Mientras Marinette comienza a reunir los antecedentes que tenía sobre la identidad de Papillón para poder completar su entrenamiento asesino, recibe otra vocación en los brazos que acepta con el mejor de los gustos. Adrien ahora es un gato feliz. Fu por su parte está muy solo. ¡GRACIAS POR LEER!
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. Assassin's Creed es del mismo modo, propiedad de UBISOFT. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIAS
La plaga todavía no ha sido purgada de estas tierras. Cuídense y cuiden de otros. Mantengan la distancia, lávense las manos y a resistir como mejor podamos.
Puede haber spoilers de la tercera temporada.
MIRACULOUS CREED
Capítulo 19: Misión
Guarida asesina.
Esa tarde. Lunes, 16:32 hrs.
Marinette se sacudió la ropa y se dispuso entrar a la guarida. Era la primera vez que llegaba sola y sentía algo de orgullo al respecto. Le había costado un poco dar con los mecanismos para poder entrar a las catacumbas, pero lo había logrado después de mucho tratar y gracias a las indicaciones de madame Claire, la tía de Julián, con quien se entretuvo un buen rato conversando. Desde su iniciación del viernes anterior, y corolando un fin de semana muy agitado, el principal consejo que había recibido de todos fue que nunca dejara de conversar con un asesino mayor, pues así evaluaban a los menores, por lo que no perdió la oportunidad de charlar con madame Claire.
Ese día había sido tranquilo. Pudo trabajar con calma, adelantó trabajo y eso la tenía contenta. También había podido ir a comprar telas y retirar otros encargos y volver. Almorzó con sus papás incluso y hasta había ido a tomar un café con Alya, Juleka y Mylene, quienes aprovechando que ya no tenía resaca, la interrogaron tupido y parejo sobre su repentina relación con Adrien: No la dejaron moverse hasta que les contó todo con pelos y detalles.
Se veían contentas por ella. Incluso le causó una mezcla de gracia y ternura cuando se enteró que las chicas habían estado planeando juntarla con Adrien, pensando que no se habían visto y ella iba y se les adelantaba.
¡Si tan solo supieran como se habían dado las cosas en verdad!
—Bien Marinette —se dijo la chica a sí misma antes de cruzar hacia el interior de la guarida, mientras abrazaba el portafolio que llevaba con ella— Aquí voy.
—¿Sabes Marinette? —la interrumpió de pronto Tikki— Creo que esto fue lo mejor que te pudo haber pasado.
—¿En serio lo crees, Tikki? Más pareciera que sumé problemas en vez de anularlos…
—Pero por fin te diste permiso a tener el apoyo de todos. ¿No crees que eso aliviana la carga?
Marinette asintió y tras golpear la puerta de una manera específica, entró de lleno a la guarida. El saludo fue bastante diverso: Mariya estaba leyendo echada sobre un sillón, y levantó la mano a manera de saludo. Julián la saludó desde la biblioteca y Adrien le puso una sonrisa medio enamorada mientras trataba de calmar a Minnie, quien se revolvía molesta y mañosa en sus brazos sin tener ganas de nada.
—¡PRRRRRRRINCESSE!
¡Pobrecito Adrien! Se veía destruido: a todas luces fue evidente que Minnie de nuevo había pasado una mala noche y un mal día. ¿A qué se debería eso? Al menos a ella no le hacía mucho berrinche en casa…
—Salut a todos…
—Ooooh, ¿Ya toleras ruidos fuertes? ¡Ça va, Marinette! —exclamó Julián, acercándose para saludar mejor.
—Ya estoy mucho mejor, Julián, gracias por preguntar —Marinette rió nerviosa— Nunca había bebido tanto… o tenido una borrachera… ¿Qué tenía el vodka exactamente?
—Mejor ni preguntes: esa cosa era artesanal —explicó Adrien quien seguía en sus intentos de calmar a su hija— ¡Quizás como la destilan!
—Noobs —dijo Mariya desde su sitio— Ustedes los franceses no saben apreciar buen vodka…
—¿Para qué, si tenemos buenos vinos?
—… ¡Y No tenía nada raro! solo era buen vodka artesanal hecho a la antigua. Iván el terrible es el mejor destilador que conozco.
—¿Puedes creer a esta mujer? —preguntó Julián mientras se cruzaba de brazos divertido— ¡Solo usó gafas oscuras unas pocas horas durante la mañana de ayer y luego como si nada!
—No sería muy ruso de mi parte que el vodka me diera resaca —confesó Mariya con un suspiro— ¿Estás mejor, mladshaya sestra?
—Sí, No he vuelto a vomitar desde la tarde de ayer y recién esta mañana se me pasó el dolor de cabeza —confesó Marinette mientras se empinaba hacia Adrien, quien se había acercado a besarle la mejilla— Salut chaton…
Minnie, en el intertanto, empezó a reclamar para que Marinette la cargara. Pero su papá, de cansado y por concentrado en la diseñadora no se dio cuenta. La heroína de París aguantó un suspiro: su gato necesitaba una siesta. ¿Qué habría hecho todo el día?
—Ça va, mon petite amie! —dijo mientras se acomodaba a Minnie, quien puso cara de pocos amigos cuando vio que no se le concedió el capricho. Adrien se volvió hacia Mariya. —Por lo general tú te aguantas lo de un buque petrolero, pero… igual se te pasó la mano el sábado. ¡Nunca te había visto así!
—Ni sabíamos del tal Yuri —añadió Julián— ¿Ya nos dirás quién es?
—¡Jamás! ¡Ya tienen suficiente! —Mariya se puso de pie y se acercó al grupo— ¿Qué traes ahí?
—Pues papeles que he juntado a…
En ese momento sonó una suerte de alarma que los hizo pegar a todos un brinco. Minnie incluso se largó a llorar por la sorpresa. Adrien, quien puso a su hija en brazos de Marinette, y Mariya dieron tres zancadas hacia un computador cercano a revisar las cámaras de seguridad, mientras que Julián se acercaba a la puerta trasera del refugio con una actitud bastante seria: no había que ser muy astuto para saber que esto estaba totalmente fuera de guión.
—Es Albert Bond —anunció Mariya— Viene muy rápido por los pasillos traseros. Cojea.
—Asegúrate que venga solo —ordenó Adrien, fijándose en la pantalla— ¡No le des acceso hasta que lo confirmes!
—¿Por quién me tomas, hermano mayor?
Mariya hizo lo que se le pidió, revisando exhaustivamente todo el sistema de seguridad y las trampas que tenían instaladas en el perímetro bajo la atenta mirada de Adrien y Marinette, quienes se habían acercado a la pantalla. Julián por su parte, se puso la capucha y fue en busca del sujeto ni bien recibió la autorización.
Se trató de una visita bastante poco normal en la guarida. El recién llegado era un asesino un par de años mayor que Adrien y por lo visto se las había visto color de hormiga durante su misión. Tuvo que hacer una retirada estratégica urgente y buscar refugio, cosa que el grupo de Adrien estuvo más que dispuesto a dar. Pese a sus circunstancias, no había que ser muy observador para saber que había recibido flor de paliza, fue bastante amable y saludó muy cordial a Marinette, ganándose incluso varios siseos por parte de Adrien cuando le coqueteó con descaro, cosa que solo le hizo estallar en carcajadas. ¿Se habrá quedado unos cuarenta minutos con ellos antes de emprender su camino? Como fuese, cuando lo hizo, Julián y Mariya aprovecharon para salir a los pasadizos a asegurarse que no hubiera nada fuera de lugar y confirmar que todo anduviera bien.
Minnie finalmente se había dormido ni ben se acurrucó en los brazos de Marinette, quien la dejó en su moisés cuando se aseguró que no despertaría. No molestó en ningún momento y una vez que todo hubo pasado y su papá se asomó a ver como estaba, simplemente siguió durmiendo.
—¡Tienes brazos mágicos, ma princesse! —exclamó Adrien en un susurro— ¿Cómo lo haces? A mi no me resulta… ¡Soy un asco durmiendo a Minnie!
—Err… no sabría decirte, chaton. Solo lo hizo… —Marinette ladeó la cabeza y le apartó un mechón— ¿Por qué no aprovechas y duermes una siesta? La necesitas…
—¿Pero y Minnie?
—Yo me encargo. —Marinette señaló a la enfermería— Vete a dormir a una de las camas, mon minou.
Adrien se quedó varios segundos mirando a Marinette, pero accedió al cabo de unos momentos. Compartieron un beso y en seguida el gato se retiró a echarse una siesta más que merecida. Marinette sintió una subida de adrenalina en la sangre ni bien percibió que Adrien se echaba en una de las camas a dormir, pues sería la primera vez que cuidaba ella sola de Minnie, sin que nadie más estuviera cerca.
Bueno, con la niña dormida no había mucho que hacer, así que…
—¿No lo vas a seguir, Cocinelle? —preguntó de pronto Plagg, con un tono muy travieso, antes de señalar el portafolios que tenía colgando del hombro. —Y suelta ya eso, no lo has soltado desde que llegaste.
—Oh claro… y… no. No lo sigo. Necesita dormir. —Marinette miró a Minnie quien echaba humito de contenta— mejor bajo las luces.
Plagg y Tikki se sentaron en el borde del moisés y observaron a Marinette bajar la intensidad de las luces de la guarida. Instantes después volvía para revisar a Minnie y tras asegurarse que estaba bien, caminó hasta la mesa, en donde dejó su portafolio. Mejor se ponía cómoda, que tenía la impresión de que estaría un buen rato solita a sus anchas.
¡Y así fue! Pero no desaprovechó el tiempo. Ordenó sus papeles, revisó algunos libros, le echó un ojo tanto al padre como la niña. Adelantó incluso algunos bosquejos, que incluían algunas prendas infantiles. Sonrió para sus adentros cuando se descubrió a sí misma diseñando algo para Minnie.
—Buuuuuu Agú… —reclamó la pequeña de pronto. Marinette, quien había perdido la noción del tiempo, miró la hora con sorpresa: eran casi las 19 horas… y como relojito suizo, su tocaya estaba pidiendo biberón.
—Ya voy Minnie… dame un momento.
Marinette dejó lo que estaba haciendo y caminó hasta el refrigerador que estaba empotrado en un rincón, pero para su desilusión, no había leche para Minnie. Ni modo, tendría que preparar un poco de fórmula, tarea a la que se dio sin pensarlo mucho. Momentos después y tras probar la temperatura del biberón, Marinette tomó a Minnie en sus brazos y se sentó en el sillón, acomodándose para poder darle de comer a la pequeñaja… quien obviamente detectó que intentaban darle fórmula y no leche materna.
—buuu ¡Agú, agú! —y como tenía la claridad de ideas de su mamá, pues protestó como nunca, negándose a comer.
—¡Ay, Minnie! Ya sé… ¡Minnie! ¡Aish! —Marinette apartó e biberón y cruzó miradas con la pequeña— ¡Ya sé que no te gusta! Pero es lo que hay y te lo vas a tomar. ¡Estás creciendo!
—¡AGÚ! —reclamó Minnie.
—¡No seas contestona! ¿Quieres pasar hambre toda la noche? Al tonto de tu papá seguro se le olvidó tu lechecita, pero ¡Ya! ¡Vas a tomarte todo el biberón y no vas a vomitar! ¡Conmigo no te pongas mañosa! ¡A comer!
Minnie se quedó mirando con cara de Pikachu a Marinette, pero cuando su madrina volvió a ofrecerle el biberón, no reclamó nada y comenzó a tomar de él con todo el gusto. Al principio se la notó molesta, pero al cabo de un rato comenzó a dar pataditas felices. ¡Definitivamente! Su madrina no solo tenía brazos cómodos, sino que también le agradaba que le diera el biberón. Marinette en cambio suspiró contenta y se relajó pronto, incluso tarareando una canción ella misma, muy bajito, estirando los ritmos.
—… Une ladybug, porte-bonheur, Lady magique et lady chance! Une ladybug, lady du coeur, Être héroïque en cas d'urgence! …
—Err… ¿Marinette? —la llamó Adrien de pronto. Cuando la aludida levantó la mirada, vio al gato con los ojos grandes y brillosos. Casi con timidez se acercó a ellas para verlas mejor.
—¿No estabas tu dormido?
—Sí… pero me desperté para darle el biberón a Minnie… —Adrien tragó saliva— Tengo leche materna, pero arriba, ¿Acaso…?
—No sabía. Le di fórmula, porque fue lo que encontré.
—¿Y así tan tranquila? Ma lady, ¿Cómo lo haces?
—Llegamos a un acuerdo. Supongo.
—Nah. La Coccinelle tiene buena mano con los peques —intervino Plagg— La regañó y no le dio opción.
—¡Plagg! No seas así, ¡Marinette solo fue firme! —la defendió Tikki, antes de quedarse viendo a Adrien— ¡No le creas a Plagg, guardián!
—Buuuuu…
Minnie soltó el biberón cuando este estuvo vacío. Ese momento lo aprovechó Adrien para tomar a su hija en brazos y ponérsela sobre el hombro. Marinette no lo pensó mucho: se puso de pie, se arregló las ropas y tomó el biberón para lavarlo en el pequeño lavaplatos que tenían instalado por ahí. Ni siquiera se cuestionó cuando Adrien volvió a la enfermería con su niña en brazos.
No pasaron ni tres minutos cuando escuchó el berrinche de Minnie y las súplicas de Adrien, por lo que sin pensarlo, Marinette fue en seguida en su ayuda.
—Minnie, ¡por lo que más quieras! ¿Qué te tiene así? —rezongó Adrien mientras se la acomodaba en los brazos para verla mejor.
La peque simplemente se lo quedó viendo con un puchero tembloroso y volvió a sacudir los brazos y a dar pataditas. Adrien frunció el ceño y volvió a ponerse a su hija sobre el hombro, tratando de hacer cuentas mentales para ver qué había olvidado. ¿Sería el biberón? ¿O le estaba dando las palmaditas muy brusco? ¿Acaso tenía cólicos?
—Tu gatita tiene carácter. ¿Cómo lo hacía Kagami? —preguntó Marinette de pronto, mientras le acariciaba la cabecita a Minnie
—¡Ni idea, ma lady! —Adrien puso un puchero— La mitad del tiempo parece más que adivino. ¡No sé ni cómo proceder bien! ¿Cómo lo haces para que se porte bien contigo?
—¡Tampoco tengo idea! Tan solo… ¡OPA!
Minnie, al darse la vuelta y ver quién era la persona que le acariciaba la cabeza, hizo un giro y en un movimiento algo suicida, al tiempo que le tiraba los brazos a Marinette, se impulsó hacia ella por sorpresa. Apenas tuvo tiempo para sujetarla o Adrien de soltarla: una vez en brazos de Marinette, Minnie se le aferró a la ropa y cerró los ojos con fuerza, lloriqueando de frustración.
—¡Perdón! No creí que fuera a hacer eso… —Adrien suspiró— … aunque lo hace mucho contigo. ¡No que me moleste, conste!
—Me he fijado —Marinette le dio algunas palmaditas a Minnie en la espalda, provocando algunas vocalizaciones de parte de la niña— No sé a qué se deba… ¡Y eso que la acabo de regañar!
—¡Tienes el toque materno! —exclamó Plagg— ¡Cachorro! ¡Ya quédatela!
—¡Plagg! —ladró Tikki, quien flotó hasta su portadora— Quizás porque también tienes los ojos rasgados, Marinette —sugirió Tikki— Como los de su mamá…
—Err… —Adrien tragó saliva y se rascó la nuca con una mano
Ver a Marinette con su hija le generaba emociones encontradas, pero todas estaban dentro del espectro enamorado. ¡Sin duda era pura emoción!, pero no era fácil. Tenía aprensiones y no pocas, pero… se le hacía natural que su ahora novia cargase a su hija. Solo extraño, maravilloso… curioso. Le daba un lindo latido de corazón, pero ¿qué pensaba Marinette de Minnie? ¿Acaso se sentía… obligada? Quizás no quería a la niña cerca, no era su hija, pero… pero…
—Mis ojos son rasgados, pero no tanto como los de Kagami, Tikki. Además no soy su mamá, nunca podría reemplazarla —dijo Marinette con melancolía. Sin embargo, puso una sonrisa y se acomodó a la peque para acunarla en sus brazos. Fue entonces que levantó las cejas al notar un pequeño detalle en las ropas de la peque— ¿Qué pasó, minette? ¿No ves que angustias a tu papá?
—Agúuuuuuu…
—¿En serio? ¿Y qué te dijo?
—Agú, agú, brrrrr…
—Oooh, eso no me parece nada bien. ¿Te apretó mucho el pañal?
—Gú.
—¿Quieres que te lo acomode?
—¿Marinette? ¿Acaso le entiendes…?
—¿Cómo crees, Adrien, que le voy a entender? ¡Solo le converso cosas sin sentido!
—Pues… así aprenden los cachorros… —opinó Plagg, aunque nadie pareció notarlo… excepto Tikki, quien le dio un fugaz besito.
—Pero se estaban hablando y…
—Hay que hablarles a los bebés, chaton —Marinette se sopló el flequillo— También creo que hay que cambiarle de ropa: sospecho que le queda pequeña y es lo que la tiene incómoda.
Adrien se quedó en blanco. Marinette suspiró apenada al ver que su novio apenas se movía (aunque no debería juzgarlo, pues el muy troglodita estaba procesando la información), meció a Minnie con cariño, mientras le sonreía: la niña la miraba con los ojos muy grandes, mientras chupaba su mano.
—… Kagami le compró un montón de ropa, de varias tallas, pero desde que murió que… bueno, no me he fijado mucho. Hace un rato que está usando las tallas más grandes que tenía, pero… —confesó Adrien avergonzado— tendría que revisar.
—Oh. Si quieres te dejo solo para que la…
—Quiero que te quedes. —Adrien se rió nervioso— O sea, no es lo más divertido del mundo cambiarle la ropa a un bebé, pero… me encantaría si te quedas: así lees esto.
En ese momento Adrien levantó una carpeta, de esas que suelen contener documentación legal. Marinette alzó las cejas perpleja, mientras veía como su gato se tornaba de varios colores.
—¿Eso que es?
—Con Kagami queríamos que fueras la madrina de Minnie. ¡Le pusimos tu nombre! Y… sé que es pronto, pero… pero…
—¿Qué es lo que me estás diciendo, Adrien?
—… me… AHEM. —el héroe sacudió la cabeza— Este papel lo oficializa. Está listo de antes que naciera Minnie. En resumen dice que en caso de ausencia, tu recibirías la custodia de Minnie… y eso. Ya sabes, como…
—Madrina legal… —Marinette comenzó a hiperventilar de la emoción— ¡Pero no soy su mamá! No podría ocupar el lugar de Kagami, yo…
—¿Te gustaría ayudarme con Minnie? Así… nivel… como su mamá, pero madrina…
—¿Me estás pidiendo que reemplace a Kagami? Adrien, yo…
—¡Nunca! Kagami siempre será la mamá de Minnie… pero ella no está… y mi pequeña necesita un toque de mamá. —Adrien bajó los hombros— Es injusto que te lo pida, apenas estamos empezando y…esto es repentino… y…
—Adrien, lo que me pides… —Marinette miraba a Adrien con ojos grandes y brillosos, tratando de controlar el enorme remolino de emociones. No se esperaba algo así, era una responsabilidad TREMENDA, pero como que… como que algo… algo la impulsaba a decir que sí— Es…
—¡Ya Di Que Sí, Marinette! —Exclamó Julián desde la puerta— Ya te encargas del papá, ¿por qué no cuidar a su bendición? Esa niña necesita a su madrina.
—¡JULIÁN! —ladraron Adrien y Marinette al mismo tiempo.
—¡AGÚ! —reclamó Minnie a su vez.
—ZAPE—
—¡No Te Doy Otro Nada Más Porque Tengo Las Manos Ocupadas! —exclamó Mariya tras darle el zape al aludido. La rusa caminó hasta la pareja llevando un atillo de ropa, que puso en las manos de Adrien, quien a su vez dejó sobre la cama— ¡Te pasas hermano mayor! Primero se te olvida llevar a tu hija con el pediatra y luego no te fijas que se está quedando sin ropa: esa de ahí es la más grande que encontré.
—¡¿Te Olvidaste Llevar A Minnie Al Pediatra?! —reclamó Marinette sorprendida.
—¡Se me pasó! Creí que no le tocaba todavía. ¡Fue solo una vez! —Adrien hizo puchero y se quedó viendo la ropa— es muy poca…
—Necesita más. Y no te pienso ayudar con eso. —afirmó Mariya muy decidida, mientras miraba de reojo a Marinette.
—¿Lista para ocupar tu lugar como madrina con derechos, Marinette? —preguntó Julián abrazándola por la espalda.
Marinette sentía el corazón latiéndole bonito, más cuando intercambió miradas con Adrien. ¡Podía hacerlo! Solo pedía que la transición no fuera muy brusca, pero podía hacerlo y de alguna manera como que eso la emocionaba un poco. Volvió a mirar a Minnie, sintiendo un vuelco en el corazón: tenía apenas tres meses, poco más o menos, había quedado huérfana de madre muy pronto y… era su madrina. No había habido ninguna ceremonia, pero no era la primera vez que lo escuchaba. Si los roles hubieran estado invertidos, Kagami habría hecho lo mismo por un eventual hijo suyo.
—¿Dónde firmo?
Adrien casi se derritió de contento, pero rápidamente tomó a su hija en brazos para que Marinette pudiera revisar los papeles. Julián levantó el puño en señal de triunfo y Mariya se dio la media vuelta.
—¡Voy por más vodka!
—¿No se supone que íbamos a discutir mi misión inaugural en la hermandad el día de hoy? —preguntó Marinette tras firmar (ni siquiera leyó), mientras revisaba el atillo de ropa que había quedado encima de una de las camas— Y déjenme ver esto…
—Ah, el deber llama —comentó Julián, mientras Mariya ya se había perdido en busca del alcohol.
—La noche es joven, todavía podemos discutir eso —comentó Adrien, mientras mecía a su hija, quien ya no hacía berrinche.
—¿Sigue siendo descubrir la identidad de Papillón de una vez por todas? —preguntó Marinette mientras revisaba las prendas.
—Sí, lo es —Adrien asintió todavía expectante— Tengo algunas pistas y dijiste que tenías otras. Es cosa que las juntemos y veamos como seguir. Quizás sacamos algo en limpio.
—El portafolio que traje está lleno de antecedentes que he juntado en todos estos años, pero ¡Lo primero es lo primero!: mi ahijada necesita cambio de ropa… y cosas nuevas —añadió tras descartar algunas prendas.
Adrien suspiró de alivio: esa era la confirmación que estaba esperando. Una cosa era que firmara un legajo y otra muy distinta que lo reconociera así verbalmente. Marinette estaba más que dispuesta a tomar el rol de mamá de Minnie, y eso lo tranquilizaba. Quizás ir pasito a pasito en lo que los tres se acostumbraban a la idea, para que el cambio no fuera tan brusco, pero de que iban por ese camino, iban. Julián en ese momento le dio un codazo amistoso y cuando lo miró, lo felicitó levantando los pulgares.
Infló el pecho. Se sentía más tranquilo.
Residencia Tsurugi.
Dos semanas después. Mediados de septiembre. Miércoles por la mañana. 9:58 am.
Minnie dormía en los brazos de su abuela. Esa mañana Adrien la había llevado temprano a verla y la peque estaba muy alerta y pendiente de Tomoe, quien la cargaba con mucha seguridad. Ambos ya habían visitado el Butsudan en donde estaba la foto de Kagami y tras pagar los debidos respetos, se dirigían al despacho de la mujer.
Aquella no era una simple visita de cortesía, sino que Tomoe tenía muchas preguntas y decisiones que comunicar. Sin mencionar que moría de ganas por estar con su nietecita, quien por una vez se estaba portando como un perfecto angelito.
—La noto sana, Adrien–san. Una bebé feliz. Has hecho un buen trabajo.
—Se lo debo, Tsurugi–sama, y lo hago con cariño (pero ahora no soy yo solo) —Adrien sonrió para sí mismo— No pidió quedar huérfana a esta edad… y aunque Kagami siguiera viva, mi plan nunca fue dejarla sola. ¡Minnie es mi niña preciosa!
—Hablas como si te sintieras culpable. ¿Por qué?
—¿Huh? —de buenas a primeras Adrien no entendió el comentario. Tomoe suspiró.
—Repites seguido que te estás haciendo cargo de ella y que nunca la ibas a dejar sola. Los dos sabemos eso, ¡Kagami lo sabía! ¿por qué justificas tanto tu decisión?
—Pues… —Adrien suspiró— No lo sé. Quizás porque no me ha sido muy fácil: cuidar de Minnie es difícil… creo que lo estoy arruinando.
—Cuidar de un bebé es complicado, pero si lo pude hacer yo estando ciega, puedes hacerlo tú. —la mujer se acomodó a la pequeña en los brazos y puso una sonrisa sabelotodo— Además, no es como si no tuvieras ayuda: lo acabas de decir.
—¡Eso lo tengo claro! Y no tiene idea como agradezco que me haya conseguido ese cupo para Minnie en esa guardería…
—Esa guardería es para los empleados de mi empresa. ¡La mejor de París! Marinette es mi nieta y ahí no la van a molestar los templarios. Y su madrina es como mi hija, así que no se diga más. —Tomoe levantó la cabeza con orgullo— Y no me refería a eso, muchacho tonto.
Después del incidente en que casi habían secuestrado a Minnie, cuando Marinette casi fue akumatizada, Adrien decidió cambiar a su hija de establecimiento por razones obvias (dejó un pequeño escándalo en la anterior guardería). Sin embargo, en vez de pasar de nuevo por todo el estrés de encontrar un sitio para su hija, cortó por lo sano y le pidió ayuda a Tomoe, quien no dudó ni un solo momento en ordenar que se admitiese a su nieta en la guardería instalada en su empresa para uso de sus trabajadores.
Para los empleados, era gratuita, pero para los externos… CARÍSIMA. Adrien no estaba en condiciones de pagar eso, razón por la cuál no había consultado primero ahí.
Tsurugi Robotecnia, por cierto, había pasado por un inesperado cambio los últimos tres meses, incluyendo un barrido de antecedentes de sus empleados que terminó con varios despidos que aludieron a "pérdida de confianza". Si bien en el departamento legal estaban enfrentando un aumento de la carga laboral, Tomoe no se arrepentía: aquellos empleados eran agentes templarios y quería purgar su compañía de aquella nefasta influencia. Lo bueno es que quienes trabajaban en la guardería con los niños ya de por sí pasaban por bastantes filtros, por lo que su nieta estaba más que segura.
A todo esto, en ningún momento se ocultó que la niña era la nieta de la fundadora, o quien era el padre, por lo tanto eso había sido el chisme de la semana.
—Sigo agradecido y sé que no se refería a eso… —Adrien suspiró con tristeza— Me va a costar mucho quitarme la culpa de encima… Minnie todavía debería tener a su mamá con ella. Y no solo por la leche… no merece lo que le pasó…
—ZAPE—
El mayordomo de Tomoe apareció de la nada y con esa calma tan propia de él, le asestó un zape en la cabeza por órdenes de su patrona. El asesino ni chistó.
—¡Qué porfiado eres! —lo regañó Tomoe. El gato ni chistó— Habíamos dejado claro que no fue tu culpa lo que pasó con mi hija. También sé que lo de ustedes nunca fue amor, solo… le hiciste un favor y acordaron criar juntos, pero no revueltos. ¿Entonces a qué vienes a pedir perdón?
Adrien, mientras se sobaba la nuca, dejó que un sonrojo le cubriera las mejillas. Igual era incómodo tratar este tema con Tomoe, pero no podía dejar de hacerlo. Era otro motivo por el cual se sentía culpable, pues de alguna manera creía que su relación con Marinette, la cuál había florecido al poco tiempo del funeral de Kagami, era demasiado pronto y… ¡Mejor se lo sacaba del pecho de una sola vez! Suspiró profundo.
—Verá… estos meses…
—¡Ya sé que están saliendo juntos! Fui a brindar con Kagami cuando lo supe. —gruñó la mujer, quien en seguida sonrió esperanzada—. ¡Dime que Marinette Dupain–Cheng ya es legalmente su madrina! Sé que te ayuda con la pequeña, pero… ¿Me darás esa alegría?
Adrien levantó una ceja. Le constaba que Tomoe ya lo sabía, pero tuvo la impresión de que la mujer lo estaba probando. Como si le estuviera dando una oportunidad para confesarlo en seguida y por las suyas. Pensó en Marinette y sonrió enamorado, sin sentir culpa alguna.
—Sí… estamos saliendo. —Adrien hinchó el pecho de orgullo— verá… tarde me di cuenta lo mucho que la amaba y por años no pude hacer nada al respecto. Entonces… nuestros caminos se juntaron de nuevo y… pasó. Lamentablemente pasó demasiad cerca de lo de Kagami y…
—Mi hija lo quería así tal cual. —Tomoe descansó en su sonrisa. —No podemos cambiar como han pasado las cosas, hay que aprender de eso. Lo que pasó entre mi hija y tú fue una decisión de adultos. Y con respecto a Minnie, tomaste las riendas de la situación con honor aunque sé que con dolor también. ¡Has hecho bien! —la mujer meció a su nieta, que miraba todo con mucho interés mientras se chupaba la mano— ¡Nunca debes dudar si meditaste bien tus acciones! Además… Sé que cuando Marinette se recupere de sus penas y ansiedades, va a ser una estupenda esposa para ti. Y una gran madre para mi nieta.
—¡¿Esposa?! Errr… no niego que eso me encantaría, pero no se adelante… ¡apenas llevamos un mes…!
—No mientas muchachos: llevan un mes y medio. Van a terminar casados los dos. ¡Ya deja de evadir esa verdad y de avergonzarte!
—Tsurugi–sama, no se adelante… No quiero presionar todavía a Marinette con eso, y…
—¡Silencio! —dijo Tomoe con tanta autoridad y severidad, que Adrien casi salió corriendo a ordenar su cuarto, solo por si acaso— Me alegra saber que lo consideras.
—Sí, lo considero, pero falta mucho… tenemos que madurar…
—No presiones a Marinette, ni la hagas llorar: si lo haces, te castraré personalmente —comentó Tomoe con mucha calma— Todo a su tiempo, pero ten por seguro que ambos tienen mi bendición. Solo… nunca le oculten a mi nieta quien fue en verdad su madre.
—¡Eso nunca!
—Más te vale… como más te vale que incluyas a Marinette en la crianza de Minnie…
—¿Tomoe–san?
—Es su madrina después de todo —la mujer giró la cabeza en dirección de Adrien— Déjala que actúe como tal. Tú sigue haciendo el buen trabajo que has estado haciendo hasta ahora.
—¿Buen trabajo? —Adrien suspiró— La mayoría del tiempo siento que hago todo mal…
—Es cosa de práctica. Pero vas bien. —Tomoe le dedicó unos instantes a su nieta— Pero también dale la oportunidad a Marinette, Adrien–san. Confía en ella, déjala que asuma el rol que le corresponde. ¡Es lo que quería Kagami! Y lo que ustedes dos también quieren en el fondo.
—Supongo que tiene razón…
—¡Claro que la tengo! He vivido más que tú, sé de lo que hablo. ¡Hazme juicio! —Tomoe bufó impaciente— Kagami escribió sobre esto en sus cartas. ¡Ni que les hubiera estado leyendo las mentes! Ojalá que Minnie haya heredado esa claridad de ideas…
—¿Tan mal están las mías?
—¡Por supuesto! —exclamó Tomoe con dolorosa sinceridad, pero rápidamente suavizó su expresión— Pero espero que Minnie haya heredado tu valor y honor.
—Gracias.
En ese momento cruzaron la puerta hacia el interior del despacho de Tomoe. La mujer esperó unos segundos a que se activaran algunos sistemas de seguridad antes de seguir hablando. Puso a la niña en brazos de su padre, y mientras Adrien se acomodaba a su hija, aprovechó para revisar con la mirada la oficina de la mujer…
… notó la ausencia de una katana que había estado en la familia Tsurugi desde hacía generaciones, al menos unos 300 años, y que mostraba las marcas de honor de sus usuarios. En algún momento supuso que la habrían puesto ante el butsudan, pero ahora que lo pensaba tampoco la había visto ahí. Tenía un nombre, no lograba recordarlo, pero era bastante poético. Kagami siempre había hablado de esa katana como si fuera un pariente muy querido.
—¿Y la katana?
—¿Alma negra? Necesitaba mantención. La envié a afilar.
—Oh.
—Ahora, muchacho, dime… ¿Cómo y cuándo vengarás la muerte de mi hija?
La vista de Adrien se afiló al escuchar la pregunta, cambiando por completo su actitud.
—También venía a hablarle de eso. Verá…
Calles de París. Alrededores de la Place du Vosges
Días después. Domingo, 21:23 hrs.
Tenía la frente apoyada contra el manubrio, mientras se sujetaba con fuerza de éste con las manos. Wang Fu tomó una profunda bocanada de aire, que poco hizo para llenar sus pulmones. No lloraba, pero se lo notaba cansado y parecía que había envejecido al menos unos cincuenta años de golpe. Estaba muy exigido físicamente: la última semana había sido catastrófica para él, lo que vino a coronar semanas de angustia desde la casi akumatización de la heroína de París… perder el control sobre Marinette le había afectado más de lo que le hubiera gustado.
—se supone que no debió haber salido así…
Pero… ¿Cómo se supone que debían haber resultado las cosas? Ni él mismo tenía idea. Una vida cuidando los miraculous, con plena consciencia que habían sido sus propias culpas las que lo habían aterrizado en ese problema, sin manera de reinvindicarse o resolver su error… lo habían tornado más temeroso que valiente, y eso apenas comenzaba a notarlo. ¿Pero cómo pasó eso? Se suponía que él como guardián debía ser todo lo contrario a cobarde, debía haber sido omnisciente, tener criterio. Su edad era la suficiente para ser un hombre sabio que estuviera en condiciones de guiar a dos jóvenes portadores…
—Pero no lo logré… fallé.
¿En qué momento? En el que su autoestima falló y comenzó a guardar secretos, en el momento en que no confió en sus decisiones ni en los muchachos que había elegido, en el momento en que había decidido que la soledad y el aislamiento eran el camino y cuando se dio cuenta del desastre que había causado ya estaba fuera de control.
Perdió la confianza, el cariño y el control del portador de la destrucción y dañó severamente a la portadora de la creación. Perdió el control de la caja, aunque nunca lo tuvo, junto con la confianza de los kwamis y cuando tuvo la oportunidad de regresar al Templo Miraculous, no fue capaz de enfrentar sus errores. Nunca fue el guardián de nada, simplemente se quedó en ser un aprendiz, un mero novicio que nunca tuvo acceso a todo el conocimiento y que por sus propios errores tuvo que cuidar de una de las cajas más relevantes de todo el Templo…
… Y por no querer enfrentar sus errores ni querer corregir su forma de vida, había afectado seriamente el desarrollo de dos héroes, incluso dañando anímicamente a Ladybug por siempre. Ello le costó todo el esfuerzo de toda su vida.
"Debes ir al templo" le había dicho Adrien cuando fue a buscar a Wayzz a principios de esa semana, "allá podrás sanar" había añadido.
—No será así —murmuró Fu entre dientes— Si voy al templo, recibiré mi castigo… no puedo enfrentar eso…
Miró su mano derecha… ya no tenía el brazalete. Wayzz ya no estaba con él. El actual guardián lo había despojado justificadamente de su miraculous. Ya no contaba ni siquiera con el alivio que significaba el pequeño Kwami de la protección. Fu se levantó y se apoyó en el respaldo del asiento. Miró por la ventana: estaba en las inmediaciones del nuevo hogar de Marinette… lo que le generaba emociones encontradas.
Le tenía una envidia verde en esos momentos, un rencor horrible. La muchacha había estado bajo su completo control por años y casi había logrado que siguiera sus mismos pasos aislándose del mundo, alejando a todos (quizás como forma de legado), pero en el último instante había roto el círculo, escapó de su control, pidió ayuda y ahora para su horror y envidia… toda su familia y amigos corrían a contenerla.
¿Por qué eso nunca pasó con él?
Fu sacudió la cabeza. Tomó un soplete cercano y lo encendió a tiempo para quemar un akuma que estuvo a punto de posarse sobre él.
—Non, Papillón. Podré ser lo que quieran, pero nunca un traidor.
El hombre echó a andar el motor de la van que conducía y decidió alejarse. Nunca estaba demás tomar precauciones. Además, podría estar envidioso y rencoroso contra Marinette, pero en el fondo sí la quería.
Mejor se alejaba.
Continuará.
Por
Misao–CG
Publicado el jueves 23 de julio de 2020
Próximo capítulo: Investigación interrumpida
—¡Tú lo pediste, Agreste! —exclamó segundos antes de dejar de apuntarlo, solo para bajar el arma a la cabeza de Minnie…
—¿Agú?
—¡Esto estorba de todos modos!
Lila se dispuso a jalar del gatillo. La adrenalina nubló los sentidos de Adrien, quien vio en rojo y antes de darse cuenta, su musculatura pareció actuar por sí sola y se dispuso a proteger a su familia.
¡BANG, BANG!
Resonaron sordos balazos en aquél callejón, mientras el caos se desataba.
Notas finales: Tuve que hacer mucha remodelación en este capítulo. De hecho, prácticamente tuve que reescribirlo en tu totalidad, pero el resultado me agrada mucho y aquí lo tienen. ¡Queridos lectores! Este es el último capítulo tranquilo, que ahora se viene una montaña rusa.
LO QUE ME RECUERDA… Lean el fic Apariencia y Realidad de Abby Lockhart1, que les aseguro que los va a tener en la punta de la silla. =D … Y tengo franco miedo de lo que se nos avecina en ese fic.
Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, estoy aprendiendo esto del uso del guion de diálogo y salí más cabeza dura de lo esperado, así que un poco de paciencia en lo que aprendo. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
Bueno, Buttercup77, digamos que vienen algunos capítulos que van a dejar las cosas muy… ¿Cómo decirlo? Consigue una pelotita. Ten, naranjas para resistir la plaga y ¡GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia y otras fuentes que se señalarán en su debido momento… como Google Traductor.
младшая сестра, transliterado mladshaya sestra. Hermana menor en ruso.
