No bastó con haber perdido, de nuevo, a alguien más.

La idea era corromper su alma, llevarla hasta un punto sin retorno donde una tras otra la golpeen tan duro para que no sea ni capaz de volver a levantarse, era necesario meterse hasta lo más profundo de su ser y arrancarle el corazón para luego destruirlo sin compasión, no bastaba con profesarle de experiencias que poco a poco se convirtieran en un método de aprendizaje.

No, el objetivo era romperla, matarla por dentro.

Justo cuando sentimos que estamos pasando por el mejor momento de nuestras vidas, donde tus planes están construyéndose con el sudor de tu frente y los pasos son dados con tu cuerpo desgastado, sientes que los ojos se van a cerrar en cualquier momento, cada vez que el sol asciende por los cielos despejados tú ya estás listo para retener las ganas de arrodillarte y simplemente detenerte por unos segundos pero te cuestionas si todo esto vale la pena y siempre terminas con la misma respuesta, eso, que no importa lo que puedas perder en el camino, porque luchas por los que amas que ya no están y los que ahora aun conservas a tu lado, el dolor es soportable porque aun tienes a donde correr cuando algo no anda bien y entonces puedes seguir gracias a eso, gracias a ellos.

Todo suena tan hermoso, porque lo es, corres pero con el soporte de alguien más, digas lo que digas, siempre existe algo que te motiva a levantarte cada mañana, es diferente para todos, y eso está bien.

Sin embargo, ¿Qué haces cuando ya no puedes ni siquiera hacer eso?

¿Qué haces cuando estás perdido en un mundo donde además de estar solo, ahora sabe lo que hiciste?

Más bien, lo que NO hiciste.

—Ya basta, deja de culparte y vuelve conmigo por favor—Por primera vez en esa noche, había hecho caso de las palabras que no venían directamente de su mente, sabia de quien se trataba, por eso, en parte la hacía reaccionar para alzar la mirada y encontrarse con la de unos ojos turquesa que la estuvieron estudiando con detalle todo el tiempo desde que habían escapado de aquel bosque.

Ahora, siendo altas horas de la madrugada, los cuatro, ahora convictos, se habían refugiado con éxito en un motel situado en una de las avenidas más peligrosas pero en la que estaban seguros correrían con suerte de estar lejos de los policías de la ciudad.

Porqué, eso eran ahora, "fugitivos" ¿Y saben porque? Porque a la nueva presidenta de la que se supone era una organización de fuerzas armadas que busca "paz" en el mundo le daba la regalada gana.

Si ella decidía agregar más crímenes que no eran ciertos a su kardex oficial, podía e iba a hacerlo, por el mero hecho de hundirlos todavía más.

¿Qué haces en estas circunstancias? ¿Qué opciones tienes?

De no ser porque aquel erizo azabache la había cargado durante todo el camino hasta ese lugar, ella seguramente había sido la primera en ser atrapada por aquella mujer, en cuanto llegaron logrando despistar a la torpe muchacha que atendía en la recepción, ella estuvo todo ese tiempo sentada en el suelo de una esquina de la habitación, con la mirada perdida y abrazando sus piernas en posición fetal, hundida en un completo estado de shock, ¿Parece divertido, no?

No lo es, cuando cargas ya con la muerte en tu espalda y un enorme peso de mentiras que te acribillan a ti como el único culpable.

Scourge y Shadow se habían ido a revisar el perímetro pues no les convenía parar en un lugar por mucho tiempo, para ser claros, había sido idea de este último decidir eso, porque hasta ahora Shadow se había comportado renuente con la idea de seguir juntos como un equipo, porque legalmente ya no lo eran, pero tanto él no decía nada al respecto como el resto, que les convenía más tener ayuda de su lado que nada, así que, mantener la boca cerrada para estirar esa unión lo más posible era a lo único a lo que podían aferrarse.

Rouge por otro lado, había sido la más solidaria de los tres, encargándose de cuidar de una Amy quien parecía no querer reaccionar en todo ese rato, y era normal, lo entendía, solo que tampoco era fácil tratar de pensar en las palabras correctas cuando el sol pronto iba a salir en medio de las montañas dando aviso a que un nuevo día estaría presente y probablemente ya tenían a los agentes pisándoles los talones, eran rápidos, pero todo un ejército lo podía ser aún más.

¿Entonces que quedaba?

Ser más inteligentes, más estratégicos.

—Solo fue un error, pronto estaremos trabajando en misiones como siempre y todo esto será solo un mal sueño, tranquila, ya todo pasará—

Ni Rouge creía sus propias palabras.

Ya todo se había perdido para cada uno de ellos sin la oportunidad de dar marcha atrás.

Se giró para ver una vez más a su nueva amiga, al menos ahora parecía más consciente de lo que estaba pasando en la realidad que hace unas horas, no podían llorar, no podían gritar para desahogar todo lo que estaban sintiendo, porque de ser así lo único que provocarían seria delatarse.

¿Alguna vez has tenido que retener un nudo en la garganta y acallar la respiración entrecortada que venía después de derramar lagrima tras lágrima para no hacer ruido? ¿Puedes entender esa sensación?

La notaba tan rota, tan destruida que tenía tantas ganas de decirle que no era cierto lo que había visto, que esa fría sensación en la piel y esos escalofríos que provocaban pensar en un futuro destructivo no iba a suceder en lo absoluto porque eran solo un mito, una mentira, una banalidad imposible.

Pero, que más daba estarse engañando por más tiempo.

No le quedó de otra más que dejar de caminar en círculos alrededor de toda la habitación en la espera de esos chicos para dirigirse hacia su posición y sentarse cruzando las piernas a su lado.

Puede que Amy se haya vinculado en gran medida con Yuki, pero Rouge también perdió a un amigo, y eso la hacia la persona más indicada para comprenderla.

Mientras el único sonido era el de las respiraciones de ambas chicas inundar sus oídos, la murciélago miró hacía el espejo que se encontraba enfrente de ellas y suspiró al ver su reflejo, tan decadente y a falta de fuerzas, la peli rosa no estaba en mejor estado.

—¿Crees que haya algo mal conmigo? —Habló finalmente la de hermosos y ahora apagados ojos jade mientras veía hacia ningún punto en específico, tenía el rostro húmedo, los ojos con un leve toque rojizo, la nariz de igual forma y unas ojeras que parecían adquirir más espacio a medida que los minutos corrían dentro del reloj. Rouge no supo que decir, por lo que solo se limitó a escucharla en silencio, solo hasta que tuviera en mente las palabras correctas. —No sé ni porque pregunto, es obvio que si—

La murciélago frunció el entrecejo, claramente con una opinión adversa a su propia critica. No estaba

siendo imparcial, para nada imparcial.

—Cariño, nadie es perfecto—Trató de consolarla, tan solo un poco sin el objetivo de agobiarla aún más, aunque, no sabía si eso era lo mejor, para ella, para sí misma, y para ambas —Es solo que…—suspiró —Aún no has demostrado lo que eres—

Buscar las palabras que debes escuchar, es tan difícil como encontrar la razón por la cual no debes renunciar.

—Ese es el problema—Respondió con evidente frustración en sus palabras, volteándola a ver con los luceros envueltos en una capa nueva de agua que amenazaba con salir en cualquier instante. —Ni siquiera me dan la oportunidad— el tono de su voz era entrecortado y lentamente recorriendo el camino hacia la desesperación —Y quizás nunca la tenga—

—Ni siquiera pienses algo así, todos tienen su momento, tu aún estas en el proceso, aún hay esperanza— Le dolía ver a la pequeña chica a su lado querer hundirse ella sola en un pozo sin fondo.

—¿Qué esperanza? — Preguntó alzando un poco la voz, levantándose bruscamente y empezar a caminar con las manos hechas puño, podía sentir sus uñas clavarse en la piel de la palma de su mano y aunque podía notar que el dolor le recorría todo el cuerpo, lo ignoraba —He perdido a mi familia, a las personas más cercanas a mi vida en un accidente que ni siquiera recuerdo, no sé si aún siguen en alguna parte con vida o si ya murieron —Tragó duro apretando del mismo modo sus labios para evitar el temblor de estos, aunque era prácticamente imposible a estas alturas —Me escondieron, me protegieron, dieron su vida por la mía, ellos confiaron en que yo iba a ser la persona que se quedaría aquí a seguir con el papel de "Héroe" y mírame, soy solo una broma, un chiste—

—Es frustrante lo sé, pero—

Quería ayudarla, pero no sabía cómo.

—Estuve en coma 6 AÑOS—Gritó con fuerza esas dos últimas palabras, y ya no pudo evitarlo, el control se fue al diablo cuando cada recuerdo se hacía presente en su mente como dagas que atravesaban con odio su corazón. —6 malditos años, siendo solo un recipiente del cual extraer lo poco que quedaba de valor en mí—

—Eso no lo sabes—

—Rouge, escúchame— Insistió con su pecho moverse desenfrenado por sus latidos y el suplicio. —Por mi culpa, por culpa de mi estúpida debilidad escuché y experimenté en carne propia la muerte del único amigo que estaba haciendo de nuevo— Caminaba por la habitación, tal cual lo haría un tigre enjaulado después de haber sido provocado —Como si no fuera suficiente con ellos, como si necesitará perder algo más, el objetivo ¿Cuál es? ¡Por dios, dejen de dar la cara por mí, dejen de morir por mí! ¿Acaso no piensan en cómo voy a quedar después de su "sacrificio"?—

Se agarraba el cabello con furia dirigiéndolo hacía atrás en medio del desenfreno, sentía sus piernas flaquear, y la posibilidad de volver a horas antes se había ido al diablo, porque muchos tienen un límite, y porque ella ya había roto el suyo, había arrasado con él, lo cruzó desde el momento en que el sonido de las balas atravesar los órganos de su mejor amigo hicieron estragos lentamente hasta llevarla a la locura.

Ser positivo.

¿Ahora cómo serlo?

—Lo peor de todo es que probablemente jamás pueda volver a plantarme enfrente de todas esas personas que alguna vez creyeron en mí, yo no quería que se enteraran así, se suponía que estaba muerta, se suponía que iba a volver en el momento indicado, ahora lo único que van a pensar de mi es…—Volvió a tragar duro mientras su voz se iba apagando.

Era un desastre un completo desastre en su máximo esplendor, pero ya para este punto, se estaba perdiendo en su mente, porque aunque no debería ser así, estaba segura cual iba a ser la reacción de todo el mundo, y ella, una niña perdida en medio de todo el caos, no es como si pudiera volver al pasado a remediar sus errores, no se estaba justificando, ella era la principal razón de que ahora todo estuviera yendo tan mal pero tampoco podía cargar con todo el peso cuando estaba más que segura de que esa organización había aprovechado muy bien estos años libres, estaba pensando en todo, todo al mismo tiempo, era un problema tras otro ¿Cómo demonios iba a lidiar con cada uno?

Se quedó quieta en su lugar, repasando cada palabra que había soltado, de repente un ruido seco las alertó, y las dos figuras masculinas hicieron acto de presencia en aquella pequeña habitación, al parecer habían oído todo porque lo siguiente que el de líneas rojas beta soltó fue tan crudo que dejó a todos congelados.

—Deja a los héroes en la fantasía— Chasqueó la lengua soltando encima de la cama llena de polvo sus guantes de látex negros completamente ensangrentados, claramente eso no venía de él y aun cuando podía asegurar que el mismo Shadow sabia la teoría de ambas chicas, las veía con una expresión renuente y fría al mismo tiempo que se volvía a poner los guantes blancos, sin prisa ni remordimiento, sin sentimientos. —Por qué tú jamás lo fuiste ni lo serás—

—Shadow, basta—Interrumpió la murciélago con firmeza.

—Si creíste que por ser un espíritu libre que anda por la vida salvando a las personas en masa ya te mereces el cielo en vida y muerte, estas jodidamente equivocada—Siguió él, irónico, aun con la de ojos turquesa intentando pararlo, el no pretendía consolar en lo absoluto.

El no pretendía ponerle una venda en los ojos y decirle que todo iba a estar bien, porque definitivamente eso no iba a suceder.

—¡Shadow, ella está herida, ya basta, no es el momento! —

Amy era la principal testigo de cómo Shadow mantenía una expresión fría, pero con su boca torcida en una especie de sonrisa de lado endemoniadamente burlesca, se estaba jactando de ella, de su sufrimiento, caminando con aires de superioridad a paso lento y tortuoso hacía su cuerpo, todo mientras su lengua salía de entre sus labios para limpiar la pequeña gota de sangre que hasta el momento no se había dado cuenta que tenía, todos en esa pequeña habitación podía palpar la tensión en el ambiente ¿Acaso estaba intentando ponerle nivel a su dolor? eso se supone que debería de lastimarla.

Pero lo único que consiguió fue encabronarla.

Frunció el entrecejo y reprimió las ganas de toser cuando el erizo azabache había sacado desinteresadamente humo de sus labios luego de haber aspirado profundamente el cigarrillo que hasta ese momento se había dado cuenta que tenía en su diestra y encima revelaba una risa con esa ronca y gruesa voz al verla apretar los puños a los costados de sus caderas.

Ambos, en medio del cuarto, cara a cara, Amy no podía creer lo que había oído de ese erizo tan imbécil y Shadow estaba totalmente satisfecho de haberle despedazado esa aura de animalito asustado por primera vez en la vida.

Dado que él era más alto que ella, sacándole una cabeza a lo mucho, ella tenía que alzar la suya para que ambos pares de ojos se encontraran en una batalla para ver quien tenía el mando de la situación, y le resultaba increíble de ver este lado en la personalidad del agente, pues hasta ese día lo catalogaba como alguien seco, frio, casi robótico en su actuar y definitivamente oscuro y misterioso en todo el sentido de ambas palabras.

Ahora parecía que sin reglas, sin vigilancia, sin órdenes y lejos de esa prisión para los más desgraciados eso para Shadow significaba sacar a la luz esa actitud tan descarada que nunca había podido liberar, no tenían a nadie que les dijera o les reclamara absolutamente nada así que podía hacer y deshacer lo que se le viniera puta en gana.

Ahora si que estaban completamente solos.

Un escalofrió en su cuello la devolvió a la realidad, no se había dado cuenta de que el contrario se había agachado hasta quedar a su altura y había desviado su caliente respiración tan cerca del lóbulo de su oreja provocando así que la piel de esa zona se le erizara y por consecuencia eso lo hiciera reír de manera tan arrogante y árida aumentando todavía más esa reacción en ella, iba a apartarlo asustada por eso, pero unas palabras que en realidad no la sorprendieron al saber de quién venían, la detuvieron.

Y le aumentaron las ansias que tenía para golpearlo tan fuerte hasta cansarse.

eso también significa que ya no tengo porque hacerme cargo de ti…—Claramente refiriéndose a la orden que le habían dado cuando recién se habían reencontrado, parecía tan estúpidamente feliz hacerle saber que ella lo único que había sido era eso, una inútil, una "carga". —Me pregunto cuanto vas a poder aguantar así

Sin darle oportunidad a responder se reincorporó mandándole la última mirada altiva para luego dirigirse a los otros dos que seguían ahí observando toda la escena atónitos, volvió a su tono frio de siempre junto a su rostro y solo arqueó los ojos cruzando los brazos.

Amy estaba que escupía fuego por la boca.

—Entonces…—Rompió primero Rouge el incómodo silencio que se había formado, claramente intentando desviar el tema por otro lado. —¿Qué consiguieron? —Preguntó dirigiéndose hacia los dos erizos.

—Lo que era de esperarse, nena—Empezó a hablar primero Scourge quien regresó a su rostro una mirada macabramente divertida, mostrando una sonrisa enorme con esos dientes tan afilados que poseía, llevando sus manos detrás de su nuca y recargándose en único escritorio que había ahí dentro —Ahora nuestras caras están impresas en papeles que distribuyeron por todo el país, y seguramente por todo el mundo, no va a funcionar disfrazarnos solamente, necesitamos nuevas vidas, nuevos nombres—

—De eso me encargo yo, conozco a alguien que podrá ayudarnos con todos los documentos que necesitemos— Afirmo muy segura la murciélago al mismo tiempo que se mordía el labio inferior, o por supuesto que lo tenía cubierto.

—No va a funcionar si nos vamos cada quien por su lado porque si atrapan a uno entonces arrastran consigo al resto, y no puede haber fallos aquí—Gruñó Shadow dirigiéndose a todos totalmente hastiado, pues él había sido el primero en querer alejarse, esta vez las circunstancias los habían obligado a mantenerse unidos para mala suerte de este.

Amy pudo sentir que el alma se le devolvía al cuerpo con oír eso. Aunque estaba seguro que eso no lo iba a hacer más fácil, eso ya lo daba por hecho.

—Tampoco podemos quedarnos en lugar por mucho tiempo, prácticamente estarán sobre nosotros luego de dos días—Volvió a hablar Rouge.

—Habrá que partir esta noche—Espetó un muy emocionado Scourge, quizá demasiado.

—¿Y por donde comenzamos? — Todos se dirigieron hacia la peli rosa cuando esta dijo aquello, sentir todas las miradas sobre ella, en especial ESAS miradas tan tétricamente ensombrecidas de cada uno no era para nada reconfortante, pero no tenía de otra, si se quedaba atrás entonces no iba a sobrevivir, bastante claro lo tenía luego de oír a ese imbécil, ella iba a cargar con su propia vida a partir de este momento, si quedaba lastimada entonces iba a ser su culpa, y si moría esta vez no le iba a importar a nadie, no tenía ya nada que perder.

Había tocado fondo.

—Algo me dice que la respuesta no te va a gustar, mi amor— Respondió Scourge mientras le veía de arriba abajo.

[…]

Y ahí estaba.

Dentro de un bar en una de las calles más peligrosas de todo Japón justo cuando la luna logró su punto más alto, el plan era este: Irían a buscar a uno de los contactos de Scourge, conseguirían equipo, disfraces y después se irían, fácil, sencillo, era solo entrar y salir, antes de que la noticia sobre ellos se propague hasta que manipularan la información a su antojo los medios de comunicación.

Con tan solo una capucha negra sobre su rostro, lograba tapar un poco su mirada, que la verdad lo agradecía ya que si alguien la viera estaría al tanto del horror en sus ojos, pues ahí dentro había solamente, los criminales más peligrosos que jamás había visto en la vida, con diferentes tamaños y personalidades, incluso pudo reconocer a uno que otro que según habían mandado junto a sus amigos a la prisión, maldita sea, si la reconocían este iba a ser su fin.

En cuanto cruzaron la puerta pudo sentir que todas las miradas recaían en las tres personas que iban con ella, ninguna con una sonrisa o si, pero en definitiva sin buenas intenciones.

Por suerte había pasado la primera prueba: Sobrevivir al entrar, ahora solo faltaba lo más importante: Sobrevivir al salir.

Sentada en la barra de que había ahí, en medio de Rouge y Scourge totalmente cohibida y aterrada a voltear a cualquier lugar que no fueran los chicos, tragó duro y mejor se concentró en oír a Scourge, quien discutía algo sobre que el sujeto tenía poder, y que más les valía seguir un bajo perfil si querían salir en buenos términos con él, Shadow chistaba que eso no le importaba en lo absoluto recargando los codos en la madera de la mesa mientras Rouge por su parte se reía de la desesperación en la cara del erizo verde al escuchar eso y luego tomaba de su copa.

Al parecer debían esperar a que el hombre terminara algún asunto de "negocios".

Todo eso mientras ella estaba que se moriría del miedo, jamás había puesto ni un pie en esa zona de la ciudad, de hecho, cuando su antigua familia debían de resolver con ayuda de la policía algo ahí, le decían que mejor no fuera y los esperara.

Como cambian las cosas.

Estuvo enfrascada en sus propios pensamientos lo cual, probablemente no había sido una buena idea, ya que eso quería decir que se estaba perdiendo la mitad de las cosas que el resto estaba diciendo, cosas bastante importantes.

—¿Dónde está el baño? —

Preguntó volteando con los tres, pero en especial hacia Rouge, por obvias razones.

—Al fondo, hacia la derecha—Respondió la mujer viéndola un tanto incrédula —¿Quieres que te acompañe? —

—No, está bien, vuelvo enseguida—

Primer error.

Mejor se apresuró para no tardar demasiado, buscó entre el mar de gente que había ahí el dichoso pasillo, cuando lo encontró y estuvo apuntó de entrar, una mano la apresó de manera brusca su muñeca y fue arrastrada hasta que alguien la aventó contra la pared más cercana que había encontrado, asustada enfocó la vista hasta que se topó un zorro peli azul, no entendía nada.

Todo sucedió demasiado rápido.

—¿Ha donde crees que ibas, dulzura? —

Tragó duro, sintió de inmediato como el cuerpo del contrario la apretaba de sobremanera para que no tuviera la oportunidad de huir, la respiración se le aumentó, se sentía desubicada, pues este hombre desprendía un aroma que jamás había percibido antes, pero que no le dio buena espina, se aterró justo en el momento exacto en que una mano pesada comenzó a ascender por el área de sus muslos.

El miedo le pega a todos seas quien seas, algunos reaccionan al momento, otros, como ella, se quedan paralizados.

Y mierda, que justo ahora no sabía que decir o hacer, nunca había pasado por esto antes, pero ¿Cómo saberlo? Nadie está preparado para algo así, buscó con la mirada rápidamente hacia donde se suponía seguían sentados los chicos, en una búsqueda desesperada por ayuda.

El hombre le estaba comenzando a decir un sinfín de cosas que ni ella estaba segura si saldría viva luego de eso, quería llorar, de hecho, estaba a punto de llorar, el corazón estaba latiendo tan rápido que juraba ni en un maratón lo tendría así, su cuerpo preso del pánico no tardó nada en temblar provocando que el hombre quien por cierto estaba muy concentrado en explorar sus jeans por dentro riera de manera desmedida.

Como si lo que ella pudiera sentir no importara.

Como si por solo ser alguien aparentemente débil tuviera que soportar los abusos de cualquiera.

Como si ser testigo de la cara aterrada que ponía en cada ocasión fuera algo para reír.

Porque como si fuera poco, su mirada se cruzó con la del erizo azabache, el cual solo alzó una ceja entrecerrando los ojos, recorrió detalladamente su posición y después, tomando el vaso de puro alcohol solo dejo salir una risa burlesca al momento de mandarle un mensaje con tan solo mover sus labios:

"Ya no eres mi problema"

Seguido de eso, solo se giró para seguir escuchando lo que los otros dos chicos estaban hablando con respecto al plan.

Y ella.

No podía creer lo que había pasado.

Su mente hizo clic cuando escuchó el sonido del cierre de sus jeans ser bajado lentamente por las asquerosas manos de aquel hombre, el cual esta se encontraba más que extasiado de ver que esa chica era demasiado fácil, el peligro latente de ver que estaba a punto de ser violentada se sentía tan irreal.

Quedó en shock.

¿Acaso así era la vida del otro lado de la historia? ¿Eso era lo que le tocaría vivir? Ser traicionada, engañada, el blanco de todos, que cualquiera que la conozca se aproveche de la inocencia de, o mejor dicho, incredulidad de su corazón, ser solo un contenedor donde la gente puede tirarla con todos los desechos que vaya acumulando en su vida, o lo que quedaba de ella.

Soportar las burlas y los malos tratos, solo por el miedo de lo desconocido ¿Era eso lo que iba a tener que vivir hasta que su corazón deje de bombear?

Que gracioso suena terminar de romper a un alma que cayó hasta el mismísimo infierno y dejarla morir en las llamas hasta que no queden ni sus cenizas.

De repente, algo comenzó a correr por sus venas, viajando desde la cabeza hasta los pies provocándole una corriente eléctrica que jamás había sentido antes, el cosquilleo en sus manos apretadas hechas puño, la garganta totalmente seca y el calor corporal que la sofocaba hasta casi ahogarla, sentirse como si la venda en sus ojos estuviera cayendo poco a poco y enfrente la imagen de un panorama oscuro hasta las tinieblas y totalmente apocalíptico la bombardeara sin la oportunidad de asumir nada.

¿Qué era eso? Algo dentro de ella le estaba comenzando a avivar esa furia interna hasta la medula que había creído estuvo apagada toda su vida pasada, quemaba, sentía como todo la estaba acelerando, había despertado, la sensación de ser arrojada contra un acantilado rocoso con las puntas afiladas simulando espadas y un olor abrasador la estaba mareando, era todo muy nuevo, jamás había experimentado algo así.

¿Qué demonios estaba pasando?

Oh, claro.

Aun no probaba los juegos del diablo y la razón era muy simple, ella apenas había tocado el averno de su despertar, le faltaba lo más importante:

Sobrevivir como un peón en su jodido juego de ajedrez.

—A partir de ahora abrirás las piernas tanto como yo te lo ordene, tu y yo nos divertiremos mucho—Escuchó la voz del zorro que ahora se había tomado la libertad de llevar sus callosos dedos hacia el soporte de su sostén sin abandonar esa sonrisa mostrando los colmillos que babeaban en demasía, en un solo movimiento, solo eso necesitaba y no perdió tiempo en tomar en sus ya antes húmedas manos sus pechos para comenzar a manosearlos y moldearlos a su gusto. —Dime ¿Acaso no vas a llorar? ¿No vas a rogarme porque pare? Vamos no te escucho, preciosa—Le dijo en un tono gutural mientras metía a fuerzas la rodilla en medio de las piernas de la eriza con aparente urgencia y restregaba su pelvis sin pudor alguno. —Las perras siempre lo hacen, aúllan por su dueño, ¿Dejaras al tuyo esperando, jodida zorra?—

Eso era divertido para él.

Pero de no ser porque una risa rota y vacía invadió sus oídos interrumpiéndolo de manera abrupta habría podido seguir, incrédulo y sin saber de dónde provenía, alzo la cabeza y la miró.

Jamás había visto un rostro tan oscuro y descompuesto como ese.

—No —

Los ojos jade lo veían como si de dagas que lo atravesarían en cualquier momento se tratasen y su sonrisa de lado mostrando una nueva personalidad torcida lo desubicó a tal grado de que no supo en que momento la soltó y dio un paso hacia atrás al mismo tiempo que ella dio el suyo hacia al frente sin titubear, con las palmas de sus manos ensangrentadas por las uñas que todo el tiempo le estuvieron perforando la piel por su propio impulso y un aura tan peligrosa que lo hizo tragar duro a tal grado de que su garganta le doliera luego de que la saliva pasara a través de ella.

—¿Y tú? —

Apretó los dientes, clavó los pies en el suelo, arrugó la frente con desdén al mismo tiempo que alzaba la barbilla con altivez y solo bastó impulsar su brazo hacia atrás para propinarle un buen puñetazo hacia el rostro del sujeto que lo mando volando hasta chocar con una de las mesas y destrozarla por completo.

Los chicos que hasta el momento no se habían dado cuenta de nada, se alertaron por el estruendoso ruido al fondo y voltearon encontrándose con tal escena que los dejó petrificados y sin habla, Rouge dejó caer la copa de su mano y Scourge tragó grueso al pensar que la habían jodido bien duro.

¿Shadow? El sólo se recargó en la barra con los codos sobre esta, totalmente relajado e imperturbable, ocultando su sonrisa de lado detrás del cigarrillo que había sacado desde ya hace rato.

Ya te habías tardado Pensó cuando sus ojos se cruzaron una vez más y ella lo escrudiñó con la mirada, deseando poder hacerlo lo mismo con él.