La noche en Gótica estuvo tan tranquila que apenas noto la falta de Damián quien estaba en un proyecto con Jon, ahora sobre que era ese proyecto... Bueno solo podía cruzar los dedos y esperar lo mejor — y monitorearlo en secreto cada par de horas —, Dick siempre insistía en lo importante que era el que Damián sintiera que Bruce confiaba en él.
Al estacionar el Batimovil noto que la cueva no estaba vacia y elevó una ceja, le dijo a Alfred que podía irse a dormir temprano ya que Dudaba que necesitará su asistencia al regresar ¿tal vez Tim lo visitaba? Eso era bastante probable, debería recordar le que tenía que avisarle antes de pedir prestada la computadora y sus archi—
Se detuvo en su andar al ver que la persona que lo esperaba no era Tim.
Sentada en el piso abrazándo sus piernas con sangre en su ropa y la mirada algo perdida estaba su hija.
Por un segundo tan solo se quedó quieto intentando asimilar la imagen frente a él, recorriendo todos los exámenes posibles ¿mato a alguien? Pero de ser así... ¿Porque venir aquí? Era obvio que Ange sabía de su política sobre no matar, no tenía sentido que viniera aquí, pero su mirada...
Esa no era la mirada de un asesino de la liga, esa era una mirada que conocía bastante bien cuando llegaba demasiado tarde para ayudar a alguna pobre chica en un callejón oscuro en Gótica. Trago duro sintiendo su sangre helarse ante la sola idea de que alguien... De que alguien... Le hizo eso a Ange.
— No intentaba hacerlo... — Murmuró Ange por lo bajo y parpadeo, no esperaba que ella fuera la primera en hablar y sinceramente no sabía cómo llevar la situación.
— Estoy seguro de que es cierto. — Contestó dando un paso hacia adelante lentamente pero ella solo se encogió más y se detuvo. — ¿Quieres hablar de eso...? — Pregunto con cautela y ella pareció pensarlo en silencio antes de mirar a otra parte mientras asentía.
— Me invitaron a una fiesta por un juego, no me gustan mucho pero una compañera insistió, le gusta una chica y quería hablar con ella en la fiesta por lo que necesitaba a alguien para darle coraje de hacerlo durante la fiesta. — Narro mientras Bruce se sentaba en el piso para estar a la misma altura que ella. — Quería que me prestará sus notas de una clase así que acepte. — Añadió pasando saliva y se tomó un segundo para seguir.
Ange tomó una larga respiración al mismo tiempo que despacio y sin movimientos bruscos se quitaba la capa, y la máscara, cualquier cosa que lo hiciera más intimidan te dé lo que debería ser ahora.
— En la fiesta nos dieron unos tragos, pero no me gusta la cerveza así que solo sostuve el vaso durante la noche, así sabía que no me ofrecerían otro. — Siguió y por su tono Bruce sabía que la historia tomaría un camino que no le gustaría. — Al final me separe de mi compañera, así que decidí irme, pero tenía sed... Así que tomé un poco la cerveza antes de irme, y.. Pude reconocer el sabor enseguida. — se detuvo apretando saliva.
— No tienes que seguir...— Murmuró ya que podía entender que sucedió pero no quería obligarla a decir más de lo que ella se sentía cómoda compartiendo.
— No, está bien, quiero... Quiero seguir. — Asintió apretando sus puños pasando saliva. — Enseguida lo escupi y tire el vaso, pensé en irme de nuevo, pero luego recordé a mi amiga... A ambos nos dio el vaso la misma persona. — relato con un tono más frío e iracundo, con rabia contenida. — Así que la busque por toda la fiesta y cuando no pude encontrarla adentro fui al patio... Y...
Cerro los ojos un momento contando en su mente para relajarse, estaba bien, no era ella... No fue ella... Estaba a salvo, él no podía tocarla aquí o hacerle daño.
— Ella estaba en el césped intentando sacarse a este tipo de encima quien tenía sus manos debajo de su falda... — Comenzó a respirar más rápido y con algo de dificultad, logrando que Bruce quisiera reconfortar la pero no sabía cómo.
Esta no era cualquier extraña en la calle, esta era su hija, y por su lenguaje, podía notar que había más de esta historia de lo que estaba contando.
— Y me congele... Y todas las memorias que pensé enterradas volvieron a mi. — Pequeñas y silenciosas lágrimas cayeron por sus mejillas, pequeños sollozos querían dejar sus labios mientras abrazaba sus piernas con más fuerza. — Lo siguiente que recuerdo es estar sobre el golpeando lo con una piedra en la cabeza hasta que dejó de moverse... — confesó aún sin poder entender en qué momento pasó todo eso, tan sólo recordaba ver al idiota sobre ella, congelarse y luego la sangre y sus manos en la piedra.
— Ange... — Murmuró suavemente en un intento de demostrarle que no estaba sola.
— Luego de eso la lleve a mi dormitorio y la acompañe hasta que se quedó dormida. — Comentó sin sollozar tan solo llorando en silencio con sus ojos vacíos. — Le pedí a alguien que se hiciera cargo... De eso y vine aquí. — Finalizó.
— Hiciste lo correcto. — Contestó intentando reconfortar la y evitar la bilis que quería subir por su garganta.
— Pensé que lo había superado. — Murmuró en voz baja algo rota. — Soy una AlGhul, he matado a personas sin pestañear, sobrevivi a la liga de asesinos. — Enumero mirando el techo de la cueva como si tuviera las respuesta que buscaba, antes de cerrar los ojos un segundo intentando calmarse pero sin lograrlo tan solo sintiéndose más miserable. — y aún así cuando vi lo que estaba haciendo, no era Lilith AlGhul, o Ange Sinclair, era la misma chica aterrada y desesperada que peleaba por sacarse de encima a un imbecil mientras le quitaba la ropa. — Murmuró apretando sus dientes ante la memoria.
Dios, aún podía sentir sus manos en su cuerpo, quitándole la ropa, podía escuchar sus propios gritos rogándole que parara, su olor... Se sentía sucia y asquerosa, usada... Y avergonzada.
— ¿Alguna vez le contaste a alguien de esto...? — Pregunto con toda la calma del mundo que no tenía, pero se forzaba a tener.
— A Jason y a ti. — Ella murió antes de poder decírselo a alguien más. Y eso no la hacía sentirse para nada mejor, por que significaba que se salió con la suya, nadie jamás lo juzgaria por lo que le hizo porque nadie lo sabría... Y eso... Eso...
— Ange. — Le llamó de nuevo su Padre y ella parpadeo bajando la mirada para ver que veía su padre notando que estaba enterrando sus uñas en su palma al punto que estaba sangrando. — ¿Que quieres hacer? — Interrogó sabiendo que era importante hacer que se sintiera en control de la situación.
— Quiero... — Murmuró mirando a su Padre, y ese, ese era el mismo rostro de la persona que la consoló de las pesadillas durante toda su infancia, el de su héroe y aunque sabía que no eran la misma persona, en este momento no le importaba. — Quiero que me abraces y me digas que todo estará bien. — Rogó prácticamente rompiendo en llanto de nuevo y Bruce no dudo en cumplir con su pedido.
— Todo estara bien... Lo prometo, nadie te hará daño de nuevo. — Prometió para ambos mientras acariciaba su cabello con suavidad y delicadeza.
Con cuidado Bruce cargo a su hija a la mansión luego de que esta se quedara dormida en sus brazos, encontrándose con un preocupado Alfred que por su expresión parecía haber escuchado su conversación.
Tan sólo la dejaron un segundo para asegurarse de borrar cualquier evidencia que Ange pudo dejar de camino a la mansión, pero como era de esperar incluso en Shock cubrió sus huellas. Cuando regresaron a la habitación ella ya no estaba y en su lugar una nota estaba sobre la almohada.
Gracias.
Era lo único que decía el papel y Bruce evitó arrugar la, ¿Gracias porque? ¿Por fallarle a uno de sus hijos de nuevo? ¿A la ciudad? Porque era Batman, esa misma noche estuvo patrullando y ni por un segundo se le ocurrió revisar el campus de Gótica, de haberlo hecho... De cumplir con su misión su hija no hubiera estado llorando en su hombro hasta que el cansancio pudo con ella.
— Es mejor darle su espacio por ahora. — Aconsejo Alfred dejando una mano en su hombro y Bruce de mala gana tan solo Asintió de acuerdo.
Al volver a su dormitorio en el campus se aseguró de tomar una ducha y limpiar toda la sangre de su cuerpo tirando la ropa en una bolsa para después quemarla.
Una vez guardo la bolsa reviso su celular, tenía algunos mensajes de Jason pero ahora mismo no queria hablar con él o con nadie así que solo salió del baño con su ropa en mano y vio a su compañera llorando en el piso de su habitación.
— ¿Ange? — Pregunto entre sollozos la chica y ella suspiro tirando la bolsa a un lado.
— ¿Que recuerdas? — Contestó, porque aunque le ayudó eso no quitaba el hecho de que la vio matar a alguien y de ser necesario... Ella... Ella...
— La fiesta, hablar con Marie... Pero ella se fue y yo me sentí mareada, fui a tomar aire... Y... Y.. — Comenzó a respirar cada vez más rápido y Ange podía notar que estaba en medio de un ataque de pánico.
— Y Yo te encontré, y me encargue de que no volviera a herirte a ti o nadie nunca más. — Contestó sentándose a su lado y aquello hizo que la contraria se detuviera.
— Tu... — Susurro como si intentará recordar y al hacerlo su rostro palidecio.
— Yo estoy bien, y tu también lo estarás. — Aseguró tomando su mano.
— ¿C-Como lo sabes...? ¿Como puedes saber eso? Y-Yo... Es decir.. E-El... Si tu... — Ange tomo sus dos manos y la vio directamente a los ojos.
— Lo sé, porque yo también. — Dijo con seriedad y la chica le vio confundida hasta que finalmente logró entender que decía y sus ojos se abrieron con sorpresa. — Y tu me tienes a mi, no te dejaré sola, para lo que me necesites estaré para ti. — prometió con seriedad y la chica comenzó a llorar abrazándola con fuerza como si la vída le fuera en ella.
Por su parte Ange solo Repitió las mismas acciones y palabras que su Padre sin mucho sentimiento en ellas.
— Todo estará bien. — Murmuró intentando creer en esas palabras con todo su corazón.
Nota: Creo que nunca toque el tema de que Ange casi fue violada antes de morir, y el trauma que eso debió dejarle, así que en este y el siguiente capítulo explorare eso, me gusta darle trasfondo a mis personajes.
