Era una situación bastante mala, no bastante únicamente con el hecho de estar encerrados con un Kizami que volvió como una especie de modelo anatómico con la mitad de su cuerpo sin piel y mostrando órganos, también Yoshikazu apareció dispuesto a asesinarlos a todos, Ramón tenía que pensar rápido en una forma de salvarlos a todos, más cuando el peliazul fue directo a donde estaba Yuka, tenía una opción pero era como lo último a realizar, sabía que no iba a detenerse por nada y el tiempo era poco, tenía qué hacerlo.

- Lo siento… ¡Shinozaki, toma a Yuka y aléjala de ahí!

- ¡S-Si! – La peliazul hizo lo que Ramón dijo, pudo llegar hacia la pequeña y sujetarla para apartarla de ahí, eso enojó a Kizami.

- ¡Dame a Yuka-chan!

- ¡No la tendrás! – Volteó a ver para encontrar a Ramón apuntándole con su pistola. – Intenté por todos los medios llevarte de vuelta para que enfrentes la justicia como debe de ser… pero no hay remedio, no existe otra forma de acabar contigo… - En ese momento disparó, la bala atravesó el pecho de Kizami el cual cayó al suelo con asombro, este vio la sangre salir de aquel agujero.

- ¿Q-Que estás haciendo? – preguntó con incredulidad, Ramón fue hacia él, apuntándole una vez más y disparando nuevamente, el peliazul soltó un grito.

- No eres alguien que deba seguir viviendo, no me dejaste otra opción.

- N-No… por favor, perdóname, no me mates. – Empezó a suplicar por su vida, Ramón cerró los ojos y apretó su puño.

- Esto es lo mejor. – No dudó y disparó una vez más, siendo el tiro de gracia en ese momento al no escuchar más de los gritos de Kizami, lo había matado, realmente mató a una persona, estaba respirando agitadamente, sabía que fue la mejor opción y la única que no tenía.

- Gonzales-san… - Ayumi miró a Ramón con asombro, el mexicano se veía agotado mentalmente.

- Lo siento… lamento que hayas visto eso…

- N-No es nada… envié a Yuka-chan a abrir la puerta con la llave que encontró, por suerte no lo vio, pero eso…

- Lo sé… el hecho de haber matado a alguien no es algo que pueda olvidar… no pude hacer otra cosa, no tenía salvación.

- Creo entenderlo… este lugar nos ha impulsado hasta nuestros límites, por eso debemos escapar…

- Es verdad… ahora… - A pesar de continuar con el remordimiento de haber matado a alguien, necesitaba seguir actuando, por suerte Yoshiki seguía manteniendo ocupado a Yoshikazu y Sayaka estaba a salvo, ahora necesitaba apoyarlo, con su espada, dio un salto para atacarlo por la espalda, en ese momento abandonó a Yoshiki para enfocarse en él. – Joder, maldita sea.

- ¡Ey, no te distraigas! – El rubio logró arrojar la silla hacia él, el asesino agitó su mazo para destrozarla en el aire, momento que Ramón aprovechó para atacar con un corte a Yoshikazu, la herida saltó en su espalda lo cual lo hizo rugir.

- ¡Encontré una llave! – Anunció Yuka en ese momento teniendo una llave que logró encontrar.

- ¡Bien hecho Yuka-chan! – Exclamó Ayumi con una sonrisa. – Rápido, hay que salir.

- Entendido, ven por aquí grandulón. – Ramón se mantuvo frente a Yoshikazu para que no hiciera nada mientras Yuka regresaba junto a Ayumi y entonces ir por la puerta, este se dio cuenta pero el mexicano atacó para que enfocara su atención en él. – No tan peligroso después de todo ¿eh?

Ayumi agarró la llave y entonces hizo el esfuerzo de abrir la puerta, algo que le costó un poco debido a los nervios pero lo logró, pudo abrirla, en ese momento Yuka salió primero y después Sayaka para que luego siguiera ella, Yoshiki se encontraba al frente para salir.

- ¡Ramón, vamos!

- Ahí voy. – Apartó el mazo con fuerza y entonces empezó a correr, una vez salió él, Yoshiki fue el siguiente y cerró la puerta, poniéndose contra esta para cerrarla. - ¡Apártate de ahí!

- ¿Eh? – En ese momento Ramón apartó a Yoshiki y es que segundos después la mano de Yoshikazu atravesó la puerta justo donde estaba el rubio, si se hubiera quedado, hubiera hecho un agujero en su cabeza y hubiera muerto, Ramón aprovechó que estaba atorada la mano para cortarla, se vio como esta cayó mientras el asesino rugía del dolor.

- Aprovechemos a correr. – Dicho eso, se alejaron de ahí lo más rápido que pudieron, corrieron ahsta que finalmente vieron que no estaban cerca de los salones, podían relajarse, el mexicano se dejó caer al suelo. – Puta madre… eso fue duro…

- Escapamos por suerte. – Expresó Yoshiki. – Gracias por avisarme, pude haber muerto en ese momento…

- No es nada… - Poco después llegaron los demás, sorprendidos al ver lo agitados que estaban.

- ¿Pasó algo? – Preguntó Morishige, ahí Yoshiki se encargó de contar lo acontecido, teniendo rostros de asombro.

- Menos mal están a salvo. – Expresó Yui.

- Fue un gran riesgo, pero aquí Ramón volvió a salvarnos. – Comentó el rubio, cuando quiso buscarlo, observó que no estaba ahí. - ¿Dónde se fue?

- No preguntes Kishinuma-kun. – Respondió Ayumi. – Creo que él… necesita estar solo por ahora… - El rubio no entendía a qué se refería ya que toda su atención se mantuvo en entretener a Yoshikazu, pero Ayumi si lo vio, sabía qué estaba haciendo.

- Ah… ah… ah… - Ramón se alejó lo suficiente para no ser visto, estaba respirando agitadamente, aún recordaba la sensación de como él mató a Kizami, de repente sintió nauseas en ese momento y no aguantó, expulsando todo lo que tenía en su estómago. – Ah… ah… ah… carajo…

- Ramón… - Escuchó una voz, volteó a ver para encontrar ahí a Sayori, Natsuki y Yuri, las tres viendo con preocupación al mexicano, este soltó una pequeña risa.

- … Patético ¿no? Me pongo así luego de haber matado a alguien… toda la imagen de confianza que construí alrededor mío se ha esfumado en segundos.

- No digas eso. – Expresó Natsuki con los brazos cruzados. – Nadie tiene las agallas suficientes para matar, sin embargo, lo hiciste, no sabemos que pasó pero no debiste tener otra opción.

- Eso lo sé… me quedé sin opciones posible, fue la única forma que tuve para salvar a los demás… acabar con una amenaza… enserio, no es tan sencillo como lo dicen, a pesar de todo mi entrenamiento para ser un agente y prepararme mentalmente… no creo estar listo.

- N-No digas eso. – Empezó a hablar la pelimorada. – Si no fuera por ti… no estaríamos aquí y ahora, te esforzaste por nosotras ¿no?

- Es cierto lo que dice Yuri, no te culpes, todo es por nuestra seguridad. – Sayori fue a abrazarlo, ya entonces siguió Yuri, Natsuki se quedó observando con el ceño fruncido.

- … Ah, maldita sea, no me dejen fuera. – Y a pesar de todo, también le abrazó, Ramón se sorprendió para luego sonreír levemente.

- Gracias… creo que este es el apoyo que necesito. – Expresó soltando unas cuantas lágrimas, las tres chicas sonrieron.

- Yo realmente te amo Ramón, por eso quiero que seas feliz. – Respondió Sayori.

- Y-Yo igual… - Expresó Yuri por debajo.

- No me hagas decirlo tonto, pero… igual te amo… - Expresó Natsuki con vergüenza, el mexicano sonrió.

- Yo igual las amo… - En ese momento se levantó. – No hay tiempo que perder, hay que seguir avanzando, encontrar a Monika y salir de aquí. – Las tres asintieron y se pusieron en marcha por su propio lado una vez más, ya con los demás juntos, estarían bien siempre y cuando no ocurra nada, y si algo sucede, él llegaría al rescate una vez más.


Satoshi, Naomi y Seiko, seguían dentro de la sala de conserjería, luego de haber visto la cinta que contenía la verdad de como escapar y también osbervar el closet con los cuerpos de Kibiki y Naho, necesitaban pensar qué hacer, en eso Satoshi vio algo más a lo profundo de ese closet.

- hay algo aquí. – Señaló, las dos chicas acecharon a ver, viendo que una especie de camino secreto estaba ahí, un agujero.

- Parece que por aquí podemos ir. – Exclamó Naomi.

- Iré primero. – Señaló Satoshi.

- ¿Estarás bien? Creo que debes tener cuidado. – Expresó la pelicorto.

- Estará bien Naomi, además es mejor que vaya primero, si alguna de nosotras fuera antes, vería debajo de nuestras faldas. – Señaló Seiko, cosa que hizo sonrojar a Satoshi.

- E-Esa no es mi intención, - Seiko soltó una pequeña risa, el castaño carraspeó su garganta. – Ok… ahí voy…

Mientras avanzaba, escuchó a las otras dos ir a sus espaldas, entonces siguió yendo a rastras hasta que finalmente pudo levantarse, lo que vio era como una habitación oscura con solo una escalera, a saber a dónde llevaría, segundos después llegaron ambas.

- ¿Qué es este sitio? – Preguntó Seiko.

- ¿En serio me preguntas? – Cuestionó Satoshi. – Solamente se encuentra esta escalera que no sé a dónde lleva.

- Hay que subir entonces. - Señaló Naomi. – Ve primero Satoshi.

- Eso iba a hacer… - El castaño empezó a subir la escalera para observar si no esperaba nada malo al llegar, en ese momento topó con una puerta secreta, la abrió y era como de un almacén, entonces al abrirla, se encontró con sitio conocido. – Esto es…

Justamente a donde llevó fue al baño de chicas que se encuentra en el primer, donde encontró a Naomi casi suicidándose.

- Aquí… - Poco después llegaron Seiko y Naomi, la pelicorto, al ver el lugar, se puso palida. Empezó a respirar agitadamente, recuerdos de ver a su mejor amiga siendo colgada volvieron a ella.

- Naomi ¿Qué pasa? – Seiko la quiso ver, viendo como estaba.

- Seiko… lo siento… lo siento… - Se empezó a disculpar mientras lloraba, la castaña de los rulos la abrazó.

- Todo está bien Naomi, estoy aquí… - le habló por lo bajo, Satoshi tenía una mirada de preocupación. – Mochida-kun, este sitio no trae recuerdos realmente buenos…

- Es cierto… - Expresó por debajo, no solo por Naomi que vio a Seiko casi morir asfixiada, ambos igual la vieron casi al borde del suicidio y lograron salvarla, era como si volver a tal lugar activara algo en ella, en ese momento Seiko notó algo, una especie de humo negro rodeando a su amiga.

- ¿Naomi?

- ¿Eh? – Al despabilar, este humo se disipó de ella. – Seiko… estoy bien…

- Salgamos entonces… - Expresó, los tres salieron en ese momento, más agujeros se veían justamente por su lado del camino, siendo separados una vez más, también encontraron otra cinta en el suelo pero esta se encontraba rota por lo que no podrían ver de qué trataba.

- Parece que no podremos ver que tiene. – Expresó el castaño, aún había más que ver.

Yoshiki, Ayumi y todo el grupo se movió luego de haber reunido suficientes páginas, la peliazul encontró unas cuantas más que estaban vacías hasta que de repente letras aparecieron de forma misteriosa, mostrando que estaba muerta.

- Naho-chan… -Sayaka bajó la mirada, le hubiera gustado buscar una forma de haber ayudado a su amiga y evitar que muriera.

- Hay que buscarla. – Anunció Ayumi, su camino les llevó a subir las escaleras para llegar hasta el segundo piso y luego hasta el tercero, quizás ahí tendrían suerte si es que pudieran obtener algo de información sobre ella y también revelarle la verdad, en eso su camino les llevó hasta una sala de referencias, este es como una pequeña biblioteca pero condensada con documentos, al abrir la puerta, pudieron ver a la peliazul de lentes.

- Shinozaki… también Sayaka.

- ¡Naho-chan! – La castaña fue hacia ella para abrazarla pero al intentarlo, atravesó su cuerpo. – Entonces es cierto… estás muerta…

- Lo siento Sayaka, aunque aún tengo control sobre mi mente para moverme libremente.

- Saenoki-san, ya conozco la verdad. – Comentó a explicar Ayumi. – Lo vi todo, uno de los niños me lo mostró, el hijo del director no es el asesino, en realidad lo fue Shinozaki Sachiko, ella es la responsable.

- E-Entiendo… ciertamente encontraste bastante. – Expresó Naho aunque se veía algo de nervios en ella.

- ¿Naho-chan? – Preguntó Sayaka.

- Algo sucede aquí. – Ayumi revisó el cuaderno de notas de Naho, esta, al verlo, se quedó palida, entonces otras hojas que estaban vacías e iluminaron y entonces mostraron letras legibles.

"Lo amo, lo amo, por eso tuve que matarlo, mi amado Kibiki-sensei, si no puedo tenerte, nadie lo hará, por eso tuve que matarte"

- Saenoki-san… - Ayumi miró a Naho con asombro, Sayaka también revisó, cubriendo su boca.

- Naho-chan… ¿mataste a Kibiki-kun?

- Y-Yo… - Ella empezó a temblar, entonces toda la sala también lo hacía, desconcertando a los que se quedaron afuera.

- ¡Saenoki-san, cálmate! – Ayumi buscó calmarla pero una ráfaga de viento la apartó, cayendo al suelo. – Kyaah.

- ¡Tuve que hacerlo, fui víctima de la oscuridad, además Kibiki-sensei nunca me prestó atención de esa forma, siempre estuve enamorada de él pero solo le importaba su investigación! – Naho estaba sonriendo de forma maniaca, el humo oscuro la empezó a rodear. – No me importa nadie más que Kibiki-sensei.

- Naho-chan… - Sayaka bajó la mirada, apretando el puño. – Por qué nunca vi este lado tuyo… si realmente hubiera sido tu amiga…

- ¡No importa! – Una botella de cristal voló directo hacia Sayaka, esta se apartó a tiempo pero al rebotar los pedazos, le hicieron un leve corte en la frente. - ¡Yo maté a Kibiki-sensei por mi amor y ahora no puedo encontrarlo, Kibiki-sensei, donde estás, quiero verte!

- Realmente está loca. – Expresó Yoshiki el cual se puso al frente para proteger a Ayumi mientras libros volaban, Naho siguió desordenando todo a su alrededor hasta que… desapareció, se esfumó de repente en ese momento, dejando caer una estatua y su identificación.

- ¿Qué pasó? – Preguntó Mayu.

- Estaba peor de lo que pensaba. – Expresó Sayaka por debajo, soltando unas cuantas lágrimas. – Lo siento Naho-chan… por no haberme dado cuenta…

- Ella cayó ante la locura de este sitio también, a pesar de ser bastante lógica al respecto. – Comentó Ayumi, Yoshiki le pasó un pañuelo a Sayaka para limpiarse la sangre de la frente, esta aceptó. En ese momento que Ayumi revisó nuevamente el cuaderno, algunas hojas con sangre se limpiaron y mostraron su contenido, esta parte hablaba de como revertir el hechizo para salir, lo vio con asombro. – Aquí dice como escapar.

- Que bien… - Expresó Mayu con alivio, Morishige sujetó su mano con una sonrisa y Yui también estaba alegre, Ayumi leyó como efectuar el hechizo. – Debe recitarse una vez más por Sachiko… realmente Saenoki-san subió una versión incompleta a internet.

- No sé por qué ella lo hizo, pero ya no podemos preguntarle. – Expresó Yoshiki. – Lo importante es que salgamos de aquí y hay una posibilidad.

- Así es. – Asintió la peliazul. – hay que buscar a Mochida-kun y las demás, esto hay que compartirlo. – Asintieron para moverse, ahora también conocían la verdad y estaban pasos más cerca de salir de ahí, Ramón también se movía con dirección a su objetivo, muy pronto los caminos se cruzarían para escapar finalmente.


El Redentor 777: Kizami si estuvo molestando por un buen rato pero ya encontró su final, quizás no el que esperaba pero igual se le devolvió el karma cuando era él quien mataba a otros.

PhantomPain666: Justamente todas estas apariciones toman más en los finales malos del juego que es donde aparece, igual ya se fue para siempre, por lo menos.

Bueno, así acaba por ahora, Kizami está muerto ya de forma definitiva y vieron que Naho estuvo loca todo el tiempo, pero ella igual ya se fue, sigue el viaje para escapar de ahí, ya nos vamos acercando al final de este arco y lo tengo todo en mente, tanto para los dos equipos como para Ramón y las chicas que van con él, todo se entrelazará al final, nos vemos en el próximo cap. Saludos.