Personajes de Naoko Takeuchi.


Cuando abrí los ojos, Darien se encontraba junto a mí durmiendo. Mi cabeza se encontraba en su pecho y pude escuchar su respiración tranquila y pausada. También podía escuchar perfectamente los latidos de su corazón y sonreí instintivamente. Me quedé un buen rato en silencio solo observándolo. Afuera solo se escuchaban las gaviotas que seguramente estaban buscando comida y el sonido del mar.

Al cabo de un rato, sentí que Darien se removía un poco y luego vi cómo abría los ojos poco a poco. Cuando su mirada se cruzó con la mía, me sonrió y luego acarició mi cabello.

-Buenos días.-dijo en voz baja.- ¿Tienes mucho despierta?

-No mucho.-sonreí.- Pero qué bueno que ya despertaste porque…

-Tienes hambre.-dijo interrumpiéndome.

Darien se incorporó un poco y luego nos besamos por un largo rato. Ese era nuestro ritual de todas las mañanas. Despertábamos juntos, decíamos alguna tontería y luego nos besábamos durante varios minutos. Antes de desayunar lo que nos habían traído esa mañana, nos metimos a la regadera para darnos un baño juntos. Al salir, mientras yo me cepillaba el cabello, Darien se dedicó a acomodar toda la comida sobre la mesa. Realmente había sido muy buena idea pasar unos días aquí antes de irnos, pero ya no podía esperar por comenzar nuestra nueva vida.

Sorprendí a Darien abrazándolo por atrás mientras acomodaba la mesa. Se veía tan guapo recién bañado, más bien se veía guapo siempre. En ese momento sentí unas ganas inmensas de abrazarlo. Él se giró y me regresó el abrazo.


Tomé a Serena entre mis brazos porque parecía que tenía muchas ganas de sentir mi cuerpo cerca. La apreté fuerte contra mí, porque quería que supiera y que se diera cuenta de que siempre iba a estar con ella. Le acaricié el cabello como siempre, porque me gustaba sentir la suavidad de su pelo y sabía que a ella también le gustaba. También sabía que ella odiaba que cualquier otra persona lo hiciera, pero que solo yo podía hacerlo. Tomé su rostro entre mis manos y le di un beso en los labios.

Mientras nuestros labios se movían al ritmo de un beso, escuchamos un fuerte ruido que provenía de la puerta. Cuando ambos giramos, aun sin soltarnos, pudimos ver a Rei Hino de pie en el marco de la puerta mientras nos miraba. Inmediatamente sentí que mi corazón se aceleraba. Rei sostenía una pistola entre las manos y apuntaba en dirección a Serena con ella. Sentí un miedo incomparable en ese momento. No podía permitir que Rei tocara a Serena, no podía permitir que nada malo sucediera en ese momento.

Rei parecía estar fuera de sí misma. Se notaba que tenía varios días sin dormir y se notaba que su cabeza ya no estaba procesando la información. Miré a Serena y pude darme cuenta de que estaba temblando y de que no entendía lo que estaba pasando.

-Parece que la están pasando muy bien.-dijo Rei sin dejar de mirarnos.- ¿Se estaban divirtiendo?

-Rei…-dije en voz baja.

-Silencio.

-Por favor…

-Mientras ustedes dos se la estaban pasando muy bien aquí, yo solo quiero morirme.

-Te podemos ayudar.-intenté decir.

-¡No!-gritó.- Estoy cansada de todo esto. Estoy cansada de luchar contra ti.-dijo mirando a Serena.- Seiya no me quiere… y jamás me va a querer como te quiere a ti… y tú… tú ni siquiera piensas en él… estás aquí de vacaciones con tu perfecto novio mientras él sufre por ti… y yo no puedo seguir soportando esto.

-Rei…-dijo Serena con voz entrecortada.- Yo no… yo no quiero hacerte daño… te lo juro…

-Mientras tú sigas existiendo, mientras sigas viviendo en el mismo mundo, Seiya nunca te va a superar.-dijo apretando el gatillo.

-No lo hagas.-dije empujando a Serena hacia atrás de mí.- Serena y yo nos vamos a ir de aquí. Nunca nos vas a tener que ver.

-Eso no es suficiente para mí. ¡Quítate!-gritó Rei.- Ya no soporto este dolor, no soporto pensar en Serena, ¡no soporto estar sin Seiya!

-Rei… por favor… te lo suplico…-intenté decir.

-Quítate, o te mato a ti.-dijo decidida.

Ella se encontraba totalmente fuera de sí misma, ni siquiera entendía nada de lo que le decíamos.

-Entonces… vas a tener que matarme.-respondí.- Porque no voy a dejar que le hagas nada a Serena.

-¡Entonces voy a matarlos a los dos!-gritó.

-¡No!-dijo Serena empujándome.

Lo que sucedió a continuación pasó muy rápido. Rei disparó el arma y pude ver perfectamente cómo la bala iba a toda velocidad hacia Serena. No tenía opción. No podía permitir que Serena muriera, ni que le sucediera nada malo. Lo último que vi mientras me interponía entre ella y la bala fue su rostro. Pude notar algunas lágrimas saliendo de ellos al tiempo que la bala atravesaba mi espalda. Caí al suelo en el instante y pude sentir las manos de Serena en mi rostro. Sonreí mientras trataba de mirarla por última vez. Casi no podía escuchar nada, pero estaba seguro de que estaba gritando. Logré tocar su mano con la mía y sentirla una vez más. En ese momento no me importaba nada más que sentirla y ver su rostro.

Su hermoso rostro. Con esa belleza que la caracterizaba, con esas facciones finas y delicadas, con esos ojos azules y grandes, con su nariz pequeña y sus labios suaves y dulces. Su cuerpo perfecto, lleno de pequeñas imperfecciones. Sus palabras, sus acciones, todo en ella era simplemente hermoso.

Serena… tú… fuiste… el amor de mi vida…


Sentí la desesperación apoderarse de todo mi cuerpo. No podía dejar de gritar ni de llorar. Mi vista se nublaba con las lágrimas que se derramaban a chorros por mis ojos. Lo único que podía ver era el cuerpo de Darien tirado en el suelo lleno de sangre. Toqué su rostro, toqué su cuerpo tratando de hacer que reaccionara, pero Darien solo sonreía mientras trataba de no cerrar los ojos, como si supiera que si los cerraba ya no podríamos volver a mirarnos. Mi corazón no dejaba de latir con fuerza, sentí que en cualquier momento iba a desmayarme. No podía soportarlo. No podía soportar perderlo. No podía soportar dejar que se fuera. No podía.

Ni siquiera podía creer que todo lo que estaba pasando era real. Darien tomó mi mano con debilidad y yo en ese momento me di cuenta de que lo estaba perdiendo. Traté de detener su hemorragia, traté de hacer que se quedara conmigo.

-Darien…-dije en voz baja.- No te vayas… Darien… quédate…

Dije mientras sentía las lágrimas en todo mi rostro. Darien ya no se movía, ya ni siquiera intentaba abrir los ojos.

-Darien… regresa… por favor…-dije mientras me recostaba cuidadosamente sobre él.- Te amo… te amo…


Cuando escuché el disparo supe de inmediato que había sido Rei. Le rogué al cielo que no hubiera pasado ninguna desgracia y corrí hasta la cabaña de donde provenía el ruido. Sentía demasiado miedo. Todo el cuerpo me temblaba porque dentro de la cabaña reinaba el silencio total. Abrí la puerta con cuidado y apenas pude contener la respiración cuando vi la escena.

El cuerpo de Darien se encontraba en el suelo lleno de sangre. Serena se encontraba encima de su cuerpo y lloraba desconsoladamente. Rei se encontraba de pie y temblando a unos pasos de mí, como impresionada de lo que acababa de hacer.

-Rei…-dije sin darme cuenta.

Ella se sobresaltó y me miró asustada. Miró nuevamente a Darien y Serena y comenzó a llorar también.

-Yo… no… yo… yo…

-Rei…-dije asustado.- Pero…

Rei salió corriendo de la cabaña y me quedé de pie durante algunos segundos. No tenía idea de qué era lo que debía hacer. Me acerqué a Serena y le acaricié el cabello.

-Serena…

-Seiya…-dijo mirándome.- Él… se fue… él…

Sentí un nudo en la garganta.

-Serena, ven conmigo.

-¡No!-respondió aferrándose al cuerpo de Darien.- No me voy a separar de él, déjame en paz. Darien… Darien…

-Tengo que buscar a Rei.-le dije llorando.- Tengo que evitar que haga alguna tontería.

Dejé a Serena con preocupación y salí de la cabaña. La policía ya venía en camino, pero tenía que encontrarla. Traté de seguir sus huellas, pero se complicaba. Rei aun tenía la pistola con ella y eso me hacía sentir intranquilo. Corrí lo más que pude y grité su nombre muchas veces, pero nadie respondía. La playa estaba desierta, era temprano todavía.

Después de un buen rato pude ver una figura que se asemejaba a Rei a lo lejos. Me acerqué lo más que pude y me di cuenta de que sí era ella. Rei se encontraba sumergida en el agua, que le llegaba hasta la cintura. Se encontraba hincada y su larga cabellera negra se movía al ritmo del viento. También me di cuenta de que apuntaba con la pistola hacia su propia cabeza. Sentí un temor profundo y me acerqué a ella lentamente.

-Rei…-dije en voz baja.- Por favor… no lo hagas…

Me coloqué frente a ella y pude ver su rostro totalmente libre de emociones. Era como si cualquier rastro de la persona que era hubiera desaparecido. Era como si fuera un fantasma que quería descansar en paz.

-No lo hagas.-dije hincándome frente a ella.

-Ya no tiene caso, Seiya.-respondió.- Ya no tengo derecho a vivir en este mundo, yo… yo le arrebaté la vida a Darien… yo… soy la peor basura del mundo…

-Rei…

-Yo solamente quería estar contigo.-dijo esbozando una ligera sonrisa.- Solo quería ser feliz a tu lado… ser la madre de tus hijos… yo quería… vivir una historia de amor contigo…

-Pero…

-Pero… eso nunca va a ser así.-dijo mirándome con lágrimas en los ojos.- Yo nunca merecí tu amor, y ya no merezco seguir aquí, yo… quiero… quiero reencontrarme con Hiromi… quiero volver a sentir paz…

-No… no… por favor… dame la pistola… dámela…-insistí.

-Te amo.-sonrió.

No pude hacer nada cuando Rei disparó. La bala entró inmediatamente a su cabeza y ella cayó instantáneamente al agua. La sostuve entre mis brazos, incapaz de reaccionar durante algunos minutos. La sangre salía de su cabeza, de su boca y de no sé qué otros lugares… Rei yacía entre mis brazos sin vida.

No supe qué hacer. La abracé fuertemente y le pedí perdón mil veces. Todo había sido mi culpa. Si me hubiera quedado con ella, los dos estarían vivos. Los dos estarían aquí. La abracé y la apreté contra mí mientras lloraba. No dejaba de culparme, segundo a segundo. No había podido salvarla. No había podido llegar a tiempo. Rei había sido mi mejor amiga. Había sido la persona que más me conocía. La persona con la que había intentado hacer mi vida. Yo lo había arruinado todo y ahora ella se encontraba sin vida en mis brazos.

Al cabo de un rato, me di cuenta de que dos agentes se acercaron a nosotros. Les expliqué lo que había sucedido e hicieron indicios de quitarme a Rei, pero les dije que yo mismo la llevaría. La cargué con las pocas fuerzas que me quedaban y caminé con Rei entre mis brazos hasta donde se encontraba la policía. La policía se llevaba el cuerpo de Darien y Serena no quería soltarlo. Estaba aferrada a él y no dejaba de llorar ni de decir su nombre. Por unos breves momentos, ella me miró y vio el cuerpo de Rei entre mis brazos.

Lograron llevarse ambos cuerpos y me acerqué a Serena. Ella me miró y se limpió las lágrimas.

-Es tu culpa.-me dijo.- Todo esto es tu culpa.

-Lo sé.-respondí agachando la cabeza.- Lo sé…

-No quiero volver a verte en mi vida.

Serena se alejó lentamente y no me atreví a seguirla.

Lo que sucedió después no fue menos agradable. Las chicas y mis hermanos llegaron algunas horas después. La policía tomó nuestras declaraciones y se hicieron todos los trámites correspondientes. No teníamos permitido irnos hasta que todo hubiera quedado chicas se quedaron con Serena y yo con mis hermanos. Sobra decir que no pude dormir en días, apenas y lograba cerrar los ojos durante algunos minutos, pero era todo. Serena ni siquiera se atrevía a mirarme. Yo no dejaba de sentirme culpable. No podía perdonarme todo lo que había pasado.


Me parecía que todo había sucedido como en una película. Yo seguía sin creer que Darien ya no estaba conmigo. No soportaba estar despierta porque eso significaba darme cuenta de que él no estaba ahí. Había visto morir a mi padre frente a mis ojos, al igual que a Darien. Los dos habían muerto de la misma manera y yo no lo soportaba. Nunca me había sentido tan sola, ni siquiera cuando no estaba consciente de la existencia de ellos dos. El vacío que sentía no podía llenarse con absolutamente nada.

Deambulaba por la playa en completa soledad, porque no soportaba la compañía de nadie. No dejaba de ver el rostro de Darien en todos lados y no podía dejar de llorar tan solo de recordar su nombre. Algunos días después, cuando la policía por fin me entregó las cenizas de Darien, me solté llorando frente a todos y decidieron dejarme sola.

Un par de horas después, Lita entró al cuarto en donde estaba y me abrazó fuertemente.

-Serena.-me dijo sin soltarme.- Encontré esto en la cabaña… y es para ti.

Lita tenía entre sus manos un papel doblado por la mitad. Lo tomé con cuidado y cuando lo abrí me di cuenta de que era una carta de Darien. El corazón me latió con intensidad y me di cuenta de que Lita me había dejado sola nuevamente. Mis manos estaban temblando y no estaba segura de estar preparada para leerla, pero no quise esperar ni un segundo más. Tenía que saber lo que Darien había escrito.

Serena…

Mi amor… en este momento estás durmiendo plácidamente en la cama de esta cabaña. Después de todo lo que hemos pasado, ahora más que nunca puedo asegurar de que eres y siempre serás el amor de mi vida. Últimamente no puedo dejar de pensar que quizá con todos estos problemas, nuestro tiempo juntos corra peligro.

No soporto la idea de perderte, o de estar sin ti. No quisiera separarme nunca de ti. Sin embargo, estoy consciente de que eso podría pasar en cualquier momento. Lo único que le pido a la vida es una última oportunidad de ser feliz contigo. Quiero iniciar una nueva vida, otra vez, como ya lo hicimos antes. Quiero casarme contigo, tener hijos y olvidarnos de todo.

Esta no es una carta de despedida, más bien es una carta para recordarte lo mucho que te amo. Quiero que recuerdes siempre que eres lo mejor que me pasó en la vida. Desde el primer momento que llegaste a mí, me enamoré de ti. Me enamoré de tu voz, de tus ojos, de tu actitud. Recuerdo la chica tímida que eras y sonrío. También recuerdo los momentos que pasamos juntos, en la casa de tu padre y en Corea. Recuerdo la primera vez que me besaste, la primera vez que fuiste mía. Todos estos momentos me hicieron darme cuenta de que no podía vivir sin ti. Nunca imaginé que algún día serías mi mujer. Nunca imaginé que algún día podría enamorarme de esta manera.

Eres la mujer más perfecta que conozco. Eres la más hermosa, la más dedicada y especial. Sé que vas a llegar muy lejos, y sé que vas a salir adelante. Quiero que sepas que si algún día no estoy, quiero que seas feliz. Prométeme que vas a salir adelante, prométeme que vas a volver a amar. No quisiera verte triste nunca, no quisiera verte derrotada. Hazlo por mí. Prométeme que no te vas a cegar y que no te vas a cerrar a las nuevas oportunidades. Hazlo por mí.

Incluso si yo no estoy, incluso si te hago falta, quiero que seas feliz. Quiero que seas feliz, por ti y por mí. Esté donde esté, yo siempre te voy a amar. Voy a seguir cada uno de tus pasos, te voy a cuidar desde donde estés. Para mí, tú eres lo más importante. Eres mi tesoro más preciado, y lo único que quiero para ti es verte bien.

Recuerda siempre todos nuestros momentos juntos, recuerda todas las palabras que nos dijimos. Quiero que sepas que me hiciste el hombre más feliz del mundo. A tu lado yo viví en un paraíso que nunca imaginé alcanzar. Te amo con cada centímetro de mi cuerpo, te amo con cada fibra de mi ser. No me arrepiento de nada de lo que hice. No me arrepiento de la vida que tuve. Incluso si hice cosas malas, incluso si viví en las sombras. Tú me hiciste revivir, tú hiciste que volviera a sentir. Me hiciste sentir un amor que jamás creí posible.

Vive tu vida al máximo. Sé feliz. Ama otra vez. Recuérdame siempre. No quiero que estés triste.

Te amo, Serena Tsukino, te amo más de lo que nadie podría amar. Y te voy a amar siempre.

Eres el amor de mi vida…

Darien.

Cuando terminé de leer, apenas y podía ver porque las lágrimas nublaban mi vista. Me recosté en la cama y leí la carta muchas veces más. Ni siquiera puedo recordar cuántas veces la leí porque me quedé profundamente dormida. En todos esos días no había podido pegar el ojo, y después de leer sus palabras logré hacerlo. El corazón me dolía como nunca. Darien me haría falta ese y todos los días de mi vida.

"Darien, tú también eres el amor de mi vida", pensé antes de quedarme dormida.

Al día siguiente, cuando las chicas y yo salimos del cuarto, caminamos juntas por la playa. Yo llevaba las cenizas de Darien en las manos y sentía un nudo en la garganta. Un nudo que no desaparecía con nada. Después de un rato, les pedí que me esperaran en la orilla y caminé sola adentrándome en el agua hasta que me llegó a la cintura. El agua estaba particularmente cálida esa mañana. El sol se encontraba ascendiendo y el viento helado me golpeaba el rostro.

-Darien.-dije en voz alta.- No sé si puedas escucharme, no sé si puedas sentirme, pero… ayer leí tu carta y… quiero que sepas que yo pienso exactamente igual que tú. Siempre vas a ser el amor de mi vida. Creo que… nunca voy a dejar de extrañarte.-dije sintiendo mi voz quebrarse.- Nunca voy a dejar de pensar en ti. Gracias por enseñarme lo que significa el amor, gracias por enseñarme cómo es la manera correcta de amar a una persona. Yo… yo te prometo que voy a ser feliz. Te prometo que aunque no estés junto a mí, no voy a dejar mis sueños de lado, porque sé que eso jamás me lo perdonarías. No te voy a decepcionar, ni hoy ni nunca. Gracias por haber estado conmigo estos años, y por haberme amado tanto. No importa que pasen cien años… te voy a amar cada día de mi vida. Gracias… gracias por haber aparecido en mi vida… gracias por todas las noches que pasamos juntos, por impulsarme a seguir adelante… gracias por ser el amor de mi vida… Hoy voy a dejar tus cenizas en este mar, porque aquí fue donde nos despedimos y porque aquí fue la última noche que pasamos juntos. Me hiciste el amor como nunca esa noche. Era como si supieras que sería nuestra última noche… y nunca la voy a olvidar. Gracias…

Abrí el pequeño cofre que tenía en las manos y esparcí las cenizas cuidadosamente. Pude observar cómo las cenizas viajaban con el viento y cómo caían poco a poco dentro del agua. Me solté llorando y me quedé un buen rato viendo cómo las cenizas desaparecían frente a mis ojos. Salí del agua al poco rato y regresé con las chicas, quienes me abrazaron cuando estuve a su lado.

-No te vamos a dejar sola.-dijo Mina.- Todo va a estar bien.

Mientras regresábamos hasta donde nos estábamos quedando, pude ver a lo lejos a Seiya y sus hermanos. Parecía que ellos también regresarían a Tokio de una vez. Por un momento, la mirada de Seiya se cruzó con la mía y sentí una punzada en el corazón. Sabía muy en el fondo de mi corazón que no todo era su culpa, pero no podía perdonarlo. Ni siquiera podía pensar en estar cerca de él.

Nos subimos al auto de Lita y regresamos a Tokio. En todo el camino nadie se atrevió a hablar, y yo lo agradecí en silencio. Me dediqué a mirar por la ventana durante todo el camino y no podía dejar de pensar en Darien. Pude observar el sol ocultarse mientras íbamos entrando a la ciudad, y justo cuando llegué al departamento ya estaba completamente oscuro en el exterior. Las chicas insistieron en quedarse conmigo, pero les pedí que me dejaran sola.

El departamento se sentía completamente vacío sin Darien ahí. Caminé durante un largo rato por todo el departamento, observando todo lo que había ahí. Todas las cosas que él y yo habíamos elegido juntos. Abrí su closet y encontré su ropa todavía colgada. La toqué con cuidado y la olí. Toda su ropa aun olía a él. El percibir su aroma me hizo explotar de dolor. Descolgué una de sus camisas y me recosté en la cama con ella. Traté de dormir mientras la abrazaba con fuerza. Esa sería la primera noche que dormiría completamente sola después de cuatro años de dormir al lado de Darien. Mi corazón no lo soportaría.


¡Hola a todos! Una disculpa por haberme tardado en actualizar, se me atravesaron muchas cosas, ¡pero ya está aquí el nuevo cap! Lamento si a muchos de ustedes los dejó muy tristes :( yo también estoy muy triste, pues Darien era de mis personajes favoritos... sin embargo, así es la historia y ni modo, la vida debe continuar. ¿Qué pasará con Serena ahora que ya no está Darien? Me pone muy triste pensar en más capítulos sin Darien:( ¡Gracias por leer!