es increíblemente valiente.
"Y es mía" quiso decir el gato negro, con los puños crispados. ¿Quién era ese chico que hablaba de esa forma de Marinette? ¿Por qué ella le prestaba especial atención? ¿Podría volver a llenarlo de cadenas y dejarlo irse al fondo del Sena con el barco?
Nunca en su vida había sabido lo que eran los celos, pero como un monstruo de ojos verdes en su cabeza, susurrando cosas malvadas.
— No puedo sacarlos de aquí, el akuma nunca dejaría que todos se fueran. Quédense aquí y no hagan ninguna tontería – El gato miró directamente a Luka que sintió que si tuviera su guitara en sus manos sin duda estaría escuchando una canción hostil.
Chat se unió a la batalla con cierta dificultad, ese sentimiento no dejaba de revolverse en su estómago como un hurón dentro de un saco. Pero su deber de detener a Papillon debía sobreponerse a un tonto sentimiento como los celos. Si no podían sacar a los chicos del barco. Podían sacar el barco de agua.
[…]
Marinette estaba mucho más seca en el momento que vio la magia del miraculous correr por toda la ciudad a todos los puntos donde las bombas sónicas habían alcanzado y después vio "El libertad" cerca de la orilla, corrió allí y vio a todos sus amigos a salvo.
— Marinette – Alya la abrazó preocupada y luego se alejó tapándose la nariz – chica, hueles horrible.
— Bueno siento haber saltado al Sena para buscar ayuda – respondió con algo de sarcasmo Marinette, ya sabía que olía a barro del rio, tendría que literalmente tirar esa ropa a la basura.
— Fue tan valiente lo que hiciste, Marinette – Luka fue hasta la chica, sin importar que estuviera desaliñada por el enorme riesgo que había tomado, eso la hacía incluso más hermosa – quien sabe que nos hubiese pasado de no ser por ti.
— No hice nada importante, quien hizo todo en realidad fueron Chat Noir y Red Queen.
— No te quites crédito, mi Princesa – Chat Noir que se había quedada allí, sabiendo que Marinette regresaría a verificar que sus amigos estuvieran a salvo, intervino en la plática entre el tal Luka y su princesa. Tomó la mano de Marinette y puso un beso en su dorso. Si olía a agua de rio, pero no podía importarle más poco – mi primer pensamiento había sido hundir el barco entero en el rio, todos tus amigos habrían dormido con los peces.
— Nos habrías salvado a todos – le respondió Marinette completamente segura de eso.
— Nunca habría dejado que algo te pasara – Nunca, de la misma manera que nadie más iba a robársela.
Luka y para el caso todos los integrantes de Kitty Section vieron el intercambio intimo entre Marinette y Chat Noir, enternecidos y sorprendidos. El joven guitarrista no sabía definir lo que sentía. En la guitarra que vivía en su mente podía escuchar de nuevo esa canción, una más dulce y amable, la otra más apasionada y territorial, pero la misma canción, explotaba como fuegos artificiales.
Que sorpresa.
— Madeimoselle – Chat le dijo a la chica aun en su pequeño mundo donde no quería a nadie más - la llevare a casa, debe quitarse esa ropa mojada.
— Pero, el concierto.
— Te esperaremos – dijo Luka – Chat Noir tiene razón, podrías enfermarte si te quedas con esa ropa.
— Regresare tan pronto como pueda.
Sin detenerse siquiera a despedirse, Chat tomó a la chica de la cintura y pronto estaba lejos con ella. Chat Noir se mantuvo callado la mitad del camino, muy extraño para Marinette porque el gato negro nunca había desaprovechaba la oportunidad para bromear con ella cuando estaban juntos.
— ¿Todo está bien? – Preguntó Marinette buscando respuesta mas que de su boca en sus ojos color neon.
— Tienes demasiados corazones a tus pies, Marinette – Lo dijo como una queja aunque no había pretendido que sonara así.
— ¿De qué hablas?
— Ese chico, evidentemente estaba tratando de conquistarte.
Marinette no respondió nada, porque… bien, era la verdad. Hasta ella en su eterno estado de despiste se había dado cuenta. Llegaron en un solo par de minutos a la terraza en la panadería de los Dupain Cheng. Cuando tocaron el piso el anillo de Chat pito de nuevo, solo le quedaba una mancha.
— Tienes que irte.
Y el héroe de negro lo sabía, ya escuchaba en sus oídos las quejas de su kwami por haber llevado sus poderes hasta el limite y dejarlo exhausto y lo que era peor, exponer su identidad secreta. Pero en lugar de irse tomo a la chica por la cintura pegándola a su pecho poniendo su mentón en la cima de su cabeza, "mía, mía" le dictaba su corazón.
— No manejo bien ser la segunda opción de nadie – Chat la apretó más contra su pecho, hasta que fue ligeramente incómodo para Marinette.
— No lo eres – Marinette cerro sus ojos y abrazo al chico, si se transformaba al menos así no lo vería, y ese abrazo… su corazón latía tan aprisa en ese momento.
— ¿Lo dices de verdad? – Preguntó el gato, deseando escucharlo hasta estar seguro.
— Sí. – susurró la chica contra su pecho, sintiéndose cálida por el calor de su cuerpo y el sol que guardaba ese traje negro.
Al diablo si estaba a punto de perder su transformación. Chat abrazó a la chica y si hubiera podido la hubiera hecho pequeña y la hubiera puesto dentro de su pecho, justo sobre su corazón.
— Tu eres la única para mí. – Le confesó con toda la sinceridad que le era posible, realmente nunca se había sentido así por nadie, que alguien mas quisiera darle ese tipo de cariño… no podía soportar la idea.
— Y tú para mí. Pero vete ahora, no debes perder tu transformación.
Chat Noir puso un beso en su frente y saltó enseguida. Adrien apenas llegó a una calle antes de que Plagg lo abandonara, de hecho, tuvo que caer al menos a un metro de distancia del piso.
— Chico – el pequeño espíritu negro se desplomo en la cabeza de su portador - casi no la cuentas, no aguantaba un segundo más.
— Lo siento, Plagg.
— Tengo hambre.
Adrien le entregó un poco de queso y esperó que su kwami terminara de comer antes de regresar a la mansión.
Marinette ni siquiera se imaginaba el poder de sus ojos azules y su sonrisa que te hacia caer en algún tipo de hechizo de amor. Adrien Agreste, Luka Coufaine, y quien sabe quién más, realmente los tenía a todos haciendo fila. Pero ella misma lo había dicho, él estaba en el primer puesto y nadie más pasaría.
Fin 21
29 de mayo de 2020
5:33 p.m.
Nota de autora: Me encanta Luka me entienden, es un autentico Cinamon Roll, es incluso demasiado perfecto para Marinette, sobre todo una marinette enamorada de otro. Me gusto cantidad la idea de que cancion cantaria Mari en su corazon no porque no tiene esperanzas con Adrien si no porque esta locamente enamorada de Chat y no sabe que es lo que pasara y Luka enamorandose no de Mari, si no de la capacidad de amor de la misma, me encanto hacer este capitulo, vamos por... zombiezou
Nohelia Yadira, LightGiogia, karen Agreste. Azaak Damian, , Etoile-Lead-Sama, mil gracias por sus siempre maravillosos reviews, apenas tenga oportunidad los respondere todos, las amo!
¿Reviews?
Tata
Mimi chan
