Increíbles

El acto se dio por finalizado y las gradas comenzaron a vaciarse.

-No le des vueltas, Sev, es algo que escapa a tu control – le dijo Sirius - No dejes de ser como eres ni de hacer lo que haces porque el viejo haya podido leer a Hipólita, de cualquier modo ya os ve también en el Mapa, deberías renunciar a estar con ella más que en la Sala de Menesteres o en los dormitorios.

-Claro, claro, no voy a darle más vueltas, que piense o haga lo que quiera. No pienso dejarme manipular, ahora menos que nunca.

-Estupendo, así me gusta. ¿Qué haces ahora?

-Todos los Sly vamos a esperar al equipo a la salida del campo, para comenzar a celebrarlo. ¿Quieres venir con nosotros?

-Vale, genial.

-¿Tienes buen disimulo?

-Sí, los Gryff se marcharán por su lado, Remus iba a decirle a Peter que me encontraba mal y había vuelto a meterme en cama sin venir al partido, he sellado las cortinas de mi cama.

-Estupendo. ¿Te ha visto la rata esta mañana llegar al dormitorio?

-No, James y él ya habían bajado a desayunar, no me he encontrado con ellos, y anoche también las dejé selladas.

-Genial. ¿Y al campo has venido solo?

-Sí, después que ellos.

-Estupendo, Sirius, muy bien hecho todo. Esperemos entonces a bajar los últimos para no encontrarnos con ellos a la salida del campo.

-Sí, además, nos quedan cosas de las que hablar.

-Desde luego. ¿Necesitáis el Giratiempo esta noche?

-No, eso no. Alice, Frank y Richard acudirán sin Giratiempo.

-¿Habéis probado si os sirve la cadena del de Lily para los cuatro?

-Tampoco, pero sirve. El día del follón lo utilizaron entre cuatro, ellos tres con el viejo.

-Genial. ¿Habéis pensado que quizá a James también le gustaría venir?

-Pues no, en eso no habíamos pensado.

-Entonces voy a dejarte el mío de todos modos.

-No, Sev, olvida a James, de lo contrario no vas a poder estar con Lily.

-De cualquier modo no puedo hacerle mucho caso, ya sabes, Sirius, habrá demasiada gente, como en los entrenamientos.

-Vaya tela… no entiendo cómo resistís. Olvida a James, así al menos podréis charlar un rato.

-Bueno, tampoco creo que importe que James nos vea charlando un rato, pienso que se alegrará y lo interpretará en el sentido de que el encargo que te hice está dando resultado.

-Claro, pienso que sí. Muy bien pensado.

Sev sacó el Giratiempo.

-Toma el Giratiempo y proponédselo entonces. Esta noche me lo devolvéis con disimulo.

-De acuerdo.

-No lo pierdas, ¿eh?

-No, no, tranquilo.

Sirius lo guardó en el bolsillo interior de la cazadora, de la que sacó una cartera.

-Así me gusta, a buen recaudo.

-Yo también tengo algo para ti – abriendo la cartera.

-¿Qué?

-El dinero muggle que hemos conseguido reunir los Gryff. No es mucho, pero algo es algo, así también contribuimos.

-No era necesario, Sirius, tenemos mucho dinero, llega de sobra para todos. Yo puse mucho que tenía.

-Vaya, Sev, pues tú no deberías haber puesto nada.

-Sí, sí que debía ponerlo porque no era mío, me lo habían prestado antes de Semana Santa para hacer compras y me sobró mucho dinero que me quedé por si tenía una urgencia, lo que ya no va a ocurrir.

-Podría hacerte falta en verano.

-Tengo un excelente modo de vida en verano, que un día con más tiempo te contaré, quizá esta misma noche. No te preocupes por eso, no va a faltarme de nada.

-Bueno…

-Y no sólo eso, los águilas también aportaron mucho, porque ellos apenas salen a Hogsmeade, se quedan a estudiar, así que pusieron casi todo el dinero mágico que trajeron en Semana Santa y algunos desde Navidad.

-Vaya…

-Así que si ese dinero os hacía falta para la vuelta a casa devuélveselo a quien te lo haya dado.

-No les hacía falta, Sev, ya me aseguré de ello. Quienes más aportaron fueron Remus, Alice y Frank. Remus siempre lleva bastante dinero muggle encima para aprovechar cada ocasión en que pasa por Londres para comprar libros o ir al cine, suele ir al cine nada más bajar del Expreso y después va hasta el Caldero para volver a casa por Red Flu.

-Vaya… eso nunca me lo había contado.

-Y Alice y Frank lo mismo, se quedan un rato en Londres a tomar algo o incluso a cenar, de parejita íntima, ellos ya pueden Aparecerse. Además, Alice y Frank también son sangre-puras, de familias adineradas.

-Sí, lo sabía, por los apellidos. ¿Y qué hacen con los baúles?

-Los dejan en la consigna de la estación y vuelven al día siguiente, Alice y Frank ellos mismos y Remus con su padre. Vuelven a meterse en el nueve y tres cuartos y se aparecen en sus casas desde allí.

-Claro…

-Toma, anda.

Sirius le dio un buen fajo de libras, Sev las cogió y las guardó en el bolsillo donde había llevado el Giratiempo.

-Si os sobra algo, quédatelo tú.

-Vale, Sirius.

-Si no es para ti, para Hipólita, para su médico.

-De acuerdo.

La grada se había vaciado.

-¿Vamos saliendo?

-Vamos.

Continuaron charlando bajando las escaleras, cruzando el campo y llegando a la entrada sin prisa.

-Hemos de investigar Transformaciones para aprender el hechizo para alargar la cadena de un Giratiempo – dijo Sev – Se lo he visto realizar al viejo en dos ocasiones ya, pero claro, lo hace no verbal, no me he enterado de nada.

-Puedo encargarme yo, ya sabes que Transformaciones es mi especialidad – dijo Sirius.

-Estupendo, aunque sospecho que en Diagon no vas a encontrar nada. Ya sabes, Giratiempos, asunto del Ministerio, la información debe estar muy restringida.

-Buscaré de todos modos.

-Está bien, hazlo. En la Sección Prohibida también hay libros sobre Transformaciones, quizá aparezca en alguno de ellos. Lo dejaré para septiembre si tú no encuentras nada.

-¿Tienes acceso a la Sección Prohibida? – sorprendido.

-Por supuesto – sarcástico - ¿Cómo piensas que aprendí maleficios, Legeremancia y Oclumancia?

-Claro, claro… parezco bobo… - riendo.

-Desde primer año, chaval, espié a Pince.

-Wow… - admirado.

-Eso que salió en El Profeta sobre mí que decía, 'sabía más maleficios en primero que los alumnos de séptimo', ¿lo leíste?

-Sí, claro que lo leí.

-Es totalmente cierto – muy satisfecho.

-Vaya… y estás muy orgulloso de ello…

-Desde luego. Hay que conocer al enemigo.

-Estoy de acuerdo contigo.

-Te enseñaré a lanzarlos, ya verás qué bien lo pasamos.

-Estupendo. Pienso que puede haber problemas con la Sección Prohibida.

-Di, Sirius.

-¿Cuándo sacaste un libro por última vez?

-A principios de marzo.

-¿Y el viejo lo sabe?

-Sí.

-Puede haber cambiado el hechizo protector.

-Es cierto, no se me había ocurrido. Eres una gran mente pensante también, ¿eh, Sirius? Serás comandante de un comando, lo mereces más que James. Pienso que quizá no lo haya hecho, ya se enteró en diciembre de que saqué otro y no lo cambió. No lo ha cambiado desde que robé el primer libro en primero, se entera cada vez que falta uno y tengo unos cuantos de Magia Oscura, más peligrosos todavía que los de Artes Mentales. El viejo es astuto pero también muy bobo. Es muy raro, no hay cómo pillarle.

-Hay un dicho muggle. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, pienso que es eso. Es astuto a base de años de experiencia, no de manera natural, como tú.

-O como tú.

-Así que le llevamos la delantera.

-Desde luego, y no sólo por eso, sino porque él está solo y nosotros somos muchas cabezas pensantes colaborando. Somos nosotros quienes vamos a ganar la guerra, no él.

-Por supuesto, y pienso que después de tu examen práctico de Defensa del jueves vas a adquirir en el mundo mágico mucho más protagonismo que él. Tú vas a ser el verdadero líder, y no él.

-Yo también lo pienso. Ganado por la mano.

-En la casa Gryff no se habla de otra cosa.

-Maté dos pájaros de un tiro, me aseguré la Cátedra y dificulté al máximo convertirme en agente doble en un futuro, no resultaría creíble.

-Ya te digo. Pero correrás más riesgo todavía en la calle.

-Pues sí, el precio que he de pagar. Por suerte vivo en una ciudad muggle, Voldemort nunca me buscará allí, y el resto del tiempo estaré en Hogwarts o en el mundo muggle. Sólo pisaré Diagon para lo imprescindible, y en un futuro Knockturn, cuando vaya con Hipólita a merendarnos Mortífagos.

Se carcajearon.

-Me apunto.

-Bueno, bueno… ya lo veremos. Somos la mancuerna, tres son multitud.

-¿Sabes a quién tendría el gustazo de cargarme personalmente? – vehemente.

-Déjame adivinar. A tu prima la pécora.

-En el clavo – más todavía.

-Pues tú mejor que nadie, Sirius – él también - Sabes dónde vive, en cuanto tengas las armas, a por ella. Iré contigo, yo también tengo algo personal contra ella.

-¿Puedes contármelo? – en confidencia.

-No, todavía no. Además, nos queda un tema por hablar.

-Cierto, el patrocinio de la Cátedra.

-Eso, nada que hacer por el momento. Hasta que seas mayor de edad no puedes hacer la donación.

-Entonces en Navidad.

-Sí. De cualquier modo no habría dado tiempo de ponerla en marcha para el próximo año, el papeleo es muy largo. Pero de Navidad a septiembre sí que habrá tiempo. Y de aquí a Navidad ya se sabrá la cuantía exacta necesaria para la donación, para que no tengas que dar un solo galeón de más y se lo queden el Ministerio o el viejo.

-Perfecto.

-Y no sólo eso, de aquí a Navidad hay tiempo también para que mi nombre haya quedado limpio y no te pongan problemas en el Ministerio por exigirles que sea yo el titular.

-Estupendo, así habrá resultado todo redondo.

-Eso. ¿Se lo contaste a James?

-Por supuesto.

-¿Y qué le pareció?

-Maravilloso, tanto por ti como por mí. Él sabe desde primer año cuánto me pesa mi nombre. De hecho, me propuso ser únicamente él quien haga las donaciones del verano.

-Vaya, hombre… y tú no querías invitarlo a la fiesta…

-Ya.

-Cuida mucho de James, está muy solo, sólo os tiene a ti y a Remus.

-Claro. Aunque también tiene una muy buena relación con sus padres.

-Pero ya son viejos, ¿no?

-Sí.

-Pues no podrá tener mucha confianza en ellos, habrá muchas cosas que no entiendan.

-Por supuesto, pero lo compensan siendo muy buena gente.

-¿Qué tal lo lleva con Mary?

-Comienza a hacerle caso. Ella va a pedirle su dirección un día de éstos.

-Estupendo. ¿Y la chismosa cómo se lo está tomando?

-¿Bethany? Buf… peleada con ella, antes siempre andaban juntas y ahora ya no le habla.

-Otra mala persona. No comprendo cómo pudieron caer en Gryff ella y Pettigrew. Habría que juntarlos también, son tal para cual. Quizá así, siendo ella hija de muggles, él desistiría de hacerse Mortífago.

-No te extrañe que estén en Gryff, lo de ser buena o mala persona no tiene nada que ver. Los únicos buenos de verdad son los Huffle, de ahí no ha salido un solo mago oscuro en la historia, y recuerda que tuviste que linchar a dos Gryff porque habían pretendido matarte.

-Tienes toda la razón. Por cierto, ¿dónde vive James?

-En el Valle de Godric.

-Es vecino de Hipólita.

-¿Qué dices? – ilusionado.

-Lo que oyes. Pero no pienso darte su dirección si la consigo, que me la robas, y a ella la quiero sólo para mí.

-Nunca lo haría, Sev. Ya viste que te pedí permiso para tener algo con Lily.

-Ya, ya lo sé, estaba bromeando. Si ella quisiera, por supuesto que podrías estar con ella. Quizá podamos vernos todos allí en verano. Suele escaparse de casa sola a pasear por los bosques, podríamos acompañarla.

-Vaya… es la bomba.

-Haría buenas migas con James, tienen en común el Quidditch. ¿Sabes lo que dice de él?

-¿Qué?

-Que es un paquete.

Se carcajearon.

-Lo pasaría bomba burlándose de él, y también nosotros – continuó Sev.

-Entonces lo haremos si puede ser.

-Claro, así también cuidamos un poco más a James. Esta noche los presentamos si viene.

-Genial.

Llegaron a la salida del campo, los más de cuarenta Sly esperaban. Prince preguntó:

-¿No han salido todavía?

-No – le respondieron.

-Se lo toman con calma, ¿eh?

-Deben estar celebrándolo en el vestuario, hombre, cachondeándose de los águilas.

-Seguro, luego que nos lo cuenten.

Se volvió hacia Sirius.

-Pues nada, Sirius, ya lo has oído, a esperar. Nos quedamos aquí, así nos ve primero a nosotros.

-¿Hipólita sabía que iba a ver el partido con vosotros?

-Claro que sí, ya antes de conocerte en persona, se lo escuchó decir a Valerie. ¿No hablasteis de ello el día que viniste a entrenar?

-No.

-Qué raro.

-Sólo le intereso como espía, Sev. El resto del tiempo sólo me habló de ti.

-Ah, ¿sí? Cuenta, cuenta.

-Me lo contó en confianza, Sev.

-Jo… quiero saber… - suplicante.

-Pregúntale a ella.

-Yo te he contado cosas de Lily sin su permiso… Anda, cuéntame…

Sirius rio.

-Vas a convencerme, pides las cosas como Lily.

Sev también rio.

-Claro, he aprendido de ella. Así me convencía siempre de todo lo que le venía en gana, me tenía dominado.

-Armas de mujer.

-Ya te digo. Por eso hemos de compincharnos también nosotros. No cambies de tema, cuenta, cuenta.

-Vale, pero sin detalles, ¿eh?

-Vale, lo que quieras.

-Que habrías sido mejor buscador que ella.

-Vaya…

-Que no le importaría dejarte su puesto en el equipo si ella no tuviera tiempo de seguir con el Quidditch, porque va a estar muy ocupada con los estudios y entrenando hasta que saque los TIMOS. Ya lo retomaría en sexto año, cuando tú te graduaras.

-Vaya… Pero yo voy a estar aún más ocupado que ella.

-Claro, eso le dije yo.

-Y no quiero que deje el Quidditch dos años. Será su medio de vida cuando acabe la guerra o quizá desde que se gradúe, su familia es humilde.

-Claro… Entonces la ayudaremos también hasta entonces.

-¿Ves cómo era importante que me lo contaras, Sirius?

-Sí, tienes razón.

-¿Qué más te dijo?

-Voy a contártelo con todo el detalle que recuerde.

-Vale.

-Que eras muy valiente por haber echado a los maléficos del colegio como lo hiciste sin saber que iban a marcharse, pensando que quizá deberías seguir compartiendo el dormitorio con ellos y habrían podido matarte mientras dormías.

-Wow…

-Que si se hubieran quedado, habría hablado a escondidas contigo para colarse en tu dormitorio por las noches y vigilar para que no te atacaran.

-Vaya tela…

-Que ésa fue la auténtica razón por la que quiso entrenar esa mañana con el Ejército, para poder estar un rato a solas contigo y hablar sobre el tema.

"Y quizá también por eso insistía tanto en aprender maleficios, porque al verme con escolta sospechaba que podían quedar maléficos en el colegio, quería hacerlo para protegerme. Buf…"

-Que si no hubieras estado de acuerdo, lo habría hecho igualmente a escondidas – continuó Sirius – Me quedé a cuadros. Estaba dispuesta a matar y morir por ti sin saber todavía cómo matar. En tercer año y antes de conocerte en persona. Te ama profundamente, Sev, sólo por lo que hiciste aquel día.

"Sí que sabía matar, habría sido capaz de lanzar un Avada, ya conocía la intención y el conjuro. Con libros lo habría aprendido todo ella sola, como lo hice yo. Por eso me dijo que valíamos lo mismo."

-¿Te has recuperado? - preguntó Sirius - ¿Sigo?

Sev continuó pensando mientras hablaban. "Y no habría caído en la cuenta de que si utilizaba una Imperdonable, que eran las únicas maldiciones que conocía, habría acabado en Azkabán, estaba dispuesta a emplear maleficios si la atacaban en el bosque sola."

-Sigue, sigue, estaba pensando. Sí que sabía matar. Ya tiene leída toda la teoría de Defensa hasta séptimo año. Conoce las Imperdonables, que son temario de cuarto, habría sido capaz de lanzar un Avada.

-Peor me lo pones. En ese caso, estaba dispuesta a ir a Azkabán por ti, quizá de por vida, que es peor todavía que morir.

-Buah… Sirius. ¿Cómo no me has contado todo esto en cuanto me has visto?

-Porque me alarmé tanto que me hizo prometerle que no te lo diría, pero te lo habría contado igualmente, en otro momento, no quería amargarte el día de hoy.

-¿Te dijo algo más antes de que te alarmaras?

-Sí. Disimulé y le sonsaqué para que me contara lo máximo posible. Parte de lo que ya te he contado me lo dijo porque le sonsaqué.

-Entonces dime.

-Que quería formar parte de tu escolta en verano, se escaparía de casa para acompañarte a todas partes porque no confiaba en que nadie estuviera dispuesto como ella lo está a protegerte, o aunque lo estuviera, fuera lo suficientemente capaz de hacerlo.

-Buf… qué peligro…

Sev pensó mientras seguían hablando. "Y todo esto fue después de que ya le hubiera advertido de que no debía utilizar maleficios para protegerse y sabiendo que puedo hacerme invisible. Claro, no conoce el escudo de la Magia Roja, piensa que si me atacan tendremos un duelo. Voy a tener que explicarle las cosas sutilmente."

-Ya lo sé, Sev, ya me doy cuenta de que debería habértelo dicho. Yo intenté disuadirla, por supuesto.

-¿Y la convenciste?

-No lo creo.

-Jo, Sirius... Me has fallado, ¿eh?

-Ya lo sé, Sev, lo siento mucho. No quería darte hoy precisamente una preocupación.

-Voy a tener que hablar con ella esta misma tarde y leerla también en ese aspecto.

-Claro.

-¿Te dijo algo más?

-No, ya no nos dio tiempo. Por eso precisamente no creo que consiguiera disuadirla, preferí sacarle toda la información posible. Pensaba contártelo en otro momento, porque Lily me dijo anoche que hoy era el día que te tomabas libre.

-Bueno, perdona por habértelo recriminado. Lo hiciste genial, a nadie de casa le habría contado nada de todo esto y menos todavía a mí, así por lo menos estamos sobre aviso. No gano para disgustos con ella.

Sirius lo abrazó.

-Vamos, intenta olvidarte un rato y disfrutar, deben estar a punto de salir, no os amarguéis mutuamente un momento tan bonito como éste. Ya lo arreglarás por la tarde.

-Tienes razón, Sirius, tenías razón igualmente cuando pensabas en contármelo en otro momento. ¿Cuándo lo hubieras hecho?

-Mañana, de ida o vuelta al entrenamiento de vuelo.

-Claro, he sido bobo. He debido respetar que no me dijeras nada hoy. No importa, voy a intentar sacármelo de la cabeza. Tu abrazo me ayuda mucho.

-Haz lo que hice yo anoche, debiste haber visto cómo me puse cuando me enteré de lo de Peter, y peor todavía cuando me contaron que Remus y tú ibais a aprender a Obliviar practicando el uno con el otro. Y poco rato después se convirtió en la mejor noche de mi vida.

-Cierto, hay cierta persona que siempre me dice que hay que saber disfrutar de los buenos momentos para estar preparados para los malos. Alguien con quien también harías pareja perfecta.

-Ah, ¿sí? – interesado.

-Ya te digo que sí, sois tal para cual.

-Cuenta, cuenta…

-Adivina.

-La otra espía.

Sev se carcajeó y se separó de Sirius para mirarlo, quedando tomados por los brazos. Él le sonreía abiertamente.

-¡Qué listo eres, Sirius!

-¡Bien! Ya se te ha pasado el disgusto…

-Ya te digo.

-Eres increíble, Sev.

-No más que tú.