Chapter 19: CAMBIOS
Capítulo 18
Cambios
Dormir junto a Charlyn, fue algo muy relajante. Como dormir en una burbuja muy especial, donde no hay cabida para las pesadillas. Aunque el olor a Bella me desconcentra y me envíase mucho más rápido a tener maravillosos sueños, después de hacer las funciones de colchón. No me quejaba, casi no pesaba. Mi preocupación era lastimarla, ya que al ver de cerca sus cicatrices, me confirmaron algo que ya sabía: Lo mucho que ha sufrido.
Al cabo de un tiempo, la sentí inhalar profundamente mi olor y aferrarse tan fuerte de mi ropa para evitar que yo escapara (como si quisiera hacerlo), me dejé llevar por el sueño.
El tic tic molesto de la alarma, me despertó, más los movimientos de esta misteriosa mujer, tratando de escapar de mis brazos. Bostecé, me froté los ojos y pregunté a dónde iba a las 4:30 de la mañana.; Dijo que tenía que limpiar el bar.
La tomé delicadamente por un brazo (ya que por su delgadez temía que se rompiese), la jalé hacia atrás para recostarla nuevamente en la cama. Rió mientras caía y yo usé mis piernas y brazos para aprisionarla. No sé de dónde venía ese trato tan íntimo y que solo había tenido con Bella, mi mujer.
Me di cuenta de mi forma deactuar y la solté. De repente se puso seria, buscó su ropa en un bolso y se dirigió al baño. Después de un tiempo, salió vestida como siempre; con ropa fea y ese pañuelo en el rostro. Me pidió que durmiese por más tiempo, ella tenía que seguir con su vida. Lentamente escuché el golpeteo del bastón mientras se alejaba.
Caí nuevamente de espaldas, tapé mi rostro con el brazo y me puse a pensar y a planear cómo ayudar a Charlyn. Por lo pronto contrataría a Jenkins para constatar qué tan cierta era la historia que contaban sobre ella.
Según dice James, Jenkis se mueve en el bajo mundo y me podía ayudar. Era tío de Ángela, la chica ruidosa que me reclamaba cosas incoherentes cada vez que me veía. Continué dando vueltas en la cama y no concilié el sueño, así que me levanté y me dirigí a casa, para ir después a la empresa, donde llamé a Alice.
—Alice, no preguntes, pero tienes carta blanca para comprar ropa de mujer. Ropa ancha y muy suave, faldas, camisas, suéteres, zapatos bajos, todos deben muy suaves. No me importa lo que cueste, solo compra y que lo carguen a mi tarjeta. Y cantidades industriales de crema hidratante, la preferida de Bella.
—Hermanito, ¿dónde estuviste? Nos tenías preocupados. Encendí el televisor pensando que vería noticias tuyas, muy malas. ¿Ropa de mujer? ¿La crema preferida de Bella ? ¿La encontraste? Me asustas Edward. Habla con Jasper, es un buen psicólogo. Si no quieres nada con él, buscaré otro doctor que te ayude, pero deja la obsesión con ella, déjala descansar Edward.
—¡Por favor, Alice! Si fuera Jasper, ¿lo dejarías morir? Sé que mi mujer y mi hijo solo están perdidos. Pero si no me quieres ayudar, ese es tu problema.
Me dirigí a una tienda de ropa. No importaba el precio, lo único que quería es que fuera suave y cómoda. Sabía que los periodistas estarían tomando fotos… ¡Malditas sanguijuelas! Traté de ignorarlos y seguí. No le compré ropa interior, eso era muy personal, aunque sí compré zapatos, perfumes, crema y comida; mucha comida.
A las 5:00 pm me encaminé al bar. Vi a James sentado en una silla, estratégicamente colocada para ver todo el bar, mientras que en la mesa tenía unas cuantas líneas de polvo blanco… Se le notaban mis golpes. Al verme, le hizo una seña a Jake, el jefe de seguridad.
Me acercó a James. No le tenía miedo, es más, disfrutaría golpearlo… de nuevo . Me senté sin pedir permiso.
—¿Qué sucedió, Eddy? ¿Se te pasó la mano y vas a follarte a la monstruito? Que resistencia tiene tu esposa muerta —dijo James. Su voz destilaba y me empapaba del más puro veneno.
—Te callas o te romperé la cara. No nombres a mi mujer —dije. No toleraría que una boca tan pestilente y asquerosa se atreviera a nombrar a mi amada Bella.
—Está bien, está bien… Pero sabes que esta me la pagarás. Disfruta a esa mientras puedas, no será exclusiva. Tiene que haber más pervertidos como tú en este mundo.
Me levanté de ahí. No sin antes advertirle a James que no se atreviera a tocar a Charlyn.
Salí nuevamente a mi carro. Saqué las bolsas y toquéla puerta. Esperé unos momentos hasta que me abriese. Estaba sorprendida por tantas bolsas. Se hizo a un lado y me dejó pasar para dejarlas encima del sofá. La detallé con más calma: una pijama de franela más grande que ella, una camisa de algún grupo de rock desteñida y estirada, unas medias con deditos y su pañuelo en el rostro. Llevé la mirada hacia la mesa. Solo noté un bol con cereal.
No podía más.
—No, no, no… Charlyn, princesa, esa no será tu cena. Te traje ropa y comida. Y aquí hay una tarjeta ilimitada, para que compres lo que quieras desees. Vamos a cenar, es comida china.
Charlyn seguía parada en la puerta. Con sumo cuidado, la guié hasta la mesa.
—¿Sabes, nena? Espero que te guste todo lo que compré. Mañana vamos a veremos departamentos, no quiero que vivas aquí con James. ¿Ya le dijiste que no trabajarás más aquí? —Observé que la comida seguía intacta—. Come, princesa, hoy no me puedo quedar; tengo que ver a Reneesme.
POV Bella.
Parpadeé, escuché y vi a Edward. No pude emitir sonido. Pensé que con todo lo que había pasado anoche se alejaría, pero en lugar de eso, me colmaba de regalos.
De repente se levantó de la mesa y se despidió de mí con un beso en los labios. Cuando logré emitir sonido, él cerró la puerta. Se ha ido… Y me dejó sin respuestas.
