Hipólita

Durante la cena, a la que llegaron tarde, los Sly charlaron vinculados del entrenamiento de Quiddith. ("Nadie me hace ninguna pregunta indiscreta ni comentario inapropiado sobre Hipólita, y he decidido también guardarme los detalles de nuestra relación para nosotros dos, pues me parece que acabamos de comenzar algo muy especial, casi tanto como lo que he tenido con Lily, algo que se va a cocinar a fuego muy lento durante un largo tiempo, pues no pienso abordarla hasta que al menos tenga los dieciséis, a casi dos años vista.

Y eso si lo hago, lo mejor sería que fuera ella quien lo hiciera conmigo. Si es una auténtica amazona, no querrá. En ese caso la respetaré, seremos amigos para siempre, los mejores amigos, porque vamos a entendernos a la perfección e igualmente iremos juntos a Knockturn a matar Mortífagos.")

Cuando el tema se agotó se desvinculó de los demás y le dedicó ese rato a Ariel, se vinculó con él y comenzó a mostrarle el sueño que había tenido esa mañana.

-Jo… no quiero que espíes lo que sueño – le dijo Ariel, enfadado.

-Vaya… pensé que te gustaría – desilusionado.

-Puedes enterarte de secretos míos que no quiero que sepas.

"De su madre y del orfanato."

-Ya, tienes razón, lo siento mucho, no volveré a hacerlo – muy triste - No me he enterado de nada. Deja que te lo enseñe, es muy bonito.

-¿Me prometes que no volverás a hacerlo? Si no, ya no duermo más contigo.

-Te lo prometo, de verdad – llorando - No te enfades, por favor.

-No pasa nada, anda, no llores. Perdona por ponerme así, dame un abrazo y enséñamelo.

Se abrazaron hasta que Sev se calmó. "Jo… nunca antes se había enfadado conmigo ni yo con él. He metido la pata no pidiéndole permiso. Claro, es como leerlo, él no puede ocluir sus sueños." Cuando se calmó le mostró el sueño en su mente mientras terminaban de cenar. El chico le preguntó:

-Es cierto que ha sido muy chulo. ¿Cómo puedes acordarte de todo con tanto detalle desde esta mañana?

Sev le explicó el nuevo poder adquirido de la Magia Druida mediante el ritual de la cueva y le prometió que lo llevaría a realizarlo el próximo año. "No le propongo hacer juntos el ritual, ya se lo explicaré después del verano con calma. Si todavía tiene tantos secretos para mí, quizá no quiera que me entere así de su pasado. Lo que sentí aquella vez en el cedro fue inexplicable, todavía no lo entiendo."

Volvieron a casa, los últimos de la mesa Sly y de casi todo el Comedor. Algunos miembros del equipo de Quidditch lo esperaban a la mesa, Brad, el golpeador de séptimo, Edward, el guardián de sexto, Ronald, el cazador de séptimo, e Hipólita, la buscadora de tercero, sólo faltaban los dos de cuarto. "Qué bien, ha venido mi chica, se ha quedado con ganas de pasar un rato más conmigo." Valerie también se sentó con ellos frente a la cristalera, frente a Hipólita, Prince lo hizo a la izquierda de Valerie.

-Bueno, ¿qué os ha parecido mi entrenamiento? – les preguntó a todos.

-Que eres un fenómeno, Prince – le dijo Brad – En dos semanas, alucinante. Habrías sido mejor buscador que Hipólita de haber comenzado a su edad.

-¡Sus ganas! – exclamó Hipólita, muy enfadada.

Todos excepto ella se carcajearon.

-No te enfades, Hipólita – le dijo Prince, paciente – No hay mejor buscador que tú, nunca te alcanzaré.

-Alguna vez me dejaré pillar para que no te desanimes, pero que sepas que me habré dejado – tranquila.

Todos excepto ella se carcajearon de nuevo. "Lo que acaba de decir no tiene pies ni cabeza." Intentó explicarle sin dejar de reír:

-Hipólita, no te dejes pillar. De cualquier modo me desanimaría sabiendo que lo has hecho a propósito.

Hipólita se quedó pensando intensamente concentrada.

-Es cierto, tienes razón, vaya tontería he dicho.

Volvieron a carcajearse. "Conmigo no se enfada."

-¡Ya vale de reíros de mí o pierdo la final a propósito! ¡Para un año que vais a ganar gracias a mí! – mirando a los demás.

Hicieron un enorme esfuerzo por contener la risa.

-Perdona, Hipólita, tienes toda la razón – le dijo Brad – Llevo jugando desde cuarto, nunca he ganado un campeonato y es casi seguro que este año vamos a ganar.

-¡Gracias a mí!

-Gracias a ti.

-¿Entraste en el equipo este año, Hipólita? – le preguntó Prince.

-Sí, a principio de curso – tranquila.

-El año pasado se graduó el buscador que teníamos – le dijo Valerie – Era también el capitán del equipo.

-Es un poco absurdo eso de que el buscador sea el capitán, tiene más lógica que lo sea un cazador, ¿no? – le preguntó Prince.

-Lo de ser capitán es un poco simbólico, más que nada está para coordinar los horarios de los entrenamientos, fechas de los partidos y demás, no organiza el juego del equipo. Los cazadores nos organizamos entre nosotros y los golpeadores también, el guardián y el buscador son independientes, cada uno está a lo suyo.

-¡Lo que te decía antes! ¡Independiente! ¡A mí no me manda nadie! – le espetó Hipólita.

Todos lucharon por no reír.

-El próximo año tendrás que dejar que te mande yo – le dijo Prince – En el Ejército.

-Eso sí – tranquila – Pero sólo tú.

"Buf… me parece que lo de hacerla segunda de Ariel va a ser complicado. Por suerte tengo todavía dos años por delante para ir domándola. De lo contrario, la hago a ella Comandante en Jefe, sabrá escuchar, en el fondo, para lo esencial, es humilde."

-¿Y ya sabías volar?

-¡Por supuesto que sabía! ¿Qué te has creído? – enfadada otra vez, dirigiéndose a él - Ya sabía volar desde antes de entrar en Hogwarts, aprendí de pequeña.

Lucharon por no reír. "Ahora sí que se ha enfadado conmigo por ponerla en duda, pero también porque ya estaba cardíaca."

-Vaya, qué suerte, Hipólita. ¿Tu familia vive en un pueblo mágico?

-Sí, en Godric's Hollow – ya relajada.

"Es un auténtico torbellino, se enfada y se desenfada muy rápido. Vive donde los Peverell, Albus y James."

-Yo no lo conozco. ¿Me invitarás algún día a tu casa?

-Sí, pero sólo a ti. Los demás no os hagáis ilusiones – a los otros, despectiva.

Ahora rieron un poco. "¡Toma ya! Sólo a mí."

-¿De qué os reís? Yo no le veo la gracia – enfadada otra vez.

Rieron más. "Que yo me riera no le molestaba en absoluto."

-Venga, Hipólita, no te enfades, va a sentarte mal la cena - paciente - Estamos pasándolo bien.

-Sí, a mi costa.

-Es que eres un encanto. Para comerte.

-Eso sólo te dejo decirlo a ti, ¿eh? De los demás no me lo creo.

Volvieron a reír. "La tengo en el bote."

-Como no paréis me voy y se os acaba la fiesta – a los demás.

Hicieron un esfuerzo por parar. "A mí sí que me deja que me ría."

-Eres un encanto, cariño – le dijo Valerie – Todos te queremos mucho.

-Bueno, a ti también te dejo decírmelo, pero a nadie más, ¿eh? No creáis que me voy a dejar camelar.

Prince le dijo a Valerie, vinculado.

-Lo que te decía, de armas tomar.

Ella le respondió:

-Ya te digo, pero nunca la había visto así. ¿Qué le has dicho a la vuelta del entrenamiento?

-Unas cuantas cosas que se le han subido a la cabeza.

-Ya lo veo, ya.

Prince les preguntó a todos, de viva voz:

-Y del vuelo en formación, ¿qué nos decís?

-Fantástico, Prince – dijo Ronald, el cazador - ¿Cuánto tiempo lleváis practicándolo?

-Desde que comencé las clases.

-Pero no lo habíais practicado todavía persiguiendo a nadie – dijo Brad.

-Sí, sí que lo habíamos hecho, entre nosotros, aunque no a este nivel.

-Aun así es increíble lo que habéis conseguido en tan poco tiempo – dijo Ronald – Ojalá nos coordináramos así entre los cazadores.

-Eres un mentiroso excepcional – le dijo Valerie, vinculada, admirada.

-A mí me lo vas a decir – le respondió Prince.

-Pues sí – dijo Valerie de viva voz – Quizá el próximo año lo logremos, aplicando las técnicas que hemos utilizado para aprender. Pero tú, por desgracia, ya no lo verás, Ronald.

-Lo que más pena me da de graduarme es dejar el Quiddith. Si por mí fuera entrenaría todos los días – dijo Ronald.

-¿Por qué no pruebas a entrar en un equipo? – le preguntó Prince.

-Porque no soy lo suficientemente bueno y estoy decidido a hacerme Auror. Llevo desde cuarto deseando combatir, he luchado mucho por sacar Defensa.

-Bueno, piensa que si sigues viniendo a entrenar con el Ejército continuarás volando, como decíamos hace dos semanas, Quidditch de combate.

-Pues sí, al menos me queda ese incentivo.

-No te apenes. ¿Desde qué año llevas jugando tú?

-También desde cuarto, Brad y yo entramos a la vez en el equipo.

-Pues has disfrutado durante cuatro años, eres muy afortunado. Yo ahora pienso que me habría encantado jugar y ya no estoy a tiempo.

-Jugarás, Prince, el próximo año – le dijo Valerie - Algún partido que no sea crucial, te dejo mi puesto.

-Gracias, Valerie, pero no creo que sirviera para cazador, perdería mucho tiempo aprendiendo.

-Quien debería dejarte su puesto es Hipólita – dijo Brad, amablemente – Porque para buscador sí que vales, y se puede decir que eres mejor que los que los que tienen Huffle y Gryff. ¿Qué dices, Hipólita?

Hipólita continuó callada, muy digna, mirando a Prince, mientras todos la miraban. Prince le dijo a Valerie, vinculado:

-Apuesto a que dice que sí.

-Yo también, la tienes encandilada, no deja de mirarte. Ya se ha puesto de frente por eso.

-Voy a hacerme el difícil, ya verás cómo cae.

-Dejadle que lo piense – dijo Prince, de viva voz, dejando de mirar a Hipólita – Hay tiempo de aquí al próximo año.

-Sí que te dejo, pero no se lo contéis a nadie, si no, todos van a querer – dijo la chica.

"¡Toma!"

-Gracias, Hipólita – volvió a mirarla - ¿Me entrenarás?

-Claro, el martes comenzamos a perseguir la snitch juntos, como hemos quedado, ¿no?

-Sí, seguramente el martes.

-Te dejaré atraparla a ti, para que practiques, si no, perderemos el partido.

-Me dará pena no jugar contigo.

-No importa, así podré ver un partido de casa, nunca me entero de nada mientras juego.

-Claro. Si lo gano te lo dedicaré.

Ella le sonrió abiertamente, él se la devolvió. "Es encantadora, y está enamorada de mí sin saber todavía lo que es estar enamorada. Ya se le ha pasado el enfado de antes."

-Bueno – intervino Edward por primera vez – Hace dos semanas nos prometiste que nos chivarías las tácticas de los Rave.

-¿Tú no les has contado nada, Valerie? – muy extrañado.

-Claro que se lo he contado, pero Edward lo hace para darte tema de conversación – dijo Valerie.

-Buah, Edward… pero yo no sé explicar las cosas. Lo que te interesa, que son los cazadores, no sé explicarlo.

-No, importa, Prince, eso ya se lo he explicado yo. Cuéntanos de los golpeadores. ¿Por quiénes iban?

-Por los cazadores.

-¿Y por la buscadora?

-No, como estáis haciendo vosotros. A la buscadora la dejaban en paz.

-¿Has oído, Hipólita? En la final no van a ir por ti, no te va a pasar lo que te pasó en el otro partido, esta vez vas a ganar.

-¡Vamos! a ganar – enfatizando la primera palabra – No gano yo sola.

"En el fondo, para lo que de verdad importa, es humilde y con un gran espíritu de equipo. Es maravillosa."

-Así se habla, Hipólita – le dijo Prince, admirado.

-Ni ganamos los siete tampoco, ganamos toda la casa. Tú también ganas.

-Gracias, Hipólita.

-Vamos a dedicártelo, el campeonato de este año, por haber echado a los maléficos de casa.

"Vaya… Y antes me ha dicho que lo hice mal, pero no me lo dirá delante de los demás, es leal a tope. Y pienso que también sincera, en el fondo lo piensa. Hablaré de esto con ella a solas."

-Gracias, Hipólita, pero eso también lo hicimos entre muchos, toda la mesa Sly y catorce Rave. En realidad todo el colegio, quienes se pusieron a golpear las mesas y quienes se levantaron de inmediato sin desayunar para entrenar con el Ejército. Dedicádselo a todo el colegio.

-¡Eh…! Que yo también me levanté, ¿eh?

-Nunca lo olvidaré, Hipólita.

-Fuimos los únicos de tercero.

-Desde luego.

-Y nos mandaste a la mesa de nuevo, al menos el primer día podrías habernos dejado entrenar. Todavía no has visto lo bien que lucho.

"A ver si no se va de la boca con el secreto de los maleficios."

-Me muero de ganas de verte. A la vuelta en septiembre.

-¿Y las Imperdonables? ¿Cuándo vas a enseñármelas?

Todos se carcajearon, incluida ella. "Sabe, sabe mantener un secreto, es magnífica." Le guiñó.

-Cuando te toque, es la cuarta vez que te lo digo.

-Y las que te quedan por hacerlo. Pienso pedírtelo cada vez que te vea.

Volvieron a reír un montón. "Qué bien disimula, es extraordinaria. Será una estupenda oclumante también, alguien a quien enseñaré personalmente, a poder ser el próximo año, me la pido."

-No, Hipólita, por favor. No pases años pidiéndomelo.

-Era broma, Prince… para reírnos un poco.

Continuaron charlando y riendo un ratito más, Prince se fue a la cama temprano, con una inmejorable sensación de bienestar. "Con lo mal que comenzó el día y no ha podido acabar mejor. Cuánta razón tenía Deborah cuando me dijo que Hipólita iba a darme muchas satisfacciones. La amo profundamente sin desearla todavía, como me pasaba con Lily. Disfruto a tope de su compañía y me relaja mucho estar con ella. Me ha sentado genial, mejor que habérmelo montado con cualquiera de mis amantes.

Voy a planificar mientras me meto en cama la charla con Sirius de mañana. Dos listas de temas. Una urgente, de todo aquello que debemos hablar sin falta cuanto antes y otra de temas que sólo tocaré si me los plantea él."

Así lo hizo, dos listas mentales de temas y cómo desarrollarlos, le llevó apenas un cuarto de hora, mientras se desvestía, lavaba los dientes y se metía en la cama, pues mantuvo dos corrientes de pensamiento a un tiempo. "Listo. Ahora a leer el horóscopo celta de Hipólita, a disfrutar un rato más.

El roble. La Valentía. Wooow… Ya te digo, y tiene un solo día al año. La más valiente, por eso me reprochaba todo el tiempo diciendo que soy un gallina. Vaya, vaya… El roble está consagrado al dios Dagda, el Creador, y es emblema de generosidad, qué bonito. Es una persona atractiva, de naturaleza robusta y una salud de hierro. Claro, como los robles, buscaré uno en el Bosque para los dos y la llevaré por su cumpleaños el próximo año, ése será mi regalo, porque no la imagino aceptando una joya. Valiente, fuerte, implacable. Estupendo, cómo me gusta, qué árbol más afortunado.

Independiente, ¡ya te digo! No dejaba de proclamarlo. Puede ser muy cariñosa y es sensible, también, le afectaba mucho que nos riéramos de ella. No le gustan los cambios, bueno para mí, si me quiere no me cambiará por otro. Mantiene los pies bien puestos sobre la tierra, como Deborah, maravilloso para ser comandante.

Dinámica, que gusta de la acción, ¡sí, señor! El combate, el vuelo, lanzar maldiciones, merendarse Mortífagos, una auténtica amazona, ¿cómo será en la cama? Práctica, intuitiva y tenaz, no tiene una sola característica desfavorable, ¡es fantástica! Muy fiel como amiga, ¡ya te digo! Leal y fiable a tope. Autoritaria, bien, dotes de mando para ser comandante y también para el disfrute… Bastante susceptible, también lo es, vaya mosqueos se agarraba por las risas, pero conmigo no lo es. Es la única desfavorable que tiene, ¡es magnífica!"