25. Agonía en la Oscuridad
El camino hacia el cuartel de la orden fue rápido y en silencio, Harry pensaba continuamente sobre lo escrito en la carta "Tú tienes lo que quiero y yo tengo lo que quieres. En el mismo lugar que la primera vez, si la quieres con vida…" Hermione le miraba pasearse lentamente de un lugar a otro, mientras abrazaba a Ron que se había detenido junto a la ventana de la casa, con la mirada perdida, sin pronunciar ninguna palabra desde que Harry les leyó el pergamino, la profesora McGonagall había ido a llamar a los demás miembros de la orden para convocarlos a reunión urgente, Lupin había llevado a Kingsley con el sanador, los demás miembros de la familia Weasley se consolaban así mismos y a Molly.
Harry se detuvo y se sentó en uno de los sillones frente a la chimenea, observando como poco a poco las brazas se consumían, desvió la mirada hacia sus amigos, Hermione le vio y luego a Ron, ella lo tomó del brazo para alejarlo de la ventana y se sentaron en el mueble más cercano a Harry.
-¿Dónde está Severus?- Harry dejó su silencio para dirigirse a su amiga.
-pues…-
-aquí estoy- Snape entró en la habitación y se acercó a los jóvenes.
-¿se encuentra mejor?-
-si, el sanador Stuarts hizo un buen trabajo- se colocó frente a los tres –la orden está completa, esperan por ustedes para dar inicio a la reunión-
-¿por nosotros?- Ron había salido de su letargo
-si, debemos actuar rápido y ustedes están involucrados en todo esto, así que vamos-
-¿Malfoy está aun aquí?- preguntó Harry mientras se levantaba de su sillón en compañía de sus amigos.
-no, le mande de nuevo con ellos, es peligroso para su madre si sospecharan de él-
-¿y usted?- Hermione se adelantó a Harry que iba a preguntar lo mismo –le descubrirán si no vuelve-
-ya no hay más motivos para esconderse Hermione-
-¿Peleará a nuestro lado?- Ron le miró incrédulo
-desde el inicio lo he hecho- y les sonrió –vamos, es hora- y abrió la puerta del salón, tras ella toda la orden estaba reunida, solo se encontraba los cuatro puestos vacíos que esperaban por ellos…
Las calles se encontraban oscuras, una leve neblina cruzaba por ella, las gruesas nubes opacaban los rayos de luna que luchaba por cruzar la oscuridad; el sonido de los animales nocturnos parecía haber desaparecido del lugar, el único sonido que se escuchaba era el de la brisa que hacia mover las hojas de los árboles lentamente…
El eco de unos pasos se escucho en la calle, se acercaba hacia el lugar acordado, sus ojos intentaban escudriñar y distinguir a alguien o algo en la oscuridad, lentamente otro par de pasos se escucho y a este, otro, los tres pares de pisadas caminaban juntos, como siempre lo habían hecho desde que se hicieron amigos, uno al lado del otro, hombro con hombro los tres amigos sacaron sus varitas, debían estar preparados para su anfitrión…
-¡Aquí me tienes!-
-Valla, valla, así que después de todo decidiste venir- la voz salía de algún lugar de la calle, Harry y sus dos amigos encendieron sus varitas, para tratar de encontrar a quien les hablaba en la oscuridad.
-¡muéstrate!- Harry se puso al frente de sus amigos, la figura de un hombre salio entré las sombras de un árbol y tras él otras figuras oscuras se presentaron. -¿Dónde está Ginny?-
-ahhh si…- y el hombre ironizo simulando con su rostro pensativo -…la chica pelirroja-
-¡no juegues conmigo!- gritó Harry molesto
El hombre rió divertido con los demás mortífagos –solo son tres chiquillos, contra nosotros-
-¿Quién dice que solo somos tres?- Harry sonrió y así como los mortifagos aparecieron, toda la orden del fénix se hizo presente en compañía de los aurores del ministerio, aun así eran menos que la cantidad de mortifagos.
-¿Dónde está mi hija?- gritó el señor Weasley aun lado de Ron.
-ahhh, no desesperen ella está por venir…-el mortífago giró sus rostro y el mago más temido de los tiempos se hizo presente con otro grupo de mortifagos de su circulo más cercano, Bellatrix se encontraba entre ellos.
-No desesperes Harry, ya estamos aquí- dijo Lord Voldemort con voz melosa –ahhh, veo que tenemos una gran compañía hoy- miró a todos los aurores y miembros de la orden que se encontraban presentes. –me imagino que estas deseoso de ver a tu encanto, y veo que estas dispuesto hasta pelear por ella- y rió burlonamente, -amor, que cursi-
-¿Dónde está?- dijo Harry
-después del duelo- escudriño los ojos de su oponente y sonrió. Harry se adelantó a sus compañeros y se puso al frente, Lord Voldemort sonrió y miró a la mortífago que estaba a su lado izquierdo, le hizo una seña con la cabeza y la mujer se adelantó frente a Harry.
-¿Qué es esto, te acobardas?- dijo Harry con una sonrisa en los labios.
-¿y quien dijo que el duelista era yo?, a demás es una de mis mejores mortifagos-
Harry trataba de entender el juego en el que Lord Voldemort los estaba metiendo, ¿Por qué no luchaba?, ¿Qué estaba pensando?
-si la vences te regreso a la chica- los ojos de la mortifago brillaron tras la mascara y se escucho una sonrisa tras ella.
-¿pero…?- Harry no alcanzó a terminar su pregunta por que la mujer le atacó.
-¡Expeliarmus!-
-¡Protejo!- Harry actuó rápido, los mortifagos del lado de Voldemort rieron a carcajadas, Draco reía también, pero trataba de comunicarse con Snape, pero no lo distinguía entre el grupo.
-¡Sectunsempra!- grito la mortifago
-¡Bombarda máxima!- se protegió Harry, oía la risa cínica de la mortifago tras la mascara
-¡Basta de Juegos!, Crucio- Harry atrajo hacia él un buzón que se encontraba en la calle para que recibiera el impacto del rayo, que al chocar con el metal se hizo pedazos. Pensó que la bruja que luchaba era muy poderosa, ella caminaba lentamente hacia un lado, viendo fijamente sus ojos, Harry vio esos fríos ojos azules e inexpresivos -¡desmaius!-
-¡Protejo!- Harry hizo un hechizo no verbal y una ráfaga como un látigo golpeo la mano de la mortifago para desarmarla, ella a penas logro detener el hechizo, pero le hizo un corte en su mano izquierda que comenzó a sangrar, ella solo se sacudió la sangre, pero ese gesto le permitió ver a Harry algo significativo para él… pensaba para si, era imposible, no podía ser… y su respiración se aceleró a mil por hora al igual que las palpitaciones de su corazón –¿Quién eres?- la mortifago comenzó a reírse a carcajadas y curo la herida de su mano -¡¿Quien eres?!- gritó Harry -¿de donde sacaste ese anillo?- la mortifago se puso frente a Harry, elevó su varita hacia su rostro e hizo desaparecer la mascara, movió la capucha de su túnica hacia atrás y unos largos y hermosos cabellos rojos cayeron al lado de su rostro. –Ginny…- la respiración de Harry se cortó en ese momento.
-¡Sorprendido!- y elevo su voz y rostro para que todos le vieran –o debo decir sorprendidos- y miró a todos los miembros de la orden y aurores. Los mortifagos y especialmente Lord Voldemort reían ante la reacción de todos.
-¿pero hija?- la señora Weasley intentó acercarse a ella, Ginny elevo su varita y creo una línea de fuego que impidió que su mamá se acercará a ella, su rostro se endureció y los miró a todos.
-¿pero que?- y se paseo frente a ellos, con las llamas en el suelo impidiendo el paso de los demás –¡que es imposible que yo este de este lado! No soy la débil niña que siempre han consentido, así que "de este lado" me dieron las oportunidades que ustedes nunca ha hecho-
-Ginny, por merlín ¿que te ha pasado?- Harry se enfrento a ella e intentó acercarse, ella creo una barrera invisible que no le permitió avanzar más –cariño por favor…- en ese momento ella dio un paso a tras y sacudió su cabeza un poco.
-¡MATALO!- grito Voldemort a un lado de ellos, ella retomó posición de ataque y eliminó la barrera entre ellos.
-¿Cariño? A quien le hablas- y miró hacia los lados –por que la antigua Ginny que conociste, murió cuando la dejaste-
-Ginny, sabes que era necesario- Harry intentó razonar con ella y continuo hablando –tu lo comprendiste el día que me fui-
-¿tu crees?- dijo ella irónica -pasé días y meses esperando que volvieras y eso nunca pasó-
-pero estoy aquí, he venido por ti mi amor- nuevamente ella dio un paso atrás y pareció vacilar
-¡MATALO!, deja ya de jugar- grito Lord Voldemort
-¡Eso es mentira!- grito la chica, -tu te olvidaste de todo y estas solo aquí para tener tu guerra- ella elevó nuevamente la varita y le apunto –ya tienes tu guerra, ahora pelea- su voz y ojos se volvieron fríos nuevamente y le miró -¿Listo para morir Harry?- y sonrió –por que yo estaré encantada de hacerlo- Harry se sintió agonizar, bajo el brazo en el que sostenía la varita y respiró profundamente esperando su ataque.
-¡Aveda Kedabra!- y el rayo verde cruzo el aire directo a su pecho...
