Disclaimer: KHR no es de mi propiedad. Podemos disfrutar de esta obra gracias a la gran Amano-san, yo solo escribo sin fines de lucro, meramente por diversión. Si fuera mío habría hecho a Haru la protagonista y con todo un harem(?) :v Lo único que me pertenece son los OC principales, los demás corresponden a sus respectivas creadoras C:

Notas Autora: ¡Hola mis queridos lectores! Nuevamente vengo con otra entrega de este fic, en tiempo y forma (?) Bueno, en realidad esta vez vengo un día antes, ya que la actualización era mañana, sin embargo debido a diferentes cosas no tendré mucho tiempo mañana y para no retrasarlo pues decidía subirlo hoy. Espero que disfruten el capítulo pues poco a poco nos acercamos al final de esta maravillosa historia.

Nunca creí llegar hasta este capítulo, pero aquí estamos y gracias a la cuarentena parece que estoy siguiendo bien el hilo. Gracias por todas sus vistas y reviews, a pesar de que ha bajado el índice de lecturas eso no me desanime, puesto que una es que yo tuve la culpa por estar en hiatus tanto tiempo y otra porque escribo principalmente para mí, y esta historia simplemente no puede permanecer sin un final en mi casa.

Gracias por todo su apoyo y las preciosas chicas que me otorgaron el privilegio de escribir de sus OCs, siento a Ghiaccio como una familia real C: y eso es hermoso!

Bueno, me dejo de tanta palabra y los dejo con la lectura.
Nos leemos más abajito ;)

AVISO: A partir de los capítulos anteriores la trama original del manga sera cambiada totalmente. Esta historia esta situada después del final del ANIME, por lo que los siguientes sucesos serán como un universo paralelo :v

Un ejemplo de ellos será la escena de Enma, cuya aparición en la vida de Tsuna será diferente a la del manga ;)

Advertencia: Probablemente haya OOC (Out of Character) pero intentaré que no sea tan obvio. Este fic es SECUELA o continuación de mi anterior fic. Si eres nuevo (a) en la lectura, puedes pasar a mi perfil para leer la primera parte y puedas comprender con mayor facilidad la historia. Debido al universo en el que se desarrolla la historia, algunos personajes canon como Enma y otros, tendrán una aparición diferente a la del manga, así como otros personas que no tendrán tanta relevancia dentro de este fic (Bianchi, Lambo, I-pin, etc)

Aclaraciones:

Cursiva- Flashback, Recuerdos, palabras extranjeras(?), etc...

«Pensamientos» ...

Negritas: Frases en Italiano -

(Palabras subrayadas) : Traducción del italiano (?) :v

Fic dedicado a: Las lectoras y creadoras de OC para esta historia. Gracias por seguir apoyándome con este proyecto, aunque es el que más me ha costado seguir pero siempre están apoyándome. Muchas gracias :3

RESUMEN DEL CAPÍTULO ANTERIOR: Los sentimientos de Haru por Shito comienzan a desbordarse lentamente, mientras que Sely acude en búsqueda de Enma para confesarse una vez más, hecho que no deja indiferente a su líder. Los lazos de Ghiaccio se muestran claramente cuando Haru decide pasar una tarde con ellos, entre ocurrencias y bromas. Pero no todo es felicidad, pues Shito y Haru continuan bajo la mirada de cierta rubia que no piensa rendirse fácilmente. Además la llegada de los restantes miembros provoca una nueva forma de trabajo, ¿cómo les irá con sus nuevos compañeros?


~ Nuova Alba della primavera ~

Capítulo XXIII: Aquello que debe ser liberado…


La noche había caído en Namimori, pero aquel entrenamiento apenas iba comenzando. Gokudera tenía el ceño fruncido todo el tiempo, sobre todo porque desde que había llegado la mirada rosa de la pequeña Shuuya lo escudriñaba de arriba abajo y llevaba una buena cantidad de minutos de la misma manera.

— ¿Qué carajos se supone que haces? — finalmente un frustrado Gokudera la interrumpió — Si vamos a estar perdiendo el tiempo así, mejor me voy. Al menos el entrenamiento con la otra mujer servía de algo.

Desde que se había llevado a cabo la reunión con Ghiaccio y Vongola, el peliplata no podía creer que lo hubieran puesto a entrenar con una niña. A sus ojos no tenía nada que aprender de ella, ¿por qué le habían asignado esa compañera?

Bufó nuevamente cuando se dio cuenta que la pelinegra ignoraba sus quejas.

— Listo — por fin, después de unas cuantas vueltas más, Shuuya por fin se colocó frente a él con las manos en la cintura — podemos comenzar ahora. Me gustaría probar un poco tus habilidades para saber qué fue lo que aprendiste de Megumi-chan y continuar desde ese punto.

Gokudera sonrió con burla. ¿Qué se supone que aprendería de ella?

— Será mejor que no te arrepientas después, mocosa.

Shuuya le devolvió la sonrisa. Estaba segura cuál era el pensamiento del guardián de la tormenta, no era la primera vez que la subestimaban por parecer demasiado pequeña. Pero una de sus mayores cualidades era la paciencia, así que podía manejar cualquier tipo de situación.

Gokudera decidió iniciar con un combate cuerpo a cuerpo. Consideraba que no había necesidad de usar sus llamas o algún arma, y seguramente aquello terminaría rápido.

Shuuya, por su parte, dejó que el peliplata hiciera el movimiento más conveniente para él, además eso le permitiría averiguar qué tan acertados eran sus datos recolectados.

Su primer movimiento fue un acercamiento rápido, cerrando sus puños se puso en posición de ataque, lanzando dos golpes rápidos hacia el rostro de la chica. Ella observó la trayectoria de sus manos esquivando con un solo movimiento de cabeza.

«Qué rápida» se sorprendió el peliplata.

Entonces la pelinegra se agachó levemente quedando a la altura del torso de Gokudera. Cerró en un puño su mano izquierda e impulsando con su palma derecha golpeó con su codo el estómago del peliplata. En un parpadeo la chica desapareció de su vista lo que lo inquietó, pero trató de mantener la calma y rápidamente buscó a su alrededor algo que pudiera ayudarle, entonces pudo ver no muy lejos de él un reflector con el cuál vio el reflejo de la chica acercándose por su espalda.

— "Escudos Esqueléticos" — Gokudera activó su sistema CAI creando un protección tras de sí con dos escudos que Shuuya no pudo atravesar.

La chica cayó al piso, sonriendo.

— Bien — exclamó satisfecha. Gokudera se giró para verla, aún con los escudos flotando a su alrededor — Uno de tus puntos débiles es que siempre descuidas la parte baja de tu cuerpo, las tendencias desarrolladas también influyen en un combate. Otro punto ciego es tu espalda, pero por lo que veo has seguido el consejo de Megumi-chan y has aprovechado tu entorno.

— ¡Qué mierdas estás diciendo! — refunfuñó Gokudera cuando la chica terminó su análisis — ¿Por qué crees conocer mis puntos débiles? — se quejó.

Shuuya formó un cuadro con sus dedos, enmarcando el rostro de Gokudera.

— Conozco todo de ti, guardián de la Tormenta — exclamó, provocando un escalofrío en él — Gokudera Hayato, 15 años, altura 1.68, peso 54 kg, tipo de sangre: B, IMC de 24, nacido el 9 de septiembre, de signo virgo. Tus principales armas son la dinamita y tu sistema CAI perfeccionado en el futuro, el cuál te permite el uso de cinco llamas diferentes. Eres temperamental, tienes poco análisis de combate, carecías de rápidez y perdiste tu primer combate con Il Giudizio. Eres la futura mano del Décimo Vongola, pero sueles traerle problemas…

— Oye mocosa…— una venita saltó en la sien de Gokudera.

— Pero has entrenado bastante bien con Megumi-chan y has mejorado muchos puntos negativos — finalizó la chica.

Gokudera se quedó sin habla. ¿Cómo es que ese renacuajo sabía todo eso?

— Me alegra presentarme como la creadora de perfiles de la familia Ghiaccio — hizo una pequeña reverencia — un solo vistazo me permite calificar las habilidades de las personas, sumado a la información recolectada de batallas previas. Conocer sus puntos fuertes, movimientos, manías, técnicas y todo lo relacionado a mi objetivo es mi trabajo. Quizás hasta conozco detalles que tú mismo desconoces.

— ¿Pero qué…? — Gokudera parpadeó sorprendido.

Una sonrisa traviesa disfrazada de ternura decoró el rostro de Shuuya. Sus ojos rosas se clavaron en Gokudera.

— ¿Quieres detalles más íntimos? — dijo colocando un dedo en su mejilla — por ejemplo… tu amor hacia Miura Haru, el cual no fue correspondido.

Shuuya observó el cambio en el semblante de Gokudera.

— ¿Te crees muy lista? Eres molesta… — los orbes esmeralda se endurecieron sombríamente — Prepárate para pelear.

Shuuya pudo ver el cañón en forma de calavera sobre el brazo de Gokudera. Éste colocó su munición de dinamita y sin miramientos la lanzó hacia la pelinegra. Pero a diferencia de la primera vez, Shuu no lo esquivó, sino que recibió el impacto directamente sobre ella.

Una gran nube de polvo se levantó cubriendo la visibilidad del peliplata. Se enorgullecía sabiendo que era uno de sus ataques más poderosos, pero el asombro llegó cuando al disiparse el polvo, vio a la chica sin ningún tipo de rasguño.

— ¿Cómo…?

— "Fortaleza Electtrica" — Shuuya le sonrió pronunciando aquellas palabras. Un escudo mediano colocado en su antebrazo estaba rodeado de llamas del relámpago, como si con cualquier movimiento fuera capaz de darle una descarga — es una gran protección. No creí que de verdad te atreverías a atacar un cuerpo tan pequeño como el mío, eres algo cruel Hayato-kun…— se quejó, inflando las mejillas.

— ¿H-Hayato? ¡Oye maldita enana, cómo te atreves! — los nervios del peliplata explotaron. ¿Qué le daba tanta confianza?

— Ese es otro de tus puntos débiles, no controlar tus emociones — negó la pelinegra en desaprobación. Después bajó sus cejas con sus manos, imitando el ceño fruncido de Gokudera — Es una pena que siendo tan guapo siempre tengas esta expresión.

« ¿G-Guapo? » su tono le dio escalofríos.

— Seamos buenos amigos, Hayato-kun — Gokudera retrocedió carraspeando viendo la tierna sonrisa que se asomaba de Shuuya.

Definitivamente cada vez que aparecía un nuevo miembro de Ghiaccio estaba más loco que el anterior. Gokudera ya no sabía que esperar en el futuro.

¿Podría aprender a utilizar sus llamas de última voluntad con la ayuda de Shirayuki?


.

.

.


El templo de Namimori se encontraba silencioso, con un leve viento soplando los alrededores. En el centro, en medio de los árboles, se podía observar la figura de cinco personas.

Scarlet se encontraba un poco más lejos, recargada en uno de los árboles viendo el desarrollo de la situación con los guardianes de Vongola.

— ¡Por fin tenemos el gusto de conocer a los amigos de los que tanto habla Megumi! ¿No, Elena? — afirmó una animada Ariadne con una ancha sonrisa.

Elena se cruzó de brazos con una sonrisa, examinándolos con aquella mirada heterocromatica.

— Nada mal…— respondió viéndoles.

— Yo soy Sasagawa Ryohei, ¡espero un entrenamiento EXTREMO! — se presentó animoso.

— Megu también me ha contado de ustedes, creo que esto será divertido — la sonrisa del moreno se extendió a lo largo de su rostro.

— "Megu", ¿eh? Han estrechado bastante sus lazos — Elena miró a Yamamoto fijamente.

A pesar de que su amiga no le había contado demasiados detalles, el hecho de pasar tantos años a su lado le concedía la perspicacia para saber que ese chico había influido en la forma de pensar de Megumi.

— ¿Y cómo entrenaremos, Caron-san? — el pelinegro cruzó los brazos tras cabeza.

— Bueno, yo estoy encargada de mostrarles la manera de producir sus llamas de última voluntad, pero antes necesito conocer su manejo de armas para saber en qué punto debo concentrarme — explicó Elena — todos tenemos un punto que es nuestro fuerte.

— ¡Explícanos eso al extremo! No entiendo nada.

Scarlet abandonó su posición, caminando hasta ellos.

— Por ejemplo… — comenzó a hablar, señalando la espada de Yamamoto — tus llamas se concentran en tus manos, cuando sostienes tu Shigure Kintoki todo tu poder se concentra allí. Quiere decir que será más fácil para ti producir las llamas partiendo de tus manos.

Yamamoto visualizó sus palmas ante la explicación de Scarlet.

— En ese caso — interrumpió Ryohei — yo utilizo mis puños. Significa que tenemos el mismo punto fuerte, ¿me equivoco?

— Es cierto, pero a diferencia de Yamamoto Takeshi, tu cuerpo está acostumbrado al combate físico. Gracias a que prácticas el boxeo tu velocidad aumento mucho más rápido que la de él, según los informes dados por Megumi. Además has trabajado la velocidad en tus piernas, así que para ti es incluso factible el concentrar tus llamas en ese punto, podría tener los mejores resultados.

Los ojos de Ryohei se encendieron de emoción.

— ¿DE VERDAD?

Ariadne no pudo evitar reír.

— Creo que nadie podría haberlo explicado mejor que tú, Scarlet — mencionó la de cabello rizado. — Así que básicamente Scarlet y yo tendremos una batalla con ustedes ahora mismo, de esa manera Elena podrá posar su vista en cada movimiento que realicen y sabrá en qué punto enfocarse cuando sea su turno de mostrarles lo que deben hacer.

— Muy bien, entonces estamos listos cuando quieran — sonrió el pelinegro, preparándose para luchar.

Ariadne cargó las municiones de sus armas.

— Me ofrezco para comenzar, estoy deseando probar la velocidad de la que tanto habla Megumi, ¿qué piensas, Sasagawa Ryohei? — preguntó la joven.

— ¡Estoy de acuerdo AL EXTREMO! — sonrió golpeando sus puños — Si Megumi ha hablado tan bien de mí no puedo decepcionarla.

— ¿Probamos que tan rápido puedes esquivar mis balas? Una carrera de diez minutos será suficiente, ¿crees tener lo necesario? — le retó la joven.

Sus palabras encendieron la chispa del peligris.

— ¡POR SUPUESTO! — declaró sin temor.

Todo el tiempo entrenando con Megumi no había sido desperdiciado. Era hora de demostrar que él también podía ser alguien confiable.

La carrera comenzó con la chica de cabello rizado corriendo tras de Ryohei. Había logrado que creciera la distancia tan pronto como habían comenzado, sintiéndose lo bastante confiado. Era como la primera vez que había entrenado con Megumi, solo que esta vez él era el que escapaba.

Se sentía mucho más ligero que esa primera vez, y su resistencia era mucho mejor que antes.

— Ahora empieza la mejor parte… — susurró para sí misma Ariadne, sonriendo de lado.

Corrió lo más rápido que pudo, acercándose peligrosamente a él. Tomó sus armas, apuntando una de ellas hacia su hombro derecho y otra más a su pierna. Los primeros disparos salieron, pero Ryohei logró esquivarlos fácilmente al utilizar algunos árboles como escudos. Siguió corriendo, pues estaba seguro de que el ataque no se detendría allí, y estaba en lo correcto, pues solo fue el principio de una ráfaga de disparos.

La mayor parte del tiempo Ryohei lograba ver los disparos de reojo, determinando la dirección. Y los que no estaba seguro de poder esquivar lograba bloquearlos mezclándose entre la naturaleza.

«Vaya, sino fuera por Megumi no podría esquivar esto. Esa chica es muy rápida» pensó mientras controlaba su respiración para aumentar su resistencia.

A la distancia Ariadne sonreía al ver tan buen resultado. No era que tuviera la mejor puntería, pero muy pocas personas lograban escapar de sus balas. No cabía duda de que los Guardianes de Vongola no eran tan malos compañeros.

Al pasar los diez minutos acordados, el ataque se detuvo.

— Lo has hecho bastante bien, Sasagawa — le felicitó, volviendo a enfundar sus pistolas — Efectivamente tu velocidad ha mejorado, ya que he podido ver a los miembros de Il Giudizio en acción, no creo que tengas problema al luchar con ellos. Si a eso sumamos las mejores que tendrás en tus llamas y ataques, tenemos una oportunidad de vencer si trabajamos unidos.

— ¡Por supuesto! ¡Lograré los mejores resultados, y Megumi no tendrá de que preocuparse! — declaró animado.

— Parece que te tomas muy en serio todo lo que Megumi te dice, acaso… ¿ella te gusta? — soltó de repente, en tono bromista.

Era su naturaleza curiosa lo que la impulsaba a averiguar todo lo que pudiera.

— Bueno… no es que no me guste — de repente la atmosfera animada del boxeador se relajó — de hecho, todo el tiempo que paso con ella es EXTREMO, pero… creo que no estoy seguro ahora mismo.

Quizás si no recordará lo que había visto en el futuro le habría facilitado las cosas.

— Solo bromeaba, pero… — Ariadne de repente sonrió, tomando por sorpresa al peligris — me alegra que seas un buen amigo de ella. Fuera de la familia es muy difícil que Megumi hable con alguien más. Por eso cuando supimos que había hecho buenos amigos dentro de Vongola, me sentí más tranquila.

— ¿Ah? ¿Por qué Megumi es tan solitaria? No lo entiendo — la expresión confundida de Ryohei no se hizo esperar — desde el primer momento que la vi supe que iba a ser el mejor miembro de mi club de boxeo. Jamás hubiera rehusado hablar con ella.

— Esa es precisamente la razón por la que ella te aprecia tanto. Es una historia que quizás te cuente más adelante, todo tiene que ver con su antigua familia. Pero parece que eres bueno juzgando a las personas, espero que de ahora en adelante puedas seguir brindándole tu amistad — Ariadne se acercó al peligris, estrechando su mano.

Y aunque Ryohei todavía parecía confundido, correspondió el gesto sintiéndose contento.

— Vamos, dejemos los melodramas para después chicos. Tengo otro entrenamiento que ver — les interrumpió Elena, que los había seguido de cerca todo el tiempo. Después se dirigió al boxeador — Nos concentraremos en tus piernas, creo que tenemos la clave para mejor tus ataques.

Ryohei asintió con firmeza. Confiaba en que podría hacer un buen trabajo y mostrarle un mejor resultado a Megumi cuando esta regresara.

Los tres chicos volvieron con Yamamoto y Scarlet, que se había quedado observando de lejos.

— Genial, senpai — le felicitó el moreno.

— Ahora es tu turno, Yamamoto Takeshi — señalo Elena. — Quiero ver tu katana en acción.

— Oh.

El pelinegro sacó su Shigure Kintoki, posicionándose frente a Scarlet. La joven, tan serena como siempre le miró, mientras esperaba un ataque de su parte.

Pronto la espada de Yamamoto fue cubierta con llamas de la lluvia, cambiado su forma tradicional a una katana.

Shigure Soen Ryu. Primera Forma Ofensiva: Shajiku no Ame — Yamamoto colocó la katana frente a él, y en un ataque directo corrió hacia Scarlet a toda velocidad.

El ataque directo fue su primera elección, y aunque esperaba que la guardiana de Ghiaccio tratara de esquivarlo, en su lugar Scarlet cerró los ojos esperando su ataque. Quizás era porque ya varias veces le había sorprendido el potencial de Ghiaccio, pero Yamamoto no dudo, intuyendo que ella tenía algo en mente.

La chica de mirada záfiro obstruyó su ataque con un estilete mediano, y con una sola mano detuvo el trayecto de su ataque.

Yamamoto abrió los ojos sorprendido, pero no se amedrentó, giro sobre su pie cambiando el trayecto de su espada para atacar por un costado.

— "Danza della pioggia" — las llamas de lluvia cubrieron las manos de Scarlet, lanzando su estilete hacia el cielo, dio un giro en círculos y regresó a sus manos.

Durante esos segundos Yamamoto pudo observar el trayecto de su propia katana acercándose hacia la chica como en cámara lenta, quien lo esquivó y una vez que su estilete estaba en su mano, lo acercó hacia el cuello del joven. En un acto reflejo, Yamamoto retrocedió pero sentía sus movimientos torpes y lentos.

Sin embargo la sensación duró solo unos segundos más, pues con un suave movimiento de su mano, giró el estilete y sus llamas se extinguieron.

Yamamoto vio sus brazos y piernas.

— ¿Qué fue eso? — preguntó con algo de consternación.

— Es el mismo ataque que realizaste en tu pelea en el futuro, contra Genkishi — respondió Scarlet.

El pelinegro recordó la forma de su Shigure Kintoki, todo en uno. El efecto tranquilizador de la llama de la lluvia que ralentizaba todos los ataques.

— Ya veo.

— Wow, Yamamoto parecía como si hubieras sido congelado — exclamó Ryohei maravillado.

— Pero solo duró unos segundos, en mi pelea con Genkishi duró mucho más — volvió a hablar, ligeramente confundido.

— Eso es porque Scarlet controló el flujo de sus llamas — Elena se acercó hasta ellos — las utilizó, y ella misma suprimió su poder. Quiere decir que puede utilizarla en el momento más conveniente. Es como el play y stop de una película. Activar o desactivar, eso es lo que probarán conmigo — sonrió satisfecha.

Ambos jóvenes asintieron. El nuevo entrenamiento prometía muchas mejoras.

— Ahora entiendo porqué Megumi las admira tanto — el moreno se relajó sonriente — tienen muchas habilidades. Me alegra trabajar con ustedes.

Elena vio la sonrisa del chico. ¿Sería tan ingenuo como lo parecía? Al verlo era totalmente opuesto a Denev.

— Entonces no son necesarias tantas formalidades entre nosotros. Además… — la chica de ojos heterocromaticos se concentró en Yamamoto — creo que podemos llevarnos bien, pero quiero aclarar contigo algo. Una cosa es nuestra alianza como compañeros, y otra diferente es tu apego a Megumi. No voy apoyar eso.

La declaración de Elena dejo sorprendido a Yamamoto, mientras que Ryohei seguía confundido.

— Los intereses de mis amigos son lo más importante, así que una vez que Denev esté aquí, será él quien tendrá mi apoyo. Considero que Denev es una mejor opción.

Ariadne silbó entusiasmada.

— Me has tomado por sorpresa hasta a mí, Elena — se burló la chica.

Sin embargo ambas sabían lo mucho que deseaban que el guardián de la niebla fuera feliz.

— Creo que entiendo. Pero eso no significa que vaya apartarme, al final la persona que Megumi quiere con ella soy yo — declaró un decidido Yamamoto.

Las chicas vieron la actitud del joven con sorpresa. No era para nada el chico ingenuo que aparentaba, y una sonrisa satisfecha se asomó en el rostro de Elena. Después de todo la persona que estuviera con su amiga no debía ser un cobarde.

Sin embargo Scarlet no mostraba la misma expresión, en su lugar se preguntaba si con ese chico en el camino todas las oportunidades de su hermano habían sido anuladas.

A pesar de que estuviera alejada de ellos, en su interior quería recobrar esos años que habían pasado juntos los tres.

¿Podría ocurrir aquel milagro?


.

.

.


La mirada de Enma se clavó en la figura concentrada de la chica que tenía frente a él. Habían comenzando con su entrenamiento eligiendo un lugar tranquilo donde tuvieran un gran campo para moverse.

Aquella especie de parque, relativamente tranquilo, le proporcionaba la oportunidad perfecta para hacerlo sin ninguna interrupción. El silencio era lo único que los rodeaba, tanto que Enma sentía que debía evitar respirar para no romper la concentración de Sely.

La castaña tomó su espada Tachi entre sus manos y con los ojos cerrados la colocó frente a ella. Agudizó su oído, sintiendo el aire que sacudía las copas de los árboles, y espero que las hojas que se desprendían cayeran hacia ella.

— "Fuyu no Arashi: Sakuranbo" — pronunció casi en un susurro.

Enma observó maravillado como Sely giraba con su espada cubierta de llamas de la tormenta y cortaba una a una cada hoja. Era como si se tratara de una danza delicada y bien definida. Algunos de estos trozos cayeron en las manos del pelirrojo, quien observó cómo se desvanecían desapareciendo completamente, producto del atributo de desintegración de la tormenta.

— S-Sorprendente… Sely-san — exclamó el pelirrojo, mientras que Sely bajaba su espada y abría los ojos para regalarle una sonrisa.

— Ahora imagina como pueden utilizar sus llamas sin necesidad de un catalizador como sus anillos — habló, señalando el anillo Simon de Enma. — Serían capaces de inyectar esa energía casi en cualquier cosa que deseen. Eso es lo que tenemos que mostrarle a Vongola y a ti, para que podamos vencer a Il Giudizio.

— Entiendo. ¿Ustedes ya han luchado con ellos, verdad?

— La primera vez que tuvimos una especie de contacto fue cuando ellos atacaron a los Cavallone, pero esa vez no nos enfrentamos a ellos — respondió Sely, acercándose a él — esta vez, cuando estuvimos en Tokio, tuve la oportunidad de encontrarme con uno de ellos: Siegheart. Pero debido a que estaba demasiado concentrada en los yakuzas y en que su propósito era hablar con Décimo y Shito, realmente no parece que hayan peleado en serio. Así que no pudimos probar que tan eficaz es el hecho de que ellos no puedan absorber nuestras llamas.

— Y por supuesto quien estaba allí para defender a Bunny era yo…— interrumpió repentinamente Michael con una sonrisa — ¿No han olvidado que estoy aquí, cierto?

Enma giró su vista hacia él, sintiéndose observado de arriba abajo. El guardián del Sol de Ghiaccio no parecía interesado en mantener una buena relación con él.

— Gracias por eso Michael, pero… — suspiró la joven. — No veo la razón por la que tengas que sacarlo a la luz en este momento.

Por alguna razón el rubio siempre se ponía demasiado pesado con el tema de Enma.

Michael se levantó de la banca dónde se encontraba sentado y se acercó a ambos jóvenes.

— Lo que deberíamos hacer es ver que tan bien lleva a cabo su manejo de llamas el desconocido capo de Simon, ¿no? — espetó el rubio — sé que sus llamas de última voluntad son un tanto "especiales".

Sely asintió a las palabras de su amigo.

— Enma, ¿podrías mostrarnos tus poderes? — preguntó una emocionada Sely.

Una expresión nerviosa no tardó en aparecer en el rostro de Enma.

— C-Claro…

El pelirrojo pronto entró en modo hyper, mostrando claramente la llama en su frente que se dirigía hacia abajo. Su anillo Simon brillo con su llama de última voluntad, convirtiéndose en unos guantes de metal negro que cubrían hasta su antebrazo, dándole un toque más serio y poderoso.

— Su aura había cambiado completamente.

— Nada mal ~ — canturreó el rubio con una expresión desafiante — ¿Probamos su potencial?

Sely parpadeó sorprendida ante el pedido de su compañero.

— Vamos Bunny, necesitamos saber esa información — le dijo en tono relajado.

Michael tronó ligeramente su cuello y comenzó a calentar. De un momento a otro comenzó con un ataque rápido a Enma, quien logró cubrirse con sus antebrazos. Después el rubio se impulsó hacia atrás con ayuda de sus manos, abriendo el espacio suficiente para que pudiera utilizar sus dardos. Lanzó cinco de ellos simultáneamente, cada uno dirigido a una parte distinta del cuerpo de Enma.

— "Gravita della Terra" — esferas de gravedad rodearon a Enma, deteniendo el ataque del rubio y cambiando de curso el trayecto de sus dardos.

Éstos giraron en dirección a Michael, acercándose peligrosamente hacia los mismos puntos que él había elegido para atacar a Enma.

Michael corrió en su dirección y usando la propulsión de sus llamas, interceptó los dardos tocándolos suavemente

— "Aura della Tempesta" — el rubio finalizó cayendo sobre una rodilla, mientras los dardos se hacían trozos y desaparecían a su espalda.

Enma se detuvo, viendo con confusión las llamas rojizas que envolvían las manos del rubio y que pronto desaparecieron.

— P-Pero… ¿no eres el guardián del Sol?

— ¿Te sorprendí? — preguntó con una ancha sonrisa — Es verdad que mi llama principal es la del sol, pero no es la única que puedo utilizar — presumió — pero admito que podría haber sido difícil de no haber utilizado el atributo de desintegración. Hasta ahora, tu llama de la tierra es lo mejor que he visto.

Ante su repentino halago, Enma se quedó perplejo.

— Sin embargo, creo haber detectado un punto débil — Michael se puso de pie nuevamente.

Sely les siguió observando en silencio. Admiraba bastante lo meticuloso que era el rubio a la hora de tener una pelea.

— Utiliza tu alrededor para atacarme con tu Gravita della Terra — le indicó, tomando una posición de ataque.

Enma obedeció activando su llama. La escena anterior volvió a repetirse, pero esta vez Enma utilizó rocas de los alrededores para lanzárselos al rubio. Con una vasta agilidad, Michael los esquivó llegando hasta el pelirrojo y al tenerlo frente a frente sostuvo sus manos con las suyas, inmovilizándolo. Enma trató de liberarse pero unas nuevas llamas recubrieron las manos de Michael fortaleciendo su agarre.

— Intenta lanzarme las rocas de nuevo — dijo.

Enma frunció el ceño, sabiendo lo que trataba de hacer. Siguió sus palabras alzando las rocas y dirigiéndolas al rubio, pero estas pasaron por su costado estrellándose en puntos aleatorios. Después le soltó, y Enma desactivó su llama.

— Entiendo — Sely golpeó el puño en su mano, comprendiendo a lo que se refería. — Enma no tiene tanta precisión cuando obstruyen sus manos, ¿no es así, Michael?

El joven asintió, relajándose.

— N-No… no esperaba que te dieras cuenta tan pronto — habló con una voz baja el pelirrojo dirigiéndose a Michael.

— En mi trabajo debo ser muy observador — respondió sin muchos ánimos — Si Il Giudizio se da cuenta, podrás ser detenido en la pelea. No sé si tu llama de la tierra pueda ser suprimida por Pietre Elementari, pero ya que ellos manejan la naturaleza, hay una posibilidad. Aunque podría resultar una ventaja, es una apuesta 50/50.

Enma meditó en sus palabras. Si las llamas de sus guardianes resultaban una ventaja, quizás habría sido mejor traerlos con él a todos, sin embargo aquello era imposible por los compromisos de cada uno. Además no todos le seguirían en aquella travesía.

— Eso es lo que mejoraremos, Enma. Confía en mí — la sonrisa de Sely le infundió tranquilidad al pelirrojo — Te mostraré como utilizar tus llamas sin el anillo Simon, además podrás dirigirlos a cualquier parte de tu cuerpo, de esa manera aunque bloqueen tus manos, será como si realmente usaras telequinesis.

Tenerla allí era bastante reconfortante. El ambiente se llenaba de una cálida sensación.

— Solo necesitas fuerza de voluntad — Sely alentó con sus brazos de manera emocionada. — Guardaré tu anillo, ahora intenta concentrar la misma sensación que tienes con tu llama a alguna parte en específico. Puedes comenzar con una pequeña cantidad.

— ¿T-Tan pronto…?— se sobresaltó. Era la primera vez que lo intentaría aunque ya había visto en alguna ocasión el entrenamiento de Tsuna.

— No estés nervioso, veamos…— Sely se acercó tomando sus manos con suavidad. Aquello hizo sonrojar al chico — Por ejemplo…

— La práctica es un mejor método— interfirió Michael, empujando suavemente a Sely, logrando que se soltaran.

La castaña infló las mejillas y lo vio con mala cara.

— Haremos esto, Kanato.

— Es Kozato… — corrigió el pelirrojo, pero Michael simplemente lo ignoró.

— Voy a lanzarte mis dardos y tendrás que dirigir la energía de tu llama al punto que te señale para detenerlo. Si no lo logras, éste pequeño dardo se clavara en tu cuerpo.

El pelirrojo tragó saliva.

— ¿Estás loco, Michael? — reclamó la chica, alterada.

— Es un motivante. El peligro hace que tu cuerpo responda — dijo en tono burlón— De hecho pensaba agregar algo de veneno en la punta para que los resultados sean satisfactorios.

— Michael… esto no es un juego…— negó Sely.

Era claro que el rubio solo buscaba atentar en contra de Enma.

— Puedo curarlo con mi llama del sol, no debe haber problema Bunny… — el joven rió al ver las expresiones de la chica.

Enma vio sus pequeñas peleas, haciendo que creciera una duda en él. Sin poder evitarlo apartó levemente a la castaña, susurrándole para que no fuera escuchado.

— E-Esto… Sely-san — Enma respiró profundamente — ¿Leeuwen-san siente algo por ti?

Sus ojos azules se abrieron con sorpresa ante su pregunta. Había sido muy inesperado.

— Si ese fuera el caso, ¿cuál es el problema? — al escuchar la voz de Michael, ambos se sobresaltaron, girándose para verlo. Los ojos grises del chico se clavaron en los de Enma — No creo que tengas exclusividad para ser el único a quien puede gustarle. Voy a proteger a mi familia, así que si lo considero necesario la alejaré de ti aunque ella no quiera.

Enma guardó silencio después de escucharlo. Parecía lo bastante determinado como para dejar en claro que no era una broma.

Sely miró a ambos chicos. Ella estaba segura de sus sentimientos por el pelirrojo, pero era la primera vez que se cuestionaba qué era lo que su amigo sentía por ella realmente.

¿Acaso no estaba bromeando?


.

.

.


Dentro de la pequeña habitación se podía escuchar claramente el rápido tecleo que ejercían las manos del guardián de la nube. El reflejo de la luz de su computador se proyectaba directamente en sus anteojos, y solo paraban un par de minutos al día para estirarse lo necesario.

Y es que a pesar de que Il Giudizio había hablado de una tregua, lo cierto era que él no tenía descanso desde ese día. Todos sus intentos por conseguir el rastro de sus enemigos habían sido claramente obstruidos por alguien muy capacitado del otro bando. Y si se descuidaba un segundo pronto aprovechaban para intentar meterse a la base de datos de Ghiaccio y obtener parte de los informes que ellos recopilaban.

Había sido un receso físico, más no informático.

¿Estás bien, Yamazaki-san? — escuchó la voz de Irie del otro lado de su auricular. — Puedes descansar un poco si te apetece, yo me encargaré de cuidar el servidor.

— No, todo está bien — respondió vagamente.

Era la primera vez que trabajaba con alguien más que no fuese los miembros de Ghiaccio. Pero el pelirrojo había resultado un excelente compañero en ese ámbito. Era tranquilo la mayor parte del tiempo, por lo que no tenía que preocuparse por escuchar argumentos innecesarios todo el tiempo, como cuando todo el bullicio de sus compañeros llegaba a sus oídos.

Irie era lo bastante reservado como para confiarle datos restringidos y confidenciales, y hasta ese momento no lo había defraudado. Además era excelente en el manejo y creación de herramientas. Parecía que, después de todo, la alianza con Vongola no había sido tan mala.

Este tipo parece muy interesado en entrar a la base, son muy pocas las veces que se detiene — continuó el pelirrojo, siendo escuchado por Shinobu — aunque sus métodos son realmente descuidados.

— Sí, la persona que estaba a cargo antes parecía más centrada. Tenía muy pocos fallos y eso le creaba más oportunidades para poder romper mis defensas. — Shinobu se recargó en el respaldo de la silla, viendo los números y códigos encriptados que sus pantallas señalaban — Ahora parece desesperado por lanzarme un desafío.

Yamazaki-san, sin afán de ser inoportuno. ¿Crees que se trate del hermano de tu amigo? Del que hablamos en Italia. Parece tener algo personal contra ti.

El peliverde acomodó sus lentes guardando un breve silencio. Pensar en esa opción era lo único que se le venía a la mente.

— Seguramente. Después de lo que paso con Eian no volví a preguntarme lo que había sucedido con su hermano, pero supongo que él tendría deseos de vengarse por lo ocurrido. Si eso es cierto, probablemente esa sea la razón por la que decidió cooperar con Il Giudizio, después de todo su deseo es destruir a toda la mafia. Los mismos que asesinaron a Eian.

Shinobu escuchó el suspiro que daba Irie del otro lado.

Bueno, entonces simplemente fue una casualidad que ustedes volvieran a cruzarse. Pero me parece que esta concentrándose demasiado en ti — comentó. Shinobu sonrió al darse cuenta de lo perceptivo que era el mecánico de Vongola.

— Para él quizás no sea casualidad. Estoy seguro de que estuvo buscándome todo este tiempo, creyendo que yo soy el culpable de la muerte de Eian.

¿Por qué pensaría eso?

— Porque Eian murió protegiéndome.

De nuevo el silencio se instaló en medio de la conversación. Aquella información descolocó a Irie, sin embargo comprendía que después de todo, él tenía muy poca información de los miembros de Ghiaccio y de su pasado. Era natural que todos guardaran algo en su vida que muy pocas personas conocían. Decidió esperar a que fuera el mismo Shinobu quien lo contara.

— Hace cinco años, Eian llevo a cabo actividades ilícitas relacionadas con la droga. Eso lo condujo a varias familias mafiosas con las que se involucró, y uno de esos negocios tuvo fallas que no pudieron perdonarle así que ajustaron cuentas con él. El día que me presento a su hermano menor, hubo una emboscada contra él, en medio de la confusión nos dijo que huyéramos, sin entender que era lo que estaba sucediendo. En ese momento uno de los subordinados comenzó a disparar, y cuando me apuntó, Eian se interpuso recibiendo el disparo. Ninguno de los dos queríamos dejarlo allí, pero tampoco teníamos lo medios para ayudarlo, así que escapamos. Después me enteré que murió allí mismo — se detuvo un momento, después de su explicación — pero recuerdo muy bien los ojos llenos de rencor que Knox tenía hacia mí. Es probable que de cualquier manera hubieran tomado su vida ese día, pero creo que su hermano hizo que la culpa cayera en mí.

Entiendo…— respondió el pelirrojo. Shinobu lo había contando con tal serenidad que Irie se preguntó si necesitaría algunas palabras de ánimo o no — su suerte se la busco él mismo.

— Por supuesto. Cada uno cosecha lo que siembra, y Eian atrajo su propia muerte; pero hay algunas personas que no pueden aceptar eso. Creo que ese el caso de Knox.

Irie escuchó como el joven peliverde volvía a teclear rápidamente después de la historia que le había confiado. Por su parte él también continúo con su trabajo, pensando en lo diferente que puede ser la vida de cada persona. En ocasiones vemos rostros y tendemos a juzgar sin conocer el pasado de alguien, y eso provoca que muchas veces dictaminemos nuestro criterio, volviéndose demasiado injusto para la otra persona.

Shinobu parecía una persona reservada, pero él también guardaba una historia que merecía ser conocida y comprendida. Quizás la única persona que le había otorgado eso tal y como lo necesitaba había sido el líder de Ghiaccio.

¿Sería el mismo caso para todos los guardianes? ¿Habría alguna historia detrás de la serenidad de Dánae que él debería conocer? Esperaba contar con la misma oportunidad que tenía con Shinobu para conocer mejor a los aliados de Vongola.

Especialmente a Dánae, con quien había trabajado mucho al llegar a Italia. Era una pena que ahora no pudieran estar juntos como en aquellos días.

« ¿Qué estarás haciendo ahora, Dánae-san? » pensó el joven pelirrojo mientras suspiraba.

Deseaba, en su interior, tener algún contacto con la líder de la unidad Scuro. No importaba si era solo una llamada, quizás escuchar su voz podría aliviar sus pensamientos en ese momento.


.

.

.


Mientras Megumi comprobaba el aire acondicionado, Denev se encargó de colocar el cuerpo de Mukuro en la cama. Ambos miraron al peli índigo que aún yacía inconsciente.

— Descansaremos algunos días en este lugar hasta que Mukuro recupere la movilidad de su cuerpo — habló Megumi con seriedad, cruzándose de brazos — Según Bermuda no debe tomar más de dos o tres días.

— ¿Qué haremos si no quiere seguirnos, Megumi-sama?

— No creo que se niegue. Aunque no lo admita abiertamente, según nuestros informes se preocupa lo suficiente por los chicos de Kokuyo y la pelea llegará a ellos irremediablemente — la pelinegra dio una última mirada al ilusionista y después dio media vuelta, acercándose a la ventana — Además tiene que devolverme este favor.

Los ojos záfiro de Denev se clavaron en la espalda de la joven y finalmente se acercó a ella.

— Pensé que esto lo hacía por lo sucedido en el pasado — dijo con su habitual serenidad.

— Pero él no lo sabe, Denev — Megumi respondió en tono juguetón guiñándole un ojo.

Ambos volvieron a mirar por la ventana. Frente aquel lugar se podía ver un amplio jardín bellamente colorido. Totalmente opuesto al paisaje nevado que habían observado horas atrás, pero igual de majestuoso.

— Conseguiste un lugar bastante bonito.

— Es de un contacto que tengo en Suiza, y durante esta época del año no la necesita. Pensé que era un buen lugar para descansar, y es de difícil acceso — respondió.

— ¡Oh! ¿Fue cuando hiciste negocios en Ginebra? — preguntó la pelinegra, recibiendo un asentimiento de su parte. — Me agrada este jardín, me recuerda al único lugar bonito que tenía la mansión Ruscelli — terminó diciendo con cierto tono despectivo.

Denev la vio cambiar su expresión. Era común que su humor repentinamente se transformara.

— He pensando en cultivar un jardín en nuestra casa, en Italia — mencionó, relajando el ambiente — le dará otro aire.

Megumi le miró con ternura, sonriendo.

— Cada vez que dices esas cosas, pienso que serás un buen padre de familia.

Sus repentinas palabras sorprendieron al pelizafiro, quien al verla sintió que sus orejas comenzaban a calentarse. Giró el rostro, aclarándose la garganta.

— V-Voy a preparar algo de comer, podremos hacerlo en el jardín.

Después se retiró hacia la cocina. Megumi permaneció unos minutos en la habitación, pensando en lo que le diría a Mukuro una vez que despertara, hasta que estuvo todo listo y Denev la llamó para salir al jardín.

Tomaron asiento cerca de una pequeña fuente que estaba igualmente rodeada de varios árboles con curiosas y bonitas flores.

— En estos momentos seguramente los chicos deben estar peleando sobre quién debe ocuparse de preparar tantos alimentos — rió al imaginarlos. Saboreó satisfecha al probar el platillo que Denev le había preparado. — ¡Tengo tanta suerte de tenerte a mi lado!

Una leve sonrisa apareció en el rostro del guardián de niebla, sin poder evitarlo.

— Hay una gran variedad de flores aquí — durante unos minutos, Megumi se detuvo a admirar el paisaje que los rodeaba — No creo que podamos tener tantas en casa, ¿cuáles te gustaría tener, Denev? — preguntó dando otro bocado a su comida.

El pelizafiro la miró unos segundos, y después volvió la vista a las flores.

— He investigado un poco… me gustaría llevar flores de ciruelo y gardenias.

— ¡Ah! Esas también estaban en la mansión Ruscelli. Muchas veces tuvimos que vernos allí para no encontrarnos con Dian…

Los pensamientos de la pelinegra viajaron años al pasado. Recordó la primera vez que fue defendida en su vida.

— Eras bastante temerario, como ahora — soltó una risita al pensar en el Denev de su niñez.

Él sabía perfectamente a lo que se refería, sus recuerdos juntos permanecían grabados en su memoria.

— Sé que lo he dicho muchas veces antes, pero gracias por eso — Megumi apretó una de sus manos fuertemente — Sin ti no habría sido capaz de soportar esa dura época.

— Y yo volveré a repetir que fue Megumi-sama quien me salvó a mí — esta vez fue Denev quien tomó sus manos. — Soy el más agradecido.

Megumi mordió su labio inferior recordando el pasado. Había cometido varios errores de los que se arrepentía.

— Es desde ese día que comenzaste a llamarme de esa ridícula forma — se quejó — ese agradecimiento no me gusta. Sobre todo porque yo realmente no te salvé, más bien fui quien provoco ese incidente.

Su declaración hizo que Denev negara con la cabeza. Jamás pensaría que aquello era su culpa, no importaba que tantas veces se lo repitiera.

— Si me dices que tu forma de tratarme cambió para crear una brecha por ese error, entonces puedo aceptarlo, lo tendría merecido.

— Realmente estoy agradecido. Daría mi vida por Megumi-sama si fuera necesario — declaró sin duda. La miró durante unos instantes, para después declarar: — Porqué amo a Megumi-sama.

Las últimas palabras dichas por Denev descolocaron a la pelinegra que parpadeó confusa, había sido tan repentino que creía haber escuchado mal, pero ante la mirada de Denev, supo que había sido muy claro.

— No creo que la palabra amor sea la correcta — continuo después de recomponerse. Aunque ella misma había afirmado que había una posibilidad, siempre se había inclinado por una razón más lógica — creo que lo único que sientes es una admiración que sobrepasa el límite de lo normal. La cuál no debería existir porque no soy una persona especial para merecerla.

— ¿Cree que no reconozco mis propios sentimientos? — preguntó, ligeramente ofendido.

Era la primera vez que Megumi le escuchaba ese tono.

— S-Solo digo que podría haber una confusión, ya que tú…— sus palabras fueron frenadas cuando sintió un tirón a su mano, provocando una cercanía excesiva entre ambos.

— Megumi-sama sabe reconocer los sentimientos mejor que nadie — habló sin dejarla separarse — mire mis ojos y dígame si es amor o no.

Ambas miradas, rojiza y záfiro, se entremezclaron. Megumi apretó su mano en un puño.

¿Acaso… decía la verdad? Miro sus orbes záfiro detenidamente, ¿por qué no se había dado cuenta antes? Con todo el tiempo que llevaban juntos… Pero sus ojos no mentían, no sabría expresarlo con palabras, pero podía sentirlo.

Durante un segundo sus ojos le recordaron a la misma mirada que Yamamoto le mostraba. Ella se alejó ligeramente, bajando la mirada.

— "Amor secreto" — susurró Denev, dirigiendo su mirada a una gardenia frente a ellos, lo que atrajo la atención de Megumi — eso es lo que significan las gardenias, y es lo que he guardado hasta ahora.

Hubo un breve momento de silencio.

— Quiero decirlo ahora, porque sé que después de nuestra lucha contra Il Giudizio muchas cosas cambiaran — volvió a hablar el chico, mirándola directamente— no, de hecho sé que hay algo que ya cambió, desde que apareció Yamamoto Takeshi.

En ese instante Megumi supo que, efectivamente, aquel joven la conocía perfectamente.

— Y-Yo… — por primera vez dudo en hablar frente a él, pero sería fallar contra ella misma y su esencia — quería creer que tus sentimientos no eran esos, que todo era una confusión… porque una persona como yo no merece tener ese tipo de felicidad. No solo tú, creo que mi mente se encargaba de recordarme que no debía aceptar a nadie para no hacerle daño, hay tantas personas que quiero y tengo miedo de que pueda lastimarlas de alguna manera. Pero… desde que conocí a Takeshi, por más que insistí no pude evitarlo. Yo… me enamoré de Takeshi — confesó, viendo a su amigo.

No quería mentir y defraudar la sinceridad que Denev le había mostrado.

Denev suspiró, inclinándose ligeramente hacia atrás y recargándose sobre sus manos.

— Sí, eso pensé…— declaró, y después de unos segundos volvió a hablar — entonces, ¿qué sucederá con él? — se atrevió a preguntar.

Ahora lo más importante no eran todos esos sentimientos románticos, sino el futuro que les esperaba después de una batalla como la que tendrían.

— Siendo sincera… no lo sé. Tal vez mi destino ya había escrito ese final para mí.

Denev volvió a apoyar su mano sobre la de Megumi.

— Somos nosotros quienes lo escribimos, Megumi-sama.

Ambos guardaron silencio nuevamente, escuchando el canto de los pájaros. Megumi miró de reojo a su amigo, pensando en todo el tiempo que habían pasado juntos.

« ¿Quién querría a una niña tan despreciable? Eres inútil »

« E-Eres… c-capaz… de traicionar a cualquiera…»

Negó borrando aquellos recuerdos de su mente. ¿Con tantas personas en su vida que la querían, todavía dudaba? Eso era lo que le había impedido conocer el amor desde mucho antes. Pero no se arrepentía, si con eso había llegado hasta Yamamoto Takeshi.

— Al menos ahora, Megumi-sama sabe que lo que siento es real. Debe dejar de pensar que quise alejarme solo porque cambie mi forma de tratarla — las palabras de Denev la regresaron nuevamente a la realidad.

El chico se había percatado de cómo Megumi se había sumergido de nuevo en sus pensamientos, así que lo mejor era relajar el ambiente. No conseguía nada cambiando de un momento a otro su relación.

Megumi sonrió ante lo dicho.

— Sigue siendo extraño, porque cuando éramos niños no lo hacías. Por tu culpa estuve torturándome mucho tiempo — se quejó, haciéndose la ofendida. Después golpeó el hombro de Denev, sorprendiéndolo — Si dices que me amas, entonces llámame por mi nombre. Dejaremos los agradecimientos atrás, porque si no lo haces siento que después de este día te alejarás sin más. Ahora es cuando más te necesita Ghiaccio, Shito y también yo — le miró decidida.

Denev vio su brillante mirada rojiza. Aquella misma con la que se había cruzado la primera vez hacía doce años atrás. Había tomado una decisión en ese entonces, y a pesar de que no podía estar con ella, no pensaba retractarse.

— "Mantén tu promesa" — susurró mientras veía las flores de ciruelo bajo las que se encontraban. La chica siguió su vista, alzando la cabeza — eso es lo que significa esta flor. Gracias a Ghiaccio pude pertenecer a una familia por primera vez, y ese lugar lo crearon Shito y… tú — la miró, sonriendo levemente — no voy a romper mi promesa, Megumi. Voy a permanecer a tu lado, y arriesgaré lo que se necesario para protegerlos, a ti y todos.

Aquellas palabras fueron selladas con el silencio de un inmenso jardín en el que los pétalos del ciruelo volaban alrededor, dejando atrás importantes sentimientos.

Ahora era momento de escribir un nuevo futuro.

Continuara…


Notas Finales: Un capítulo sencillito pero con muchas revelaciones y conflictos xD Nuevamente hay varios detalles importantes que se revelan y que nos sirven de preámbulo para nuestro final. La verdad me duele escribir escenas de mi Denev T-T sufro por él, nunca llegué a pensar que sería un personaje que me gustara tanto, ni siquiera que me haría dudar sobre una de las parejas. Así que por este día estaré sufriendo... :c
¿Les gustó el capítulo? Espero que sí, recuerden que cada uno tendrá su partecita, porque ponerlos a todos es todo un embrollo para mi cabeza xD

Nos vemos dentro de dos semanas para el siguiente capítulo, y no se pierdan los resúmenes porque eso aumenta la tensión(?) :v
¡Gracias de nuevo!

Agradecimiento Especial: Hiyori Ishida, Angelacorus (esos celos me hacen daño(?) xD) y Hitomi Rinshiku ¡Las amo, gracias por toda su paciencia!

*Adelanto del próximo capítulo: Shito no para de pensar en el mejor método para luchar contra Il Giudizio, y la curiosidad por la aparente "quinta" piedra no hace más que confundirlo, sin embargo Hitomi estará allí para apoyarlo, lo que no termina de agradar al prefecto de Namimori, provocando una reacción inesperada. Mukuro comienza a recuperarse lentamente, pero no puede evitar preguntarse que es lo que hace al lado Megumi y el ilusionista de Ghiaccio. Byakuran por su parte no esta dispuesto a pasar más tiempo lejos de Elena, provocando un gracioso encuentro con ella y Yamamoto. Además Lizette de desiste de su intento por vigilar a su objetivo, provocando la intervención de las guardianas de Shito. Finalmente Sely se anima a pedir una cita a Enma, ¿saldrá como ella planea? Y los chicos de Il Giudizio se reunen nuevamente.