DESPUES DE LA HISTORIA
CAPITULO 19
El taxi de Zen lo estaba esperando en la entrada personal de SKY, justo como el cenizo se lo había mencionado minutos antes por teléfono.
― Y ¿Cómo te fue en tus clases? Ah, la vida de un universitario… dicen que es dura ―dijo el cenizo, ya teniéndolo sentado a su lado, por fin rumbo a la reunión del grupo.
― Hum, lo es… digamos que me fue normal… ―le respondió Yoosung, algo contrariado, al notar que Zen estaba siendo amable e interesado tan de repente en él, y parecía ocultar cierta aflicción en su rostro de actor, que de no ser porque era alguien sensible, no lo hubiese notado―. ¿Y a ti? ¿Cómo va tu… ese… dorama que grabarías pronto, no? ―le preguntó para ver si así le decía lo que parecía ocultarle, aunque ya le doliese los oídos de tener que escucharlo hablar de sí mismo.
― ¿Mi trabajo? Si, va bien, no me puedo quejar ―respondió Zenny sin quitarlo de su vista―, Ya grabamos el primer capítulo, pero Echo girl tiene problemas con el guion, han tenido que hacerle repetir sus escenas tantas veces… No es por ser malo, pero no me asombraría que si el dorama tiene una secuela por el éxito que estoy seguro que tendrá, la cambiarán por una mejor actriz que pueda con el papel de heroína…
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Entró al lugar de forma discreta.
La persona que lo buscaba, ya se encontraba ahí dentro.
― Ha pasado tiempo desde que volvemos a vernos los rostros ―soltó el más mayor, mientras se ponía cómodo, sentándose en el sofá con el que contaba ese recibidor y tomaba la botella de vino que habían dejado preparado en el lugar, para la ocasión―. ¿Quieres una copa?
― Normalmente no rechazo un buen vino, pero hoy tengo prisa, anciano ―soltó el otro individuo que se encontraba en el lugar, parado frente al ventanal semicubierto con las persianas metálicas, para que el humo del cigarro que estaba fumando, saliese por este, y no inundase el interior―. Es inusual que me hallas citado tan de repente… ¿es que acaso esto tiene que ver con una inconformidad en mi trabajo? ―terminó inquiriendo mientras abría su chaqueta, para poder posar su mano libre en la cadera.
El mayor lo vio con cierta molestia al notar que se había dirigido a él como "anciano", más se contuvo de recriminárselo, prefiriendo abordar el tema en cuestión que los había hecho reunirse.
― Al contrario, estoy muy conforme con tu desempeño… Por eso he decidido asignarte una nueva misión ― metió la mano en su saco y arrojó la foto que traía consigo en la mesa, para que el otro la viese.
― ¿Ella? ―dijo el mas joven, apenas levantó la foto con su mano, en un entrecejo notorio―. Pensé que ya te había dado toda la información que pude conseguir de ella… no me imagino que más puedes pedirme, a no ser que quieras que ― se detuvo en su hablar para completar su frase haciendo la ceña con su mano, que pasaba rozando su cuello―. No es que me importe, pero no es mi especialidad, pero si quieres que lo haga lo haré, pero te advierto que mi precio es el de los más caros, para ese tipo de trabajo.
― Siempre pensando el peor escenario ―soltó el mayor, con cierta gracia al escucharlo―, por eso es que eres el mejor, al grado que tus clientes tienden a recomendarte. Pero no, no quiere que la elimines… eso complicaría las cosas, directamente a mi hijo, e indirectamente a mi y mi compañía. Mi siguiente orden para ti es…
Luego de varios minutos en que el cliente salió primero, se decidió en salir del lugar, que, a las afueras, apestaba a pescado, debido a que se encontraban en la costa pesquera.
Recién estaba anocheciendo y no tenia ganas de volver a la estación.
Se mescló con la multitud que concurría el lugar, hasta llegar donde había estacionado su auto.
Mientras conducía para volver al centro, realizó una llamada desde el monitor de su lujoso carro inteligente.
Puso el altavoz apenas le contestaron.
― ¿Sí? ¿Qué quieres?
― Escuchar tu voz por supuesto, gruñona ―le respondió este, dibujando automáticamente una sonrisa que no tendía a mostrar a cualquiera.
― ¡Vanderwood, ya te dije que no me llames así! ―se quejó voz femenina del otro lado―. Cielos, voy empezar a creer que disfrutas importunarme…
― Por supuesto que lo hago, me gusta imaginarte como pones tu cara toda enojada, con tu cabello rosa encima, pareces una Sakura jajaja
― ¿Eh? Bueno… ―le respondió la voz entre contrariada y apenada―. Sakura me parece bonita, así que me lo tomaré como un cumplido… si me llamas a esta hora, ¿es por?
― Vayamos a comer algo juntos, hoy tengo deseos de comer ravioles…
― Oh, ¡yo también! Y pasta con salsa y queso derretido… ―sonó emocionada con la idea, mas se detuvo y prosiguió con una voz algo triste―. Pero, el único restaurante que lo sirve como se debe, siempre está lleno, es difícil conseguir una reservación…
― Lo sé, por eso te invitaba a ir, tengo una reservación ahí, justo hoy.
― ¡¿En serio?! ¿Dónde estás? ¡Vayamos ya! Acabo de terminar mi turno y estoy en la autopista…
Luego de acordar donde encontrarse, terminó la llamada.
Si había algo que quería disfrutar, era de su compañía, ya que su próxima misión lo mantendría ocupado por mucho tiempo.
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Se encontraba frente a ella, disfrutando de verla en silencio.
Tenia una imagen tan seria y profesional.
Le hubiese gustado pasar la reunión a su lado, pero habían sido los últimos en llegar junto con Zen, y tuvo que sentarse a lado de Jumin y de costado frente a ellos, Seven, en el asiento solo para uno, ya que este tendía a sentarse con las piernas abiertas mientras jugaba, incomodando a cualquiera que se sentase apegado a él.
Zen por su parte, estaba al otro extremo, en el otro sofá para uno, ya que sin duda era sabido que no le gustaría sentarse a lado de Jumin.
― Y con este último, seria todos los papeles que debería contabilizar ―emitió Jaehee, quien, si bien hablaba para todos, de las estadísticas y sumas que se recaudó en la fiesta, se los mostraba detenidamente a la más nueva, que parecía concentrada, aunque con una mirada algo distinta.
¿Por qué se veía distinta?
Jaehee terminó con la explicación, y fue entonces que Jumin tomó la palabra, agradeciendo el esfuerzo de todos y que, si bien la reunión aun no acababa, quería brindar por el renacimiento de la fundación y su nuevo miembro.
Entonces aparecieron los del servicio que ofrecían la atención, siendo un lugar de reuniones de negocios. Proporcionando a todos una copa de un vino que parecía ser bastante caro, (seguramente cortesía de Jumin, o fanfarronería del ricachón, como diría Zen) y brindar todos juntos.
Fue luego de alzar sus copas y tomar un sorbo, que pudo cruzar miradas con ella, quien cambió de semblante y le sonrió alegre, provocando que le devolviera la sonrisa y se sonrojara, olvidando cualquier presentimiento extraño que había surgido por su mente.
― Oh, y antes de que se beban todo el contenido de su copa, no nos olvidemos brindar también por Yoosung y nuestra coordinadora ―agregó Jaehee de forma inesperada―. Todos tienden a anhelar una persona que los haga sentir amados y especiales, en este mundo movido por el dinero y el poder. Que dos personas lo encuentren, es algo digno de celebrar…
― Asistente Kang, eso bastante emocional para venir de ti, pero concuerdo, salud por ustedes dos.
― Opino lo mismo que Jaehee y el ricachón, vivan los novios ―dijo mas animado Zen, que luego de brindar, le hizo una ceña al del servicio para que volviese a llenar su copa.
― Si, salud…
No estaba acostumbrado a ser el centro de atención, mas se sintió agradecido por sus palabras, y…
De repente, todo lo que sucedió a continuación pasó en cámara lenta a su vista.
Justo cuando quiso volver a cruzar miradas con su amada, está ya se había levantado de golpe.
Con una mirada determinada y fiera que nunca había visto antes dibujada en su rostro, ella tomó impulso saltando por la mesa de altura baja que los separaba, para saltar encima… ¿suyo?
Mas solo fue un mal reflejo de su vista, limitada por un solo ojo, y cuando giró a su izquierda pudo notar que ella había saltado encima de alguien más.
Alguien más que había aparecido de forma repentina por su punto ciego.
Pudo escuchar como todos soltaban sus copas de la impresión, y algunas hacían un ruido horrible al destrozarse en el suelo.
― ¡Suéltame… maldita perra, lo mataré, y luego… los mataré a todos…! ―se escuchó la voz del desconocido, que ahora se encontraba tirado en el suelo, forcejeando con ella.
― ¡Saeran, no! ―gritó Seven, quien pareció haber ignorado primero que la coordinadora saltase por un costado suyo, deduciendo que solo abrazaría a su novio, para notar segundos después que la escena era otra, haciendo que se levantase para tratar de ayudar.
Mas se quedó petrificado, al igual que los demás, en ver como la nueva coordinadora al notar que forcejear con el desconocido era poco recomendable, ya que llevaba un pedazo de vidrio cortado en una de sus manos, no dudó en golpearlo con su propia cabeza, para desorientarlo.
― Ahg!
El grito resonó horrible, mas le ayudó a que soltase del dolor, su arma cortante.
Parecía que todo estaba bajo control, pero ella murmuró algo al igual que el no invitado.
De ahí en adelante, su visión se volvió confusa.
Mientras Seven intentaba levantar a su hermano, ella lo empujó y trató de quitárselo.
Hubo gritos.
Maldiciones.
Forcejeos.
La voz de Jumin ordenándole algo a Jaehee.
Zen también empezó a hablar casi a los gritos, al parecer igual de asustado.
Todos parecían gritar y blasfemar al mismo tiempo.
De repente Zen tenia agarrado de los brazos a su amor, que parecía una persona completamente diferente.
Pero al parecer su contención no fue suficiente, ya que terminó cayendo abruptamente en la mesa, que, al ser de vidrio, terminó destruyéndose por su tamaño.
Inconscientemente corrió hacia ella, para tratar de calmarla abrazándola.
― Basta… por favor… ya no se peleen… ―fue lo único que logró articular con la voz rota.
Pero ella no pareció reconocerlo.
Y su próxima visión era él, estando sentado en el suelo.
Todo empezaba a verse borroso, por el llanto que rebalsaba de su vista; intentó limpiarse con las manos, pero al hacerlo notó que su rostro estaba manchado de sangre, haciendo que llorase de forma más desconsolada, mientras todos parecían forcejear y pelearse entre todos.
¿Cómo es que había terminado todo así?
FIN DEL CAPITULO
