Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


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Capítulo 17

Edward veía la pálida cara de Bella, estaba profundamente dormida, la enfermera le había dicho que aún no era momento de que despertara, quizás lo haría hasta el día siguiente.

Ni siquiera podía pensar en irse a casa solo, sabía que Aubrey lo estaba esperando, debía recogerla de casa de Leah, llevarla a casa, darle un baño, la cena y dormirla, todo eso sin Bella cerca.

La idea era aterradora.

Su corazón estaba roto y dividido.

Tenía que ser fuerte, lo sabía, Aubrey lo necesitaba en ese momento y sabía que si Bella estuviera despierta lo mandaría a casa con la niña, ella siempre estaba por encima de cualquier cosa, pero Edward detestaba la idea de separarse de Bella, debía estar junto a ella velando su descanso, estar a su lado cuando despertara confundida y desorientada.

Le sostendría la mano mientras le contaba los sucesos desde que el techo del porche le cayó encima a ella y a Tyler.

Debió presionar más a su padre para que cambiara el tejado del porche.

Si tan solo hubiera ido a arreglar la cerradura de la puerta en lugar de dejar que Bella lo hiciera junto con Tyler.

Quizás si ese día le hubiera dicho que se quedara en la oficina junto con Aubby.

Si hubiera…

—¿Edward? —dijo Carlisle entrando a la habitación, había estado todo el tiempo solucionando las cosas del seguro e intentando controlar a la madre y esposa de Tyler, quienes amenazaban con demandar a Carlisle y a los Newton—. Leah ha llamado, me ha preguntado si quieres que esta noche se quede con la niña, sé que no quieres separarte de Bella, quizás tu madre y yo podamos quedarnos con la niña hoy.

—No. —Bella lo mataría si sabía que había permitido que Esme se acercara a Aubby, ni siquiera él confiaba en su madre para mantener con bien a su hija—. Iré por ella. —Apretó la mano de Bella una vez más antes de inclinarse y besar el tope de su cabeza—. Estaré aquí a primera hora, no quiero dejarte, pero tengo que ir a cuidar a nuestro tesoro.

Salió de la habitación sintiéndose derrotado, se topó con el médico junto a una enfermera haciendo rondas, ambos inclinaron la cabeza a modo de saludo antes de continuar, Edward pensó en la charla que había tenido con dicho médico tan solo dos horas atrás.

La hemorragia había sido masiva e incoercible, intentaron controlarla con puntos paracervicales, con taponamientos intrauterinos y vaginales, pero no dio resultado.

Edward había preguntado por el bebé, sabía que no había aguantado, pero se estuvo aferrando a una vana esperanza.

No sabía cómo le daría la noticia a Bella, no tenía idea de cómo le explicaría la actual situación.

Ni siquiera él lo había digerido por completo y no sabía cómo es que enfrentaría a Bella.

Tan solo dos noches atrás estaban muertos de miedo, pero entusiasmados ante la perspectiva de un nuevo bebé, Carlisle y Esme los iban a matar, Rosalie y Emmett estarían furiosos, no tenía idea de cómo reaccionarían Renée y Charlie, pero sabía que no les haría gracia.

Pero ahora ya nada importaba.

El bebé ya no existía.

Pasar la noche sin Bella era lo último que quería experimentar y no es que no pudiera hacerse cargo de su hija, porque podía hacerlo, era un buen padre, pero verse solo en la cabaña sin tener a Bella alrededor, hablando con la niña o con él, escucharla reír cuando él hacía una tontería solo para que Aubby se riera, era una pesadilla.

Se había acostumbrado a tener a Bella entre sus brazos, sentir su cuerpo pegado al suyo, pelear y juguetear con ella por las sábanas o porque los dedos de sus pies estaban condenadamente fríos, pero tuvo que hacerle frente, aun cuando quería llorar, tenía a una niña que lo necesitaba para cubrir sus necesidades básicas.

Y aunque su hija la mayor parte del tiempo era una bebé risueña, eso no evitó que Aubby se pusiera de malas al no ver a su madre por ningún lado, y que aun cuando gritara por ella no apareciera. Pues, aunque Edward la bañaba casi cada noche y jugaba con ella antes de meterla a la cama, la niña necesitaba los brazos de su mami, la tibieza de su cuerpo, su aroma, su presencia alrededor, incluso necesitaba su canción de dormir, Edward la cantó, pero no surtió efecto.

Cuando por fin pudo hacerla dormir, no tuvo corazón para dejarla en la cuna, durmió con ella en medio de la cama, ambos haciéndose compañía.

Ver la bonita cara de su hija lo hizo sentir miserable, no se lo dijo a Bella y posiblemente no se lo diría, pero la posibilidad de ser de nuevo padre le había dado la esperanza de ser un mejor hombre.

De estar para Bella en todo momento, ser la compañía que ella necesitaría a través de los meses, no alejarse de ella ni la bebé.

Se sentía avergonzado por el poco entusiasmo que tuvo cuando estaban esperando a Aubby, había pensado resarcir sus pecados con este nuevo embarazo.

Defendería a su familia desde el primer minuto.

Se hubiera enfrentado a su familia.

Incluso pensó en marcharse a Arizona con la nana Swan y trabajar en la panadería de los tíos de Bella, haría de todo con tal que su pequeña familia estuviera bien.

Pero ahora ya no importaban esos planes.

El bebé se había ido y no sabía si en algún momento podría recuperarse de la terrible tristeza que lo invadía.

Bella aceptó tener que dejar el trabajo físico por un tiempo, no se había roto ningún hueso, la radiografía mostró que sus costillas estaban bien, además de que el corte en la ceja derecha solo había necesitado dos puntadas, se había hecho un esguince en el tobillo, pero afortunadamente no tenía nada roto, con reposo y un poco de rehabilitación, estaría lista para reparar tejados y cambiar baldosas en poco tiempo.

Bella escuchó y asintió a cada una de las indicaciones, se mostró calmada en todo momento.

—¿Cómo está mi bebé?

El médico miró a Edward, quien apartó la mirada abatido.

—¿Qué ocurre?

—Tuviste una hemorragia mientras te traían en la ambulancia, intentamos detener el sangrado...

—No.

—Hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos.

—¿Perdí a mi bebé? —preguntó con lágrimas en los ojos, buscó desesperada la mirada de Edward—. ¿Es verdad? ¿Perdí a nuestro bebé?

—Lo siento, amor.

Bella comenzó a llorar en ese momento, Edward fue a consolarla, se había preparado para las lágrimas, si él había llorado bastante las últimas horas, sabía que Bella necesitaría de unos brazos que la rodearan y consolaran mientras lloraba la pérdida del bebé.

—¿Señor Cullen?

Edward miró al médico, quien le devolvió la mirada con pena, aún faltaba la otra noticia.

—¿Amor?

Alejó a Bella de su costado para que lo mirara a la cara, al ver su rostro manchado por las lágrimas, se sintió como el peor monstruo de la historia. ¿Cómo lastimar más a una persona que ya está sufriendo?

—Bella... la hemorragia no cesaba, estabas perdiendo mucha sangre, tu vida estaba en riesgo.

¿Cómo continuar si él todavía no estaba ni siquiera listo para decir esas palabras?

—Y tuve el aborto.

—Además de la pérdida del producto —intervino el médico llamando la atención de Bella, Edward se lo agradeció internamente—, tuvimos que hacer una laparotomía exploradora de emergencia debido a que la hemorragia no se detenía, durante la exploración encontramos el útero aumentado de tamaño.

—Claro que mi útero estaba aumentado, ¡estaba embarazada de mi bebé!

—No era debido al embarazo, sino a una situación externa, encontramos agrandamiento del tercio inferior uterino, que alcanzaba y perforaba la serosa, la placenta estaba firmemente adherida.

—Eso no fue por el accidente, ¿cierto?

—No, el accidente propició la hemorragia, tengo entendido que apenas acababas de enterarte del embarazo, en tu primer chequeo nos hubiéramos percatado de las anomalías y mantenido controlada hasta la fecha de parto.

—Pero ya estuve embarazada y no tuve ninguna complicación.

—No ocurre en todos los embarazos.

—¿Entonces no volverá a ocurrir en un futuro?

Edward quiso que la tierra lo tragara y lo escupiera en cualquier lugar alejado de ahí, tan solo para no tener que oír las palabras del médico.

—Durante la exploración, nos dimos cuenta que la hemorragia no cesaría y tu vida corría riesgo con cada minuto que pasaba y no actuábamos, así que realizamos una histerectomía abdominal.

Edward no había entendido a qué se refería el médico y tuvo que explicárselo, pero Bella no lo necesitó, ella sabía a lo que se refería, Edward no sabía si sentirse aliviado de no tener que volver a escuchar la explicación del médico.

—No...

—Isabella...

Bella comenzó a llorar amargamente mientras negaba. El llanto poco a poco se convirtió en gritos, entró en una crisis nerviosa, negándose a creerlo, las enfermeras la sedaron y sacaron a Edward.

Ahora estaba del otro lado de la habitación intentado mantenerse tranquilo, rezando porque lo dejaran regresar con Bella para reconfortarla.

No solo habían perdido al bebé, sino que la posibilidad de tener otro más adelante, de darle un hermanito a Aubby, había desapareció para siempre.

Bella estuvo internada el resto de la semana, y puesto que Tyler también había permanecido en el hospital debido a las fracturas y a la contusión sufrida, Carlisle no cuestionó nada, ni siquiera cuando el médico recomendó que se mantuviera en reposo y no hiciera esfuerzos por los siguientes dos meses hasta asegurarse de que se había recuperado por completo.

Carlisle tampoco había preguntado por la crisis de Bella, puesto que Tyler también había tenido una después de que el médico le dijera que tendría que permanecer con el yeso durante seis meses, después de todo, fue él quien había recibido el mayor impacto al estar arriba de la escalara cambiando el foco del porche.

Tampoco dijo nada cuando a ambos los mandaron a terapia por posibles terrores nocturnos, Edward lo agradeció, pues no tenía idea de cómo les diría a sus padres.

—¿Dos meses? —cuestionó Esme después de que dieran de alta a Bella, y Edward y Carlisle la ayudaran a instalarse, ahora estaba dormida junto con la niña, quien demandaba la atención de su mami, pues, aunque le habían permitido estar unas horas junto a Bella, la había extrañado cada segundo que estuvieron separadas.

—Es lo que dijo el médico —respondió Carlisle.

—Pero solo se ha hecho un esguince —renegó Esme—. ¿Por qué es necesario dos meses de reposo? Entiendo que…

—Órdenes del médico, además Tyler tendrá seis meses de reposo y su esposa dijo que no nos demandará, si dos y seis meses con sueldo íntegro es lo que necesito para no enfrentarme a una demanda, es lo que haré.

—Por lo menos te ahorrarás el sueldo de Isabella.

—No es así, mamá —respondió Edward—, Bella fue quien le dijo a papá que el porche necesitaba ser arreglado, no por ser mis padres no los demandaría, fue Bella quien terminó lastimada.

«Y no saben qué tan lastimada ha quedado», pensó Edward sin atreverse a decírselo a sus padres, ellos no entenderían.

No importaría cuánto tratara de explicarles, nunca los comprenderían.

Los Swan ni siquiera se habían presentado o llamado para saber de Bella

Edward creyó que era normal que Bella estuviera tan callada, después de todo, se estaba recuperando de sus heridas.

Mantuvo a Aubrey cerca de ella, pero Edward podía darse cuenta que no estaba prestándole verdaderamente atención.

Bella podía quedarse viendo a la niña por horas, pero era como si no la viera a ella, quizás imaginaba al bebé que no pudo ser.

Aquella personita que amaron apenas la prueba dio positivo.

Muchos no entenderían el porqué le dolía tanto, era estúpido que se hubiera emocionado ante la idea de tener otro bebé tan pronto, apenas podían con los gastos de Aubrey y pagar las cuentas, ¿cómo se suponía que podrían con otro bebé?

Ambos trabajaban y apenas les alcanzaba el dinero, ¿cómo podrían sobrevivir con solo su sueldo? Bella no hubiera seguido trabajando junto a él, después de su primera cita con el ginecólogo, ambos acordaron que les dirían a sus padres, ella se quedaría en casa, trabajando en la oficina y cuidando de Aubby para ahorrar lo que le pagaban a Leah. Estaba seguro de que su padre lo hubiera matado en cuanto le dijeran.

Y ni hablar de su madre y Emmett, ambos se llenarían la boca diciendo que solo sabían arruinar las cosas.

No sabía qué pensarían los Swan o qué dirían puesto que aún ni siquiera sé habían dignado a presentarse, sabía que Bella ya no figuraba en el seguro médico de ellos, pero aun así fueron notificados por Carlisle, además Forks era diminuto y todo el pueblo sabía lo que había pasado, Edward ni siquiera dudaba de que más de una persona llamó a Renée para informarle del accidente de su hija.

Edward prefería omitir o ignorar por completo ese hecho, lo último que Bella necesitaba era sentirse aún más deprimida.

El médico dijo que ella podría pasar por un periodo de depresión, debido a las hormonas que había perdido del embarazo tan repentinamente, además de las pesadillas nocturnas las cuales eran normales en pacientes que sufrieron contusiones.

Edward intentaba no presionarla.

Se quedaba acostado junto a ella, sin tocarla, había aprendido de una muy mala manera que Bella no quería que la tocaran, ella lo buscaba durante las noches cuando ya estaba dormida, para dormir acurrucada a su costado, pero apenas despertaba se mantenía lo más alejada posible.

Ni siquiera cuando se despertaba en la madrugada sobresaltada debido a las pesadillas le permitía acercarse.

Pensó que solo era una etapa, después de todo, fue a ella a quien le cayó el techo encima, fue ella quien pasó por el aborto, era ella quien había sufrido la hemorragia a la que le prosiguió una histerectomía.

Aubby era pequeña pero se daba cuenta que su madre no estaba bien, su pequeña niña alegre estaba de malas todo el tiempo, llorando en cada momento. No importaba cuánto Edward intentara calmarla con sus juguetes o con baños que fueran relajantes para ella, Aubby no estaba tranquila a menos que estuviera en brazos de Bella.

Por dos semanas, Edward intentó estar para Bella y respetar la distancia impuesta por ella, pero para la cuarta semana desde el accidente, estaba perdiendo la paciencia.

—Quizás debamos cambiar de terapeuta, no creo que esté dando resultados.

Bella le rodó los ojos pero no pronunció palabra, en su lugar se mantuvo entretenida alimentando a la niña con papilla de zanahoria.

»¿O cómo te sientes tú?

Recibió un encogimiento de hombros.

»Solo tienes este mes, papá está esperando que vuelvas pronto, aún tiene sus papeles en orden pero creo que se ha atrasado con los permisos de los Yorkie y debemos esperar un mes más para poder comenzar a hacer su piscina, ¿quién quiere una piscina en Forks?, o por lo menos no una que no esté techada.

Edward esperaba por lo menos una leve sonrisa pero Bella ni siquiera le hizo caso.

Iba a dejar el tema por la paz, pero su maravillosa mente pudo recordarlo.

—La siguiente semana es nuestro aniversario, ¿cuántos años llevamos juntos?

Edward sabía que Bella odiaba que olvidara su aniversario, era de las cosas que más le molestaba, podían pelear, gritarse, fingir terminar su relación, volver a pelear y reconciliarse, sin embargo al final siempre festejaban el día en que se hicieron novios por primera vez, algunos creían que era estúpido debido a que todo el tiempo se la pasaban peleando, pero eso no era completamente cierto, tenían buenos momentos, los suficientes para siempre hacerlos regresar. Llevaban cuatro años juntos, cuatro años llenos de altibajos, quizás era poco, pero habían pasado por mucho, incluso crearon una bebé y…

«No, no puedes ir por ahí, no ahora».

»Intentaré conseguir el día libre, podemos ir a La Push por la mañana, llevar a Aubby para que se dé un chapuzón, quizás llore un poco pero le va a gustar una vez se acostumbre, y por la noche podemos dejarla unas horas con Leah mientras vamos a cenar a Port Angeles.

—No.

Edward jamás esperó esa respuesta.

—¿No te gusta la idea de dejar a Aubby mientras vamos a Port Angeles? Entonces tal vez podamos…

—No quiero hacer nada, Edward —le cortó dejando de darle la papilla a Aubby—, no puedo creer que estés pensando en celebraciones cuando acabo de pasar por un aborto.

—Lo sé, pero debemos seguir con nuestra vida, es lo que te ha dicho la psicóloga, no podemos vivir en el dolor.

—Claro que tú no puedes porque ni siquiera lo entiendes —renegó poniéndose de pie después de limpiar la boca de la niña.

—¿Qué quieres decir? ¿Crees que a mí no me duele?

—Sé que no lo hace, después de todo, fui yo la que perdí a mi bebé, Edward, la que se despertó y mi oportunidad de ser madre de nuevo se había ido para siempre.

—Yo también lo perdí, era mi bebé.

—Por ahora, pero ¿quién me garantiza que en unos meses no volverías a dejarme?

Edward sintió como si un balde de agua fría hubiera caído sobre él, ahí estaba la verdad, Bella aún no lo perdonaba.

Sin ánimos de pelear, se dirigió a la puerta, pero el murmullo de Bella lo detuvo.

—¿Qué dijiste? —preguntó girándose a encararla.

—Que te vayas, eres muy bueno haciéndolo, es lo mejor que sabes hacer.

—No puedes estar hablando en serio.

—Nunca he hablado más en serio en mi vida. ¿Crees que pensé que ibas a quedarte conmigo?, ya me dejaste sola una vez, perfectamente puedes hacerlo de nuevo.

—¡Maldita sea, Bella! Estoy aquí contigo, no me he ido a ningún lado desde que la niña nació.

—Claro, porque antes podríamos haber desaparecido de la faz de la tierra y a ti no te hubiera importado.

—Eso no es cierto.

—Si no te hubiera llamado esa noche, tú ni siquiera te hubieras dignado a ver a Aubrey.

—Yo...

—Estoy segura que ni siquiera te interesaría lo que haría para sobrevivir con mi hija.

—No es así.

—Claro que es así, si no fuera porque el parto se adelantó, tú ni siquiera figurarías en nuestras vidas, para Aubrey no existirías.

Edward giró sobre sus talones y caminó a la salida, sin querer escuchar más, pero Bella fue detrás de él y le gritó desde la entrada.

—No hubiera perdido a mi bebé, ni la posibilidad de no volver a tener otro.

Escuchó la puerta azotarse, pero no se giró, siguió caminando, alejándose lo más posible de la cabaña.

...

Edward se sentó en el banco del centro comercial, podía ver a los chicos uno o dos años menores que él perder el tiempo, sin tener ninguna preocupación realmente grande.

Él ni siquiera tenía la edad legal para beber, pero ahí estaba, con el mundo sobre sus hombros, sintiéndose cansado.

¿Realmente Bella no confiaba en él? ¿Todos los meses anteriores no significaron nada?

Había dado lo mejor de él, o por lo menos lo había intentado, pero al parecer para Bella nunca fue suficiente.

¿Dudaba de su amor hacia Aubby y ella?

Fue algo lento en darse cuenta que su vida eran ellas, pero desde que Aubby nació, vivió para ambas, para asegurarse que estuvieran bien, pero ¿era mentira lo que decía Bella?

Lo que más le dolía era que quizás Bella tenía razón, si ella no hubiera llamado o el parto no se hubiera adelantado, ¿conocería a su hija? Le avergonzaba confesar que no lo haría, él se hubiera marchado a la universidad, jugaría fútbol como era el plan.

Después terminaría la universidad y sería reclutado por algún equipo, ganaría millones y sería famoso, sus padres se sentirían orgullosos de él.

Mientras que su niñita llamaría padre a otro, ni siquiera lo dudaba, quizás los primero años Bella se dedicaría a su hija y a salir adelante, pero no dudaba que tarde o temprano alguien se fijaría en ella, vería la gran mujer que es y se casaría con ella, Aubby tendría otro padre y él solo sería el donante de esperma que ni siquiera intercedió por su novia de preparatoria.

—¿Por qué tan solo?

Se sobresaltó al escuchar la voz tan cerca, lo primero que vio fue la barriga abultada, después la rubia cabellera de Tanya.

De todas las examigas de Bella, Tanya era la que más le agradaba, por lo menos ella respetaba la relación que tenía con su amiga.

—Hola, Tanya. ¿Qué estás haciendo aquí?

—Compras para el bebé —se encogió de hombros al mismo tiempo que hacía el intento de sentarse, Edward se corrió para darle más lugar—, ya sabes, ahora todo es para él.

—Ni me lo digas, durante los últimos diez meses todas mis compras han sido para Aubbz.

—Es como debe ser —asintió descansando una mano en su barriga.

No pudo evitar que su mente vagara.

¿La barriga de Bella hubiera crecido lentamente como lo hizo con Aubby o se notaría al primer mes?

¿Se hubiera hinchado por completo o solo la parte del abdomen?

Los hubiera eran lo peor de todo.

—¿Cuánto tienes?

—Seis meses.

—¿Sabes qué va a ser?

—Sí, voy a tener un niño.

Edward lo intentó, realmente peleó con su mente, pero falló miserablemente.

Yo sé que lo importante es que nazca con salud, pero quisiera que fuera un niño —susurró Bella recostada junto a él, había pasado por lo menos una hora desde que la prueba dio positivo y ambos estuvieron terroríficamente extasiados—, no me molestaría tener otra niña, me gusta tener a Aubby, pero ella es toda una niña de papi, yo quiero un niñito de mami.

—Felicidades —dijo Edward—. ¿Has pensado en nombres?

—No mucho, es más complicado de lo que creí, no sé cómo es que Bella y tú pensaron en un nombre tan bonito como el de Aubrey.

—Todo es mérito de Bella.

—No seas humilde, la niña es preciosa y es mérito de ambos.

—Bueno, no puedo negar que mi niña es hermosa.

—Sí que lo es, ¿dónde está, por cierto? Normalmente eres tú quien está jugando con la niña mientras que Bella los observa.

—Esta vez estoy solo.

—¿Por qué?... No quiero parecer entrometida, no me digas si no quieres, a veces se me olvida que ya no estamos en el instituto y a nadie le importan los chismes. —Ambos se rieron, Edward lo agradeció un poco—. Entonces…

—Solo problemas con Bella —se encogió de hombros—, ya sabes, los típicos problemas de pareja, pero creo que debo regresar.

—Quizás es lo mejor, o tal vez solo puedes quedarte un rato más y compartir un helado conmigo, tengo antojo y si tú también comes uno, no me sentiría tan gorda.

—Bueno, no puedo dejar que una embarazada se quede sin cumplir su antojo, ¿cierto?

Poniéndose de pie, le ofreció la mano a Tanya y, ayudándola con sus bolsas, caminaron hacia la heladería.


Hola!

He vuelto.

Esto de la vida adulta como que no me gusta mucho, pero ¿Que s le va hacer? Pero aunque tard en actualizar no me iré, porque amo demasiado estar aquí.

Espero no volver a tardar tanto de nuevo.

Yaninamuchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en el mundo entero.

Mis queridas acosadoras, las adoro y gracias por estar para mí apoyándome en todo.

Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.


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