Uno de esos días en que entré a fanfiction vi que hacía más de un mes que las historias Drinny no se actualizan. Abrí la computadora con toda decisión y sentí horror de mi misma porque esta viñeta solo estaba pendiente de un párrafo y revisión. Así que disculpen, a veces exagero en lo de posponer lo que tengo que hacer. En fin…
¡Gracias por seguir leyendo!
XVIII. El macho y el abismo.
Apenas y pudo pegar los ojos la noche previa a la tercera prueba. Y el poco tiempo que durmió, pesadillas la persiguieron con las últimas palabras que le había escuchado decir a Cedric: "Si ganara…", "¿Crees que podría ganar?", "Tengo miedo".
Cuando la había abordado, ayudado por todos sus compañeros para mantener entretenidos a Crabbe, Goyle, Henry y sus espías; Cedric había admitido que tenía sentimientos reales por Cho, pero también había dicho que una parte de él albergaba cierta esperanza de hacerse "digno". Dziban ya no podía aceptar ninguna de aquellas declaraciones, no sólo le parecían cobardes, sino que ya no las creía. Cedric habrá sido muy bueno y noble, pero no había tenido el valor de acercársele en el baile, o de mirarla a los ojos siquiera y por supuesto, había tramado todo aquello en lugar de enfrentar a Henry como hacía Weasley. ¡Qué fastidio haberse dado cuenta de ello!
"Te deseo lo mejor" había respondido ella con toda sinceridad y a manera de despedida.
Contrario a su costumbre, había bajado tarde a desayunar y la presencia de las familias de los campeones la había tomado por sorpresa. Vio a lo lejos a Cedric con Cho y con su padre y a un grupo de pelirrojos que rodeaban a Harry Potter, todos Weasley, seguramente.
Bola-rosada se veía realmente alegre entre ellos. Sus ojillos brillaron justo cuando su mirada se cruzó con la de ella y un chico que parecía estrella de rock giró de inmediato para seguir la mirada de su hermanito.
Bill Weasley contempló con incredulidad a Dziban. ¿En serio, ella? ¿De todas las chicas del colegio, su hermano menor tenía la osadía de fijarse en Malfoy? "Todo un macho" había pensado burlón mientras le pasaba el brazo sobre el hombro.
La rubia desvió la mirada en seguida y buscó a Henry por el comedor, estaba junto a sus compañeros, se les veía algo malhumorados. Mejor ni acercarse.
Con un resoplido, Dziban se dejó caer en un banco y buscó algo para mordisquear, por alguna razón, el Weasley mayor que no era el de los dragones seguía mirándola. Como si ella no tuviera suficiente de aquella tropa en su vida…
Casi se sintió aliviada cuando Fleur Delacour robó la atención del Weasley-estrella-de-rock.
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-Gawi "el macho" –Bill aún tenía a Gawain tomado del hombro mientras salían del castillo para vagar.
-No voy a volver a decirte nada—protestó Gawain, logrando solamente que Bill se riera y apretara su agarre para fastidiarlo.
-No me malinterpretes, es guapa, pero no has olvidado quien es su padre y todo eso ¿verdad?
-No...
-Bien. No deberías olvidarlo: que el hombre casi logró matarte una vez.
-¡Gracias, hermano, me siento mejor!
-No le habías hecho nada cuando te dio ese diario ¿te imaginas si te acercas de más a su hija?
-¿Tu consejo es que no me acerque a ella?
-Bien pensado, ese sería el mejor consejo, que pongas tus ojos en alguien menos problemática –Bill detuvo sus pasos para tomar a su hermano de ambos hombros y después despeinarlo cariñosamente-. Pero si estas decidido a ir por Malfoy, mi consejo, es que no dejes que Lucius se entere que la quieres, incluso si ella también te quiere a ti, vas a tener que ocultarlo o defenderte de Lucius. Y no será fácil, hermanito, Lucius es un hombre muy poderoso; aun si eres "el macho"—Bill no podía dejar de reírse con la idea-. No será fácil.
Gawain pensó en "alguien menos problemática"; Michelle Corner lo había abordado apenas un día antes para confesarse y darle un chocolate y él, tomado por sorpresa e inexperto como era, le había dicho solamente que pensaría en una respuesta. Ahora que recordaba, ni siquiera le había dado las gracias adecuadamente. También debería haberle contado eso a Bill…
Pero se les acababa el tiempo, la hora de la tercera prueba se acercaba y era momento de volver con Harry a desearle lo mejor y después esperar en la grada.
Gawain se sentó en medio de su madre y Bill y miro hacía donde Lucius Malfoy ocupaba su asiento junto al de su hija.
Su hija a la que nunca había visto tan triste.
Ni siquiera cuando la descubrió perdiendo el control ante la actitud de Diggory antes del baile, Gawain nunca encontró tanto vacío en su expresión ni tristeza en sus ojos.
Sentado a unos metros de los Malfoy, en medio de su propia familia, apretándose los puños para no actuar estúpidamente, acercándose y preguntándole qué diablos le pasaba, si podía ayudarla… Gawain descubrió y se hizo consciente por primera vez, del abismo que lo separaba de Dziban.
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Como si precisamente esa noche tuviesen que probarle algo a alguien, "quizás a los Diggory" pensó Dziban, Lucius le había llevado el anillo de los Hassan y había hecho que se lo pusiera antes de sentarse en la grada.
Esa noche Dziban no se pertenecía a sí misma, no podía levantarse o mostrar alguna emoción fuera de lo que su padre y Henry considerasen correcto. Sabía que sentarla entre ellos era una forma de autoridad y control sobre ella por lo que necesitó de toda su fortaleza para no romper a llorar y arrojar el estúpido diamante que llevaba puesto al laberinto.
"Te deseo lo mejor" se repitió en su mente cuando Cedric entró al laberinto.
Cuando sintió la mirada de Gawain sobre ella, hizo otro esfuerzo para ocultar su rostro en el hombro de su padre, seguro que, a la distancia, el pelirrojo no notaría el tonto anillo, pero, aun así, lo cubrió con su otra mano antes de volver a mirar hacia el estadio y el laberinto.
Esa noche, la verdad era fría y dura: cada uno pertenecía a su familia y a un destino muy lejano del otro.
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En su sitio, Gawain suspiró y Bill volvió a despeinarlo antes de rodearle un hombro. ¿Cuánto había perdido de vista a su "macho" hermanito?
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Espero que lo hayan disfrutado, nos leemos pronto!
