Si solo son amigos...
(nota del autor: este fanfic es escuela del primero, "Sentimientos prohibidos", y del décimo, "Una inesperada unión")
Toshiko regresaba a casa después de hacer la compra. Pero cuando abrió la puerta guardó silencio. Un ruido en el cuarto de Sora le alertaba de que no había vuelto en el mejor momento. Agudizó la oreja.
—Taichi… me encanta… —gemía su hija—. Sigue… sigue… me gustaaaaa…
La mujer suspiró. Sentía mucha envidia por su hija. Se había buscado un novio que le daba mucho placer. Bueno. En realidad no sabía si eran novios. Sora siempre le definía como "un amigo". En la cabeza de Toshiko en realidad Taichi era "el follamigo" de su hija. Pero no se atrevía a preguntarle algo semejante. Simplemente aguardó en el marco de la puerta hasta que supo que su hija había llegado al clímax. Contó hasta cinco, y cerró la puerta de la calle.
—¡Hija, ya estoy en casa! —anunció mientras iba con las bolsas a la cocina.
Como si fuera un reloj, a los dos minutos de su anuncio Sora y Taichi salieron del dormitorio, completamente vestidos, como si no hubiera ocurrido nada. Ese era el estilo que tenían. Fingir. Su hija y el castaño fingían que no tenían sexo, y ella fingía que se lo creía. Un secreto a voces.
—Te ayudo a colocarlo —dijo Sora. Ni un cabello despeinado. Su hija era una profesional.
—No te preocupes, tampoco he traído tanto —respondió Toshiko mientras empezaba a guardas las cosas en la cocina—. ¿Queréis un vaso de zumo? —ofreció. "Espero que no se lo tomen como una indirecta".
—No, gracias, señora Takenouchi —respondió Taichi—. De hecho, yo debería volver a casa.
—Pero, ¿vienes esta noche? Es decir, tenemos examen el lunes y deberíamos aprovechar para estudiar este fin de semana—dijo la pelirroja.
—Por supuesto. Pero tengo que ir a cambiarme, debo entrenar a los chavales al fútbol y toda mi ropa está en asa.
—Te veo luego entonces. ¡Espera! Te acompaño a la puerta.
"Que no soy idiota, hija, sé que vais a aprovechar para morrearos", pensó Toshiko. La mujer tenía sentimientos encontrados. Se alegraba de que su hija tuviera esa libertad. Un amigo con el que podría (o no) tener ese tipo de relación. Y por el otro, tenía celos. Llevaba muchos años sola. Y la única persona con la que podía tener un desahogo de vez en cuando… bueno, era adúltera, así que no podían verse con mucha frecuencia. Sin embargo, Sora tenía a alguien "fijo", que veía cada vez que le apetecía. Y que estaba buenísimo además.
Algunas noches, fantaseaba con el día en que, por error, había entrado en el baño y Taichi se estaba dando una ducha. Aquel cuerpo parecía esculpido por los mismísimos dioses. Ay, si tuviera la ocasión de pasar un buen rato con él… "probablemente dejarían de gustarle las jovencitas", pensó mientras veía a su hija regresar. "Bueno, no creo que Sora le dejase de gustar".
A mucha distancia de su casa, Taichi era ajeno a los pensamientos de su suegra. Simplemente pensaba en la discusión que tendría al llegar a casa. Sora era una chica estupenda. La primera vez que lo había hecho con ella había sido improvisado, no se esperaba algo como aquello. Pero le había gustado. Y el hecho de no atarse con ella le daba una libertad de la cual disfrutaba mucho. Pero en su libertad había una persona bastante molesta.
—¿Ya te has tirado a la pelirroja? —preguntó Hikari.
—Estamos estudiando, tenemos exámenes —respondió el castaño mientras echaba la ropa de deporte en la bolsa—. Ya te lo dije…
—Y yo te dije que no me mintieras. Eso me duele más que el que te acuestes con otra. ¿Te la has follado sí o no?
—… Sí —se sinceró Taichi—. Lo siento, Hikari. Sé que no te gusta compartirme, pero… ¿cómo se lo podría explicar? ¿"Lo siento, Sora, pero tengo que acostarme con mi hermana"? Eso sería raro, y lo nuestro no lo puede saber nadie.
—Sí. Y no por eso me siento mejor. Tú eres mío.
Taichi sonrió. Tendió las manos a su hermanita, y le besó con ternura. La conexión con ella era fuerte, muy fuerte. Y sabía que odiaba compartirle desde la tarde que habían pasado con su propia madre. Pero lamentablemente para ambos, debían mantener las apariencias de cara al mundo. La envolvió entre sus brazos. Ella no se lo devolvió. Seguía dolida por tener que aceptar que Taichi se lo montase con esa tonta de Sora.
—Sabes que tenemos que disimular. Oye. ¿Por qué no quedas este fin de semana con Takeru? ¿O con Daisuke? —le propuso—. Pasa un buen rato con ellos. Yo… tengo que estudiar. Y sí —dijo antes de la propuesta de su hermana—, también me acostaré con Sora. Pero el lunes, después del examen, prometo que voy a ser todo tuyo.
—Es una promesa —dijo ella.
Taichi asintió. Terminó de echar ropa para el resto del fin de semana, y se fue hacia el entrenamiento, momento en el cual pudo dejar de pensar por un rato en su hermanita. Felicitó a Daisuke por el buen trabajo realizado, y después de cambiarse volvió a casa de Sora.
Llamó a la puerta, pero no fue su amiga quien le abrió la puerta, sino la madre de esta. Llamarla "suegra" estaría fuera de lugar. Él y Sora no eran novios. Eran rollete, como mucho.
—¿No está Sora? —preguntó cuando entró en la casa y no vio a la chica.
—Me ha dicho que tardaría un poco en volver. Al final ha quedado con Mimi —respondió la señora Takenouchi.
—Oh, vaya… Pues nada, dejo esto y ya volveré luego —comentó Taichi, que no le apetecía mucho deambular por ahí con la bolsa de ropa en la mano.
—¡No seas tonto! No es la primera vez que te quedas aquí, ¿verdad? —preguntó Toshiko.
—No, bueno. Pero tampoco quiero molestarla.
"Ay, jovencito… Tú nunca molestas", pensó ella, y se mordió el labio cuando el chico se agachó para dejar la bolsa en el suelo del dormitorio de Sora. Ojalá pudiera seducirle. Pero para eso no podía echarse a la piscina. Tenía que saber exactamente si existía algún tipo de atadura entre él y su hija.
Decidió poner una bandeja con un par de tés y unas galletas en la mesa para su invitado, y este se lo agradeció. Probó de su vaso y le arreó un mordisco a una galleta. Toshiko se sentó con él y también le dio un trago al té. Pensó que debería haberle echado un poco de alcohol a la bebida. Estaba nerviosa por lo que le iba a preguntar.
—Taichi, ¿hace cuánto eres amigo de Sora?
—Buf. Ni me acuerdo ya. De toda la vida —respondió este.
—¿Y… sólo sois amigos?
—Claro.
—Lo pregunto porque… no soy ninguna idiota. Sé lo que estábais haciendo cuando he llegado a casa. Y que no es la primera vez.
—¡Cof cof cof cof! —Taichi casi se atragantó con la galleta—. Mierda… —dijo con una lagrimilla—. Perdón, señora Takenouchi…
—No lo decía por eso, tranquilo. Lo que haga mi hija contigo, es asunto suyo. Y prefiero alguien de confianza como tú, y no algún gilipollas que pueda conocer por ahí —dijo Toshiko.
—Vaya, gracias… —comentó el chico, aunque estaba un poco incómodo.
—Lo que quiero saber es… joder, esto es difícil —dijo la mujer.
—Me empieza a asustar…
—Sora siempre dice que solo sois amigos. ¿Eso es verdad? —preguntó.
—Sí.
—¿No tenéis ningún tipo de… fidelidad?
—La fidelidad entre amigos —respondió Taichi sin saber dónde quería ir Toshiko.
—Entonces, supongo que no habrá nada malo si hago esto.
Y de pronto el castaño se topó con los labios de la mujer en contacto con los suyos. No entendió qué pasaba, pero su cuerpo, de forma instintiva, se lanzó hacia adelante, apresando el cuerpo de la señora Takenouchi bajo el suyo. Sintió su cuerpo envuelto por la mujer, hasta que finalmente el beso se rompió, con delicadeza. Se quedaron unos segundos en completo silencio.
—Perdone, señora Takenouchi…
—Pero si te he besado yo, tonto. Y veo que acerté —dijo con una sonrisa—. Y no me hables de "usted" cuando tienes una mano en mi teta.
Taichi la apartó de inmediato, no se había dado cuenta.
—Puedes llamarme Toshiko —susurró la mujer—. Y te quiero dejar una cosa muy clara… Hace años que no estoy con un hombre… Y no te voy a permitir ninguna tontería.
—¿Tontería?
—Quiero sexo. Aquí y ahora. Un desahogo con un tío bueno como tú —pidió Toshiko—. ¿Me negarías ese capricho?
—… Claro que no —dijo este, evaluando rápidamente a la mujer. Estaba muy bien.
Volvieron a fusionarse en un beso. Toshiko se desató. Estaba ansiosa por volver a tocar a un hombre. Y lo hizo, desnudando a Taichi lentamente, disfrutando del tacto de su cuerpo. El chico estaba buenísimo para su gusto. Le despojó de la camiseta y tocó cada poco que alcanzó. Sus labios lo saborearon por completo. Desde luego, su hija tenía muy buen gusto. Y el cuerpo de Taichi reaccionaba bien. Le gustaba lo que le estaba haciendo.
Pronto se vio arrebatado de sus pantalones, que la mujer le había quitado con ganas y se recreaba en sus piernas. Qué maravilla. Suspiró cuando Toshiko apoyó la cabeza sobre su entrepierna. Desde luego, la mujer no perdía el tiempo.
—Espere… Espera, Toshiko —dijo, cuando le fue a retirar su última prenda—. ¿No estarías más cómoda… igual que yo?
—Supongo que si… —reflexionó ella. Y tiró del bóxer de Taichi, liberando su miembro—. Supongo que no —dijo finalmente y lamió la erección de Taichi. Le acarició los testículos suavemente mientras devoraba su pene erguido. Al chico le hubiera gustado verla sin ropa, pero aquello le gustaba. Ya habría tiempo para desnudarla. Se acomodó en el sofá para disfrutar de aquella felación.
Por lo que Taichi sabía era cierto que Toshiko no había yacido con otro hombre hacía años, pero le estaba haciendo maravillas. Pese a la rapidez en arrancarle la ropa, Toshiko se lo tomaba con calma, recreándose en el acto. Después de tanto tiempo esperando no le apetecía que la diversión terminase temprano. Detuvo el movimiento de sus labios y empleó sus manos para seguir estimulándole. Tanto tiempo sin sentir uno…
El castaño empezó a notar que su orgasmo se iba a dinamitar. Aquella mujer le estaba dando mucho placer. Si seguía jugando así con su glande no iba a poder contenerse. Intentó hablar pero no le salían las palabras. Gruñó en el momento en que eyaculaba. Toshiko se empleó más despacio en hacerle terminar. Finalmente sus labios liberaron la erección de Taichi. Era increíble que aún la pudiera mantener erguida.
—Toshiko… lo siento… —susurró Taichi.
—No te preocupes, campeón —respondió ella—. No es la primera vez que me ocurre. Supongo que te ha gustado, ¿no?
El castaño asintió, pero ya era hora de ver a la mujer sin ropa. Le quitó el suéter, y sonrió al poder comprobar el tamaño generoso de aquellos senos. Pero antes de poder abrir el cierre del sujetador Toshiko se le adelantó, liberando sus pechos para Taichi. Este enterró la cabeza entre ellos, disfrutó del sabor que tenían, se recreó en sus pezones arrancándole gemidos de placer a la mujer.
Sin dejar de atacar con su boca, sus manos bajaron por la cintura de la mujer. Atrapó el pantalón y tiró hacia abajo de la prenda. Así que Toshiko era de usar tanga… Pues mejor si también lo quitaba, resultaba un estorbo. Con la última prenda desterrada en el suelo, Toshiko estaba preparada para él. El chico alineó su pene con el sexo de la mujer y suavemente lo empujó en su interior.
Toshiko sintió que un primer orgasmo explotaba en su cuerpo al sentir al chico en su interior. Gimió largamente mientras el joven penetraba en su interior una y otra vez. Y cuando el momento de placer máximo se disipó, aún se notaba cerca de tener el segundo. Taihci era un gran amante.
Sus bocas acudieron al encuentro para permitir que sus lenguas se frotasen entre sí en un pasional intercambio de saliva. Se derritió al sentir los labios de Taichi en su cuello. Su hija tenía un gusto exquisito con los hombres. Se extendió sobre el sofá permitiendo al castaño recrearse. Sintió sus manos sosteniendo sus caderas, y el aumento en el ritmo de sus acometidas. Gimió sin control ninguno mientras disfrutaba de aquella experiencia. Taichi jadeó. Estalló finalmente en su clímax dentro de ella, lo que provocó que ella culminara al mismo tiempo. Derrotado por la actividad física, cayó derrotado encima de ella.
—Ha sido estupendo… —jadeó Toshiko.
—Lo mismo digo…
—Joder, mamá, cómo eres.
El calentón del momento pasó a un frío invernal. Se giraron hacia la puerta y allí se encontraron a Sora, que miraba la imagen con desaprobación. Apoyada sobre la pared con los brazos cruzados, negó con la cabeza.
—Sora… no te esperaba tan temprano…
—¿Y por eso has tenido que montártelo con Taichi?
—Sora… ha sido mi culpa —dijo Taichi. Una cosa es que discutiera con él, y otra que por su culpa se dejase de hablar con su madre—. He sido yo quien…
—Ya, ya. No cuela, Yagami. Sé que solo tienes ojos para mi —respondió Sora. "Menos mal que no sospecha de mi hermana", pensó el castaño para sus adentros—. Pero estoy segura de que ella te ha entrado y no has podido resistirte.
—Perdona, Sora, yo…
—No, mamá. No hay… nada que perdonar —interrumpió Sora. Parecía incómoda—. No pasa nada porque te hayas acostado con él. Sé que desde que se fue papá no has tenido a nadie —dijo, sentándose en la mesa frente a ellos—. Pero no está bien que me lo quisieras ocultar. Taichi es un amigo, como ya te dije. Un buen amigo, con el que tengo confianza para poder tener sexo sin ataduras —añadió, y procuró sonreírle con ternura—. Pero podríamos habérmelo contado. ¿Qué pensabas hacer? ¿Ocultarlo para que no me enterase?
Toshiko miró hacia otro lado, arrepentida. Sora suspiró.
—Perdóname. Pero necesito que entiendas que… hubiera sido incómodo decírtelo. "Sora, ¿me prestas a tu amigo? Necesito sexo".
—Ya, en eso tienes razón. ¿Y por qué Taichi?
—Tú bien lo sabes —respondió Toshiko con una sonrisa traviesa—. Eliges muy bien.
—Bueno, esto se está volviendo raro —dijo Taichi—. Creo que lo mejor es que me vaya a estudiar a casa este fin de semana…
—¡De eso nada! —dijo Toshiko—. Que no sea por mi que os quedáis sin sexo… Yo… estoy satisfecha y…
—¿Solo con eso? Venga, mamá. Cuando no estás, Taichi y yo hemos estado horas —comentó la pelirroja mientras se iba quitando la camiseta. El castaño se quedó ruborizado. No por ver los bonitos pechos de Sora, sino por la situación.
—¿Qué… qué haces? —preguntaron los dos a la vez.
—Tengo dos opciones… me puedo enfadar y largarme o… aprovechar que mi amigo es muy bueno y puede darnos placer a las dos —propuso Sora y se quedó con el pantalón a medio bajar—. ¿Qué es lo que os apetece?
Para Toshiko aquello no estaba bien. Hacerlo con Taichi era una cosa, pero mantener relaciones con él con su hija de por medio era algo muy distinto. Y sin embargo… pensaba que si no aceptaba se podría arrepentir. Miró a Taichi, pero supuso que este no tenía la sangre en la cabeza en ese momento. O al menos, no en la de arriba.
—Escucha, Sora, no podemos montarnos un trío en el sofá… Es demasiado pequeño para los tres —dijo Toshiko.
—Entonces habrá que buscar un sitio más grande —propuso ella.
Taichi no se dio cuenta de la situación hasta que se vio de pronto tumbado en un gran colchón. Sora trepó encima de él y le besó los labios con ternura. Podía sentir su cuerpo descubierto contra el de él. Y su erección estaba perfectamente preparada para darle placer. Su amiga empezó a besarle por el cuello, momento en que Toshiko surgió desde el ángulo muerto para atacar sus labios. Aquello era mejor que un sueño.
—Hay algo que quiero que hagas por mi —pidió Toshiko.
Taichi asintió y desde su sumisa posición pudo ver cómo la mujer subía sobre su cabeza. Se relamió los labios al ver su rosado sexo tan cerca. Empezó a lamerlo despacio. Como ella le había hecho hacía un rato. Recreándose y disfrutando del salado sabor del fruto prohibido. Gimió en el momento en que sintió a Sora cabalgando encima de él. Sus manos estaban apoyadas en su fuerte torso.
Con la vista privada de aquello que ocurría sobre él, solo por su oído pudo saber que Toshiko estaba besando a Sora. Las escuchaba gimotear mientras intercambiaban saliva. Lástima perdérselo.
—Mamá… —gimió Sora.
—Está bien, hija… podemos pasarlo muy bien… aaaaah, Taichi, qué bueno… —gimoteó cuando Taichi le dio más velocidad a la lengua, cachondo por lo que llegaba a sus oídos.
—Es el mejor —suspiró Sora—. A mi me vuelve loca… aaaah, malo —protestó cuando Taichi empezó a acompañarla con un movimiento de cadera. Así era él, espontáneo. Fogoso. Por eso le deseaba.
Taichi estiró las manos para acariciarle el culo a Sora mientras seguían en aquella posición destinada al más grande de los placeres. Sintió los salados fluidos de Toshiko resbalando por su boca y escurriendo por la comisura cuando llegó al éxtasis. Pero no le dio un descanso a su lengua mientras él y Sora llegaban al clímax a la vez. Por primera vez, se sintió cansado. Dos mujeres simultáneamente. Y llevaba un buen rato. Pero no podía desaprovechar la ocasión.
—Mamá… me da vergüenza —protestó la pelirroja. Taichi estaba sentado frente a ella. Ella había pensado en darle un poco de placer con su lengua, y había empezado a hacerlo, pero de pronto Toshiko se había puesto a su espalda y había empezado a lamerle su sexo.
—No te preocupes, cielo. Deja que yo me ocupe de ti… —susurró Toshiko mientras disfrutaba del sabor de su pequeña.
Con cierta dificultad por lo extraño, y morboso, de la situación, Sora volvió a recrearse en la erección de Taichi. Este le sonrió. Por supuesto, el chico se lo estaba pasando de maravilla… pero ¿por qué ella disfrutaba al sentir la lengua de su madre en su intimidad? Le gustaba mucho… maravillada por las sensaciones se dejó llevar y devoró la erección de Taichi, sin controlarse, hasta que consiguió hacerle eyacular.
Con ganas de continuar, pero muy agotado por la situación, Taichi se incorporó para un último asalto. Toshiko le esperaba bocabajo con las piernas separadas, y se situó detrás de ella para deslizar su pene dentro de ella. Sora se quedó por un momento hipnotizada por la imagen de su madre penetrada por el castaño una vez, y otra, y otra, y otra… pero de pronto el chico le tendió la mano.
Sora pasó una pierna por encima del cuerpo de Toshiko, permitiendo a Taichi pleno acceso a su sexo. De forma que este enterró la cabeza entre sus piernas para disfrutar de su delicioso néctar mientras sentía el calor del interior de Toshiko alrededor de su pene. Qué placer. Sujetó su cadera con ganas, gozando de aquella sensación. Era genial. Y Sora gemía mucho y sabía que le gustaba. La miró a los ojos y ella le sonrió. Al final había sido una buena idea. Sora le sujetó por los cabellos en el momento en que se disparó su orgasmo, que fue en el mismo momento en que él culminaba dentro de Toshiko y ella acabó al sentirle dentro de ella.
—Sora… ¿de verdad me perdonas? —preguntó Toshiko.
—Mamá… sí, pero… no hace falta esto…
Su madre le estaba lamiendo un pezón, suavemente, mientras los tres se reponían por aquella tarde tan fogosa. Taichi estaba al otro lado de la pelirroja, y había imitado a Toshiko, por lo cual Sora continuaba excitada.
—No voy a volver a irrumpir —prometió Toshiko. Había dejado de estimular a Sora, y ahora simplemente le acariciaba la cabeza—. Sé que tenéis mucho que estudiar este fin de semana, y… querréis respirar.
—No podemos hacerlo si nos vas a escuchar —comentó Sora—. ¿Qué opinas, Taichi? ¿Se une mi madre a nosotros cuando nos tomemos "un descanso"?
—Si tú estás segura de ello, no seré yo quien se niegue —respondió el castaño.
Se consideraba muy afortunado en ese momento. Tenía varias relaciones sexuales sin ningún tipo de atadura. Pero poco se podía imaginar que no era el único que, en ese momento, disfrutaba de ese tipo de libertad.
¡Hola a todo el mundo! Espero que os haya gustado este fanfic, que es la tercera parte de un total de 6 ;) Sí, aún quedan otras tres secuelas, que iré intercalando con las otras peticiones que tengo pendientes para no saturar con los mismos personajes ;)
MAZINGER-TAIORA: Bueno, está bien cambiar de vez en cuando ;) Pero sí, una criatura con la persona amada tiene que ser muy bonito :) Thomas, bueno. Creo que hacía bien como contrapunto de Masaru xD Espero que te haya gustado este fanfic ;)
honter11: En realidad la idea de que fuera con Thomas salió por una review que recibí cuando escribí el Masaru-Chika :P El Tai-Mimi-Hikari creo que puede ser el siguiente. Y si me inpiro con el Michi también lo escribiré.
Guest: ¡Gracias! Yo pensaba eso cuando lo escribía. Él muy calculador, y ella más pasional xD Y era lo que tenía en mente. Si se quiere tener no hay que hacer álgebra, solo dejarte llevar en la cama :)
DIGI-FANTASMA-TAIKARI: Me alegro que te gustara la secuela de los embarazos :) No sé si podría haber continuación, pero todo es posible :) Lo de Yoshino y Thomas, simplemente pensé en como eran ellos. Pero sí, parece lo de Apu en "The Simpson" xD Y... yo no he dicho que Chika quedara embarazada de MAsaru (cofcofperosícofcof) Pero descarto totalmente que fueran octillizos xD
Pues poco más que decir. Espero que sigáis cumpliendo con la cuarentena y que hayáis mantenido la distancia con el COVID. Y en cualquier caso, ¡ánimo! Y lemmon rules!
